En Nuevo León, la Justicia Electoral asesinó la Democracia

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Manuel Bartlett se ha de quedar estupefacto. Ahora ¡se puede tumbar una elección sin que se caiga el sistema! ¡Cuantos progresos hizo el sistema electoral en treinta años! 

Basta de un par de jueces corruptibles, y de unos cuantos millones de pesos para voltear las situaciones más comprometidas. La mecánica es muy simple: decretas que las elecciones fueron irregulares, y eliminas del conteo final todas las casillas contrarias a tu objetivo, hasta llegar a un resultado matemático satisfactorio, aún que sea con mil votos de diferencia. ¡Genial! Solamente faltaba imaginarlo, disponer de recursos suficientes para las exigencias de los jueces (escogidos a modo hace varios años, nunca sabes cuando te va servir este trique viejo que tenías guardado), y ya está realizado el truco. 

Con estas decisiones anunciadas (sin la menor vergüenza) el viernes 17 de agosto  a mediodía, se obtendrán varios resultados. Uno ya visible, zipizapes electorales bochornosos, dignos de cualquier república bananera (la expresión circula libremente desde el sábado pasado). 

El otro que supongo que veremos en esta semana: la renuncia colectiva y masiva de todos los integrantes de la Comisión Estatal Electoral cuya razón de  ser desapareció. Para qué mantener a costos de cientos de millones de pesos un órgano que puede ser favorablemente sustituido por dos individuos que a pesar del alto valor de los sobornos que requieren, le salen bastante más económico al estado que siete individuos con alto sueldo, numerosos sobresueldos, abundantes prestaciones y ética bastante floja, para no decir que suelta. Además, los sobornos, los pagan los partidos políticos, no el erario público. (Aún si sabemos que los recursos de los partidos políticos salen del erario gracias a empresas fantasmas y universidades condescendientes). (Este resultado, eminentemente deseable, está en veremos, ya que lo que debería ocurrir por dignidad, no ocurrirá, justamente porque la dignidad es un concepto desconocido en estas instancias). 

El otro resultado que observaremos dentro de tres años es que nos podremos ahorrar el costo de la elecciones. Por un lado quién querrá ir a votar sabiendo que existen altas probabilidades que su voto sea descartado por dos individuos al que les habrán regalado el título de “juez”. Por otro lado, el nuevo estado omnipotente muy sabio, considerará que se recortarán muchos gastos al suprimir el INE y los múltiples CEE por unos cuantos jueces bien aleccionados. 

RIP la democracia, RIP la voluntad popular. Los jueces saben mejor. Que desaparezca la democracia, que aparezca la justicia popular y electoral. Ya era tiempo. Pobre México. Pobre Nuevo León. Pobre PRI, pobre PAN. Serán responsables de los tiempos descompuestos que se avecinan. Y los jueces también. Pero a los jueces, los pusieron el PRI y el PAN. A nombre de una falsa democracia.  

Testigos sociales

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Al tiempo que las reglas de aplicación de la Transparencia se hacen cada día más opacas y confusas,  bajo la indiferencia de una administración saliente que clara y llanamente ya no quiere saber nada, es loable el esfuerzo del Consejo Nuevo León de coordinar recursos académicos para capacitar los “testigos sociales” que de acuerdo con la Ley de Participación Ciudadana deberán ser observadores y garantes de la limpieza de los procesos de adquisiciones y licitaciones de los tres niveles de gobierno.

 El esfuerzo es meritorio y señala un deseo de contribuir a la erradicación de la corrupción que invade generalmente los procesos públicos. Es necesario, pero sabemos que no es suficiente. Falta todavía que del otro lado de la mesa los gobiernos de todos niveles acepten esta vigilancia y supervisión y no inventen cuantas excusas se les ocurra para que los procesos se sigan haciendo en lo oscurito y a espaldas de cualquier testigo.

