Crecimiento o Desarrollo

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Durante las últimas semanas hemos presenciado un debate intenso entre la 4T y sus detractores. La actual pandemia nos ha llevado a analizar el sistema económico global. Esto aunado a un férreo rechazo de López Obrador a dar crédito a la medición de la producción y crecimiento, el Producto Interno Bruto o PIB. 

México inicia el 2020 con una contracción del casi 2% del PIB en el primer trimestre del año. A esto hay que sumarle que en los últimos meses se ha tenido un estancamiento económico, donde prácticamente no hay cambio en el PIB de nuestro país y no estamos creciendo. Con números en mano salen expertos diciendo que AMLO nos está llevando al precipicio, y sus promesas de 3%, 4%, ó hasta 5% no se darán al menos en sus primeros tres años de gobierno. Mientras que desde la otra esquina escuchamos a la 4T pregonar que el crecimiento no es de importancia, sino hay que buscar el bienestar. Ante esta situación de blancos y negros es preciso detenernos un momento y analizar qué pasa y qué es mejor. 

Para entender estos argumentos hay que remontarnos a la creación y uso del PIB como indicador económico. Posterior a la crisis de 1929 el Presidente Hoover estaba buscando como levantar la economía, razón por la cual invitó a un brillante y joven profesor ruso, Simon Kuznets, con el fin de explicar al Congreso que la recuperación estaba a la vuelta de la esquina. En los siguientes años Kuznets diseñó el PIB a fin de considerar cuánto se podría producir para incentivar la economía. Es así como el PIB se convirtió en el indicador de referencia económica a nivel global, donde básicamente se plasman los bienes y servicios producidos en un periodo de tiempo determinado. 

A pesar de las advertencias de Kuznets de no incluir a ciertas industrias como la militar, publicidad y el sector financiero, no se hizo nada al respecto y el PIB terminó considerándolas para tener mejores cifras. Para darnos una idea de las consecuencias en Gran Bretaña el sector bancario era menos de 1% del PIB en 1950, pero para 2008 en plena crisis financiera su porción ya era de 9%. Esto gracias a un mayor involucramiento durante los 70s con el fin de hacer más “productiva” la optimización del dinero y sus rendimientos, los cuales por décadas se han quedado en los bolsillos de unos cuantos. 

Esta medición de la “realidad” económica ha llevado a casos ilógicos de registrar dónde se encuentra la riqueza. Como ejemplo podemos tener un árbol en un parque público que a pesar de dar sombra, dar frutos, ser filtro de contaminación y reducir el calor ambiental no tiene aportación alguna al PIB, pero si talamos ese árbol y de ahí hacemos lápices entonces ya se registraría la producción y el crecimiento económico. 

Es así como el día de hoy consideramos que lo que producimos, independientemente de su utilidad y fin, es más importante que lo que tenemos y no registramos. No hay medición de la riqueza social generada por los parques, educación, salud, entre otras tantos rubros que son esenciales para una sociedad. Pero sí hay medición de la “utilidad” generada por un asesor financiero moviendo dinero en su computadora intercambiando acciones o derivados multiplicando esa “riqueza”. 

Hoy la pandemia nos lleva a repensar el sistema económico que queremos diseñar a futuro. No es viable continuar con los mismos indicadores y muchos países lo saben y están tomando cartas en el asunto. Nueva Zelanda, Escocia, India, Sudáfrica y muchos otros están optando por nuevos indicadores que midan la realidad social y el bienestar de sus ciudadanos. 

No podemos irnos al extremo de desestimar por completo la producción del país pero hay que preguntarnos, ¿de qué sirve hacer lápices si nos vamos a quedar sin árboles? De qué sirven 100 bancos que sólo estén “optimizando” el uso del dinero si de ahí no se redistribuye nada para el bienestar de la sociedad? De qué sirve seguir utilizando como referencia única el PIB si la pobreza, desigualdad, mala educación y pésima salud sigue siendo el yugo en México? ¿Y tú qué consideras más importante?

Para más información de temas actuales escucha mi podcast en Spotify “Kristian con K”.

Combate Escobedo junto a Gobiernos Mundiales efectos de violencia ocasionados por la Pandemia

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No desatender el tema de Seguridad, trabajar a favor de grupos vulnerables y reducir la violencia durante la contingencia por el COVID-19, fue el llamado que hizo el Municipio de Escobedo y 14 gobiernos mundiales a través de la firma de la “Declaración de Solidaridad”.

