EL GOBIERNO DEL FUTURO

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Nuestra democracia supone que el gobierno es una gran empresa que vende esperanza mediante proyectos políticos a unos ciudadanos que tienen en el voto su moneda de cambio buscando, sin respuesta alguna, un bienestar reflejado en su calidad de vida.

En los últimos años hemos presenciado sucesos históricos en el ámbito empresarial, grandes monstruos han quebrado en su contienda con las pequeñas empresas y otros han tenido que evolucionar para poder subsistir. Netflix registra en su vitrina la caída de un gigante que no supo detectar la necesidad de su consumidor, mismo que pronto se mudaría al mundo digital y culminaría con el cierre definitivo de Blockbuster.

El gobierno concebido como una gran empresa no está lejos de necesitar una profunda evolución en su sistema como parte del cambio social que hemos estado viviendo. Las candidaturas independientes no son una preocupación menor en un sistema que las minimizó, y que tuvo que cobrar factura con gobernadores, alcaldes y diputados independientes que triunfaron en el voto a voto; otros ya perciben esa vía como la plataforma ideal para acceder al poder sin necesidad de pasar los filtros largos y profundos del sistema partidista.

Las redes sociales ya han dado muestra de su poder de influencia y su capacidad absoluta de viralizar propuestas, candidatos, pifias y logros de un sin número de propuestas políticas.

El gobierno del futuro debe contemplar desde ya que los medios de comunicación masivos de siempre quedarán apagados por el mundo digital; las redes sociales ya han dado muestra de su poder de influencia y su capacidad absoluta de viralizar propuestas, candidatos, pifias y logros de un sin número de propuestas políticas.

Considerando que la población que accede a Facebook tiene la capacidad de ocupar un país del tamaño de la República Popular China, el quinto poder se ve obligado a estudiar, invertir y acaparar el mundo digital a fin de no perder su monopolio histórico y su influencia para hacer ganar o perder candidatos a su conveniencia.

Con el gobierno del futuro necesitamos también al ciudadano del futuro que exija-proponga no solo en redes sino en las calles; porque la nueva modalidad digital exhibe tanto a gobernantes como ciudadanos corruptos y mire que de los dos perfiles tenemos para aventar.

Ya no es tan irracional pensar que la mayoría de los ciudadanos puedan recibir información útil, selectiva y clasificada; ya no está tan lejos la aparición de profesionales que tomen la función de jueces de la información entre ciudadanos y gobernantes a fin de que estos trabajen en equipo.

En México nos ha costado años entender que hacer el bien sí es un gran negocio, el gobierno del futuro deberá entender también que buscando lo que sus discursos promulgan cada elección sí es posible generar riqueza para todos.

En México nos ha costado años entender que hacer el bien sí es un gran negocio, el gobierno del futuro deberá entender también que buscando lo que sus discursos promulgan cada elección sí es posible generar riqueza para todos. Y el que no lo entienda que se atenga a desaparecer del mapa.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Una reflexión en torno a la doble moral del mexicano

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A raíz de los acontecimientos en Europa, en especial de los desplazamientos masivos en Siria, en los últimos meses el tema de la migración ha inundado tanto las redes sociales como los medios de comunicación nacionales e internacionales.

Sin embargo, este tema no es nuevo para el país, es un tema con lo que los mexicanos generamos una empatía inmediatamente. Somos empáticos en cuanto a su sufrimiento, nos conmueve, de cierta manera nos motiva para hacer algo. Ejemplo de esto es la causa subida a Internet en la famosa plataforma de Change.org, donde se pedía un registro de 200 mil firmas para poder acoger 10 mil refugiados sirios. Algo que nos caracteriza como mexicanos es la solidaridad con otros y la generosidad.

Sin embargo, este tema no es nuevo para el país, es un tema con lo que los mexicanos generamos una empatía inmediatamente. Somos empáticos en cuanto a su sufrimiento, nos conmueve, de cierta manera nos motiva para hacer algo.

Sin embargo, también somos apáticos. Cuando somos participantes de los efectos de la migración en nuestro país, solemos ignorar a aquellas personas que buscan lograr mejorar su calidad de vida migrando a otros países. Los miramos con desprecio, e incluso los llegamos a estigmatizar y criminalizar; tenemos una información y actitud sesgada y selectiva.

La migración es fenómeno trasnacional que proviene principalmente de países en vía de desarrollo de zonas como Europa del Este, Asia Central, Sur de Asia y América Latina, dando un total del 81% de población migrante. La característica que comparte la población migrante se puede dividir entre la búsqueda de una mejor calidad de vida y en desplazamiento por cualquier tipo de conflicto, ya sea armado, político o en materia de seguridad.

La migración es fenómeno trasnacional que proviene principalmente de países en vía de desarrollo de zonas como Europa del Este, Asia Central, Sur de Asia y América Latina, dando un total del 81% de población migrante.

Existen varios flujos migratorios o rutas a lo largo del mundo, ya que la migración no es focalizada, sino que es un fenómeno de carácter dinámico, que se adecua a través del tiempo y del espacio por el que se hace presente.

