Fintech: ¿Qué tanto es tantita regulación?

¿Cuándo es pertinente comenzar a regular una industria en auge? ¿Cómo asegurar que la legislación no detenga el crecimiento natural de un sector? Éstas son preguntas que autoridades financieras y empresas del sector Fintech1 deberán responder en las próximas semanas.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), autoridad rectora del sistema financiero mexicano, lidera la creación de una ley para regular de manera específica a la industria de Tecnología Financiera (fintech), incluyendo las empresas que participan, las operaciones que se realizan y a los usuarios de estos servicios.

Junto con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y Banco de México, la SHCP diseña la regulación que busca dar certidumbre legal a operaciones de préstamos colectivos (conocidos como crowdfunding), monedas digitales (como los bitcoins) y medios de pago, entre otros, principalmente para seguridad de los usuarios.

Lo anterior debido a que las empresas fintech, al actuar como intermediarios entre quienes necesitan dinero y quienes están dispuestos a invertir ese dinero y al ejercer actividades de captación de recursos, deberían sujetarse a una normativa que proteja el patrimonio de los usuarios, como sucede en la banca tradicional y que evite fraudes (como el caso Foodies).




La industria fintech ha crecido a pasos agigantados en México. Tan sólo el año pasado las empresas de este sector pasaron de 128 en mayo a 158 en noviembre, las cuales además captaron del público 100 millones de dólares, a diferencia de los 55 millones de dólares que operaron en 2015. En América Latina, nuestro país lidera el auge de este tipo de servicios financieros destacando las plataformas de medios de pago, préstamos colectivos, gestión de finanzas personales y cotizaciones de productos bancarios.

Este importante desarrollo ha despertado el interés y deber de las autoridades para regular un mercado que en México aún es minúsculo a comparación de Estados Unidos e Inglaterra, que ya cuentan con leyes dedicadas a start-ups fintech.

Precisamente en estos países extranjeros nuestras autoridades están buscando las bases para edificar la ley fintech, tomando “lo mejor” de cada país y de la experiencia de sus autoridades para adecuarla a las necesidades y características del mercado mexicano.

En estos días las empresas fintech mexicanas estarán revisando el borrador de la ley enviado por la SHCP a fin de realizar comentarios y sugerencias para procurar su correcto funcionamiento una vez que exista una ley como tal. En mi opinión el intercambio de ideas entre el regulador y el regulado es el punto más importante para regular un sector neófito en un país emergente como México.




La obligación de velar por la justicia del primero y los conocimiento técnicos del segundo deben dar como resultado una ley que sirva para proveer de forma segura servicios financieros de calidad y a la altura del país que deseamos ser. Para detonar el crecimiento del sistema financiero mexicano requerimos mayor libertad jurídica para la iniciativa privada, para que se refleje en mejores productos para los usuarios y en mayor dinamismo en los subsectores que integran el sistema.

En su momento, el Congreso de la Unión tendrá la enorme responsabilidad de aprobar una ley que sí sirva y que rogamos no detenga el impulso que la industria fintech ha logrado ya en México.

                                                                                                        

¿Qué es Fintech?: 1 http://altavz.com/2016/09/20/financiamiento-hipster/

 

______________________________
– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Hacerse güey también cansa

Amigas, estoy muy contenta porque regresó a casa nuestro neoliberal favorito, Luisito Videgaray. ¡Sí, nuestro querido hombre de Malinalco está de vuelta! Me da mucho uusto porque estaba muy desaprovechado vagando por ahí, es un hombre de familia y esa mansión de Malinalco no se paga sola, amigas.

Ustedes porque no han salido de San Agustín ya creen tenerlo todo y no es así, este hombre ya ha conseguido casi todo lo que un político mexicano pudiera soñar, pero no todo ha sido miel sobre hojuelas…




Después de la sacudida que le dieron de la SHCP se hablaba de la caída política de Luisito, ya lo hacían viviendo debajo del Periférico o hablando de política en algún programa nocturno de opinión y análisis que nadie ve…

Amigas, hacerse güey también cansa. Mientras no tuvo jale, Luisito, aprovechó para prepararse, aprendió a cortar el césped de su castillo personal, contar chistes en el Zócalo por algunas monedas y así mejorar sus habilidades interpersonales, hasta otomí aprendió mientras junto con la nana cuidaba a sus hijos… pero Luisito estaba para más, mínimo de maestro de inglés para el Primer Copete de la República.

