Modernismo en el Estado Mexicano

En los últimos meses hemos visto decisiones polémicas e interesantes de elementos del Estado Mexicano con respecto a temas polémicos. Se discutió en la Suprema Corte el tema del matrimonio igualitario y el amparo a cuatro personas sobre el consumo de mariguana. Lo interesante acá es que este progresismo ha sido provocado por el modernismo presente en nuestra política y en el mundo entero. Tiene mucho que ver el concepto de “neoliberalismo”, dado que ha potenciado ciertos debates y abordado temas con otros enfoques. Sin embargo, el término tiene una connotación negativa desde el gobierno de Pinochet en Chile y las privatizaciones en México a finales de los 80s.

El modernismo que en la primera década del siglo pasado, Pio X en su encíclica “Pascendi Dominici gregis” lo condenaba como algo hereje, ahora es algo aplaudible y hasta fomentado por ciertos actores sociales.

Esto cambios de paradigma que busca el modernismo buscan reconfigurar lo existente, así la política antidroga se “moderniza” evitando el combate frontal y buscando golpear otras áreas.

Básicamente el modernismo, y después el post-modernismo, motivan a re-examinar cada aspecto de la existencia misma desde la filosofía hasta el comercio, desde la religión hasta el arte. Se fomenta cambiar la mentalidad de la sociedad de manera progresiva fomentando nuevos criterios y nuevas maneras de ver las cosas, como la separación Iglesia-Estado o privatización de industrias estatales.

En México, este modernismo no es algo nuevo, desde los 80s se privatizaron los bancos, los ferrocarriles, el teléfono, el gas natural, la industria siderúrgica, entre otras. Próximamente, la electricidad, el petróleo e incluso el IMSS. Esto cambios de paradigma que busca el modernismo buscan reconfigurar lo existente, así la política antidroga se “moderniza” evitando el combate frontal y buscando golpear otras áreas. Políticos e incluso expresidentes, como Fox, la semana pasada lanzaron frases como “el Estado no tiene derecho a imponer conductas”. Esto es parte de este cambio en donde hay que reducir el estado, fomentar el libre mercado y quitar lo coercitivo a un sistema aparentemente improductivo e ineficaz.

El modernismo puede traer muchos beneficios a la sociedad como la equidad de género y la multiculturalidad, pero hay que estar alerta porque del progresismo pueden salir algunos chacales “neoliberales”.

El modernismo puede traer muchos beneficios a la sociedad como la equidad de género y la multiculturalidad, pero hay que estar alerta porque del progresismo pueden salir algunos chacales “neoliberales”, a privatizar hasta la risa sólo por privatizar sin sentido. La CFE van en camino de esto con la reforma energética, lo mismo PEMEX y el IMSS con el mismísimo Seguro Popular que sigue el esquema de las prepago. Si el modernismo llegó al Vaticano y al Islam, que no llegue a los despachos de nuestros servidores públicos…

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