El tener empatía hacia ciertos eventos, como la crisis migratoria y de seguridad que existe en Siria, es debido a que se crea esta empatía por lo que se observa en las imágenes de los medios de comunicación, refiriéndome a la multitud de personas que huyen del horror de la guerra que están viviendo en su país de origen e intentan entrar con desesperación a la Unión Europea, todo esto desde el año 2011. Sin embargo, son ciertos eventos los que detonan este sentimiento, como lo fue la imagen de la muerte del menor de edad ahogado en el mar de Grecia.

Mucha de la población del país ve, de cierta manera, este tema como distante para nuestra realidad. Sin embargo, México forma parte de este fenómeno porque es un país de origen, tránsito y destino de migrantes de todas partes del mundo, principalmente para la población de Centro América. Es aquí donde somos actores partícipes, tanto directa como indirectamente, dentro de este tipo de fenómenos.

Mucha de la población del país ve, de cierta manera, este tema como distante para nuestra realidad. Sin embargo, México forma parte de este fenómeno porque es un país de origen, tránsito y destino de migrantes de todas partes del mundo, principalmente para la población de Centro América.

Ahora reflexionando, ¿somos conscientes de lo que está pasando en el mundo o tenemos una visión e información selectiva, por medio de lo que los medios de comunicación nos venden? Siendo la novedad la crisis migratoria en países de Medio Oriente, y viendo al fenómeno “la migración un fenómeno, como un fenómeno distante”.

México, como se ha señalado, no es ajeno a este fenómeno. El país cuenta con sus dos fronteras territoriales sur y norte con características dinámicas, pues en ninguna se ha controlado el flujo de personas que día a día cruzan de manera legal o ilegal. México es uno de los países con mayor flujo migratorio a nivel mundial, en gran parte por su cercanía a los Estados Unidos y por conectar a Centro América.

Dos de las más importantes son la ruta de “La Bestia” que atraviesa los estados de Chiapas, Tabasco, Veracruz, San Luis Potosí, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. La otra ruta es la del “Infierno” que cruza los estados de Oaxaca, Michoacán, Jalisco, Sonora, Chihuahua; solo por mencionar algunos. Más de la mitad del país es parte del tema migratorio. No es un tema del que se está exento.

Dos de las más importantes son la ruta de “La Bestia” que atraviesa los estados de Chiapas, Tabasco, Veracruz, San Luis Potosí, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. La otra ruta es la del “Infierno” que cruza los estados de Oaxaca, Michoacán, Jalisco, Sonora, Chihuahua; solo por mencionar algunos.

Ahora, ¿por qué se genera una mayor empatía con los migrantes europeos y por qué la apatía hacia los migrantes centroamericanos? La sociedad mexicana prefiere ver los problemas desde una perspectiva lejana y sentir “empatía”, cuando es directamente afectada. Ante los ojos de la sociedad mexicana los migrantes centroamericanos se relacionan con delincuencia, falta de educación, pobreza y consigo traerían este tipo de problemas consigo.

Por otra parte, ya se ha aceptado socialmente que las personas provenientes de Siria sean aceptadas para terminar sus estudios en diversos estados de la República Mexicana, como fue el primer caso en Aguascalientes.

La sociedad mexicana ha antepuesto el tema de la migración como un tema global y no nacional, tanto que la semana pasada, los medios de comunicación no le dieron la difusión necesaria a un video donde el ICE (Immigration and Customs Enforcement) en Laredo, Texas, se recataron aproximadamente 120 migrantes. La primicia fue que se grabó con una bodycam por el cual se difundió la noticia.

Los medios de comunicación no le dieron la difusión necesaria a un video donde el ICE (Immigration and Customs Enforcement) en Laredo, Texas, se recataron aproximadamente 120 migrantes.

Por otra parte, el pasado 15 de Octubre en Monterrey se rescataron a 113 migrantes. Entre ellos 28 eran menores de edad, 76 provenían de Guatemala, 20 de El Salvador, 14 de Honduras, 2 de Ecuador y 1 de Nepal.

¿Acaso ésta fue una noticia internacional que devastara a la sociedad nacional? No, en lo absoluto la nota pasó por desapercibida. ¿Qué podemos hacer al respecto? Darle la importancia que merece el tema. Se ve como el mexicano tiene doble moral al tener empatía con los problemas lejanos, pero apatía a los problemas que están en casa.

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Reflexión sobre la designación de Ministros en la Suprema Corte de Justicia

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Supremae legis servi sumus ut liberi esse possimus. (De la ley suprema siervos somos para poder ser libres.)
– Inscripción en latín en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, debajo del mural de José Clemente Orozco.

La preocupación sobre la politización de la Suprema Corte es generalizada en todo el país. Este noviembre concluyen su cargo dos ministros, la Min. Olga Sánchez Cordero y el Min. Juan Silva Meza, y corresponde al Presidente de la República, conforme a lo dispuesto en el artículo 96 de nuestra Constitución Política, presentar una terna con sus nominaciones al Senado de la República para que éste designe a los sucesores de los ministros salientes.

La preocupación sobre la politización de la Suprema Corte es generalizada en todo el país.

Grandes académicos, políticos y activistas han creado un movimiento social para exigir al Presidente Enrique Peña Nieto que incluya en su terna a personas con carrera judicial y que no pertenezcan a ningún partido político. Lo que se busca es que no se repita lo que sucedió el año pasado con la designación del Min. Eduardo Medina Mora, evento que significó el colmo de los colmos para evidenciar la prostitución de nuestro máximo órgano judicial a los intereses políticos del Gobierno Federal en lugar de a la legalidad (que conste que digo legalidad y no justicia, porque considero que nuestra Suprema Corte no busca proteger esta última, sino la primera; aunque éste es otro tema).

