Día Internacional de la Mujer, No es su belleza, es su grandeza

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El día de hoy se celebra a la Mujer, pero no de la misma manera que celebramos a las madres el 10 de Mayo o a los abuelos en agosto. Alrededor del mundo, el 8 de marzo es la fecha en que se conmemoran más de cien años de la lucha de la Mujer —nótese que se escribe “la Mujer”, es decir, una colectividad fuerte, una institución, y no “la mujer”, o sea ese individuo frágil, sumiso y delicado— por la equidad, la justicia, la paz y el desarrollo.

El nombre oficial de esta conmemoración es, desde 1977, “Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional” o “Día Internacional de la Mujer”, for short, pero no siempre fue llamada de esa manera.

Más allá de la quasi mitificada tragedia de las 145 mujeres que murieron en un incendio en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist el 25 de marzo de 1911 —accidente que irónicamente se suscitó porque los dueños decidieron cerrar las puertas de la fábrica cuando esta se encontraba en operación como medida de prevención de robos tras las fallidas huelgas de sus trabajadoras quienes demandaban mejores condiciones laborales— las primeras celebraciones de este día surgen en medio de un rico caldo de verduras (condiciones) históricas que hacen su nacimiento algo un poquito más complejo de entender.

Por mencionar algunas: la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, la lucha por el sufragio femenino, las pugnas entre socialistas y sufragistas, y el creciente auge del sindicalismo femenino durante las primeras décadas del siglo XX en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, son las circunstancias que cocinaban a fuego lento la radicalización de los deseos de igualdad de las mujeres en muchos países. Por esto mismo, el Día de la Mujer ha sido llamado anteriormente “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”, o también “Día Internacional de las Mujeres Socialistas”. Not anymore.

…las primeras celebraciones de este día surgen en medio de un rico caldo de verduras (condiciones) históricas que hacen su nacimiento algo un poquito más complejo de entender.

Actualmente, el 8 de marzo puede figurar como una remembranza de la época que ve nacer al feminismo liberal sufragista, lo que estudiosos norteamericanos consideran como el auténtico nacimiento del feminismo, mientras que los europeos lo consideran como la segunda ola. Para nuestros Europanchos, pues, el nacimiento del feminismo se da con la publicación (anónima) de la obra de un señorcito llamado Poulain de la Barre titulada “La igualdad de los sexos, discurso moral y físico en el que vemos la importancia de la eliminación de los prejuicios” en 1673 o la aparición de ilustres figuras como Mary Wollstonecraft, autora de “Vindicación de los Derechos de la Mujer” (1792). Estos personajes rompen con el tono de las obras escritas hasta el momento por mujeres, el cual era uno de “recuento de agravios” y pasa, a la “vindicación de lo que es nuestro”, componente esencial del feminismo, ¿sacas?

Y en cambio, para los buenos y prácticos Americuerdas, es hasta finales del sigo XIX que nace el feminismo, cuando cientos de mujeres se reúnen en la primera convención de los derechos de la mujer, la famosa Convención de Seneca Falls en Nueva York en 1848. Así como a los americanos les gusta decir que se chutaron la primera declaración de los derechos del hombre, también les gusta decir que se chutaron la primera declaración de los derechos de la mujer.

…el 8 de marzo puede figurar como una remembranza de la época que ve nacer al feminismo liberal sufragista, lo que estudiosos norteamericanos consideran como el auténtico nacimiento del feminismo, mientras que los europeos lo consideran como la segunda ola.

Desde el quiebre de sus albores y hasta hoy, los movimientos feministas han exigido derechos ciudadanos desde los más básicos como el sufragio, la participación política, el derecho a la propiedad privada, a condiciones laborales dignas y a la regularización de las condiciones del matrimonio; hasta los que se exigen el día de hoy: 50-50 de participación política entre hombres y mujeres, paga equitativa y libertad de la mujer para tomar decisiones sobre su propio cuerpo, la tipificación y la eliminación de la impunidad a los crímenes de género, etcétera por siempre de los siempres jamás (porque parece que esto nunca se acaba).

Por todo esto, El Día Internacional de la mujer no se trata de una celebración a la belleza ni a la gracia, tampoco a la resignación ni a la delicadeza. No es el día que le llevas flores a tu mamá ni a tus amigas. Jamás se tratará de hashtags diminutivos/limitantes como #EresHija, o #EresMadre, tampoco #EresDeseo ni #EresMisterio, mucho menos #EresFragilidadyFortaleza. Ugh.

El Día Internacional de la Mujer también es un recordatorio de que, a pesar de los avances que mucho sacrificio y mucha sangre han costado, aún nos queda mucho camino que pavimentar para que estemos en un verdadero plano de equidad. En este sentido, este 2016 se cumplen diez años de la publicación del Índice Global de la Brecha de Género por el Foro Económico Mundial (WEF), que nos dice que en años recientes, el mundo ha experimentado una desaceleración en el proceso de igualación. Hasta el 2015 se preveía alcanzar la plena equidad para el año 2093, pero el último reporte indicó que la equidad se alcanzaría hasta el 2133. Y es que, aunque en términos de educación y acceso a la salud han habido muchísimos avances, la participación política y la igualdad salarial nos indican que tenemos mucho trabajo por hacer.

Dentro de este reporte, México rankea en el 71 de 145. Ni muy, muy, ni tan, tan. Pero por lo menos un poquito más tan, tan, que muy, muy, porque nuestra calificación es de 0.69, en una escala donde el 0.00 es la total desigualdad, y un 1.00 es la igualdad completa.

Por su parte, las Naciones Unidas conmemorará el día de hoy reflexionando sobre cómo acelerar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, para impulsar la aplicación efectiva de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible que incluyen el velar por que todas las niñas y los niños terminen gratuita, equitativa y pacíficamente sus ciclos de enseñanza primaria y secundaria, poner fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres y las niñas en todo el mundo, así como la eliminación de todas las manifestaciones de violencia y prácticas nocivas para mujeres y niñas en el ámbito público y privado.

Y es que, aunque en términos de educación y acceso a la salud han habido muchísimos avances, la participación política y la igualdad salarial nos indican que tenemos mucho trabajo por hacer.

Te invito a pensar que hoy, más que una fiesta, es un día solemne, un día de conmemoración a todas aquellas valientes mujeres quienes en sus adversas circunstancias, carnadas de la crítica, presas de la exclusión y víctimas del castigo, tomaron “armas pacíficas” para cambiar su entorno, costase lo que costase. A estas mujeres les debemos todas las libertades de las que disfrutamos hoy. Si quiera el que tú, chava, tengas el privilegio de poder LEER este artículo, se debe a que muchas mujeres lucharon, y algunas otras murieron, porque TÚ tuvieras el derecho a recibir una educación. Just sayin’… Así que finalmente, El Día Internacional de la Mujer se trata de celebrar a las mujeres como instrumentos de la historia en la lucha por obtener la igualdad entre hombres y mujeres en la sociedad.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Poner la Lupa donde Nadie la Había Puesto

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Los observatorios ciudadanos son iniciativas ciudadanas que se encargan de vigilar las acciones de nuestros políticos. Como observadores, —es decir, no participantes, externos, etcétera— se encuentran por fuera de la triada de poderes conformada por el ejecutivo, el legislativo y el judicial, quienes supuestamente se “checan” y “balancean”. Desde su posición de escepticismo, son el verdadero check and balance de los servidores públicos.

El Consejo de Participación Ciudadana y Control Social de Ecuador define a un observatorio ciudadano como un:

Mecanismo de Control Social que se constituye por ciudadanos/as u organizaciones ciudadanas que estén interesadas en elaborar en conjunto con la academia y expertos, diagnósticos, seguimiento técnico e independiente para impulsar, evaluar, monitorear y vigilar el cumplimiento de la política pública.

