Dos servicios, un camino: el taxi

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La vialidad de cualquier ciudad es un tema de importancia. Independientemente de si uno vive en la ciudad o va de paso, ubicarse puede convertirse en todo un dilema. La solución rápida sería que alguien nos lleve, nos olvidemos un rato del estrés y lleguemos a nuestro destino sin ningún tipo de apuro. Hasta hace unos años, los taxis eran la opción preferida de la gente que, desembolsando una cantidad mayor, buscaban viajar de manera más cómoda y rápida hacia su destino. Pero, como todo, al haber una oportunidad hubo varios que se apuntaron para aprovecharla.

El bloqueo que duró poco más de nueve horas en la CDMX es el mismo tipo de bloqueos que se produce en todas partes del mundo cuando de la regulación de las plataformas digitales de trata. La historia es la misma: los taxistas ven en las aplicaciones tipo Uber y Cabify un competidor desleal que les roba la clientela y afecta directamente a su trabajo, mientras que los usuarios ven con buenos ojos que las plataformas se escudan en que ellos ofrecen un servicio de mayor calidad y que satisface más necesidades que las del taxista común.

Y los contraargumentos son los mismos: los taxistas dicen que las plataformas deberían ser reguladas para competir al parejo que ellos y en respuesta obtienen un “hay que buscar la coexistencia entre ambos servicios”, con lo que las plataformas buscan evitar a toda costa gravámenes que supondrían un ajuste en sus precios y por ende pérdidas en términos de clientela.

Las soluciones propuestas también suelen ser las mismas: para los taxistas, ajustes en su modernización y cumplimiento de demandas en regular a las plataformas, lo que permite a éstas continuar con esa “coexistencia” y mantenerse activas en el mercado, pero que les obligan a focalizar su ventaja comparativa en temas de seguridad y comodidad al momento de viajar, algo que es un verdadero reto.

Y justo así fue lo que se acordó desde la Subsecretaría de Gobernación: los taxistas contarán con una aplicación que será desarrollada por el Estado y que estaría disponible a finales de este mismo año. De esta amera, el tema de la inmediatez en el servicio quedaría cubierto, pero falta esperar cuáles son las otras características que contemplaría. Por el poco plazo que hay para desarrollarla, algo me dice que no estará tan completa, pero es preferible dejarse sorprender.

¿Y así de fácil? Pues pareciera ser que sí, pero ¿no será que se está queriendo tapar el sol con un dedo? Hay otros temas pendientes y que son vitales para hacer un buen pronóstico de hasta qué punto la nueva app y los incrementos en tarifas de las plataformas (porque diría que es prácticamente un hecho que sucederá) pueden equilibrar la balanza en favor de los taxistas. ¿Qué va a pasar con los taxímetros? ¿Cómo se calcularán las tarifas? Si no bajo la app ¿entonces mi viaje en taxi va a ser igual que siempre? Si sí, ¿entonces cuál es la diferencia? Estas y más son algunas de las preguntas que quedan pendientes de resolver.

Al final, la uberización del taxi terminará siendo la respuesta, pero algo me dice que las tradiciones no se van a perder del todo. “No, joven, ‘ora sí que nomás lo que me marca aquí en la aplicación. Mire. Yo no tengo cómo moverle”

Pactan taxistas y SEGOB; retiran bloqueos

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Los líderes del Movimiento Nacional Taxista han aceptado retirar sus bloqueos y han pedido perdón por sus acciones. Esto se logró después de cuatro horas de diálogo en la Secretaría de Gobernación. 

Se acordó que se revisará la legalidad de las aplicaciones como Uber, Cabify y Didi por varios grupos jurídicos de trabajo, los cuales son las Secretarías de Gobernación y Comunicaciones, los Gobiernos de la Ciudad de México y el Estado de México, y la Consejería Jurídica federal.

“A efecto de considerar la posibilidad de que alguna instancia jurisdiccional señale si son o no legales”, comentó Ricardo Peralta, subsecretario de Gobierno de la SEGOB.

En una minuta, se llegó al segundo acuerdo de que si se establece la viabilidad de las aplicaciones, los integrantes del Movimiento se integren a una aplicación tecnológica “en igualdad de condiciones”. Según el Movimiento, alrededor de 140 mil taxistas en todo México podrían unirse a dicha plataforma.

