La “infodemia” que habitamos

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Últimamente trato de evitar a toda costa mi feed de Twitter. Entre tuits de mis amigas y amigos activistas que se hacen virales provocando reacciones iracundas (y hasta algunas veces violentas) por parte de quienes piensan de manera distinta, hasta tratar fallidamente de esquivar los hashtags de intentos de “cancelación” de alguna figura pública, decir que Twitter ha creado un ambiente hostil para cualquier tipo de comunicación política es una atenuación de la realidad. 

Vivimos en una infodemia y Twitter es uno de los principales medios de transmisión. 

El clima político actual en México es complejo y polarizado, donde el discurso diario radica en el “ellos” y “nosotros”, los “fifís” y los “conservadores”, los simpatizantes de nuestro actual presidente y todos los demás. Todo se trata de absolutismos, no hay cabida para los matices ni puntos intermedios. Y en dado caso de que alguno no se haya percatado de la connotación de esta diatriba, tan solo es necesario sintonizar los primeros minutos de la conferencia mañanera de AMLO para percibirlo de primera mano. No creo que ninguno de estas posturas sea la “correcta”. Sin embargo, creo que a ambas carecen de profundidad en las conversaciones actuales. 

Poco se puede esperar cuando la comunicación del máximo poder ejecutivo del país radica en herramientas discursivas populistas y donde los medios de comunicación fungen como cámaras de eco para difundir su mensaje. “Divide y vencerás” ha sido la estrategia de la actual administración y vaya que les ha funcionado; basta con ver el mapa político del país de las últimas elecciones a gobernador y las altas tasas de aprobación de la mayoría de nuestros mandatarios.

Actualmente tenemos una gran brecha entre dos polos opuestos que incentivan el divisionismo. Este fenómeno se extrapola a todas las causas y movimientos sociales, el claro ejemplo de ello es el diálogo (o ausencia de este) entre miembros del movimiento feminista en redes sociales. 

Dentro de los feminismos, siempre ha habido convicciones ideológicas diversas. Ahora, debido a la coyuntura entre el auge de las redes sociales, la polarización política actual y la atención mediática y de la sociedad civil ante la crisis de violencia de género en el país, estas diferencias internas se han acentuado exponencialmente. 

No me malentiendan, históricamente, dentro del movimiento feminista nunca hemos estado de acuerdo en su totalidad. La dignificación del trabajo sexual, los vientres de alquiler y la inclusión de las mujeres trans al movimiento han sido algunos de los puntos de discordia entre los feminismos. 

Parafraseando a la historiadora Rosalind Delmar en su ensayo What is feminisim? (1980), la unidad del movimiento nunca ha podido basarse en el hecho esencialista de la creación de una identidad compartida por el simple hecho de ser mujeres. Sí, todas somos mujeres, pero no compartimos vivencias generalizadas. Sí, nunca nos hemos puesto de acuerdo, pero ahora parece que ni siquiera nos podemos escuchar las unas a las otras. O en su defecto, no podemos leer los tuits ajenos a nuestro propio pensar.

En uno de los más recientes sucesos de esta constante riña ideológica en materia de género, la periodista y activista, Lydia Cacho fue foco de polémica al retuitear un vídeo con una declaración transfóbica. Poco después, Cacho borró el tuit y este fue reemplazado por una disculpa hacia la comunidad trans por parte de la periodista, arrepintiéndose de haber dado visibilidad a una postura basada en odio y admitiendo su error. 

Soy fiel creyente de que no hay un feminismo que realmente luche por todas hasta que se incluyan las prioridades y necesidades de las mujeres trans en la agenda feminista. No simpatizo, ni comprendo en lo más mínimo la perspectiva mujerista que se aferra a la biología para distinguir lo que significa “ser mujer”. Sin embargo, al ver las conversaciones ensordecedoras y poco fructíferas que se llevaron a cabo después del tuit de Lydia Cacho y posterior a su disculpa, caí en cuenta que estas “guerras verbales”, como ella misma lo menciona, no son la respuesta. 

