¿Por qué no tenemos políticos como Justin Trudeau?

Justin Trudeau es prácticamente el it boy de la política… carismático, amante de los animales, comprometido con la defensa de los derechos de los indígenas, impulsor de la equidad de género… en fin, el escenario internacional se vuelca en demostraciones de aprobación, afecto y afición hacia el Primer Ministro canadiense quien desde su campaña, demostró tener un perfil muy diferente al del político convencional.

Pero, ¿por qué en México no tenemos a un político como él? O por lo menos, uno que no tenga miedo de hablar de frente sobre temas como el feminismo, cambio climático, y la mariguana. Muchos podrán ser los motivos, pero me permito enlistar algunas de las razones por las cuales considero que en nuestro país, no vemos un liderazgo que busque romper paradigmas:

1. Por que no queremos.
Así, simple y llanamente no queremos. Nos gusta pensar en que necesitamos una irrupción en el orden establecido. Nos sentimos cómodos con el estereotipo de político que ha permanecido por varias décadas en México y que, para bien o para mal, nos ha llevado hasta donde estamos actualmente.

…es muy válido no compartir la idea de que el Primer Ministro canadiense es una figura política la cual debemos aspirar tener. Más bien, el objetivo de este ejercicio es invitarlos a la reflexión de que es posible divorciarnos de la idea que impera sobre el político como un ser egoísta, corrupto y vergonzoso…

2. Porque no nos la creemos.
O bueno, tal vez sí queremos tener a alguien con el liderazgo como el de Trudeau, pero ¿cómo? si “somos muy corruptos” y “es diferente porque es Canadá”. Y muchos otros argumentos pueden surgir… sin embargo, no olvidemos que desde el lenguaje inicia la construcción del mundo que percibimos con nuestros sentidos. Mientras que no nos creamos dignos de tener algo diferente, mantendremos el resultado constante.

3. Porque desconfiamos de los demás.
Relacionado al punto anterior, no solo nos falta creer que podemos tener líderes diferentes, sino que cuando surge un perfil preparado y dispuesto a hacer las cosas bien, la envidia de quienes hacen las cosas mal y la desconfianza del público general se encarga de opacar ese acenso. Justos pagando por pecadores y así el cuento de nunca acabar… o, aprendamos a observar y analizar antes de criticar y opinar.

4. Porque nos gusta que nos digan qué hacer.
Lamentablemente, este rasgo se puede trazar desde nuestro sistema educativo. Nos enseñan a seguir órdenes y ponernos límites que muchas veces están por debajo de nuestra capacidades reales. Lo peor de todo esto es que no solo nos subestimamos, sino que tomamos una actitud pasiva y nos deslindamos de nuestras responsabilidades, ya que estamos esperando a que ese líder mesiánico nos diga qué hacer, y nosotros contestarles “Sí, Lic.” “Sí, Inge” “Sí, señor presidente”.

Nos falta agudizar nuestro sentido crítico, y entender que la participación ciudadana va más allá de ir a votar o de ningunear a un político en las redes sociales, sino de vigilar, exigir e incluso trabajar en conjunto con ellos para que salgan adelante los proyectos que apoyen al bien común.

5.Por que nuestras instituciones son débiles.
Desde las electorales hasta las de procuración de justicia y de derecho… el común denominador de las instituciones en nuestro país es que la mayoría se doblegan ante los intereses de ciertas élites. Como consecuencia, se crea un ecosistema ideal para que lleguen al poder antes y más rápido personas incapaces pero picudas, que las capaces pero rectas. Fortaleciendo nuestras instituciones podemos evitar tener malos liderazgos, o liderazgos interesados solo en su beneficio (y en el del padrino que los llevó al poder).

6. Por que nos falta madurar nuestra participación ciudadana.
Si bien, es digno de reconocerse que en los últimos años se ha visto un aumento en la participación ciudadana, esto para nada es suficiente. Nos falta agudizar nuestro sentido crítico, y entender que la participación ciudadana va más allá de ir a votar o de ningunear a un político en las redes sociales, sino de vigilar, exigir e incluso trabajar en conjunto con ellos para que salgan adelante los proyectos que apoyen al bien común.

