La Gran Deuda: Sismos y Corrupción en la Construcción en México

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El 19 de septiembre de 2017 parecía ser un día normal para la mayoría de los mexicanos. Algunos recordaban con tristeza la fecha por el trágico sismo de 1985 que sacudió la capital y otras ciudades del país, pero nadie se imaginaba lo que iba a pasar.  Alrededor de las 11 de la mañana, se había preparado un simulacro para conmemorar los 32 años de aquel fatídico día. En lo personal, nunca había presenciado un sismo o simulacro. Pensé que sería gracioso que temblara mientras sonaba la alarma durante el simulacro, no dije nada, sólo lo pensé y recordé lo impactante que fue para mí la primera vez que vi en televisión lo que había sucedido.

Mis actividades continuaron con normalidad después del simulacro. A las 13:06 horas, un par de compañeros del trabajo y yo emprendimos nuestro camino de regreso a la oficina caminando, estábamos solo a 10 minutos, sin embargo, no alcanzamos a llegar. A las 13:14 horas, un sismo con magnitud de 7.1 en la escala de Richter había comenzado a sacudir el centro y el sureste del país. En un principio, como no sonó la alarma previo al movimiento de placas, pensé que había tenido mareos por no haber desayunado, pero no, estaba viviendo mi primer sismo; me percaté de ello cuando comencé a ver gente correr y escuchar gente gritar. Mi gran experiencia en sismos ignoraron lo que en realidad estaba sucediendo.

Cuando dejó de moverse todo lo que había a mi alrededor, nos dirigimos a la oficina. Al llegar, nos alertaron que había sido algo grave, que fuéramos a nuestras casas a ver a nuestra familia. Empecé a correr hacia donde estaba mi familia (mi casa queda a tan solo 14 minutos caminando de la oficina y a 10 de la escuela de mi hijo mayor). En el camino, me percaté que una escuela presentaba grandes daños en su estructura mientras evacuaban a niños y jóvenes. Esa fue la primera vez que me asusté. Empecé a correr más rápido hacia la escuela en donde estaba mi hijo mientras veía más caos alrededor; fueron 5 minutos de camino pero parecieron horas. Afortunadamente su escuela no sufrió grandes daños y él estaba a salvo. Saliendo de allí, encontramos en el camino al resto de nuestra familia que lo habían vivido en nuestro departamento que está en un cuarto piso y en donde parecía que se habían metido a robar, pues muchos bienes materiales que había dentro habían quedado inservibles.

Pasaron 32 años y parece que como sociedad no aprendimos nada. Aunque el sismo del ’85 liberó 32 veces más de energía sísmica que el del 2017, torres de departamentos y viviendas que no tenían más de 10 años de antigüedad (incluso algunos que aún ni se terminaban de construir), dejaron daños mortales, materiales y morales para quienes lo vivimos. Mi primera experiencia de sismo lamentablemente (o afortunadamente) fue aquel trágico 19 de septiembre de 2017; no por lo que me quitó, sino porque entendí que después de 32 años, en materia de políticas públicas sobre edificación, parece ser que seguimos igual o peor que hace cuatro décadas, y aún después de lo ocurrido hace casi 4 meses, seguimos en la misma situación.

Es cierto que las normativas son claras para edificar de manera segura, saludable y sustentable para nuestros ciudadanos, pero también es cierto que son muy vulnerables ante las prácticas de corrupción que existen en diversos órganos que regulan este tema. Y es más lamentable, que la mayoría de las iniciativas de reconstrucción que fueron lideradas por el gremio arquitectónico del país como ReConstruir Mx, hayan fracasado ante las barreras políticas que no permiten edificar de manera como lo dictan las normas, y que solo apremian a aquellos que aceptan hacerlo a través de prácticas como la famosa “mordida”. La pregunta es, ¿qué vamos a exigir en estas elecciones de 2018? Las leyes son claras, pero los procesos aún dejan mucho que desear y definitivamente, aunque no podamos controlar a la naturaleza, ya no podemos volver a pasar algo así como sociedad.

Todo asalariado, tiene derecho al salario

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No es secreto, ni es sorpresa. Nuestros legisladores, nuestros funcionarios públicos y nuestros gobernantes son, en su mayoría, una élite oligárquica que nos recuerda a épocas aristocráticas de cortes fastuosas y opulentas. Hoy, nuestros legisladores son la digna representación de María Antonieta, quien empolvaba sus pelucas con harina cuando el resto de la población no tenía pan. Así, diputados y senadores empolvan hoy sus pelucas con un bono de 667 mdp que aprobaron por concluir su legislatura.

