AMLO y el Combate a la Corrupción

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AMLO tiene una curiosa interpretación del combate a la corrupción. Una interpretación que no convence a quienes se dedican al verdadero combate a la corrupción. A los muy corruptos, entiéndase los ex presidentes y sus colaboradores cercanos, les acordó una amnistía de estilo muy personal, para comprar la paz. Una paz insultante para el resto de los mexicanos. ¿Quién entenderá un AMLO silencioso frente a los desafíos que le envía Peña Nieto desde la cumbre de los lujos en Madrid a la cual accedió gracias a una vida política empapada de corrupción? ¿Habrá lógica en el combate a la corrupción predicado por el presidente y el lujo en el cual se exhibe su predecesor con dinero que nos robó a todos los mexicanos?  

A los proyectos desarrollados por sus antecesores que consideró manchados por la corrupción, simplemente los cancela. Sea cual sea el precio que tenga que pagar el país por esta cancelación. No intenta enderezarlos, no intenta rescatar proyectos muy valiosos para el futuro del país. Los cancela. Así pasó con el NAIM, proyecto clave para fortalecer la vocación turística de México, una vocación indiscutible por las playas, el patrimonio arqueológico y colonial, el clima privilegiado por la ubicación tropical del país. Cancelado. Por corrupto y por demasiado elegante y bonito. Igual que el avión presidencial. Demasiado bonito para él. El aspira a aeropuertos al estilo de los países de Europa oriental antes de la caída del muro de Berlín. Grises y aburridos. Así se siente a gusto. ¿Probabilidades de corrupción en las estancias infantiles? ¡Canceladas! ¿Intento de combatir la corrupción? La corrupción no se combate, se erradica matando los organismos en los cuales se desarrolla. ¿Manejos dudosos en el CONACYT? ¡Que le quiten recursos al CONACYT! 

Para mayor congruencia, solamente falta que acabe con el STPRM y su líder. ¿Tendrá el valor y la honestidad política de hacerlo? ¿O está pavimentando el camino para que Romero Deschamps y Gómez Urrutia escriban las nuevas páginas del sindicalismo mexicano de la nueva era? 

Ya en 2015, Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, engaño a 1 millón de nuevoleoneses con un discurso anticorrupción. Para resultar igual de corrupto que sus antecesores. Y más inútil e ineficiente. Nuevamente, en 2018, AMLO logró el apoyo de 30 millones de mexicanos en nombre de un combate a la corrupción que no es más que un engaño electoral. ¿Será menos inútil e ineficiente? 

Los altos y bajos de lo que va en la Presidencia de AMLO

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“La Cuarta transformación” acaba de comenzar desde el primer día del mes pasado. Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tomó protesta frente a funcionarios públicos mexicanos, la prensa mexicana e inclusive frente a jefes de Estado de diferentes naciones. 

Una de las razones principales, por las cuales, la mayoría de los votantes emitieron sufragio a favor de AMLO fue por propuestas que se volvieron populares, debido a que incluyen muchas de las inconformidades reclamadas por la mayoría de los mexicanos. Andrés Manuel, al menos en las últimas elecciones presidenciales de 2018, supo escuchar las inconformidades del mexicano promedio, lo cual llevó a su victoria en dichas elecciones (entre otras cosas). 

Andrés Manuel se presentó, en esta coyuntura específica, como el candidato ideal para castigar a los partidos tradicionales, hizo ver a la mayoría en él a un candidato fuera del “sistema” política mexicano -aunque no es el caso-. Llamado por muchos “un populista”, AMLO hizo promesas con la sociedad mexicana que probablemente no sean tan fáciles de cumplir. 

Propuestas relacionadas a la ayuda a los sectores más vulnerables de la sociedad mexicana, acabar con la violencia y acabar con la corrupción, son algunas de las propuestas más importantes que AMLO hizo durante su campaña. El problema con las propuestas de AMLO no es el fin de estas, no hay ningún problema con querer ayudar a los sectores más vulnerables de la sociedad, ni de soñar con un gobierno mexicano cada vez menos corrupto, no. 

El problema de dichas promesas es su falta de cuerpo y medios para llegar a ellas. Tomando como ejemplo su combate a la corrupción, AMLO critica a la “mafia del poder” por ser un grupo élite de la política mexicana que se caracteriza por ser corrupto. La crítica hacia los partidos tradicionales y hacia los funcionarios públicos de alto nivel, son compartidos por la mayor parte de la población mexicana, todos queremos que la corrupción dentro del sistema político mexicano se extinga. Sin embargo, AMLO no ha presentado un plan detallado para la lucha contra la corrupción en las instituciones mexicanas. 