Grandes académicos, políticos y activistas han creado un movimiento social para exigir al Presidente Enrique Peña Nieto que incluya en su terna a personas con carrera judicial y que no pertenezcan a ningún partido político.

De entre todas las grandes personalidades y figuras públicas que integran e impulsan este movimiento social, se encuentra liderándolo el Lic. Alejandro Madrazo Lajous. Él fue quien en su momento también lideró el movimiento en contra de la designación del Min. Eduardo Medina Mora y es quien ahora exige que tengamos una Suprema Corte “sin cuotas, ni cuates”.

El Lic. Madrazo y otras decenas de miles de ciudadanos exigen al Presidente que no proponga candidatos por compadrazgo y con conflictos de intereses y al Senado, que tengan una auscultación abierta, que verdaderamente analicen detenidamente la terna y fundamenten y motiven a la ciudadanía la designación de los dos ministros que queden.

Su petición no sólo me parece pertinente, sino acertada, puesto que ya ha pasado antes que se ha “infiltrado” en la Corte una persona incapaz y con conflicto de interés (léase el Min. Medina).

En entrevista con El Universal TV, explica el Lic. Madrazo que precisamente el lema de “Una Suprema Corte #SinCuotasNiCuates” atiende a exigir que no se designen los ministros conforme a “cuotas” de los partidos políticos, ni a los “cuates” del Presidente. Suscribo con esta exigencia.

Pero no todos están de acuerdo con este movimiento social que ha cobrado tanta relevancia nacional. Entre los opositores, se encuentra el Mtro. Gerardo Laveaga Rendón, quien reclama en un artículo en Excélsior que proponer candidatos ante el Senado es facultad constitucional del Presidente y “nadie tendría porqué entrometerse para decirle a quién debe impulsar y a quién no”.

Pero no todos están de acuerdo con este movimiento social que ha cobrado tanta relevancia nacional.

Escribe el Mtro. Laveaga que tampoco está de acuerdo con las “cuotas”, como lo plantea el movimiento social en cuestión, y estima que se deben impulsar personas visionarias y con autoridad moral que cambien el rumbo de México a través de una Corte “vigorosa”.

Sin embargo, deja muy claro que para tomar estas decisiones están el Presidente y el Senado, no nosotros: “para eso los elegimos”, expresa.

La posición del Mtro. Laveaga sobre que necesitamos una renovación de la Suprema Corte, debemos de convertirla en una corte constitucional y no que trate asuntos menores y que requerimos ministros valientes que no tengan miedo de innovar en sus sentencias, es compatible con la mía.

Empero, difiero en que debemos dejarle el trabajo, así a ciegas, a los constitucionalmente facultados y abstenernos de presionar y exigir una terna decente. Y en esto coincide conmigo el Lic. Alejandro Madrazo, con quien conversando el día de ayer me dijo que “defender esto [que no debemos de exigir ni al Presidente, ni al Senado] sería decir que los ciudadanos debemos votar un día y callar seis años”.

Es por eso que en este sentido, no estoy de acuerdo con esta línea que postula el Mtro. Laveaga y apoyo públicamente el movimiento del Lic. Madrazo. Aunque quisiera apuntalar que las posturas de ambos no son incompatibles, sino difieren en dos únicos aspectos: el de presionar socialmente al Presidente y el de las características que deben tener los aspirantes a ministros.

El Mtro. Laveaga “apuesta a que el Presidente considerará” lo que el país necesita; el Lic. Madrazo, no (y justificadamente, en mi opinión, porque ya nos demostró nuestro mandatario en su designación pasada que no tiene los mejores intereses de la Corte y su legitimidad en mente).

Al Lic. Madrazo Lajous le gustaría que se propusieran en la terna a personas con carrera judicial, según lo ha dicho en varios medios. (Una persona con carrera judicial lo es si ha desempeñado varios cargos en los órganos jurisdiccionales y así ha adquirido experiencia, formación y conocimientos por los que tiene méritos.)

El Mtro. Laveaga “apuesta a que el Presidente considerará” lo que el país necesita; el Lic. Madrazo, no (y justificadamente, en mi opinión, porque ya nos demostró nuestro mandatario en su designación pasada que no tiene los mejores intereses de la Corte y su legitimidad en mente).

Al Mtro. Gerardo Laveaga no le gusta esta idea y preferiría que fueran propuestos candidatos más aventados, quizá de la academia, a que fueran magistrados o jueces, puesto que estos suelen ser muy cerrados. “De un juez o un magistrado espero rigor técnico; de un ministro, espero audacia e imaginación”, me platicó el día de ayer.

A mí me gustaría que un puesto lo ocupara un abogado de la academia y que el otro puesto lo ocupara un abogado litigante. Estaría muy bien tener dos perspectivas y visiones frescas que hacen falta en nuestra tan desgastada Suprema Corte. Indubitablemente, necesitamos ministros innovadores y no inflexibles.

A mí me gustaría que un puesto lo ocupara un abogado de la academia y que el otro puesto lo ocupara un abogado litigante.