En una plataforma plagada de declaraciones de disculpas con el único fin de conservar reputaciones y evitar represalias sociales, creo que el comunicado de Lydia Cacho es uno de los pocos que he percibido sincero. 

A como yo lo veo, no creo que la respuesta en torno a la polarización sea la tibieza, pero tampoco creo que la solución sea la cultura de cancelación en la cual estamos inmersos, la cual no da pie a ningún tipo error ni rectificación. Tampoco creo que la solución radique en tolerar lo intolerable y de mantenernos impasibles ante situaciones violentas y discursos de odio. 

La semana pasada, en su columna de opinión en el Washington Post, Ignacio Rodríguez Reyna aborda la búsqueda del “antídoto” de la polarización entre la sociedad mexicana, donde hace un llamado a permitirnos vivir en los “grises” y los matices, donde exista un discurso deliberadamente plural.

Definitivamente no tengo las respuestas absolutas, ni mucho menos el “antídoto”, pero creo que el primer paso consta en poder escuchar activamente al “otro” lado, tratar de cuestionar lo que nos parecen verdades únicas, preguntarnos, rectificarnos, sacar por un momento las miradas de nuestras pantallas y algoritmos y crear puentes de entendimiento. Porque mientras nos ponemos de acuerdo entre “fifís” y “conservadores”, cada día nos acercamos más al 2024 y perdemos la oportunidad de crear una fuerza y discurso político “que honre la complejidad que nos habita” a los mexicanos, como lo mencionó Cacho en su cuenta de Twitter. 

El Caso Delfina

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Desde la formulación de su movimiento, Andrés Manuel López Obrador ha establecido discursivamente una supramoralidad política, una que incluso, desde su idealización, afirma que es totalmente distinta a cualquier otra organización política y movilización  social. La Cuarta Transformación quiere distinguirse por sus estándares éticos, y si  bien, suponiendo sin conceder que el Presidente podría tener personalmente ética profesional y política, no significa que por antonomasia sus colaborares y colaboradoras también compartan dicho actuar. 

Y es que, a diferencia de la metodología formulada por el Presidente López Obrador respecto al combate a la corrupción, la cual es de la misma manera con la cual se barren las escaleras (de arriba hacia abajo), dicha estrategia o “fórmula” ha resultado ineficaz y falaz, y un claro ejemplo es el caso de Delfina Gómez, ex alcaldesa de Texcoco y ex candidata a la gubernatura del Estado de México por el partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y actual Secretaria de Educación Pública (SEP). 

La actual funcionaria federal fue directamente señalada por infracciones graves en la campaña del 2017 cuando fungía como Presidenta Municipal, la cual fue denunciada por descontar un porcentaje del salario de las y los trabajadores del Ayuntamiento de Texcoco, y bajo un exhaustivo Procedimiento Sancionador Electoral por el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) y confirmado por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el partido del actual presidente fue sancionado por acreditarse un esquema de financiamiento paralelo y no reportado a las autoridades. 

Sin embargo, estos hechos lamentables no sólo consistieron en dichas retenciones ilegales a funcionarios municipales, ya que cómo bien señalaron las autoridades electorales mediante procesos de fiscalización, durante dicho proceso electoral, derivado de apoyos no reportados que sirvieron, tanto para la constitución de su partido político nacional, como su campaña por la diputación federal y en la campaña por la gubernatura por parte de la Secretaria Delfina Gómez, en virtud de que omitieron reportar ingresos y gastos de campaña que registraron y obtuvieron a través de una organización política denominada Grupo Acción Política, quienes beneficiaron a dicho partido y supuestamente realizaban actos de beneficencia social. Por todos estos actos, las autoridades electorales, tanto administrativas como jurisdiccionales, le impusieron una sanción al partido MORENA por 4 millones 529 mil pesos.