“La corrupción se combatirá por medio de mi ejemplo…”, afirmaba AMLO durante los debates presidenciales de las elecciones pasadas. Las instituciones nacionales son entes políticos a los cuales se les debe de prestar mucha atención al momento de querer realizar un cambio a nivel macro en el sistema político de cualquier país democrático. Por lo anterior, no dudo que el equipo del nuevo gobierno cuente con funcionarios honestos, pero considero que es muy ingenuo pensar que la corrupción se limpiará -al menos en un país como el nuestro- con tan solo ver el ejemplo del presidente. 

Antes de que el nuevo gobierno entrará en funciones, Andrés Manuel ya estaba orquestando consultas “populares” sobre temas como el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el tren Maya, entre otros. 

A como lo veo, hay 2 problemas fundamentales con la realización de dichas consultas populares. El primero es la compresión limitada de los temas en cuestión por parte de los participantes en la consulta. Y no es extraño que la mayor parte de la ciudadanía no entienda por completo temas tan técnicos como el NAICM o el tren Maya, al contrario, es para eso que funciona la democracia representativa. Y no lo digo como crítica a los ciudadanos, sino al equipo de Andrés Manuel, en ningún momento se informó -de manera objetiva- a los ciudadanos antes de que emitieran su voto. 

El segundo problema con dichas consultas es la falta de representatividad. Con alrededor de 1 millón de personas habiendo votado en la consulta, la decisión -según equipo del gobierno entrante y las organizaciones colaboradoras- fue a favor de cancelar el NAIM de Texcoco. Las consultas no son legalmente vinculantes, sin embargo, fueron suficientemente populares para legitimar las acciones del gobierno entrante. 

Con mayoría en el congreso, AMLO -y Morena- cuenta[n] con poder suficiente para pasar políticas públicas de gran importancia para el país. Morena posee un poder político que deberá de ser equilibrado por parte de los partidos tradicionales (PAN, PRI, PRD) -en el congreso-, y por la Suprema Corte de Justicia (dependiendo del caso). 

Sin embargo, no todo ha sido negativo en lo que va del nuevo sexenio. El nuevo gobierno ha demostrado más transparencia -o al menos así lo han hecho sentir- que gobiernos pasados. Temas como el del desabasto de la gasolina (el cual es material para próximas columnas), el robo de esta (llamado huachicoleo por muchos), entre otros, han sido abordados por parte del mismo Andrés Manuel durante sus conferencias de prensa matutinas. 

Si bien no propongo que todo lo relacionado al nuevo gobierno de AMLO esté incorrecto, es importante recordar que, como ciudadanos, es nuestro deber no caer en fanatismos, ni mezclar la fé ciega con la política. Aún y cuando hayamos votado -o no- por Morena en las pasadas elecciones, es necesario estar vigilantes hacia las propuestas de ley y los movimientos políticos por parte del nuevo gobierno. 

Gobierno de EPN gastó 102 mdp en tres años para promocionar en medios el NAIM

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Entre 2015 y 2018, el gobierno de Enrique Peña Nieto gastó 102 millones 103 mil 940 pesos en cuatro campañas de promoción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), obra cancelada en noviembre pasado.

Los recursos, ejercidos por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, fueron utilizados para la producción y difusión de promocionales en medios de comunicación que destacaban las ventajas de la obra.

El NAIM se proyectó como la mayor obra de infraestructura del sexenio de Peña Nieto. Según la SCT era un proyecto admirado en el mundo “por su modernidad, tamaño y complejidad”, además de que sería “un potente motor de crecimiento económico de México y de bienestar de las y los mexicanos”.

En la obra participaban 321 empresas y se proyectaba que tendría un costo de 13,300 millones de dólares.

La Secretaría de Gobernación respondió, en diversas solicitudes de información, los montos ejercidos por concepto de publicidad de 2015 (año en que comenzó la obra), 2017 y 2018. De 2016 no otorgó información.

Del 13 de enero al 1 de marzo de 2015, la SCT gastó 56 millones, 257 mil 980 peso en la campaña de lanzamiento de las obras del NAIM que incluyó dos promocionales: uno sobre Norman Foster, el arquitecto que diseñó el proyecto de Texcoco.

Y otro sobre el lanzamiento de la obra, en el que se destacaba los empleos que generaría y el número de operaciones anuales que albergaría.

La campaña, denominada “Aeropuerto”, fue difundida en parabuses, radio, periódicos, revistas y televisión.

Ese año, las dos principales televisoras fueron las que más recursos recibieron por la difusión del aeropuerto: Televisa recibió 8 millones 500 mil pesos; mientras que TV Azteca 6 millones 85 mil 340 pesos.