 ¿Cuántas operaciones se efectúan en secreto por motivos de “seguridad”? ¿Cuántas adquisiciones de supuestos insumos para ser usados por la policía y los diferentes grupos de “seguridad” se hacen en condiciones totalmente inaceptables y a escondidas de todos? ¡Si hasta el salario de la suegra del gobernador está registrado en “Seguridad” para permitir mantenerlo discretamente cubierto por la etiqueta de la secrecía! Bien por el Consejo Nuevo León y los nuevos “testigos sociales”.

Pero, urge ponerse más estricto para evitar las movidas y los asaltos de los grandes corruptos de la función pública. Ellos, se las ingeniarán de cualquier forma. ¿Habrá que aplicar las recomendaciones del candidato Rodríguez Calderón para castigar las movidas ocultas? ¿Mochar o no mochar?

¿Internet o 300 caminos rurales?

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Hay indicios reales de que el modelo de gobierno que ejercerá AMLO será menos federal y más centralizador. Propuso sustituir las delegaciones federales por 32 coordinadores generales que estarán encargados del vínculo entre la administración federal y los estados. ¿Dónde quedarán los gobernadores, electos en nombre de la soberanía de los estados, cuál será su rol entre un gobierno “federal” y un coordinador responsable de administrar las decisiones del gobierno central? 

Esta figura de coordinador general es válida en países centralizados, como Francia, en donde el coordinador general se denomina “prefecto”, y es nombrado por el Consejo de Ministros. Los prefectos obedecen al Secretario de Gobernación (Interior) y su misión principal es representar el Estado en el gobierno local. ¿Y el Gobernador? En el renglón de seguridad, coordinan las fuerzas de policía y de gendarmería, se hacen cargo en caso de crisis mayor; ¿y el Gobernador? Más vale no seguir con el rol de un prefecto en un sistema centralizado. No es compatible con el rol de un Gobernador en un sistema federal. 

¿Cuál de los dos sistemas escogerá AMLO? En una federación, puede haber gobernadores opositores. Ninguno de los coordinadores Generales puede opinar en forma diferente del gobierno central. Sería removido inmediatamente. ¿Es intención de AMLO acabar con el sistema federal que ha prevalecido en los últimos 180 años? ¿Está seguro de la lealtad de los 32 coordinadores que ya escogió? La elección del 1º de julio abrió la puerta a cambios más profundos que los que hemos vivido en los últimos 35 años. Pueden ser para bien o pueden ser para mal. 

Pueden ser para una verdadera regeneración nacional, o pueden ser para un choque de visiones históricas de un país que todavía no logra encontrar una identidad que lo llevará al futuro. O que lo dejará en indefiniciones del siglo XX. ¿Prevalecerá el México de la Comunicación mediante Internet, o el México de la construcción de los 300 caminos rurales. ¿Son compatibles? ¿Es posible perseguir a los dos México al mismo tiempo? 

La sociedad civil como contrapeso

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Crece el temor que al nuevo gobierno de AMLO le falten contrapesos, ya que además de poder ostentar un 53% del voto expresado, su partido y la coalición que encabeza tendrá mayoría tanto en la Cámara de Diputados cómo en el Senado de la República. Los datos no mienten pero deben ser relativizados. El 53% de los 63% de mexicanos que fueron a votar, representa el 33.33% de la población electoral. Uno de cada tres mexicanos en capacidad de ir a votar apoyó a AMLO. Es mucho, pero ¿quién tomará en cuenta los dos mexicanos (de cada tres) en capacidad de votar que no apoyaron a AMLO? Sea por desacuerdo, sea por indiferencia. Por esto se escuchó razonable el discurso humilde del candidato ganador en la noche electoral. Que no se olvidé que uno de cada tres manifestó abiertamente su apoyó. No es para menospreciar a los dos que no lo hicieron. 

Independientemente de la aritmética electoral fría, y más allá de la composición de las cámaras, más allá de los pleitos internos y externos de una partidocracia que quisiéramos ver hundirse, no podemos olvidar que el único y verdadero contrapeso que existirá siempre es la sociedad civil constituida por los ciudadanos que no se identifican con ideologías partidistas pero que no por esto abdican su derecho a opinar y a ser escuchados. Una sociedad civil que ha forzado a la partidocracia a diseñar y aprobar la Ley 3de3, que ha forzado el sistema político corrupto a estructurar un Sistema Nacional Anticorrupción, una sociedad civil que no se quedará callada frente al rechazo del nuevo régimen de crear un sistema de procuración de justicia autónomo e independiente del poder político. 