Un observatorio ciudadano puede cumplir varias misiones y/o tener objetivos con distintos niveles de especificación. Puede estar constituido para visualizar las tasas de crimen en nuestras ciudades, para calificar la equidad de género en nuestras leyes, para reportar la corrupción en nuestro sistema fiscal, hasta para monitorear continuamente a nuestros legisladores en las cámaras. En fin, cosas que necesitan ser checadas “al ojo pelón” hay muchas.

El sitio www.countable.us, facilita la comprensión de uno de los sistemas legislativos más complejos del mundo. Countable permite interactuar en vivo y en directo con los diputados y senadores a nivel federal.

Estas iniciativas no son cosa nueva, pero lo que sí es nuevo es que comencemos a entender el grandísimo potencial que tienen las tecnologías de información y comunicación para transparentar a nuestros gobiernos, y más. Si el escenario a largo plazo es uno de universalidad de acceso a la información —un mundo en el que todos tenemos un dispositivo móvil con internet— entonces es lógico pensar que pudiésemos utilizar estos dispositivos como nodos de información conectados con nuestros gobiernos, como receptores y transmisores de lo que sucede en el ámbito público.

De este modo, el smartphone se convierte en una célula del sistema nervioso central de nuestras ciudades, nuestros países. Los gobiernos, o los “cerebros” de nuestras sociedades, recaudan información veraz y en tiempo real de las necesidades de sus distintas partes, y pueden también enviar información de vuelta para ayudar a las células a funcionar mejor, todo en servicio del bienestar del “cuerpo”.

Un de estas iniciativas funciona ya desde hace algunos años en los Estados Unidos. El sitio www.countable.us, facilita la comprensión de uno de los sistemas legislativos más complejos del mundo. Countable permite interactuar en vivo y en directo con los diputados y senadores a nivel federal. A través de esta página, es posible levantar la paleta de “Yay” o “Nay” en las sesiones en las que se debaten nuevas leyes. Incluso, es posible enviar mensajes directos a los legisladores, gobernantes y al mismo presidente. Mensajes que son contestados también.

La plataforma pretende darle un seguimiento permanente al congreso de Nuevo León, formato 24/7.

Afortunadamente, aquí en casa no nos queremos quedar atrás, y algunos valientes le están apostando al experimento de la apertura gubernamental. #SigueaTuDiputado (NL) es el nombre de esta iniciativa que, por ahora, permite ubicar a nuestros diputados locales, nos da acceso a sus cuentas de Facebook y Twitter, y da seguimiento a sus asistencias y votaciones en la cámara. La plataforma pretende darle un seguimiento permanente al congreso de Nuevo León, formato 24/7. Esta iniciativa se encuentra en un proceso de Crowd Funding para lograr establecerse de manera permanente.

En Nuevo León existen cuatro observatorios “ciudadanos”:

• Observatorio Ciudadano del Portal de Nuevo León
• Observatorio de Políticas Públicas de Nuevo León
• Observatorio de Violencia Social y de Género del Área Metropolitana de Monterrey
• Observatorio urbano de San José de Gracia

Lo curioso de estas organizaciones, sin embargo, es que exclusivamente el Observatorio de Políticas Públicas de Nuevo León, sostenido por la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey (antes EGAP), es el único observatorio académico, es decir, no gubernamental. Por esto es que el observatorio de #SigueaTuDiputado es de crucial importancia, porque estará constituido exclusivamente por ciudadanos.

Detrás de esta iniciativa está la organización Redes Quinto Poder, un colectivo abanderado del principio de que para alcanzar una auténtica democracia, debemos de convertirnos en ciudadanos de tiempo completo. Esto significa que nuestra tarea como ciudadanos no se limita a emitir nuestro voto en las elecciones, sino que comprende también el seguimiento puntual de nuestros servidores públicos, la apreciación o la condena de su trabajo. Se trata de hacer efectivo el peso que como colectividad tenemos.

Gracias a mis aventuras como voluntaria en Codeando México, me consta que en Monterrey existe un número creciente de jóvenes, tecnólogos, ciudadanos interesados en estas iniciativas. Y todos están dispuestos a colaborar para hacer de estos experimentos una realidad. Por lo pronto, conviene muchísimo prestar atención a lo que #SigueaTuDiputado propone, pues como ellos mismos dicen, están poniendo la lupa donde nadie más lo había hecho antes.

Sigue a tu Diputado se encuentra estos días en un proceso de Crowd Funding, y puedes conocer y apoyar la iniciativa en https://fondeadora.mx/projects/idea. Asímismo, existen otras maneras de apoyar, como haciendo donativos a través de su portal, o contratando sus servicios de asesoría en redes sociales, de creación de sitios web, y sus talleres sobre Redes Sociales también.

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Chisme corpulento, Monterrey virulento: El virus de la calentura

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En el carro, sobre un sillón, en una banca no iluminada de algún parque público, detrás de la capilla, en los asientos de hasta atrás del cine menos visitado, de la película menos taquillera a la hora menos concurrida de todo Nuevo León… a todos nos ha “infectado” el virus de la calentura y hemos sufrido sus consecuencias, pues la calentura es la ley y la ley aplica a todos. Lo que sí no es ley, ni a todos aplica, es que se nos sorprenda en el acto, ni mucho menos que nuestras vidas, nuestra reputación y nuestras relaciones personales cambien de golpe, para mal, a causa de lo que es en realidad una inocencia, una intimidad.

Esos cuatro segundos ya han cambiado la vida de estos dos desprevenidos muchachos.

La semana pasada, una preparatoria privada de nuestra ciudad fue la zona cero de una infección viral de este tipo. Dos muchachos en el despertar de su sexualidad (pobres criaturas, lo que les espera…) frotaban sus manos sobre sus ropas en lugares estratégicos mientras una cámara móvil —anónima hasta ahora— capturaba no más de 4 segundos de juego. Un video, Whatsapp ilimitado con Plan Telcel Plus, WiFi y ¡boom!: el virus se ha esparcido más rápido de lo que le toma a uno rezar un Padre Nuestro. Como sucede normalmente con este tipo de infecciones, esos cuatro segundos ya han cambiado la vida de estos dos desprevenidos muchachos.

Increíblemente, el incidente coincidió casi perfectamente con el alcance a México de una campaña de redes sociales uruguaya titulada #YoRespeto, producto de la organización Pensamiento Colectivo, que exhorta a no ser parte del sistema propagador de videos que exponen la intimidad de las personas. La promo de la campaña consiste en unos cuantos segundos de besos y caricias de una joven pareja (que es precisamente el gancho para que abras el video), pero tras el penoso descubrimiento, la muchacha se levanta, con voz penetrante y un nudo en la garganta, relata mientras camina mirando a uno directamente a los ojos: “Son las 6 de la mañana. En 10 minutos el video va a estar circulando en todas las redes sociales…” Las repercusiones de unos cuantos virulentos segundos son inconmensurables. Afectan las relaciones en el trabajo, en la escuela, con la familia, posiblemente cambian la manera en que uno se desenvuelve totalmente en su entorno. “Ahora me van a empezar a acosar tipos desconocidos en Facebook, me van a gritar y me van a parar en la calle”, demanda después la chica.

“¿Y vos, vos vas a ser parte?” es la última pregunta que se nos hace, seguido de un clarísimo mensaje final: “Si te llega un video que expone la intimidad de las personas, las humilla o las vulnera, no lo compartas.”

Este mensaje es exactamente el mismo que se les ha transmitido a los alumnos de la institución en cuestión tras el atentado, pues inquietantemente, por la tarde del mismo día en que el incidente había sucedido, el video estaba llegando a la mayoría de los alumnos desde grupos de Whatsapp y contactos externos a la institución (¡el retrovirus!).

Pensemos que cada imagen, video, audio o texto que compartimos también tiene sus repercusiones en otras personas.