Como mencionaba, estos no son los únicos factores que influyen en el surgimiento de una figura como Justin Trudeau. E incluso me gustaría resaltar que es muy válido no compartir la idea de que el Primer Ministro canadiense es una figura política la cual debemos aspirar tener. Más bien, el objetivo de este ejercicio es invitarlos a la reflexión que es posible divorciarnos de la idea de que impera sobre el político como un ser egoísta, corrupto y vergonzoso; y por el contrario, sí podemos tener algo diferente, alguien a quien respetar, y que nos motive a trabajar en conjunto, siempre y cuando permitamos que las condiciones se den.

Por que lo merecemos.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

#Marihuana: un debate que debieran ser dos

“Chile se suma a la legalización de la marihuana medicinal. Y el presidente [de México] haciendo un debate cargado y con línea desde Los Pinos.”
– Raúl Elizalde Garza

El debate sobre la legalización de la marihuana no es de surgimiento reciente. En México, hay especialistas en política de drogas y en seguridad pública que han propuesto su legalización desde hace más de una década. Sin embargo, comenzó a tomar más fuerza y atención el tema a raíz del sexenio del ex presidente Felipe Calderón, por su estrategia contra el narcotráfico que tuvo como efectos colaterales muchas muertes de civiles.

Ese sexenio llevó a toda la población a reflexionar sobre una mejor política de drogas: una que acabe o, por lo menos, que tranquilice la violencia descomunal que han provocado los cárteles del narcotráfico.

Aunado a este contexto histórico reciente, está el famoso caso de Grace Elizalde Benavides. Grace es una niña de ocho años que desde su nacimiento tiene el Síndrome de Lennox-Gastaut. Entre otros padecimientos, este síndrome le provoca a Grace más de cuatrocientas convulsiones diarias.

Ante esta situación, sus valientes padres, Raúl Elizalde y Mayela Benavides, solicitaron a la Secretaría de Salud que les dejara importar de Estados Unidos un medicamento derivado de la mariguana, el Cannabidiol, que está científicamente comprobado que ha ayudado a muchas personas con el mismo padecimiento de Grace a controlar su enfermedad.

Debido a la negativa, se ampararon y un juez federal en materia administrativa les otorgó una suspensión provisional para que Grace pudiera recibir el medicamento, argumentando que se violaba su derecho humano a la salud.

Les negaron el permiso, sin siquiera fundamentar bien su resolución (la razón fue que el THC (elemento de la marihuana) tiene efectos psicoactivos y podía afectar la salud de Grace, pero el Cannabidiol no contiene THC). Debido a la negativa, se ampararon y un juez federal en materia administrativa les otorgó una suspensión provisional para que Grace pudiera recibir el medicamento, argumentando que se violaba su derecho humano a la salud.

Como la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios de la SSA interpuso un recurso de queja ante dicha suspensión provisional, el abogado de la familia de Grace solicitó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que resuelva el caso de fondo. Pero, por lo pronto, la niña está recibiendo el Cannabidiol y ha tenido notables mejoras.

A su vez, un grupo de ciudadanos integrantes de la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante obtuvieron una sentencia favorable de parte de la SCJN ante un amparo que interpusieron en materia del consumo lúdico de la marihuana.

La tesis aislada de la Corte declaró inconstitucionales los artículos de la Ley General de Salud que prohíben el uso y cultivo de la marihuana para fines recreativos, argumentando que violan el derecho humano al libre desarrollo de la personalidad.

Entonces, la situación jurídica actual es la siguiente: la legislación vigente no considera al consumo de la marihuana un delito, pero sí considera delitos el cultivo y la distribución de la marihuana.