El nuevo presidente llega al poder soportado por una ola anticorrupción, pero de entrada se reserva el derecho de definir cómo combatir la corrupción. ¿No habrá falta de congruencia entre el discurso y los actos? ¿Será el Gran Tlatoani el único con los criterios correctos para combatir la corrupción? ¿No será la sociedad civil, la que sufre en sus bolsillos los efectos de esta corrupción, la mejor colocada para definir quienes deben combatir a la corrupción? 

Desde Montesquieu, en el siglo XVIII, se dibujó una concepción de la sociedad moderna a través de la separación de poderes. ¿El nuevo modelo político mexicano, nacido de un proceso electoral indiscutible, no reconocerá esta concepción de la sociedad política equilibrada? ¿Seguiremos aplicando los principios que combatía Montesquieu de “L’État c’est moi”? 

Por lo menos, muchos de los dos mexicanos (de cada tres) que no votaron por AMLO tienen esperanzas que la modernización política derrumbará los viejos principios del poder absoluto. Las “benditas redes sociales” que fueron parte importante de la llegada del nuevo régimen, podrían formar parte del juego del contrapeso necesario.   

¿Voto útil?

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Hablar del voto útil es remover el hierro en la herida abierta que deja la ausencia de segunda vuelta y que evidencia abiertamente la democracia imperfecta que el sistema político se ha negado de manera obstinada a corregir.  

Voto útil ¿para quién? ¿para qué? ¿Existe tal voto útil? Voto útil a favor de Meade es avalar toda la corrupción que este señor “muy honesto” vio sin abrir boca durante más de doce años. ¿Será realmente útil? Sería volver a abandonar el país seis años a los rapaces que lo están chupando sin piedad desde el poder político o con la bendición del poder político. 

¿Será realmente útil un voto por Ricardo Anaya y sus prácticas antidemocráticas? ¿Nos promete erradicar estas prácticas desde el poder? Generalmente sucede al revés. El poder tiende a hacer sordo quien lo detenga. 

Con razón pretende AMLO promover el voto útil a su favor. Aún si pretende  combatir la corrupción sin tocar a los corruptos y menos a establecer una verdadera democracia, bastante incompatible con su estilo autoritario y excluyente. ¿No ha dicho que no le tiene confianza a la sociedad civil? 

Más que nunca, cada quien deberá hacer su ejercicio individual de análisis de pros y contras, volver a sacar la vieja metodología de Kepner y Tregoe que utilizaban las empresas para hacer decisiones de inversión en los años 80’s. Y admitir que cualquier sea el vencedor, habremos de ser muy vigilantes para seguir combatiendo la corrupción (y los corruptos), y empujar una verdadera participación ciudadana sin la cual el ejercicio del poder cae fácilmente en abusos de exceso de autoridad, para no hablar de peligro de ejercer un poder personal que muchos no dudarían en calificar de dictatorial.      

Quitar un gobierno malo no garantiza un gobierno bueno

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El populismo, o cómo sea que se le quiera llamar a la coalición heteróclita encabezada por Andrés Manuel López Obrador, no es más que una respuesta a la inconformidad generada por los malos gobiernos de los últimos sexenios y por la corrupción ilimitada que institucionalizaron, particularmente durante los últimos seis años. Y por el sistema de privilegios vergonzosos que protege una Nomenclatura voraz. 

En Nuevo León, en respuesta a dos sexenios de malos gobiernos y de corrupción sin control, echamos fuera a la partidocracia del poder ejecutivo para sustituirla por un gobierno inútil. Los electores no están arrepentidos de haber echado fuera a partidos corruptos. Sí, muy desilusionados de haber abierto espacios a una bola de inútiles poco productivos, que hasta el momento, no han mostrado capacidad para solucionar los problemas del estado. Y que, engaño más grave,  tampoco han mostrado capacidad para erradicar la corrupción y la violencia, a pesar de sus promesas. Promesas incumplidas.  