Cómo podemos apreciar de este caso, tanto el Presidente como su partido  deben tomar decisiones fuertes, ya que sus mandamientos son “no mentir, no robar y no traicionar” al pueblo, pero hasta el día de hoy, ha reinado el silencio e inacción,  vislumbrando nuevamente un doble estándar moral para medir los actos a pesar de la evidencia y la gravedad. El caso de la Secretaria Delfina debe ser un ejemplo para que el Presidente López Obrador marque una diferencia importante de no tolerar actos tan reprobables como los que actualmente se acreditaron. Independientemente de las posturas ideológicas y políticas, todas y todos queremos que existan avances importantes y se pongan ejemplos en el combate a la corrupción en la actual administración federal, y que el presidente cumpla su promesa de que nadie ni nada está por encima de la ley. 

Omicron en Nuevo León

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Pareciera que la pandemia no termina, Nuevo León tiene ahora el mayor numero de casos desde que inicio la pandemia, al igual que el resto del país y la gran mayoría de países en donde está variante ha llegado. Aunque si bien Omicron es una variante mucho menos letal que otras y gran parte de la población ya está vacunada no es una gripe cualquiera, es una enfermedad que puede causar la muerte o secuelas severas en las vías respiratorias.

La mayoría de las naciones desarrolladas occidentales, Reino Unido, Francia, Italia, Estados Unidos, entre otras, han decidido dejar circular más el virus para no afectar más la actividad económica ya que no lo ven tan necesario porque los muertos y hospitalizados siguen siendo bajos en comparación con la segunda y tercer ola. Una consecuencia de esta política y de lo contagiosa que es la variante es que muchas empresas se están quedando sin trabajadores ante contagios masivos, por ejemplo las aerolíneas que han tenido que cancelar vuelos por contagios de pilotos y asistentes de vuelo.

Países como Reino Unido han hecho frente a esta situación implementando programas masivos de pruebas rápidas y de laboratorio que buscan minimizar la incertidumbre de los trabajadores y que están aislados el menor tiempo posible. También tienen vacunada al 77% de su población de la cual el 53 ya tiene 3 dosis, en 3 meses pusieron casi 40 millones de terceras dosis. 

En México lamentablemente aunque contamos con las vacunas no tenemos la capacidad para ponérselas a todo mundo y menos el poder implementar una política masiva de pruebas. Nuevo León como estado industrial y de servicios tiene que ser pionero en México para promover horarios escalonados en empresas y esquemas.

Mientras el virus siga circulando siempre habrá posibilidad de que vuelva a mutar y convertirse en más contagioso y/o más letal, aunque el 50% de la población mundial ya está vacunada aun tenemos países que apenas van empezando , todo el continente Africano tiene apenas 15% de vacunación, mientras que los países ricos tienen 70%. Para detener la pandemia tienen que masificarse tratamiento específicos para el virus y que la vacuna se actualice constantemente y este disponible para todos, algunos estados como Jalisco y Tlaxcala la vacuna será obligatoria para espacios públicos, valdría la pena tomar el ejemplo de otros países que que están desarrollando estrictos pasaportes covid, quienes no quieran vacunarse pierden ciertos privilegios y beneficios gubernamentales, no pueden acceder a ciertos servicios, viajar, ir a un hospital publico, entre otros.

Desigualdad

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El mundo es más desigual que nunca. Con todo y los avances que hemos visto en tecnología y la mejora generalizada en la calidad de vida promedio mundial tenemos hoy diferencias aún mayores entre ricos y pobres. Según un estudio del Foro Económico Mundial en 2020 la fortuna de los billonarios del mundo creció en un monto récord, mientras que más de 100 millones de personas ingresaron a la pobreza extrema por la pandemia del Covid-19.

Hoy el 10% más rico del mundo representa la mitad de los ingresos en el planeta. Mientras que el 50% más pobre solo tiene el 8% del ingreso, un promedio de 67 mil pesos al año. Eso es en cuanto a ingresos, en cuanto a riqueza estamos igual de mal. El 10% más rico es dueño del 76% de la riqueza mundial, mientras que el 50% más pobre de la humanidad tiene apenas 2%, la mitad de lo que tenían en porcentaje hace 200 años. 