Entonces, la situación jurídica actual es la siguiente: la legislación vigente no considera al consumo de la marihuana un delito, pero sí considera delitos el cultivo y la distribución de la marihuana. Es decir, la ley te dice: “sí puedes consumirla, pero no puedes cultivarla, comprarla, distribuirla, ni nada similar”. Bueno, ¿entonces cómo la consigo sin cometer un delito en el proceso? Esta situación es absurda, claro está.

Por el reciente auge de presión social y resoluciones judiciales en torno al tema, el Gobierno Federal ha convocado a una serie de debates sobre la despenalización de la marihuana, los cuales serán abiertos al público e incluirán a médicos, especialistas, académicos y funcionarios públicos. El objetivo es abordar los dos temores principales de la legalización: la seguridad pública y la salud de las personas.

Ya vamos tarde con la legalización de la marihuana y la política de drogas prohibicionista sólo ha contribuido al derrame de sangre en el país, por lo que sólo veo necedad en ese sentido por parte de los prohibicionistas.

Queda claro que una política prohibicionista es lo peor que puede adoptarse si se busca mejorar la situación de la seguridad pública. Definitivamente ya vamos tarde con la legalización de la marihuana y la política de drogas prohibicionista sólo ha contribuido al derrame de sangre en el país, por lo que sólo veo necedad en ese sentido por parte de los prohibicionistas.

Y en materia de salud, está científicamente comprobado en muchísimos estudios que nadie ha muerto de una sobredosis de marihuana, que no genera adicción (hay unos que dicen que sí, pero precisan que el porcentaje es de 9%) y que además tiene beneficios médicos. De nuevo, sólo veo necedad por parte de los prohibicionistas que no quieren ver dichos estudios. Son sus perjuicios contra la ciencia. Nada más.

Quisiera dejar clara una consideración personal. Es algo que creo que no se ha tomado en cuenta ni por el Gobierno ni por la ciudadanía. Sobre esto tuve un intercambio de ideas con el Lic. Fernando Belaunzarán y con el Sr. Raúl Elizalde, padre de Grace: se trata de la necedad de embarullar dos debates en uno.

Estimo importantísimo que el Gobierno Federal y la ciudadanía en general esté consiente de que no debe haber un debate sobre la legalización de la marihuana. Deben haber, mínimo, dos: uno en torno al uso lúdico y otro en torno al uso medicinal.

Estimo importantísimo que el Gobierno Federal y la ciudadanía en general esté consiente de que no debe haber un debate sobre la legalización de la marihuana. Deben haber, mínimo, dos: uno en torno al uso lúdico y otro en torno al uso medicinal. Y, por supuesto, que este último debe tener prioridad sobre el primero.

Considero que se ha estado confundiendo una cosa con la otra y es muy importante segregar ambos temas porque, si bien ambos engloban la legalización de la marihuana, las finalidades son enteramente distintas. Así, las declaraciones del presidente Enrique Peña Nieto para manifestarse en contra, si bien es su derecho, contribuye a la confusión: contribuye a que de algo que debieran ser dos debates separados, se haga uno.

El uso medicinal de la marihuana no debería siquiera estar en discusión, dados los múltiples estudios médicos que le sustentan y la enorme cantidad de niños y adultos que podrían beneficiarse de los medicamentos derivados de ella.

El uso medicinal de la marihuana no debería siquiera estar en discusión, dados los múltiples estudios médicos que le sustentan y la enorme cantidad de niños y adultos que podrían beneficiarse de los medicamentos derivados de ella. El que sí amerita debate es el del uso recreativo porque, aunque yo estoy a favor y creo que ya vamos tarde para la despenalización, vivimos en una democracia y todo lo que concierne al pueblo debe ser objeto de escrutinio público.

No obstante, me gustaría que todos estuviéramos conscientes de que estamos discutiendo un tema, mezclando cosas que no deberían mezclarse, en lugar de discutir dos temas, como debe de ser, por separado.