El echar fuera malos gobiernos no garantiza dar entrada a buenos gobiernos. Echar fuera un gobierno que ha endeudado el país de forma criminal y transformado el pago de intereses en una carga tan pesada que ni permite inversiones productivas o de infra estructuras, no asegura que un nuevo gobierno no siga en este camino de facilidad que consiste a trasladar el problema para las generaciones futuras. Echar fuera un gobierno que utilizó la corrupción cómo sistema de gobierno, no garantiza que un nuevo gobierno tenga éxito en su combate a la corrupción, solamente porque promete limpieza, pero no promete hacer de la corrupción un motivo de castigo ni de sanciones severas. Tampoco promete quitarles lo robado a los ladrones. 

Echar fuera un sistema de gobierno que hizo de la compra del voto una herramienta institucional sostenida con recursos estratosféricos desviados de los estados y de los municipios, sin que esto sea considerado un crimen, más bien que sea considerado cómo una aportación a la estabilidad del régimen,  no impide que el nuevo régimen sustituya esta compra del voto por otro mecanismo disfrazado de política social, cuyo costo, por ser más transparente no será menos destructor del progreso económico del país. Comprar el voto y comprar la voluntad de las personas mediante otros mecanismos de dadivas no es muy diferente, y el objetivo sigue siendo el mismo. 

La oferta electoral que tiene el país a su disposición no es muy atractiva. Se supone que el debate de este martes en Mérida debe portar sobre temas económicos. ¿Habrá alguna propuesta esperanzadora que no sea de más neoliberalismo o de más asistencialismo descarado e improductivo? ¿Alguno de los candidatos se acordará de la economía del conocimiento, de la innovación y de los emprendedores? 

Echar fuera un mal gobierno apoyado en un mal sistema político es necesario. ¿Los electores tendrán la capacidad y la tenacidad de dar seguimiento al gobierno que elegirán para impedir que sea peor que el gobierno saliente?   

¿Un independiente para San Pedro?

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En periodos electorales, los foros públicos y debates son buenos y necesarios. Permiten la expresión de propuestas de gobierno y sobre todo permiten evaluar la presencia y la capacidad de los candidatos de diferentes horizontes. También, abren espacio para cuestionar los antecedentes de los candidatos y cuando el formato del evento lo permite, de denostarlos en forma más o menos decente. Muchas veces, indecente. 

Los debates que organiza el periódico El Norte de Grupo Reforma en este periodo electoral no escapan a estas generalidades y lo que vimos el martes pasado con los candidatos mejor colocados para el municipio de San Pedro Garza García,  lo confirmó a la perfección. Poco supimos de propuestas, por lo menos de propuestas nuevas, mucho se recalentó de agravios pasados y se desperdició bastante la oportunidad de cuestionar propuestas de gobierno en vez de cuestionar antecedentes de los candidatos. 

Eduardo Maiz, candidato del PRI que jura no ser priista, carga con el pecado de la casa blanca y de la corrupción de Enrique Peña Nieto y de Rodrigo Medina, sin deberla ni tenerla. Compró un regalo envenenado y no sabe cómo soltarlo. Sus intenciones son tan ingenuas que, cordero entre los lobos, no saldrá vivo de este juego que él aceptó por motivos que no queremos saber. 

Rebeca Clouthier es la única verdadera política profesional del grupo, con más de treinta años de práctica y cargando con la pesadez del PAN de Nuevo León y de sus caciques no tan sutiles. Después del debate, se puede preguntar uno quién gobernará San Pedro en caso de victoria. ¿Raúl Gracia, el Grupo San Nicolás o acaso, ella? Lo más firme que puede presentar es su voz y su discurso; ¿esta firmeza tendrá fundamentos que no sean su apellido? 