En prensa, el diario Excélsior obtuvo 1 millón 500 mil pesos y El Universal 1 millón 30 mil pesos. La compañía 5M2, dueña de los espacios publicitarios en el Metrobús, Mexibús y Tren Ligero, recibió 800 mil pesos, entre otras.

En total, en 2015 la SCT repartió más de 56 millones de pesos entre 86 medios, agencias y periodistas.

Para 2017, el Grupo Aeroportuario erogó 22 millones 619 mil 720 pesos en la campaña “La construcción de la obra de infraestructura más grande de México..es una realidad”, y lo repartió entre 57 medios y agencias.

Esta campaña fue difundida entre el 1 de agosto al 31 de diciembre de ese año.

El GACM gastó 9 millones 255 mil 490 pesos en la producción de promocionales denominados sensibilización, acciones y logros. Las empresas contratadas para realizarlos fueron Estudios Churubusco Azteca, que recibió 8 millones 430 mil 990 pesos en tres contratos, y Roberto Gaudelli y Asociados, que obtuvo 824 mil 500 pesos.

Ese año el mayor monto publicitario se lo llevó la empresa 5M2, encargada de la publicidad en transporte público con un monto de 1 millón 461 mil 630 pesos.

En 2018, el Grupo Aeroportuario erogó 10 millones 650 mil 150 pesos en la campaña llamada “Beneficios”, la cual tuvo tres versiones de mensajes: sectores productivos, sustentabilidad y exportaciones.

Esta campaña estuvo en medios solo 18 días, del 12 al 29 de marzo de este año, y se dieron contratos a 44 medios agencias. El de mayor monto fue el otorgado a 5M2, por 1 millón 218 mil pesos.

Entre el 17 de septiembre y el 31 de octubre se lanzó la campaña “Grandes avances”, la cual tuvo un costo de 9 millones 76 mil pesos, y para la que se otorgaron 48 contratos a medios y agencias.

Para esta campaña el GACM destinó 3 millones 500 mil pesos en costos de producción a través de un contrato con Estudios Churubusco Azteca.

En estas dos campañas se gastaron 23 millones 226 mil 240 pesos.

Durante la campaña, López Obrador prometió cancelar el NAIM por su alto costo y presunta corrupción en los contratos para construirlo. Su opción fue construir dos pistas en lo que ahora es la base militar de Santa Lucía para complementarse con el actual aeropuerto, Benito Juárez, cuya capacidad ya se ve sobrepasada por la demanda de usuarios.

En octubre, tras una consulta ciudadana, se decidió cancelar las obras en Texcoco, que hasta ese momento tenía un 37% de avance.

#HojaDeRuta: “AMLO: 5 claves del arranque de su gobierno”

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López Obrador dice la verdad. Ante un clima de polarización creciente, tal aseveración es polémica instantánea. Hay que tomarla en un sentido literal: el hombre que será Presidente de México a partir del próximo sábado cree en lo que dice, y dice lo que cree. Así lo aseveró el Dr. Mauricio Merino, quien compartió una lúcida charla a periodistas y líderes de opinión y periodistas el pasado martes a convocatoria de Consejo Nuevo León.

Este factor aparece como una excepcionalidad: es un político que dice lo que piensa, es decir, en el que el doble discurso no es común. El juicio sobre sus posturas o propuestas es un segundo debate. También, dice Merino, aparece como uno de los líderes políticos más relevantes en la historia de México, característica que no deja de tener sus riesgos, pues su personalidad avasalla de tal forma que las discusiones pueden acabarse centrando más en lo que dijo o dejó de decir, que en el problema público en sí mismo.

El largo camino al primero de diciembre de 2018 está a punto de culminar (uno de casi dos décadas para el propio Andrés Manuel). Se habrá cerrado una etapa e inmediatamente dará comienzo otra en la historia nacional. A partir de ese momento, comenzará oficialmente la administración del Presidente López Obrador, y estará a merced de aquello que Benito Juárez llamó: el fallo tremendo de la historia.

Repasemos entonces 5 claves del arranque de su gobierno:

– La irrupción y fuerza de Morena está transformando el sistema de partidos. En la más reciente encuesta de Alejandro Moreno para El Financiero, realizada a días del inicio del nuevo gobierno, se registra una realidad contundente: Morena es el partido con mayor simpatía en México. 22% de los mexicanos declaró apoyar al partido de AMLO, por apenas un 9% al PRI, 6% al PAN y 2% al moribundo PRD. Para dimensionar, en 2016 apenas un 8% declaraba su simpatía por Morena, mientras que el PRI tenía un 27% y el PAN un 12%. Entre fines de los ochenta y durante los noventa, México transitó de un régimen de partido hegemónico a un régimen plural con tres partidos principales. El escenario actual parece dibujar un partido principal, acompañado de dos partidos de mediana simpatía cuyos bonos van a la baja y el resto de partidos pequeños. Los resultados de las elecciones venideras, en particular las intermedias de 2021, definirán la transformación del sistema de partidos. Un dato importante cierra el estudio de Alejandro Moreno: la verdadera mayoría, en términos de identificación, son los apartidistas: han pasado del 40% en 2016 al 57% a fines de 2018.