Luisito estaba viendo muy a gusto su programa Sabadazo cuando le llegó la llamada del teléfono rojo para presentarse al día siguiente a trabajar.

De ahí que haya salido con esa barba a medio rasurar y diciendo que él venía a aprender, seguro que no sabía ni a que puesto lo habían llamado, Relaciones Exteriores, Sagarpa, Fundación Colosio… lo que sea es bueno, a quién le importa.

No faltan esos resentidos hijos del lopezportillismo y esos imberbes millennials que aun traen la leche en los bigotes que me lo acusan de ser oscuro, corrupto, gris, tecnócrata, neoliberal y derechoso.

¿A quién querían? Las únicas opciones eran Luisito y Mario “el Chueco” Villanueva, que en sus años en el bote gringo ya aprendió inglés. Estos millennials aparte de gueyes, ilusos… esto es México, si no nos gustara tanto la improvisación política, seríamos suizos…

No queridos, Luisito aparte de ser egresado del MIT tiene el Whatsapp del cabeza de queso Oaxaca que todos sabemos quién es y eso ni Obama.

Luisito es brillante, abusadillo, nadie sabe y quizás nadie sabrá que negoció con Trump para hacer aquella famosa visita.

Aun así, estoy segura que Luisito aplicando la vieja confiable del folclor priista tan divertido le prometió a don Trump, lavadores de coche, cocineras, jardineros, boleros, franeleros para la Casa Blanca, tortillitas recién salidas del nixtamal 24/7 y sus quesadillitas de huitlacoche light para doña Ivanka y doña Melania.




Caray, si paisanos sobran para hacer esos trabajos y la filosofía lopezportillista inventó más castas y tipos de servidumbre que ni los de House of Cards imaginan.

Grande Luisito, en mi tienes una amiga y las chicas del té canasta de la Nati siempre estaremos contigo.

______________________________
– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Herencia Maldita

Muchos de este lado del país estamos de fiesta, hace sólo un par de días concluyó probablemente el peor sexenio que ha tenido que atravesar el Estado de Nuevo León, y eso en verdad es motivo de celebración.

Muchos de este lado del país estamos de fiesta, hace sólo un par de días concluyó probablemente el peor sexenio que ha tenido que atravesar el Estado de Nuevo León, y eso en verdad es motivo de celebración.

El arranque del Gobierno del Ing. Jaime Rodríguez Calderón (“El Bronco” para la raza) ha generado una gran expectativa en las posibilidades que conlleva tener un Gobierno “Independiente”. Propios y extraños han encontrado en la figura del Bronco un héroe cabalgante que acabará con la corrupción y pondrá en senda de crecimiento a la siempre pujante “Sultana del Norte”.

Aún y cuando la buena voluntad y el talento llegasen a existir, el Gobierno entrante ya carga consigo un presagio desafortunado, una herencia maldita que puede diezmar hasta al más hábil de los políticos: la gigantesca Deuda Pública Estatal.

El recién Gobierno saliente declaró ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP o Satanás) una deuda pública de 61,077 Millones De Pesos (MDP). Esto corresponde a un 5% del Producto Interno Bruto (PIB) que genera el Estado y a un incremento durante el sexenio de 129%, obligaciones financieras que representan un 229% de los recursos que recibe el Estado por concepto de participaciones federales (principal fuente de ingresos de los Estados), y que colocan a Nuevo León como uno de los cuatro Gobiernos más apalancados e irresponsables del país.

El recién Gobierno saliente declaró ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP o Satanás) una deuda pública de 61,077 Millones De Pesos (MDP).