Fernando Elizondo sigue siendo un diletante de la política, que no toma la política en serio, ni él mismo se toma en serio. Deja claro que no pretende gobernar, sino coordinar acciones de gobierno. En la perspectiva de una mayor participación ciudadana, no es tan malo. Pero, nunca dice quién será el líder. ¿No busca ser alcalde para ser el líder de las acciones de gobierno? Sería bueno que tenga a bien expresarlo. La alcaldía no es una distracción en una vida llena de diversión. Los ciudadanos esperan que sea un apostolado de por lo menos tres años de inversión total. 

Miguel Treviño no es un amateur, sin ser un profesional de la política partidista cómo lo es Rebeca Clouthier. Su recorrido variado y a veces cuestionado, lo ha puesto en medio de varias tormentas. Parece ser él que más ha reflexionado sobre las necesidades de la ciudad, en particular en términos de movilidad y de desarrollo urbano, probablemente, él único que dimensiona correctamente la situación de la inseguridad. Sigue presentando un aspecto idealista y algo ingenuo que no puede dejar que prevalezca, porque el entorno es malo y agresivo y no se rige por ideales ni por ingenuidad, cómo lo recordó Fernando Elizondo cuando cuestionó a Rebeca a cerca de la inseguridad. 

Faltan 45 días para que se corrijan los moldes ya bien formados. Faltan 45 días para que surja un líder inconfundible que diga: vamos a corregir el municipio para hacerlo nuevamente el municipio de mayor calidad de vida.  ¿Será un independiente? Hasta podría ser un producto de la fusión de independientes, para no desperdiciar votos.    

Camino hacía la democracia

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Cada quien sigue con sus obsesiones; cada quien sigue descalificando generosamente a los otros tres; cada quien demuestra un nacionalismo indispensable y deseable; todos acuerdan en la necesidad de unión nacional frente a las agresiones del diablo de la peluca anaranjada. Salvo por el candidato del PRI, el rechazo a la visita de Donald Trump a México es un excelente tema de coincidencia; faltó denunciar con más virulencia el trato denigrante a los migrantes. 

¿Será un sueño y una ilusión? Me pareció algo más aterrizado el debate de anoche, bajo la batuta experta de dos excelentes moderadores, que tuvieron el valor de plantear buenas preguntas, adicionales a las del público (que supongo habían sido cuidadosamente filtradas). No siempre son muy convincentes las propuestas y casi siempre están fuera de contexto los ataques personales. ¿Tendrá sentido acusar a AMLO porque su hijo fue a estudiar a España? ¿Ayuda a entender la política de migración saber que la mamá del candidato no sabe leer ni escribir? 

El debate fue más movido que los anteriores; permitió a cada quien reafirmar sus políticas básicas. ¿Habrá convencido a los electores? Por la tardío del horario (¡México es más futbolero que político!) supongo que la audiencia fue algo limitada. En una primera evaluación, confirmó posturas, no trajo sorpresas  significativas, pero fue menos acartonado que otras prestaciones similares. ¿Habrá modificado el voto de algunos electores? Lo dudo. Sin embargo, es un ejercicio necesario para el acercamiento a la democracia que tanto necesita México. 

México he perdido su capacidad de indignación

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El próximo lunes 7 de mayo, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, se entregará el Premio Ortega y Gasset de periodismo a los periodistas Daniel Moreno, Salvador Camarena, Miriam Castillo, Nayeli Roldán y Manuel Ureste por “La estafa maestra“, una investigación sobre el desvío de fondos públicos en México publicada en Animal Político. Animal Político es un periódico electrónico mexicano. 

Al publicar la noticia, el gran periódico español El País titulaba:  “La investigación que debió sacudir a México (pero no lo hizo)”, y en sub título destacaba: La estafa maestra, ganadora del Ortega y Gasset, documenta una maquinaria de corrupción que mueve. Cientos de millones de dólares y por la que nadie ha pisado la cárcel. Sigue el comentarista de El País: “La aritmética de La estafa maestra es sorprendente. 517 de solicitudes de información, más de 100 entrevistas y largas jornadas de reporterismo en zonas marginales y entornos hostiles. El resultado es el descubrimiento de un fraude de más de 7.760 millones de pesos (unos 420 millones de dólares) en el que están involucrados 11 dependencias del Gobierno mexicano, ocho universidades públicas y más de 50 funcionarios. Pero quizás el dato más impresionante que ha arrojado este trabajo periodístico es una cifra que enciende las alarmas en México: cero responsables. 