“Hay un acuerdo en el cual bajo ninguna circunstancia y en cumplimiento de estos mismos acuerdos, no habrá ningún bloqueo a ninguna vialidad de ninguna de las ciudades donde hoy se han manifestado los miembros del Movimiento”, dice Peralta.

Por otro lado, en la Secretaría de Gobernación, los taxistas se disculparon por las consecuencias de los bloqueos que realizaron el lunes en la Ciudad de México y en otras entidades del País.

Sin embargo, justificaron las protestas con el hecho de que las mesas de diálogo que se habían instalado hace tres meses no habían prosperado.

“Somos gente civilizada, privilegiamos el diálogo, somos sensatos, somos prudentes, pero llega un momento que la desesperación nos nubla el pensamiento y llegamos a tener acciones como las que hoy tuvimos”, explicó Ángel Morales, secretario de finanzas del Movimiento.

“Le ofrecemos una disculpa a la ciudadanía porque sabemos que los molestamos mucho. Nos comprometimos a no interferir en las vialidades para no afectar a las familias”.

 

Con información de Grupo Reforma

Taxistas bloquean Terminal 1 de AICM

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Taxistas manifestándose en contra de aplicaciones de transporte como Uber, Cabify y Didi han cerrado el acceso al Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (AICM) desde el Circuito Interior hasta la Terminal 1

Como consecuencia a esto, pasajeros han tenido que caminar desde Circuito Interior para poder llegar a la terminal aérea. La cuenta de Twitter de AICM ha sugerido dirigirse a la Terminal 2, ya que estos accesos funcionan de modo normal, y usar como medio de transporte el aerotrén. 

La razón por la cual los taxistas están manifestándose en la Ciudad de México y varios otros lugares del país es porque ya han pasado cinco años desde que las plataformas digitales de transporte han afectado al conjunto de taxistas en el país al usar de manera ilegal autos particulares para poder dar servicio a los pasajeros. 

Interjet ha anunciado que va a apoyar a los pasajeros que hayan sido afectados con diferentes opciones, pero para conocerlas tendrían que acceder al sitio web de www.interjet.com. Viva Aerobus también está al tanto y sugiere tomar todas las precauciones necesarias. 

 

(Con información de El Financiero)

Aportación de Uber de 1.5% será voluntaria: titular de la AET

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El director de la Agencia Estatal del Transporte (AET), Noé Chávez, aseguró que el cobro del 1.5% planteado de forma temporal para aplicaciones de servicio de chofer, tipo Uber, Cabify y Didi, será voluntaria y no será una obligación.

Chávez detalló que el proyecto de reglamento a publicarse en los próximos días, como marco regulatorio de transición mientras el Congreso aprueba la Ley de Movilidad, no establece un impuesto o cargo obligatorio para dichas plataformas, sino una aportación voluntaria.

“Esto no es un impuesto, salió de ellos. Las plataformas ofrecieron aportar un 1.5 por ciento de colaboración para proyectos de transporte y movilidad, no están obligados, ellos lo están ofreciendo, se va a poner el reglamento y el que quiera aportar, lo va a poder hacer”, dijo el funcionario estatal.

El titular de la AET dijo que no es la primera vez que se aplica este tipo de “contribuciones” puesto que ya ha sido aplicado por el Estado antes en materia ambiental, donde se pedía a los desarrolladores aportar un porcentaje de su proyecto para programas de reforestación.

Chávez indicó que el reglamento para plataformas digitales con servicio de chofer particular podría publicarse esta misma semana, ya que el borrador ya está aprobado.

Por último, reiteró que el Estado sigue teniendo el interés de tener un padrón de choferes que cumplan con tener una licencia vigentes, seguro para el pasajero, cumpla un curso de capacitación que por primera vez será en línea, y verificar que no tengan antecedentes penales.

(Con información de Grupo Reforma)

Inmovilidad

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En las últimas semanas hemos sido testigos del abandono, ineptitud y lentitud con la que el gobierno de Nuevo León aborda la problemática del transporte y la movilidad en nuestro estado. Si bien, es cierto que el sistema de transporte público en la zona metropolitana de Monterrey está totalmente rebasado desde hace años por la demanda de la ciudadanía, no podemos dejar pasar por alto que esto se debe a innumerables descuidos y falta de planeación en el crecimiento de nuestra ciudad. Durante décadas Monterrey creció de forma horizontal y desmedidamente, sin criterios para el transporte y la movilidad de los habitantes, lo que hoy ocasiona los graves problemas que tenemos para los traslados de municipios como García, Juárez, Zuazua, etc. hacia el interior de la ciudad. 