En ese sentido, propongo a la ciudadanía que se reflexione sobre la legalización de la marihuana en dos ámbitos separados: uno con fines médicos y otro con fines lúdicos. No debemos mezclar. Pido al Gobierno Federal que se realice la serie de debates que convocaron, igualmente, con esos dos puntos de análisis distintos, atendiendo a la diferencia de los fines con los que se busca legalizar esta sustancia.

Esto es, ahorita, lo que me parece más importante recalcar sobre el debate de la legalización de la marihuana.

“El debate está cargado completamente al lado recreativo. Marihuana medicinal no está siendo tomada en cuenta seriamente.”
– Raúl Elizalde Garza

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WEEDCONOMICS

No es sorpresa que tras el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), donde se aprobó un amparo que le permite a 4 individuos el uso recreativo y lúdico de la marihuana, el debate sobre la legalización haya tomado dimensiones nunca antes vistas.

Como casi siempre suele suceder con los temas controversiales, las posturas se polarizan en blancos y negros, y los discursos se llenan de opiniones sin rigor, meras percepciones sin fundamentos sólidos ni esquemas de análisis claros. Los distintos ejemplos de políticas de legalización a nivel mundial nos muestran justo lo contrario: 1) El tema está lleno de matices y la legalización no es absoluta, esta se puede presentar con distintos grados de liberalización. 2) Los efectos de legalización no son universales y no son predecibles, estos dependen de las condiciones socioeconómicas del país o estado, y de la estructura y ejecución de la misma política de legalización.

Estar a favor o en contra termina siendo algo fútil si no se tienen las herramientas para deliberar.

Considerando lo anterior, estar a favor o en contra termina siendo algo fútil si no se tienen las herramientas para deliberar. Mientras no hay una herramienta única para abordar el tema de la legalización, los resultados del Análisis Económico y las premisas del Pensamiento Económico deben de ser considerados de manera forzosa.

Al hablar de Economía no hay que caer en la concepción común que sólo se tomará en cuenta el ámbito financiero y de negocio dentro de la venta de la sustancia. La economía va más allá brindando un esquema de análisis que permite medir las ganancias y costos sociales, así como el impacto que cierta medida tiene en el desarrollo social.

Aún y cuando se presume que la marihuana tiene efectos menos dañinos comparadas con el tabaco y el alcohol, esta genera dependencia, y cualquier adicción es una enfermedad.

Es verdad que los aspectos que rodean el tema de la legalización son multidisciplinarios, pero todos estos pueden ser evaluados desde la óptica económica. Por mencionar algunos ejemplos, las preocupaciones en salud pública deben de ser medidas bajo un esquema de costo-beneficio. Aún y cuando se presume que la marihuana tiene efectos menos dañinos comparadas con el tabaco y el alcohol, esta genera dependencia, y cualquier adicción es una enfermedad. No obstante, aún y cuando está penalizada, su consumo sigue en aumento y el hecho de regularla puede generar ingresos tributarios que se pueden usar para implementar campañas, medidas de prevención o instaurar clínicas de rehabilitación que reduzcan considerablemente la cantidad de adictos.

Su consumo sigue en aumento y el hecho de regularla puede generar ingresos tributarios que se pueden usar para implementar campañas, medidas de prevención o instaurar clínicas de rehabilitación que reduzcan considerablemente la cantidad de adictos.

Los beneficios fiscales de gravar la producción, distribución y comercialización de la marihuana es otro de los temas que defienden fervientemente los que están a favor de la medida. Definitivamente bienes con un bajo grado de elasticidad precio-demanda, como lo son las “soft drugs”, son perfectos para ser sujetos de fuertes impuestos que generan una fuente considerable de ingresos al Estado. El Gobierno con estos flujos extra aunados a la reducción de los costos penitenciarios, podría invertir en la reconstrucción del tejido social, prevención del delito y la mejora de los cuerpos policiacos; ahora sí la justicia se podría dedicar a perseguir a los verdaderos malos.

