¿Cómo es posible que haya sucedido un enfrentamiento tan cruento dentro de un recinto bajo la responsabilidad total del estado?
El motín de la madrugada del jueves 11 de febrero en el penal del Topo Chico, en Monterrey, N.L., es una muestra de la decadencia del sistema penitenciario en México. Menospreciado como parte fundamental de cualquier estrategia de seguridad ciudadana y olvidado como eslabón en la cadena de justicia.
La autoridad debería tener control absoluto de lo que sucede al interior de las prisiones, pero hechos tales demuestran todo lo contrario. No se tiene el control de las prisiones.
El problema tiene raíces en el uso indebido que se ha hecho de la prisión, al llevar a reclusión a una gran cantidad de personas sin contar con una sentencia, y no considerar otras alternativas a la privación de la libertad.
El problema tiene raíces en el uso indebido que se ha hecho de la prisión, al llevar a reclusión a una gran cantidad de personas sin contar con una sentencia, y no considerar otras alternativas a la privación de la libertad. La sobrepoblación ha minado los recursos, servicios y la capacidad de control de las autoridades penitenciarias.
Tal saturación penitenciaria desencadena un sinfín de problemas al interior de las prisiones como hacinamiento, violencia, contaminación carcelaria, violación de derechos humanos, y pone en riesgo la vida e integridad de internos y custodios.
Tal saturación penitenciaria desencadena un sinfín de problemas al interior de las prisiones como hacinamiento, violencia, contaminación carcelaria, violación de derechos humanos, y pone en riesgo la vida e integridad de internos y custodios.
Pero también el deficiente funcionamiento de las prisiones afecta la seguridad ciudadana, pues vulnera a las familias de las personas internas, y propicia que desde dentro se cometan delitos cuyo objetivo, incluso, es la comunidad al exterior.
En marzo de 2015, Renace convocó a los candidatos y candidata a la gubernatura del Estado —incluyendo al actual Gobernador, Jaime Rodríguez Calderón— para que firmaran diez compromisos para retomar el control de las prisiones en Nuevo León.
En marzo de 2015, Renace convocó a los candidatos y candidata a la gubernatura del Estado —incluyendo al actual Gobernador, Jaime Rodríguez Calderón— para que firmaran diez compromisos para retomar el control de las prisiones en Nuevo León.
Para nosotros, era evidente que el penal del Topo Chico, al igual que los otros penales estatales, estaba en una situación que requería atención inmediata. A cuatro meses desde la toma de posesión del gobernador independiente, y habiendo participado él mismo en la firma de los diez compromisos, aún no se han llevado a cabo las acciones necesarias para retomar el control de las prisiones. La tragedia nos alcanzó. Este 11 de febrero quedó demostrado que esta situación no puede esperar más.
La situación de las prisiones en Nuevo León, al igual que en México, requiere de la pronta actuación de la autoridad, para llevar a cabo un plan de acción estratégico y garantizar la inversión necesaria para hacerlo realidad.
No bastará con trasladar personas internas a otros reclusorios. Es momento de que los gobiernos estatales trabajen en conjunto con el Gobierno Federal, para colaborar hombro con hombro en la mejora integral del sistema penitenciario.
Por mucho tiempo, se ha dejado de lado el tema, y hoy somos testigos de sus consecuencias. Desde la sociedad civil hemos señalado la magnitud de la problemática, pues el óptimo funcionamiento del Nuevo Sistema de Justicia Penal en México requiere de la respectiva reforma al sistema penitenciario.
Esta crisis es una oportunidad para retomar el control de las prisiones con base a un plan estratégico que se anticipe a los problemas. El gobierno no puede seguir reaccionando ante fatalidades.
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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”
Nuestra postura ante los acontecimientos en el Centro de Prevención y Readaptación Social Topo Chico la madrugada del 11 del presente mes.
Es inconcebible que la autoridad haya permitido llegar a tales extremos en el Penal Topo Chico.
Esta es una muestra mas del alto grado de impunidad y corrupción que impera en el sistema penitenciario. Muchas veces les hemos señalado la problemática, incluso desde el anterior gobernador del Estado de Nuevo León. Esto no es nuevo, data desde el 2008, en donde la violencia y la inseguridad imperaron en nuestro Estado, y dentro de los Centros Penitenciarios.
Es un secreto a voces la situación dentro de los penales, en donde se pide “seguridad” a los internos, por parte de los mismos de la delincuencia organizada, así como la inseguridad que se vive.
