La moda pacheca

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Conocer acerca de las tendencias más recientes y tener la información más actualizada es algo que a toda persona le agrada tener. Es el deseo de la gente por mantenerse al día lo que provoca que el interés por todo tipo de temáticas aumente independientemente de si es algo con lo que uno comulga o no. La curiosidad es tan grande, que la sociedad ha desarrollado todo tipo de contenidos y formas para satisfacer esta necesidad, y quienes ofrecen la información buscan todo tipo de caminos para conceder esto.

No digo que sea negativo que las personas hablen sobre temas de tendencia, pues no por nada es que están a la moda. Creo que el sentimiento que muchas personas comparten tiene más que ver con lo casual que resulta que siempre que un tema controversial se convierte en popular, la gente sale y argumenta su descontento o manifiesta su apoyo a las causas. De esto, me parece que lo más preocupante es la trivialidad que se genera y lo banal que resultan ser las conversaciones.

Como es de conocimiento de todos, la despenalización de la marihuana ha dado un primer paso en nuestro país, y el uso recreativo ha sido autorizado para cuatro ciudadanos; ciudadanos que interpusieron un amparo y que fue resuelto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a su favor. Se habla de un triunfo para la sociedad mexicana, de un avance en el respeto a los derechos humanos y sobre la oportuna actuación del Estado mexicano sobre esta materia.

Lo que me causa mucha sorpresa es que repentinamente pareciera ser como si la sociedad entera siempre hubiera estado a favor del consumo de la sustancia, ignorando que en el pasado reciente se hablaba fuertemente sobre campañas contra el consumo de drogas.

Entiendo que ha habido una lucha detrás por la despenalización del uso recreativo de la marihuana y que existe una causa detrás de ello, pero lo que me causa mucha sorpresa es que repentinamente pareciera ser como si la sociedad entera siempre hubiera estado a favor del consumo de la sustancia, ignorando que en el pasado reciente se hablaba fuertemente sobre campañas contra el consumo de drogas y sobre la concientización acerca del consumo. ¿Será que a todo el país le ha dado ganas de, de pronto, experimentar con sustancias?

¿Será que este apoyo proviene más por un sentimiento de revancha contra nuestras autoridades que por un verdadero y legítimo interés por el uso de la sustancia?

No hago la crítica sobre el uso de la sustancia, pues realmente cualquier persona debería tener la libertad de hacer lo que le plazca con su cuerpo mientras no afecte a terceros, pero lo que sí me causa admiración es cómo la población se ha unido en torno a un tema que, a pesar de que lleva tantos años en el escrutinio público, siempre había mantenido un perfil bajo y no había logrado trascender como lo ha hecho ahora. ¿Será que este apoyo proviene más por un sentimiento de revancha contra nuestras autoridades que por un verdadero y legítimo interés por el uso de la sustancia?

La aprobación del matrimonio homosexual en nuestro país y las protestas a favor de la justicia en torno al caso Ayotzinapa podrían ser ejemplos de este tipo de tendencias que, aunque no son conocidas en su totalidad, son apoyadas por la comunidad.

¿Hacer las cosas por convicción, por convencimiento, o por compromiso? ¿Buscar “ganarle” al gobierno una de tantas que nos ha “arrebatado”? ¿O simplemente estar a la moda y mezclarse en la marea de la liberación de la sociedad? La aprobación del matrimonio homosexual en nuestro país y las protestas a favor de la justicia en torno al caso Ayotzinapa podrían ser ejemplos de este tipo de tendencias que, aunque no son conocidas en su totalidad, son apoyadas por la comunidad.

Evidentemente es positivo que la población traiga a la mesa de debate los temas de interés que han sido relegados por las autoridades, pero recordemos que ser solidarios con un grupo o una causa implica también que debemos de, en cierta manera, “casarnos” con esa idea y defenderla a todo costo. Los movimientos que verdaderamente triunfan son aquellos que realmente tienen una base sustentada y un núcleo debidamente convencido y comprometido que, por convicción propia, busca que sus peticiones sean tomadas en cuenta. Felicidades a quienes hacen un consumo sin excesos de la marihuana, pues han cuando menos logrado que los modistas de nuestro país se acercaran a discutir sobre su lucha.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

LA CULTURA DE LA IMAGEN CORPORAL. ANOREXIA Y BULIMIA

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ANOREXIA

Las personas que padecen anorexia sienten un miedo real a engordar y tienen una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Es por esto que no pueden mantener un peso corporal normal. Muchos adolescentes con anorexia restringen la ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen, y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.

Muchos adolescentes con anorexia restringen la ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen, y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.

Otras personas que padecen anorexia recurren a los atracones y las purgas: ingieren grandes cantidades de alimentos y luego tratan de deshacerse de las calorías induciendo el vómito, tomando laxantes, haciendo ejercicios físicos en exceso, o mediante una combinación de estas.

BULIMIA

La bulimia es similar a la anorexia. En el caso de la bulimia, quien la padece se da grandes atracones de comida (come en exceso) y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito inducido o el ejercicio físico en exceso para evitar subir de peso. Con el tiempo, esto puede resultar peligroso, tanto física como emocionalmente. También puede conducir a comportamientos compulsivos (es decir, comportamientos que son difíciles de evitar).

El diagnóstico de la bulimia se da cuando una persona recurre a los atracones y a la purga de manera regular, al menos dos veces por semana, durante un par de meses. Estos atracones no equivalen a situaciones como ir a una fiesta, comer cantidades excesivas de pizza y al día siguiente decidir ir al gimnasio y comer más sano.

La mayoría de las personas que padecen bulimia luego recurren a los vómitos, a los laxantes o al ejercicio físico excesivo.

Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida de golpe (generalmente comida chatarra) y suelen hacerlo a escondidas. Con frecuencia comen alimentos que no están cocidos o que aún están congelados, o sacan comida de la basura. Suelen sentir que no pueden dejar de comer y sólo lo hacen cuando están demasiado llenos como para seguir comiendo. La mayoría de las personas que padecen bulimia luego recurren a los vómitos, a los laxantes o al ejercicio físico excesivo.

Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas anoréxicas suelen ser muy flacas y suelen tener un peso inferior al normal. Por el contrario, las personas bulímicas pueden tener un peso normal o estar un poco excedidas de peso.

Los adolescentes que padecen anorexia o bulimia suelen sentir un miedo profundo a verse gordos o creen que son gordos cuando no lo son.

Los adolescentes que padecen anorexia o bulimia suelen sentir un miedo profundo a verse gordos o creen que son gordos cuando no lo son. Las personas anoréxicas suelen pesar los alimentos antes de comer o contar las calorías de todos los alimentos de manera compulsiva. Las personas a las que esto les parece “normal” o “adecuado”, o que desean que los dejen en paz para poder hacer dieta y verse delgados, pueden tener un serio problema.