Pero independientemente de las particularidades que estimemos todos que deben tener los nominados para ocupar el cargo de ministros, yo diría que podemos todos consensuar en que no pueden ser militantes de algún partido político, ni “cuates” del Presidente de la República.

Ustedes, ¿qué opinan?

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Dance or die

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Muchos no nos habremos dado cuenta, pero los partidos políticos están por sufrir una transformación sin precedentes en México. Esa arcaica forma de operar, herencia del priísmo sobre el que se fundó el México posrevolucionario, y que define aún hoy a la cultura “política” en nuestro país, está siendo amenazada por una sociedad cada vez más informada, mejor preparada, ávida de que las cosas se hagan bien y más cercana a territorios que antes eran exclusivamente de “los políticos”.

Los partidos políticos están por sufrir una transformación sin precedentes en México.

Y vaya que la están sufriendo, pues adaptarse a esta realidad les pega justo en el genoma. Aquella jerarquía rígida y vertical, cuyo único modo de ser escalada en cualquiera de sus niveles es siguiendo a un dirigente a toda costa, implique sacrificio, humillación, traición o hacer a un lado ideales, tiene consecuencias que se tornan hoy incosteables para los partidos.

Esos ciegos y fieles seguidores del coto de poder suelen convertirse en nada más que eso: unos expertos lame suelas, ineptos para cualquier cosa que no sea ver por los intereses de su minipatriarca, valiéndose de sus minúsculas —pero en desarrollo— habilidades clientelares. Cuando llega el reacomodo del cambio de administración, y con él la recompensa del puesto, el resultado son “funcionarios” inexpertos, desinteresados y sin la más mínima sensibilidad sobre la realidad mexicana o deseo de mejorarla. El fin único es seguir escalando en el juego del clientelismo mientras simulan una función pública.

Gobernar no es más un juego.

Hoy la sociedad civil está pidiendo de ellos más de lo que están acostumbrados a dar, y seguir el diálogo implica aumentar sus capacidades. Enfrentar a un creciente número de asociaciones civiles formadas por gente altamente preparada, la apertura de la información dentro de las administraciones, como un fácil acceso a los estatutos que rigen la acción gubernamental y ser evaluados por plataformas como Alcalde, ¿cómo vamos?, les envía un claro mensaje: gobernar no es más un juego.

Además, la llegada de las candidaturas independientes asegura que en las siguientes elecciones la competencia será dura. Aquellos clásicos políticos —aunque sean jóvenes— hijos del contubernio, no tendrán cabida frente a ciudadanos sustentados por equipos operando sobre estructuras horizontales de toma de decisiones —propias de los tiempos actuales—, y con un genuino interés por servir a su nación.

Estos factores obligan a los partidos a reclutar a jóvenes mejor preparados y más comprometidos. Lo que los pone en jaque es si dejarán el clientelismo y la verticalidad; los jóvenes de hoy ya no vamos con aquella arcáica estructura. A lo más que pueden aspirar es a jóvenes sin escrúpulos, movidos por el interés propio y que entran a la política a jugar a las influencias. La ética de los partidos políticos atrae cada vez menos a jóvenes con altas aspiraciones profesionales, ávidos de ver a su país desarrollarse de manera más equitativa, y de llevar el papel del gobernante a un nuevo nivel dentro de la sociedad.

So, dance or die?

@e_miliano_
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“Barra Política” – La toma de protesta del Bronco y su impacto a nivel local y nacional

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BARRA POLÍTICA

El pasado miércoles 7 de octubre se llevo acabo la primer Barra Política de Altavoz. El tema, la toma de protesta del Bronco y su impacto a nivel local. Los panelistas invitados fueron:

Horacio Tijerina (Movimiento Ciudadano)
Roberto Martínez (Partido Acción Nacional)
Patricio Cuellar
Manuel Álvarez
María Santos
Luis Garnica (Moderador)

Enseguida les dejamos los fragmentos de esta mesa de debate.

PANORAMAS ELECTORALES QUE DEJO EL 2015 EN MIRA DEL 2016 Y 2018

¿CÓMO DEJARON EL CHANGARRO?

¿LOS MEDINA SE PASARON DE LANZA?

LOS 6 AÑOS DE RETOS DEL “GOBIERNO INDEPENDIENTE”

¿BRONCO 2018?

CONCLUSIONES

El hambre duele

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Hace muchos años cuando yo era niño, tenía poco más de 7 años, mi papá me dejo sin comer todo un día. No por estar castigado sino por alguna otra razón; motivo que no entendí, y que hoy valoro y agradezco.

“La empatía nace a raíz del sentimiento encarnado en uno, del dolor de los demás”, me decía mi abuelo en cada oportunidad.

“La empatía nace a raíz del sentimiento encarnado en uno, del dolor de los demás” me decía mi abuelo en cada oportunidad. Al final del día yo me sentía muy mal, el hambre me tenía mareado y con miedo. Fui a la casa del capataz del rancho de mi abuelo, donde estábamos y comí en la casa de Pepe, el encargado, tlacuache asado, para mí fue un manjar que agradecí enormemente.

Años después en mi vida, me sacaron del colegio con todas las comodidades; y repentinamente me enviaron a una escuela de gobierno que mi abuelo auspiciaba anónimamente, y me hicieron cursar ahí quinto y sexto de primaria. Padecimos enormes fríos y calores, en época de frío si mis compañeros no tenían chamarra a mi me mandaban igual en camisa.

