Dimes y Diretes: “Incongruencia en Anticorrupción”




Los que siempre están listos para ser incongruentes, son algunos diputados federales en San Lázaro, en específico el diputado federal César “T-Rex” Camacho Quiroz, mismo que hace una semana presumía mucho la captura de Javier “Ñoño” Duarte, pero para desaforar al operador financiero del ex gobernador de Veracruz, ahora convertido en diputado federal, Tarek Abdala.

Tarek, está involucrado en las corruptelas de su ex jefe, y tanto las autoridades estatales de Veracruz, como la PGR lo han incluido en los expedientes de investigación. Esto parece no importarle al coordinador de los diputados federales del PRI, César “T-Rex” Camacho, pues ha defendido a capa y espada el desafuero del diputado federal de Veracruz, y aquí es donde está la incongruencia.

Por un lado, tenemos al PRI, entre ellos al “T-Rex”, diciendo que le entran con todo a la lucha contra la corrupción. Festejando con bombo y platillo la detención de Duarte, alguien que, por cierto, ellos tenían en muy alta estima, que hasta en muchas ocasiones se tomaron fotos con él, asistieron a sus eventos y claro lo felicitaban por sus “buenas acciones” en Veracruz. Por otro lado, defendiendo a un corrupto, que perteneció al mismo gobierno del que ellos celebran que se haya arrestado, no tienen progenitora.

Nuevamente, recordemos esto en el 2018, y saquemos la corrupción y también a los que la defienden.

¡Ahí Se Leen!




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#Espaciowiki: Asaltar las Instituciones




Un fantasma recorre Nuevo León: el fantasma de Wikipolítica.

Contra este fantasma se  unirán todos lo que no quieren hacer política de manera diferente, los que no les gusta hacer política entre todos, aquellos que creen que hacer política es cosa de esos señores elegantes que se pasean por el Congreso, Ayuntamientos e Instituciones del Estado con sus trajes  caros y sus camionetas  blindadas.

A todo  ellos  no les  va a gustar este fantasma, porque creen que la política solo se puede hacer con poder y con  dinero, con estructuras clientelares, compra de votos o pactando con los  grandes  Intereses financieros y empresariales.

Porque a esta “calaña” no le da miedo el  partido político de oposición, ni  al candidato Independiente, a lo que en realidad le tiene miedo, es al fantasma de la gente común organizada, de la gente común haciendo política.

Los de la “calaña” nos hacen creer que solo ellos pueden , que no nos involucremos porque “es un marranero”, que no nos acerquemos porque “comoquiera todo seguirá igual”, nos engañan con su  puertas giratorias donde  simulan un cambio, con sus candidatos  “Independientes” reciclados  para que todo siga  igual y el poder político se quede entre los mismos, y así es como nos roban el sentido común, la democracia  y las Instituciones.

Así es como se  fomenta la corrupción , esa forma de  Gobierno donde mandan los que no se presentan a las elecciones: transportistas, contratistas, constructores, que compran la voluntad popular.

Todo este  engaño se resume en lo que acontecido en las elecciones del 2015, donde se reflejó la máxima expresión democrática y de descontento en la historia el Estado, pero esto solo se ha traducido en  mayores recortes sociales a costa del pago de la deuda ilegal (no lo digo yo, lo dice el mismo Gobierno del Estado de Nuevo León), perpetrada por estos personajes que están ocupando estos espacios políticos que se abrieron y que no les corresponden.

Pero, ¿porque la calaña y no nosotros está tomando estas decisiones tan trascendentales?; La respuesta es muy sencilla, si tu no haces política otros vendrán a hacer política por ti.