Este movimiento, promovido por la campaña “Paz en Nuestras Ciudades”, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pretende que líderes internacionales se unan y trabajen conjuntamente en los efectos colaterales de la pandemia, como el aumento de la inseguridad y el cambio de patrones de violencia. 

“Nos estamos comprometiendo a generar y trabajar para que haya más paz en nuestras ciudades”, dijo la Alcaldesa Clara Luz Flores Carrales.

“Estamos viviendo situaciones extraordinarias, y en la prevención de la violencia no podemos quedarnos afuera, y por eso tomamos la decisión de  tener esta interacción entre nosotros como ciudades para construir, para generar políticas públicas que prevengan cualquier tipo de violencia para garantizarle a los ciudadanos mejores condiciones”.

La Declaración, firmada por autoridades de Estados Unidos, Canadá, Jordania, Sudáfrica, Colombia, entre otros, llama a que durante la contingencia, se cese cualquier tipo de violencia, se mantenga y se aumente la inversión en el rubro, se compartan estrategias exitosas y se garantice la seguridad de los grupos vulnerables. 

“Reconocemos que, como el virus, la violencia impone cargas desiguales en distintos grupos de la población, en particular en las mujeres y en los niños, en los más desfavorecidos. 

“Por eso, respaldamos, sobre todo en estos tiempos tan difíciles, nuestro compromiso con los desfavorecidos y con la seguridad y la no violencia de todos ellos”.

Flores Carrales destacó que en el cumplimiento de los objetivo 16 y 17 de Desarrollo Sostenible, que corresponde a Paz, Justicia e Instituciones sólidas y Alianza para lograr los objetivos, respectivamente, el Municipio de Escobedo ha trabajado de manera puntual, aumentando sus actividades durante la contingencia. 

Enlistó algunas acciones como la Línea del Adulto Mayor, que brinda apoyo psicológico, alimentario y atiende casos de maltrato y abandono; la Línea Violeta, que ofrece ayuda especializada a mujeres violentadas, y el concurso “Familia de Paz”, que tiene por meta reforzar los lazos familiares y evitar la violencia doméstica durante el confinamiento. 

“En el Municipio de Escobedo estamos comprometidos con la protección a los ciudadanos”, refirió, “con la reducción de cualquier tipo de violencia y reafirmamos nuestro compromiso con la ONU, con las ciudades, con Paz en Nuestras Ciudades, para poder buscar y compartir políticas públicas en materia de reducción de la violencia, en protección a niños y niñas, adultos mayores”.

“Compartir entre los diferentes gobiernos y organizaciones estas políticas que hayan sido efectivas en otras partes y que se puedan adecuar, o viceversa, y así ese aprendizaje acumulado pueda servir para todo el mundo”.

África presenta 5000 casos y 170 muertes por coronavirus

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El COVID-19 sigue propagándose a gran velocidad por el continente africano, que ya cuenta con más de 5,000 casos y 170 muertes.

El primer contagio en el continente fue registrado el pasado 14 de febrero (un ciudadano chino en Egipto), hoy en día ya se registran 5.160 contagios y 171 fallecimientos, según el recuento de Efe a partir de los comunicados de los gobiernos y los datos de la Universidad John Hopkins (EEUU).

Hasta el momento, sólo siete países africanos, siguen sin anunciar contagios de coronavirus: Burundi, Comoras, Lesoto, Malaui, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona y Sudán del Sur.

La mayoría de los países de este continente se han adelantado al aplicar duras medidas para contener la propagación del coronavirus, debido a la vulnerabilidad de sus sistemas de salud.

Sudáfrica o Ruanda han decretado el confinamiento total de la población, al tiempo que Nigeria o República Democrática del Congo (RDC), han ordenado no salir de casa en grandes ciudades que, por su elevada población, suponen un mayor riesgo.

“Hasta ahora, África ha sido el continente menos afectado por la pandemia, pero si no se toman medidas para contener el virus de inmediato, podría ser devastador para las personas y los sistemas de salud de África”, señaló Patrick Youssef, el director regional entrante del Comité de la Cruz Roja Internacional para África, Patrick Youssef, en un comunicado.

La crisis sanitaria está provocando una depresión económica, por tal motivo gobernantes africanos como el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, premio Nobel de la paz en 2019, han pedido a las instituciones multilaterales que ayuden a África.