Al comprender y vivir en carne propia este amargo sentimiento de la necesidad extrema de sentir hambre, frío o calor en exceso, mi vida cambió. Y ahora cuando escucho cifras mexicanas sobre los más de 80 millones de pobres extremos, cuando leo sobre de la inhumana manera de robar y de saquear este país por parte de los mismos cómplices de siempre —las mismas culebras nomás cambiando zurrón— pienso: ¿cómo es posible que la misma sociedad, que somos 120 millones de víctimas contra unos cuantos millones de políticos y ladrones, NO PUEDA TOMAR lo que le pertenece?; NI SIQUIERA reclamar o señalar desde la comodidad de nuestra computadora y a través de las redes sociales, de seguir esta tendencia criminal por parte del gobierno y este silencio absoluto por parte nuestra. Dentro de muy poco seremos nuevamente tratados como esclavos y los políticos como virreyes, si no es que ya lo somos.

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La triste realidad mexicana

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“Los niños que nacen hoy podrían seguir trabajando a la edad de 100 años hasta en 40 trabajos diferentes, según ha predicho el futurólogo Rohit Talwar”, recoge ‘The Guardian’.

Y yo pensé de inmediato: se me hace que este inglés, paisano de Churchill, no ha oído hablar de México — MÉXICO—, esa República tan abundante en territorio, en litoral —11 mil Kms. de playas y litorales para ser más preciso— con aún algo de petróleo, plata, flanqueada por cinco mares, gente extraordinaria, historia, palacios y ruinas maravillosos y ÚNICAS, además de estar repleto de oro, mismo que por cierto regalamos a los Canadienses y Europeos a cambio de la miseria y silicosis pulmonar de nuestra gente. Pero al beneficiarse poderosamente algunos cuantos políticos cómplices, todo sigue su marcha apaciblemente.

El país donde se trabaja prácticamente desde que se nace, hasta tu último suspiro, que en muchas ocasiones es a muy entrados los 80 y hasta 90 años de edad.

Ciudadanos abandonados a su suerte, sin medicamento ni apoyo social. El país donde se trabaja prácticamente desde que se nace, hasta tu último suspiro, que en muchas ocasiones es a muy entrados los 80 y hasta 90 años de edad. Labores agotadoras como mal pagadas, jornadas de hasta 14 y 15 horas de trabajo diarias, incluidas sábado y hasta domingo.

Basta con salir a la calle y encontrar valiosos y maravillosos ancianos casi centenarios, levantando papel o plástico, o muchos otros pidiendo ayuda en las esquinas. Esta es la realidad de cerca de 80 millones de mexicanos.

Basta con salir a la calle y encontrar valiosos y maravillosos ancianos casi centenarios, levantando papel o plástico, o muchos otros pidiendo ayuda en las esquinas.

¿Podremos alguna vez, como mexicanos, poner en su lugar a los ladrones de cuello blanco —político y empresarial— que tienen MONOPOLIZADA, por un lado la política heredándola de generación en generación a sus descendientes, y por otro la industria en gran parte socia del sistema para evadir impuestos y pagar sueldos pandemonios; ¿o seguiremos en absoluto mutis, esperando nuestro turno?

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La relajación política en su máxima expresión

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El día de ayer fue anunciado que los integrantes de la Cámara de Diputados de nuestro país llegó a un acuerdo que consideraron justo dada la fuerte carga de trabajo a la que se ha enfrentado, sobre todo por el tema del gran número de iniciativas de ley presentadas. La resolución: trabajar un día más a la semana. Marko Cortés Mendoza, coordinador de la fracción panista de la Cámara, declaró que además de las sesiones preestablecidas los días martes y jueves, los días miércoles también se laborará, dedicando este día exclusivamente a la revisión de las iniciativas de ley.

¿Por qué algo como esto no se había propuesto antes? ¿Qué había hecho falta para detectar la evidente falta de tiempo disponible dada la altísima carga de trabajo? ¿Será por esto que muchos proyectos de ley no logran materializarse?

Me atrevería a decir que por la mente de más de una persona acaba de pasar un pensamiento que contiene alguna de las siguientes palabras: “sinvergüenzas”, “flojos” (o algún sinónimo más fuerte), “increíble”; frases como “qué descaro” y preguntas como “¿es en serio?”, “¿pues qué tanto hacen?” y otras tantas más. Naturalmente, y para no únicamente generar un argumento lleno de negatividad, considero que debemos de darle algún tipo de crédito a nuestros legisladores, pues esta iniciativa (de alguna manera) es justificable. La pregunta es: ¿por qué algo como esto no se había propuesto antes? ¿Qué había hecho falta para detectar la evidente falta de tiempo disponible dada la altísima carga de trabajo? ¿Será por esto que muchos proyectos de ley no logran materializarse?

Quienes fungen como legisladores actualmente no se dedican únicamente a esta función: hay algunos que son investigadores, otros dan cátedra, y alguno que otro realizará alguna otra actividad en el resto de los días (conferencias, impartir talleres, etc.). Lo que verdaderamente causa impresión es cuando hacemos un comparativo con su situación y la nuestra, pues algo me dice que los sueldos y los horarios probablemente no son proporcionales al tipo de actividad o el perfil requerido. ¿Cómo sería nuestro México si contáramos con funcionarios comprometidos las veinticuatro horas del día con su país?