Las personas anoréxicas pueden:
• adelgazar mucho, volverse frágiles o escuálidas
• estar obsesionadas con la alimentación, los alimentos y el control del peso
• pesarse de manera reiterada
• llenarse con agua deliberadamente cuando visitan a un profesional para pesarse
• contar o racionar los alimentos cuidadosamente
• comer solo determinados alimentos y evitar los lácteos, la carne, el trigo, etc. (por supuesto, muchas personas que son alérgicas a determinados alimentos o son vegetarianas evitan algunos alimentos)
• hacer ejercicio en exceso
• sentirse gordas
• aislarse socialmente, especialmente evitando las comidas o los festejos donde se sirve comida
• deprimirse, sentirse sin energía y sentir frío con frecuencia

Una persona bulímica puede:
• tener miedo a aumentar de peso
• sentirse realmente insatisfecha con el tamaño, la forma y el peso corporal
• inventar excusas para ir al baño inmediatamente después de comer
• comer solo alimentos dietéticos o con bajo contenido en grasa (excepto en los atracones)
• comprar laxantes, diuréticos o enemas con regularidad
• pasar la mayor parte del tiempo haciendo ejercicio o intentando quemar calorías
• aislarse socialmente, especialmente evitando las comidas o los festejos donde se sirve comida

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OGP desde la mirada de un Hacker Cívico: Sobre la cumbre mundial de la Alianza para el Gobierno Abierto, y otras cosas más.

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Un hacker cívico, según la definición que usamos en Codeando México es “cualquiera dispuesto a colaborar con otros para crear, construir e inventar soluciones públicas, código abierto y tecnología para resolver retos relevantes de nuestras comunidades, ciudades, estados y país”. Un hacker “hackea”, valga la redundancia, la manera en la que se hacen las cosas, buscando el bienestar, en este caso en nuestro quehacer cívico.

La Cumbre Mundial coincide con el término de los planes de acción, tanto funcionarios públicos como miembros de organizaciones de la sociedad civil se reúnen con sus compromisos supuestamente cumplidos, para discutir: ¿cómo vamos?, ¿qué sigue?, ¿qué mejoramos?

La semana pasada se llevó a cabo en la Ciudad de México la Cumbre Mundial de la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP en inglés), a la cual pertenecen más de 60 países miembros; los cuales deben trabajar junto con organizaciones de la sociedad civil de su país en un plan de acción con un plazo de dos años donde incluyan sus compromisos prioritarios en gobierno abierto. Estos deben trabajarse desde las dos partes; su avance se evalúa periódicamente a través de distintos mecanismos. La Cumbre Mundial coincide con el término de los planes de acción, tanto funcionarios públicos como miembros de organizaciones de la sociedad civil se reúnen con sus compromisos supuestamente cumplidos, para discutir: ¿cómo vamos?, ¿qué sigue?, ¿qué mejoramos?

Sin duda el mejor panel al que asistí durante la cumbre fue uno titulado “Estado Abierto”, con miembros de sociedad civil de distintos rincones de Latinoamérica. Haydee Perez, directora de Fundar, mencionó cuáles eran para ella los tres elefantes que rodean a la plataforma. Hoy, después de haber asistido a la cumbre, coincido enormemente, y a continuación desarrollo las tres ideas desde la óptica de un hacker cívico, desde alguien que quiere cambiar la forma en la que se hacen las cosas:

1. Fantasma de simulación: Este es uno de los riesgos más grandes de la Alianza: que simulemos hacer cosas, y la plataforma termine estando vacía. Hegel hace ya cientos de años habló de la importancia del reconocimiento social como un factor del progreso. Sin adentrarme en teorías filosóficas y sólo utilizándolo como una referencia, creo que le hubiese encantado estar en la cumbre. Los dos días (el primero fue sólo para sociedad civil) se trataron de demostrar lo genial de los proyectos en cada uno de los países, un showcase de experiencias. Como hackers creemos que la dinámica debería re-pensarse:

a. Compartir capacidades y habilidades, no sólo experiencias llanas.
b. Medir el impacto de los proyectos, no sólo describirlos.
c. Pensar en la construcción de diálogos que nos permitan profundizar en los temas detrás de los proyectos.

La cumbre duró tres días; el primero fue sólo de sociedad civil. A mí particularmente no me gustó esta dinámica, no entendí por qué si criticamos al gobierno por cerrarnos las puertas nosotros hacemos lo mismo.

2. Legitimación sin resultados. ¿Por qué criticamos la alianza y seguimos participando? Como comenté anteriormente, la cumbre duró tres días; el primero fue sólo de sociedad civil. A mí particularmente no me gustó esta dinámica, no entendí por qué si criticamos al gobierno por cerrarnos las puertas nosotros hacemos lo mismo. Una compañera de Codeando, me comentó que esto es lo que sucede con las minorías, necesitan un “espacio seguro” para hablar, la balanza no es igual. Entiendo que así suceda con las minorías, en el caso de género por ejemplo, pero si decidimos conscientemente entrar en una alianza de colaboración y co-construcción, esto no puede suceder: debemos vernos como iguales. Esto se relaciona totalmente con la legitimación: si no estamos a favor de la reglas de juego, entonces no hay que pertenecer. Sobre esto, como hackers, sugerimos repensar los siguientes puntos:

a. Sociedad Civil debe participar en el manejo del tablero de control. (Esto no sucede. Gobierno pone los compromisos en verde sin consultar a las organizaciones)
b. Igualdad total de recursos para ambas partes. Gobierno no puede organizar una inauguración de la cumbre cerrada en el Palacio de Bellas Artes sin consultarlo con sociedad civil. (Imaginémonos cuánto cuesta esto)
c. Construcción de los compromisos. Se crearon los 26 compromisos, y las organizaciones de sociedad civil no están satisfechas con los resultados. Gobierno insiste con: “hay que entender el alcance del compromiso”; la conclusión es: “hay que repensar cómo se hacen los compromisos”. ¿Pero cómo? El gobierno tiene una estructura enorme con expertos temáticos y técnicos en diversas áreas. Está en desigualdad con las organizaciones de la sociedad civil que no conocen de igual manera las competencias y atribuciones dentro de la administración pública. La lógica desde la que se crean los compromisos debe ser diferente, desde una verdadera óptica de co-creación, no las organizaciones imponiendo un compromiso que termina cumpliendose según el entendimiento de la otra parte.

Si Sociedad Civil no se encarga de que se cumplan las reglas estructurales de la alianza, no debería pertenecer a ella. No podemos trabajar desde una balanza desigual.