“Las economías avanzadas están presentando paquetes de estímulo económico sin precedentes. Los países africanos, por el contrario, carecen de los medios para realizar intervenciones igualmente significativas”.

“Si el virus no es derrotado en África, regresará al resto del mundo”, alertó Abiy la semana pasada.

En ese sentido, el Banco Africano de Desarrollo (BAD) ha lanzado un bono social valorado en 3.000 millones de dólares para ayudar a las economías africanas a combatir los efectos de la COVID-19.

 

(Con Información de Debate) 

Rosalinda Bueso asiste a reunión de primeras damas en el G20

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Rosalinda Bueso, esposa del canciller Marcelo Ebrard, representó a México en el encuentro de las primeras damas, en el marco de la cumbre del G20, que se lleva a cabo en Osaka, Japón.

Los remas que tratan son la promoción de la cooperación asó como desarrollo. Además genera un foro de discusión sobre economía mundial.

Los Estados miembros del G20 son Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Cora del Sur, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos.

La sexta ciudad más importante de India se queda sin agua

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La capital de la provincia de Tamil Nadu, Chennai, no ha recibido lluvia en los últimos 200 días. Peor aún, los reclamos y protestas por el recurso más preciado de todos han aumentado en violencia y en desesperación. Con temperaturas de 30ºC o más, el hecho que el lago Puzhal haya casi desaparecido en un año es una llamada de atención ante el cambio climático.

Chennai es la sexta ciudad más grande de India, la cuarta zona metropolitana más grande y uno de los polos turísticos más importantes de este país. Alrededor de 5 millones de personas viven en la ciudad, con unos 13 millones adicionales en los alrededores. 

La mayoría de las empresas y negocios han pedido a sus empleados trabajar desde casa y que traigan su propia agua. Al momento, los cuatro embalses que suministran a la ciudad de agua no tienen ni siquiera el 1% de capacidad. La metrópolis, que es casi tres veces más grande que Guadalajara, ha logrado sobrevivir gracias a tres megaplantas de desalinización. Así mismo, se ha planteado la idea de pedir agua de la ciudad vecina de Vellore, a dos horas y media de Chennai.

Chennai fue alguna vez conocida por ser parte de los “distritos de los lagos”: de los más de 6,000 cuerpos de agua que estaban presentes en la ciudad, sólo quedan 3,896; varios de estos espacios han sido perdidos debido al crecimiento urbanístico no planificado. Inclusive cuando la temporada de lluvias monzónicas se ha atrasado y ofrece tiempo para preparase para su llegada, el gobierno local no ha mostrado interés por invertir en sistemas de almacenamiento de agua  eficientes. Si bien las autoridades han intentado rescatar los tres ríos más importantes que atraviesan la ciudad, los complejos residenciales han hecho que las iniciativas sean infructíferas. Además, el 60% de la población vive en asentamientos informales que dependen del agua que pueda sacarse de la tierra, la cual no es distribuida equitativamente debido a las necesidades de empresas, negocios y espacios privados.

El partido de oposición Dravida Munnetra Kazhagam (DMK) llamó a protestas estatales este 22 de junio, acusando al gobierno en turno de una gestión terrible del agua. Adicionalmente, un vocero de dicho partido afirmó que el gobierno local, cuyo partido es parte de la coalición del Primer Ministro Narendra Modi, “desestima lo reportado como exageraciones de los medios y la oposición.”

La situación en Chennai es una que amenaza a varias metrópolis en todo el mundo; hace solo 8 meses en Sudáfrica, Ciudad del Cabo comenzaba a recuperarse de una crisis de agua fatal. Llegó al punto que el gobierno consideró cerrar todas las fuentes de agua de la ciudad y obligar a la población a recolectar agua en centros comunitarios. A mayo de 2018, el consumo de agua de Ciudad del Cabo estuvo limitado a 50 litros por persona al día (en comparación, el consumo de una persona promedio en California por día en el 2016 fue de 321 litros).

(Fuente: The Economic Times, The New York Times y CNN)

Los BRICS y el deporte como soft power

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Nacido por allá del 2009 como un bloque económico contrahegemónico, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) tuvieron un auge importante durante los primeros años de esta década, siendo sus integrantes países emergentes, con un mercado del 40% de la población, solidez política interna e incluso llegando a crear su propio banco de desarrollo como respuesta al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial. 

