El virus de la desigualdad

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A principios de los 70s, Eduardo Galeano escribió en su obra Las Venas abiertas de America Latina que el desarrollo desarrolla la desigualdad y que es un viaje con más náufragos que navegantes. El intelectual uruguayo argumentaba que desde los orígenes latinoamericanos, ha existido una fuerte y arraigada desigualdad económica y fáctica. El conocido comúnmente como Coronavirus o COVID-19 por su nombre científico, viene a quitar nuevamente y de manera abrupta la venda en los ojos de todos sobre esa mortal desigualdad. Este virus que se esparce de manera rápida por nuestro territorio, viene a recordarnos que la desigualdad puede matar de muchas maneras, y una emergencia de salud pública es una de ellas. 

El escenario de posible propagación, forzó a empresas y gobierno a instar a todos a quedarnos en nuestros respectivos hogares, el paro de actividades económicas y la disminución de cualquier asunto no esencial. Sin embargo, esta medida puede sonar razonable en un país con ingresos justos, con una economía incluyente sin pobres y sin informalidad o para aquellos privilegiados que pueden hacer uso de las nuevas tecnologías para continuar sus labores. Sin embargo, esto es una realidad para sólo un pequeño grupo de la sociedad mexicana; porque vivimos en un plugar donde el 10%  más rico concentra el 64.4% de todo la riqueza del país (Esquivel 2015, pág. 16), porque vivimos en un país donde el 60% de la población laboral se encuentra en el empleo informal. Porque como país nos desarrollamos, pero como escribió Galeano, también  desarrollamos una desigualdad que sigue viva, que continúa creciendo, que late y late fuerte en  un  momento de suma vulnerabilidad.

Aquellos que no pueden encerrarse, no lo hacen por gusto sino por necesidad, porque el país no creció para ellos; el país no procura un sistema de salud para ellos; el país no procura un ingreso justo y las mismas oportunidades y una educación de calidad y servicios básicos. Porque aquellos que no sufrirán por el contagio del Coronavirus, sí sufrirán por el contagio del virus de la desigualdad. Esto no es nuevo, pero debido a su estructural origen, como sociedad lo hemos normalizado, porque México del periodo de 2008 a 2015, los ingresos de la clase media se redujeron en un 2% (OCDE, 2016). Esta desigualdad también tiene un componente de género, ya que las mujeres en México perciben 60% menos que los hombres  y esta brecha tardará 257 años en cerrarse (FEM, 2019).  Este problema es grave, no sólo por las implicaciones económicas y de crecimiento que esto conlleva, sino porque vemos que es una doble vulnerabilidad, ya que en esa situación de una disminución de consumo y contingencia,  las personas del sector informal y que vivan en situación de pobreza, serán las más afectadas, a pesar de que por cada 100 pesos generados en el país, 23 pesos provienen el sector informal (INEGI, 2019), lo cual nos deja ver la magnitud de esta afectación. Con esto no incentivo medidas contrarias a las señaladas por las autoridades, sin embargo, debemos dejar de normalizar la desigualdad y ver  las múltiples formas en cómo esta puede matar a millones de mexicanos. 

El quedarse en casa para combatir al Coronavirus está demostrando ser también un tema de clases, un tema de pocos contra uno de muchos, porque hablar de porcentajes es hablar de millones de mexicanos que no pueden darse ese lujo de parar porque viven día a día, porque la sociedad los ha olvidado, los ha normalizado. Vimos en un México donde 3 de cada 4 personas que hablan una lengua indígena o pertenecer a un pueblo originario, son pobres; ¿ellos como combatirán el COVID-19? ¿si el 38%  de la población indígena vive en pobreza extrema, como podrán quedarse en sus casas sin poder tener su día a día para sobrevivir y no para vivir? Como dicen vecinos del asentamiento La Guadalupana en Mérida, Yucatán: “aquí no hay compras de pánico, ni siquiera tenemos dinero”. Estos días deben de servir para que como sociedad, y en especial, para que los involucrados en la toma de decisiones públicas, reflexionen sobre cómo la desigualdad mata; cómo la desigualdad es un factor de riesgo importante en diversos escenarios como el actual. La ausencia de justicia (hasta la justicia económica) es la gran deuda de este país.

El Estado y los hombres

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A principios del siglo XX, Simone de Beauvoir escribió que “el problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”, y no podía estar tan vigente. Las mujeres están tomando los espacios y debates públicos para reclamar justicia, seguridad, derechos, y exigir que nuestra sociedad elimine uno de sus grandes  comportamientos asesinos: el machismo. Ellas salieron a las calles a dibujar la verdad; salieron al tenor de las 114 menores de edad asesinadas en México. Gritaron y corearon al tono de las mil 119 mujeres que perdieron la vida a manos de la violencia machista, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad y Protección Ciudadana.