Es totalmente inaceptable que han pasado gobiernos enteros y no se ha podido abrir ni un metro más al sistema de metro de la ciudad, o que los proyectos “innovadores” como la ecovía sean un total fracaso, la ciudad metropolitana de Monterrey merece y necesita con urgencia un sistema integral, eficiente y a buen precio, que cubra la necesidad de traslados en la ciudad.

Es innegable que también es necesaria la participación de la ciudadanía para mejorar la movilidad en la ciudad, así como contribuir a aminorar los niveles de contaminación del aire utilizando menos los vehículos privados, sin embargo, los esfuerzos de la iniciativa privada en algunas empresas o algunas universidades como la UDEM, son insuficientes y es necesaria la implementación de políticas públicas coordinadas con una visión metropolitana, porque pareciera que algunos municipios siguen pensando que son entes aislados y que no forman parte de la metrópoli, pues los problemas de la ciudad son intermunicipales y así deben ser tratados. 

Además a todo esto, se suma la reciente y evidente incapacidad de las autoridades estatales para mediar y generar mejores condiciones a los servicios de plataformas digitales como Uber, DiDi y Cabify, así como para los trasportistas tradicionales. Estas problemáticas, por la falta de organización y la ineptitud de la autoridad, afecta principalmente a la ciudadanía más desfavorecida y que se ve afectada por un lado por la ineptitud y abandono de sus representantes, así como por una ciudadanía que no termina de organizarse.

El taxi vs Uber: ¿cuánto cuesta resolver el problema?

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La cacería de brujas que comenzó en estos días contra los choferes de Uber, Didi y Cabify en Monterrey ha puesto a gran parte de la ciudadanía en contra del gobierno del estado. La premisa es que los conductores de las plataformas no siguen los mismos parámetros que los taxistas convencionales ni pagan la misma cantidad de impuestos por prestar un servicio que -en esencia- es básicamente el mismo y, por lo tanto, los pone en el terreno de la ilegalidad. ¿Es esto del todo cierto? ¿Cuál es el verdadero problema?

Por un lado, se encuentran los taxistas; los de toda la vida. En el mejor de los casos, un taxista tiene que hacer una inversión inicial de varios cientos de miles de pesos para comprar un carro y las placas de taxi que, por cierto, a estas alturas las dos cosas cuestan casi lo mismo. Podría decirse que en total se necesitan unos $300,000 para empezar, dependiendo del año y modelo del vehículo. Los problemas vienen cuando los conductores no pueden invertir dicha cantidad y trabajan para alguien más; alguien que puede pagar y que, cual señor o señora que tienen una casita aparte, lo que quieren es “vivir de sus rentas”. Es decir, el negocio está en tener taxis rentarlos. En Monterrey, un chofer paga unos $400 o $450 diarios al dueño del taxi.

El taxi “verde” tuvo el monopolio durante mucho tiempo y logró sobrevivir a pesar de las circunstancias: la inseguridad (tanto por parte de conductores como de usuarios), las bases y taxis “pirata”, el pésimo servicio, los taxímetros alterados. Los taxis “de base” o “de sitio” (los blancos, pues) luego fueron la alternativa: los pedías por teléfono y hasta los podías agendar para que te recogieran en un día y hora específicos; todo ello a cambio de pagar más. ¿Y cuál fue el problema? Pues que, por ejemplo, algunos de los “taxis ejecutivos” cobraban según tarifas sin sentido y a veces con un criterio completamente subjetivo: dependiendo la hora, el lugar, el destino e incluso dependiendo del cliente, cobraban lo que querían. ¿Cuánto vale una carrera al aeropuerto? Lo que el chofer o la compañía quieran (te veo a ti, Totsa).

Luego está Uber, la tecnología; el que abrió la brecha para los demás. Hay una tarifa fija (o no), que garantiza la seguridad de los pasajeros (o no), en la que los pagos se realizan a través de transferencias para evitar robos (o no) y que permite al usuario en todo momento saber la ruta que el conductor seguirá (o no). Uber le arrebató el negocio a los taxis sencillamente porque su servicio es de mayor calidad (o no), aunque ello implique un costo adicional (¿o no?). ¿Has oído hablar de la tarifa dinámica? ¿Te acuerdas del caso de María Fernanda Castilla y Cabify? ¿Qué pasa si mi conductor no trae cambio? ¿Y si no cancela el viaje, aunque ya me haya bajado? ¿O si se va por una ruta por la que yo no le dije? Estoy plenamente consciente de que la proporción es mucho menor (afortunadamente), pero una cosa no quita la otra.