3. ¿Cómo ampliamos nuestra plataforma? El miedo de ser “siempre los mismos”, y trabajar como en la mayoría de las cosas, a nivel ejecutivo federal. Es cierto, pasa y debe cambiar. En este sentido, y como hackers, insistimos en la necesidad de traspolar la plataforma a nivel local, esto no sólo hará que más organizaciones de la sociedad civil puedan participar sino que además se tratarán temas que impactan de forma más directa en la vida de los ciudadanos. Así mismo, en las estructuras municipales la prueba y error es menos dolorosa y más fácil de contener. Lo que es importante, de cualquier forma, es aprender de la experiencia y no empezar, como muchas veces sucede, desde cero.

Hackiemos estructuras, procesos, formas de comunicarnos y crear, posiblemente será la única manera de llegar a un cambio real, en Gobierno Abierto, o en lo que sea.

Si seguimos haciendo las cosas de la misma forma que siempre, será complicado llegar a resultados distintos. Hackiemos estructuras, procesos, formas de comunicarnos y crear, posiblemente será la única manera de llegar a un cambio real, en Gobierno Abierto, o en lo que sea.

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Legalización de la marihuana

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La legalización de la marihuana (y demás drogas) es de los temas políticos que más levanta controversia debido a su alto contenido moral, criminal, médico y religioso. Su prohibición en México se remonta a la época posrevolucionaria de 1920 en donde el consumo y la venta de esta planta se penalizó por primera vez con multas administrativas, y fue hasta 1929 en donde la penalización se exacerbó a la privación de la libertad [1]. En 2009 se permitió cargar para el autoconsumo solo 5 gramos, pero su distribución, comercialización o cultivo sigue siendo ilegal.

La marihuana es el producto psicoactivo que se extrae del cáñamo (Cannabis Sativa), este producto es utilizado con fines que van de lo lúdico a lo medicinal. El químico psicoactivo que impera en la marihuana es el THC (Delta-9-tetrahidrocannabinol), y es lo que le da la “potencia” a la droga. Este químico es más abundante en las flores y en las hojas de la planta. El mercado de la marihuana es el mayor mercado de drogas ilícitas en el mundo, y México descuella como uno de los mayores traficantes y productores de esta planta. [2]

Se sabe de ciertos efectos nocivos a corto y largo plazo que esta planta genera en la salud a aquéllos que la consumen de forma recreacional, así como que estos efectos nocivos son menores a los de otras drogas legales como el alcohol y el tabaco, y que no hay casos registrados de muertes por sobredosis [3].

Las reacciones a corto plazo por consumir la droga, como las percepciones alteradas, los cambios en el ánimo, la pérdida de coordinación automotriz y los problemas de la pérdida de memoria y retención desaparecen conforme el efecto de la droga disminuye en el cuerpo; sin embargo, las reacciones que esta droga puede llegar a generar en el largo plazo para los consumidores asiduos son los que preocupan y es uno de los principales argumentos por los cuales los prohibicionistas quieren mantener la marihuana bajo la sombra de la criminalización.

Entre estos efectos nocivos que se han encontrado por el consumo de marihuana, están la disminución —con posibilidad de ser permanente— de las capacidades mentales cuando las personas comienzan a utilizarla en su adolescencia.

Entre estos efectos nocivos que se han encontrado por el consumo de marihuana, están la disminución —con posibilidad de ser permanente— de las capacidades mentales cuando las personas comienzan a utilizarla en su adolescencia (no se ha encontrado efectos de este tipo en adultos), y que el uso de esta droga suave pude servir como “puente” a otras drogas más fuertes (e.g. cocaína, LSD, metanfetaminas, etc.). [4]

Los beneficios que hasta ahora se han comprobado de la marihuana son que estimula el apetito, disminuye la nauseas, el dolor, la inflamación, ayuda con los problemas de relacionados con el control muscular y a controlar las convulsiones epilépticas.

Por otro lado, la marihuana tiene usos medicinales, que si se le abriera la puerta a la legalización podrían investigarse a fondo y dar paso a medicamentos potenciales. Los beneficios que hasta ahora se han comprobado de la marihuana son que estimula el apetito, disminuye la nauseas, el dolor, la inflamación, ayuda con los problemas de relacionados con el control muscular y a controlar las convulsiones epilépticas; además, se están realizando estudios para su uso en el tratamiento de varias enfermedades y condiciones como el cáncer, el VIH/sida, la esclerosis múltiple y el Alzheimer. [5]

Con lo anterior se dilucida que los beneficios de la marihuana para su uso medicinal son potencialmente enormes y que contrastan con sus efectos nocivos y el daño permanente que puede generar en los adolescentes que consuman esta droga en exceso. Y esto lo comprendemos la mayoría de los mexicanos, ya que el 81% de nosotros estamos a favor de que se permita esta planta y sus derivados para usos medicinales; sin embargo, son el 77% de los mexicanos que piensan que no debería de legalizarse para usos recreacionales [6].

El 81% de nosotros estamos a favor de que se permita esta planta y sus derivados para usos medicinales; sin embargo, son el 77% de los mexicanos que piensan que no debería de legalizarse para usos recreacionales.

Pero este debate no se detiene aquí, la legalización de la marihuana —medicinal y recreacional, en cuanto a su consumo, producción y distribución— va más allá de los efectos benéficos o nocivos que pude generar en la salud de los consumidores. Este debate llega a los albores de la libertad de elegir y tomar nuestras propias decisiones sin interferir con la libertad de los demás, así como también agregarle el matiz social y económico que se debe de discutir en forma cabal. El debate de la legalización de la marihuana (y de cualquier droga) debe de extenderse desde la libertad individual de ser el dueño de nuestras propias decisiones hasta los efectos económicos y sociales que generaría.

Antier la Suprema Corte de Justicia aprobó un proyecto de sentencia del ministro Arturo Zaldívar para conceder un amparo a un grupo de ciudadanos para el cultivo, procesamiento y autoconsumo de marihuana de forma legal, excluyendo su comercio, suministro o distribución. Esto bajo el fundamento, y en palabras del ministro Zaldívar, de que ‘prohibir el consumo personal de mariguana con fines lúdicos y recreativos es contrario al libre desarrollo de la personalidad’ [7]. Asimismo, recientemente se le concedió un permiso a una niña de ocho años que padece convulsiones para importar de los Estados Unidos un medicamento a base de marihuana [8].

Lo anterior son sólo ejemplos de que cada vez se conocen más los beneficios médicos de la marihuana y de que se está abriendo el debate sobre si su uso recreativo debe de depender de las decisiones de cada individuo, y no de la coerción paternalista del gobierno.

El 77% de los mexicanos que están en contra de la despenalización de la marihuana para su uso recreativo suele argumentar que esto llevaría a un aumento en las adicciones y a un detrimento en el “tejido social”.