Todo suena muy bonito hasta que recordamos que la falta de Estado de Derecho y la poca eficiencia del gasto público y la corrupción imperan en nuestro país. Estos elementos son preocupantes ya que nada garantiza que el diseño e implementación de la política de legalización vayan a ser efectuados de manera apropiada, y aún y cuando ésta se lleve a cabo en buenas condiciones, no hay garantías que los beneficios monetarios se vayan a transformar en beneficios sociales.

Nada garantiza que el diseño e implementación de la política de legalización vayan a ser efectuados de manera apropiada.

El Análisis Económico también tiene sus limitantes, para los puristas la metodología es todo, por lo que varios expertos estudiando el mismo aspecto pueden llegar a resultados no concluyentes. Para poder ser sensatos al momento de analizar, debemos mi máxima económica preferida: discernir entre lo normativo (lo que debería ser) y lo positivo (lo que en realidad es). Sin poner las cosas en perspectiva la discusión llegará a ningún lado, o peor aún, se resolverá de manera equivoca.

Ahora, si me preguntan cuál es mi postura en el debate, como buen economista les voy a contestar que… depende.

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La moda pacheca

Conocer acerca de las tendencias más recientes y tener la información más actualizada es algo que a toda persona le agrada tener. Es el deseo de la gente por mantenerse al día lo que provoca que el interés por todo tipo de temáticas aumente independientemente de si es algo con lo que uno comulga o no. La curiosidad es tan grande, que la sociedad ha desarrollado todo tipo de contenidos y formas para satisfacer esta necesidad, y quienes ofrecen la información buscan todo tipo de caminos para conceder esto.

No digo que sea negativo que las personas hablen sobre temas de tendencia, pues no por nada es que están a la moda. Creo que el sentimiento que muchas personas comparten tiene más que ver con lo casual que resulta que siempre que un tema controversial se convierte en popular, la gente sale y argumenta su descontento o manifiesta su apoyo a las causas. De esto, me parece que lo más preocupante es la trivialidad que se genera y lo banal que resultan ser las conversaciones.

Como es de conocimiento de todos, la despenalización de la marihuana ha dado un primer paso en nuestro país, y el uso recreativo ha sido autorizado para cuatro ciudadanos; ciudadanos que interpusieron un amparo y que fue resuelto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a su favor. Se habla de un triunfo para la sociedad mexicana, de un avance en el respeto a los derechos humanos y sobre la oportuna actuación del Estado mexicano sobre esta materia.

Lo que me causa mucha sorpresa es que repentinamente pareciera ser como si la sociedad entera siempre hubiera estado a favor del consumo de la sustancia, ignorando que en el pasado reciente se hablaba fuertemente sobre campañas contra el consumo de drogas.

Entiendo que ha habido una lucha detrás por la despenalización del uso recreativo de la marihuana y que existe una causa detrás de ello, pero lo que me causa mucha sorpresa es que repentinamente pareciera ser como si la sociedad entera siempre hubiera estado a favor del consumo de la sustancia, ignorando que en el pasado reciente se hablaba fuertemente sobre campañas contra el consumo de drogas y sobre la concientización acerca del consumo. ¿Será que a todo el país le ha dado ganas de, de pronto, experimentar con sustancias?

¿Será que este apoyo proviene más por un sentimiento de revancha contra nuestras autoridades que por un verdadero y legítimo interés por el uso de la sustancia?

No hago la crítica sobre el uso de la sustancia, pues realmente cualquier persona debería tener la libertad de hacer lo que le plazca con su cuerpo mientras no afecte a terceros, pero lo que sí me causa admiración es cómo la población se ha unido en torno a un tema que, a pesar de que lleva tantos años en el escrutinio público, siempre había mantenido un perfil bajo y no había logrado trascender como lo ha hecho ahora. ¿Será que este apoyo proviene más por un sentimiento de revancha contra nuestras autoridades que por un verdadero y legítimo interés por el uso de la sustancia?

La aprobación del matrimonio homosexual en nuestro país y las protestas a favor de la justicia en torno al caso Ayotzinapa podrían ser ejemplos de este tipo de tendencias que, aunque no son conocidas en su totalidad, son apoyadas por la comunidad.