Las mujeres salieron y harán un paro porque en nuestro país, 10 mujeres son asesinadas diariamente, según datos del SESNSP y el INEGI. Salieron en honor a las que ya no están, y por las que quieren que estén, salieron por aquellas que vienen. Salieron, porque en los últimos cuatro años el feminicidio aumentó en un 97 por ciento. Gritaron y consignaron porque en nuestro país, el simple hecho de ser mujer, es mortífero. Salieron por la impunidad que las acalla, que las ata, que las victimiza una y otra vez. Salieron para denunciar y decir ya basta. Salieron porque las que están, el 66% ha sufre agresión física, el 34% violencia emocional y sexual el 41.3%, de acuerdo a la ENDIREH. Las mujeres en México tuvieron que salir, porque como escribe Denise Dresser:  “porque a las mujeres en mi país las están matando, violentando, violando, humillando, ignorando. Su dolor, que es el nuestro, merece ser reconocido y dignificado. Y  en esta tragedia mexicana, existen dos sujetos obligados: los hombres y el Estado. 

El primero por su obligación intrínseca de prevenir, investigar, atender y sancionar esta violencia sistemática y dolosamente naturalizada por las autoridades ante casos de violencia contra la mujer. Al Estado Mexicano le toca responder ante un panorama oscuro y sombrío y violento y que calla ante la violencia feminicida. Pero también nos toca a los hombres; he aquí el punto más importante. Todos los hombres somos, en menor o mayor medida, culpables de lo está pasando en México. Porque ellas no tendrían que salir a marchar, gritar, protestar y parar, si sus maestros no las acosaran, si sus parejas no las violentaran y golpearan, si sus amigos y conocidos no las humillaran, si las autoridades no las ignoraran, si la sociedad no las juzgara. 

Porque a nosotros nos toca callar, escuchar y transformar esos patrones que matan y lastiman y violan y humillan a tantas miles y millones de mujeres en México. Nos toca eliminar las masculinidades tóxicas y violentas. Masculinidades que permitan una sociedad segura y justa para ellas. Eliminar todo rastro de comportamientos estereotipados de supremacía masculina de dominio y control, que sean tanto sutiles como extremos y que llegan a violencias. Nos toca eliminar la violencia de género, pero también la homofobia y transfobia, y ver qué existen otras formas de ser hombre en México, formas que no maten, formas que permitan una igualdad sustantiva, porque no se trata de hombres justos, sino de hombres distintos. Nos toca fomentar y educar una visión de responsabilidades familiares compartidas y de nuevos paradigmas sociales. 

 Yo escribo y vivo desde el horrible privilegio de ser hombre en México, pero hablo desde la necesidad de reformar a los hombres y sobre todo, a mí mismo. Ojalá y estemos viviendo un nuevo capítulo en nuestra vida pública; ojalá y el movimiento feminista logre transformar profundamente la sociedad mexicana. La empatía y el diálogo serán fundamentales en los próximos días y debates. ¡Se va a caer! ¡Sí se va caer! Y tendremos que construir algo nuevo.

Economía mexicana en recesión; cae 0.1% en 2019

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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) confirmó la caída de 0.1% durante todo el año 2019 en la economía mexicana, con esto se encontraría en fase recesiva. Esta es la primer caída en 2019, así como la primera en un inicio de sexenio desde el gobierno de Vicente Fox.

Técnicamente una economía se encuentra en recesión si acumula dos observaciones trimestrales consecutivas a la baja, no obstante, en este caso se han observado tres con disminuciones. Tres de los cuatro trimestres del año pasado, los dos primeros y el último fueron los responsables de esta caída, mientras que el trimestre de julio a septiembre no registró cambio alguno, lo que trajo como consecuencia una disminución del conjunto de la economía durante el año pasado, luego de que en 2018 había logrado un crecimiento de 2.1%. A partir de esta argumentación es de la que se infiere que la economía mexicana se encuentra en recesión.

Análisis por sectores

Por un lado, el principal retroceso de la economía ocurrió en la producción industrial, donde se registró una caída de 1.8%, mientras que en el comercio, el transporte y otros servicios se alcanzó un incremento anual de 0.4%, aunque el año pasado había crecido 2.9%.