Existen evidencias de que sólo el 9% de las personas que consumen marihuana se vuelven dependientes, y este porcentaje sube al 17% si son adolescentes y de un 25 al 50% para los que la consumen diario [9]. No obstante, hay una interesante investigación que ofrece una nueva perspectiva de lo que son las adicciones y que va en contra de la criminalización y prohibición de las drogas. En esta perspectiva, la adicción hacia las drogas crece cuando nos sentimos asilados, traumatizados o tristes. Las personas que se sientes desconectadas de la sociedad tienden a hacerse más adictas a las drogas que les hacen sentir una sensación de “alivio” [10]. La prohibición y criminalización de las drogas, cualquier droga (ya estamos entrando a terrenos más delicados), aísla a las personas que las consumen y dificulta la búsqueda de ayuda externa.

En cuanto a que la legalización puede generar un detrimento en el “tejido social”, podemos refutar volteando ver la guerra antidrogas en México iniciada en 2006 por Felipe Calderón que lleva miles de muertes de involucrados y no involucrados en el negocio de las drogas.

En cuanto a que la legalización puede generar un detrimento en el “tejido social”, podemos refutar volteando ver la guerra antidrogas en México iniciada en 2006 por Felipe Calderón que lleva miles de muertes de involucrados y no involucrados en el negocio de las drogas. Complementando lo anterior, hay un caso empírico en los Estados Unidos en donde la prohibición del alcohol en 1919 llevó a que los mafiosos se hicieran cargo del comercio de este producto, creando un mercado negro, llenando las calles de violencia y corrompiendo al gobierno.

La legalización de la marihuana urge (y las de demás drogas también si se quiere acabar cabalmente con el narcotráfico). La decisión de ayer sin precedentes de la Corte Suprema de Justicia marca el inicio de este proceso. Para la completa legalización de esta planta se va a necesitar un marco legal que niegue el consumo a menores de edad y que se abran espacios para que se traten los problemas de adicción. Ya es hora de que las drogas se conviertan en un problema de salud pública, y no de seguridad. El despilfarro de recursos y la violencia que genera su combate ha fracasado y seguirá fracturando nuestra sociedad.

Termino dejándoles una bonita frase de John Stuart Mill que habla sobre la libertad individual.

“La única libertad que merece este nombre es la de buscar nuestro propio bien a nuestra propia manera, en tanto que no intentemos privar de sus bienes a otros, o frenar sus esfuerzos para obtenerla. Cada cual es el mejor guardián de su propia salud, sea física, mental o espiritual. La especie humana ganará más en dejar a cada uno que viva como le guste más, que en obligarle a vivir como guste al resto de sus semejantes.”
― John Stuart Mill, Sobre la Libertad

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[1] Schievenini Stefanoni, J. (2012). La prohibición de la Marihuana en México, 1920-1940. Maestro en Estudios Históricos. Universidad Autónoma de Querétaro. (Obtenido de: http://ri.uaq.mx/bitstream/123456789/638/1/RI000251.pdf)

[2] Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), (2009). INFORME MUNDIAL SOBRE LAS DROGAS 2015. (Obtenido de: https://www.unodc.org/documents/wdr2015/WDR15_ExSum_S.pdf)

[3] The Huffington Post, (2015). Here Are All The People Who Have Died From A Marijuana Overdose. (Obtenido de: http://www.huffingtonpost.com/2013/09/03/marijuana-deaths_n_3860418.html?1388786544%20)

[4] Drugabuse.gov, (2015). La marihuana. (Obtenido de:
https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/la-marihuana)

[5] Drugabuse.gov, (2015). ¿Es la marihuana un medicamento? (Obtenido de: https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/es-la-marihuana-un-medicamento)

[6] Animal Político, (2015). El 77% de los mexicanos dice no a la legalización de la mariguana, pero apoya su uso medicinal. (Obtenido de: http://www.animalpolitico.com/2015/11/el-77-de-los-mexicanos-dice-no-a-la-legalizacion-de-la-mariguana-pero-apoya-su-uso-medicinal/)

[7] Milenio, (2015). Corte aprueba amparo para siembra y consumo individual de mariguana. (Obtenido de: http://www.milenio.com/politica/Corte_mariguana-cultivo_casero_mariguana-mariguana_uso_personal-mota_recreativa_0_622137976.html)

[8] Milenio, (2015). Obtienen permiso para tratar con mota a niña con epilepsia. (Obtenido de: http://www.milenio.com/policia/Obtienen-permiso-tratar-mariguana-epilepsia_0_584341583.html)

[9] Drugabuse.gov, (2015). Is marijuana addictive? (Obtenido de: https://www.drugabuse.gov/publications/research-reports/marijuana/marijuana-addictive)

[10] Pueden encontrar en el enlace la plática de Johann Hari, escritor y periodista inglés, que habla sobre este tema y expone diferentes estudios que sustentan su tesis: http://www.ted.com/talks/johann_hari_everything_you_think_you_know_about_addiction_is_wrong

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Nuevo León, sus desaparecidos, y la tarea pendiente del gobierno estatal

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Este martes, en entrevista con SIN EMBARGO.MX, Jaime Rodríguez Calderón habló de los diferentes retos que enfrenta en este sexenio que comienza. Entre otros temas, se habló de la seguridad y de las desapariciones forzadas en el estado de Nuevo León.

A propósito del tema, declaró que existía incomprensión por parte de los familiares acerca de la labor del estado, mencionando que la búsqueda de desaparecidos se complica ante la existencia de madres de familia que no señalan “en qué andaba su hijo”.

“El Bronco” manifestó: “…Fue una etapa muy difícil del país [la lucha contra el crimen organizado] en la que la mayoría de los desaparecidos tienen o tuvieron alguna razón para estar desaparecidos.”

En tanto, “El Bronco” manifestó: “..Fue una etapa muy difícil del país [la lucha contra el crimen organizado] en la que la mayoría de los desaparecidos tienen o tuvieron alguna razón para estar desaparecidos.”

La declaración causó indignación (y algo más) entre la ciudadanía neolonesa, y organizaciones como “Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos (as) en Nuevo León” se pronunciaban en contra de las afirmaciones del mandatario.

Al respecto, Jaime Rodríguez “El Bronco” ofreció una disculpa a través de redes sociales, en donde comentaba: “Alguien toma un comentario y lo tergiversa tratando de confundirlos, ustedes me conocen y saben que jamás me expreso así, esa frase no expresa mi sentir sobre un tema tan doloroso como ese. Por todo ese tema que se está malinterpretando les ofrezco una disculpa a quienes se hayan sentido lastimados.”

Sería prudente exigirle al mandatario la adopción de un discurso con mayor seriedad, exento de generalizaciones, pues se criminaliza a las víctimas antes de conocer a fondo cada caso en lo particular.

A pesar de esto, sería prudente exigirle al mandatario la adopción de un discurso con mayor seriedad, exento de generalizaciones, pues se criminaliza a las víctimas antes de conocer a fondo cada caso en lo particular. Adoptar un lenguaje con enfoque al respeto, protección y densa de los derechos humanos es oportuno y necesario para quien nos representa.