¿Hacer las cosas por convicción, por convencimiento, o por compromiso? ¿Buscar “ganarle” al gobierno una de tantas que nos ha “arrebatado”? ¿O simplemente estar a la moda y mezclarse en la marea de la liberación de la sociedad? La aprobación del matrimonio homosexual en nuestro país y las protestas a favor de la justicia en torno al caso Ayotzinapa podrían ser ejemplos de este tipo de tendencias que, aunque no son conocidas en su totalidad, son apoyadas por la comunidad.

Evidentemente es positivo que la población traiga a la mesa de debate los temas de interés que han sido relegados por las autoridades, pero recordemos que ser solidarios con un grupo o una causa implica también que debemos de, en cierta manera, “casarnos” con esa idea y defenderla a todo costo. Los movimientos que verdaderamente triunfan son aquellos que realmente tienen una base sustentada y un núcleo debidamente convencido y comprometido que, por convicción propia, busca que sus peticiones sean tomadas en cuenta. Felicidades a quienes hacen un consumo sin excesos de la marihuana, pues han cuando menos logrado que los modistas de nuestro país se acercaran a discutir sobre su lucha.

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Legalización de la marihuana

La legalización de la marihuana (y demás drogas) es de los temas políticos que más levanta controversia debido a su alto contenido moral, criminal, médico y religioso. Su prohibición en México se remonta a la época posrevolucionaria de 1920 en donde el consumo y la venta de esta planta se penalizó por primera vez con multas administrativas, y fue hasta 1929 en donde la penalización se exacerbó a la privación de la libertad [1]. En 2009 se permitió cargar para el autoconsumo solo 5 gramos, pero su distribución, comercialización o cultivo sigue siendo ilegal.

La marihuana es el producto psicoactivo que se extrae del cáñamo (Cannabis Sativa), este producto es utilizado con fines que van de lo lúdico a lo medicinal. El químico psicoactivo que impera en la marihuana es el THC (Delta-9-tetrahidrocannabinol), y es lo que le da la “potencia” a la droga. Este químico es más abundante en las flores y en las hojas de la planta. El mercado de la marihuana es el mayor mercado de drogas ilícitas en el mundo, y México descuella como uno de los mayores traficantes y productores de esta planta. [2]

Se sabe de ciertos efectos nocivos a corto y largo plazo que esta planta genera en la salud a aquéllos que la consumen de forma recreacional, así como que estos efectos nocivos son menores a los de otras drogas legales como el alcohol y el tabaco, y que no hay casos registrados de muertes por sobredosis [3].

Las reacciones a corto plazo por consumir la droga, como las percepciones alteradas, los cambios en el ánimo, la pérdida de coordinación automotriz y los problemas de la pérdida de memoria y retención desaparecen conforme el efecto de la droga disminuye en el cuerpo; sin embargo, las reacciones que esta droga puede llegar a generar en el largo plazo para los consumidores asiduos son los que preocupan y es uno de los principales argumentos por los cuales los prohibicionistas quieren mantener la marihuana bajo la sombra de la criminalización.

Entre estos efectos nocivos que se han encontrado por el consumo de marihuana, están la disminución —con posibilidad de ser permanente— de las capacidades mentales cuando las personas comienzan a utilizarla en su adolescencia.

Entre estos efectos nocivos que se han encontrado por el consumo de marihuana, están la disminución —con posibilidad de ser permanente— de las capacidades mentales cuando las personas comienzan a utilizarla en su adolescencia (no se ha encontrado efectos de este tipo en adultos), y que el uso de esta droga suave pude servir como “puente” a otras drogas más fuertes (e.g. cocaína, LSD, metanfetaminas, etc.). [4]

Los beneficios que hasta ahora se han comprobado de la marihuana son que estimula el apetito, disminuye la nauseas, el dolor, la inflamación, ayuda con los problemas de relacionados con el control muscular y a controlar las convulsiones epilépticas.