La rapidez con que estos “virus” se traspasan en la red es imparable, casi maliciosa y es menester que nos sintamos responsables de cualquier contenido que compartimos. Así como uno cuida su perfil de Facebook con especial atención al detalle, porque no queremos transmitir una imagen errónea de nosotros mismos, pensemos que cada imagen, video, audio o texto que compartimos también tiene sus repercusiones en otras personas. Un maestro de la institución en cuestión dijo sobre los jóvenes que: “Les dimos las herramientas y la tecnología, pero no les hemos enseñado a usarla”. El comentario rozaba en lo paternalista, pero el fondo era importante: no todos tienen la discreción necesaria como para saber qué hacer con contenido difamador.

Personalmente, no tengo idea de quienes son estos dos muchachos y me es necesario no saber quiénes son, jamás. Terminé viendo el video porque antes de que me explicaran siquiera de qué trataba ya estaban embarrándome el celular en la cara. Tengo una especial repulsión a las cuestiones de difamación por redes sociales, pues tiempo atrás Monterrey sacó su cobre cuando estrenamos la innovadora aplicación móvil Secret y entonces hice pública mi opinión. Sigue siendo la misma. El acto íntimo es el menor de los pecados, y es más bien el autor anónimo, el o la cobarde que se esconde tras la pantalla, a quien debemos condenar, junto con todo aquél que comparta el contenido. Cuando me llegaron en ese entonces los chismes de “n” o “x” fulana difamada por la aplicación, yo defendía a capa y espada el principio de que toda mujer tiene el derecho de disfrutar de su sexualidad libremente (que es su derecho y está protegido por ley) sin temor a que su vida se venga abajo por una fotografía íntima que ella no hubiese querido que fuera vista por nadie más que su pareja sexual o romántica.

Lo correcto es primero evitar verlo, a medida de lo posible y si nos lo comparten, no reenviarlo. Pero lo más, lo más importante de todo es “regañar”, condenar, criticar —¡avergonzar, incluso!— a quienes en risitas y carcajadas nos compartieron el contenido.

Lo que era peor, hombres y mujeres, chicos y grandes, vociferaban con barbilla en alto y ojitos pizpiretos que dichas mujeres “se lo buscaban por zorras”. Válgame, quién diría que vivir una vida libre y disfrutar de la sexualidad y/o confiar en que la pareja cuidará de nuestra intimidad es lo mismo que dar permiso de propagar multimedia de prostitución (ehem, sin paga*) a todo el mundo. Como fue entonces para mí, también lo es ahora, no es suficiente pensar que con ver un contenido como tal y no compartirlo es lo correcto. Lo correcto es primero evitar verlo, a medida de lo posible y si nos lo comparten, no reenviarlo. Pero lo más, lo más importante de todo es “regañar”, condenar, criticar —¡avergonzar, incluso!— a quienes en risitas y carcajadas nos compartieron el contenido. No se preocupen con estos, mis comentarios, ya me he perfumado de antipatía anteriormente y esta ocasión podrá no ser la excepción, al final del día la idea es clara: lo que no se condena se repite, lo que no se resiste se propaga.

De nuevo, me indigna que nosotros los “regios”, quienes nos jactamos de ser ciudadanos ejemplares, trabajadores y rectos, que nos mostramos embalsamados de valores católico-cristianos y quienes estamos encasquetados de principios de una colorida variedad de doctrinas de monjes y monjitas quienes han sido nuestras nanas y nuestros maestros, fuéramos capaces de casi literalmente quemar a las personas por actos que bien sabemos que todos cometemos cada que se puede. Vaya ejemplo de hipocresía que somos. Somos, porque por angas o mangas yo también terminé viendo el video.

Te invito a pensar lo siguiente: cada vez que se pasa una imagen, se acelera su esparcimiento, y de ahí, no hay vuelta atrás.

Te invito a pensar lo siguiente: cada vez que se pasa una imagen, se acelera su esparcimiento, y de ahí, no hay vuelta atrás. Además, recordemos que en el internet las cosas están escritas con tinta indeleble, no con lápiz. De absolutamente toda imagen que compartimos a través de los medios sociales, las mismas aplicaciones tienen sus derechos. Eso es lo que firmamos cuando aceptamos los términos y condiciones que todos leemos, por supuesto.

Así como lo aprendí en preparatoria, precisamente, un virus no tiene vida propia, sino que se reproduce gracias a los huéspedes que invade. Así como en la naturaleza, piénsate a tí mismo como el huésped: dejas que te infecte y te vuelves parte del problema o resistes.

*Aprovecho para traer a consciencia la idea de que en efecto, una profesionalización de la prostitución a nivel mundial es necesaria para evitar los vicios que a esta misma industria del entretenimiento adulto (industria que crece día con día) son inherentes, por ejemplo: la trata de personas, la prostitución de menores, una paga injusta u explotación laboral, la violencia sexual y demás casos de terror. Pero estos temas lo dejamos para otro artículo.

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Los Óscares se ponen feministas

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Recientemente, la equidad de género como discurso se encuentra muy elevado en la agenda de algunas figuras políticas de alto perfil internacional. Hillary Clinton, ex-secretaria de estado de los Estados Unidos y autora de uno de los discursos políticos más inspiradores de la historia titulado “Women’s Rights Are Human Rights”, se llevó las elecciones de medio término hace dos días como candidata a la presidencia. Por otro lado, Justin Trudeau, recién convertido en primer ministro de Canadá, además de ser galanazo, hace un despapaye por declararse feminista públicamente. Casi como si la palabra “despapaye” significara ‘que se le quita lo papacito’… ¡Ajá!, pues porque hay muchos para quienes todavía la “F-word”… (No, no, no. No F**k, sino Feminismo) es extremadamente imprudente y destruye el atractivo.

Las cintas nominadas a los Óscares este 2016 tienen un leitmotiv: el abuso (físico, verbal, sexual, económico) y la opresión a la mujer, a los niños y niñas.

Pero lejos de estos montajes de engalanados discursos y lustradas fachadas políticas construidas para atraer votos, los reflectores que mejor están retratando los “asuntos de la mujer” son los del cine. Las cintas nominadas a los Óscares este 2016 tienen un leitmotiv: el abuso (físico, verbal, sexual, económico) y la opresión a la mujer, a los niños y niñas.

En la cinta Carol, observamos a una mujer socialmente castigada por su marido tras descubrir su involucramiento en una relación sexual con otra mujer. La hija de Carol y la misma Carol sufren las consecuencias de las libertades que ella decide darse, teniendo que vivir separadas por lo que se consideraba una “conducta perversa”. El tema de mujeres que desean tener relaciones amorosas y sexuales con otras mujeres es un tema feminista.

Para el pensamiento de la época, querer convertirse en el “sexo débil” sobrepasaba lo absurdo y se interpretaba como demencia.

En The Danish Girl, vemos un caso un tanto más profundo, pues una persona que es biológicamente hombre pero mental y espiritualmente mujer, desea ser liberada y vivir como quien realmente es. Lili Elbe, por sus deseos de vivir su verdadera identidad, experimenta la invisibilidad, la negación de sus condiciones, y recibe el castigo de la exclusión social y la violencia. Para el pensamiento de la época, querer convertirse en el “sexo débil” sobrepasaba lo absurdo y se interpretaba como demencia. El tema de la identidad de género y las complejidades de la identidad psico-sexual son un tema trasversal al feminismo.

Mad Max (¡ay, que no he visto!) cuenta una historia de venganza contra un tiránico hombre que esclaviza y explota mujeres: una de las favoritas para el Óscar.

The Hunting Ground relata la obscura realidad que decenas de miles de jóvenes estudiantes en campus universitarios enfrentan: el abuso sexual y la consecuente culpabilización de las víctimas.

En la sección de documentales, The Hunting Ground relata la obscura realidad que decenas de miles de jóvenes estudiantes en campus universitarios enfrentan: el abuso sexual y la consecuente culpabilización de las víctimas.