– La oposición se está reconfigurando, y podrían no ser los partidos. Ante el desprestigio y debilitamiento de los partidos tradicionales, la oposición al gobierno de AMLO podría venir de otros espacios. Un ejemplo evidente son los Gobernadores: Enrique Alfaro desde Jalisco ya pronunció un fuerte discurso contra los coordinadores estatales del nuevo gobierno, y Silvano Aureoles ha roto el pacto educativo desde Michoacán. Esto también, señaló Merino, es síntoma de un problema que viene: la tensión del federalismo y de la repartición de los recursos federales. Sectores de la Iniciativa Privada y grupos conservadores que sientan sus intereses afectados podrían ser otros polos de oposición. 

– Su agenda inicial está clara. Los proyectos que AMLO y su equipo han puesto a consulta, a pesar de los cuestionamientos metodológicos, marcan con claridad buena parte de su agenda prioritaria: la cancelación del aeropuerto de Texcoco; la construcción del Tren Maya en la península de Yucatán; de la Refinería Dos Bocas en Tabasco; del Tren del Istmo de Tehuantepec y la renovación portuaria de Salina Cruz y Coatzacoalcos; además de ampliar la cobertura de Internet gratuito son los temas de infraestructura. En política social están el aumento a la pensión de adultos mayores, la siembra de un millón de árboles maderables y frutables (que será en sí misma un programa de empleo) y las becas a jóvenes sin trabajo ni estudio, así como a jóvenes de bachillerato. En seguridad, se consultará en marzo la conformación de la guardia nacional. 

– Habrá un enfoque progresista impulsado desde la SEGOB. Aunado a lo anterior, el nuevo Presidente parece haber dado cancha abierta a la Ministra Olga Sánchez Cordero para encabezar transformaciones profundas que están ligadas al objetivo de pacificación y justicia transicional, como lo son la legalización de la mariguana y probablemente de la Amapola. También, el proceso de justicia transicional que tendrá que comenzar con una Ley de Amnistía. De esta manera, la SEGOB se quedará como brazo político y operador del proceso de paz, perdiendo todas las facultades de seguridad, que serán trasladadas a la nueva Secretaría de Seguridad Pública y a las Fuerzas Armadas. No debe descartarse que la Ministra también promueva en el corto plazo el avance de los derechos de las mujeres en temas como la interrupción legal del embarazo.

– La concepción del Estado está dando un giro. En lo político, López Obrador tiene claro que el poder político debe regresar al Estado y no depender de poderes fácticos o de los mercados. En lo social, se plantea la ampliación de un Estado de Bienestar con temas como las pensiones a adultos mayores, la creación de infraestructura, los programas de empleo y las becas a jóvenes sin oportunidades de estudio ni trabajo. El nuevo Presidente parece querer recuperar terreno y marcarlo para dejar claro aquello que es del ámbito público. 

Llegamos así al umbral de un nuevo sexenio, donde la consecución de la paz, la erradicación de la pobreza y la lucha contra la corrupción serán los grandes retos a vencer. Comenzamos.

Manifestantes piden a AMLO respeto a ley e instituciones

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La manifestación contra la cancelación de la construcción del NAIM en Texcoco concluyó en el Zócalo con la exigencia al próximo Presidente, Andrés Manuel López Obrador, de que respete los procedimientos legales, las instituciones y que no encubra sus decisiones personales con consultas al pueblo.

“Queremos un México de leyes, de respeto a las instituciones y no más consultas patito”, dijo en entrevista Laura Herrejón, ex candidata del PRI a diputada, una de las organizadoras de la protesta.

Herrejón calificó de muy exitosa la marcha que salió del Monumento a la Independencia y cuya participación cifró en 7 mil personas.

En el transcurso hubo algunas discusiones con personas que estaban a un lado de la Alameda, quienes se burlaron de los manifestantes diciéndoles “fifís”, un calificativo que López Obrador utiliza contra quienes lo cuestionan.

“¡Los fifís marchando, también se están bronceando!” , les gritaron.

Los participantes mostraron pancartas contra la decisión de cancelar las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco y construirlo en Santa Lucía, luego de una consulta con menos del 1 por ciento de la población, organizada y aplicada por Morena.

