Postura dura con México en TLCAN es represalia por migración: Trump

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El presidente Donald Trump admitió hoy que su dura postura frente a México en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de America del Norte (TLCAN) es una represalia por lo que considera es su negativa a ayudar a Estados Unidos a detener los flujos migratorios a través de su territorio.

México está haciendo 100 mil millones de dólares al año a expensas de nosotros por el terrible NAFTA, y estoy siendo duro. Una de las razones por las que estoy siendo duro, es porque ellos no hacen nada por nosotros en la frontera“, dijo.

Hablando ante reporteros en una reunión con su gabinete, Trump indicó que cuando es interrogado sobre la razón detrás de su intransigente postura para renegociar el TLCAN, su respuesta es: “estoy siendo duro, porque es un terrible acuerdo para Estados Unidos“.

El mandatario, que persiste en que la crisis humanitaria provocada por la orden de su gobierno de separar niños de familias inmigrantes en la frontera es culpa de otros, ha sugerido que México tiene responsabilidad, y este jueves buscó afirmar esa narrativa.

“Francamente ellos alientan a la gente para caminar por México hacia Estados Unidos, porque sus narcotraficantes, sus traficantes de personas, sus coyotes, son algunas bellezas”, manifestó sin referirse al mercado consumidor.

Sin ofrecer evidencia para apoyar sus declaraciones, Trump indicó que su vecino, solo busca “tomar nuestro dinero y enviarnos drogas”, en un monólogo que se extendió por más de 20 minutos y donde abordó además temas domésticos y sus conversaciones con Corea del Norte.

#HojaDeRuta: “El cálculo de Trump hacia noviembre”

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Las elecciones de medio término en noviembre serán definitorias para el equilibrio de poder en Estados Unidos y el futuro político de ese país. Estarán en disputa los 435 escaños de la cámara baja y 35 de los 100 escaños del Senado. También 36 gubernaturas y muchos otros cargos locales.

Por supuesto que la primera lectura del proceso será un referéndum hacia la administración Trump, pero hay mucho más en juego.

En la guía para las elecciones de medio término publicada por Vox bajo la pluma de Andrew Prokop, se sintetiza la relevancia de la elección: “Dependiendo qué tan bien le vaya a los demócratas, el partido podría eliminar la agenda legislativa de los republicanos en el Congreso, obtener nuevos poderes para investigar a la administración Trump, conseguir la potestad de bloquear a nuevos funcionarios propuestos por Trump, aprobar nuevas leyes  con enfoque liberal en varias partes del país y ganar muchos puestos que tendrán poder sobre el proceso de redistritación de 2021″.

Actualmente los republicanos controlan ambas cámaras. Una victoria demócrata en al menos una de ellas pondría un importante freno a Donald Trump y sus políticas, además de que intensificaría el escrutinio desde el Congreso hacia posibles delitos de la actual administración, mismo que hasta ahora ha sido aletargado por los legisladores republicanos. 

Hasta ahora, el escenario de un buen resultado demócrata parece probable: de acuerdo al agregado de encuestas realizado por FiveThirtyEight, el partido opositor encabeza la intención de voto para el Congreso con 47.4%, por 40.6% de los republicanos.

Todo lo que Trump haga o deje de hacer impactará en el camino a noviembre. Por ello el análisis debe versar sobre cuál parece ser la estrategia y cálculo político desde la Casa Blanca y el propio partido republicano, instancias que no siempre parecen estar en la misma sintonía.

De entrada, parece que la estrategia que llevó a Donald Trump a la casa blanca no solo permanece, sino que se ha fortalecido: apelar a una base blanca, conservadora y cristiana con planteamientos extremos apelando a un nacionalismo exacerbado. En otras palabras, Trump ha gobernado casi de manera exclusiva para mantener y solidificar su base. 