Sí, el bono es resultado del ahorro que los diputados hicieron a lo largo de su legislatura, pero en un país con más de 50 millones de habitantes en pobreza, es un absurdo que la Cámara doble el monto ahorrado por cada diputado. En un país donde casi la mitad de su población no tiene pan, nuestros legisladores reciben partidas millonarias. Sin embargo, lo que más molesta, no es por sí mismo el despilfarro, lo que molesta es el cinismo.

“Es parte del salario, y en este país todo asalariado tiene derecho al salario”, fueron las sabias y elocuentes palabras de Jorge Estefan Chidiac, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, para defender lo indefendible. Con qué cara hace semejante declaración, cuando en este país hay asalariados que perciben un ingreso menor a 100 pesos, por día. Con qué cara justifica recibir un millón 155 mil pesos, cuando los damnificados del sismo del 19 de septiembre reciben 120 mil pesos para la reconstrucción TOTAL de su vivienda.

Lo que molesta, es la poca calidad moral de las personas que reciben esta remuneración. No hace pocos días un grupo de letradas diputadas tuvieron la osadía de gritar en pleno San Lázaro el ya conocido “eeh puto”, un grito que no es apto ni en estadios ¿Es realmente ese tipo de prácticas las que imperan en un recinto de ese nivel?

Es momento de decir ¡basta! Por largos años, México ha sido un país con una ciudadanía pasiva, apática, quejosa. Se inundan las redes sociales con indignación y repudio hacia la opulencia de la clase política, repudio hacia la corrupción y a las casas blancas, a la impunidad frente a los socavones y a los desvíos de recursos.  La frustración de los ciudadanos es palpable, pero me voy a atrever a hacer el comentario: la indignación, el repudio y las quejas en redes sociales, no van a resolver nuestros problemas.

Sí, quejémonos, pero más allá que eso, exijamos, demandemos, actuemos, es nuestro derecho y nuestro deber como ciudadanos. Si algo nos enseñó el sismo del pasado 19 de septiembre, es que unidos tenemos la fuerza para levantar a un país, pero para levantarlo tuvimos que actuar, así tenemos que actuar ahora. Recordemos que muchos de los diputados que el día de hoy se están premiando con bonos millonarios, los escogimos nosotros (ya los pluris, son harina de otro costal).

Hagamos el ejercicio, ubiquemos a nuestros diputados, contactémoslos, cuestionemos, propongamos. Que el cambio del país no dependa de unos cuantos que, a lo largo de los años, nos han demostrado su poco amor por México.

Y por último, a diputados y senadores les pregunto ¿es que no les da vergüenza?

El presupuesto para Nuevo León en 2018

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El uso y destino de los recursos en sociedades democráticas o que por lo menos aspiran a serlo, supone debates, donde se ponderan proyectos o propuestas cuyo objetivo es beneficiar a distintos grupos y sectores sociales; los recursos públicos a través de las políticas que generan los gobiernos habrían de traducirse en una mejora en la vida concreta de las personas, las familias y las comunidades. Sin recursos son bajas las probabilidades de arrancar programas o darles continuidad, menos aún de diseñar e implementar políticas públicas, salvo situaciones excepcionales,  señalar lo contrario es demagogia y engaño para los ciudadanos.

Como bien explica John Rawls en su libro Liberalismo Político, el debate en las sociedades contemporáneas es qué derechos se otorgan cuando todos los derechos son igualmente importantes. Trasladando ese argumento al reparto de recursos se vuelve complejo cuando todos los programas son importantes, podría preguntarse ¿a qué se le destina más dinero a educación, a salud, a seguridad? No es sencillo responder, más aún cuando aparecen lo urgente y lo inmediato.

En el caso del próximo ejercicio fiscal, si bien los estados tienen demandas legítimas respecto de lo más urgente en su respectiva entidad, lo cierto es que el Gobierno Federal debía responder este planteamiento en una situación extraordinaria: los sismos que afectaron a varios estados de la República y que demandan, entre otras cosas, la demolición y posterior reconstrucción de escuelas, hospitales, edificios y casas que fueron dañados.