“Voto por voto, casilla por casilla, lo queremos en Texcoco, no en Santa Lucía“, se leía en una manta.

Los manifestantes exigieron que el Presidente electo respete los procedimientos legales y los estudios de ingeniería que avalan la obra que ya lleva más de dos años, frente a la propuesta de Santa Lucía, la cual aún no cuenta con estudios de viabilidad.

“No permitiremos más consultas amañadas donde López Obrador y su partido sean quienes dicten la línea, impriman las boletas, pongan las casillas y cuenten los votos, no vamos a permitir una legalidad a modo”, dijo Alejandra Morán, una actriz que iba con un grupo con playeras negras y la leyenda “Nosotros somos más”.

En la marcha participaron personas con playeras y chalecos del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, responsable de la obra en Texcoco, y personajes como la ex senadora panista Mariana Gómez del Campo y el empresario Gustavo Jiménez Pons, el primero que ofreció comprar el avión presidencial, aunque dijo que no le han contestado a su propuesta.

La protesta también incluyó el rechazo a la visita del Presidente venezolano, Nicolás Maduro, para la toma de protesta de López Obrador.

La movilización terminó sin discursos y con un grupo de ciudadanos que acordaron volver a marchar el 2 de diciembre, al día siguiente de la asunción de López Obrador.

Los inconformes se retiraron de la Plaza de la Constitución después de entonar el Himno Nacional.

Cancelación del NAIM tiene en suspenso a trabajadores de la obra

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El anuncio del próximo presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, de cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) ha sumido a los trabajadores de esta magna obra en la incertidumbre, pues desconocen si tendrán empleo en diciembre.

Tras una polémica consulta ciudadana sin observadores independientes en la que ganó la opción de no construir el NAIM, el líder izquierdista anunció que paralizará las obras una vez haya asumido la Presidencia el 1 de diciembre.

Pero a menos de un mes del cambio de Gobierno, los 11.000 trabajadores del nuevo aeropuerto siguen acudiendo a sus puestos de trabajo en la obra más emblemática del presidente saliente, Enrique Peña Nieto, que lleva un avance de alrededor de 33 % y debería sustituir el actual aeropuerto de la capital mexicana.

En lo que tendría que ser el edificio de la terminal ya se levantan 15 grandes pilares con forma de embudo para sostener el inmueble y recoger agua de la lluvia. Es una zona donde el correteo de obreros y técnicos es incesante.

Adrián Ortiz, ingeniero topógrafo, ya no sabe si hablar del NAIM en futuro o en pasado, pero sigue defendiendo este proyecto situado en el municipio de Texcoco, a unos 40 kilómetros de Ciudad de México.

“Todo el aeropuerto está diseñado ecológicamente”, cuenta este trabajador que rechaza las críticas vertidas contra el NAIM por ser supuestamente dañino al medioambiente.

“Iba a ser autosustentable” y “no iba a haber tanta afectación”, sostiene Ortiz tras recordar que el aeropuerto recogería agua de la lluvia en lugar del subsuelo y que todo el ecosistema de conejos, serpientes y aves fue reubicado en una zona ecológica.

Pero la decisión del próximo gobierno parece que está tomada y la única consigna que han recibido los trabajadores es seguir con la construcción mientras dure el mandato de Peña Nieto.

“Por el momento nos han dicho que sigamos las obras hasta el 30 de noviembre. Todo es incierto; no nos han dicho nada de si (después) continuaremos o pararemos”, explica Ortiz visiblemente preocupado puesto que tiene hijos que mantener.

Desde que el proyecto se aprobó en septiembre de 2014, López Obrador ya amenazó con su cancelación. Durante la campaña electoral moderó su discurso pero el resultado de la consulta ciudadana dio, al parecer, una estocada mortal a este proyecto de 13.000 millones de dólares diseñado por Norman Foster.

“Pues en el momento en que dijeron que se iba a cerrar (me lo tomé) fatal. Hasta el momento no lo percibo, no cabe en mí esta decisión. Tenemos tanto invertido”, lamenta Ortiz.

Pero la resignación de él y sus compañeros es visible: “Si es así, no queda otra que buscar trabajo en otro lugar”, asegura.

Muchos de ellos tenían empleo asegurado hasta 2020, año previsto para la finalización de las obras. Pero ahora, en cuestión de semanas podrían quedarse en la calle.

Encontrar trabajo no será nada sencillo, explica el operario Leonides Sánchez. La llegada del fin de año y de un cambio de gobierno provoca que muchas obras se paralicen y que el mercado laboral no se reactive hasta pasados tres o cuatro meses.