A pesar de que en los últimos años la desaceleración de China, la crisis política en Brasil, la participación de Rusia en la coyuntura siria, entre otros sucesos, han hecho que el bloque como tal haya perdido fuerza en la arena internacional, el deporte ha ayudado a estos países a mantener y consolidar su presencia en el consciente público y sobre todo en la chequera de los turistas e inversionistas, como organizadores de competencias internacionales.

Basta recordar que China organizó los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Sudáfrica la Copa del Mundo en 2010, Brasil la Copa del Mundo en 2014, Rusia los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi en 2014, Brasil los Juegos Olímpicos de Río en 2016, Rusia recién termina la Copa del Mundo 2018 y China organizará los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022.

De acuerdo al académico y geopolítico Joseph Nye, el soft power es una herramienta que utilizan los gobiernos con el fin de coaccionar de manera sutil a otros para lograr sus propósitos o posicionarse en el tablero internacional como un actor clave para la toma de decisiones. Una de las mejores maneras de ponerlo en práctica es mediante el deporte, entendido tanto el impacto que genera ganar una competición (ya sea un campeonato o medallas olímpicas) o la organización de un mega evento.

La ventana que ofrecen estas competiciones, ha servido para impresionar al mundo con la infraestructura que desarrollan, la logística precisa para la organización, mostrar la cultura, las ciudades y los paisajes nacionales, así como para proyectarse como un país fuerte, sólido económicamente, con una sociedad integrada, insertada en las dinámicas internacionales, el pujante desarrollo a futuro y finalmente como el foco de atención por cerca de más o menos un mes.

En conjunto, y mencionado con anterioridad, estos elementos elevan a los países organizadores como ejes del consciente público. Gracias a ello, se abre una serie de oportunidades valiosas para su posicionamiento a futuro que dependerá del gobierno en turno y los sucesores consolidar.

#ElPesoDeLaResponsabilidad: “Gobierno Abierto en México: ¿La Alianza que no fue?”

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En términos generales, Gobierno Abierto es un concepto que se emplea para caracterizar a aquel gobierno que inaugura un proceso de interacción con los ciudadanos, a través de una relación de doble vía, en la que éstos expresan sus opiniones sobre políticas públicas, coparticipan en la producción de bienes o servicios públicos, e intervienen activamente en el control y evaluación de la gestión gubernamental.

El concepto ha estado en el centro de numerosos estudios de Ciencia Política desde hace, por lo menos, una década. Quizás tomó su mayor proyección cuando en 2011 se creó la Open Government Partnership (Alianza para el Gobierno Abierto), con el propósito de construir la mayor instancia institucional global de intercambio y evolución conjunta en la materia. Precisamente, México fue uno de los ocho fundadores de esa alianza, junto a los gobiernos de Brasil, Estados Unidos, Filipinas, Indonesia, Noruega, Reino Unido y Sudáfrica. Actualmente son 75 países los que se han adherido a la Alianza, realizando más de 2500 compromisos para hacer que sus gobiernos sean más abiertos y responsables (para más información sobre la Alianza se puede consultar: goo.gl/MyqZ4n).

La importancia del tema –y, aún más, de la Alianza– radica en que los instrumentos de cualquier gobierno que se considere “abierto” deben estar basados en tres principios fundamentales: 1) transparencia y acceso a la información; 2) participación activa de los ciudadanos en los asuntos públicos; y 3) colaboración entre diferentes sectores (público, privado y sociedad civil), con el fin de incrementar la eficiencia de la gestión del Estado y mejorar los servicios públicos y la calidad de vida de toda la población, aprovechando las ventajas del uso de las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Así, resulta evidente que este modelo pretende establecer nuevos elementos sobre la manera en cómo los gobiernos se relacionan con los ciudadanos. Uno de esos elementos es, sin duda, el valor de la confianza. Valor que, por naturaleza, debe ir en dos direcciones: de los ciudadanos a los gobernantes, y viceversa.

Me interesa escribir sobre este tema debido a que apenas el pasado lunes 19 de junio diversos medios de comunicación informaron, con base en un reportaje de The New York Times, a su vez elaborado a partir en un estudio del Citizen Lab de la Universidad de Toronto, que diversos representantes de la sociedad civil habían sido espiados a través de sus teléfonos celulares por medio de un software conocido como Pegasus, desarrollado por la empresa NSO Group Technologies, cuyo capital y oficinas centrales se encuentran en Israel. Como lo escribió ayer Salvador Camarena, el artículo del diario estadounidense amplía los hallazgos del reporte “Gobierno Espía, vigilancia sistemática a periodistas y defensores de derechos humanos en México”, dado a conocer por la Red de Defensa de los Derechos Digitales (documento que se puede revisar en el siguiente vínculo: https://goo.gl/r8pt89).