Bajo esta coyuntura y ante el declive del aparato Gubernamental,  la falta de credibilidad de todos los actores  políticos y el nulo apoyo a una mayoría social, solo nos queda organizarnos e incidir en la política local para no seguir teniendo un papel testimonial  y así poder ocupar espacios políticos que se abren, que, como dijo  Gramsci: “Nos podemos dar cuenta  cuando una crisis política  se está  gestando, es por que lo viejo no termina de irse y lo nuevo no termina de llegar, y es cuando aparecen los peores  monstruos  a ocupar esos espacios que se abren”.

Depende de nosotros que esos lugares  sea ocupados por gente decente que permita feminizar la política, hacer visible lo invisible para una mayoría social,  y convertir  este protagonismo individualista  en el protagonismo de la gente.

En Wikipolítica soñamos, pero a diferencia de ellos, nosotros nos tomamos muy enserio nuestros sueños, porque venimos a ocupar la ciudad  y habitar el gobierno, venimos  a disputar la Democracia y asaltar las Instituciones.

Porque el cielo no se toma por consenso, el cielo se toma por asalto.




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#HojadeRuta: La república de la sospecha




En corredores y a calle abierta; en las bocinas de los teléfonos y cada letra digital e impresa; entre las mesas y el tintinear de tazas, están los murmullos. “Renunció porque según quería dedicarse a x, pero realmente quiere y”; “se le ve demacrado, dicen que está enfermo y por eso mintieron del motivo de su operación”; “ya sabían dónde estaba. Lo agarraron ahorita porque vienen elecciones y porque ya negoció que no toquen a los suyos”.

Corría septiembre de 2004 cuando el entonces titular de la SEGOB, Santiago Creel, hizo su contribución más duradera a la política nacional al invitar a “dejar atrás la cultura del sospechosismo”. Aunque la academia se ha resistido a abrir los brazos del diccionario al peculiar término, la realidad es que a las y los mexicanos nos hizo perfecto sentido su existencia.

Si la cultura se define como el conjunto de modos de vida y costumbres, por supuesto que en este país existe tal cosa como la cultura del sospechosismo. Quizá sea un sinónimo informal de “desconfianza”, pero que conlleva una carga política muy particular: la idea de que en lo público no puede creerse.

Las traiciones políticas son tan viejas como las dagas que los senadores le clavaron a Julio César, pero en México la cosa va más allá: en un país donde el 70% de la gente dice que no se puede confiar en los demás, la desconfianza se ha vuelto parte del sistema. Y ese es un problema grave.

Ya en otras ocasiones hemos mencionado que el maestro Zygmunt Bauman definió la actual crisis global de la democracia como “el colapso de la confianza”. Desde luego que si existe tal nivel de suspicacia entre nosotros es porque no éramos ariscos, nos volvieron. Años de tradición oral, decepción ante la impunidad y amargas experiencias en carne propia, nos han curtido a ser recelosos. Pero aquí viene lo interesante: la desconfianza debería llevar al cuestionamiento, la reflexión y finalmente, al sentido crítico.

Sucede que el efecto es contrario: hoy, de acuerdo al barómetro de confianza de Edelman, que mide a 28 países (incluido México) confiamos más en “una persona como usted” que en oficiales de gobierno, directores de empresas y representantes de organizaciones civiles. Y ahí tenemos una dificultad seria: si nos creemos lo que dice mi amigo(a) de la primaria que no veo hace 20 años pero que me encontré en Facebook y le doy share a su noticia que relata como el líder norcoreano Kim Jong-un detonó 30 bombas nucleares y se ha declarado nuevo emperador del universo.

La duda, decía Borges, es uno de los nombres de la inteligencia. Y lo es, siempre y cuando esa duda no se quede en mero sospechosismo, pues dudar de todo pero creerse a pies juntillas las oleadas de “fake news” nos pone en el peor de lo mundos: el de los que no saben que no saben, y eso, paradójicamente, no lo sospechan.




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¿Tiro por la culata?