Por otro lado, la marihuana tiene usos medicinales, que si se le abriera la puerta a la legalización podrían investigarse a fondo y dar paso a medicamentos potenciales. Los beneficios que hasta ahora se han comprobado de la marihuana son que estimula el apetito, disminuye la nauseas, el dolor, la inflamación, ayuda con los problemas de relacionados con el control muscular y a controlar las convulsiones epilépticas; además, se están realizando estudios para su uso en el tratamiento de varias enfermedades y condiciones como el cáncer, el VIH/sida, la esclerosis múltiple y el Alzheimer. [5]

Con lo anterior se dilucida que los beneficios de la marihuana para su uso medicinal son potencialmente enormes y que contrastan con sus efectos nocivos y el daño permanente que puede generar en los adolescentes que consuman esta droga en exceso. Y esto lo comprendemos la mayoría de los mexicanos, ya que el 81% de nosotros estamos a favor de que se permita esta planta y sus derivados para usos medicinales; sin embargo, son el 77% de los mexicanos que piensan que no debería de legalizarse para usos recreacionales [6].

El 81% de nosotros estamos a favor de que se permita esta planta y sus derivados para usos medicinales; sin embargo, son el 77% de los mexicanos que piensan que no debería de legalizarse para usos recreacionales.

Pero este debate no se detiene aquí, la legalización de la marihuana —medicinal y recreacional, en cuanto a su consumo, producción y distribución— va más allá de los efectos benéficos o nocivos que pude generar en la salud de los consumidores. Este debate llega a los albores de la libertad de elegir y tomar nuestras propias decisiones sin interferir con la libertad de los demás, así como también agregarle el matiz social y económico que se debe de discutir en forma cabal. El debate de la legalización de la marihuana (y de cualquier droga) debe de extenderse desde la libertad individual de ser el dueño de nuestras propias decisiones hasta los efectos económicos y sociales que generaría.

Antier la Suprema Corte de Justicia aprobó un proyecto de sentencia del ministro Arturo Zaldívar para conceder un amparo a un grupo de ciudadanos para el cultivo, procesamiento y autoconsumo de marihuana de forma legal, excluyendo su comercio, suministro o distribución. Esto bajo el fundamento, y en palabras del ministro Zaldívar, de que ‘prohibir el consumo personal de mariguana con fines lúdicos y recreativos es contrario al libre desarrollo de la personalidad’ [7]. Asimismo, recientemente se le concedió un permiso a una niña de ocho años que padece convulsiones para importar de los Estados Unidos un medicamento a base de marihuana [8].

Lo anterior son sólo ejemplos de que cada vez se conocen más los beneficios médicos de la marihuana y de que se está abriendo el debate sobre si su uso recreativo debe de depender de las decisiones de cada individuo, y no de la coerción paternalista del gobierno.

El 77% de los mexicanos que están en contra de la despenalización de la marihuana para su uso recreativo suele argumentar que esto llevaría a un aumento en las adicciones y a un detrimento en el “tejido social”.

Existen evidencias de que sólo el 9% de las personas que consumen marihuana se vuelven dependientes, y este porcentaje sube al 17% si son adolescentes y de un 25 al 50% para los que la consumen diario [9]. No obstante, hay una interesante investigación que ofrece una nueva perspectiva de lo que son las adicciones y que va en contra de la criminalización y prohibición de las drogas. En esta perspectiva, la adicción hacia las drogas crece cuando nos sentimos asilados, traumatizados o tristes. Las personas que se sientes desconectadas de la sociedad tienden a hacerse más adictas a las drogas que les hacen sentir una sensación de “alivio” [10]. La prohibición y criminalización de las drogas, cualquier droga (ya estamos entrando a terrenos más delicados), aísla a las personas que las consumen y dificulta la búsqueda de ayuda externa.

En cuanto a que la legalización puede generar un detrimento en el “tejido social”, podemos refutar volteando ver la guerra antidrogas en México iniciada en 2006 por Felipe Calderón que lleva miles de muertes de involucrados y no involucrados en el negocio de las drogas.