¿Y entonces? ¿Por qué preferimos Uber? Fácil: porque en México desconfiamos de todo aquello que es propiedad del gobierno. ¿Y por qué? Porque nos suena a corrupción, malos manejos, pésima calidad y mal servicio. ¿Por qué pagamos seguros de gastos médicos mayores? Para no ir al IMSS. ¿Por qué pagamos cable o servicios de streaming? Porque no hay nada bueno en la tele abierta (y menos en los canales del gobierno). La gente espera que la administración funcione como un buen intermediario y no como el propietario, pero esto es otro problema.

En Monterrey estamos tan acostumbrados a pagar de más por todo que si alguien nos dijera que con una cantidad se resuelve el tema de Uber, ya estaríamos juntando. Pero bueno, mejor no doy ideas.

¿Transporte público o privado? El debate de UBER

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El pasado martes 2 de julio, cerca de la media noche, el Gobierno del Estado, vía la Agencia Estatal de Transporte (AET) y Fuerza Civil implementaron un operativo para decomisar las unidades, y en caso de ser necesario, detener a los choferes de las aplicaciones de Uber, Didi y Cabify bajo el principal argumento de que están prestando un servicio de transporte público con placas particulares.

Lo anterior, ha provocado una gran molestia, no solo en los choferes, quienes muchos de ellos, cabe resaltar, su único ingreso económico es generado por prestar este servicio, si no también en los usuarios, quienes el día de ayer, ambos se manifestaron en las instalaciones del Congreso del Estado de Nuevo León para pedir el apoyo de sus legisladores locales, ante lo que ellos consideran, una injusticia por parte del Gobierno estatal.

Pero, ¿Cuál es el conflicto?, y ¿Qué argumentan las partes involucradas?, básicamente los taxistas argumentan que no existe un “piso parejo” de competencia y exigen que se regule la tarifa de las aplicaciones y se les impongan los mismos requisitos que a los autos públicos (permisos, placas, etc). En contra parte, los socios conductores de las plataformas digitales, señalan principalmente que ellos no son transporte público, si no transporte privado y que están violando sus derechos fundamentales al retirarles sus vehículos y negarles una fuente legal de trabajo.

La realidad aquí es que efectivamente Uber o sus equivalentes, no deben ser considerados como “transporte público”, si no como “transporte privado”, pues el servicio que estos ofrecen no es el mismo que el de un taxi tradicional por muchas razones; por poner solo un ejemplo que lo distingue: ellos no recogen pasaje de las calles, únicamente a quien pide el servicio por medio de la aplicación móvil.

Ahora bien, -ojo aquí- eso no los exenta de que sean regulados, el transporte privado también debe ser legislado en la Ley de Transporte para la Movilidad Sustentable del Estado de Nuevo León -próxima a reformarse en el Congreso estatal-. Lo anterior, avalado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que apenas el año pasado resolvió que los servicios privados de transporte son completamente distintos a los servicios tradicionales de transporte público (reconociendo la naturaleza privada/civil de los primeros, contra la naturaleza pública/administrativa de los segundos) y por ende, no se les puede comparar, exigir o limitar tomando en consideración la realidad regulatoria de los taxis en tanto es un servicio completamente distinto a aquél. 

En el mismo sentido, la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE), emitió opinión para los Gobernadores y las Legislaturas estatales en 2015, donde recomienda precisamente que se reconozca una nueva categoría para la prestación de un servicio de transporte, limitando el marco normativo de estas empresas a tutelar objetivos públicos elementales en materia de seguridad y protección del usuario, evitando restricciones como crear la obligación de autorizar o registrar vehículos para prestar el servicio o limitar su número imponiendo requisitos adicionales como de placas especiales y/o cromáticas.