Desde 1995 se ha triplicado de 1 a 3% el porcentaje de la riqueza mundial que poseen los billonarios. El ingreso de las mujeres es apenas 35% del total , poco avance viendo el 30% que tenían en 1990. El World Inequality Lab dice que si queremos resolver los retos del siglo XX1 ocupamos una redistribución de la riqueza y el ingreso,  el reto es cómo lo podemos hacer.

Personalmente creo que no esta mal que unos tengan mas que otros, al final el que uno emprenda, trabaje y se esfuerce debe ser recompensado pero busquemos mecanismos en donde se genere bienestar en toda la sociedad con esa nueva riqueza, como en los países nórdicos.

México vs Armerías de EUA

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Hace unas semanas el gobierno de México presentó una demanda en Massachussets, Estados Unidos vs 11 empresas de armas en ese país por prácticas intencionales y negligentes relacionadas con la producción y comercialización de armas, 

Esta demanda es consecuencia del aumento en el tráfico de armas de ese país, inclusive hay modelos de pistolas y rifles cuyo marketing y diseño van descaradamente dirigidas al mercado mexicano, particularmente a la delincuencia organizada. El tema no es menor, el 70% de las armas confiscadas en Mexico al narcotráfico son de origen estadounidense. 

La idea no es cambiar las leyes de Estados Unidos, ellos tienen su segunda enmienda que les da el derecho a poseer armas para defensa personal pero esta enmienda no debería beneficiar a lo delincuencia organizada ni darle el derecho a estas empresas a vender sus armas para que terminen siendo llevadas e México, hay una relación directa entre el aumento en la producción de esas armas y la escalada de la violencia en nuestro país. 

Curiosamente a ellos como país también les conviene implementar filtros a la venta y movimiento de armas. Cuando Bill Clinton implementó el “Assault Weapons Ban” hubo una disminución sustancial en delitos de alto impacto en varios estados de nuestro país vecino. Tenemos el ejemplo también de California que siendo el estado con las leyes más estrictas en materia de compra y movimiento de armamento es el séptimo con menores indices de violencia con arma de fuego, aún y considerando que son frontera con México y tienen ciudades grandes como Los Ángeles y San Diego con presencia de importantes grupos delictivos. 

La ofensiva no solamente es legal sino también diplomática, recientemente México asumió la Presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y ya llevó al pleno de este órgano la discusión del tráfico de armas y ha sido respaldada por la mayoría de los países miembros.

Un obstáculo para que proceda esta demanda es la Ley de Protección al Comercio Legal de Armas que se promulgó en Estados Unidos en tiempos de George Bush para proteger a las empresas de litigios de terceros en Estados Unidos.

Se pronostica que de proceder será una batalla legal larga, con implicaciones políticas y diplomáticas que podrían desencadenar una compensación económica de hasta 10 mil millones de dólares a favor de México o aún mejor verdaderos filtros y normas para evitar el flujo ilegal de armas hacía nuestro país.

El Nido del Gavilán: “Impuestos verdes”

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En México vamos tarde en la carrera en el combate al cambio climático, desde el gobierno federal los esfuerzos son limitados por más que el Presidente diga lo contrario. Sembrando Vida ha tenido serias críticas internacionales, ni que decir sobre el Tren Maya.

Pero esto no es nuevo, anteriormente y por dar un ejemplo, los gobiernos de Calderón y Peña Nieto manejaron los impuestos a la minería bajo un esquema llamado Fondo Minero que en realidad premia a las mineras y reduce su aporte por impuestos, abonando a la contaminación desregulada.

En tanto, Samuel García ha anunciado desde Glasgow una serie de iniciativas para implementar impuestos verdes a las industrias contaminantes de la ciudad. Es plausible el que Samuel por primera vez ponga el tema sobre la mesa, algo que los antiguos gobernadores ignoraron o presentaron soluciones a medias como El Bronco. Un tema que históricamente puso énfasis en la gente o en automovilistas como culpables negando sistemáticamente que quienes más contaminan son las industrias locales.