Según Consuelo Morales, directora de CADHAC, la sensibilidad de los funcionares públicos que trabajan estos casos es determinante para trascender perjuicios en la materia y “dejarse tocar por el dolor ajeno”. Aunque la directora hizo este comentario en el mes de enero, el mensaje continúa vigente para la presente administración. Hablar de un tema como éste no puede, ni debe ser abordado sin la delicadeza que se merece.

Nuevo León se posiciona como la octava entidad con el mayor número de registros de desapariciones.

La desaparición en cifras: de acuerdo con un estudio del Senado dado a conocer en abril, Nuevo León se posiciona como la octava entidad con el mayor número de registros de desapariciones. Del 2009 al 2015 Cadhac registró a 939 personas desaparecidas de Nuevo León y 336 de otros Estados. De esta cifra, sólo se han localizado a 107 personas, 47 de las cuales se encontraron sin vida.

Los avances: en el estado de Nuevo León se reconoció el delito de desaparición forzada y se aprobó la Ley Estatal de Víctimas de Nuevo León.

En su mensaje, el gobernador también menciona que buscará reunirse con los familiares de los desaparecidos “lo más pronto posible”, enfatizando el compromiso y el apoyo que el gobierno brindará para la atención del tema.

Como ciudadanos, debemos exigir que este compromiso se materialice y se traduzca en acciones concretas para la atención de la problemática en nuestra entidad. Ocupamos un gobierno que se “ponga a jalar” en la resolución de una de las crisis más importantes de derechos humanos que atraviesa tanto el estado como el país.

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#Todosvigilamos

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En las pantallas de hoy bastan unos segundos para definirte. Ya sea a través de fotos o videos de tus errores y estupideces, o incluso mediante la revelación de tus conversaciones privadas. El contexto no importa, no hay tiempo para eso. Eres lo que nos mostraron que eres. Eres unos cuantos segundos.

Combinemos lo anterior con la oportunidad de mostrarte una versión moldeada de mí, esa posibilidad de crearme una personalidad virtual sustentada en no más que publicaciones y opiniones emitidas en redes.

¿Puedo entonces denostarte y humillarte por hacer o decir algo que no me gusta o que considere incorrecto? ¿Puedo insultarte y difundir las imágenes de tus actos para invitar a los demás a participar en una suerte de linchamiento exprés?

Y es que al condenar, pretendo demostrar mi integridad como persona y ciudadano. Entre más enérgicos sean mis reclamos, más compromiso con mi causa mostraré. Al agredir al “incorrecto” en sus bienes o en su persona (verbal o hasta físicamente) para grabar sus reacciones o al divulgar su rostro a través de las redes sociales, me siento “proactivo”, creyendo que le doy una “lección” y convenciéndome de que estoy “haciendo algo” para mejorar la situación.

Esas personalidades virtuales ya han caído víctimas de algunas ridiculizaciones. Por ejemplo: Durante el mes de abril de 2014, el sitio www.npr.org publicó en redes sociales un enlace titulado: Why Doesn’t America Read Anymore? (¿Por qué Estados Unidos ya no lee?). Al abrir el enlace, solamente te mostraba un mensaje diciéndote que habías abierto un artículo de broma, no obstante, mucha gente compartió el artículo acompañado de opiniones extensas y enérgicas, evidentemente resultantes de no haber ni siquiera abierto el artículo para leerlo.

Otro caso fue la broma de 4chan denominada: #Pissforequality (Orina por la equidad) en la que se invitaba a la gente a orinarse en los pantalones y compartir su foto en redes sociales para “crear conciencia” contra la violación provocando que, al paso de unas horas, múltiples “activistas” de sillón llenaran Twitter y Facebook con sus desagradables imágenes.

Lo anterior ha sido descrito por el comediante estadounidense Bill Maher como: Lazy Liberalism (Liberalismo perezoso) en el que regañar se convierte en el sustituto de verdaderamente hacer algo.

Lo anterior ha sido descrito por el comediante estadounidense Bill Maher como: Lazy Liberalism (Liberalismo perezoso) en el que regañar se convierte en el sustituto de verdaderamente hacer algo, y en el que mis actos se dirigen más a sentirme bien conmigo mismo, reforzando la personalidad que he creado, que en hacer sentir bien a los supuestos beneficiarios de mi lucha virtual. Sin embargo, estas inquisiciones virtuales no sólo son llevadas a cabo por personas de pensamiento liberal sino también por conservadores.

Ejemplos hay muchos, desde “buenas conciencias” que difunden imágenes de personas estacionadas en lugares para discapacitados hasta quienes buscan publicar tus fotos privadas para que los demás sepamos “la clase de persona que eres” (promiscuo, vicioso, etcétera) o, tal vez, cómo ya ha ocurrido, intenten hacer pública tu orientación sexual para ridiculizarte. Y es que en este contexto de difusión de actos que desapruebo para sustentar mi personalidad virtual, o en el abuso del anonimato de las redes, ¿quién decide qué sí se publica, y qué no? ¿Cuál linchamiento está justificado, y cuál no?

No voy a profundizar sobre el hecho de que quienes realizan estos juicios de valor parecieran darse “baños de pureza”, ya que nunca he creído que para emitir una opinión debas ser alguien ejemplar; precisamente uno de los aspectos más importantes de la objetividad es la irrelevancia del emisor, es decir: si hay evidencia o sustento para tu dicho, éste es válido sin importar quién y cómo seas. Pero hablemos del cómo se hacen estos juicios.

Partamos de que nadie tiene derecho a afectar las pertenencias de otro ni de exponerlo a la luz pública para ocasionarle un perjuicio. Muy diferente es una llamada de atención personal a quien, por ejemplo, se estacionó en un lugar para discapacitados a un acto de vandalismo sobre su automóvil o un insulto acompañado de la difusión de su imagen, justificando ambas conductas en una supuesta lección moral o “súper cívica”.

Las redes sociales se transforman en la hoguera a la que arrojo a quien no me gusta, para que los demás me acompañen a castigarle.

Las redes sociales se transforman en la hoguera a la que arrojo a quien no me gusta, para que los demás me acompañen a castigarle. El ojo de las “buenas costumbres” al acecho de todos nosotros es tan indeseable como confuso: ¿cuáles costumbres son las “buenas”?

El anonimato en algunos casos, las personalidades virtuales en otros y la indiferencia e incompetencia de las autoridades para actuar de manera eficiente en relación a determinadas conductas, han propiciado un ambiente de acción y difusión ciudadana totalmente descontrolado con consecuencias positivas en algunos casos con la revelación de actos de corrupción, delitos o casos de pederastia, y fatales en otros, como aquellas personas que han sido duramente castigadas por el repudio y la ridiculización que han generado incluso suicidios.

John P. Barlow en 1996 publicaba la Declaración de Independencia del Internet rechazando tajantemente la intervención de cualquier gobierno a intentar regular lo que ocurría en el ciberespacio. Actualmente, la regulación sigue estando pendiente y sujeta a múltiples claroscuros pero parece cada vez más evidente que no puede seguir siendo un espacio totalmente desierto y carente de reglas.