Precedentes existen, el problema de fondo aquí, es que quienes exigen que se regularicen estas aplicaciones, tienen muy poca autocrítica o no se han dado cuenta de que si el usuario prefirió migrar a utilizar otra alternativa de movilidad, es precisamente porque el servicio que ellos estuvieron prestando por décadas no es de calidad: taxímetros alterados, unidades antiguas y en mal estado, en algunas ocasiones con olores desagradables, algunos sin clima, el peligro del pago obligatorio en efectivo, y sin duda lo más importante, que el usuario no se siente completamente seguro de que llegará a su destino, pues no hay algo que respalde, cuide y garantice la integridad física del usuario como si existe en la aplicación móvil, al poder seguir en todo momento el trayecto del vehículo e incluso poder compartir con algún familiar/amigo la ruta.

En fin, las empresas de redes de transporte como Uber, NO deben ser legisladas como transporte público, y el derecho de los ciudadanos de Nuevo León a elegir la alternativa de movilidad que más se adapte a sus necesidades, debe ser garantizado.

El debate enriquece la mente, se vale discrepar. 

Protestas Contra UBER En El Congreso del Estado

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Esta mañana, frente al congreso del estado, taxistas públicos se levantaron en protesta en la avenida Zaragoza para hacer presente su apoyo a la decisión del Secretratrio de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AET), Noé Chávez. Tambien manifestaron en las calles, sus opiniones en cuanto a las diferencias de trato para los taxistas, y los conductores de transporte privados. 

 

Arturo Rodríguez, vocero principal de esta protesta, dio a conocer a los medios, las peticiones y demandas de los taxistas que se organizaron. Dentro de ellas, demandaban la aprobación de una Ley de Movilidad. Una que establesca igualdad en cuanto a la cobranza de impuestos y de misma manera logre dividir los terrenos de operación para un campo de trabajo más justo. 

 

Dicha protesta ocurrió, tras la orden de Chávez, para iniciar una cacería de automóviles registrados para servicios de transporte privado. Esta decisión despertó opiniones polémicas entre los transportistas de servicios públicos y privados. Debido a que aquellos que fuesen miembros de organización de transporte privado, se les confiscó su vehículo, así como se les imponían multas de hasta 42,000 pesos

 

Con infromación de “El Horizonte”

Crónica de la muerte de Apps de trasporte anunciada (o Contra la Agencia Estatal de Transporte de Nuevo León)

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Miro impaciente el celular cada minuto hasta que me indica, tras una breve vibración y encendido de colores en la pantalla un elegante: su Bolt –antes Taxify– ha llegado. Bajo las escaleras de caracol. Me recoge a las 7:42 a.m. en la puerta del departamento en San Nicolás de los Garza en que vivo. Conduce un Toyota Avanza color Gris. 

¿Manuel? Sí, ¿Jorge? Buenos días campeón. Vamos hacia Ruiz Cortines. Claro, ¿te puedo pedir un gran favor? ¿Podrías cambiarte al asiento del copiloto?

Me lo dice con timidez – y hasta cierto punto, pena- cristalizando su mirada. Me lo dice y en él veo los ojos de mis amigos, vecinos, primos, tíos, excompañeros de trabajo. Veo al cansancio astillar sus párpados desde temprano para llevarnos a nuestros trabajos, sus bostezos ahogados por respeto cada que nos recogen a las puertas de algún bar en plena madrugada, asegurándonos una ruta rápida y sin contratiempos hacia nuestros hogares para reposar la fiesta hasta amanecer al día siguiente con la bendición de la cruda secando nuestros labios. Conductores con nombre, rostro, clasificación de servicio en limitadas cinco estrellas, placas de automóvil y trayecto en tiempo real al alcance de la mano. Vamos con choferes diferentes cada día. Les veo la nuca siempre desde el asiento de atrás, reconozco de inmediato actuar sus silenciosos modales para incitarnos a sugerir la temperatura ideal de la calefacción, el género de la música que más nos plazca, la ruta más adecuada y amable para llegar a nuestro destino. Claro Jorge, discúlpame tú a mí, ya me cambio a tu lado. . 

Nombre, perdona es que nos están cazando, hasta se han armado persecuciones, como si fuéramos qué ¿usted cree que parezco un delincuente para que lo traten a uno así?  