Esto explica la mayoría de sus acciones más polémicas: la prohibición a musulmanes de ciertos países a volar hacia EEUU; la cancelación de inversiones norteamericanas en el extranjero y el subsecuente “rescate” simbólico de fuentes de trabajo; la renegociación del TLCAN y el inicio de una guerra comercial con China mediante la escalada de aranceles; la insistencia de obtener presupuesto para construir un muro fronterizo y el ultraje último que significó separar a niños inmigrantes de sus padres e internarlos en centros de detención infantiles.

Todos los caminos llevan a noviembre. La gran pregunta es: ¿A Trump le alcanzará con su base para mantener el control del Congreso y mejorar sus posiciones en gobiernos locales?

El nefasto episodio que ha significado la separación de familias inmigrantes y su detención (cuyas condiciones recuerdan a los campos de concentración de japoneses establecidos en territorio norteamericano, según la propia Laura Bush) fue parte de un cálculo político de Stephen Miller, principal asesor de Donald Trump.

En una pieza para The Atlantic, McKay Coppins señala que Stephen Miller considera la polémica desatada por la política migratoria de Trump parte de la estrategia hacia las elecciones de noviembre: “Tienes un partido que está a favor de fronteras abiertas, y otro que quiere asegurar la frontera. Los norteamericanos se alinearán con el partido que quiere asegurar la frontera, y no por poco margen. Estoy hablando de 90-10%”, declaró Miller en una entrevista el pasado marzo.

Miller considera valioso generar lo que llama “controversias constructivas”, donde el fin no parece ser la persuasión, sino calentar las pasiones. Es a fin de cuentas a través del enojo, la indignación y el miedo como Trump consiguió una victoria que se consideraba impensable.

Bajo la lógica estratégica de mantener y solidificar su base, generando controversias y agudizando la polarización, ser un presidente impopular debe ser parte del cálculo. Sin embargo, la separación de familias y detención de niños en la frontera ha alcanzado niveles históricos de rechazo en la opinión pública norteamericana (los mayores en 30 años, según Chris Warshaw de GWU), además de una condena unánime a nivel global por parte de líderes, organismos internacionales y organizaciones civiles y religiosas.

Aunque la administración Trump trató de defender la nefasta medida con argumentos legaloides (en realidad no hay ninguna ley que obligue a separar familias detenidas por problemas migratorios), culpando a los demócratas e incluso llegando al absurdo de citar pasajes bíblicos para justificarse, finalmente la presión fue demasiada. El presidente norteamericano se vio obligado a ceder y firmó una orden ejecutiva para detener la separación de familiares en la frontera.

Un buen ejemplo es el comunicado recién emitido por American Airlines, donde la compañía se negó a que sus aviones sean usados por el gobierno federal para transportar a niños migrantes separados de sus familias: “No tenemos ningún deseo de ser asociados con la separación de familias, o peor aún, de lucrar con ello”, declaró la aerolínea.

Dos conclusiones: primera, las medidas radicales de Trump que pretenden mantener sólida a su base tienen un límite. Es probable que el escándalo desatado por la separación de familias haya incluso comenzado a causar rechazo entre sus simpatizantes, por lo que se optó por ceder (algo que Trump detesta) para detener el creciente costo político. 

Segunda, el haber detenido la separación de familias y posterior detención de niños no debe ser visto como un triunfo, sino como alarma de cómo se han radicalizado el discurso y las políticas ultra-conservadoras, de manera que este tipo de discusiones, al ser llevadas al extremo, mueven los parámetros de lo que se considera “normal” o “aceptable”.

El camino a noviembre está en marcha, y ahí se determinará si Trump es disminuido, o por el contrario, acrecienta su poder. Esto tendrá enorme impacto para México y la nueva administración federal en la relación bilateral, y para el mundo entero.