La conocida como “Ley Fayad” pretendía deficientemente legislar, entre otros temas, sobre esta materia: la difusión de imágenes privadas. Pero padecía de lo mismo que sus antecesoras; existía la posibilidad de una interpretación que castigara a quienes difunden actos de corrupción o ilegalidad.

La conocida como “Ley Fayad” pretendía deficientemente legislar, entre otros temas, sobre esta materia: la difusión de imágenes privadas. Pero padecía de lo mismo que sus antecesoras; existía la posibilidad de una interpretación que castigara a quienes difunden actos de corrupción o ilegalidad.

El tema no es sencillo pero sí es apremiante y en virtud de que el día de hoy todos en todo momento podemos transformarnos en vigilantes, nos vemos obligados a enfrentar una pregunta esencial: ¿quién vigilará a los que vigilan? Y principalmente: ¿cómo vigilarán a los que vigilan?

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“El Talón de Aquiles”: CUANDO LO “MEJOR” ES POSIBLE

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Este 4 de noviembre de 2015 toma posesión en Ottawa, Canadá, Justin Trudeau, vigésimo-tercer Primer Ministro de ese país. El evento, más que un simple juramento ante David Johnston, Gobernador General (representante de la Reina Isabel II) puede simbolizar un cambio significativo en la historia contemporánea del país. Se trata del regreso al poder del Partido Liberal de Canada (PLC), el mismo que gobernó durante casi 70 años del siglo XX ese país de la mano, entre otros, de Wilfrid Laurier, MacKenzie King, Lester B. Pearson y, por supuesto, del padre del nuevo Primer Ministro, Pierre Elliott Trudeau. Se trata también del fin del reino conservador de Stephen Harper, electo por primera vez el 6 de febrero de 2006. Más que relatar el Canadá que ofreció Trudeau en su campaña, me planteo delinear aquí el país que deja Harper. Ello por cuanto es esencial entender el punto de partida del PLC para poder evaluar mejor cuando de discutir el punto de llegada se trate.

Se trata del regreso al poder del Partido Liberal de Canada (PLC), el mismo que gobernó durante casi 70 años del siglo XX.

El Canadá de los últimos diez años dista del país comprometido con la cooperación internacional y el mantenimiento de la paz a la que el PLC, e incluso el extinto Partido Progresista Conservador (PPC) de los primeros ministros Clark y Mulroney, nos acostumbró. En efecto, Ottawa renegó varias de sus posiciones tradicionales para reubicarse inesperadamente en otro lugar del espectro ideológico y geopolítico. Desde 2006, por ejemplo, el país es percibido como un inquebrantable aliado de Israel, cuando tradicionalmente los canadienses se presentaban como un Estado neutro. Además, Canadá comenzó a ignorar foros multilaterales a los que antes les prestaba atención, como las Naciones Unidas (ONU). Del mismo modo, Ottawa comenzó a apoyar ONGs y empresas transnacionales canadienses como parte de su política de cooperación internacional. Ejemplo de ello es el apoyo público a sociedades como la establecida entre Visión mundial y Barrick Gold para luchar contra la pobreza en Perú. Además, se aumentó el financiamiento a ONGs religiosas mientras que la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (ACDI) dejó de financiar otras organizaciones con larga historia de cooperación internacional. La perspectiva conservadora parece indicar que si se desarrollan los lazos comerciales, lo que sigue es el mejoramiento en el respeto de los derechos humanos. Analistas señalan además que los nuevos conservadores ven a la ONU como un organismo controlado por países no-democráticos, que no tiene ni debe por qué tener poder.

El Canadá de los últimos diez años dista del país comprometido con la cooperación internacional y el mantenimiento de la paz a la que el PLC, e incluso el extinto Partido Progresista Conservador (PPC) de los primeros ministros Clark y Mulroney, nos acostumbró.

Pero la metamorfosis canadiense va más allá, y toca aspectos como la identidad y las políticas públicas. En cuanto a la primera, resaltan los esfuerzos del gobierno conservador para reforzar el orgullo nacional hacia lo militar. Esta agenda, que consiste en crear una identidad conservadora del país (que se contraponga a la identidad forjada por los liberales), incluye actos concretos, como la visita a las tropas desplegadas en Libia en el marco del despliegue canadiense en la OTAN, o actos simbólicos, como la reinserción del calificativo “real” en la marina y las fuerzas aéreas, para mostrar la cercanía canadiense con la monarquía británica. Es esa multiplicación de las fuentes de patriotismo que explica los intentos por redefinir como un hecho fundador de la identidad canadiense la poco conocida Guerra de 1812 (contra los tropas estadounidenses, que en aquel entonces saqueaban pueblos del Alto Canadá), y el recurso a retóricas sorprendentemente agresivas y nacionalistas para “proteger” los intereses canadienses en el Ártico. Es posible que el objetivo del gobierno fuese la de reforzar el respeto y orgullo hacia la historia militar canadiense sin importar la imagen que se pudiera proyectar a nivel internacional.

Sólo el aborto, una de las grandes conquistas sociales del siglo XX, no se intentó revertir. Este siguió siendo considerado como un derecho fundamental de la mujer.

En cuanto a las políticas públicas nacionales, en sectores tan diversos como el desarrollo económico, la seguridad, y la ciencia y tecnología, el cambio también fue significativo. En cuanto al primero, se privilegió al oeste del país, donde las arenas petrolíferas causaron un boom económico, en detrimento del este canadiense, históricamente más pobre. Se indica también que uno de los objetivos del gobierno fue desplazar el eje del poder, tradicionalmente asentado en el este del país (sobre todo en Montreal y Toronto) hacia Calgary, en el oeste canadiense. En materia de seguridad, el gobierno se mostró a favor de permitir más autodefensa ciudadana, aprobó leyes más severas contra los jóvenes criminales, y se mostró a favor de endurecer procedimientos para declarar ciertos criminales “no-culpables”. En fin, en cuanto a la ciencia y tecnología, se aprobaron compresiones presupuestarias que se convirtieron en protestas de científicos e investigadores que denunciaron una censura indirecta, por medio del rechazo de financiamiento federal a proyectos de investigación que no fuesen de espíritu conservador. La legalización de la marihuana, una de las promesas de Trudeau, ni como broma se mencionó durante el gobierno de Harper. Sólo el aborto, una de las grandes conquistas sociales del siglo XX, no se intentó revertir. Este siguió siendo considerado como un derecho fundamental de la mujer.

Una de sus primeras pruebas de fuego será la vigésimo primera Conferencia Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015.