Sin embargo, este no es el primer caso de espionaje contra integrantes de la sociedad civil que se da en nuestro país. Ya en mayo pasado, el Núcleo de Organizaciones de la Sociedad Civil (NOSC) determinó retirarse de los trabajos de la Alianza para el Gobierno Abierto en el plano federal, argumentando que han perdido la confianza en el Secretariado Técnico, institución tripartita en la que participan representantes del Ejecutivo y del Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información (INAI), como órgano garante. En este sentido, organizaciones como Fundar, GESOC, Transparencia Mexicana y CIDAC, entre otras, censuraron la actitud asumida por las autoridades frente a evidencias de que se había violentado la privacidad de algunos de sus miembros. Sin confianza no pueden continuar participando en la Alianza, argumentaron.

Avanzar para que la construcción de los Sistemas de Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción incorporen las exigencias de organizaciones civiles, académicas y empresariales, es un elemento indispensable para restaurar la relación Estado-sociedad. Como lo mencionó Jacqueline Peschard en su toma de protesta como presidenta del Comité Ciudadano del Sistema Nacional Anticorrupción, no basta que los ciudadanos sepan qué hacen los gobiernos, por vía de la transparencia, sino que deben ser actores directos de las decisiones y políticas que aquéllos adoptan. Se trata, pues, de una nueva relación entre sociedad y gobierno, y para que prospere es indispensable que exista un dialogo basado en el respeto mutuo y la confianza de las partes.

El establecimiento de políticas relacionadas con Gobierno Abierto, construidas a partir de mecanismos transparentes y con aportaciones ciudadanas, ha demostrado ser eficaz en otras regiones del mundo. México no debe ser la excepción. Con todo –como se argumenta desde la Ciencia Política– se debe reconocer que Gobierno Abierto, como idea y como práctica, continúa siendo un concepto en construcción. Por desgracia, el contexto actual lleva a suponer que la idea difícilmente se podrá materializar mientras siga existiendo un déficit de confianza entre las partes. Toca ahora al gobierno actuar para recuperarla. Cuidado, si no lo hace, se puede perder una oportunidad que no regresará.

El Talón de Aquiles: “El Manifiesto de Paz Sostenible (Segunda Parte)”

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El martes 14 de marzo de 2017, el Laboratorio Transnacional Paz Sostenible A.C. (LTPS), cumplió su primer año de existencia. Esta ocasión amerita retomar la reflexión que inicié en abril del 2016, en el Talón de Aquiles # 8, titulado “El manifiesto de paz sostenible (primera parte)”. Procedo entonces en dos vertientes. Por un lado, es central recordar por qué es importante reflexionar sobre la paz, y su sostenibilidad. No pretendo desarrollar aquí una cátedra al respecto y tampoco estoy seguro de poder hacerlo.

Sí puedo afirmar que este es uno de los temas centrales de nuestro tiempo, si bien existen dos elementos que convierten esta reflexión, como explicaré a continuación, en una aventura abstracta y difusa. A pesar de ello, quisiera enumerar, en un segundo momento, algunos de los desafíos que debemos enfrentar los que deseamos trabajar a favor de la paz.

 

¿Por qué es importante reflexionar sobre la paz sostenible?

La paz ha preocupado a filósofos por milenios, si bien el carácter abstracto y difuso hace de esta, una ardua aventura. Por un lado, existe la crítica del idealismo: el pacifismo es un movimiento ingenuo, que no toma en cuenta el hecho que los protagonistas sociopolíticos son racionales y egoístas.

La guerra ha existido desde que el ser humano puso los pies sobre el planeta; el mundo en el que vivimos hoy es el resultado de esa realidad. Desde esta perspectiva, los intereses, tanto en política interna como internacional, explican nuestra tendencia a la violencia. Múltiples ejemplos, sin embargo, en diversas áreas del quehacer humano, muestran que esta afirmación no es tan certera, y que sí es posible pensar en un mundo articulado alrededor de la cooperación internacional.