#Kleroterion: “Al debate se lo llevó el tren”

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Por segunda ocasión nos tocó ver el debate de los candidatos a la Presidencia de la República y algo muy curioso es que para ellos y sus coordinadores de campaña, cada uno se declaró avante y victorioso, además de hablar del impacto que tendrán en las encuestas, por supuesto, todos enalteciéndose.

Respecto a lo sucedido en este encuentro y más allá de entrar en factores como posturas, vestimentas, interacción y conexión con el público o audiencias televisivas, no encontré, para mi percepción, verdaderas propuestas o un debate de opiniones y estrategias, más bien un debate que podría parecer de todo menos de candidatos a la Presidencia del República.

Jaime Rodríguez El “Bronco”, nuevamente se postró como el único independiente, por lo que eso debía darle mas crédito y actuaba conforme iba transcurriendo el debate, pareciendo improvisado, culpando a los partidos políticos por todos los problemas que tiene el país, reiterando el “mochar manos” a los corruptos, además de motivar a AMLO a abrazar a sus contrincantes, entre sus propuestas destaca expropiar Banamex, negociar con otros países y subir a 335 pesos el salario mínimo, así como ser un presidente itinerante e invertir en un fondo de fronteridad.

Para Ricardo Anaya, fue notorio el enfoque de ir sobre AMLO en toda oportunidad, ofreció algunas propuestas sobre reducir el ISR, exigir frenar el ingreso de armas, subir el salario mínimo a 100 pesos, abrir un debate sobre la legalización de la mariguana, agilizar los trámites de asilo a los migrantes, así como la defensa de los dreamers.

José Antonio Meade, arranca felicitando al Santos, sin embargo en sus intervenciones se muestra un estilo de comunicación plano, sin conexión con las personas, entre sus interposiciones sobresalió la de la Candidata por Morena, Nestora Salgado y de sus propuestas sobresale el invertir más en el Sur del País y vender a Japón y a Australia, blindar las aduanas, desarrollar un plan de infraestructura, reformar leyes para dar asilo, así como dar acceso a los migrantes al IMSS o empleos y a los dreamers, becas y bolsa de trabajo.

Andrés Manuel López Obrador, usó la mayoría de sus participaciones para ratificar sus ya conocidas expresiones de “la mafia del poder”, aprovechó los ataques ya que respondía con guiños despectivos, hasta guardó la cartera cuando Anaya se acercó a él, así como su dicho de “Ricky Riquín Canallín”, que fue trending topic en las redes, entre sus propuestas destacaron la de hacer frente a Trump, incluir el alza del salario mínimo en la negociación del TLC, acabar con la corrupción, firmar una alianza con EUA, Canadá y Centroamérica y que los consulados en México se conviertan en procuradurías del migrante.

Lo anterior, no dio los suficientes elementos para poder levantar la mano del vencedor, surgieron diferentes encuestadoras como Massive Caller, Numerus, Global Media Servicios, Conteo, que evaluaron y dieron su veredicto a favor de algún candidato en específico, sin embargo el resultado se basó en las propuestas simples y en los argumentos vacíos y atacantes.

En conclusión, sólo tuve depresión al escuchar el debate, ya que el nivel que se manejó no fue digno de candidatos a la presidencia por la falta de propuestas, fue muy complejo para los contendientes decir con palabras sencillas y precisas cómo van a hacer lo que prometen, es muy fácil prometer, pero no hacer; todos hablaron de percepciones, sin embargo nadie habla de resultados ni de lo que se ha hecho mal en pasadas administraciones, piensan que el progreso de México arranca cuando comiencen su administración.

Cada quien está atrincherado en una posición en donde no le suman nada al país y es muy triste porque uno de estos cuatro candidatos va a dirigir la nación. Su debate pareció anecdótico, con ocurrencias, algunos podrán hablar muy estructurado, pero nadie nos mostró fondo en sus propuestas. Parece ser que pase lo que pase lo único cierto es que el que sea presidente no va a tener las condiciones y las bases suficientes para cambiar nuestro destino, estamos condenados a ser el país donde cada nueva administración borra lo que hizo la otra, por lo que el debate me deja es un estado de depresión permanente, pues pareciera que México tiene un destino manifiesto y es a quedarse en la mediocridad, porque no se han generado líderes políticos a la altura.