Pero ¿En qué cabeza cabe que estén juntos dentro de un mismo espacio, dos bandas rivales?
Si de por si, es indebido el que estén juntos los reos acusados de delito común con los acusados de delito grave y/o federal, el colmo es juntar a bandas rivales.
El hecho es que no sólo es inseguro para los internos, sino también para los guardias custodios, policías, las familias que acuden a la visita, los organismos de la sociedad civil que participan en diferentes apoyos así como a las mismas autoridades penitenciarias. Esto pone en riesgo a muchos y se viola los derechos humanos de todos ellos.
Bajo ningún motivo debe de continuar la situación de inseguridad, siendo que se debe de dar celeridad a los casos, especialmente en los casos de delito federal, en donde los indiciados deben de ser trasladados lo antes posible a los Penales correspondientes, esto para que no tengan contacto con personas de delito común, y/o de grupos rivales.
Hacemos responsables a las autoridades, del Poder Judicial (Jueces y Magistrados del Sistema Penal) por no dar celeridad a los casos y juicios para que los internos de alta peligrosidad y acusados de delitos federales sean trasladados en el menor tiempo posible a los Centros Penitenciarios correspondientes.
Exigimos que se proteja la seguridad de los internos y de las familias que visitan los Centros Penitenciarios ( Topo Chico, Apodaca y Cadereyta ) y se respeten los derechos humanos de ellos. Así como de las autoridades que laboran dentro de los penales
En el carro, sobre un sillón, en una banca no iluminada de algún parque público, detrás de la capilla, en los asientos de hasta atrás del cine menos visitado, de la película menos taquillera a la hora menos concurrida de todo Nuevo León… a todos nos ha “infectado” el virus de la calentura y hemos sufrido sus consecuencias, pues la calentura es la ley y la ley aplica a todos. Lo que sí no es ley, ni a todos aplica, es que se nos sorprenda en el acto, ni mucho menos que nuestras vidas, nuestra reputación y nuestras relaciones personales cambien de golpe, para mal, a causa de lo que es en realidad una inocencia, una intimidad.
Esos cuatro segundos ya han cambiado la vida de estos dos desprevenidos muchachos.
La semana pasada, una preparatoria privada de nuestra ciudad fue la zona cero de una infección viral de este tipo. Dos muchachos en el despertar de su sexualidad (pobres criaturas, lo que les espera…) frotaban sus manos sobre sus ropas en lugares estratégicos mientras una cámara móvil —anónima hasta ahora— capturaba no más de 4 segundos de juego. Un video, Whatsapp ilimitado con Plan Telcel Plus, WiFi y ¡boom!: el virus se ha esparcido más rápido de lo que le toma a uno rezar un Padre Nuestro. Como sucede normalmente con este tipo de infecciones, esos cuatro segundos ya han cambiado la vida de estos dos desprevenidos muchachos.
Increíblemente, el incidente coincidió casi perfectamente con el alcance a México de una campaña de redes sociales uruguaya titulada #YoRespeto, producto de la organización Pensamiento Colectivo, que exhorta a no ser parte del sistema propagador de videos que exponen la intimidad de las personas. La promo de la campaña consiste en unos cuantos segundos de besos y caricias de una joven pareja (que es precisamente el gancho para que abras el video), pero tras el penoso descubrimiento, la muchacha se levanta, con voz penetrante y un nudo en la garganta, relata mientras camina mirando a uno directamente a los ojos: “Son las 6 de la mañana. En 10 minutos el video va a estar circulando en todas las redes sociales…” Las repercusiones de unos cuantos virulentos segundos son inconmensurables. Afectan las relaciones en el trabajo, en la escuela, con la familia, posiblemente cambian la manera en que uno se desenvuelve totalmente en su entorno. “Ahora me van a empezar a acosar tipos desconocidos en Facebook, me van a gritar y me van a parar en la calle”, demanda después la chica.
“¿Y vos, vos vas a ser parte?” es la última pregunta que se nos hace, seguido de un clarísimo mensaje final: “Si te llega un video que expone la intimidad de las personas, las humilla o las vulnera, no lo compartas.”
Este mensaje es exactamente el mismo que se les ha transmitido a los alumnos de la institución en cuestión tras el atentado, pues inquietantemente, por la tarde del mismo día en que el incidente había sucedido, el video estaba llegando a la mayoría de los alumnos desde grupos de Whatsapp y contactos externos a la institución (¡el retrovirus!).