Spotlight cuenta la historia verídica del destape de una de las maquinarias más impactantes de pederastia en la historia moderna. El abuso sexual a los niños y las niñas también está estrechamente relacionado con la mujer, pues, al centro de la vida familiar está, generalmente, la mujer. El abuso infantil y a la mujer son muy similares, así como se utiliza la vulnerabilidad y la falta de criterio de los niños para conseguir el “consentimiento” en el acto sexual, también sucede con las mujeres en su vida joven y adulta. Se toma provecho de la indoctrinación a la que muchas veces la mujer ha sido sometida desde que nace, la que la hace sentirse culpable de su sexualidad, la que la obliga a permanecer callada ante el abuso, a obedecer y a no cuestionar.

Curiosamente, aún cuando la cinta representa la relación entre un captor y una rehén, las escenas del día a día de estos dos personajes no distan mucho de lo que es la realidad en muchos hogares actualmente.

La película Room es quizás la muestra más espeluznante de lo que una mujer y sus hijos(as) pueden sufrir a la merced de un hombre violento. Curiosamente, aún cuando la cinta representa la relación entre un captor y una rehén, las escenas del día a día de estos dos personajes no distan mucho de lo que es la realidad en muchos hogares actualmente —el control de los recursos económicos, la virilidad violenta, la culpabilidad… —, aún cuando estas relaciones son consensuales: un matrimonio, un concubinato, una dinámica familiar.

Por último, la cinta Suffragette, que no ha sido digna de galardones esta temporada, es un relato basado en las vivencias de uno de los movimientos feministas más influyentes del siglo XX y su líder intelectual, Emily Pankhurst.

La demanda de estas cintas es claramente la equidad: el deseo por erradicar la violencia a las mujeres en todas sus formas. Lo malo es que tanto la demanda por la equidad de género como el conformismo con el status quo aparecen casi con la misma frecuencia en la cultura pop, confirmando el dicho que dice: “Tenemos la cultura que nos merecemos”.

En realidad, en los medios siempre veremos exactamente lo que pedimos, nuestros vicios y virtudes amasados y embarrados en las pantallas, las páginas y las ondas de radio. Yo por eso le digo a los críticos de Fifty Shades of Grey que se aguanten, porque esas deliciosas asquerosidades, ese “guácala, que rico” de una historia que está malísima, pero con unos forrazos de actores y actrices es exactamente lo que queremos ver, aunque no lo queramos aceptar. Sucede que como aún tenemos relaciones heterosexuales en las que la mujer se encuentra fascinada de ser la criatura sumisa que es suave y consideradamente desflorada, para después ser azotada en consenso.

El 2015 fue un año importante para el feminismo a nivel mundial: mujeres saudíes pudieron votar por primera vez, y recientemente se abrió la primera universidad para mujeres en Afganistán. Mujeres por fin pueden casarse con otras mujeres en los Estados Unidos y aquí en México también hubo avances legales en la misma cuestión. No obstante, las estadísticas pintaron un 2015 con más feminicidios e incidentes de violencia intrafamiliar que en años pasados, razón por la cual se instauró por primera vez la alerta de género como medida de seguridad estatal (¡bah!, después de casi una década de haberse instaurado en nuestra legislación y habiendo sido demandada con anterioridad).

Si la declaración à la Canal de las Estrellas de que el dólar “no va a afectar su economía personal” es para nosotros los mexicanos como que nos “den atole con el dedo”, quisiera pensar que además de la apreciación del dólar, lo que sí nos va a afectar de los Estados Unidos por el efecto de “derrame” cultural: es esta clara demanda por sociedades más equitativas entre hombres y mujeres, sociedades mucho menos violentas… y mucho más amorosas.

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El Balance del 2015

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El 2015 ha sido un año de grandes alegrías y triunfos, pero también el de terribles tragedias. Este año nos mostró grandes ejemplos de los efectos de la profunda globalización que predomina nuestros tiempos, misma que, en su vorágine de eventos, no es ni buena ni mala, sino que sólo es. Por eso, así como la globalización, que abre fronteras a la vez que divide naciones, que genera oportunidades económicas para unos mientras que genera condiciones de vida difíciles para otros, el 2015 no fue ni un buen ni un mal año, sólo fue un vertiginoso ciclo en que presenciamos el conflicto bélico y la paz acordada, la apertura de unas fronteras y el levantamiento de barreras, la oportunidad económica y la crisis, la división de naciones y la unión.

El diccionario Oxford de inglés se unió a enmarcar el sentimiento irónico de este año, calificando al emoji de lágrimas de alegría como la “palabra del año”. Y es que este emoji resume a la perfección las emociones vividas: muchas razones por las cuales llorar, y muchas otras por las cuales reír. ¿Tal vez al mismo tiempo?

Cada uno de los hitos de este año tuvo su lado positivo y su lado negativo, es decir, sus razones para hacernos reír y sus razones para hacernos llorar.

Cada uno de los hitos de este año tuvo su lado positivo y su lado negativo, es decir, sus razones para hacernos reír y sus razones para hacernos llorar. Por ejemplo, mientras que en este año por primera vez las mujeres en Arabia Saudita pudieron emitir su voto en las elecciones municipales y pudieron postularse como candidatas —un obvio avance que no hemos de minimizar— se debate si esta elección en realidad tiene el potencial de traer cambios para las mujeres. En este conservador reino, la mayoría de las decisiones aún son tomadas por el rey, y muchas mujeres jóvenes, educadas y con trabajos ni si quiera se enteraron de las elecciones.

Por esto, mientras nos afligimos ante la muerte de casi 8 mil personas en el devastador terremoto de Nepal en abril, nos alegramos también de que en México el huracán Patricia no haya dejado ni una sola víctima en octubre.

Asimismo, celebramos que después de 29 años, una mujer es nombrada persona del año por la revista Times, la canciller alemana Angela Merkel en su décimo año de mandato. Sin embargo reconocemos que el título se lo gana ella a capa y espada, y bajo mucha protesta: por su lucha contra la creciente islamofobia, por sus esfuerzos por mantener las fronteras alemanas abiertas ante el desborde del flujo de refugiados a Europa, y por las duras medidas financieras propuestas por ella para rescatar a Grecia de su persistente crisis.

Nos alegramos también ante el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos tras más de cinco décadas de haber cesado, pero lamentamos que, al otro lado del globo y tras unos ataques aéreos sin aclarar, Rusia y Turquía rompen relaciones indefinidamente y la guerra siria continúa creciendo y complicándose.

Nos duele el que muchos países hayan levantado muros contra el flujo de refugiados, pero nos entusiasma que, en Canadá, el nuevo primer ministro electo abre sus brazos públicamente para recibir a decenas de miles de personas huyendo del conflicto.

Nos duele el que muchos países hayan levantado muros contra el flujo de refugiados, pero nos entusiasma que, en Canadá, el nuevo primer ministro electo abre sus brazos públicamente para recibir a decenas de miles de personas huyendo del conflicto y de la violencia.

Nos alarmamos a principios del año cuando los ucranianos protestaban violentamente contra Rusia y su opresión política, y casi fuimos testigos de una secesión, pero nos unimos a celebrar que hemos encontrado agua en Marte y que es la primera vez que vemos con “ojos digitales” y de cerquita la cara de Plutón (la que tiene un corazón dibujado).

Nos compadecemos de en que los Estados Unidos se haya vivido uno de los años con más número de víctimas por tiroteos masivos, pero nos regocijamos juntos tras despenalizarse el matrimonio homosexual y el uso de la marihuana como sustancia recreativa.

¿Podríamos acaso imaginar hace unos años que 195 países se pudieran reunir en paz, armonía y con un sólo objetivo común: salvar a nuestro único hogar de su potencial catástrofe?