Por otro lado, un tema alarmante y que para variar ningún candidato mencionó o hizo énfasis, es el robo de trenes y la violencia del país, el baño de sangre que sigue ocurriendo en México y que nadie le pone atención, la última vez que se atacó a un tren fue en la época de la revolución, Zapata y Villa eran quienes descarrilaban o tomaban trenes, pero en ese entonces los ideales y el concepto de justicia era distinto, siendo el ferrocarril la principal vía de comunicación; ahora, el robo ha crecido de manera alarmante y las formas son más violentas.

De acuerdo a la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, roban principalmente alimentos como granos, vinos y procesados, con un 53%, el resto pertenece a productos terminados de consumo con un 30%, mercancías concernientes a la construcción 8.8% y de la industria automotriz con un 8.2%, los estados con más incurrencia son con el 46.4% Puebla, Veracruz y Guanajuato; de acuerdo a la SCT, indicó que hubo 852 robos a trenes durante enero-marzo del presente año. Como pueden ver esto ya es un delito muy grave en México, sin embargo, a mi parecer no lo es para los candidatos.

Finalizo diciendo que

“el plan de los presidenciables es que no hay plan, ni de seguridad, justicia y ni mucho menos de migración y frontera, o al menos no lo han demostrado”.

Impone Estados Unidos aranceles a México, Canadá y UE

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Esta mañana el secretario de Comercio de los Estados Unidos, Wilbur Ross, anunció que su país impondrá a partir de mañana aranceles del 25 y 10% a las importaciones de acero y aluminio, respectivamente, de México, Canadá y la Unión Europea.

Las tarifas arancelarias no habían sido aplicadas a los dos países y a la UE por una exención de dos meses, la misma que termina mañana mismo. De acuerdo a Ross, se tomo la decisión de aplicar los aranceles, ya que no ha habido suficiente avance en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ni tampoco el tratado con la UE.

Por otro lado, el secretario de Comercio se dijo seguro que a pesar de los aranceles y la respuesta de México, Canadá y la UE a los mismos, se podrían mantener las negociaciones demos tratados.

El pasado mes de marzo, Trump anunció aranceles del 25% al acero y 10% al aluminio, pero dejo fuera de la lista de manera temporal a algunos aliados, incluidos México y Canadá, en lo que se llevaban a cabo las negociaciones del TLCAN.

Huachicoleros: Un problema económico y de seguridad

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Esta semana cayeron 4 huachicoleros con 2,500 litros de gasolina en el estado de Hidalgo. En las últimos meses cada vez es más recurrente escuchar de noticias sobre accidentes, cateos y desabasto ocasionado por los famosos huachicoleros, cuyo robo se ha extendido de estaciones a oleoductos e inclusive trenes que transportan el vital líquido. El problema del robo de combustible más que un tema económico es un tema de seguridad nacional, toda la economía opera de manera directa o indirecta con el uso de combustibles, todas las industrias, productos, servicios y medios de transporte dependen de estas fuentes de energía. 

Siempre ha existido el robo de combustible pero este ha ido evolucionando al grado de perforar oleoductos e inclusive descarrilar trenes con pipas provenientes de Estados Unidos. El primer robo de combustible de este tipo se registró en el 2000 donde se registraron 15 extracciones según datos de PEMEX, en 2017 la cifra superó los 7,000 casos, el 40% del combustible que llega a la Ciudad de México y se distribuye al país pasa por el llamado triángulo rojo que abarca 6 municipios de Minatitlan a México, donde ocurre la mayoría de los atracos sobre todo en Veracruz y Puebla. Guanajuato, Tamaulipas, Veracruz y Estado de México son estados que también presentan graves problemas de robo de combustible. 