Recuerdo que hace unos meses algunos diputados y candidatos a puestos políticos plantearon en sus campañas que trabajarían duro por nuestros intereses y que estaban enteramente comprometidos con su país y su nuevo cargo. En el caso de NL, recuerdo al ahora diputado Samuel García hablando de este tema y exponiendo los motivos por los cuales él no aceptaría el pago completo de su sueldo, exhibiendo a su vez la débil correlación entre los sueldos y los horarios de trabajo de los legisladores. De igual manera recuerdo la promesa de Fernando Elizondo, quien nos cautivó al anunciar que donaría íntegramente su sueldo a otros menesteres y no lo dejaría en su cuenta bancaria.

Mi misma ética me impide premiar a alguien que pregona una mejora en el cumplimiento de sus obligaciones cuando éstas, precisamente, deberían ser sus únicas preocupaciones.

Me encantaría decir que aplaudo la medida que se toma en la Cámara de Diputados. Me encantaría decir que con este tipo de acciones verdaderamente se logrará el cambio que el país necesita. Me encantaría, pero no puedo, y si no puedo es porque mi misma ética me impide premiar a alguien que pregona una mejora en el cumplimiento de sus obligaciones cuando éstas, precisamente, deberían ser sus únicas preocupaciones. Dejemos el reconocimiento y las palmadas en la espalda para el final de la legislatura, que es cuando deben entregarse: a quien no cumple mínimamente con sus obligaciones, no se le debe premiar.

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¿Por qué el gobierno necesita un Happiness Manager?

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No solemos cuestionar el porqué de la existencia de ciertos puestos de gobierno. Más bien, no tenemos idea, además del alcalde, los secretarios y algunos directores, qué otros puestos hay dentro de las administraciones de gobierno, tanto municipales como estatales y federales. ¿Sabemos quién se encarga de las compras del municipio? ¿Quién decide a qué proveedor se le van a comprar los uniformes para las secretarias del ayuntamiento? En todos los gobiernos hay una masa de personas a los que no les ponemos ni nombre ni cara que se encargan de llevar a cabo todo esto a lo que llamamos “burocracia”: entrega y recepción de oficios, pagos a proveedores, elaboración de reportes, seguimiento a trámites ya sea de licencias de manejar, de permisos para abrir un bar, de plantar un árbol en la banqueta de la casa, entre muchas otras cosas.

Generalmente son personas que han desempeñado su puesto desde 5 hasta 15 años, son legendarios en las oficinas de gobierno, se conocen entre todos porque o son parientes o llevan toda la vida ahí. Hay muy poca rotación en estos puestos (a veces cambian de puesto pero ahí mismo en gobierno, no entran personas nuevas) y los requisitos para entrar no son muchos, de hecho, no es necesario haber terminado la preparatoria. Entonces, cuando estés en medio de un trámite burocrático preguntándote ¿cómo es posible que tarden dos semanas en entregarme un simple papel? Piensa en que probablemente quien se esté encargando de tu papel es una persona que empezó a trabajar ahí sin nunca haber usado una computadora, y su trabajo no incluye capacitaciones para aprender a usar el sistema y poder dar un mejor servicio al usuario, que en este caso es el ciudadano.

Generalmente son personas que han desempeñado su puesto desde 5 hasta 15 años, son legendarios en las oficinas de gobierno, se conocen entre todos porque o son parientes o llevan toda la vida ahí.

Y es en este momento en donde podemos tomar la pregunta del título: ¿por qué el gobierno necesita un Happiness Manager? Nos encanta ver imágenes de las oficinas de Google y de Apple, cómo sus empleados tienen acceso a áreas comunes con sillones de colores, alberca de pelotas y comida ilimitada. ¿Es válido, no? Ese dinero lo hacen ellos con su trabajo día a día, es una empresa privada; si dentro de su reglamento se permite tener una siesta diaria dentro de la oficina, ¡adelante! Aunque, ¿tendrían acceso a todo esto sin nosotros los consumidores? ¿Qué no es nuestro dinero, al comprar un iphone, una tablet o un cargador para mi celular lo que hace que ellos puedan llevar este estilo de vida en el trabajo?

Ahora veamos una oficina de gobierno, y no estamos hablando de la oficina del gobernador, si no de la oficina en donde se atienden los trámites ordinarios del día a día. Todos aquellos que hemos hecho un trámite en oficinas de gobierno nos hemos topado con ventanillas pequeñas, pisos viejos, sillas insuficientes, puertas rotas, baños sucios, etc. ¿Te imaginas ver eso todos los días en tu espacio de trabajo? Claramente estas personas no están trabajando para crear un celular o una tablet que va a hacer tu vida más feliz, pero sí están trabajando y lo están haciendo con las herramientas que tienen disponibles y a su alcance.

—Director, quería ver si había manera de conseguirme un escritorio nuevo. El mio tiene humedad y le está saliendo un hongo en una pata.
Íjole, ¿sabes qué? Ahorita no tenemos recurso para eso. Tú llevas ya 8 años aquí, ya sabes como son las cosas; ahorita como no somos del mismo partido de la federación, nos traen bien cortos de dinero.

