Refugiados: ¿Legal o ilegal?

Un tema que definitivamente ha venido tomando importancia en los últimos años a nivel mundial es el tema de los refugiados. Esta semana, la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica autorizó al Presidente Donald Trump de aplicar más partes de su veto migratorio, en especial los relacionados con prohibir el ingreso de los refugiados. Este fallo de la suprema corte viene a contrarrestar un fallo que dio la semana pasada el juez distrital Derrick Watson donde ordenaba al gobierno permitir la entrada de refugiados provenientes de países como Siria y varias naciones en conflicto. Aún así el fallo de la suprema corte excluye del veto a los refugiados con familiares cercanos en Estados Unidos quienes siguen reteniendo su derecho de ingreso a esa nación.

Primero, es importante definir el concepto de refugiado. Según la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados un refugiado es una persona que “debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de su país; o que careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores no quiera regresar a él”. No debe confundirse el concepto con el de migrante o inmigrante ya que estos tienen más motivos para desplazarse (estudios, trabajo, salud, etc) y no son forzados a hacerlo.

Históricamente hablando México no ha sido ajeno al tema, durante la Revolución Española se dio asilo a miles de españoles que huían del gobierno de Francisco Franco y años después durante la Segunda Guerra Mundial, México dio asilo a miles de judíos y perseguidos políticos del régimen nazi provenientes de distintos países de Europa, inclusive Gilberto Bosques quien es considerado el Oskar Schindler mexicano salvó a más de 30,000 personas al darles pasaportes para escapar a México durante su estancia en la Francia controlada por los nazis. En la década de los 80s durante los conflictos armados en Guatemala, México dio asilo a más de 45 mil guatemaltecos que vinieron a refugiarse principalmente en el centro y sur del país.

Según la agencia de la ONU para los refugiados (UNHCR – ACNUR) en 2016 se rompió un nuevo record para tiempos de paz en cuanto a personas desplazadas con 65.6 millones de refugiados a nivel mundial. En 2015 Alemania sola recibió 722,400 solicitudes de asilo principalmente de sirios e iraquíes, Canadá en 2016 acogió a 46,700 refugiados y Estados Unidos admitió a 96,900 refugiados durante el último año de Obama. Las solicitudes de asilo de Guatemala, El Salvador y Honduras a México y Estados Unidos han aumentado 27 veces con respecto a 2012 con 545,296 solicitudes pendientes.

Los países tienen derecho a regirse por si mismos como parte se su soberanía pero prácticamente todos son integrantes de las Naciones Unidas y reconocen varias convenciones sobre derechos humanos donde las más básicas incluyen el tema de los refugiados que ante un peligro inminente deberían de ser protegidos por el país receptor. Creo que es importante que cada nación tenga bien definido su marco legal para distinguir entre inmigrante y refugiado y buscar que a ambos se les de un trato digno séase para regresarlos a su país de origen o de no ser posible en el caso de los refugiados de darles asilo o auxiliarlo para que continúen su viaje aunque esto pueda traer consecuencias políticas con otros países receptores.

¿La justicia tiene género?

¿La justicia tiene género? Es una pregunta que me he estado haciendo tras los últimos atentados en Turquía, Líbano, Francia, Siria, entre otros. ¿Realmente existe la justicia? Y si es que existe, tiene alguna preferencia en el mundo machista y patriarcal en el que vivimos. Mi respuesta es sí, hasta este concepto discrimina a los sectores más vulnerables como lo son las mujeres.

Vivimos en un mundo donde hay millones de desplazados. Tan sólo en el 2011 se estimó una cifra de 43.3 millones de personas desplazadas por conflictos y persecuciones. De acuerdo a la ONU, cada minuto ocho personas lo dejan todo para huir de la guerra, la persecución o el terror. Las mujeres son el sector más vulnerable y con mayor riesgo. El problema para ellas no es solamente el desplazamiento, éste es solo el inicio de muchos más.

