Fidel: Segunda parte

Este es la segunda parte del especial sobre Fidel Castro aquí en Altavoz. En esta parte vamos a discutir los logros de la Revolución a la luz del 2016.

La semana pasada hablábamos del régimen castrista como característico del comunismo pero especial que merecía un análisis diferente. ¿Pero en cuanto a su economía, como quedó el “escore”?

Me parece que el logro educativo y de salud que conocemos es innegable. En principio, sabemos que no hay sistema perfecto y que en general, América Latina está lejos del nivel de Suecia o Finlandia, pero Cuba no está tan lejos en algunos aspectos.

El problema de Cuba en general es económico que se traduce en un impacto tecnológico. El embargo tiene mucho que ver aquí e históricamente la derecha del continente ha negado u olvidado ese factor que influye mucho.

Alguna vez dijo Fidel, “Los mexicanos conocen más a Mickey Mouse que a Benito Juárez”, el nivel académico cubano es muy superior al mexicano y no porque en México no tengamos gente brillante, sino por la inequidad y la desigualdad social que vivimos.

Sin poner a Cuba como una panacea social, efectivamente tiene cosas que muchos países podemos envidiar. Y aquí es donde va la reflexión, en Cuba usted tiene garantizadas muchas cosas y otras en franca limitación. Es una materia de prioridades y funcionalidades. Probablemente, usted lector, pertenece a la clase media mexicana que tiene acceso a Internet y que ha tenido la posibilidad de estudiar. Usted es afortunado.




En este país tan desigual y disparejo, no todos partimos de las mismas condiciones. Nuestros pobres se hacen cada día más pobres, con pobreza de ingresos, estructural, de seguridad social, etc. Los cubanos no tendrán los ingresos ni el standard de vida de Holanda, pero algo sí le digo, un hijo de un campesino en Camagüey tiene la posibilidad de ser ingeniero, algo que un indígena en la sierra de Chiapas difícilmente pudiera imaginar.

El cubano no sale a la calle pensando si lo van a matar o asaltar como en algunas ciudades mexicanas. No tienen lugares como Apatzingán o Nueva Italia, Michoacán que comparten muchas similitudes con Iraq o Bosnia en los años 90s.

Decía Yoani Sánchez, la bloguera cubana en Nexos, que en Cuba tenía cosas impuestas, que libros leer, que cosas creer o no, que comer o no, que hacer o no. Algunas personas me debatieron el argumento que contesté que fue el siguiente: “Mientras Yoani se queja de un libro o una comida impuesta, en México, nuestros pobres no conocen ni el libro ni la comida”.

El punto aquí no es ni vanagloriar ni criticar a alguien, es valorar el logro cubano en medio del continente más desigual del mundo, donde nuestros niños mueren de hambre y el atraso en casi cualquier aspecto es enorme.

La gran asignatura pendiente del régimen cubano sin duda alguna es la libertad de expresión y de prensa. Confío en que la Revolución tiene que evolucionar en ese marco de derechos humanos; sin embargo, y sin afán justificante, el comunismo ejerce control en medios, no es algo de Castro o algo nuevo.




Aun así, por el mismo bien de Cuba y de su gente, el gobierno debe abrirse a nuevos temas y lo más importante, abrirse a nuevos debates que enriquezcan su proceso como país. Estoy francamente seguro que el pueblo cubano tiene muchas ideas por ofrecerle a su gobierno, ideas que sigan con el ideal de la Revolución, pero con miras del siglo XXI.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

El Fracaso de la Izquierda: Latinoamérica

Durante la década de los 90´s el mundo se encontraba dividido por dos grandes bloques que se repartían y pugnaban la hegemonía política: el Capitalismo y el Comunismo, pero la disolución de grandes potencias comunistas como lo fue la URSS arrinconó la ideología socialista-comunista, y apartada de los reflectores políticos, se mantuvo ausente, casi inexistente, creyéndose finiquitada.

Por el otro lado una vertiente del capitalismo, que data sus inicios en los 80´s, propuso una formula distinta al sistema político como solución a sociedades modernas y cambiantes que la nueva revolución tecnológica transformó a finales del siglo, logrando posicionarse en cada rincón del mundo occidental con marcada tendencia económica, social y política: el Neoliberalismo.

