Gilberto: Su Impacto en Nuevo León

En esta semana pasada se cumplió un año más de la tragedia del Huracán Gilberto que azotó la ciudad de Monterrey en 1988. Una tragedia de proporciones colosales solo comparable con los daños causados por el Huracán Alex. La narrativa en los últimos años se ha abocado a recordar anécdotas y recuerdos de la tragedia. Gente como Héctor Benavides dedica cada año un programa a este tema.

Sin embargo, hay que analizar más allá de eso, el contexto en 1988 es el de una ciudad en crecimiento con poca infraestructura para enfrentar desastres naturales. El tema ahora no es solamente recordar a los héroes anónimos y el recuento de los hechos, sino comparar los contextos de antes y ahora y valorar que tan preparados estamos o no para enfrentar algo similar.

La ciudad creció, ya no estamos en 1988, probablemente la ciudad ya representa en población y extensión el doble. En 1988 la zona de Juárez era rural en gran parte, ni se diga Zuazua o algunas partes del norte de Escobedo.

Protección Civil tiene un mapa de zonas de riesgo lo cual es muy valioso para detectar problemas. El huracán Alex nos demostró que la ciudad aún está riesgo.

No es para desear que volvamos a tener una situación similar pero las temporadas de huracanes son inevitables. La manera en que se planea la ciudad debe valorar este tipo de fenómenos. Me preocupa el crecimiento desordenado de la mancha urbana en zonas como Ciénega de Flores, Salinas Victoria, Zuazua y El Carmen.

Aquella polémica del nuevo Estadio del Monterrey es importante también por estar en una zona cerca de un rio. Sin embargo, pocos recuerdan eso ahora.

Rompepicos ha funcionado pero se necesita revisar esta represa así como añadir otra más para evitar que la tragedia azote la ciudad nuevamente.

Ahora con el tema del fracking, el problema de los sismos está presente en la mesa, los gobiernos municipales poco invierten en infraestructura o sistemas de desastres, siempre vemos a los mismos paramédicos y personal de Bomberos y Protección Civil con los mismos métodos de finales de los 90s.

Prevenir no genera votos. Prevenir no está en la agenda pública y no se ve para cuando esté.

Lo dicho, dicho está.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Espacio para el deporte

El área metropolitana de Monterrey es un conglomerado urbano que concentra al 88% de la población del estado de Nuevo León. La problemática que afecta a nuestra ciudad es muy variada y en años recientes se han acentuado algunos de estos problemas. En el año 2010 sufrimos el embate del huracán Alex, de cuyos devastadores efectos aún no hemos podido sobreponernos, destrozó varias avenidas y nos trastocó la vialidad. El trabajo realizado por el gobierno anterior para reparar los daños que dejó el huracán dejó mucho que desear, tanto la calidad de las obras de pavimentación, como las obras viales, no fueron lo esperado para resolver la problemática.

Aunado a este problema, también la ciudad se vio afectada por una crisis de seguridad sin precedentes. La vida diaria de los regiomontanos se vio afectada de una manera terrible, la inseguridad nos obligó a cambiar nuestros patrones de conducta. Ya no era posible socializar, ni tener acceso a lugares de esparcimiento; la desconfianza y el temor se apoderó de la sociedad.

En el año 2010 sufrimos el embate del huracán Alex, de cuyos devastadores efectos aún no hemos podido sobreponernos, destrozó varias avenidas y nos trastocó la vialidad.

Uno de los efectos palpables en la sociedad ha sido el aumento del stress en las personas, diariamente vemos la agresividad e impaciencia con la cual se comportan la mayoría de los conductores de vehículos por las calles. Esta agresividad es producto de la frustración que generan los embotellamientos viales, los cuales a su vez son causados por la deficiente planeación de la vialidad en el área metropolitana, a los múltiples baches y a las obras pendientes de terminar.

Otro de los efectos devastadores que nos dejó a su paso el huracán Alex fue, la pérdida de un gran espacio para el deporte y el esparcimiento con el que contábamos. Para quienes no conocieron la ciudad antes del paso de huracán Alex, tal vez les resulte increíble enterarse que lo que es el lecho del Rio Santa Catarina, en un tiempo fue un parque deportivo lineal que albergaba cientos de canchas deportivas para el uso de todos los ciudadanos.

En ese lecho del Rio, además de las canchas, también se encontraban albercas públicas (a la altura de Pino Suárez), además se hacía espacio para que se alojaran temporalmente circos y ferias. Entre broma y orgullo los regiomontanos denominábamos a este espacio “el estadio más grande del mundo”.

Es indudable la necesidad de recuperar este espacio para el deporte y el esparcimiento de la sociedad. Todos los ciudadanos: niños, jóvenes y adultos, disfrutábamos de las canchas y atracciones del Rio Santa Catarina. Los beneficios de contar con un espacio de esta magnitud son muchos, además del buen efecto en la salud pública que acarrea la práctica de los deportes, también son una válvula de escape social y son un alivio para el stress que vivimos los ciudadanos en el día a día.

Los beneficios de contar con un espacio de esta magnitud son muchos, además del buen efecto en la salud pública que acarrea la práctica de los deportes, también son una válvula de escape social y son un alivio para el stress que vivimos los ciudadanos en el día a día.

Es imperativo que los nuevos gobernantes, tanto del estado como de los gobiernos municipales, pongan empeño en rehabilitar este espacio y lo vuelvan a poner a la disposición de los habitantes. Sin embargo, también es importante que sea un espacio público y de libre acceso para la población, ya que también hemos pasado por la experiencia de verlo privatizado y no ha sido una buena experiencia.

Los ciudadanos requerimos de más espacios para el deporte y el sano esparcimiento social

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”