Pensemos que cada imagen, video, audio o texto que compartimos también tiene sus repercusiones en otras personas.
La rapidez con que estos “virus” se traspasan en la red es imparable, casi maliciosa y es menester que nos sintamos responsables de cualquier contenido que compartimos. Así como uno cuida su perfil de Facebook con especial atención al detalle, porque no queremos transmitir una imagen errónea de nosotros mismos, pensemos que cada imagen, video, audio o texto que compartimos también tiene sus repercusiones en otras personas. Un maestro de la institución en cuestión dijo sobre los jóvenes que: “Les dimos las herramientas y la tecnología, pero no les hemos enseñado a usarla”. El comentario rozaba en lo paternalista, pero el fondo era importante: no todos tienen la discreción necesaria como para saber qué hacer con contenido difamador.
Personalmente, no tengo idea de quienes son estos dos muchachos y me es necesario no saber quiénes son, jamás. Terminé viendo el video porque antes de que me explicaran siquiera de qué trataba ya estaban embarrándome el celular en la cara. Tengo una especial repulsión a las cuestiones de difamación por redes sociales, pues tiempo atrás Monterrey sacó su cobre cuando estrenamos la innovadora aplicación móvil Secret y entonces hice pública mi opinión. Sigue siendo la misma. El acto íntimo es el menor de los pecados, y es más bien el autor anónimo, el o la cobarde que se esconde tras la pantalla, a quien debemos condenar, junto con todo aquél que comparta el contenido. Cuando me llegaron en ese entonces los chismes de “n” o “x” fulana difamada por la aplicación, yo defendía a capa y espada el principio de que toda mujer tiene el derecho de disfrutar de su sexualidad libremente (que es su derecho y está protegido por ley) sin temor a que su vida se venga abajo por una fotografía íntima que ella no hubiese querido que fuera vista por nadie más que su pareja sexual o romántica.
Lo correcto es primero evitar verlo, a medida de lo posible y si nos lo comparten, no reenviarlo. Pero lo más, lo más importante de todo es “regañar”, condenar, criticar —¡avergonzar, incluso!— a quienes en risitas y carcajadas nos compartieron el contenido.
Lo que era peor, hombres y mujeres, chicos y grandes, vociferaban con barbilla en alto y ojitos pizpiretos que dichas mujeres “se lo buscaban por zorras”. Válgame, quién diría que vivir una vida libre y disfrutar de la sexualidad y/o confiar en que la pareja cuidará de nuestra intimidad es lo mismo que dar permiso de propagar multimedia de prostitución (ehem, sin paga*) a todo el mundo. Como fue entonces para mí, también lo es ahora, no es suficiente pensar que con ver un contenido como tal y no compartirlo es lo correcto. Lo correcto es primero evitar verlo, a medida de lo posible y si nos lo comparten, no reenviarlo. Pero lo más, lo más importante de todo es “regañar”, condenar, criticar —¡avergonzar, incluso!— a quienes en risitas y carcajadas nos compartieron el contenido. No se preocupen con estos, mis comentarios, ya me he perfumado de antipatía anteriormente y esta ocasión podrá no ser la excepción, al final del día la idea es clara: lo que no se condena se repite, lo que no se resiste se propaga.
De nuevo, me indigna que nosotros los “regios”, quienes nos jactamos de ser ciudadanos ejemplares, trabajadores y rectos, que nos mostramos embalsamados de valores católico-cristianos y quienes estamos encasquetados de principios de una colorida variedad de doctrinas de monjes y monjitas quienes han sido nuestras nanas y nuestros maestros, fuéramos capaces de casi literalmente quemar a las personas por actos que bien sabemos que todos cometemos cada que se puede. Vaya ejemplo de hipocresía que somos. Somos, porque por angas o mangas yo también terminé viendo el video.
Te invito a pensar lo siguiente: cada vez que se pasa una imagen, se acelera su esparcimiento, y de ahí, no hay vuelta atrás.
Te invito a pensar lo siguiente: cada vez que se pasa una imagen, se acelera su esparcimiento, y de ahí, no hay vuelta atrás. Además, recordemos que en el internet las cosas están escritas con tinta indeleble, no con lápiz. De absolutamente toda imagen que compartimos a través de los medios sociales, las mismas aplicaciones tienen sus derechos. Eso es lo que firmamos cuando aceptamos los términos y condiciones que todos leemos, por supuesto.