Nuevo León necesita un plan de mediano y largo plazo para sacar a sus industrias contaminantes de la ciudad. En pleno 2021 hay fábricas de todo ramo dentro de colonias, en el centro, al lado de parques y hasta enfrente de una universidad.

Aún está en veremos la reglamentación de dichos impuestos, pero es un gran paso para forzar a las industrias a mejorar sus procesos en aras de generar incentivos positivos y reducir sus ganancias basadas en externalidades negativas como lo es la contaminación.

Sin embargo, esto solo es un paso, de la gran checklist que Samuel debe tener en su oficina. Otros pasos son la verificación vehicular, la reforestación intensiva de la ciudad, la sustitución de vehículos en el transporte público, la expansión de transportes como la Ecovía y la utilización de las vías férreas para expandir la red de movilidad, entre otros.

Esperemos que Samuel pueda echar a andar mayores imposiciones fiscales a las empresas, así como mayores normativas a la construcción y de regulación al crecimiento de la mancha urbana. Los retos son muchos y los obstáculos que los grupos industriales podrán en el camino para evitar pagar están ahí presentes.

Del éxito de estas iniciativas puede derivar que otros estados y el Gobierno Federal las imiten. El momento para combatir el cambio climático en Nuevo León está en ciernes, pero se cuenta con la voluntad política que no es cosa menor.

Lo dicho, dicho está.

La comunidad salva vidas

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La pandemia nos vino a recordar muchas cosas, pero hay un hecho que destaca: el poder curativo de vivir en comunidad con los espacios públicos que compartimos.

El aislamiento fue letal para la salud mental: alzas en el número de suicidios en todos los países, Estados Unidos registró un pico histórico en muertes por sobredosis de drogas con más de 100 mil víctimas en el último año; México es el país con mayor índice de ansiedad de los países que conforman la OCDE, el abuso de alcohol y de sustancias en nuestro país también se incrementó de manera exponencial. 

Y la lista puede seguir. 

Ante este panorama, como sociedad, hemos revalorizado el poder que tiene la conexión humana y la libertad de disfrutar de nuestros espacios públicos. 

Ahora la construcción y mantenimiento de estos espacios, llámense parques, ciclovías, centros deportivos, centros para las artes, escuelas, centros comunitarios, entre otros, son prioridad para los gobiernos de todos los niveles porque resulta que son básicos para nuestro bienestar integral.

Hace 10 años quién hubiera pensado que un parque puede salvar una vida, que en la realidad del Covid los exteriores serían el lugar más seguro, que no es el individualismo lo que nos va a salvar, sino la cohesión social. 

Por eso, es preciso que los gobiernos desde lo local actúen en consecuencia. Y algunos como San Pedro lo han hecho con su inversión en calles y banquetas.

Resulta por demás ridículo las voces que se oponen a la Vía Libre, la ciclovía en este municipio porque se niegan al cambio. Se rehúsan a aceptar que esta es la nueva realidad necesaria para nuestra supervivencia.

Hay que subir el nivel y construir más espacios compartidos, despojarnos de nuestros egoísmos, porque solamente el amor a la comunidad y el actuar en pro del bien común nos va a salvar como humanidad. 

La cena más cara del Hunan, la pagó Lozoya

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El día de ayer, pasó lo que tuvo que haber sucedido desde aquel 17 de julio de 2020, a Emilio Lozoya Austin un juez le ha dictado prisión preventiva justificada. La Fiscalía General de la República (FGR) lo acusa básicamente de lo siguiente:  

1.- La existencia de una alta probabilidad de fuga, pues posee una cuenta bancaria con 2 millones de euros;

2.- Poco pudor procesal al salir a cenar al Hunan de las Lomas; y

3.- Utilizar el criterio de oportunidad para dilatar y obstaculizar el proceso.

Formalmente, los delitos de los que se le acusará son: Cohecho, lavado de dinero y asociación delictuosa. Donde de comprobarse alcanzaría los 35 años de prisión.