“Soy soltero pero sostengo a mi familia. Mis cuatro hermanos van a la escuela y mi padre es mayor”, explica Sánchez, quien lleva más de un año trabajando en esta obra y ahora ve “muy, muy difícil” encontrar otro empleo.

La cancelación del que iba a ser uno de los aeropuertos más grandes del mundo, con una capacidad para 70 millones de pasajeros, también ha tocado la moral a muchos trabajadores que han invertido meses o años en una obra que podría no ver la luz.

“La verdad me cayó mal porque tenía mucho que dar este proyecto, pero uno acata las reglas”, dice apenado Axel Pérez, joven técnico de 19 años que votó por López Obrador sin prever que la cancelación se llevaría a cabo.

Si se queda sin empleo, este joven dice que regresará a la universidad, aunque de todos modos lamenta la suspensión de las obras puesto que el NAIM iba a ser bueno para “el futuro de las siguientes generaciones”.

“Ojalá haya una solución que no termine con esto. Si es así, qué padre (guay)”, asegura proyectando su esperanza.

Algunos trabajadores explican en privado que creen que López Obrador podría rectificar su decisión cuando se dé cuenta de que la alternativa al NAIM, que consiste en mantener en operación el actual aeropuerto capitalino y reformar la actual base aérea militar de Santa Lucía, es “inviable”.

(Con información de MVS Noticias)

La cancelación del nuevo aeropuerto

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El domingo pasado finalizó la mal llamada consulta popular llevada a cabo por el presidente electo López Obrador y financiada a partir de las aportaciones voluntarias de integrantes del partido Morena. 

Hace falta recalcar la situación jurídica de esta “consulta popular”, la cual desde este momento la llamaré encuesta, puesto que ese es, creo yo, el concepto correcto con el cual debe ser designada.

El artículo 35º constitucional determina cuál es el procedimiento que debe seguirse para una consulta popular. Entre sus múltiples requisitos me interesa resaltar aquel de su procedencia. 

La consulta puede ser convocada por el Congreso de la Unión a petición del Presidente, el equivalente al treinta y tres por ciento de cualquiera de las Cámaras o los ciudadanos siempre que acumulen el equivalente al dos por ciento de la lista nominal. 

Como puede verse ningún particular puede solicitar una consulta popular. Y en esto radica la cuestión de porqué la encuesta de López Obrador no debe ser considerada ilegal. En tanto presidente electo, López Obrador no es una autoridad, por lo cual ningún control de constitucionalidad podría existir, puesto que no existe como tal un acto de autoridad que atente contra la supremacía constitucional. 

López Obrador es y lo será hasta el 1 de diciembre un particular que llevó a cabo una encuesta, por lo tanto no tiene la obligación de cumplir con ninguno de los requisitos previstos en el artículo 35º. 

De ahí se desprende que la encuesta no puede tener efectos vinculatorios, es decir, López Obrador no se encuentra obligado a respetar el resultado de la encuesta. La única  obligación que podría existir es de carácter político al cumplir aquello que había prometido en su campaña presidencial. 

No hay duda de que la encuesta construida por López Obrador carece de un sustento metodológico y que se encontraba sesgada políticamente. Asimismo, se puede argumentar que la decisión trascendental de cancelar el NAICM en ningún sentido representa un ejercicio democrático.

Como explica Silva-Herzog, la encuesta fue una jugada demagógica que tenía como objetivo la completa absolución de la responsabilidad de López Obrador. El presidente electo, en un sentido inverso a su mesianismo, podrá decir: “la decisión del aeropuerto no vino de mí, sino del pueblo; yo simplemente hago su voluntad”.

Este tipo de instrumentos demagógicos pueden resultar peligrosos, ya que en general estas decisiones se orientan por elementos emocionales y no racionales, los cuales pueden ser contraproducentes para el mismo régimen entrante: la misma demagogia promovida por Robespierre lo condujo al final del día a la guillotina. 

Empero, el resultado de esta encuesta no debe de reducirse a la persona de López Obrador, tampoco se deben simplificar sus causas. La historia política de México siempre se ha enfocado más en los grandes personajes que en los movimientos populares. Nuestra herencia caudillista convertida en presidencialista en el siglo XX ha generado una tendencia a ver la causa de todo lo bueno y lo malo del país en el titular del Poder Ejecutivo. 

La lucha contra el nuevo aeropuerto no es de López Obrador, es de un movimiento popular que busca proteger sus intereses frente el avasallador poder del gran capital.

La lucha por el lago no es sólo, aunque es fundamental, por cuestiones ambientales, sino también sociales. Es hacerle frente al extractivismo, a la salvaje urbanización promovida por los intereses inmobiliarios, es proteger la economía del campesino y detener la concentración de las licitaciones en un puñado de empresarios.  