En cuanto a que la legalización puede generar un detrimento en el “tejido social”, podemos refutar volteando ver la guerra antidrogas en México iniciada en 2006 por Felipe Calderón que lleva miles de muertes de involucrados y no involucrados en el negocio de las drogas. Complementando lo anterior, hay un caso empírico en los Estados Unidos en donde la prohibición del alcohol en 1919 llevó a que los mafiosos se hicieran cargo del comercio de este producto, creando un mercado negro, llenando las calles de violencia y corrompiendo al gobierno.

La legalización de la marihuana urge (y las de demás drogas también si se quiere acabar cabalmente con el narcotráfico). La decisión de ayer sin precedentes de la Corte Suprema de Justicia marca el inicio de este proceso. Para la completa legalización de esta planta se va a necesitar un marco legal que niegue el consumo a menores de edad y que se abran espacios para que se traten los problemas de adicción. Ya es hora de que las drogas se conviertan en un problema de salud pública, y no de seguridad. El despilfarro de recursos y la violencia que genera su combate ha fracasado y seguirá fracturando nuestra sociedad.

Termino dejándoles una bonita frase de John Stuart Mill que habla sobre la libertad individual.

“La única libertad que merece este nombre es la de buscar nuestro propio bien a nuestra propia manera, en tanto que no intentemos privar de sus bienes a otros, o frenar sus esfuerzos para obtenerla. Cada cual es el mejor guardián de su propia salud, sea física, mental o espiritual. La especie humana ganará más en dejar a cada uno que viva como le guste más, que en obligarle a vivir como guste al resto de sus semejantes.”
― John Stuart Mill, Sobre la Libertad

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[1] Schievenini Stefanoni, J. (2012). La prohibición de la Marihuana en México, 1920-1940. Maestro en Estudios Históricos. Universidad Autónoma de Querétaro. (Obtenido de: http://ri.uaq.mx/bitstream/123456789/638/1/RI000251.pdf)

[2] Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), (2009). INFORME MUNDIAL SOBRE LAS DROGAS 2015. (Obtenido de: https://www.unodc.org/documents/wdr2015/WDR15_ExSum_S.pdf)

[3] The Huffington Post, (2015). Here Are All The People Who Have Died From A Marijuana Overdose. (Obtenido de: http://www.huffingtonpost.com/2013/09/03/marijuana-deaths_n_3860418.html?1388786544%20)

[4] Drugabuse.gov, (2015). La marihuana. (Obtenido de:
https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/la-marihuana)

[5] Drugabuse.gov, (2015). ¿Es la marihuana un medicamento? (Obtenido de: https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/es-la-marihuana-un-medicamento)

[6] Animal Político, (2015). El 77% de los mexicanos dice no a la legalización de la mariguana, pero apoya su uso medicinal. (Obtenido de: http://www.animalpolitico.com/2015/11/el-77-de-los-mexicanos-dice-no-a-la-legalizacion-de-la-mariguana-pero-apoya-su-uso-medicinal/)

[7] Milenio, (2015). Corte aprueba amparo para siembra y consumo individual de mariguana. (Obtenido de: http://www.milenio.com/politica/Corte_mariguana-cultivo_casero_mariguana-mariguana_uso_personal-mota_recreativa_0_622137976.html)

[8] Milenio, (2015). Obtienen permiso para tratar con mota a niña con epilepsia. (Obtenido de: http://www.milenio.com/policia/Obtienen-permiso-tratar-mariguana-epilepsia_0_584341583.html)

[9] Drugabuse.gov, (2015). Is marijuana addictive? (Obtenido de: https://www.drugabuse.gov/publications/research-reports/marijuana/marijuana-addictive)

[10] Pueden encontrar en el enlace la plática de Johann Hari, escritor y periodista inglés, que habla sobre este tema y expone diferentes estudios que sustentan su tesis: http://www.ted.com/talks/johann_hari_everything_you_think_you_know_about_addiction_is_wrong

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