Así como lo aprendí en preparatoria, precisamente, un virus no tiene vida propia, sino que se reproduce gracias a los huéspedes que invade. Así como en la naturaleza, piénsate a tí mismo como el huésped: dejas que te infecte y te vuelves parte del problema o resistes.
*Aprovecho para traer a consciencia la idea de que en efecto, una profesionalización de la prostitución a nivel mundial es necesaria para evitar los vicios que a esta misma industria del entretenimiento adulto (industria que crece día con día) son inherentes, por ejemplo: la trata de personas, la prostitución de menores, una paga injusta u explotación laboral, la violencia sexual y demás casos de terror. Pero estos temas lo dejamos para otro artículo.
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El día de ayer, les hablaba sobre la mega deuda que dejó la primera alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes en dicho municipio. El mismo día de ayer, el alcalde de Guadalupe, Paco Cienfuegos, anunció que su antecesor, César Garza, dejó una mega deuda en el municipio. ¿Coincidencia? No lo creo. Los municipios están atravesando por una crisis y no se ve para cuando vayan a salir de ella.
El mismo día de ayer, el alcalde de Guadalupe, Paco Cienfuegos, anunció que su antecesor, César Garza, dejó una mega deuda en el municipio. ¿Coincidencia? No lo creo.
La situación desde la entrada no fue fácil. Por lo menos dos municipios desde la primera semana contrataron más deuda, porque los alcaldes que se fueron no dejaron ni un peso para siquiera pagar los aguinaldos.
¿A dónde se fue todo ese dinero? Difícil, pero para que le tapamos el ojo al macho si sabemos bien: el dinero se fue a los bolsillos de los pasados alcaldes. No hay para donde verle más: por un lado tenemos a la extravagante “Margara” en viajes a Puerto Rico y Miami y por el otro a César Garza dándose vuelo en un mega paseo en bicicleta llamado Cruzando América. ¿Con qué dinero? Espero que no con el de los habitantes de Guadalupe.
¿Habrá acciones contra esos malos alcaldes, o todo quedara en impunidad?
La cuestión aquí es que ya no importa de que partido haya quedado el sucesor de nuestros alcaldes pasados, a casi todos les dejaron un cochinero en las administraciones. ¿Habrá acciones contra esos malos alcaldes, o todo quedara en impunidad?
¿Tú qué opinas?
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El otro día me platicaba un conductor de Uber el miedo que le provocaban los ataques a sus colegas en el Aeropuerto Internacional de Monterrey, enfatizando que los recientes decrementos en las tarifas de la aplicación encolerizarían aún más a los taxistas. Y es que Uber ahora es igual o más barato que un taxi ruletero y de base.
Lo que le reclaman a Uber con esos desplantes violentos es la ecuanimidad en el pago de licencias, permisos y concesiones.
Muchos de los taxistas llevan casi toda la vida dependiendo de su taxi y han encauzado sus recursos al pago de éste y al pago de permisos, licencias y demás gastos burocráticos. Lo que le reclaman a Uber con esos desplantes violentos es la ecuanimidad en el pago de licencias, permisos y concesiones. Aderezado con el temor a perder parte del mercado.
Uber y demás aplicaciones son un servicio privado que han creado su propio mercado, en donde los únicos involucrados deben ser el conductor y el pasajero a través de la plataforma digital.
Uber no es un taxi porque no puedes parar con señas a uno en medio de la calle, ni un servicio público al cual le puedan justificar el pago de una licencia, permiso o concesión para que pueda operar. Uber y demás aplicaciones son un servicio privado que han creado su propio mercado, en donde los únicos involucrados deben ser el conductor y el pasajero a través de la plataforma digital. Y que hasta ahora, en muchas ciudades del mundo, ha funcionado muy bien.
Estas aplicaciones ya pagan impuestos y emiten facturas electrónicas a su clientela, y el sistema de calificaciones de conductores cumple con creces el propósito de mantener el servicio a cierto nivel de calidad.
Estas aplicaciones ya pagan impuestos y emiten facturas electrónicas a su clientela, y el sistema de calificaciones de conductores cumple con creces el propósito de mantener el servicio a cierto nivel de calidad (por ejemplo: en Uber se les califica con una a cinco estrellas, y si un conductor no cumple con cierta calificación mínima, se le da una orientación o se le da de baja de la aplicación).