Al considerar la emergencia nacional producto de los desastres naturales, es un logro que el presupuesto para Nuevo León no se viera disminuido. Después del diálogo del Ejecutivo Estatal, los diputados federales y el Secretario de Infraestructura pudo negociarse la cantidad de $9 mil 965 millones 487 mil pesos para el ejercicio del próximo año lo que se traduce en la capacidad de dar continuidad a diferentes políticas públicas y programas de infraestructura sólo por mencionar algunas de las consecuencias positivas de esta situación.

Nuevo León recibirá más de mil millones adicionales con respecto a 2017, lo que se traduce, por ejemplo en recursos para el “Programa Hidráulico” con un monto cercano a los 180 millones de pesos, casi 15 millones más que en 2017; es también el caso del rubro destinado al “Fondo Metropolitano”  donde se otorgarán a Nuevo León 286 millones de pesos, que corresponden al 8.7 por ciento de la bolsa nacional para el año 2018; o el “Fondo de Accesibilidad para personas con discapacidad” que obtendrá para el próximo año más de 17 millones de pesos.

Vale la pena resaltar también los casi 199 millones que fueron asignados para la construcción de un Paso Superior Vehicular sobre la Av. Morones Prieto y la calle José Calderón frente a la Universidad de Monterrey, proyecto del cual yo gestioné su registro y siendo este el único que obtuvo la validación técnica y financiera por parte de la Secretaría de Hacienda en este año. Esto me llena de orgullo pues el proyecto se inscribió apenas 3 meses atrás y terminará siendo uno de los más importantes que haya impulsado durante mi legislatura.

Otro apunte necesario es que dichos recursos se consiguieron en una negociación con todos los diputados federales, en la cual Edgar Romo vicecoordinador del PRI y de Nuevo León tuvo al final un papel preponderante.

Al ponderar estas cifras, proyectos y políticas puede señalarse que el debate sobre el dinero público se orientó a beneficiar al mayor número de ciudadanos posible con recursos limitados. La tarea del ejecutivo y de los diputados federales en el diálogo con el gobierno federal se cumplió debidamente.

Reconstrucción: Trabajo de Todos

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A 10 días de cumplirse dos meses del sismo del 19 de septiembre aún hay mucho por hacer en las zonas afectadas del centro del país. Según información de Presidencia de las áreas dañadas por tanto por el sismo que afectó a Oaxaca y Chiapas y el que afectó al centro del país hay 184,000 viviendas, 14,000 comercios, 16,000 escuelas, 1,821 edificios patrimoniales, 175 unidades médicas y hospitales y 140 carreteras destruidas o con daños considerables que necesitan ser reconstruidas o rehabilitadas. Aunque si bien el país tiene muchísimos problemas en muchos ámbitos, el tema del sismo mostró la solidaridad de muchos sectores de la sociedad y el proceso de reconstrucción está sirviendo como ejemplo del concepto de “gobernanza” acuñado en la última década por politólogos de todo el mundo que hablan de una mayor coordinación del gobierno con empresarios y sociedad civil para dar solución a problemas que tradicionalmente solo eran atendidos por la autoridad.

Llama la atención una reunión que se llevó a cabo este martes entre el Presidente Peña Nieto y funcionarios del gobierno de la república con líderes de los grupos empresariales más representativos del país. En su conjunto la iniciativa privada ha reportado 4 mil millones de pesos en aportaciones para la reconstrucción de las zonas afectadas por los sismos. Con el fideicomiso “Fuerza México” se han recaudado 224 millones de pesos en efectivo, además de múltiples apoyos en especie sobre todo en materiales de construcción y se esperan 150 millones de pesos adicionales con el fin de llegar a los 1,500 millones en los meses por venir y más empresarios que se sumen a la causa.

La Cruz Roja por si sola ha captado donaciones por más de 240 millones de pesos en efectivo, además, vale la pena mencionar la inclusión de organismos de la sociedad civil y del propio gobierno dedicados a la transparencia que estarán vigilando el buen aprovechamiento y distribución de los recursos. El gobierno también está tomando acción asignando los recursos del Fonden a las 5 entidades más afectadas repartiendo casi 13 mil millones de pesos para la reconstrucción.