“De seguro lo detuvieron para ganar el Estado de México”, me dijo un conductor de Uber ahora que visité la Ciudad de México durante Semana Santa. Este conductor resumirá en diez palabras, el sentimiento general del pueblo mexicano, incredulidad en la detención de uno de los políticos más corruptos en la historia de nuestro país. Pero, si fuera así, que fue una detención planeada con fines electorales, ¿le salió bien la estrategia al Partido Revolucionario Institucional?

La realidad es la siguiente, tanto el arresto de Tomás Yarrington en Italia la semana antepasada, y la detención de Javier Duarte en Guatemala en pasado sábado, no benefician en nada al PRI, al contrario, lo afecta. En primera instancia, lo daña, por qué nuevamente está en el radar de todos los mexicanos y mexicanas, la cantidad de gobiernos estatales priistas que actualmente son acusados por actos de corrupción o en su caso se sospecha sobre actos de corrupción.

Nuevamente en la mente de la gente están los Moreira, los Medina y claro los Duarte, algo que no le convenía en estos momentos al partido oficial.

Si esto no fuera poco, desde la detención, las figuras políticas más atacadas en redes sociales han sido priistas, en especial el candidato a la gubernatura del Estado de México, Alfredo del Mazo. Mismo, que el lunes negó tener alguna amistad con el ahora preso, pero claro no se hicieron esperar la lluvia de tweets, donde salen los dos abrazos y hasta un tweet donde el ahora candidato felicita a Duarte tras volverse gobernador de Veracruz.

No creen que más bien, si fue una estrategia electoral, ¿el tiro les salió por la culata? Yo creo que sí, y las encuestas que salgan el próximo mes donde veremos a candidatos del PRI más debilitados y candidatos o candidatas de la oposición fortalecidos, me darán la razón.

Por más que nosotros, los mexicanos, queremos ver que hay una caja china en este arrestó, creo yo que no la hay, al contrario, lo que busca actualmente el gobierno de Peña Nieto, en especial en la detención de Javier Duarte, es tratar de ganar legitimidad entre la población, algo que difícilmente va a lograr.

Para terminar mi espacio de esta semana, ¿acaso los que dicen que es una caja china, prefieren que Duarte siga libre y fuera apresado hasta julio del 2018?




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¿De qué se ríe Duarte?

Hace apenas un par de días- en pleno sábado de gloria- la captura de Javier Duarte en Guatemala era celebrada en cientos de miles de hogares en el país. Rápidamente la noticia se hizo viral y el júbilo por su detención llego al éxtasis en cuestión de minutos.

Uno de los políticos más cínicos, inhumanos, corruptos y despiadados de la política reciente fue atrapado luego de seis meses en donde- increíblemente- la justicia no tenía ni el mínimo rastro de él.

Infinidad de dudas y teorías se generaron alrededor de éste hecho. Se le acusa de peculado, posibles nexos con la delincuencia organizada, enriquecimiento ilícito y de ser responsable de una de las crisis de inseguridad más graves de México en los últimos años.

Aun así hay quienes aseguraran que, después de las elecciones, saldrá libre porque ´no se encontraron elementos suficientes para su detención’ y porque en México la justicia es una línea tan delgada entre quien paga por ella y quienes la dirigen, que muchas veces terminan siendo del mismo clan.

¿De qué se ríe Duarte? Difícilmente alguien acusado con los delitos que él, podría si quiera esbozar una ligera mueca cercana a la sonrisa. ¿Se ríe de la justicia mexicana? Lamentablemente tienen antecedentes poco honrosos en casos donde asesinos y delincuentes salen libres y tranquilos a seguir delinquiendo con placer. ¿Se ríe porque sabe que es una estrategia? No es tan descabellado pensar que se dejó atrapar para atender a un favor electoral.




A menos de 60 días de las elecciones más reñidas en los últimos 50 años en el Estado de México y Coahuila (bastiones del PRI), viviendo una de las crisis de legitimidad más graves de la historia en la presidencia de la república y con una baraja de gobernadores corruptos prófugos de la justicia, parece ser que los sacrificados para subsanar el costo político y el golpeteo electoral serán Duarte y Yarrington quienes-posiblemente- formen parte de una estrategia política que busca recuperar todas las aristas pérdidas.