Y así pasan los días en las oficinas burocráticas. Sin recursos para material nuevo, sin áreas comunes y con un microondas para que 30 personas calienten la comida de su tupper. Porque en realidad no importa, el alcalde tiene el mismo sueldo pase lo que pase, su equipo no tiene que vender más para que él tenga su salario asegurado. Su “cliente” es el ciudadano, y por las particularidades del sistema, lo que gana el alcalde no está relacionado a la calidad de su desempeño ni del de su equipo. Una nota en el periódico no le descuenta el día.

¿Por qué un Happiness Manager?

Un Happiness Manager es la persona que propicia a que haya un ambiente de trabajo sano. No se trata de hacer fiestas o de contar chistes. Es alguien que está enterado de las necesidades del equipo, y que prioriza las compras internas a favor del desempeño óptimo del empleado. No es la persona encargada de llevar el pastel de cumpleaños, es la persona que sabe que de regalo de cumpleaños, te hará feliz una memoria externa para tu computadora porque vas a trabajar mejor. No es la persona que organiza la posada en diciembre, es la que identifica qué tipo de talentos hay en el equipo y comunica el potencial que se tiene al estar trabajando todos juntos; tiene la información suficiente para contestar las preguntas ¿quiénes somos, y qué podemos lograr?

Un Happiness Manager es la persona que propicia a que haya un ambiente de trabajo sano.

¿Qué pasaría si alguien dentro de gobierno se encargara de identificar el potencial de cada quién y llevarlo al nivel máximo? Si se supiera que hay personas trabajando en la Secretaría de Educación que no terminaron la prepa y se quedaron con ganas de estudiar administración. Alguien que les consiguiera un curso intensivo nocturno para que aprendieran excel avanzado, y mejorara los procesos de admisión de solicitudes. Que alguien viera que a las 2:00 de la tarde se hace una fila de 30 minutos para poder calentar la comida en el único comedor del edificio. ¿Nos importaría que con nuestros impuestos se pagara un segundo microondas?

La manera en que el gobierno resuelve los problemas es deplorable. Desde pavimentar una calle hasta responder a los familiares de los desaparecidos. Es algo sistemático, ya con mucha raíz. ¿Por qué no trabajamos con lo que hay, y hacemos que alguien se encargue de que estas personas den lo mejor que tienen? Alguien que desde adentro se encargue de levantar los ánimos, que incite a hacer los trámites a tiempo. Difícilmente creo que el puesto no exista porque al gobierno no le conviene. El problema es que está mal visto que en gobierno haya un ambiente de trabajo divertido, liviano. Lo alegre lo relacionamos con lo ineficiente, y creemos que deben de estar en malas condiciones porque se lo merecen. ¿Será que por que trabajan en ambientes …. los resultados son ineficientes?

¿Qué pasaría si llegas a una oficina de gobierno, y te reciben con café, té y unas galletas? Y en la televisión de la sala de espera un tutorial sobre cómo sembrar tus propios huertos, en vez de la novela de Televisa.

El Happiness Manager tendría la responsabilidad de conseguir recursos destinados al ambiente laboral, y así al ambiente en el que se atiende al ciudadano.

Es necesario que haya un intermediario entre las necesidades de un equipo de trabajo y el funcionario público. El Happiness Manager tendría la responsabilidad de conseguir recursos destinados al ambiente laboral, y así al ambiente en el que se atiende al ciudadano.

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Depreciación de mercado vs devaluación deliberada

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“Defenderé el peso como un perro.”
-López Portillo

En 1982 el ambiente económico del país era de crisis: El país se endeudó a niveles sin precedentes, los precios del petróleo se desplomaron, la inflación aumentó a niveles de dos cifras, el dólar salía del país a caudales y las reservas internacionales se agotaban. El ánimo nacional era lúgubre y el presidente de ese entonces, José López Portillo, con su distinguida retórica populista y su sentimentalismo nacionalista, salió a decirles a los ciudadanos, que a deliberación de él, el peso no se devaluaba: ‘Presidente que devalúa, Presidente que se devalúa’, dijo López Portillo.

Situaciones como la anterior sucedieron en varias ocasiones en el país antes de 1994, cuando el gobierno aún mantenía bajo su control el tipo de cambio. En ese entonces, la coyuntura económica y política del país y la volatilidad de los mercados internacionales provocaron una gran salida de capitales que terminaron con las reservas internacionales, haciendo insostenible mantener la paridad, objetivo del gobierno. A una pérdida del valor de la moneda respecto a otras divisas en este régimen deliberado se le llama devaluación, un aumento de su valor se le dice revaluación.

Bajo este régimen de tipo de cambio controlado, la paridad se determina a deliberación de un jefe de estado, una junta de gobierno o un banco central, éste o estos ajustan el valor de la moneda local a una o varias divisas de referencia (en nuestro caso el peso con el dólar), ya sea que determinen una paridad específica o la mantengan dentro de un intervalo controlado. Los mecanismos que funcionan aquí son que el gobierno vende o compra la divisa de referencia en el mercado a un precio determinado manteniéndola así a un nivel que previamente se ha impuesto por decreto, o utiliza su política monetaria para maniobrar con la paridad a que converja con sus objetivos macroeconómicos, o en casos desesperados, deteniendo o limitando la venta de la divisa al público e impone un precio oficial[1].