Se calcula que el robo diario asciende a 27,000 barriles lo cual en ciertas zonas ha llegado en casos extremos a ocasionar desabastos generando pérdidas de entre 15 y 20 mil mdp según SHCP lo cual tiene que ser absorbido por PEMEX gracias a la reforma energética. Organizaciones delictivas provenientes del narcotráfico se han involucrado en este negocio para diversificar sus ingresos, aumentando aún más la violencia, al generarse enfrentamientos con el ejército y fuerzas de los distintos estados de la república.

El problema viene a incrementarse en un momento crítico para PEMEX ya que actualmente tiene la menor producción de barriles de crudo desde 1990 y se importa más de 2/3 de la gasolina que consumimos al tener una producción mínima en muchas refinerías. El precio del barril del petróleo se va recuperando, pero el alto IEPS genera altos costos del líquido afectando la competencia de las empresas mexicanas y además PEMEX tiene que enfrentar sus grandes pasivos laborales y deudas adquiridas en dólares, el cuál no deja de subir de valor por el fortalecimiento de la economía norteamericana, su reforma fiscal, la renegociación del TLCAN y la incertidumbre por las elecciones. 

El problema de los huachicoleros no se resuelve solo con más dinero, el problema es estructural y debe de abordarse no como un gasto de la empresa sino como un tema de seguridad nacional. Ayer El Norte publicó que PEMEX invirtió 42% más en el primer trimestre de 2018 en comparación a 2017 pero las tomas clandestinas aumentaron en 36%. El problema radica en la forma en que enfrentamos el problema, debe haber mayor coordinación entre autoridades de los 3 niveles y pensar en esquemas que usan otros países donde las empresas privadas de seguridad de oleoductos representan un negocio multimillonario y tienen niveles de robo mucho menores que en México aún en países conflictivos como Iraq y Turquía. 

#HojaDeRuta: “El desfogue”

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En su más reciente edición, la revista Bloomberg Business Week publicó un análisis de López Obrador que tituló: “México ama a AMLO ¿Los negocios? No tanto”. 

En particular, llamaron mi atención dos elementos: primero, que Monterrey como símbolo del empresariado y diversas de sus figuras son mencionadas constantemente como el centro de la preocupación por una eventual victoria de López Obrador el próximo julio. 

Segundo, un insight que encontré particularmente esclarecedor. Al referenciar la polémica generada por la propuesta de amnistía del candidato puntero, los autores señalan: “Una perogrullada política parece emerger de todo esto: cuando importantes instituciones gubernamentales están profundamente rotas, la política de la continuidad se vuelve insostenible, y los extremos son atraídos hacia el centro ¿cómo podría ser criticado un candidato por ser muy radical, cuando cambios radicales se necesitan desesperadamente?”. 

Al menos desde dieciocho meses antes de la elección presidencial, sostuve en diversos foros que quien ganase la bandera de la alternativa tendría las mejores posibilidades de triunfo. En ese marco, se abrían dos caminos: o irrumpía con fuerza una candidatura independiente, o el líder de Morena se proclamaba como el receptáculo del rechazo e inconformidad a las opciones tradicionales. 

Aunque aún falta un trecho para el día de la elección, respecto a ese último punto se impuso la lógica: fue el tabasqueño quien pudo emerger como la alternativa, pues las candidaturas independientes (ambas con una carrera política hecha desde los partidos) no solamente fallaron en constituirse como opciones competitivas, sino que incluso la legalidad de su proceso fue severamente cuestionada. Al menos en esta elección, las opciones sin partido quedarán en lo anecdótico. 