Cualquier persona con acceso a un Smartphone y una cuenta bancaria puede hacer uso de estas aplicaciones y contratar a un conductor privado para poder ser trasladado a donde se desee por un precio módico y similar al que cobraría un taxi. Contando con la ventaja tecnológica de poder utilizar un mapa GPS, conocer el nombre del chofer, la marca y el modelo del coche antes de emprender el viaje y tener la seguridad de que se cobrará la tarifa acordada.
Otra genialidad de Uber (u otras plataformas similares) radica en su sistema de oferta (conductores) y demanda (pasajeros) y sus tarifas dinámicas. Que a través éstas nos brindan información sobre el exceso de demanda por traslados o la escasez de choferes. Las tarifas aumentan cuando hay muchas personas solicitando un traslado, lo que incentiva a los choferes que en ese momento no se encuentren en operación, a salir por pasajes y aprovechar las tarifas altas, equilibrando al final la demanda y la oferta de traslados y volviendo las tarifas originales. Lo que hace difícil que uno se quede sin pasaje.
Son tristes las agresiones por parte de taxistas y del gobierno estatal hacia los que hacen uso de estas aplicaciones. Éstas no hacen más que beneficiarnos como consumidores. El gobierno no necesita intervenir para controlar precios o la calidad de estas aplicaciones. Finalmente la misma competencia entre las diferentes aplicaciones que existen en el mercado mantendrá los precios bajos y la calidad intacta.
La “legalidad” de Uber y demás aplicaciones en el estado es uno de los principales temas a discutir en el congreso y en las próximas semanas se definirá el futuro de éstas. Esperemos que no se sobreponga el corporativismo y se pueda llegar a un acuerdo en donde podamos utilizarlas libremente.
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Quién diría que se pudieran comer antojitos mexicanos de calidad, pero versión vegana.
Revolución Verde en su local por el rumbo de Contry sirve desde quesadillas, caldo, tamales y pozole, hasta tortas y chilaquiles a base de varios guisos sin productos animales.
Tienen huitlacoche, flor de calabaza, frijoles, papa con chorizo (vegano), soya al pastor, soya al bistek, champiñones y barbacoa de berenjena.
Nos sentamos adentro, el sitio es pequeño, pero con decoración muy agradable, y aparte venden camisetas, café y otros productos orgánicos. También tienen espacio afuera, junto al remolque donde preparan sus alimentos.
Empezamos pidiendo de beber el agua fresca del día, que era de jamaica con canela y piloncillo, tenía un sabor muy diferente, rico, como a Navidad.
Luego pedimos quesadillas, que llevan el guiso de tu elección con queso vegano. Las pedimos de huitlacoche, flor de calabaza y barbacoa. La tortilla es exquisita, hecha a mano, y de muy buen tamaño. Las aderezamos con las salsas que ponen en la mesa, de jalapeño, habanero y otra de cebollas encurtidas.
El hutilacoche está muy sabroso, igual la flor de calabaza, aunque para los carnívoros pueden resultar algo insípido, tienen un sabor muy “plantoso”, algo desabrido comparado con un taco tradicional grasoso. Pero bueno, ése es el punto, más sano.
Por otro lado la barbacoa de berenjena es sublime, da en el clavo totalmente, su sazón y cocción es exacta para que se te olvide que estás comiendo vegetales. Definitivamente fue el guiso estrella.
También lo probamos en torta con aguacate, cebolla, brócolis, pimiento, crema y queso veganos y está igual de buena. Agradecemos que traigan tenedor porque el relleno tiende a desparramarse. La acompañan papas a la francesa caseras.
No podíamos irnos sin probar algún postre, y el elegido fue el Golden Banana, que son plátanos machos fritos con leche de coco condensada. La leche está muy rica, aunque los plátanos aunque los bañes no consiguen agarrar dulzura, pero quizás ésa es la intención, no empalagarte tanto de azúcar.
Uno de los puntos importantes cuando se abre un restaurante vegano es buscar servir no sólo al sector del público al que se dirige, sino buscar atraer a gente ajena a ese estilo de vida. En pocas palabras, tienes que darle algo que sepa igual de bueno que la carne… pero sin carne; y creemos que Revolución… lo consigue, y eso que falta probar el resto del menú.
Por lo menos en esta visita sí nos mantuvo… al filo de la mesa.
Hemos vuelto a escuchar y a decir que hay que andar con cuidado. Nadie sabe a ciencia cierta cómo es que se anda de esa forma, pero básicamente nos dan a entender que consiste en reincorporar el miedo a nuestras rutinas.