Y la ironía más grande, en una ciudad atacada dos veces masivamente por terroristas —Charlie Hebdo en enero y los ataques por ISIS en noviembre, de los eventos más “trending” en las noticias nivel mundial— se concreta un acuerdo internacional más ambicioso que nunca para hacer frente al cambio climático. ¿Podríamos acaso imaginar hace unos años que 195 países se pudieran reunir en paz, armonía y con un sólo objetivo común: salvar a nuestro único hogar de su potencial catástrofe?

Invito entonces a reflexionar que, ante todos estos altibajos, ante todos estos conflictos y celebraciones, nuestra tarea, como siempre, es la de observar ambas caras de la moneda, informarnos, educarnos sobre las perspectivas contrarias. Ver quién combate y quién es combatido, quién es víctima y quién es opresor, tratar si quiera de entender por qué los conflictos escalan y ver que nadie se salva de culpas. Como ciudadanos del mundo, como hombres y mujeres ligados a una misma tierra, es nuestro deber convivir con nuestro hermano y servirle ante toda esta necesidad, pues quién sabe cuándo —por azares de la vida— nos toque estar del lado no amigable del destino, tal y como este 2015 ejemplificó.

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El 2015 cierra con broche verde… cito

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Concluyen las dos semanas más importantes del año y con ellas se consolida por fin el Acuerdo de París. El 2015 cierra con broche verde, ¿más o menos? El Acuerdo es un tratado internacional vinculante [1] que persigue la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera para frenar el aumento de la temperatura global a no más de 1.5º C por encima de los niveles per-industriales [2]. El 2015 es histórico puesto que es la primera vez que 196 países signatarios (en otras palabras, casi el mundo entero, países desarrollados y en vías de desarrollo) se comprometen a trabajar juntos hacia una eliminación gradual de las energías basadas en los combustibles fósiles para llegar a un mundo de bajas emisiones de carbono y con resiliencia al clima.

Sin embargo, aunque la voluntad internacional apunta hacia economías y sociedades limpias de emisiones cero, es muy probable que a nosotros no nos toque ver los resultados finales de este acuerdo, que no nos toque vivir en un mundo con 100% de energías renovables. ¡Pero “pa’ allá vamos”! En el gran panorama de las cosas, los resultados de esta conferencia son positivos, haciendo que ambientalistas, activistas, funcionarios de gobierno, diplomáticos alrededor del mundo (y yo) celebren el que se haya comenzado la carrera por salvar el planeta —literalmente— de una catástrofe ambiental.

Todavía hay quienes desean extender lo más que se pueda los beneficios que trae la extracción de este tipo de recursos para su economía.

The catch, como dicen, la “trampa” de este acuerdo es que existen países y economías que aún quieren sacar el máximo provecho económico de explotar sus recursos de carbono, y tienen todo el derecho de hacerlo. Digo, no a todos les tocó el boom industrial al mismo tiempo. A lo que en décadas pasadas a los países desarrollados les tocó el boom de la explotación de sus recursos de carbono, algunos países a penas se encuentran en su propio boom. En otras palabras, todavía hay quienes desean extender lo más que se pueda los beneficios que trae la extracción de este tipo de recursos para su economía. Estos países “frenan” la necesidad de muchas naciones y poblaciones vulnerables de hacer la transición hacia las energías renovables. Y para estas naciones, el fin de la cumbre no da muchos motivos por qué celebrar.

Como el cambio climático es uno de los temas más complejos de la humanidad, por supuesto que el diálogo es mucho más grande de lo sucedió en París. Aún así, los pros y los contras de este acuerdo se pueden resumir (amplia e imperfectamente) en los siguientes puntos:
¥ Lo primero es que hace unos meses se hablaba de mantener las temperaturas globales por debajo de los 2º C, y ahora se firmó una meta de no más de 1.5º C.
¥ Las Metas de Contribuciones [3] Determinadas Nacionalmente (mi traducción de Intended Nationally Determined Contributions o INDCs) propuestas por los países previo a las negociaciones fueron mucho más ambiciosas, comprometedoras y específicas que hace seis años, cuando se acordaban por primera vez nuevas metas post-Protocolo de Kioto, y post-2020. Pero, de acuerdo a los expertos climáticos, aunque hubo progreso y se estipula que los nuevos compromisos mantengan las temperaturas dentro de un rango de 2.7 a 3.7º C (a diferencia de los casi 5º calculados con un modelo de business as usual), este rango no es lo suficiente bueno como para evitar catastróficas consecuencias medioambientales y sociales. Además, las INDCs seguirán siendo voluntarias y sin consecuencias jurídicas de no cumplirse.
¥ Por otro lado, el nuevo sistema de chequeo de las INDCs cada 5 años, implementado en el nuevo acuerdo y referido en las negociaciones como el mecanismo de “trinquete” de los compromisos, es el que se espera continue empujando a una mayor ambición por país para la reducción de emisiones.

Los países también lograron establecer una línea del tiempo para llegar a las emisiones cero, y se espera alcanzar entre los años 2050 y 2100.

¥ Los países también lograron establecer una línea del tiempo para llegar a las emisiones cero, y se espera alcanzar entre los años 2050 y 2100.
¥ El financiamiento destinado a ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático y la transición a la energía limpia se estableció también, por lo menos hasta el 2025 se movilizará colectivamente un flujo de $100 mil millones de dólares, y a partir de ese año, los 100 mil millones serán tan sólo un “piso” a partir del cual se debe de escalar. Por otro lado, los países más pobres, los más afectados por el cambio climático y quienes más necesitan este financiamiento no celebran este punto, puesto que esta parte del acuerdo se ha movido a la sección de “texto de decisión”, o la sección jurídicamente no vinculante. Esto se considera por muchos una especie de concesión a los Estados Unidos, cuyo senado podría volver a impedir que el país firmara el acuerdo, como sucedió con el Protocolo de Kioto.

Numerosos grupos indígenas y de defensa a los derechos humanos levantan la bandera roja de protesta, con toda razón, alegando que, de nuevo, las negociaciones resultaron de nuevo en un acuerdo meramente “comercial”.

¥ Numerosos grupos indígenas y de defensa a los derechos humanos levantan la bandera roja de protesta, con toda razón, alegando que, de nuevo, las negociaciones resultaron de nuevo en un acuerdo meramente “comercial”, permitiendo a las naciones desarrolladas “mercantilizar y vender tierras boscosas como compensaciones de carbono en esquemas fraudulentos […] que proporcionan un mecanismo de lavandería financiera en el traspatio, en los países del sur”. El acuerdo sí contempla las necesidades de estos grupos, así como las cuestiones de género y de derechos humanos, pero las “movió” a una parte del acuerdo en donde no están operacionalizadas, es decir, que no describen mecanismos lo suficientemente claros como para proteger a estos grupos y no existen consecuencias claras para quienes no aborden estas cuestiones en sus compromisos.

¿Avances? Los hubo. ¿Suficientes? Por supuesto que no. Este acuerdo es un comienzo, es el inicio de la carrera hacia un mundo totalmente limpio.

¿Avances? Los hubo. ¿Suficientes? Por supuesto que no. Este acuerdo es un comienzo, es el inicio de la carrera hacia un mundo totalmente limpio y en donde las personas más afectadas por el cambio climático están siendo asistidas por quienes son los mayores responsables. Como comentaba en contribuciones pasadas a Altavoz, por lo menos ya hay consenso de que es posible llegar a este mundo en donde las energías renovables y el crecimiento económico van de la mano. Tal vez no todos lleguemos a ver el mundo en el año 2100, cuando hayamos hecho la transición completa hacia un mundo libre de emisiones de gases de efecto invernadero y en donde los mayores riesgos de un aumento en las temperaturas se hayan evadido, pero ya vamos entendiendo que es posible, y por lo pronto nos vemos en cinco años para “checarnos” a ver cómo vamos en la labor que nos toca a todos.