Para no acabarla de amolar, durante los últimos días distintos académicos, representantes de organismos de la Sociedad Civil y hasta el mismo Bronco en su toma de protesta, han revelado que las cifras presentadas ante SHCP, ¡tranquilamente omiten un rubro de la deuda estatal!

Como explica el Dr. Abel Hibert, Economista y Director de Posgrado de la Universidad Metropolitana de Monterrey (UMM), la cuenta pública del segundo trimestre del 2015 (http://archivo.nl.gob.mx/?P=transparencia_sfytge&concepto=informes-cuenta-publica) no aclara cuánto es la deuda que se tiene ante proveedores, y esconde un pasivo aproximado de 45 Millones De Pesos, adicionales a los 61,077 antes mencionados. Tomando esto en cuenta, la deuda pública podría alcanzar un valor aproximado de 106,077 millones de pesos, lo cual representa un incremento del 391% de la deuda durante el sexenio 2009 – 2015 ¡El 8.6% del PIB estatal!

Las excusas que se han dado a lo largo de los años han sido bastantes, entre ellas, las más recurrentes son los destrozos del “Alex” en el 2010, la inversión necesaria para acabar con la crisis de inseguridad, y mi favorita: la fuerte inversión que se hizo en infraestructura de vanguardia y obra pública de primer nivel en Nuevo León.

Los señalamientos y la culpas se han presentado en todos los bandos, y no han parado en los últimos meses; ahondar en ese tipo de grilla no es la intención de este escrito. Al igual no pretendo marearlos más con cifras como los 6,600 millones de pesos de déficit que tuvo la administración anterior a Julio del 2015, o los 71,996 millones de pesos de gasto corriente ejercidos en el 2014 (de los cuáles 20% fueron destinados a nóminas).

Lo importante de toda esta marabunta de números no es lo sucedido, si no lo que podemos esperar del próximo gobierno en base nuestras condiciones actuales:

1.- El Gobierno Estatal no tendrá mucho margen de maniobra en temas de inversión, ya que tiene menos capacidad para endeudarse; le van a prestar más caro, y la misma operación le representa perdidas.

2.- El contexto macroeconómico (precio del dólar, precio del petróleo y perspectivas de crecimiento económico) tendrá repercusiones negativas en los montos de participaciones federales, prolongando la agonía e inmovilizando más al gobierno.

3.- Por los puntos antes mencionados, es muy seguro que no veamos la eliminación o disminución de impuestos estatales como la tenencia (el Santo Grial), y en determinado caso podamos ver un incremento de estas.

El Gobierno Estatal no tendrá mucho margen de maniobra en temas de inversión, ya que tiene menos capacidad para endeudarse; le van a prestar más caro, y la misma operación le representa perdidas.

Es un panorama desalentador, mas es remontable. Con la experiencia de nombres como Fernando Elizondo Barragán o Fernando Turner, el Gobierno Bronco podría idear medidas para voltear el marcador, como:

1.- La obvia restructuración de la deuda. Especialmente renegociando con aquellos proveedores faltos de finiquito, y eliminando proyectos de inversión insostenibles.

2.- La disminución de la carga que tiene el gasto corriente en el presupuesto estatal (cortar cabezas y tumbar aviadores). Se debe de crear un aparato de gobierno más eficiente que requiera de menos elementos, y produzca más beneficios sociales.

3.- La generación de proyectos de inversión pública al estilo de la acupuntura: inversiones pequeñas, dirigidas estratégicamente en el origen de los problemas y malestares sociales.

El éxito o fracaso de su gobierno se definirán en buena medida en que tan bien afronte estos retos y que tan bien nos deje parados para los años venideros.

En fin, la vara que debe de medir el desempeño de la gestión del Bronco no debe de ser que tantas promesas de campaña cumplió o que tan contenta tenía a la gente. El éxito o fracaso de su gobierno se definirán en buena medida en que tan bien afronte estos retos y que tan bien nos deje parados para los años venideros. Acuérdense que “el político de ocasión es aquél que cuando toma decisiones sólo piensa en las próximas elecciones, y el estadista, es aquél que lo hace pensando en las próximas generaciones”.

______________________________
– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”