En diversas partes del globo ha crecido la tendencia de opciones políticas anti-sistema. Incluso el texto de Bloomberg compara el nacionalismo de Trump y su arenga a los trabajadores de la industria pesada norteamericana lastimados por el TLCAN con la que hoy hace AMLO con los campesinos, naturalmente reconociendo que el líder norteamericano y el candidato tabasqueño contrastan en sus formas de pensar. Sin embargo, en encuestas recientes, por ejemplo la de Grupo Reforma, al desagregar los datos se revela que el segmento que más apoya a Andrés Manuel son las personas con mayor grado de estudios. Abonando otra perogrullada, habrá que decir que en ese segmento difícilmente hay campesinos. 

Hasta ahora, la realidad ha resultado una loza demasiado pesada como para levantar candidaturas presentadas por las dos marcas que han gobernado México en el siglo XXI. Quizá la reflexión no pase por considerar la de AMLO una candidatura anti-sistema (lleva más de una década funcionando como la  principal oposición a las fuerzas tradicionales) sino por el hecho que, de darse, haya tardado tanto en llegar ¿En qué escenario la descomposición política (corrupción), económica (pobreza) y social (violencia) no acabarían por buscar una vía de desfogue y cobrar factura? 

Desfogar significa dar salida al fuego. Si fuéramos otro país, ese fuego de tantos agravios por largo tiempo acumulados ya hubiese estallado las calderas. Aquí, estamos temerosos de lo que suceda en las urnas. 

Sea cual sea el resultado, lo que importa son dos cosas: primera, que la elección sea limpia y la voluntad respetada. Segundo, que quien resulte ganador actúe con estatura de Estado y comience un largo camino de reconstrucción. El aliento mismo de nuestras posibilidades democráticas pasa por entender que la supervivencia de la República está por encima de cualquier interés, pugna, ideología o personaje.

Pide “el Bronco” a empresarios que se preocupen por AMLO y no el TLCAN

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El candidato a la Presidencia de México por la vía independiente, Jaime Rodríguez Calderón “el Bronco”, aseguró que durante sus pláticas con empresarios, les ha dicho que no se preocupen tanto por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), sino por el candidato de la coalición “Junto Haremos Historia”, Andrés Manuel López Obrador, ya que este genera desconfianza a nivel internacional.

“A los empresarios les he dicho, déjense de preocupar por el Tratado de Libre Comercio y preocúpense de Andrés Manuel, hablen con sus trabajadores, organícense y tomen la mejor decisión porque el miedo te inhabilita, pero también te hace hacer cosas que no te atrevías a hacer y ojalá eso ayude a que los empresarios se organicen y busquen una mejor posibilidad para el país”, dijo el candidato independiente.

Por otro lado, “el Bronco” aprovechó la oportunidad para criticar a López Obrador, expresando su preocupación en caso de que gané la elección ya que calificó al tabasqueño “que tiene una falta de contundencia en sus propuestas”.

“Voy a bautizar a Andrés Manuel de otra forma, ahora le voy a decir el Chimoltrufio o la Chimoltrufia porque un día dice una cosa y otro día otro cosa, y si vieron andaba ‘drogui’, eso no está bien para alguien que quiere ser Presidente, y si los mexicanos quieren votar por él, que Dios me los bendiga”, comento el gobernador con licencia de Nuevo León.

SRE descarta condición de Trump sobre negociación de TLCAN

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El canciller de México, Luis Videgaray, aseguró esta mañana en su cuenta de Twitter que era inaceptable condicionar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) al tema migratorio, después de que el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mandará mensaje más temprano.

Esta mañana Trump twitteo en su cuenta en esa red social, que México debía hacer algo para detener el flujo de migrantes ilegales que entran a territorio estadounidense.

“Podemos hacer de esto una condición para el nuevo acuerdo del TLC. ¡Nuestro país no puede aceptar lo que está sucediendo”, escribió Trump.

Por su parte, Videgaray respondió le respondió al mandatario de la Unión Americana.

“México decide su política migratoria de manera soberana y la cooperación migratorio con EUA ocurre por así convenir a México. Sería inaceptable condicionar la renegociación del TLCAN a acciones migratorias fuera de este paro de cooperación”, comentó el canciller.