Por otro lado, se habla mucho acerca de las nocivas consecuencias económicas a partir de la cancelación del nuevo aeropuerto y de la inevitable hecatombe financiera. Aunque exagerado, la reacción de los mercados ante dicho suceso no es menor. 

Los ajustes a la baja en la calificación de la deuda del país provocarían una disminución en los precios de los bonos y un alza en las tasas de interés, lo que se traduce en una mayor dificultad del gobierno para financiarse a través de deuda en el futuro.

En segundo lugar, y como consecuencia del punto anterior, la desconfianza del inversor puede reducir el volumen de inversiones que entran al país en los próximos años y desacelerar el crecimiento económico.

Por último, y a mi parecer es la consecuencia más preocupante debido a que afecta directamente a la seguridad social, la cancelación del aeropuerto pone en riesgo las pensiones de millones de mexicanos. Me explico. 

Un alto porcentaje del financiamiento para la construcción del aeropuerto se hizo a través del vehículo financiero denominado FIBRA. En conjunto, las afores Inbursa, Pensionissste, Profuturo y Afore XXI Banorte adquirieron el 45% de una de las emisiones (13, 500 millones de pesos) el equivalente al 0.9% del universo total de activos que manejan las cuatro afores. Ello implica que si no se puede solventar el pago por incumplimiento (¡con la TUA no alcanza!) podríamos hablar de un fuerte impacto al sistema de pensiones y la afectación directa a millones de mexicanos.

El panorama se ve nubloso para México. Es difícil tomar una postura ante la complejidad de la situación actual. Hará falta esperar a que López Obrador tome posesión y sus decisiones se conviertan en actos de autoridad. Conocemos la volatilidad del presidente electo, puede que revierta su decisión. Sin embargo, debemos de recordar algo: nada genera más pánico que el pánico en sí.  

Al diablo con las instituciones

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Llama mucho la atención la participación de conocidos políticos de todos partidos en la consulta, carente de fundamento legal, que organizó AMLO a través de Morena. 

Tenemos ahí una respuesta a la indefinición relativa a la situación del país frente al estado de derecho. En lugar de justificar su no participación por la falta de legalidad de la consulta, políticos tan destacados como José Antonio Meade y muchos otros (muchos a nivel local), se prestaron a expresar su voto, explicando porque la propuesta Texcoco les parecía la mejor solución, o para justificar la opción Santa Lucía. 

En México, el estado de derecho es todavía una noción bastante floja y cualquier aventado al estilo de AMLO, por más presidente electo que sea,  lo puede violar sin la menor dificultad. Urge que los que saben de derecho y de leyes pongan por delante la defensa de una situación que respalda la Ley. Cuando un presidente electo se permite violar la Ley, con toda conciencia de la violación, invitando a una Consulta que no obedece a las normas constitucionales, el país entero debería levantarse y cuestionar los actos ilegales sometidos a su consideración. 

¿A nombre de qué principio se justificó ir a contestar una pregunta que estaba fuera de lo que dicta la Constitución del País? El millón de ciudadanos desprevenidos que acudieron a las (falsas) urnas puestas por Morena y sus afiliados fuera de contexto, cayeron en una trampa que les tendió un (todavía no) nuevo régimen que pretende gobernar en base a seudo consultas, sin fundamentos legales. México, que ya estaba batallando con el estado de derecho distorsionado por la partidocracia, está cayendo en una ausencia de estado de derecho al estilo AMLO. 

Nos esperan seis años de gobierno dictados por el tlatoani tabasqueño. No esperemos respeto a la Constitución. Su juramento del primero de diciembre será probablemente la mentira más grande de su vida. Y ni hablar del gobierno saliente que por cobardía, se quedó callado, cuando no cómplice, de esta farsa institucional. ¿Así será el próximo sexenio? ¿Una farsa basada en la famosa expresión “al diablo con las instituciones”? Más vale que nos preparemos. 

Se cancela Aeropuerto en Texcoco

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Después de un exhausto proceso de consulta popular de 4 días y 40 horas en total (espero entiendan mi sarcasmo) ayer por la mañana Andrés Manuel anunció que se cancela el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). Ha sido un tema muy polémico en los últimos meses en México, y considero que los métodos utilizados, para el fortalecimiento de la democracia en nuestra sociedad, no han sido los adecuados ni con la legitimidad idónea para tomar decisiones tan transcendentales para el desarrollo de nuestro país.

La construcción del NAICM comenzó por la evidente saturación que el AICM sufre actualmente; al ganar AMLO la Presidencia de la República, comienzan los cuestionamientos de los costos tan elevados y se hace la propuesta de cancelar la construcción en Texcoco, y proponen como solución construir en Santa Lucía, mejorar el AICM y reactivar el aeropuerto de Toluca.