Emilio es un corrupto confeso, pero el tema es político y no jurídico. A nadie le queda duda de que si esa noche no salía a cenar al Hunan, con esa soberbia y frivolidad que quienes lo conocen aseguran que lo caracteriza, Lozoya seguiría libre gozando de los privilegios que el ser el testigo colaborador favorito de la 4T le daba, pero como en cualquier presidencialismo exacerbado, al más viejo estilo del PRI: Nadie se puede burlar así del Presidente, y quien lo hace, recibe un castigo.

Ante esta provocación, que por cierto, bien lo dijo el Presidente: no fue ilegal, pero sí inmoral; claramente le resultó molesto y el uso faccioso y discrecional de la justicia no se tardó en llegar con una Fiscalía que nuevamente actúa con fines políticos y bajo las órdenes directas del titular del Poder Ejecutivo. 

Aquí el que queda peor parado es la endeble FGR y su titular, Alejandro Gertz Manero, el cual tuvo forzosamente que hacer un giro para -ahora sí- solicitar la prisión preventiva y salvar el poco prestigio que queda de la institución, malabareando con una serie de errores entorno a un caso que se les perdió en el camino cayendo en un absoluto ridículo.

El caso está abierto y el proceso penal continúa para ver si se materializa el criterio de oportunidad que la defensa construye junto a la FGR. Este caso va a ser una gran oportunidad para que “calemos” a nuestra Fiscalía y socialmente la auditemos a ver si ya aprendieron a armar carpetas de investigación sólidas o se seguirán repitiendo los fracasos jurídicos del pasado.

Estemos atentos a ver si por fin podrá Lozoya demostrar que efectivamente recibió instrucciones de un superior jerárquico para adquirir y utilizar recursos de procedencia ilícita o si se compró voluntades políticas a la oposición para la aprobación de la reforma energética. Que honestamente se ve difícil. Dicho esto, el “Peking Duck” más caro en la historia del Hunan, lo pagó Lozoya.

Entre el estigma y la vergüenza

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El gran tema con las adicciones es que arrastran un estigma, como si quien padece alguna trajera colgando en su pecho una letra escarlata que lo hace diferente o de segunda categoría.

Tener trastorno por abuso de alcohol o de sustancia provoca vergüenza, no solamente de quien tiene esta adicción, sino hasta de su familia. Vivimos en la oscuridad de los secretos, en el ostracismo. 

Ocultamos a toda costa esta verdad: que tenemos una enfermedad mental incurable y que, en el mejor de los casos, podremos controlarla con la ayuda adecuada.

La carga social es producto de la desinformación y el desconocimiento; la etiqueta de “adicto” o “alcohólico” pesa bastante, por eso mucha gente se queda en el camino y jamás pide ayuda. 

Se atoran entre la negación y la vergüenza. 

Es importante que la gente sepa cómo es esta enfermedad. No es adicto o alcohólico únicamente el indigente o la que se encuentra metida en el mundo de las pandillas; el menor de edad que limpia carros y se monea. 

No. También es el deportista, la incansable directora de una empresa, el exitoso hombre de negocios, la estudiante con promedio de 90 (yo era esa), la soccer mom que esconde sus botellas y sus tafiles en el buró, el hijo modelo…

Quienes padecemos esta enfermedad venimos en todos los tipos y sabores. Yo viví casi todos mis 20s en negación. Siempre tuve excelentes promedios en la escuela, estudié maestría con beca de excelencia, nunca fallé en mis trabajos. 

¿Drogadicta yo? Una drogadicta no es tan capaz como yo, pensaba. En todo caso era una alcohólica funcional, decía a manera de broma. 

Pero cada vez consumía más y mis consecuencias eran peores. Hasta el punto en que si no podía emborracharme porque tenía algún compromiso de trabajo, mejor no tomaba ni una gota. En el fondo sabía que una vez que tomaba una bebida, no me iba a detener, y que además, el alcohol me llevaría al consumo de drogas en ese rato.

No empecé así, por supuesto que no. 

Esto sucedió a través de años de consumo reiterado, de empezar con alcohol y luego buscar drogas que me dieran la mezcla perfecta para estar arriba, abajo o en medio.