Y cuando el mundo convergía hacia una nueva y prospera época de bienestar el sistema económico colapso a finales del siglo XX, dejando expuesto las debilidades de esta corriente económica, forjando inconformidad social y cuestionamiento de la eficiencia del Neoliberalismo en Latinoamérica, alentando un cambio en el panorama político que enmendara las fallas que el capitalismo había dejado a su paso.

La llamada izquierda política, el Socialismo, resistió el avasallante crecimiento del Neoliberalismo Latinoamericano hasta su colapso sistémico con las crisis de sus principales exponentes –México 1994; Brasil 1999; Argentina 2001/2002– propiciando una revolución sociopolítica que intento alejarse de los efectos negativos del Neoliberalismo y cómo un efecto dominó, la izquierda se esparció por toda América Latina, con tal rapidez dentro del periodo de una década, similar a una epidemia ideológica propagándose por toda la región, la llamada Marea Roja o en palabras del periodista Larry RohterNew York Times-, una Marea Rosa, al no verse influenciada con tendencias extremistas del Comunismo y acercarse más a un sistema Social-Demócrata, es decir, un Socialismo más light.




Un movimiento sociopolítico, nombrado por algunos expertos como el Socialismo del Siglo XXI, aunado a una serie de eventos que marcaron el inicio del período izquierdista, dieron cabida a la constitución de la Izquierda como la principal fuerza política hegemónica de toda la región, y como reacción en cadena, el fantasma del Socialismo –en palabras de Karl Marx– se propagó a lo largo del continente, Hugo Chávez en Venezuela (1999), Ricardo Lagos en Chile (2000), Lula da Silva en Brasil (2003), Néstor Kirchner en Argentina (2003), Tabaré Vázquez en Uruguay (2005), Evo Morales en Bolivia (2006), Rafael Correa en Ecuador (2007), Fernando Lugo en Paraguay (2008) y Ollanta Humala en Perú (2011).

Toda Latinoamérica se repartió entre partidos de ideas marxistas o similares. Creando un conglomerado geopolítico, sin precedentes, fortificando y estrechando las relaciones comerciales, económicas y políticas entre los países latinos.

El auge izquierdista de Latinoamérica se vio acompañado de un amplio crecimiento económico y un gran desarrollo social en todos los países que alinearon su postura a la tendencia política, pero este apogeo debe su razón de ser a dos factores: 1) la alta demanda del mercado mundial de materias primas, petróleo principalmente, y al 2) fracaso sistémico del Capitalismo.

Y así como su rápida propagación, el final de la izquierda llegó velozmente, la caída de los petroprecios y los abundantes casos de corrupción, liquidaron el desarrollo de los países y crearon en las sociedades un hartazgo social con individuos apolíticos y antisistémicos, cansados de una economía fallida y gobiernos de ideologías carentes.

Concluyendo que el crecimiento económico que los países alcanzaron durante la primera década del siglo XXI, no se debe a que los gobiernos latinoamericanos hayan adaptado una postura populista, sino que el crecimiento mismo creo las condiciones ideales para el aumento de regímenes con dicha personalidad, similar a una moda, con la finalidad de integrarse a la ola de beneficios que la tendencia produjo.

Por lo que el decremento económico de toda la zona y los fuertes golpes que ha sufrido la izquierda en los últimos años: la muerte de sus principales defensores, Chávez y Castro, la perdida de la hegemonía política de la zona, reelecciones frustradas (AMLO, México 2006/2012), crisis económicas (Hipotecaria 2008), casos de corrupción (Lula da Silva/Dilma Rousseff, Brasil; Cristina Fernandez de Kirchner, Argentina), han sido los parteaguas del desplome de la marea ideológica.




Dejando a su paso concluida una etapa de fugaz beneficio y un sinfín de interrogantes e inquietudes del futuro que le espera a esta región, de potencial mal aprovechado y esclavizado por las grandes potencias que, de algún modo, se favorecen manteniendo a Latinoamérica en limitado desarrollo.

En la actualidad, el cambio de postura, el fracaso de la izquierda, ha quedado muy claro, la mayoría de los países que hace no más de diez años poseían gobierno populistas (Imagen) han puesto en la mira distintos horizontes políticos dejando atrás posturas ideológicas de carácter populista y centrando sus políticas públicas en tendencia más conservadoras, intentando aminorar los efectos negativos que el fantasma izquierdista causó.