En San Pedro Garza García, el municipio “blindado”, ocurrieron robos a vehículos en la más reciente semana o, para ser más precisos, los delitos cometidos en los últimos días tuvieron mayor difusión mediática.
¿Por qué? Porque en San Pedro Garza García, el municipio “blindado”, ocurrieron robos a vehículos en la más reciente semana o, para ser más precisos, los delitos cometidos en los últimos días tuvieron mayor difusión mediática.
Digo lo anterior, debido a que en realidad San Pedro no ha estado precisamente exento de delitos en los últimos meses. Ni siquiera de robo de vehículos. Así lo muestran estudios como el semáforo delictivo publicado en www.nuevoleonseguro.org.mx mensualmente. A través de estos indicadores podemos percibir cómo, en dicho municipio, algunos crímenes como el robo a negocios y a automóviles aparecieron en amarillo o en rojo durante casi cada mes del último año.
La histeria, las hipótesis y conspiraciones, aunque de forma momentánea, han vuelto a formar parte de nuestras pláticas e invadido nuestros teléfonos y correos electrónicos.
La histeria, las hipótesis y conspiraciones, aunque de forma momentánea, han vuelto a formar parte de nuestras pláticas e invadido nuestros teléfonos y correos electrónicos. Nos dicen que se trata de delitos aislados, campañas mediáticas de desprestigio, pactos rotos, transiciones de gobierno, disputas políticas, pleitos por territorio entre carteles o bandas de delincuentes y un largo etcétera.
Al mismo tiempo, cadenas alarmistas y de procedencia indefinida nos son enviadas con las mejores intenciones pero con poca responsabilidad; en nuestra época nada debe ser creído ni compartido sin cuestionar las fuentes.
Paralelo al breve periodo de histeria que vivimos, se “filtró” también un audio en internet en el que Marcial Herrera, Secretario de Seguridad Pública de San Pedro, se muestra enérgico y decidido de forma casi pasional a reducir los delitos en el municipio. Muchas personas se sintieron más tranquilas al escuchar su enojo y preocupación mientras a otros les pareció muy curioso que se filtrara ese conveniente mensaje.
Evidentemente, siguen abiertas las heridas que dejaron las todavía recientes épocas oscuras en materia de seguridad. La sola idea de aproximarnos a un retorno de esa situación, es un temor que naturalmente genera inquietud en los ciudadanos; el hecho de que los crímenes no desaparecieron sino que sólo se alejaron de sus casas, municipios o Estados, le es indiferente a muchos.
Puede ser que la situación de San Pedro haya generado una paranoia infundada y que vaya a ser controlada eventualmente. Sin embargo, la reacción de sus ciudadanos evidencia varios aspectos que siguen presentes en la mente de todo el país.
Existe un temor que tristemente sí es fundado y es el de ser víctimas de algún crimen pues sabemos que en dicho caso enfrentaríamos casi desnudos a la barbarie desde la más profunda de las soledades; no hay confianza en la policía ni en los jueces ni hay verdadera esperanza de justicia.
El Índice Global de Impunidad nos ubica como el segundo país con mayor impunidad del mundo.
La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre la Seguridad Pública presentada el año pasado, mostró que 9 de cada 10 delitos en México quedan impunes, mientras que el Índice Global de Impunidad nos ubica como el segundo país con mayor impunidad del mundo; decía bien Peter Villaume que la esperanza de impunidad es para algunos la mayor invitación al crimen.
Cuando el crimen, en su veleidoso devenir, aumenta, no sabemos qué es específicamente andar con cuidado.
Hubo quienes se encerraron en sus casas, otros desarrollaron fobia a las camionetas nuevas o a los vehículos viejos mientras que algunos sentían una muy racista desconfianza respecto personas de rasgos indígenas que mostraran lujos o conductas despilfarradoras; el racismo no sólo radica en dudar de la procedencia de sus recursos, sino en el vergonzoso hecho de que la mayoría de los pobres en México sean de raza indígena al grado en que su opulencia resulte para muchos sospechosa.
Los índices de pobreza y falta de oportunidades que van desde mala alimentación, nula educación y falta de acceso servicios de salud, parecen ser preocupantes para muchos solamente cuando están relacionados con la criminalidad.