El tiempo dirá cuales de estos cambios son profundos y cuales son coqueteos conservadores arrastrados por el viento. Trudeau llega hoy al gobierno con la promesa de frenar y restaurar mucho del Canadá que recordamos. La misión es entonces rescatar aquel país imparcial que actúa como tercera parte confiable y que contribuye constructivamente a la ONU. Se trata, tal vez, de la reivindicación de Montreal y Toronto, del regreso a la normal. Ahora, una de sus primeras pruebas de fuego será la vigésimo primera Conferencia Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 (COP21/CMP 11). Sobre la forma, Trudeau prometió invitar a los primeros ministros provinciales a participar en este esfuerzo colectivo. En cuanto al fondo, se espera que Ottawa fije ambiciosas metas de reducción de emisiones de carbono. Como dijo el Primer Ministro la noche de su victoria electoral: “This is Canada, and better is always possible.” Esperemos que así sea, pues las expectativas generadas, no nos engañemos, son altas.

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Para mayor información sobre su trabajo de investigación, visite: https://udem.academia.edu/FernandoAChinchilla. Sígalo también en Twitter (@fdochinchilla) y Facebook: https://www.facebook.com/Fernando-A-Chinchilla-1409744802596247/timeline/
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Sobre el contraste, el automovilismo y la ceguera institucional.

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Estoy de acuerdo con que pretender realizar un juicio basado únicamente en uno de los polos de cierto acontecimiento es algo totalmente equívoco, pues al limitar nuestra visión de los hechos contribuimos a generar un sesgo en el conocimiento y la información que queremos transmitir, aunque existen ciertas ocasiones en que lo evidente no puede dejar de realzarse y que la primera justificación que se encuentra respecto a una problemática es lo que llega a definir nuestra postura sobre lo sucedido. Como bien dice el dicho popular, “la primera impresión es la que cuenta”. La tensión entre los juicios parciales crece cuando se tocan temáticas o instituciones sensibles. Cuando se habla acerca de temas de los que creíamos la postura común era bastante clara o cuando al hacer un juicio existe un evidente responsable de los hechos. ¿Por qué hablar de un tema así? Pues porque ha sucedido algo que fue evidente y que debe ser comentado.

Como es de conocimiento general, el Gran Premio de México se llevó a cabo este fin de semana y ello representó la vuelta de la justa más importante del automovilismo a nuestro país. Aunque este deporte no es uno de los más seguidos por la afición mexicana, contamos con un muy buen exponente, quien por cierto se llevó el octavo lugar y alcanzó algunos cuantos puntos dada su clasificación: Checo Pérez. Con toda sinceridad puedo declararme un neófito sobre la pasión por los autos, pero de lo que sí puedo hablar es acerca de una de las particularidades que tiene este deporte, y es que para poderlo practicar se requiere (por así decirlo) de una “inversión inicial” bastante fuerte, lo que implica que el número de corredores en nuestro país —y si mencionamos por enésima vez que existen alrededor de 20 millones de mexicanos que viven en pobreza extrema y que estos van en aumento— es bastante limitada.

Nuestro país se puso en el ojo del mundo dada la gran cobertura por medios nacionales e internacionales de las más grandes cadenas deportivas del planeta.

De acuerdo con la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur), esta justa dejó una derrama económica de alrededor de 3200 millones de pesos, lo que se traduce más o menos al costo total de la nueva casa Rayada, el BBVA Bancomer (por dar un ejemplo). La ocupación hotelera evidentemente sufrió un incremento anormal para la época, la exposición de las marcas y anuncios publicitarios estuvo a la alza, y nuestro país se puso en el ojo del mundo dada la gran cobertura por medios nacionales e internacionales de las más grandes cadenas deportivas del planeta. Obtener toda esta cantidad de ingresos es algo que a cualquier país le encantaría. Muy probablemente por eso los eventos deportivos cada vez más se han vuelto escaparates para las corporaciones multinacionales y por eso, a manera general, podría decir que poco a poco la calidad deportiva va en declive.

El acontecimiento que viene a redondear toda esta situación tiene origen en las sierras oaxaqueñas y una herencia cultural mixe. Y es que para la inauguración del evento, los organizadores lograron conseguir que un grupo de niños de esta población acudiera al recién remodelado recinto, el Autódromo Hermanos Rodríguez, para entonar el himno nacional mexicano. Lo hicieron, y lo hicieron usando vestimentas típicas, apoyándose de la banda de guerra y siendo dirigidos por uno de los profesores de su escuela. Al terminar el evento, el grupo estudiantil regresó con un obsequio de parte de la presidencia: una tableta electrónica, misma que los niños disfrutaron mucho al encontrarse en la Ciudad de México, pero que se han visto obligados a olvidar un poco al regresar a sus casas pues en la comunidad donde habitan no hay servicio de Internet.

¿Cómo queremos dar una imagen de pluralidad y rico patrimonio cultural al mundo si tenemos desatenciones con nuestra propia población?

¿Cómo podemos pretender unificar a la sociedad mexicana si ni siquiera conocemos en la situación en la que se encuentra? ¿Cómo queremos dar una imagen de pluralidad y rico patrimonio cultural al mundo si tenemos desatenciones con nuestra propia población? Y es que realmente la controversia no la genera la tableta, sino la evidente lejanía entre los altos mandos del poder en México para con su población. La lejanía entre quienes ven la problemática de México desde la comodidad de un informe y por ello no pueden emitir un juicio claro sobre un hecho en particular. La ceguera institucional ha provocado que tengamos el tiempo suficiente para replicar grandes modelos de negocios, eventos, instituciones, pero no la calidez requerida ni la sensibilidad para entender a los más desfavorecidos.

México, como siempre he acostumbrado a decir, es un país de contrastes. Un país donde la desigualdad y la inequidad se logran ver al caminar por las calles.

México, como siempre he acostumbrado a decir, es un país de contrastes. Un país donde la desigualdad y la inequidad se logran ver al caminar por las calles, que se observa desde lo alto de un edificio o que se puede ver en los espacios públicos y centros recreativos. El contraste está a flor de piel, y para quienes nos encontramos en una situación de privilegio, probablemente nunca lleguemos a comprender (y mucho menos experimentar) lo difícil que es pasar de un extracto social a otro. Probablemente nunca lleguemos a comprender lo que significa que nuestro máximo deseo sea tener un techo y comida para subsistir, pero lo que sí podemos hacer es fomentar programas que desarrollen e impacten positivamente a este tipo de comunidades, fortaleciendo su calidad de vida y alejándolos de su enemigo más grande: la discriminación.

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El costo de hacer trampa

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Hacer trampa tiene costos. Recientemente, fuimos testigos de dos elecciones en las cuales se hizo trampa para ganar y se debe pagar por ello. Me refiero a la elección de la Gubernatura en Colima y la de Ayuntamiento en Juárez, N.L.

Fuimos testigos de dos elecciones en las cuales se hizo trampa para ganar y se debe pagar por ello. Me refiero a la elección de la Gubernatura en Colima y la de Ayuntamiento en Juárez, N.L.

