El cuento de Hadas

Había una vez, una persona que estaba encerrada en la torre más alta del castillo, la acechaba un peligroso dragón, con dientes afilados, alas gigantes y capaz de aventar fuego por su boca, nadie se acercaba al castillo por miedo a caer en las garras de la peligrosa criatura, pero un día, un noble caballero con imponente armadura, estaba dispuesto a enfrentar al dragón y salvar la vida de su víctima en ese momento… vale la pena imaginar el desenlace.

A lo largo de la historia, los cuentos han formado parte fundamental de la educación y la trasmisión de cultura con hechos o sucesos de los grupos sociales. En cada cuento hay símbolos que representan mensajes que explican sucesos de la vida diaria.

Hoy en día somos capaces de identificar las amenazas que nos acechan; los robos, la violencia, la impunidad, entre muchas otras. Pero nos cuesta mucho identificar a esas personas sin importar el género, capaces de salvarnos, esas personas dispuestas a luchar contra nuestros “dragones” para mejorar nuestra calidad de vida.

También vale la pena reflexionar, cuantas veces nos hemos encerrado en nuestro “castillo” con miedo a luchar, impotentes por no poder hacer algo.

Quizá en estos tiempos, los cuentos de hadas nos dejan un gran mensaje, cuentan una narrativa social donde encontramos los tres actores principales; una persona en peligro sin poder hacer nada, un dragón muy malo y otro u otra, dispuesto a enfrentar todo, por proteger la vida.

En lo personal creo que no es un héroe lo que estamos buscando, sino a personas dispuestas a cambiar su comodidad, a transformar el entorno, a enfrentar a “dragones” para mejorar nuestra vida y la de nuestra sociedad.

La historia puede cambiar, pero lo más importante es entender que nosotros somos los protagonistas, ya no esperemos a que alguien más venga a salvarnos, no esperemos a que sean otros los que mejoren nuestro entorno, no esperemos que el “dragón” se muera solo. Es momento de escuchar al grito de México, que tanto nos necesita.

Y si, el caballero venció al dragón.

Se vale debatir…

 

La Ciudad violenta

La Ciudad no es un cúmulo de edificios y carreteras como quizá existe en el imaginario de algunos.

David Harvey, autor de “Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana” explica que “si la ciudad, en todo caso, es el mundo que el hombre ha creado, es también el mundo en el que está condenado a vivir. Así, de manera indirecta y sin una conciencia clara de la naturaleza de su tarea, al hacer la ciudad, el hombre se ha rehecho a sí mismo”.

En esta noción de que el lugar donde vivimos es una franca expresión de quiénes habitamos es alarmante lo que sucedió ayer en el clásico del fútbol regiomontano.

Lejos de cuestionar a la afición que siempre luce en ambos equipos apasionada, habría que cuestionarnos qué tanto estos conatos no son más bien una muestra de lo que está también pasando en la Ciudad: una urbe fuera de control que permite y hasta justifica a sus violentos.

Tomemos en cuenta que ya de hecho vivimos en un país en donde cada día se incrementan cifras oficiales o en percepciones de la gente de delitos que impactan negativamente en nuestra comunidad: robos, asesinatos, violaciones, etc.

De lo de ayer se pueden decir cosas como si es el alcohol, el fútbol, la estupidez, la inacción de la administración del estadio y la policia entre otras cosas, pero en profundidad lo que me pregunto es si no realmente estamos viendo a una sociedad en una ciudad violenta y ahí entonces, todavía es más grande el reto porque no se reduce a quienes van a un estadio a lo que se supone deberían de ir: a ver un simple partido de fútbol, que ayer se convirtió en la muestra de la violencia en la urbe.

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