Pero el problema no solo se resuelve con dinero y es por eso que asociaciones civiles y academia también se han organizado para llevar brigadas de arquitectos, ingenieros civiles y demás profesionistas necesarios para la efectiva reconstrucción de las zonas afectadas. Ojalá pudiésemos ver esta coordinación en otros problemas también muy importantes en la agenda nacional como la salud, seguridad pública, educación. Tomemos el caso de la seguridad, la solución nunca será solamente policiaca o militar, aunque si es importante que los gobiernos innoven tomando ejemplos como las policías municipales de proximidad también es importante que las familias estén al pendiente de sus hijos, formar una cultura de la denuncia, generar más y mayores oportunidades para los que viven en zonas de riesgo.

Como bien dicen, la reconstrucción es labor de todos y añadiría que la construcción del México del siglo XXI también es labor de todos y será la suma de esfuerzos los que nos permita cambiar de verdad y solucionar los problemas de la comunidad que deben resolverse en comunidad y no solamente por el gobierno.

Tocando Fondo

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Se termino Septiembre, mes en el que el país sufrió grandes catástrofes naturales, teniendo una gran cantidad de daños materiales, pero lo más lamentable son la gran cantidad de pérdidas humanas.

México tuvo dos fuertes sismos, el primero ocurrido el pasado 7 de Septiembre, el cual afecto el sur y centro del país. El segundo ocurrió el 19 de Septiembre, siendo este último impactante por sus daños.

Aún no nos reponíamos de la perdida, del dolor y la angustia cuando estábamos repitiendo la historia, la cifra de personas muertas a nivel nacional a causa de este sismo es de 369, la cual es una gran cantidad, ¿qué está pasando?

Es verdad que los sismos son desastres naturales que simplemente ocurren, no hay una forma de ser pronosticarlos, la tierra no avisa, pero déjenme decirles que si existe una forma de evitar tantas muertes.

No, no crean que tengo una esfera mágica, ni soy prima de Madam Zazu para tener la solución a estos desastres naturales, lo que si se es que los sismos ocurridos en países corruptos son devastadores.

A que me refiero con esto, pongamos el ejemplo de Japón, el cual es un país altamente sísmico por su ubicación. En los últimos 40 años ha tenido grandes desastres siendo devastadores, pero a diferencia de muchos países con la misma situación, los japoneses en los últimos 15 años han trabajado en implementar métodos para que las pérdidas humanas sean mínimas.

¿Como lograron disminuir el número de víctimas ante estas catástrofes? La respuesta es sencilla y todo un reto, sacando la corrupción, si algo tan presente en nuestro país corrupción, la relación de está con los sismos es muy visible.

En Japón invirtieron en tecnología, crearon programas de mitigación de sismos, dándole continuidad para su buen funcionamiento, estudiaron a fondo la prevención, reconcocieron y actuaron sobre los problemas de construcción, cuidaron que la arquitectura que sus materiales sean los adecuados, estudiaron el cálculo estructural, la mecánica de suelo, sin excluir ningún paso.

En cambio, en México, la corrupción brota desde los más profundo, basta con ver los diferentes casos salidos a la luz después de la catástrofe, un ejemplo es el colegio Enrique Rèbsamen, donde quedaron al descubierto todas las omisiones por parte del gobierno y las autoridades correspondientes en diferentes temas como el correcto uso de los edificios

Esta es la gran diferencia entre México y Japón la corrupción, si sabemos que contamos con un país propenso a sismos, pero sobre todo una ciudad de México altamente sísmica porque no invertir en tecnología y seguir correctamente las medidas de prevención, existen gobiernos y autoridades corruptas, así como  inspectores que no están haciendo bien su trabajo, aprendamos de esta desgracia y toquemos fondo.

#ElTalónDeAquiles: “Violencia de Género”

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Pasó lo que se temía: el terremoto que todos en Ciudad de México (CDMX) esperaron por años, aconteció el 19 de septiembre de 2017. El derrumbe de edificios no debe sorprender: se sabía de la precariedad estructural en varios sectores capitalinos y, por el epicentro y tipo de sismo, poco era lo que se podía hacer. Vino después lo de siempre: medios de comunicación reportaron el dolor de CDMX (olvidándose del resto del país); el sensacionalismo hizo de Frida Sofía, una niña inexistente, una heroína precoz; se vaticinó un movimiento telúrico mayor: nada mejor que las redes sociales para anunciar el fin del mundo. Los políticos fueron víctima de la indignación ante el patético intento de escabullirse ante las demandas ciudadanas de donar fondos de la campaña electoral a la reconstrucción. Hubo intentos de fraude de inescrupulosos que trataron de aprovecharse de la desgracia. Y claro, salieron las banderas. Ni siquiera en estos casos me gusta el nacionalismo, pero lo acepto, hubo solidaridad. La historia dirá que los mexicanos se unieron para levantarse, como debe ser, y como todo pueblo lo hace, en estas circunstancias.