Los índices de pobreza y falta de oportunidades que van desde mala alimentación, nula educación y falta de acceso servicios de salud, parecen ser preocupantes para muchos solamente cuando están relacionados con la criminalidad: carne de cañón o paja seca, les llaman. Les consideran más fáciles de seducir porque reconocen lo adverso de sus circunstancias pero si no son riesgo, no parecen importar mucho.
Tristemente he escuchado a quienes afirman que la solución está en construir canchas de fútbol en barrios humildes o en darles cursos de superación personal a los jóvenes que forman parte de pandillas; creer que la pobreza del país se soluciona engañando o entreteniendo a quienes la padecen, no sólo es un indicador de preocupantes niveles de ignorancia e insensibilidad, sino también es síntoma de vivir en una burbuja de tungsteno reforzado.
La pobreza, la falta de oportunidades, el distanciamiento abismal entre clases sociales y la impunidad, son algunos factores que inciden directamente en la criminalidad del país.
La pobreza, la falta de oportunidades, el distanciamiento abismal entre clases sociales y la impunidad, son algunos factores que inciden directamente en la criminalidad del país. Esos factores persisten y van más allá de personas o partidos políticos y principalmente: existen aunque estén lejos de nuestras casas, existen más allá de personas o partidos políticos.
Trabajar en ellos parece ser el único camino no autoritario ni despótico, pero requiere de esfuerzos que no son menores ni mucho menos fáciles, y sus resultados, evidentemente, no se verán en menos de seis años. Así que el temor puede seguir siendo controlado con estrategias superficiales y con valentía populista.
Así hemos vivido por años, ¿qué más da?
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Incongruencia política monumental, la que demuestran los diputados del Congreso de Nuevo León, que con tanta enjundia y convicción lucharon por eliminar totalmente el pago de tenencia el primer año, echar abajo la verificación vehicular a pesar de la grave situación ambiental de Nuevo León (al grado de que algunos salieron a las calles a pegar calcomanías en los coches oponiéndose a la medida), entre otros medios de ingreso para el Gobierno del Estado que tacharon de “recaudatorios”, y que por otro lado decidieron aprobar sin problema alguno, y prácticamente sin debate, aumentos a los valores catastrales de algunos municipios que implicarían un aumento sustancial en el pago de los impuestos del contribuyente neoleonés, como es el caso específico del Predial.
Vaya sorpresa que se llevarán los ciudadanos de Monterrey, San Pedro, Apodaca, Santa Catarina, Escobedo y San Nicolás que pensaban que los Diputados (y Ayuntamientos) estaban genuinamente preocupados por la cantidad de impuestos que pagaban, pues con una mano se rasgan las vestiduras por una verificación vehicular de 450 pesos (que aún estaba abierto a considerarse un subsidio u otros apoyos), y con otra aumentan el costo del Impuesto Predial hasta en un 30%. Si bien la primera tenía una finalidad ambiental y repercutía en los propietarios de automóviles, la segunda no tiene finalidad más que recaudar y repercute en TODA la población; parejo.
Esta incongruencia que para algunos puede no quedar muy claro al hacer cosas diametralmente distintas, puede explicarse con lo sucedido el 7 de junio del año pasado: Perdieron la elección y con ello, el control de las arcas del Gobierno Estatal.
Esta incongruencia que para algunos puede no quedar muy claro al hacer cosas diametralmente distintas, puede explicarse con lo sucedido el 7 de junio del año pasado: perdieron la elección y con ello, el control de las arcas del Gobierno Estatal. Pero la elección no fue una derrota total, pues 50 de los 51 municipios aún conservan gobiernos de mayoría partidista. Si bien antes de la ola independiente los partidos controlaban todo el dinero público, ahora solo administran los recursos municipales y, por ende, están actuando de conformidad.
Si bien la estrategia de regocijarse en los municipios tras su derrota electoral podrá funcionarles, la pregunta es: Al paso en declive que van los partidos políticos, ¿para dónde se van a hacer en 2018 cuando además de haber perdido la gubernatura, pierdan ahora a los municipios?
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La cuenta oficial del gobernador acaba de confirmar una noticia: se acaba la gratuidad del servicio del Metro los domingos. Metrorrey ha sido uno de los casos más notorios de la decadencia de las empresas gubernamentales en las últimas décadas. Es el ejemplo local, muy nuestro, de que el gobierno de Nuevo León es mal administrador de servicios como otros estados. Es una empresa que ha sufrido cambios, transformaciones… pero sólo en el plano administrativo. Operativamente, Metrorrey está en crisis permanente debido a sus recortes presupuestarios, problemas para financiar las obras de nuevas líneas, problemas laborales, problemas logísticos y un equipo cercano a la obsolescencia que constantemente falla.