Lo que asombra al periodista español es un ejemplo entre muchos otros de lo que es la impunidad en la república de Peña Nieto. “No te preocupes, Rosario, no pasa nada”. Es un ejemplo de lo que significa la corrupción cómo sistema de gobierno. Un ejemplo de las herramientas puestas a disposición de altos funcionarios y allegados para saquear a sus anchas el erario de México. Para robar a los mexicanos lo que es producto de sus impuestos, por lo tanto de su trabajo y de sus ahorros. 

En realidad el periodista asume que la noticia enciende las alarmas en México. Las encendieron un par de semanas y ya esto fue asimilado al igual que la casa blanca, que el fraude del tren rápido, que los 43 desaparecidos y ahora que los tres disueltos en ácido. Después de un sexenio de corrupción, de impunidad, de mentiras y de narco gobierno, los mexicanos nos hemos vueltos insensibles a esta categoría de noticias. Las tragamos sin manifestar mayor inconformidad. Las digerimos sin señales de rechazo. Es la población entera de un país que resulta anestesiada por seis años de fraudes, robos, mentiras y sinvergüenzas  perpetradas desde todas las instancias y todos los niveles del poder. 

México está intoxicado. Tal cómo el rey Mitrídates el Grande, en el primer siglo antes de Cristo, hemos absorbido tanto veneno a lo largo de este sexenio y de los anteriores que ninguna noticia nos indigna. Esto es muy preocupante: México está perdiendo su capacidad de indignación. Esto resulta bastante peligroso: cualquier estafador nos puede embaucar. Algo para reflexionar en tiempos electorales.

Las travesuras del Bronco

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Jaime “El Bronco” Rodríguez Calderón, gobernador con licencia de Nuevo León, pre candidato “independiente” a la presidencia de la República alega “travesuras” de sus recolectores de firmas para cumplir con los requisitos de la Ley Electoral para justificar actos fraudulentos, basados en usos ilegales del padrón electoral.

En el momento que se llaman travesuras a los chanchullos que hace su ejercito (más de 30,000 personas según su fiel escudero Javier Nañez Pro) entendemos los fundamentos éticos del gobernador con licencia. Travesura es transgredir la ley, usando trucos prohibidos. Travesura es recurrir a actos de corrupción para lograr firmas en forma indebida. Para el gobernador con licencia, un acto de corrupción es una travesura, es decir, en su lenguaje una broma, una distracción. Ya tenemos definida la base ética del personaje. Y tenemos definida la base del sistema que defiende y pretende apoyar en su campaña para ser presidente de la República. Probablemente, usó estas travesuras para ser gobernador del Estado de Nuevo León, con la complicidad de la Comisión Electoral Estatal en el año 2015.

Estas evidencias deben reforzar la convicción que el verdadero punto toral del 1º de julio es la corrupción. ¿Qué tanta tolerancia a la corrupción tenemos los mexicanos? ¿Cuáles serán los candidatos capaces de demostrar la auténtica lucha contra la corrupción, y comprobar un pasado libre de antecedentes ensuciados por actos de corrupción? ¿Habrá algunos capaces de hacerlo?

¿Travesuras los desvíos de recursos federales por los gobernadores priistas? ¿Travesuras la complicidad de la Secretaría de Hacienda que aplacó su Unidad de Inteligencia Financiera? ¿Travesura la del PRI de Manlio Fabio Beltrones para comprar votos en forma descarada? En su lenguaje siempre florido, El Bronco intenta restarle importancia a actos ilegales. Un acto ilegal no deja de ser ilegal, aún si El Bronco lo califica de travesura. ¿Qué opinarán los electores frente a la boleta?