Si el problema eran los costos elevados y la falta de documentos públicos sobre contratos y/o convenios modificatorios, ¿Por qué no exigir esto? Exigir transparencia, renegociar, buscar alternativas ¿por qué aferrarse a cancelar un proyecto que lleva casi 39% de avance en construcción y casi el 35% en avance financiero?

Esto nos vuelve a dejar claro que uno de los problemas más grandes que hay en nuestro país, es la falta de seguimiento a los proyectos implementados a través de las administraciones en los diferentes niveles de gobierno.

Más que una decisión con fundamentos, lo veo como un capricho y un miedo a afrontar costos políticos, López Obrador se ha escudado mucho en la “decisión del pueblo” y está evadiendo tomar la responsabilidad que como presidente electo de México le corresponde. No soy experta en el tema, sin embargo, conozco el aeropuerto de la CDMX y el de Toluca y la distancia entre éstos, es amplia. Son grandes los obstáculos que existen entre la propuesta Red Aeroportuaria, la distancia entre las pistas que se construirían en Santa Lucía, el AICM y el aeropuerto de Toluca es extensa, el tráfico y las casetas hacen que la conectividad entre esta red sea sumamente complicada.

Estoy a favor de la participación ciudadana, no obstante, esta consulta ciudadana, no tiene validez legal.

Les dejo los siguientes datos y ustedes realicen su análisis sobre si la consulta tiene una representación real y es válido tomar este resultado como definitivo para una decisión tan importante para el país.

-El requisito para poder emitir el voto en la consulta era contar con credencial del INE, de acuerdo con cifras de esta institución casi 90 millones de mexicanos cuentan con esta identificación, y solo acudieron a votar un poco más de 1 millón es decir poco más del 1%, y si consideramos que hubo personas que votaron hasta 5 veces, el porcentaje de participación es aún menor.

-El horario de las casillas fue de 8am a 6pm, ¿y la gente que está trabajando en ese horario? ¿cómo podían participar?

-Las casillas se ubicaron en 538 municipios, tan solo en Oaxaca hay 570, y según información del INEGI en México tenemos 2457 municipios…. ¿Dónde está la representatividad de los mexicanos?

-Y además solo 4 días….

No se puede obedecer el mandato de los ciudadanos, en temas tan trascendentales para el país. No es una decisión racional, ni democrática, ni eficaz, mucho menos inteligente. No se puede presumir que somos ejemplo a nivel mundial en temas de participación ciudadana, no Andrés Manuel, las cosas hechas “al aventón” no es ser ejemplo a nivel mundial.

Con todo el respeto a Andrés Manuel, lo invito a que asuma la responsabilidad de ser el presidente Electo de México, que tome las cosas con seriedad, y no con consultas populares que son una burla. 

Lo felicito por su entusiasmo en fortalecer la democracia, en querer crear el hábito de trabajar con mecanismos de participación ciudadana, en empoderar al ciudadano, sin embargo, decisiones de esta magnitud no se dejan en manos de programas pilotos ni del 1% de la población, donde la gran mayoría no tiene conocimientos técnicos sobre estas 2 opciones, no son usuarios constantes de los aeropuertos, y además muchos de sus seguidores, fueron a votar solo por “novedad”.

México necesita un presidente que nos inspire credibilidad, estabilidad, certidumbre, autoridad moral y política para dar continuidad a proyectos implementados por administraciones anteriores, esto no es de caprichos.

Sepulta AMLO construcción del NAIM en Texcoco

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El presidente electo Andrés Manuel López Obrador, dio a conocer su decisión de sepultar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, esto durante una conferencia de prensa en la casa de transición en la Colonia Roma de la Ciudad de México.

“La decisión es obedecer el mandato de los ciudadanos, de modo que se van a construir dos pistas en el aeropuerto militar de Santa Lucía. Se va a mejorar el actual Aeropuerto de la ciudad de México y se va a reactivar el Aeropuerto de Toluca”, dijo López Obrador, acompañado por el empresario Alfonso Romo, el futuro titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Javier Jiménez Espriú y del contratista José María Riobóo.

“La decisión que tomaron los ciudadanos el día de ayer es racional, democrática y eficaz”, aseguró el político tabasqueño.

El futuro mandatario afirmó que las inversiones y contratos no están en riesgo y que su gobierno asumirá todas las consecuencias legales de la decisión.

“Desde que se inició el análisis sobre este asunto, dejamos de manifiesto que quedaban a salvo los intereses de las empresas y de los inversionistas“.