#Kleroterion: “La lucha por la Dignidad”

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En estos días hemos conocido las declaraciones de la reunión que sostuvo el Presidente Enrique Peña Nieto con el Vicepresidente de los Estados Unidos Mike Pence previo a la Cumbre de las Américas en Lima.

Me pareció de mucha importancia que el Presidente Peña destacara la necesidad de la “relación bilateral” y “respeto mutuo” en la relación de México y Estados Unidos, así como acelerar los trabajos de la renegociación del TLCAN.

Recordemos que durante marzo y abril, el presidente norteamericano criticó el recorrido de la tan mencionada “caravana de migrantes”, provenientes en su mayoría de Honduras y que se dirigían a su país, entre sus declaraciones mencionó que ésta tendría que ser contenida por los mexicanos, pero sobre todo advirtió que cancelaría las negociaciones del TLCAN si el gobierno mexicano no detenía a los centroamericanos.

En respuesta el presidente de México emitió un mensaje en cadena nacional donde respondió al mandatario que si tales declaraciones emanan de una frustración por asuntos de políticas internas de su país, o de su congreso, éste debe dirigirse a ellos y no a los mexicanos.

Remembró las palabras de un importantísimo Presidente de los Estados Unidos de América diciendo que “No tendremos miedo a negociar, pero nunca vamos a negociar con miedo” y que no permitiría que la retórica negativa defina sus acciones, posteriormente citó las declaraciones de los candidatos a la Presidencia de la República, haciendo énfasis que los candidatos apuestan por la unidad pese a sus diferencias políticas.

En mi apreciación estuvo muy bien la actuación del presidente de la República con su mensaje a los mexicanos, probablemente el mejor que ha dado desde que asumió la presidencia el Presidente de Norteamérica, señalando que la dignidad de los mexicanos no está sujeta a negociaciones.

Sin embargo también habría que valorar a los políticos y a los presidenciales, incluyendo al propio presidente, que todavía tiene poder para hacerlo, es correcto que se peleen por la dignidad de las personas en el extranjero por este asunto, pero también es cierto que desde México se debe pelear por la verdadera dignidad de los mexicanos.

Me refiero a la dignidad de las madres de familia que día con día se quedan preocupadas por saber si sus familiares van a regresar a casa, por la dignidad de los policías, que en muchas ocasiones tienen que comprar con su dinero las balas de sus armas reglamentarias para poder cumplir con sus funciones.

O por la dignidad de los obreros,  que no tienen para completar la comida en su casa, por los salarios injustos, así como por los muchos ciudadanos que a veces no pueden ni con el pago de los servicios básicos, así como la dignidad de los jóvenes que no encuentran empleo o que a veces tienen que ser contratados para labores distintas a sus estudios y en peores casos, se involucran en trabajos no lícitos por la necesidad de salir adelante.

En fin, me parece que nuestra clase política se puede poner de acuerdo, siendo totalmente crítica de lo que sucede en la actualidad, estoy seguro que al hablar de dignidad implicaría que ellos hubieran hecho algo por mejorar estos pequeños ejemplos de cómo se falta a la dignidad de tantas y tantos mexicanos.

Para los candidatos y la clase política es un buen momento para reflexionar acerca de la verdadera dignidad de los mexicanos, estamos en época electoral, por lo que escuchamos las repetidas soluciones a las problemáticas nacionales que curiosamente nunca han desparecido.

Por lo anterior concluyo que para hablar de dignidad y criticar es importante que también nuestros gobernantes y políticos dejen de ver “la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio”.