Todos aquellos que lo llamaron “amigo” y lo felicitaban por ser “la nueva generación de la política” hoy lo señalan, lo acusan e incluso piden ´mano dura´ para su sentencia, prácticas de la vieja usanza. ¿Alguno de ustedes les cree? Porque yo no, ni tantito.

Pero mientras siguen jugando a los policías y ladrones, que un hombre tan cínico y despiadado-del partido que sea- esté tras las rejas es algo que debemos de disfrutar, aunque sea por mera estrategia electoral.

¿De qué se ríe Duarte? Ahora decretemos en nuestros cuadernos con la frase “sí merecemos justicia, sí merecemos justicia, sí merecemos justicia”.




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Paranoia: Caja China




Fin de las vacaciones, pero este periodo de descanso no tuvo cabida en la agenda que concierne a la política y a los medios de comunicación. Que, entre días festivos religiosos y asuetos, en una semana la actual administración federal se embelleció con dos noticias que sacudieron y asombraron a más de uno.

La captura de dos exgobernadores de tan finísimo perfil, si de corrupción se está hablando.

El primero, Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas, priista hasta su expulsión en 2012, deslindándose –el partido– de Yarrington debido a las acusaciones de las presuntas anexiones con el narcotráfico, capturado en Italia el 9 del mes y año presente y con aún un proceso de extradición y destino inciertos.

Y el segundo, Javier Duarte, exgobernador de Veracruz, igualmente priista hasta que el mismo partido dictaminó su destitución el año pasado, por “falta de probidad”, palabras que se quedaron cortas a la verdadera situación de desfalco que dejo al estado.

Ambos de la misma camaradería del presidente Enrique Peña Nieto, mostrándose afín a ellos en los inicios de sus respectivas gubernaturas, pero que en este momento tanto él como el PRI hace lo que sea por lavarse las manos de la antigua correlación que mantenían. De colegas a prófugos de la justicia, enemigos públicos, y chivos expiatorios del partido.

Dos noticias que sin conocer el contexto en el que se encuentra la política mexicana hablaría de un logro sin lugar a dudas.

Pero el ciudadano mexicano ha caído en una total incredulidad hacia cualquier noticia que se le presente en el día a día del país y su política, por una parte, la falta de confianza hacía con las instituciones, sea cual fuere y, por otra parte, un poco de paranoia social.

Sí, paranoia social, es decir, cualquier noticia por buena que fuese siempre será impregnada con una doble intención oculta para mantener enajenada y mal informada a la sociedad, noticias que distraen el foco público de situaciones de delicada índole.

Acontecimientos creados por el mismo gobierno para despistar a las masas y, por consiguiente, su manipulación cuya finalidad normalmente recae en asuntos electorales.

Podría afirmar que en este país no existen las buenas noticias, porque cada una de ellas siempre esconderá una maquiavélica, falsa y mal intencionada acción. Una aseveración un tanto dramática que bien puede ser tomada como cualquier otra teoría conspirativa donde internet está más que plagada de este tipo de historias.

Así que me gustaría concluir con un poco menos de paranoia y darles cabida a las buenas intenciones de gente buena que, en mi parecer, aún existen en este mundo, sin desmeritar las buenas acciones que estas pocas personas están creando para tener un mejor país. Sin defender a nadie, ni partidos, ni mandatarios o servidores públicos, solamente dejando de lado esa manía por desacreditar toda noticia donde la única razón de su existencia proviene de ser una caja china.

Siempre será mejor que si alguien quiere realmente mantenerse interesado por los acontecimientos del país, este se informará bien, comparará noticias comprobando su veracidad y sin dejarse llevar por temas amarillistas y falsas noticas, cuestionará las fuentes y dará espacio a la desconfianza hasta rectificar una noticia como verdadera o falsa. Sin distribuirla solo por alentar esta paranoia y desacreditar al gobierno.