El hecho que el “egoísmo racional” guíe mucho del comportamiento humano, no implica que el mismo se guíe exclusivamente por el egoísmo.

Si nos hubiéramos rendido ante esta supuesta “cruda realidad”, no existiría hoy una Organización de Naciones Unidas (ONU) la cual, a pesar de sus múltiples debilidades, sigue presentándose como un baluarte de los que pensamos que un mundo mejor es posible.

Son 97,000 Cascos Azules, provenientes de 110 países grandes, pequeños, ricos y pobres, los que en 2017 se encuentran desplegados en 16 operaciones de paz alrededor del mundo. Hoy, si bien los conflictos armados internos siguen cobrando muchas vidas, demasiadas, la guerra entre Estados ha prácticamente desaparecido. Esta cooperación no se limita al nivel político.

En el ámbito científico, uno de los mayores logros en ingeniería, la Estación Espacial Internacional, y que es el fruto de la cooperación entre la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), la Agencia Espacial Rusa (FKA), la Agencia Japonesa de Exploración Espacial (JAXA), la Agencia Espacial Canadiense (CSA), y la Agencia Espacial Europea (ESA), pasa por encima de nuestras cabezas más de 15 veces por día, a una velocidad de 27,743 kilómetros por hora.

Si esto no ejemplifica cooperación internacional a favor del progreso humano, entonces que alguien me explique de qué se trata. Es decir, no es fácil cooperar, pero se puede, y ejemplos reales y concretos existen para sustentar esta posición.




Por otro lado, hablar de construcción paz es difuso, pues existen múltiples formas de violencia que se erigen como obstáculo. Si se focaliza exclusivamente en violencia letal, es decir en las muertes, es fácil perderse en los análisis de las dinámicas de la violencia colectiva en cualquiera de sus formas.

Ya sea violencia política (que enfrenta Estados represores a guerrillas y otros grupos armados), violencia social (que puede tomar la forma de genocidios, limpieza ética, etc.), o violencia económica (principalmente causada por el crimen transnacional organizado), el análisis no es fácil.

Pero si, además, incluimos otros tipos de violencia – la de género (contra las mujeres y poblaciones sexualmente diversas), la simbólica (discriminación y otras exclusiones basadas en características étnicas o socioeconómicas), el maltrato a personas de la tercera edad, a los animales, etc. – entonces nunca terminamos.

Alcanzar la paz significa entonces luchar contra esos comportamientos. Es decir, la “paz sostenible” implica una revolución que debe abarcar al ser humano en todas sus dimensiones. La opción contraria, es decir no hacer nada porque es iluso pensar que se puede cambiar, no es éticamente factible.

No solo implica aceptar tanta injustica y maltrato, sino que además incurrimos en una contradicción ética: vivimos, y muchos de nosotros defendemos, un mundo en donde el universalismo de nuestra moralidad nos enseña que todos los seres humanos somos iguales. Habría entonces que actuar consecuentemente.

 

¿Por dónde comenzar?

En la abstracción de lo general, es posible argumentar que es vital extender los valores del cosmopolitismo, los cuales se nutren del pensamiento estoico greco-romano, y que encontraron en Kant a un aliado importante. Debemos ser prudentes y adherir a valores propios de la humanidad. Debemos alejarnos de los nacionalismos insensatos. Para ello, debemos comenzar aceptando el precepto publicado en 1762 por Jean-Jacques Rousseau, en su novela “Emilio o de la educación”, según el cual el ser humano es “bueno por naturaleza”.




Argumenta Rousseau que, si no fuéramos oprimidos por la educación tradicional y corrompidos por la sociedad, estaríamos todos orientados a hacer el bien. ¿Idealismo? Tal vez ese sea el caso, pero tal vez no. En su libro “Camino hacia la Libertad”, Rolihlahla, llamado cariñosamente en Sudáfrica Madiba, pero quien es mejor conocido a nivel internacional por el nombre que adoptó para poder asistir a la escuela – Nelson Mandela – señalaba: “Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión.La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario”. Sudáfrica sigue siendo, a pesar de todo, un modelo de transición pacífica hacia la democracia. ¿Amor y Paz? Tal vez, pero con resultados concretos.

¿Cuál es el punto? Cuando el planeta explote, ya sea por el cambio climático, porque alguna de las armas nucleares detone por abandono o por haber caído en manos de un grupo/red transnacional radical, o porque las desigualdades sociales han llegado a un punto insostenible, poco importará si somos japoneses, marroquíes, o turcos.

