¿Justicia o Democracia?

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Las pasadas elecciones vivimos en Nuevo León y en todo el país un fenómeno electoral hace décadas no visto, y claramente inédito para las nuevas generaciones, producto del hartazgo de la ciudadanía hacia un sistema político corrupto en el que impera la impunidad, al que las nuevas generaciones no estamos dispuestos a seguir permitiendo sin que existan consecuencias.

En los últimos años nuestra generación ha sido testigo de gobernadores como Rodrigo Medina, Cesar Duarte, Roberto Borge, Javier Duarte a los que pareciera el sistema protege, pues para toda la ciudadanía es clara la corrupción e impunidad con la que actuaron estos personajes, sin embargo para la autoridad no lo es. Y claramente no pueden actuar contra ellos, pues cuando la autoridad política principal de nuestro país y su gobierno se ve envuelto en innumerables casos de corrupción, resulta imposible actuar contra sí mismos. 

La nueva generación de nuevoleoneses y mexicanos estamos cansados de la simulación y de la corrupción política que ha llegado hasta las más altas esferas en todos los niveles, pues pocos creemos que las resoluciones del tribunal electoral sean para respetar la voluntad popular, y por el contrario, existe un gran sentimiento y sospecha de corrupción para beneficiar a ciertos actores políticos. 

En las últimas semanas hemos observado como ciertas resoluciones de tribunales estatales y ahora federales cambian los resultados de las elecciones en diversos municipios. Monterrey, Guadalupe y Ciénega de Flores, más recientemente en Zuazua y el no próspero interno de anular la elección en San Pedro Garza García.

Diversos argumentos pueden presentar los candidatos y sus partidos para defender “en la mesa” (como le llama la clase política) su triunfo, sin embargo, la realidad es que para la mayoría de la ciudadanía existe la duda de corrupción. ¿Por qué un tribunal de tres personas que llegaron a su puesto por un sistema político de partidos, va a decidir por toda la ciudadanía que salió a emitir su voto? 

Todo lo que pasa en nuestro estado y a nivel nacional, nos obliga a una reflexión sobre el funcionamiento y credibilidad del sistema político, partidista y electoral, ¿Qué debe prevalecer, la democracia y voluntad popular o los tecnicismos legales y políticos?

#ElNidoDelGavilán: “Las enfermedades de Monterrey: El racismo supremacista (Segundo Acto)”

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En días pasados comenté en este espacio los hechos acontecidos el día del Clásico Regio que dejó como saldo un lesionado de gravedad y hasta el momento dos detenidos como “supuestos agresores”.

La radicalización del reporte del hecho por parte de los medios locales y sus presentadores es uno de tantos hechos que están dejando ver lo deshilachado del tejido social y el gusto por la caza de brujas y la denuncia por parte de la sociedad.

La noticia en redes sociales, televisión y medios impresos de Monterrey tiene ingredientes perfectos para llevar a la ira popular. “Ayuda a denunciarlos”, “Hay que atraparlos”, “Asesinos” fueron algunas de frases de los medios y redes, aunado a la exposición de videos en los noticiarios para vender el morbo de la brutalidad.

Sin embargo, hay otro movimiento que tiene años de estar ahí, pero con los meses ha adquirido nombre y el tema de la sequía en las presas avivó en redes sociales específicamente.

Los chiriwillos, un concepto inventado en las clases medias y bajas de Monterrey para denostar de forma racista y clasista a mexicanos inmigrantes en el área metropolitana en Facebook.

Se les ha acusado de robarse el agua, de criminales, de solo “parir” hijos y básicamente de ser pobres. Este concepto describe a mexicanos pobres, de baja estatura, de tez morena, con rasgos indígenas presentes y que viven en las orillas de la ciudad, léase García, Zuazua, Juárez y Cadereyta.

Lo interesante es la ausencia de este término peyorativo en la clase alta de la ciudad sino en la clase media y baja que es quien convive (y compite) en mayor medida con los migrantes poco calificados.

La radicalización del discurso es peligrosa por los riesgos que conlleva. Agresión, discriminación y segregación. Desafortunadamente, el Bronco en una entrevista sostiene que los foráneos contribuyen a la falta de agua en la ciudad. Lo cual, si bien una ciudad entre más grande consume más agua, decir eso, es poner carga del delito a los migrantes, diciendo de manera sutil que si no estuvieran aquí estaríamos con más agua.

Ese discurso no tiene sentido porque no hay manera de restringir la llegada a ningún conciudadano, aparte de que no hay criterios para definir tipologías de foráneos.

Finalmente, es imperante que el Gobierno de Nuevo León en sus políticas públicas de desarrollo económico y principalmente de planeación urbana no contribuya a crear más cinturones de pobreza alrededor del área metropolitana. Los migrantes son parte de nuestra sociedad y como tal no podemos aislarlos ni negarles servicios básicos y de calidad.

Lo dicho, dicho está.

Gilberto: Su Impacto en Nuevo León

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En esta semana pasada se cumplió un año más de la tragedia del Huracán Gilberto que azotó la ciudad de Monterrey en 1988. Una tragedia de proporciones colosales solo comparable con los daños causados por el Huracán Alex. La narrativa en los últimos años se ha abocado a recordar anécdotas y recuerdos de la tragedia. Gente como Héctor Benavides dedica cada año un programa a este tema.

Sin embargo, hay que analizar más allá de eso, el contexto en 1988 es el de una ciudad en crecimiento con poca infraestructura para enfrentar desastres naturales. El tema ahora no es solamente recordar a los héroes anónimos y el recuento de los hechos, sino comparar los contextos de antes y ahora y valorar que tan preparados estamos o no para enfrentar algo similar.

La ciudad creció, ya no estamos en 1988, probablemente la ciudad ya representa en población y extensión el doble. En 1988 la zona de Juárez era rural en gran parte, ni se diga Zuazua o algunas partes del norte de Escobedo.

Protección Civil tiene un mapa de zonas de riesgo lo cual es muy valioso para detectar problemas. El huracán Alex nos demostró que la ciudad aún está riesgo.

No es para desear que volvamos a tener una situación similar pero las temporadas de huracanes son inevitables. La manera en que se planea la ciudad debe valorar este tipo de fenómenos. Me preocupa el crecimiento desordenado de la mancha urbana en zonas como Ciénega de Flores, Salinas Victoria, Zuazua y El Carmen.

Aquella polémica del nuevo Estadio del Monterrey es importante también por estar en una zona cerca de un rio. Sin embargo, pocos recuerdan eso ahora.

Rompepicos ha funcionado pero se necesita revisar esta represa así como añadir otra más para evitar que la tragedia azote la ciudad nuevamente.

Ahora con el tema del fracking, el problema de los sismos está presente en la mesa, los gobiernos municipales poco invierten en infraestructura o sistemas de desastres, siempre vemos a los mismos paramédicos y personal de Bomberos y Protección Civil con los mismos métodos de finales de los 90s.

Prevenir no genera votos. Prevenir no está en la agenda pública y no se ve para cuando esté.

Lo dicho, dicho está.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”