Una sociedad bien informada no es manipulable y seguir con esta paranoia social no beneficia a nadie. Si no queremos ser títeres de un gobierno vil seamos nosotros los que pongamos alto a esta demencia informativa e informémonos con historias verdaderas.




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#MartesDeGrilla: Sospechas en el caso Duarte




Apesta. Aquí algo huele mal.

Atraparon a Duarte en medio de las campañas electorales y justo cuando el PRI tiene la soga en el cuello en las gubernaturas de EDOMEX, Nayarit y Coahuila.

Apenas lo atrapó la INTERPOL y comenzaron las sospechas y teorías conspirativas. Y no es que seamos sospechosos por naturaleza, es que así nos han hecho. En el 1988, el curioso apagón electoral colocó a Salinas arriba de Cárdenas; en el 94, Colosio fue asesinado por una conspiración; en el 2006, tuvimos al primer presidente no oficial porque la “mafia del poder” lo obligó a perder; en el 2015 el primer gobernador independiente ganó prometiendo que se quedaría los 6 años como mandamás, no ha pasado ni la mitad de su periodo y ya se sospecha que tiene hartos suspiros por la presidencia de México.

Que si atraparon a Duarte en época electoral, que si el PRI ya no aguantaba más, que ¿por qué no antes?, ¿Apoco sí pudieron atrapar al Chapo pero no a un AMIGO del presidente? ¿Por qué ahorita en campañas electorales? ¿Duarte apoyaba a AMLO económicamente? ¿Por qué sonrió cuando lo atraparon? ¿De verdad lo van a procesar? ¿No será que hay arreglo en lo oscurito?

La cosa es que sospechamos porque los políticos nos han dado tantos madrazos que ya no sabemos por dónde viene el siguiente. Atrapar a Duarte no solo era una responsabilidad del gobierno, porque primero fue responsabilidad del electorado no haberlo elegido. Ya elegido y robando, no debió haber huido. Ya escapado, no debieron haber tardado tanto en atraparlo.

Muchos factores mal, con un resultado que era ya urgente para darle una bocanada de aire al presidente con la peor calificación en la historia. Quizás en la última llamada entre Peña y Duarte, la conversación en pocas palabras pudo haber sido así: “Perdóname amigo, pero es tu cabeza contra la mía.”

Usted cree que Duarte realmente fue tan… poco audaz como para equivocarse al hacer viajar a sus hijos y familiares a Guatemala, en un avión privado a nombre de los Duarte, con una maleta llena de dólares y euros. A los niveles de inteligencia que tuvo este señor para lograr saquear las arcas públicas de Veracruz, esto no me suena nada congruente.

Entonces ahora los priistas aplauden a priistas que atraparon a un priista. Así las cosas. Que yo no fui, fue teté y esta es la nueva generación del PRI.

Aquí algo huele mal.

Si no nos vemos, pues nos escribimos.




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Venezuela: Semana Santa en la calle

En días pasados, el presidente estrella Nicolás Maduro tomó la decisión de despojar de sus competencias a la Asamblea Nacional, con mayoría de oposición, por estar en “desacato”, según determinó el máximo líder. El organismo encargado de asumir las competencias de la Asamblea sería el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), pero no en su totalidad, pues la mayor parte de las decisiones serían tomadas por el mismo presidente bajo un poder habilitante con facultades penales, militares, económicas, sociales, políticas y civiles. No soy especialista en el tema, pero ante la vista de cualquier ser pensante, esto es un Golpe de Estado indirecto.