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[1] Que otorga a los signatarios responsabilidades con consecuencias legales (de derecho internacional).
[2] Los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero que tenía el mundo previo a la revolución industrial.
[3] Contribuciones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera por país.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Recuento de la Primera Semana de la COP21

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En su fiesta de 21º aniversario, las Partes (los países miembros) de la Comisión Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático parecen estar pasándola genial. En la COP21 reina un ambiente de optimismo tras la primera semana, pues se completó el borrador del acuerdo, hay cooperación entre países tradicionalmente antagonistas, los intereses están alineados y existe un sentido de urgencia compartido. Pero como todo rito de pasaje, incluyendo el de cumplir 21 años y tomar más responsabilidades que antes, para algunos puede ser muy significativo, pero otros tantos creen que nada cambia.

A grandes rasgos, existen tres objetivos por cumplirse de aquí a 2050 con ayuda del nuevo acuerdo que saldrá de estas negociaciones; 1) detener el aumento de la temperatura global hasta 1.5º C por encima de los niveles pre-industriales; 2) aumentar la capacidad de los países para adaptarse a los efectos adversos del cambio climático; y 3) perseguir una transformación hacia un desarrollo sustentable, que promueva sociedades y economías resilientes y de bajas emisiones de gases de efecto invernadero.

El primer borrador del acuerdo comprende todos estos puntos, reconoce la vulnerabilidad que tienen las naciones insulares ante los efectos adversos de los cambios, prevé la necesidad de checar cada cinco años los compromisos establecidos, considera permitir a los países en desarrollo cubrir su demanda de energía por unos años más y no obstaculizar su crecimiento económico basado en energías hidrocarburos, contempla la posibilidad de establecer un comité de revisión de los compromisos, entre muchos otros puntos que hacen a la negociación una cosa muy compleja. El documento borrador consta, hasta hoy, de 26 páginas aproximadamente, con muchos paréntesis y opciones de compromisos aún por negociarse.

La parte difícil de la negociación, la que puede estar atrasando el proceso, como suele suceder en toda negociación, es la de las finanzas: quién paga qué.

La parte difícil de la negociación, la que puede estar atrasando el proceso, como suele suceder en toda negociación, es la de las finanzas: quién paga qué. Por ejemplo, se había establecido un monto por 100 mil millones de dólares para un fondo destinado a acciones de adaptación cuya distribución sería de 50/50 entre los asistidos y los asistentes. Este monto, así como el porcentaje de distribución, están cambiando y son inciertos aún. Los Estados Unidos y China demandan que más países contribuyan al fondo para comprometerse, porque se reconoce 100 mil millones serán tan sólo una base para el fondo, no una cantidad fija.

De entre los haters de la “fiesta” se encuentran algunos científicos que han revisado las propuestas de reducción de gases de efecto invernadero de los países. Desconcertantemente, afirman que estas no serán suficientes para evitar que la temperatura global pase de los 1.5º C estipulados y desafortunadamente sobrepasarán los 3º o casi 4º C con temibles consecuencias para la vida como la conocemos.

Recordemos que un 95% de los países asistentes ya habían entregado sus propuestas voluntarias, en lo que llaman las responsabilidades comunes pero diferenciadas, uno de los nuevos elementos clave de este acuerdo.

Otros analistas políticos argumentan que no habrá mucha diferencia entre esta conferencia y las de años pasados. Términos que se usan para describir este acuerdo han sido: evasivo, completamente voluntario, no vinculante. Recordemos que un 95% de los países asistentes ya habían entregado sus propuestas voluntarias, en lo que llaman las responsabilidades comunes pero diferenciadas, uno de los nuevos elementos clave de este acuerdo. Aunque, vaya, consideremos también que algunos de estos analistas también se apoyan en la idea de que los efectos del calentamiento global ¡no se sentirán tan gachos como nos imaginamos! Que son una exageración, y que todo está basado en inciertos. Mientras estos supuestos sí son sólo eso, supuestos… estudiados, no creo que nos podamos dar el lujo de una actitud de brazos cruzados (o de haters, valga el chiste), y el ímpetu que cargan estas negociaciones es importante fomentar y mantener.

El problema del cambio climático nos concierne a todos los humanos en todos los niveles de acción.

Los últimos haters son miembros de la sociedad civil (que no figuraron como invitados a la misma, ¡bah!) quienes argumentan que lo que está sucediendo dentro de las instalaciones de la COP21 es una pérdida de tiempo. Comentan que los países que contribuyen con la mayor parte de las emisiones están en una actitud de business as usual, que son sólo una bola de políticos de alto nivel sentados y aburridos. Estos activistas realizan simultáneamente una COP simbólica, alternativa, con una diversidad de actividades, desde exposiciones de arte, un foro alternativo sobre el clima, un mercado campesino y demás. Con estas actividades buscan demostrar que es la sociedad civil, empoderada a través de su conocimiento y el consumo local y verde, la que puede traer el mayor cambio. Aplausos, aplausos libres de sarcasmo. El problema del cambio climático nos concierne a todos los humanos en todos los niveles de acción.

Aún con cinco días para la conclusión de la COP, y con toda la incertidumbre aquí comentada, hago hincapié en que no se debe de subestimar el progreso de los últimos años hacia energías, economías y sociedades más sustentables. En palabras del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, el año pasado la economía global creció mientras que las emisiones globales de hidrocarburos se mantuvo “plana”. Hemos roto ya con la antigua creencia de que un fuerte crecimiento económico y un medio ambiente más saludable son términos incompatibles. Estaré al pendiente de los avances del acuerdo a medida que cierran las negociaciones. Les cuento más tarde, por lo pronto, peace out.

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Reflexiones tras la marcha climática más grande de la historia

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El día de ayer, domingo, se celebró una marcha a nivel mundial a favor del clima en nuestro planeta. Más de 130 organizaciones de la sociedad civil conforman la Coalition Climat 21, alianza que convocó a más de medio millón de personas en 175 países, a marchar para exigir a nuestros gobernantes que se reúnen a partir de hoy en la COP21[1] en Francia que se comprometan, con más vigor que nunca, a garantizar una rápida transición de los combustibles fósiles a las energías renovables, para preservar el clima como lo conocemos y mitigar el calentamiento global.

Lo importante es que ésta califica como la marcha más grande de la historia en nombre del clima, ha roto todos los records y por ello hará eco en los discursos y compromisos de los países más influyentes en la cumbre de cambio climático.

La marcha tuvo muchos nombres, Marcha por la Justicia Climática, la Marcha de la Gente por el Clima, Marcha Mundial por el Clima, entre otros. Lo importante es que ésta califica como la marcha más grande de la historia en nombre del clima, ha roto todos los records y por ello hará eco en los discursos y compromisos de los países más influyentes en la cumbre de cambio climático.

En una plaza pública de París, se colocaron simbólicamente miles de pares de zapatos donados para visualizar la voluntad del pueblo francés ante la cumbre.

Ha sido terrible ver que uno de los países que más ha hecho por aumentar la conciencia climática, Francia, haya estado limitado para marchar el día de ayer. El gobierno francés, en su estado de alerta nacional tras los ataques terroristas del 13 de noviembre, prohibió las demostraciones públicas y las protestas en masa. De acuerdo a los números de avaaz.org, la principal convocante de este movimiento global, unos 400,000 parisinos hubieran marchado en vísperas de la COP. Las tecnologías de información, sin embargo, llegaron de nuevo a esperanzarnos, y fue gracias a ellas que muchas personas alrededor del mundo pudieron conectar con quienes no pudieron marchar a través de una iniciativa llamada #March4Me (marcha por mí), y llevar sus nombres en la marcha. Asimismo, en una plaza pública de París, se colocaron simbólicamente miles de pares de zapatos donados para visualizar la voluntad del pueblo francés ante la cumbre.

Aquí en Monterrey también se celebró la marcha, pero como era de esperarse, fue muy pequeña y su mensaje fue extremadamente disperso. Los voceros hablaban de la conservación de las especies y la contaminación en los mares, otros del uso excesivo de pesticidas, otros más del campo y las sequías, pero parecía que nadie comprendía la verdadera razón por la cual el mundo se levantó, y es para exigir justicia climática y ejercer presión.