Metrorrey ha sido uno de los casos más notorios de la decadencia de las empresas gubernamentales en las últimas décadas. Es el ejemplo local, muy nuestro, de que el gobierno de Nuevo León es mal administrador de servicios como otros estados.
Fundada en 1987, ha sido usada como botín para algunos exfuncionarios y como arma electoral para otros (caso Rodrigo Medina).
Según la versión oficial, la “promoción” se cancela debido a que ya no es rentable para Metrorrey el seguir manteniéndola y a una necesidad urgente de fondos para el mantenimiento y mejora del servicio.
Metrorrey está en crisis permanente debido a sus recortes presupuestarios, problemas para financiar las obras de nuevas líneas, problemas laborales, problemas logísticos y un equipo cercano a la obsolescencia que constantemente falla.
Metrorrey opera en números rojos desde tiempo atrás, su problema de solvencia no es nuevo; sin embargo, no hemos visto publicado en prensa alguna declaración de Jorge Arrambide, director de Metrorrey, donde se tenga un plan definido para revivir dicha empresa pública.
Metrorrey opera en números rojos desde tiempo atrás, su problema de solvencia no es nuevo.
Metrorrey forzosamente necesita agregar vagones, mejorar los sistemas de cobro en estaciones, un programa integral donde asegure sostenidamente la energía necesaria para operar, incrementar el número de rutas transmetro o metrobús ante las demoras en la construcción de nuevas líneas. Según el plan maestro del año 2000 debería tener al menos 84 kilómetros de vía férrea con 4 líneas dando servicio hasta el aeropuerto, Santa Catarina y el sur de Monterrey. Actualmente, los 32 kilómetros resultan una ridícula cantidad que no se da abasto.
Privatizar al Metro no es una opción pero permitir el cofinanciamiento en obras como son la creación de nuevas líneas, estaciones y la compra de vagones no debería desecharse. El Metro está navegando en la incertidumbre y la pasividad.
Si no se realiza un cambio drástico en Metrorrey, el primer efecto será incrementar tarifas, el otro la disminución de vagones y finalmente el cierre de estaciones por fallas medulares. Esperemos que ese panorama apocalíptico sólo sea especulación de quien escribe, sin embargo, el problema está ahí, sigue ahí y la moneda sigue en el aire.
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Como ya saben de artículos pasados, no soy gran fan de los alcaldes de nuestra ciudad. Por un lado, porque muchos tienen cola que les pisen (Paco Cienfuegos, Adrián de la Garza, Clara Luz, Heriberto Treviño), pero también porque llegan a los puestos, y en lugar de poner las finanzas en orden, varios adquirieron deuda y además aumentaron los prediales. Pero lo que sí ya no tiene ni nombre ni apellido es que dejen plantado un compromiso que adquirieron desde campaña, siendo éste con la plataforma “Alcalde, ¿Cómo Vamos?”.
Los alcaldes tuvieron una reunión en privado y acordaron boicotear el taller del día de ayer en la U-ERRE.
Como si esta plataforma fuera parte de la “grilla” política, según información privilegiada que obtuve, los alcaldes tuvieron una reunión en privado y acordaron boicotear el taller del día de ayer en la U-ERRE. Que sin vergüenzas, ¿no cree, estimado lector? “Alcalde, ¿Cómo Vamos?” es una plataforma sin “grilla” política, sin objetivos más allá de mejorar nuestra ciudad que, por cierto, mucho lo necesita.
“Alcalde, ¿Cómo Vamos?” es una plataforma sin “grilla” política, sin objetivos más allá de mejorar nuestra ciudad que, por cierto, mucho lo necesita.
Pero vamos al tema mas serio. Los alcaldes con puño y letra firmaron desde campaña su compromiso con no sólo la plataforma, sino con nosotros los ciudadanos. Ahora imagínese, si ya ni lo que firmaron cumplen… ¡¿QUÉ PODEMOS ESPERAR QUE NOS CUMPLAN ESTOS PRÓXIMOS TRES AÑOS?!
Yo no sé ustedes, pero yo ya tome mi decisión y no reeligiré en el 2018 a estos alcaldes mediocres, a menos que demuestren compromiso, no sólo con ACV, sino también con nosotros.
¡Exijamos a los alcaldes cumplir sus promesas!
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