¿Pero en dónde estábamos antes del drama? Un día antes del fatídico terremoto, ciudadanos indignados de al menos cinco Estados mexicanos, manifestaban por el asesinato de Mara Fernanda Castilla, una estudiante de Ciencia Política originaria de Xalapa (Veracruz), de 19 años de edad, de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). Castilla perdió la vida presumiblemente el 8 de septiembre, al abordar un taxi para regresar a su casa. Estuvo desaparecida durante ocho días.

Para una persona como yo, que siempre ha trabajado con mujeres brillantes y fuertes, colegas de las que he aprendido un mundo, fue toda una revelación el poder ver, por vez primera, con ojos de mujer, a Cholula, ese pueblo masculinamente tranquilo y amigable que me recibió en enero. Claro, desde mi primer día en México (2012), me percaté del fastidioso machismo que aqueja a esta sociedad. Pero ahora comprendí, gracias a los testimonios de mis estudiantes, que el asesinato de una joven universitaria puede tan sólo ser la punta del iceberg, pues el acoso es constante, y la inseguridad creciente, para todas las mujeres. Contrariamente al hombre, las residentes de San Andrés de Cholula se exponen a diario a situaciones que van desde lo desagradable (piropos, vulgaridades) hasta cuadros potencialmente peligrosos para su integridad física.

Aplaudí su indignación e iniciativa, pero les indiqué que el reto no consistía en hacer conciencia sobre la importancia del tema hoy, sino en mantener la violencia de género en un lugar prioritario en la agenda de discusión de problemas nacionales. Al fin y al cabo, entre 2013 y 2015 ocurrió un feminicidio por semana; solo en 2017, el Observatorio de Derechos Sexuales y Reproductivos contó 83, y en el primer semestre de 2017, se contabilizaron, en promedio, 35 denuncias diarias de violación sexual, la gran mayoría de parte de mujeres, para un total de 6,444. Además, entre 2007 y 2014 la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) registró 17,274 casos de presunción de homicidios de mujeres. En síntesis, la situación es alarmante.

No estoy ignorando la amplitud de la catástrofe originada por el terremoto del 19 de septiembre, ni la necesidad de ayuda inmediata. Sin embargo, este es un ejemplo de cómo un evento coyuntural, de alto impacto, puede alterar la agenda pública, y sacar del reflector un problema crónico, estructural, y de gran magnitud. El pecado de Mara es salir a divertirse, con tanta libertad como la mía; nuestro pecado, sería olvidarlo. Ante lo coyuntural, no perdamos de vista lo estructural. El reto es re-visibilizar la tragedia de la violencia de género sin parecer insensible ante el drama causado por el movimiento sísmico. Y para ello, un recordatorio de en donde estábamos antes del desastre, puede ser un buen comienzo.

Fernando A. Chinchilla

San Andrés de Cholula, 5 de octubre de 2017

Monumentos a la corrupción

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En los últimos meses hemos observado una innumerable cantidad de sucesos en los que personas inocentes que transitaban o se encontraban en el lugar equivocado, en el momento equivocado, han perdido la vida debido a la mala calidad de en la construcción de las obras, por negligencia o descuido por parte de las autoridades o por clara corrupción en los tramites y permisos de construcción de cada una de estas obras.

Luego del devastador terremoto de 7.1 grados que azotara la Ciudad de México y entidades vecinas, tras el desplome y severas afectaciones en más de 10 edificios nuevos, se dejó en evidencia la clara negligencia y corrupción por parte de las autoridades al no garantizar que la construcción de dichos edificios se hicieran con las medidas y precauciones necesarias para la actividad sísmica.

Semanas atrás en el estado de Morelos, pudimos conocer el lamentable caso donde dos integrantes de una familia perdieran la vida en el socavón del “Paso Exprés” de reciente inauguración por las autoridades. Este es otro claro caso de corrupción, donde diversas autoridades son responsables de la tragedia, tanto el Gobierno Federal a través de la SCT y el Gobierno del Estado de Morelos, es verdaderamente lamentable la corrupción e impunidad con que se sigue actuando en el país, pues al día de hoy no hay quien se haga responsable de este lamentable accidente.