Se marcha por la justicia climática, porque los países industrializados, los culpables históricos del aumento de las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera y el consecuente aumento de las temperaturas globales, son quienes menos sufren los efectos del cambio climático e, irónicamente, son quienes están más preparados (en recursos económicos, en tecnologías y en conocimiento) para adaptarse a los mismos. Al mismo tiempo, son los países menos desarrollados, los que no han contribuido casi nada en las emisiones de CO2, los peores golpeados y los menos capaces de adaptarse.

El protocolo impuso metas de reducción de emisiones sólo a los países desarrollados, dando a las naciones en desarrollo como China, India y Brasil un pase libre.

Se marcha para ejercer presión a los gobiernos, pues el Protocolo de Kyoto, tratado histórico de reducción de GEI originado en la conferencia de Rio de Janeiro de 1992 y que terminó en 2012, fracasó. El protocolo impuso metas de reducción de emisiones sólo a los países desarrollados, dando a las naciones en desarrollo como China, India y Brasil un pase libre. En los últimos años, a estos países los ha caracterizado un crecimiento muy acelerado de industrias basadas en los combustibles fósiles. Y también se marcha porque la última conferencia global en donde se trató de imponer un nuevo acuerdo, Copenhague en 2009, la discrepancia entre países fue casi derrotadora.

Hasta el momento, más de 170 países, que representan más del 90 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero han presentado sus compromisos y aún más pueden surgir estas semanas en París.

Reitero mi entusiasmo sobre la COP21 en París, porque sé que los organizadores han aprendido mucho de los errores del pasado. En lugar de volver a perseguir un acuerdo con el enfoque de “arriba hacia abajo” (top-down approach) con objetivos fijos, esta vez han pedido a todos los países a presentar un plan nacional que establezca cómo y por cuánto planean reducir sus emisiones en los próximos años. Hasta el momento, más de 170 países, que representan más del 90 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero han presentado sus compromisos y aún más pueden surgir estas semanas en París.

También es éste el momento en que tres elementos cruciales para las negociaciones conjugan ahora y no lo hacían antes: 1) una mayor conciencia global sobre el problema, 2) las tecnologías y las energías renovables son más accesibles que nunca, y 3) una voluntad política fuerte, sobre todo de dos de los jugadores más importantes, China y los Estados Unidos.

La preservación del clima como lo conocemos hoy es un derecho humano por el cual se debe luchar. El cambio climático tiene todo que ver con el futuro de nuestra seguridad alimentaria, con la oferta de empleos de calidad, con las diferentes fuentes de energía y con la erradicación de la pobreza. El tema del cambio climático es uno de los más intersectoriales que existen. Quizás sea por ello, por la complejidad del tema, que no se pudo articular un mensaje claro en la marcha en Monterrey. Me aseguraré de seguir luchando por esclarecer la importancia del tema.

En efecto, este ha sido otro caso en el que, como entusiasta de las conferencias de este tipo, fui retada con alegaciones como “no va a servir para nada”, o “no creo que una marcha haga nada”. Y aunque mis conocidos y amigos sí tuvieron razón sobre la marcha en Monterrey, es decir, se comprueba que un evento que resuena con mucha fuerza en muchísimas otras ciudades parece un chiste en mi Monterrey, me emociona saber que no estuvimos solos.

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[1] 21º Coferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático (CMNUCC)

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

El Sinsajo Nunca Fue Ficción

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La primera vez que leí una reseña del libro “Los Juegos del Hambre” de Suzanne Collins, recuerdo haber leído sobre cómo la autora se inspiró en crónicas de guerra para construir a sus jóvenes protagonistas. De la novela se decía que era algo cruda y que por su premura podía caer en el tipo de ‘libro de bolsillo’, mientras que de la autora se decía que sí logró retratar lo que la violencia y la incertidumbre son capaces de hacerle a las endebles mentes de los adolescentes al momento de alcanzar la mayoría de edad. Desde entonces me aventé los tres libros y ahora este fin de semana terminó las cuarta película. Y aunque se trata de un relato de ciencia ficción sobre un régimen totalitario en un lejano futuro, no pude evitar soltar las lágrimas por lo viva que está esta historia hoy en día para los involucrados.

De la autora se decía que sí logró retratar lo que la violencia y la incertidumbre son capaces de hacerle a las endebles mentes de los adolescentes al momento de alcanzar la mayoría de edad.

Los temas que toca la saga: el conflicto armado, las dictaduras, la opresión, la censura, el ataque y la tortura a los denunciantes, los sistemas totalitarios y la tecnología utilizada para lograrlo, los secretos de estado, el amor y el sacrificio en tiempos de guerra son el pan de cada día en ciertas regiones de la tierra e incluso aquí en México. Mientras es cierto que las guerras son cíclicas y por nuestra naturaleza violenta estamos destinados a sufrirlas una y otra vez hasta el fin de nuestra era; también hay quienes están dispuestos a sacrificar sus vidas por un bien mayor, pues la bondad humana prevalece en medio del caos y la esperanza, por más pequeña que sea, es difícil erradicar.

La ficción de los asesinatos de los disidentes del presidente Snow, ¿no es acaso la realidad de algunos disidentes del régimen de Bashar Al-Assad, asesinados por si quiera “bloggear” sobre las injusticias del sistema?

El personaje de Katniss Everdeen, el Sinsajo, es especial porque, aún con su antipatía y egoísmo, logra capturar corazones. Katniss es la hija del conflicto y la escasez, nacida y crecida en el cinturón de pobreza de la región más marginada de todo Panem, pierde a su padre quien a su vez trabajaba en condiciones deplorables, cuida y provee a su madre y a su hermana por años y disfruta sus ratos libres en paseos clandestinos en un rincón del bosque. Encima de todo esto, se convierte en el símbolo de la resistencia por un mero acto humano, el de querer sacrificarse en nombre de alguien amado. ¿No es ésta la situación de algún o alguna joven refugiada en algún campo de Turquía? Padre arrebatado, hermanos hambrientos, connacionales heridos, compañeros necesitados. Por otro lado, la ficción de los asesinatos de los disidentes del presidente Snow, ¿no es acaso la realidad de algunos disidentes del régimen de Bashar Al-Assad, asesinados por si quiera “bloggear” sobre las injusticias del sistema?

En las Relaciones Internacionales, el paradigma más extensamente usado para analizar los conflictos entre las naciones es llamado Realismo. Este dice que los países están en constante peligro de caer en guerra unos con otros, y que actúan en auténtica conveniencia para sobrevivir. Al Realismo lo contrarresta el Liberalismo, teoría que explica que los conflictos son difíciles de escalar por la interdependencia compleja que rige en el mundo globalizado de la actualidad. Ambas teorías son pertinentes y aplicables al caso de la guerra civil siria, que en realidad es más que una guerra civil contenida en un sólo país. El involucramiento de otros países y grupos religiosos en la forma de financiamiento militar u apoyo político, además de la novedad de la capacidad militar y la trasnacionalidad de los grupos terroristas actuales, categorizan al conflicto como una nueva modalidad de guerra mundial. Un tipo de conflicto que apenas estrenamos en la guerra fría, pero que ahora, con los avances en tecnología armamentista y de comunicaciones, tiene temibles oportunidades de convertirse en algo peor… me suena a la tecnología utilizada por el capitolio.

El Sinsajo nos demuestra que es dificilísimo romper con estos ciclos generacionales de violencia. ¿Quién sabe cuantos de los desplazados, refugiados, torturados y transgredidos tendrán la fortaleza de hacer la paz después del conflicto?