#HojaDeRuta: “Elección 2018 y el Factor Trump”

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La elección presidencial 2018 está marcada por un distingo inusual: la relevancia de la política exterior ante la beligerancia de Donald Trump. Los efectos se han sentido: la cancelación de inversiones de capital norteamericano en México; la renegociación (incluso amenaza de disolución) del TLCAN; la oposición frontal al DACA (la ley de los “dreamers” o migrantes que llegaron al país durante su niñez) y, sobre todo, la insultante insistencia en la construcción del muro, para el que aún no hay presupuesto, aunque sí prototipos.

El escenario exige repensar el rol de México en el mundo: ¿Cuál será la dinámica económica y política de América del Norte? ¿Es momento de profundizar la relación con China? ¿Qué rol jugará México en América Latina? Y sobre todo, la visión de estado mexicano en el siglo XXI en medio de una crisis social marcada por la mitad del país en pobreza y la creciente violencia, así como una crisis política ante el descrédito de la mayoría de las instituciones y clase política.

Una coyuntura comienza a dibujarse: Donald Trump parece regresar a su discurso de campaña, endureciendo sus posturas, apelando a su base y al aislacionismo que tan bien le funcionó como candidato. La razón es obvia: para él también ha comenzado el tiempo de campaña, pues habrá elecciones de medio término el próximo noviembre en Estados Unidos, donde estarán en juego los 435 escaños del Congreso y 34 de los 100 escaños del Senado.

La elección es de relevancia estratégica para la administración Trump, pues actualmente los republicanos tienen mayoría en ambas cámaras. Si los demócratas logran afectar ese balance, incluso ganar la mayoría en alguna de las cámaras, el tablero cambiaría sustancialmente, pues Donald Trump enfrentaría por primera vez en su gobierno una verdadera oposición legislativa, y por tanto, se vería obligado a negociar en una posición que desconoce y repudia: la desventaja.

Inevitablemente, la elección de medio término se leerá como un referéndum a Donald Trump y su Gobierno. De ahí que haga sentido el endurecimiento de su discurso y posturas. En apenas un par de semanas, Trump inició una abierta guerra comercial con China que ha sacudido los mercados; denunció la caravana de migrantes centroamericanos que se dirigía a la frontera norteamericana, y declaró que, mientras no exista el muro, desplegará a la Guardia Nacional en la frontera con México.

Ante este última declaración de Trump, el Senado mexicano aprobó por unanimidad un pronunciamiento que solicitó a la Secretaría de Relaciones Exteriores haga llegar a la oficina del presidente norteamericano y a todos los legisladores de aquél país. El pronunciamiento de la Cámara Alta mexicana tiene un poco de la dignidad esperada: exige respeto a Trump, condena sus expresiones y rechaza categóricamente su intención de militarizar la frontera. 

Pero es el tercer punto el que más llama la atención: “Solicita al Gobierno de la República suspender la cooperación bilateral con los Estados Unidos de América, en materia de migración y de lucha contra la delincuencia organizada trasnacional, en tanto el presidente Donald Trump no se conduzca con la civilidad y el respeto que el pueblo de México merece”.

Este último punto es fundamental, pues reconoce una obviedad que la tibieza del gobierno federal y su esperanza en los buenos oficios de Jared Kushner parecen haber ignorado: México tiene elementos para presionar a Estados Unidos, tanto en el tema seguridad como en el comercial.

Con tino, López Obrador eligió la frontera simbólica de Ciudad Juárez como punto de arranque de su campaña, y desde ahí lanzó el mensaje que más ha resonado en medios internacionales en este inicio de campaña presidencial: “México no va a ser piñata de ningún gobierno extranjero… no es con muros ni uso de la fuerza como se resuelven problemas sociales. La paz y la seguridad son fruto de la justicia”.

Aunque AMLO ganó el ser el primero en oponerse a Trump durante la campaña, Anaya ha buscado presentarse como hombre de “mundo”, lo mismo que Meade con sus credenciales académicas y curriculares. Sin embargo, la pregunta que estará en la mente del electorado será: ¿quién tendrá mayor temple para enfrentarse a la amenaza de Trump?