Y exponiendo ante el mundo entero, que una vez más, un gobierno con personalidad socialista, carece de lo necesario para posicionarse como una potencia mundial por tiempo indefinido.

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Fidel

En los últimos días, Fidel Castro, el dictador y líder de la Revolución Cubana cumplió 90 años y para festejarse el gobierno venezolano le organizó una fiesta con seguidores en el teatro Karl Marx de La Habana.

Lo que representa Fidel para la historia del mundo es más que un simple político o un vulgar dictador como tantos. Fidel Castro, un monstruo político, inteligente y visionario ha llevado a su país a una crisis que sistemáticamente ha paralizado a la sociedad en general.

La tragedia de la dictadura cubana radica en que el modelo marxista-leninista falló, que la versión de socialismo fracasó y que nunca tuvo un recambio para mantenerse en un letargo donde actualmente está.

Si bien el castrismo no será conocido especialmente por brutal o asesino, el comunismo cubano como en todas sus equivalencias mundiales no tolera ni acepta a la oposición de ningún tipo.

Podrán venir con el cuento de la educación y la salud, Cuba tiene grandes profesionales en medicina preventiva pero jamás en especialidades donde el instrumental médico es carísimo y del otro lado del mar. En cuanto a la educación, sí, el analfabetismo está casi erradicado, pero ¿para qué? La educación no los ha hecho libres, los ha hecho ser ingenieros y licenciados que no pueden ejercer y donde la gran mayoría de los choferes que llevan al turista de La Habana a Varadero con todo y su título ganan menos que un cajero de McDonald’s en Miami.

Vea usted a los cubanos en Juegos Olímpicos, ganaron 4 cubanos una medalla para España, Italia, Azerbaiyán y Turquía en diferentes deportes. No se fueron por falta de patriotismo sino por las carencias que no decidieron aguantar.

Y no es que la izquierda falle por definición, sino que el socialismo a la cubana si falló, por falta de planeación, la caída de la URSS y una cerrazón a reconocer en la década de los 90’ que la Revolución se había terminado.

Leyendo el periódico La Jornada nos encontramos con una carta escrita por políticos e intelectuales del mundo que lanzan vivas al socialismo y a Castro de una manera lambiscona y fuera de toda realidad.

En dicha carta están personajes de todo el mundo como historiadores, ex sacerdotes, políticos, escritoras, intelectuales y diversos personajes. Del lado mexicano están algunos escritores como Pablo González Casanova, políticos y personajes extraños como Gilberto López y Rivas, autonombrado ex agente de la KGB, exdelegado de Tlalpan, también conocido como el “Comandante Perisur” y Yeidckol Polevnsky o Citlalli Ibáñez o como se llame, ex senadora y una de las porristas número 1 de López Obrador en sus mítines, la misma que públicamente ha reconocido tener 3 actas de nacimiento.

Es verdaderamente ridículo que esta gente aplauda la tragedia cubana, sea partícipe, tolerante y porrista del agravio al pueblo cubano. ¿Qué nadie piensa en el cubano de a pie?, ¿A nadie le importa?

Y aún más ridículo que exceptuando los políticos venezolanos y bolivianos que firmaron la carta el resto de los firmantes son públicamente opositores a los gobiernos de sus países, opositores que tienen la libertad de manifestar una idea que paradójicamente en Cuba no podrían expresar.

Cuba ya es una Disneylandia del comunismo, se ha vuelto una caricatura decadente de políticas fallidas donde artistas y músicos de todo el mundo realizan su turismo político y ridiculizan al régimen y su ideología.

Fidel es tan grande que ha podido mantener un régimen firme, ni Stalin pudo tener un régimen así, aunque claro está que la diferencia entre el tamaño de la URSS y Cuba es como de la Tierra con el Sol.

Hablar de logros de la Revolución Cubana es mentir, porque el Marxismo-Leninismo ya no encanta a los izquierdistas de este siglo, mataron la democracia, las libertades, el periodismo, la confrontación de ideas y solo quedan recuerdos de algo que quedó en promesa.

90 años, Fidel… Felicidades al hombre, jamás al personaje ni al político.

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