Pero yo nunca quise que eso sucediera, pasó porque el uso reiterado se convirtió en abuso y el abuso en adicción. Y una vez adicta, el camino de la recuperación fue muy duro.

Incluso ya estando en sobriedad, tuve depresión y ansiedad durante 5 años; hasta que pude salir adelante con años de terapia, grupo de apoyo, disciplina, espiritualidad y demás. Nadie escoge esto por gusto, créanme.

La adicción no tiene nada qué ver con tu coeficiente intelectual ni con tu calidad moral. Pensar que tienen alguna relación es como pensar que el diabético es diabético porque quiere ser diabético, es decir, porque carece de falta de voluntad.

Hoy escribo de mi experiencia como adicta en recuperación porque creo que muy pocas veces se escribe o se habla abiertamente de lo que pasamos en la enfermedad activa.

De lo solitario y humillante que es para quienes padecen la enfermedad. De cómo es vivir esa oscuridad, saber que puedes morir y seguir haciendo lo mismo porque no puedes detenerte.

No poder vivir sin la sustancia y no poder vivir con la sustancia. Es el infierno en la tierra.

Afortunadamente existen soluciones pero debemos empezar por ponernos en los zapatos de estas personas.

Dejemos de estigmatizar, y sobre todo, dejemos de criminalizar.

Voltean a vernos solo cuando hay tragedia

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Cada que una noticia como los asesinatos ocurridos en el municipio de Juárez, Nuevo León cimbran a nuestra comunidad se empieza a buscar culpables.

Un dato que inmediatamente trascendió en los medios es que Brandon, el presunto asesino, acaba de salir de un centro de rehabilitación en donde no completó sus meses de tratamiento y que además era usuario de cristal.

El cristal es una metanfetamina que está arrasando con las y los jóvenes de esta entidad. 

Su precio es muy muy bajo y es altamente adictivo; puede producir brotes psicóticos a quien lo consume y paranoia extrema. 

Es muy fácil culpar al usuario, es común que se criminalice a quienes consumen sustancias y abusan del alcohol.

Personas como Brandon, quien seguramente viene de una larga cadena de pobreza, violencia y falta de oportunidades, corren mucho mayor riesgo de desarrollar adicciones por su entorno social y económico.

 Él no llegó a tener problemas de adicción porque quiso (por increíble que parezca, la gente cree que un adicto es así por gusto y que podría dejar de consumir si así lo quisiera). 

La adicción no tiene qué ver con los valores o la moral de alguien, es una enfermedad mental que tiene muy pocas opciones para que quienes la padecen alcen tratamiento. 

Solamente una de 100 personas que llegan a un grupo de 12 pasos como AA o NA consiguen permanecer sin consumir un año.

Algo que es fundamental es entender que la adicción a las drogas y al alcohol es imposible de superar sin ayuda profesional y que en México y en Nuevo León todavía no tenemos políticas públicas que permitan que personas en condición de vulnerabilidad reciban tratamientos gratuitos.

Yo he vivido en carne propia este problema, en un mes cumplo 9 años de estar sobria y de tener una vida útil y feliz, pero para conseguir esto he tenido que recibir muchísima ayuda.

No puedo comparar mi caso con uno como el de Brandon, porque yo tengo privilegios: pude pagar una clínica profesional y privada, terapia con profesionales, tener un grupo de 12 pasos, tener trabajos, entretenimiento, hasta el lujo me doy de hacer ejercicios de meditación y agradecimiento. No me puedo comparar. 

Sin embargo, lo que sí sé es lo difícil que es combatir el demonio de la compulsión, ese mano a mano con la bestia de la adicción, la enfermedad nos iguala. 

Lo que nos hace diferentes es que unos tenemos puertas de salida y otros no. 

Es responsabilidad de todas y todos como sociedad que casos como este multihomicidio ya no sucedan, tenemos que unir esfuerzos para romper estos círculos terribles de violencia.

Es urgente que no solamente volteemos a ver este tema cuando ocurre una tragedia, sino tomar cartas en el asunto desde lo público, pero también desde lo privado.