Sí, me habla de usted a pesar de verse claramente mayor que yo. Bien podría ser mi padre, un padre joven que madruga para pagar las cuentas. Tiene la mirada triste. Lleva el cabello húmedo, corte estilo militar con unos picos sobresaliendo por su copete como bayonetas para romper los rayos de sol que lo atacan desde el punto de fuga marcado por el retrovisor en esta pre-canícula de infierno regio. Luce una playera polo color gris fajada en unos jeans desgastados por el detergente y un par de tenis New Balance para correr, muy limpios. Alcanzo a echar un vistazo en su reloj del Rey León mientras gira el volante. Después de un breve escaneo, le digo que no, no parece. Como tampoco lo parecen los funcionarios de la Agencia Estatal del Transporte, como tampoco parecen quienes nos gobiernan en la actualidad, sumidos en su fantochería de saco y corbata. Pero ellos no me lo han preguntado aún. No se han levantado temprano de casa con la firme disposición de servir y desquitar sus desorbitados sueldos. No lo han, pero deberían. Deberían ser símil de tantos trabajadores que ganan su precario sueldo en jornadas de sudor, y no su contraste de cuerpo recargado en la silla y pies cruzados encima del escritorio del Congreso. Deberían ser los que sudan en jornadas laborales sin enfriadores ni abanicos. Pero no lo son, ellos solamente son humildes servidores públicos, diputados, senadores, líderes de bancada partidista. Quizá, a ellos les responda similar, pero con un breve complemento de afirmación, sin temor a equivocarme: no, tampoco parecen, pero lo son. 

Anoche le decía a mi esposa, que como quiera hoy iba a trabajar, no puedo pararme ¿qué hago? Solamente cuidarme de no mostrar el celular y esperar que los pasajeros no se molesten por pedirles ir adelante. 

Jorge me comenta que los elementos de seguridad pública junto con los de transporte los extorsionan, amenazan y humillan usando un lenguaje prepotente para denigrarlos, actitud verbal propia de aquellos seres que usan el poder para favorecer su capital económico por vías ilegales, en lugar de entender que esa concesión que la ciudadanía les confía -pagando sus sueldos-  es para protegernos de nosotros mismos y hacer respetar un marco legal que posibilita la regulación de normas para una sana convivencia social. Eso no existe en este momento en las calles del área metropolitana de Monterrey. Existen los gritos plausibles, los jaloneos a contratiempo, las risas de burla que muestran el diente de oro del oficial de tránsito, el énfasis en dejar en claro que en ese diálogo hay un amo y un esclavo, amo de uniforme con insignias oficiales que subyuga con correa en mano. 

Venimos escuchando alabanzas cristianas a través del autoestéreo, mientras perdemos las miradas hacia el horizonte coronado por un semáforo que oscila entre amarillo a rojo sobre la avenida Rómulo Garza cruz con avenida Las Flores.

 ¿De eso se trata no?, de irse contra los que trabajamos bien para sacar dinero para sus moches. Si todo lo de transporte que tenga que ver con el gobierno es pura tranza, ahí está lo de los camiones hace poco y el pésimo servicio de los taxis verdes, por eso nos piden a nosotros, aunque sea un poco más caro, se hace el sacrificio a cambio de la seguridad, cuanta señora y chava asaltada no sale a cada rato, luego unos conducen hasta borrachos y oliendo a meados, sin limpiar el carro, todo lleno de basura.  

Me hierve la sangre. Ni siquiera olvido aún el sabotaje de las rutas de camiones hacia la ciudadanía como protesta a la resistencia del aumento en la tarifa del pasaje. Los noticieros en la televisión transmitían escenas de filas y tumultos de gente con el rostro brillante de sudor y pesadez, huellas de angustia por el rebaje de sueldo a causa del retardo, los probables gritos de sus jefes, la posibilidad de que se tome como pretexto de despido y separación de su fuente de trabajo. Malestar y enojo general. Y el gobierno no hizo nada. Nos organizamos, nos dimos ride, movilizamos estrategias de logística a través de redes sociales para solucionarlo. Tal pareciera que nuestros representantes estatales hacen y deshacen a capricho para favorecer sus intereses con fines de recaudatorios usando la ley como coartada. 

Es ilegal, es ilegal que nos detengan namás porque sí. Que nos traten así, hombre.  Todo para seguir el moche, ¿sabes tú que a los taxis les hacen revisiones periódicas para ver el estado del vehículo y del taxímetro? Pero la mayoría de los taxis están en pésimas condiciones, sucios y con los taxímetros alterados, ¿y sabes por qué siguen circulando? Porque le dan moche a la gente de transporte, a los inspectores y a los tránsitos. Para todos hay. 