Ante tal medida, la oposición venezolana convocó a días enteros de manifestaciones pronunciándose en contra de ésta y el resto de las medidas impuestas por Maduro a lo largo de los años. Y es que la escasez de alimentos y la inseguridad han impactado en toda clase social y a todo habitante de Venezuela. Si se interesan un poco más en el tema, existe un infinito número de vídeos que muestran a la gente haciendo colas de más de 8 horas para comprar un kilo de arroz o buscando comida en las bolsas de basura porque la situación no les permite más.

Como respuesta, brillante como el gobierno, el ejército y la policía bolivariana salió a la calle a “controlar” las protestas y mantener el orden; respuesta que terminó en una fuerte represión con bombas lacrimógenas (incluso lanzadas desde helicópteros), chorros de agua e incluso la muerte de dos jóvenes menores de 25 años por impactos de bala salidas de las pistolas de nuestros “protectores”.

          Foto: @donaldobarros

Lo cierto es que, ante cada nuevo abuso, cada nueva medida dictatorial, cada nueva noticia de represión brutal, los venezolanos llegamos a pensar que ahora sí hay una salida y ahora sí se espera un cambio; la inhabilitación por 15 años de Henrique Capriles y el encarcelamiento de Leopoldo López es sólo una señal más de que el gobierno está encerrado entre el miedo y la desesperación. Y su único consuelo es ir corriendo a pedir ayuda al grupo de países vendidos que llaman ALBA.

No dejen de ver a Venezuela como un ejemplo donde las democracias pueden enfermarse gravemente de corrupción y malos gobiernos y donde puede que la manifestación y represión del pueblo sea el único medio para demostrar la inestabilidad que sufre un país.

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#EspacioWiki: Volver a creer

La crisis política global que se manifestó en 2016 y que continúa causando estragos ha devuelto las palabras a la arena política. Las estadísticas y demás “datos duros” se muestran incapaces de frenar los discursos incendiarios que la mayor parte de los analistas ha catalogado llanamente como populistas.

Esta clasificación ramplona es peligrosa porque erradica del campo político la labor de construir esperanza. Ignora que el que quizá el incentivo más importante para trabajar por lo público y organizarse es la existencia de un sueño compartido.




No es que se defienda el populismo, tragarse historias de buenos contra malos cercenan a la sociedad y la inmovilizan porque terminan por atacar un principio democrático esencial: la pluralidad. El reto entonces bajo el desencanto imperante es, en primera instancia, volver a alertar a la sociedad para que se vuelque a participar, pero hacerlo no movida por la venganza o el revanchismo, sino por la convicción de que es necesario ver hacia el futuro.

La entrada de las candidaturas independientes trajo consigo una posibilidad de futuro, pero su integración a la ecuación electoral vino acompañado de un discurso al que hay que aproximarse con cautela y es el de partidos vs pueblo.

El problema con esta simplificación del momento que estamos viviendo en nuestra democracia es que pareciera que con sacar a los partidos de la jugada se resuelven todos los problemas públicos, se erradica la corrupción, se vuelve a creer en la política. Es en ese sentido que lo que representó la victoria de Kumamoto en Jalisco, y lo que sigue representando Wikipolítica, es más valioso: es una invitación a la unidad en tiempos de rabia.

El malestar en la democracia es sistémico y resolverlo exige que los ciudadanos rompamos el muro divisorio que tanto políticos y ciudadanos hemos construido entre nosotros. Los primeros para proteger sus intereses personales, los segundos por asco y desilusión hacia las acciones de los primeros.

Por eso es importante ver con detenimiento la campaña de Kumamoto y el discurso que han erigido los nodos de Wikipolítica en la promoción de #SinVotoNoHayDinero.

No se buscó quitarle el poder a los políticos, sino devolver espacios a la ciudadanía que siempre debieron ser de ellos; no se pretende a través de la propuesta de ley castigar a los partidos políticos quitándoles dinero, sino brindar mecanismos para que la desilusión pueda canalizarse a través de la democracia para así volverla más efectiva, más cercana a las personas y más alejadas de los vicios que hoy la lastiman.