Recientemente en Monterrey, N.L., conocimos la triste noticia del accidente donde una mujer perdiera la vida en un socavón. Una muestra más de la incapacidad, ineficacia y corrupción de nuestros gobiernos, es una verdadera pena que sigamos tolerando administraciones que no velan por la seguridad de la ciudadanía. La ciudadanía organizada debemos exigir a las autoridades transparencia y rendición de cuentas para que realicen su trabajo con eficacia y se eviten todas estas tragedias, que claramente, si se hubieran hecho correctamente desde un inicio se pudieron evitar.

Con el pasar del tiempo, el socavón en Cuernavaca, el de Monterrey y los edificios nuevos que colapsaron tras el sismo del 19 de septiembre permanecerán por siempre en el pensamiento colectivo como Monumentos a la Corrupción en nuestro país.

#PulsoUrbano: “#19s y el “valemadrismo” mexicano de la construcción”

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Ya hay quienes lo apodan “el cartel inmobiliario”… Después de que las pérdidas de vidas humanas y materiales estén causando estragos en el centro-sur de México. Por supuesto que ante la tragedia humana, lo más importante que debemos destacar es la solidaridad inmediata, generosa y presente de la gente que se ha entregado de forma incondicional para ayudar a los damnificados.

Pero detrás de ese orgullo mexicano que nos da cada persona que ha sido capaz de hacer cualquier cosa con tal de salvaguardar la dignidad de la vida humana, los cuestionamientos surgen también desde los escombros: ¿Quién otorgó permisos dónde se supone que no debería otorgarse permisos? ¿Quién o quiénes fueron negligentes a la hora de no atender los avisos previos de edificaciones en malas condiciones? ¿Quién o quiénes se atrevieron a entregar departamentos casi nuevos con materiales de baja calidad? ¿Quién o quiénes hicieron caso omiso a las advertencias de las regulaciones e inspecciones que se supone debían existir?

Son preguntas generales que sin entrar a los detalles pueden darnos el panorama sombrío en el que estamos parados como habitantes de este país.

Tan sólo hace unos días después de hacernos preguntas sobre si Monterrey estaría preparado para un sismo u otro huracán y saber que la respuesta es negativa rotundamente, una mujer junto con otros miembros de su familia cayó en un socavón en Monterrey. Para variar, la respuesta en medio de este drama de “valemadrismo” fue ver cómo dos administraciones municipales jugaban a echarse la culpa.

Es tal el riesgo que no sólo el espacio público se ve afectado por decisiones en donde de por medio va la negligencia o la corrupción o la omisión por parte de las autoridades, sino incluso la vivienda… Tan sólo pensemos en esas “cajitas de zapatos” que hacen pasar por casa y que después de construidas representan más “dolores de cabeza” qué beneficios no sólo para los pobres sino para la clase media a la que les venden “gato por liebre”.

¡Qué difícil vivir en estas condiciones! En donde las construcciones anteriores como nuevas están dependiendo de personas sin conocimiento y/o lo que es peor: sin ética.

Después de este sismo somos testigos de que el “qué tanto es tantito” de nuestro valemadrismo mexicano si tiene consecuencias y a veces mucho más graves de las que imaginamos.

Lo que se esperaba, dueña del Colegio Rébsamen no asiste a declarar

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Mónica García Villegas, dueña y directora del Colegio Enrique Rébsamen donde perdieron la vida 19 niños y 7 adultos tras el sismo del 19 de septiembre, no se presentó a su cita para declarar en la Fiscalía de la Delegación Tlalpan.

García Villegas, fue requerida por la Procuraduría General de Justicia de la CDMX para ampliar sus declaraciones por el uso de documentos falsos para construir departamentos sobre la institución educativa, pero no se presento.

Desde el lunes de la semana pasada, la dueña y representante legal del Colegio Rébsamen se encuentra ilocalizable, esto a pesar de haber convocado a padres de familia a dos reuniones, siendo la primera cancelada y a la segunda no asistió.

El periódico Reforma reporto el sábado que, García Villegas, no a tenido ningún tipo de comunicación formal con los padres de familia del plantel educativo.

La PGJ informó que emitirán un nuevo citatorio, pero no precisaron en que fecha.

(Con información de Grupo Reforma)