Y sí, la tarifa del trayecto de mi casa al trabajo y viceversa, orbita entre los $41-$56 MXP, según los algoritmos de las 3 aplicaciones. La semana pasada tomé un par de taxis verdes en la avenida Casa Blanca cercana a mi domicilio: el primero atendido por un señor canoso de la tercera edad, le gustaba Javier Solís y el Trío Los Panchos, una sonrisa de abuelo, me cobró $37 MXP. El segundo, conducido por un hombre -homofóbico- de alrededor de los 40 años, estampas de la Virgen de Guadalupe por todo el tablero del carro,  cuya plática -no solicitada- versaba en  quejarse de un “joto” que salía en la serie de El Chapo, fueron $68 MXP. ¿Está claro? 

La cultura de las taxis de alquiler se ha visto ennegrecida debido a diversos factores: casos de sobre-cobro por taxímetros alterados, imposición de cuotas mínimas -con perfecta organización dentro de ellos mismos para que el usuario no tenga elección-. Por poner un ejemplo, hablemos del Barrio Antiguo donde los taxistas interfieren en el tráfico y se acomodan por las calles principales como si les pertenecieran -estacionados en doble fila frente elementos de la Fuerza Civil- y cobran mínimo $200-$300 MXP para llevarte a cualquier lado, si no, no trabajan; así como la infinidad de casos de asaltos a mano armada y violaciones cometidos por choferes cuyo delito jamás encontró justicia, disuelto entre papelería y complicidad de otros funcionarios del gobierno estatal a los que -también- les llega dinero de estas extorciones directamente a sus bolsillos.    

Estamos ante una acción orquestada por la máxima red de corrupción y recaudación del Gobierno de Nuevo León desde hace ya varias generaciones, sin importar nombres o partidos políticos. Se ocupa una limpia urgente de personas en esa división de transporte, buscar una -o varias- alternativas, el servicio comunitario de transporte por nosotros mismos con compañeros de trabajo, retomar el ciclismo como medio inmediato de transporte, alzar la voz, denunciar y presionar a través de la opinión pública, generar el consenso, develar posibilidades legales para defendernos y compartirlas, frenar los atropellos ante el gran hecho que tenemos en frente: se le está quitando de forma ilegal a gente honrada el dinero que sale a ganarse desde las primeras horas de la mañana hasta ya muy entrada la noche para enriquecer aún más a caciques de la tranza, señores feudales del téibol y mirreyes designados por dedazo de #PapiPartidoPolítico. Fortaleciendo una red que hace tiempo dejo sus hilos de tela atrás para consolidarse como una hiper-estructura metálica de corrupción intocable. 

Y esa gran obra de ingeniería y arquitectura poco ética, vendrá a sustituir -si la dejamos florecer aún más-  al Cerro de la Silla como el gran símbolo regiomontano. 

Llegué a mi destino. Que tengas un buen día Jorge, gracias, estoy contigo, quiero hacer algo, te juro que quiero hacer algo.  

Da Estado opción de permisos temporales para Uber, Didi y Cabify

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El Gobierno del Estado de Nuevo León planteó este miércoles un esquema de “permisos temporales” para automóviles que presten servicios de transporte a través de aplicación, mismo que deberá aprobar el Consejo Estatal del Transporte, esto tras las críticas por los operativos contra estos vehículos.

“La propuesta consiste en dar un plazo perentorio de 30 días a los choferes que se valen de este tipo de plataformas para que obtengan su licencia de conducir tipo “E” y cuenten con un seguro de responsabilidad civil de chofer”, informó el Estado en un comunicado.

Por otro lado, las empresas deberán entregar una base de daros con el detalle de sus socios que operan en el Estado.

En el comunicado se cita al titular de la Agencia Estatal del Transporte (AET), Noé Chávez, y se sostiene que con la propuesta se garantizaría el sistema seguro que se busca par los usuarios.

“Con esta propuesta buscamos garantizar un servicio seguro para la ciudadanía, pero sobre todo equitativo para todos los prestadores del servicio de taxi”.

Una vez que se cumplan todos los requisitos, los choferes podrían tramitar un permiso por 6 meses con opción a renovarse por un periodo similar, en lo que la Ley de Movilidad es analizada y aprobada en el Congreso del Estado.