La Taquería

¿Un gobierno de Facebook?

En un hecho sin precedentes, Jaime Rodríguez Calderón consiguió la gubernatura impulsado por una estrategia de comunicación basada en el aprovechamiento de las redes sociales como una herramienta de profunda penetración e impacto para dar a conocer sus propuestas a la ciudadanía neolonesa.

El éxito de su campaña fue citado en importantes medios internacionales como “The Wall Street Journal”, en dónde se mencionaba que “El Bronco” estaba sacudiendo la manera de hacer política en México.

Estas nuevas formas de comunicación y opinión le permitieron al actual mandatario estatal acortar la distancia entre gobernante y ciudadano, permitiendo una mejoría en la confianza de la ciudadanía respecto al cumplimiento de la representación de sus intereses.

Sin duda, estas nuevas formas de comunicación y opinión le permitieron al actual mandatario estatal acortar la distancia entre gobernante y ciudadano, permitiendo una mejoría en la confianza de la ciudadanía respecto al cumplimiento de la representación de sus intereses.

No obstante, debemos entender que la comunicación política vía redes sociales es “terreno nuevo”, por lo cual aún no se tienen claras algunas reglas del juego. Ante esto, considero reflexionar sobre tres aspectos en particular:

1.-La efectividad de mecanismos de participación ciudadana.

El mandatario declaraba: “..díganme que creen que debamos hacer, ¿vetarles la decisión o aceptarla? Lo que la mayoría diga eso haré.”

El veto a la polémica Ley de Coordinación Hacendaria, que aumenta los fondos para los municipios, se puso a consulta el día de ayer, en las redes sociales del gobernador de Nuevo León. El mandatario declaraba: “..díganme que creen que debamos hacer, ¿vetarles la decisión o aceptarla? Lo que la mayoría diga eso haré.”

Anteriormente, Jaime Rodríguez Calderón ya ha realizado ejercicios similares en su cuenta de Facebook. Sin embargo, me parece que el seguimiento a las respuestas emitidas por las y los ciudadanos se vuelve compleja por esta vía. Además, se sigue excluyendo a un porcentaje de la población que no tiene cuenta en Facebook o no se entera del ejercicio.

Me parece que el seguimiento a las respuestas emitidas por las y los ciudadanos se vuelve compleja por esta vía. Además, se sigue excluyendo a un porcentaje de la población que no tiene cuenta en Facebook o no se entera del ejercicio.

Consultar a la ciudadanía a través de Facebook o Twitter puede ser el primer paso, pero no el último. A través de este tipo de ejercicios se ha evidenciado el interés de la población por expresar su opinión, por participar, por proponer. Dicha inquietud ciudadana puede ser sumamente enriquecedora para nuestro gobierno si se sabe aprovechar.

2.-La trasparencia de los recursos asignados.

Sería relevante que se dieran a conocer los recursos destinados a la promoción en redes sociales, los proveedores utilizados y los recursos humanos empleados para esta tarea.

El gobierno actual se ha distinguido por recalcar su compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas. En este sentido, sería relevante que se dieran a conocer los recursos destinados a la promoción en redes sociales, los proveedores utilizados y los recursos humanos empleados para esta tarea.

3.-El uso correcto de las redes sociales.

Organizaciones expertas en la materia como “Redes Quinto Poder” han exhortado al Estado a detener promoción en Facebook y Twitter.

La organización declaró que se violenta el artículo 134 de la Constitución, que prohíbe la promoción personalizada de cualquier servidor público: “la propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social… deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social”.

Dar seguimiento a las actividades que realizan, criticar alguna postura o exponer alguna duda se ha simplificado gracias al uso de perfiles públicos oficiales.

A pesar de esto, en mi opinión personal el uso de redes sociales ha sido una estrategia acertada (hasta ahora) para fortalecer la comunicación vertical entre nuestros representantes y nosotros (quienes los elegimos). Dar seguimiento a las actividades que realizan, criticar alguna postura o exponer alguna duda se ha simplificado gracias al uso de perfiles públicos oficiales.

En fin, ventajas y beneficios múltiples tanto para el ciudadano como para el representante. Lo cierto es que falta aún mucho por discutir y definir al respecto.

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