Lo más desalentador de todo esto es imaginar que, al igual que como sucedió con los líderes del distrito 13, en la realidad es posible que lo que esta generación sufra en términos de violencia y opresión sea una como una semilla, que pueda alimentarse y crecer inadvertidamente en las mentes de los afectados, hasta florecer en un hambre insaciable por represalia. El Sinsajo nos demuestra que es dificilísimo romper con estos ciclos generacionales de violencia. ¿Quién sabe cuantos de los desplazados, refugiados, torturados y transgredidos tendrán la fortaleza de hacer la paz después del conflicto, si es que este acaba? ¿Cuántas veces nos mostraron a los habitantes de los diferentes distritos volverse unos contra otros, a pesar de ser todos oprimidos por la misma figura política? ¿Cuántos individuos escapan este torbellino de agresiones que tergiversan las alianzas, confunden lo que es o era el motivo inicial del conflicto sin quedar trastocados, con hambre de venganza y sueños rotos?

Los libros hacen un especial énfasis en el tema de la cobertura sensacionalista de los medios en los conflictos bélicos en los espectáculos de violencia.

Otro de los mensajes más importantes dentro de la historia, que podemos rescatar para la realidad, es el que “los Juegos del Hambre no existirían si nadie se detuviera a verlos”. Los libros hacen un especial énfasis en el tema de la cobertura sensacionalista de los medios en los conflictos bélicos en los espectáculos de violencia. Si fuéramos capaces de desprendernos de las pantallas rojas, del “trending”, de dejar el morbo a un lado, estaríamos debilitando a la maquinaria que fortalece estas mismas guerras. Es nuestra obligación buscar la información sin banderas, la noticia independiente, el medio libre. Debemos de reconocer que como ciudadanos de la era de la información, tenemos más poder que nunca de diferir libremente y sin consecuencias de las decisiones que toman nuestros gobiernos.

En realidad nunca estamos exentos de ser “seleccionados” como tributos en una arena de violencia perpetuada por el estado, no nos salvamos de ser piezas de ajedrez de un gobierno insensible.

En realidad nunca estamos exentos de ser “seleccionados” como tributos en una arena de violencia perpetuada por el estado, no nos salvamos de ser piezas de ajedrez de un gobierno insensible. Pero vivimos en esta mágica época en la que se nos presenta la oportunidad de denunciar lo que antes no era tan fácil denunciar, de llegar a más ojos y oídos más rápido que nunca. Todos podemos ser observadores de la paz pero estamos aprendiendo con mucho dolor cómo responden los gobiernos ante los destapes públicos de sus atrocidades. Es por esto que la búsqueda y la protección de la verdad es crucial. Ojalá y seamos lo suficientemente sabios como para buscar esta verdad, compartirla, y defenderla sin necesidad de usar nuestras vidas para que esta nos sobrepase. Ojalá y no haya necesidad de reclutar y englosar Sinsajos para ganar a más simpatizantes de la verdad y la justicia.

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París es el Mundo: Parte 2

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De entre las pocas buenas noticias por rescatar tras los ataques terroristas perpetuados en París la semana pasada, resulta que la violencia ha logrado acelerar la negociación política sobre el cese de fuegos en Siria y es más probable —que antes— que se llegue a un acuerdo pronto sobre el destino del gobierno de Assad, aunque este sea tan sólo un primer paso.

La respuesta en las redes sociales ha sido un debate por sí mismo, pues resulta evidente lo favorecido que está el occidente en la cobertura de noticias a nivel internacional. El principal argumento, absurdo por supuesto, es que como la violencia es cotidiana en el Medio Oriente, es natural que haya una respuesta más intensa cuando suceden los hechos en el mundo occidental.

París no es sólo París, París es la extensión, lo colateral de un conflicto mucho mayor. Las víctimas de París sufrieron una masacre aleatoria en aras de encender una guerra.

Lo que #PrayForParis demuestra, además una conmovedora condolencia colectiva, es que las vidas de estas personas en medio del conflicto son invisibles. La vida de la víctima del Oriente es tomada por menos, no porque se valore menos su vida, sino simplemente porque vivir en circunstancias, usos, costumbres y religiones incomprendidas nos hace absolutamente ajenos al problema. París no es sólo París, París es la extensión, lo colateral de un conflicto mucho mayor. Las víctimas de París sufrieron una masacre aleatoria en aras de encender una guerra, mientras que los civiles sirios (e iraquíes también, por aquello de que el conflicto sobrepasa fronteras) diariamente están expuestos a bombardeos suicidas, tortura, ataques con armas químicas y fusilamientos por parte del estado, en aras de asegurar un terreno fértil para los grupos extremistas.

Los sirios han quedado atrapados en un cuadro sangriento conformado por el régimen totalitario, grupos rebeldes de oposición, una minoría kurda también violenta y extremistas religiosos.

Los sirios han quedado atrapados en un cuadro sangriento conformado por el régimen totalitario, grupos rebeldes de oposición, una minoría kurda también violenta y extremistas religiosos. Como mexicanos, no hemos conocido jamás una situación similar a la de Siria. Es de agradecerse que por lo menos aquí en nuestro hogar, “violencia sectaria”, “guerra indirecta” (proxy war) son conceptos extraños y lejanos, y que nada apunta a que se conviertan en algo familiar.

El conflicto en Siria está cambiando al mundo como lo conocemos, pues reta las nociones que tenemos sobre minorías religiosas, sobre quién es aliado de quién y quién representa el mayor enemigo, renueva el rostro del refugiado, redefine la escala y las capacidades de los grupos terroristas y parece estar re-dibujando fronteras —territoriales al igual que ideológicas— en su totalidad. Considero más certero el hashtag “El Terrorismo No Tiene Religión”, aforismo que refuerza el argumento de que hay mucho más que comprender dentro del presente conflicto.

Considero más certero el hashtag “El Terrorismo No Tiene Religión”, aforismo que refuerza el argumento de que hay mucho más que comprender dentro del presente conflicto.

París es tan sólo un instante, una fotografía de las fuerzas visibles e invisibles actuando en el problema. Es importante analizar bien esta fotografía, ya que la complejidad de la situación, que he tratado de explicar aquí, favorece las percepciones erróneas de quién “tiene la culpa” y nos puede posicionar en un lado de una balanza que en realidad no debería de existir. Las guerras de hoy son más complejas que antes, puesto que vivimos en un mundo de múltiples polos de poder y una economía global intrincadamente tejida, Siria es un ejemplo perfecto de esto.

El prejuicio contra la población musulmana escala especialmente en Europa, pues crece el miedo de que esta ola de refugiados, más la expansión de los grupos musulmanes extremistas, arrasará violentamente contra el mundo occidental. Pero aún cuando Europa aceptase a los más de 4 millones de refugiados en su territorio, juntos aumentarían tan sólo de un 4 a 5% el porcentaje de musulmanes totales habitando allí. También es cierto que, en indudable e inquebrantable mayoría, casi todos los países del mundo condenan las acciones de ISIS, al-Nusra y demás grupos terroristas. La cuestión es que, salvo estos dos ejemplos, hoy en día es más difícil definir quién es terrorista y quién no; cuestión que se debaten Rusia y Estados Unidos, por ejemplo, y que ha obstaculizado las intervenciones mencionadas.

París nos recuerda que, donde quiera que vivamos, el mundo es un lugar eternamente interconectado e inescapable, y todos somos vecinos de todos.

París nos recuerda que, donde quiera que vivamos, el mundo es un lugar eternamente interconectado e inescapable, y todos somos vecinos de todos. Lo que pase aquí también pasará allá. Los refugiados llegan de Siria a Europa huyendo de la violencia, mientras que en Monterrey llegan los empresarios coreanos en búsqueda de oportunidades para sus jóvenes familias y pasan los migrantes sudamericanos escapando de la pobreza. Assad y sus aliados matan a civiles allá mientras que nuestro estado mata a civiles pobres acá. Las actitudes que tomemos para con nuestros vecinos “diferentes”, que en realidad no son diferentes en absoluto, son esenciales para la construcción diaria de la paz, un tesoro en extremo delicado.

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