Uno de los problemas a nivel internacional que genera el control del tipo de cambio es que los gobiernos tienden a devaluar su moneda a capricho para fomentar sus exportaciones (el caso más conocido es el de China) y hacer de estas, artificialmente, más competitivas, sin que necesariamente los productores hayan mejorado sus procesos de producción. Creando así una guerra de divisas entre las naciones, en donde se generan roces políticos y dumping.

Uno de los problemas a nivel internacional que genera el control del tipo de cambio es que los gobiernos tienden a devaluar su moneda a capricho para fomentar sus exportaciones.

A nivel nacional, este régimen de tipo de cambio puede generar certidumbre sobre la volatilidad en los mercados de divisas; los empresarios o inversionistas pueden sentir la seguridad de que se mantendrá una paridad fija, o que va a estar dentro de un intervalo —esto solo si hay confianza en la administración y suficientes reservas con qué respaldar la moneda—, así como poder hacer la planeación de su empresa o endeudarse en moneda extranjera sin el temor de que la pérdida de valor de la moneda nacional encarezca sus insumos importados o sus deudas.

No obstante, esta política va en contra del comportamiento del mercado. Se gastan enormes cantidades de recursos para poder mantener la paridad fija o el intervalo controlado; y en caso de que las reservas internacionales se agoten, y le sea imposible al gobierno mantener esa paridad; o el gobierno pierda credibilidad; puede esto generar incertidumbre y pánico que deriven en una crisis, como las de México en el pasado. Además de crear una dependencia en la población sobre las decisiones administrativas del estado, y creando conflictos de intereses: ¿a quién favorezco, exportadores o importadores?

Actualmente en México el tipo de cambio se determina por la oferta y la demanda de divisas en el país bajo un régimen de libre flotación: Mayor demanda de dólares, deprecian el peso (fugas de capital); mayor oferta de dólares, aprecian el peso (entradas de capital). Este mecanismo de libre flotación se decretó a partir del 22 de diciembre de 1994. (Noten que devaluación-revaluación y depreciación-apreciación son conceptos diferentes.)

Se involucran muchos factores en la determinación del tipo de cambio bajo el régimen de libre flotación, y éstos obedecen al comportamiento del mercado: oferta y demanda. En la oferta y la demanda de divisas influyen circunstancias externas e internas: la certidumbre de la población, la especulación de los inversionistas, el desempeño de la economía nacional y mundial, la política monetaria de un banco central (en el caso de México éste es autónomo[2]), y muchas otras cosas que no involucran el arbitrio o directamente la aprobación de la administración del gobierno en turno.

Esa idea sobre el presidente deliberando a capricho el tipo de cambio, o que la administración de éste influya de manera considerable en la determinación del tipo de cambio, prevalece en el encono hacia los malos manejos de la economía mexicana de los gobiernos anteriores en donde éste sí tenía un control directo sobre el tipo de cambio, y en el temor de que las crisis mexicanas pasadas hayan explotado a partir de la pérdida de valor de nuestra moneda.

Las depreciaciones del peso mexicano contra el dólar en los últimos meses se han debido en gran medida a la volatilidad de los mercados internacionales, en especial al esperado y aún desconocido incremento de las tasas de Reserva Federal de Estados Unidos. Cada vez que el Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal se reúne para decidir su política monetaria (subir o no las tasas de interés), hay una tormenta en el mercado de divisas. Un incremento de las tasas ocasionaría una avalancha de capitales que se refugiarían en el dólar, provocando grandes salidas de capitales en los países emergentes como México, depreciando así su moneda.

Las depreciaciones del peso mexicano contra el dólar en los últimos meses se han debido en gran medida a la volatilidad de los mercados internacionales, en especial al esperado y aún desconocido incremento de las tasas de Reserva Federal de Estados Unidos.

La depreciación no es toda mala, si es moderada. La pérdida de valor de la moneda favorece a nuestra industria exportadora, que es uno de los mayores motores que mueven nuestra economía, y esta pérdida de valor podría solo ser un ajuste en los mercados. El problema es cuando se genera gran volatilidad y pánico y hay grandes salidas de capitales, esta súbita pérdida de valor de la moneda distorsionaría los mercados: generaría efectos inflacionarios por medio del aumento en el precio de los insumos importados.
Paradójicamente, desde principios de año hasta la fecha (06 de Octubre de 2015) en donde el peso se ha depreciado nominalmente en 12.53% frente al dólar[3] y se ha llegado a una paridad nunca vista, no se han percibido los efectos inflacionarios como podrían esperarse y, de hecho, la inflación se mantiene en mínimos históricos.

¿Por qué sigue subiendo el dólar y no le ha pegado a la inflación? Ese es otro tema mucho más controversial que después platicamos…

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[1] Recientemente en Venezuela se aplicó esta medida extrema, y lo único que ha creado es un mercado
[2] Bajo este régimen de tipo de cambio de libre flotación, el Banco de México no interviene en el mercado de divisas para tratar de mantener una paridad fija o dentro de un intervalo, por lo que las reservas internacionales sólo sirven como respaldo de la moneda. No obstante, en los últimos meses y debido a la alta volatilidad en el mercado de divisas, el Banco de México ha estado vendiendo dólares en el mercado para contener una súbita caída del peso frente al dólar, pero no tiene como objetivo mantener la paridad peso-dólar dentro de un intervalo o en un nivel fijo.
[3] En 1994 el peso perdió más de 60% de su valor nominal frente al dólar. Fuente: Banco de México.

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