Todos estamos en el mismo barco, y aunque vivamos creyendo que solo en el comercio nos liga, la verdad es que somos más interdependientes de lo que pensamos: nuestro futuro, y el de las especies que nos acompañan, depende de las acciones que, como colectividad, tomemos hoy.

Pensar en términos de “paz sostenible” es entonces importante al menos en tres sentidos.

Primero, es un acto político, pues al hacerlo, estamos indicando que, a pesar de los intereses particulares de múltiples actores, se debe ir más allá. Se trata un necesario e impostergable acto de rebeldía, de juventud e ingenuidad, ante el cinismo que nos ahoga.

Segundo, es un acto de humanidad y humildad. Se trata de reconocer que nuestro interés racional y egoísta nos llama a vivir en ambientes que garanticen la seguridad. Desarrollar arquitecturas segregacionistas que esconden lo feo, es decir la pobreza, para mostrar solo lo bonito (esto aplica a nivel local e internacional) no implica seguridad. La paz sostenible incluye también proteger el medio ambiente y las especies animales, pues no hay economía que aguante un planeta desarreglado.




Pero todo esto es abstracto. ¿Por dónde comenzar en lo concreto? Cuatro son los principales retos del LTPS en lo inmediato. Primero, es fundamental conseguir financiamiento estable que permita desarrollar proyectos concretos en aspectos específicos del quehacer humano ligados de forma directa o indirecta a la generación de espacios de paz.

El reto es de talla, pues la cooperación usualmente privilegia la generación de logros el corto plazo, en una lógica de eficiencia en la gestión financiera. De lo que se trata es de circunscribir estas iniciativas “fragmentadas” en una visión holística que permita cumplir con el cortoplacismo sin perder de vista el largo plazo. Segundo, hay que quebrar la lógica de competencia entre las entidades gubernamentales, no-gubernamentales, y la academia. Hay que generar genuinos espacios de convergencia interinstitucional.

El LTPS es una iniciativa independiente, interinstitucional y multidisciplinaria, y por ello requerimos de la cooperación para crecer. Debemos actuar en esta dirección sin caer en líneas partidarias o políticas que a veces, por no decir a menudo, impregnan el quehacer de las entidades públicas y privadas.

Tercero, el elemento transnacional, que implica la adopción de una perspectiva “glocal” (intersección entre lo global y lo local) es central, pues en el mundo contemporáneo, lo global tiene incidencia local, y viceversa. Cuarto, debemos pasar de la teoría a la práctica. Lo afirmaba el año pasado y lo vuelvo a afirmar hoy: uno de los retos de nuestra generación es ejecutar ideas que cambien el mundo en el que vivimos: diagnósticos tenemos de sobra; lo que hace falta es actuar, y hacerlo asertivamente.

 

Epílogo (un poco menos preliminar que el del año pasado)

Ser “cosmopolita” o considerarse “ciudadano del mundo” no significa viajar mucho, ser “internacionalista” o tener diferentes nacionalidades. Ni siquiera implica ser multicultural. El cosmopolitismo es despojarse del nacionalismo que tanto daño ha hecho, dejar de cantar himnos y de envolverse en banderas, y priorizar la adhesión a la humanidad. Primero soy humano; luego puedo ser costarricense, francés, gay, norcoreano, rico, pobre, latino, asiático, bisexual, conservador, mujer, o revoltoso.

Implica también reconocer que los intereses individuales no se pueden alcanzar si no existe una garantía de supervivencia en paz, la cual, como especie, debería ser considerada nuestro más importante interés colectivo. Invito a todos los que se deseen sumar a esta iniciativa, a acercarse a nosotros. Las necesidades son múltiples, los recursos escasos, pero la acción colectiva organizada es necesaria.

Por algún lugar se empieza, y este puede ser un buen inicio. Termino esta segunda parte del manifiesto de paz sostenible igual que el año pasado: hago un llamado para que seamos, más que expertos en construcción de paz, verdaderos constructores de paz. Mayor información sobre el LTPS es accesible en nuestro sitio web, el cual debería entrar en funcionamiento muy pronto, por la página Facebook (@pazsostenible.org), la cual está en actividad desde febrero de 2017. También nos pueden escribir a: info@pazsostenible.org

Fernando A. Chinchilla

Cholula (México), marzo de 2016

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”