Denuncian hostigamiento, detenciones arbitrarias, abusos físicos, torturas, violaciones, entre muchas más. Sin embargo, esto es el inicio de lo que para ellas serán las secuelas inmediatas y permanentes de la guerra.

Se han reportado en diferentes organismos internacionales las denuncias de mujeres principalmente provenientes de Siria. Denuncian hostigamiento, detenciones arbitrarias, abusos físicos, torturas, violaciones, entre muchas más. Sin embargo, esto es el inicio de lo que para ellas serán las secuelas inmediatas y permanentes de la guerra.

De acuerdo a un estudio realizado por Human Rights Watch, estas mujeres son víctimas de todos los frentes: de fuerzas gubernamentales y leales al gobierno, también por grupos armados opositores como Liwa’al-Islam y organizaciones extremistas como el Estado Islámico, Iraq y el Levante (EIIL). Muchas mujeres aseguraron, en el reporte elaborado por la ONU “We Are Still Here: Women on the Front Line of Syria’s Conflict”, que fueron detenidas en su país por brindar asistencia médica a los heridos y por manifestarse pacíficamente en contra de los hechos violentos que se viven todos los días desde hace más de 4 años en Siria.

Este reporte se elaboró de testimonios recopilados de mujeres refugiadas en Turquía. Estas mujeres, aunque ya no viven en guerra bélica, sí siguen en guerra al seguir luchando porque se respeten sus derechos y no ser discriminadas por ser refugiadas. Que se respeten sus tradiciones y no les impongan una nueva al llegar.

En nuestro México, de acuerdo al ACNUR, se están deteniendo y deportando un 230% más mujeres centroamericanas que en 2013.

Aunque este conflicto escala todas las dimensiones de la injusticia, no es una realidad propia de los países de Medio Oriente, es una realidad tan cercana que nos es imposible percibirla. En nuestro México, de acuerdo al ACNUR, se están deteniendo y deportando un 230% más mujeres centroamericanas que en 2013. ¿Qué se debe hacer? Estas mujeres viajan buscando una mejor calidad de vida para ellas y sus familias, huyendo de las guerras, pobreza, alejando a sus hijos de la influencia de las guerrillas y de la injusticia que viven todos los días en su país de origen.

Retomando el concepto de justicia, ¿existen en México las condiciones idóneas para que puedan romper el círculo de desigualdad y puedan luchar en contra del sistema que dicta lo que deben hacer?

Deben escoger entre dos de los ritos de iniciación: relaciones sexuales con todos los miembros o una golpiza. Esto sólo para tener un lugar o grupo, el cual les asegura su supervivencia, a través de más violencia y humillaciones.

No, no las hay. A pesar de esto, sigue siendo un país de tránsito y destino para muchas de estas mujeres. En una entrevista, una mujer salvadoreña decía que vivía huyendo de la violencia generada por las pandillas o por el crimen organizado: “En mi país hay que pagar siempre el impuesto de guerra”. Más allá de un impuesto económico, es un impuesto social, donde las mujeres para sobrevivir tienen que ser parte de las pandillas. Para entrar, deben escoger entre dos de los ritos de iniciación: relaciones sexuales con todos los miembros o una golpiza. Esto sólo para tener un lugar o grupo, el cual les asegura su supervivencia, a través de más violencia y humillaciones.

¿Lo correcto es regresarlas a vivir ese infierno o dejarlas aquí y que sean presa fácil de los narcotraficantes, siendo su verdadero destino final una fosa? ¿Y la justicia? ¿Dónde queda la justicia para todas las mujeres que están sufriendo a causa de la guerra? ¿Dónde está la justicia que todos debemos tener y merecemos? ¿Cómo podemos esperar justicia si los que la prevén, en muchos casos como el de Siria o México, son los mismos que la limitan?

¿Lo correcto es regresarlas a vivir ese infierno o dejarlas aquí y que sean presa fácil de los narcotraficantes, siendo su verdadero destino final una fosa?

La justica sí tiene género y no es feminista.

______________________________
– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”