No me refiero únicamente a los costos económicos de organizar una nueva elección en Colima y al costo político derivado del cambio en el resultado de la planilla ganadora en Juárez. Me refiero, además, a las consecuencias institucionales y sociales de que se normalicen prácticas contrarias al derecho que ponen en riesgo la libertad del sufragio. Me explico.

Para 2015, el presupuesto del Instituto Electoral del Estado de Colima ascendió aproximadamente a 90 millones de pesos, lo que implicaría un costo por voto de 180 pesos, de haber votado el cien por ciento del casi medio millón de electores de ese estado. Ahora se espera por el INE que la elección extraordinaria en 2016 ascienda a 35 millones. Ya esto es un costo inadmisible para la ciudadanía, derivado de la trampa de servidores públicos del gobierno estatal a favor de una candidatura.

Pero este no es el único costo de la anulación. Uno más tiene que ver con el diseño de competencias entre el INE y el Instituto Electoral de Colima. En resumidas cuentas, el Tribunal Electoral determinó que la intervención del poder Ejecutivo en las elecciones hacía inviable la organización de éstas por parte del referido Instituto Electoral local, por lo que el INE debía hacerse cargo de la elección extraordinaria. El costo de la trampa impacta en lo poco que queda del federalismo electoral en México. Ahora tendremos un Organismo Público Local desacreditado e inoperante. Un buen pretexto para que los legisladores terminen su labor de recentralización de la organización de las elecciones.

El caso de Juárez en Nuevo León tiene un primer costo en la dimensión política. En efecto, sin la trampa acreditada en el expediente, tal vez la planilla postulada por el Partido Encuentro Social estaría ahora gobernando el municipio. Gracias a la presión en los electores que se probó en las 7 casillas de la sección 841 de dicha población, el PES y su candidato a la Alcaldía intercambiaron la mayoría por solamente dos regidurías de representación proporcional. Mal negocio para dicho partido.

Un costo adicional en el caso de Juárez es la insatisfacción social derivada de la sentencia del Tribunal Electoral. Es prácticamente imposible imaginar que los cientos de electores que votaron por el PES y sus candidatos estén contentos con el resultado de la sentencia. Ahora, con los resultados tan cercanos entre primer y segundo lugar, es decir, con la polarización que implican éstos, hace previsible que una buena parte de la sociedad juarense esté inconforme con el resultado derivado del fallo.

Podemos repetir la elección, podemos cambiar al ganador, pero eso no repara la enfermedad.

Finalmente, tanto en el caso de Colima como en el de Juárez, creo que el mayor costo de hacer trampa es el efecto anti-pedagógico que tienen dichas conductas (intervención del Ejecutivo y presión sobre los electores) en el conjunto de la sociedad. Cuando podíamos empezar a creer en la erradicación de ciertas prácticas corruptoras, nos damos cuenta que aún pueden resultar algo “común”, “normal” de la vida política electoral en nuestro país. Podemos repetir la elección, podemos cambiar al ganador, pero eso no repara la enfermedad.

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“Intimidades Públicas”: La polémica #LeyFayad y su impacto en la libertad de expresión en el Internet

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“Y es que su única libertad resultó ser ficticia.”- Esolam

En días pasados, el Senador de la República Omar Fayad, presentó una iniciativa con proyecto de Decreto por el que se expide la “Ley Federal para Prevenir y Sancionar a los Delitos Informáticos”. Dicha iniciativa ha causado una gran polémica en las redes sociales por los términos que utiliza y las ambigüedades que para muchos usuarios de internet existen en su redacción. El costo político que ha sufrido el Senador por presentar dicha Ley ha sido muy alto. En los últimos días el #LeyFayad ha sido utilizado en diversas redes sociales, e incluso en Twitter fue trending topic durante muchas horas.

Una Ley que busque regular las acciones que suceden en los distintos espacios de navegación de Internet, siempre causará revuelo; después de todo resulta impensable se regule lo que para muchos es el único espacio independiente que existe en la sociedad.

La preocupación no debe de ser menor. Una Ley que busque regular las acciones que suceden en los distintos espacios de navegación de Internet, siempre causará revuelo; después de todo resulta impensable se regule lo que para muchos es el único espacio independiente que existe en la sociedad.

El espíritu de la iniciativa es bueno, pero en su cuerpo existen áreas de oportunidad que requieren de un análisis más profundo y técnico del tema. Por ejemplo, la iniciativa habla de regular y castigar a quienes cometan “ciberdelitos” como el Hacking, Cracking, Phishing, Evil Twins, Pharming, Spamming, entre otros; pero durante su “regulación” deja abierto a que prácticamente una gran mayoría de los usuarios puedan ser criminalizados.

El espíritu de la iniciativa es bueno, pero en su cuerpo existen áreas de oportunidad que requieren de un análisis más profundo y técnico del tema.

En este sentido, la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D) emitió un comunicado en el que expone las diversas formas en las que cualquier usuario se convierte en un actor vulnerable ante esta Ley.

Un ejemplo es el artículo 3º el cual define como un “código malicioso” a cualquier “programa o código de sistema informático creado específicamente para dañar, interrumpir o afectar un sistema informático, así como obtener información o realizar ciberespionaje”. Situación que al llevarlo a la práctica, incluye a todos los softwares que existen, ya que de alguna u otra forma cualquier software realiza lo anterior.

Otro ejemplo, es lo que en el artículo 21 del proyecto de Ley se denomina como “intimidación”, y que incluye a cualquier persona que “a través de medios informáticos, acose, hostigue, intimide, agreda o profiera cualquier forma de maltrato físico, verbal o psicológico en contra de usuarios de Internet”. Dicho de otra forma, cualquier persona que afecte a otro —con la relatividad que esto incluye— puede ser castigada por la Ley.

La realidad es que existen quienes confunden la libertad de expresión —y lo justifican— en el internet con el daño hacia otras personas. Por eso, la Ley debe de ser muy puntal para que realmente tenga el alcance que pretende: castigar a quienes comenten los verdaderos crímenes cibernéticos.

La Ley debe de ser muy puntal para que realmente tenga el alcance que pretende: castigar a quienes comenten los verdaderos crímenes cibernéticos.

Considero que de este proyecto de Ley se puede obtener una regulación positiva, que sirva para que los crímenes que realmente existen en la red puedan ser castigados como se merece.

Espero que quienes son especialistas en este tema, se sumen al debate constructivo, y en lugar de criticar una postura, compartan su conocimiento para ver como sí se puede hacer algo en un tema que cada vez es más amplio y afecta a muchas personas.

Si se siguen cometiendo delitos cibernéticos como los fraudes, robos, expropiación de los derechos de autor, entre muchos otros, el único avance que tendremos es al de una libertad que lejos de ser real, resultó ser ficticia.

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