Volver a pensar la política desde las personas tiene que ver forzosamente con atrevernos a reconocernos como ciudadanía y organizarnos para crear las nuevas instituciones con las que reemplazaremos las que hoy se encuentran podridas y endebles.

El colapso de un modelo de gobernanza que se basa en los unos–que sólo pagan impuestos– y los otros –que los gastan como se les viene en gana– está agotado. Llegó el momento de hacer una política del “nosotros”, de ofrecer una visión de lo público en la que quepamos todos y, más aún, nadie se quede sin participar.

Nuevamente estamos encarrilándonos frente a unas elecciones presidenciales y la particularidad histórica de éstas no puede limitarse a la aparición de un posible candidato independiente. El reto es más grande y el llamado histórico es más fuerte: debemos recuperar la esperanza y tomarla con nuestras manos, debemos atrevernos a pensar la política como algo que nos pertenece a todos y que por lo mismo no puede seguir siendo responsabilidad de “alguien”, sino de todos y cada uno de nosotros.




Sólo en la suma de esfuerzos, sólo desde lo cotidiano, sólo pensando que el verdadero poder radica en las personas y en su capacidad para encontrarse y actuar en consecuencia hallaremos una salida. Únicamente unidos y sin soltarnos de un sueño común seremos capaces de volver a creer en el futuro.

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La apatía queda fuera de nuestra lucha contra la corrupción

“Todos somos parte de la solución en el combate a la corrupción”, parecía una sentencia tan desgastada en un contexto social y político, como el de México, basto de ejemplos escandalosos y recientes. Sin embargo, en Nuevo León están sucediendo cosas distintas.

Más allá de la voluntad política por erradicar la crisis endémica de la corrupción, son los propios ciudadanos quienes estamos ejerciendo el derecho a participar de manera activa y propositiva en la creación de nuevas herramientas que contribuyan a cambiar nuestra realidad y erradicar la impunidad.

Fue el pasado 9 de marzo cuando el Congreso del Estado aprobó la reforma constitucional que crea el Sistema Estatal Anticorrupción, luego de más de cinco meses de esfuerzos constantes de un grupo de ciudadanos, organizaciones civiles y cámaras integradas en la Coalición Anticorrupción.

En las reformas, en las que se incluyen el 90% de las propuestas de la Coalición, estamos demostrando que somos una ciudadanía participativa en busca de soluciones comunes para problemas que nos afectan a todos. Y si bien se trata del primer paso, ha sido preciso y acertado para tener leyes más eficaces.

¿Pero qué sigue ahora?, y ¿cómo puedo sumarme para que mi voz sea escuchada? Durante las próximas semanas, desde el Congreso local se estará legislando en la Leyes Secundarias del Sistema Anticorrupción, y tienen hasta julio de 2017 para culminar este proceso.




Y la demanda se apuntala con la exigencia nacional para que los sistemas estatales se lleven a cabo bajo el esquema de #ParlamentoAbiertoVSCorrupción. Esto es que los procesos legislativos se realicen bajo los pilares de transparencia y acceso a la información; participación ciudadana; rendición de cuentas y el uso de las tecnologías de la información.

Lo anterior es exigir que toda la información del proceso legislativo sea publicada de manera clara y oportuna vía online; que se realicen mesas de trabajo y audiencias públicas que fomenten la participación de los ciudadanos; que se explique con claridad los razonamientos sobre las leyes; y claro, transmitir las reuniones o encuentros de trabajo por medios electrónicos.

Es por eso fundamental que sigamos poniendo el ejemplo y dejemos la apatía fuera de esta lucha contra la corrupción, consideramos que se necesita la participación de todas y todos para dar legitimidad, transparencia y participación ciudadana a la reforma de estas ocho leyes.

Y también para cambiar nuestra realidad desde los entornos cotidianos diciendo “no a la corrupción”, recordemos que los grandes cambios inician desde casa, desde lo más básico de nuestros entornos.




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