El comportamiento de la economía

Las cifras que dio a conocer la Inegi fueron las ajustadas por estacionalidad, en la que se reportó una disminución de 0.1% en términos reales en el cuarto trimestre de 2019, esto respecto al precedente.

Por componentes y como se menciona anteriormente ajustando las cifras respecto a la estacionalidad, las actividades industriales descendieron 1.2% y las agropecuarias 1.1%, esto mientras que los servicios aumentaron apenas 0.2%, esto hablando del periodo 0ctubre-diciembre del año pasado respecto al trimestre previo.

Por lo tanto, concluyendo en cuanto a la comparación anual, el PIB tuvo un retroceso de 0.4% en el cuarto trimestre de 2019 con relación al mismo lapso del 2019. En cuanto a las actividades económicas en el mismo sentido, la actividad industrial se redijo 1.9%, la agropecuaria pudo avanzar 1.7% aunque los servicios, que es el principal componente de la economía mexicana no registró cambio alguno en este periodo analizado.

Con información de El Universal

Inflación alcanza nivel más alto desde julio de 2019

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De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inflación alcanzó el nivel más alto desde fines de julio del año pasado, esto provoca que ya sean cuatro quincenas por arriba del objetivo del Banco de México, el cual es del 3%.

El medio, El Universal informó que de acuerdo al Inegi, los precios al consumidor subieron 3.52% durante la primera mitad de febrero de este año con respecto a la quincena similar de 2019.

Es importante destacar que a pesar de ello, la inflación se situó por debajo de la expectativa de analistas quienes esperaban un nivel de 3.56%.

Los bienes que más aumentaron de precio fueron las frutas y verduras con un 5.46% en comparación anual.

Con información de Político MX

Ante reporte de caída del PIB, AMLO asegura tener “otros datos”

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Esta mañana, luego de que se hiciera público el reporte de la actividad económica por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el titular del ejecutivo en su tradicional conferencia de prensa matutina, indicó que no le importa mucho que no exista crecimiento en el país, puesto que los parámetros con los que se mide, fueron mediciones que se usaron “en el periodo neoliberal“.

El Inegi reportó un retroceso de 0.1% del Producto Interno Bruto (PIB) entre el año pasado y el corriente, con lo que se encuentra en una fase recesiva. Esta es la primera caída de la actividad económica del país para un inicio de sexenio desde Fox; ante esta situación, el presidente de la República aseguró que es algo que ya se esperaba y que él tiene “otros datos“.

Comentando al respecto aseguró también que, además de que las mediciones son las que se utilizaron “en el periodo neoliberal”, señaló que puede no haber crecimiento, pero sí desarrollo y bienestar.

Ya se esperaba, pero están cambiando los parámetros para medir si tenemos bienestar en México. En nuestra sociedad y cómo tengo otros datos, hay bienestar. Puede ser que no se tenga crecimiento, pero hay desarrollo y bienestar que son distintos (…) Recuerden que estos parámetros los establecieron -ya existían desde luego- pero los volvieron como base, le fundamento, para medir el desarrollo durante el periodo neoliberal y a mí no me importa mucho. Repito, crecer puede significar que haya más dinero en pocas manos, es decir, pues en el periodo neoliberal ni siquiera hubo crecimiento, pero lo poco que hubo se acumuló en unas pocas manos.

Añadió también la importancia de la distribución del ingreso y que se beneficien “todos, eso es lo que me tiene tranquilo, porque abajo hay más capacidad de compra (…) estamos viendo el precio del pollo que bajó“.

Aseguró que “si va a haber crecimiento, por eso ayer se creó el Gabinete para el Crecimiento Económico, pero no es lo único, esto a veces no se interpreta bien o se acepta por la tecnocracia pero son visiones distintas, son concepciones distintas de 30 años de predominio de un modelo económico que fracasó medir de otra forma, tomar más en cuenta el bienestar, el desarrollo.

Las industrias

El resultado presentado por el Inegi es principalmente debido a la caída de 1.7% de la producción industrial; por otro lado, las actividades relacionadas con el comercio, transporte y otros servicios lograron un crecimiento de 0.3%, y las agropecuarias de 2.1% en el año, a pesar de ello, fue insuficiente para revertir el retroceso.

Cabe destacar que en el cuarto trimestre, el PIB no reportó variación alguna en términos reales frente al trimestre previo con cifras ajustadas a la estacionalidad, con ello se acumularían dos trimestres sin cambio, luego de que en los primeros trimestres del año pasado se registrara un retroceso también de 0.1%.

Con información de El Universal

Se contrae PIB 0.1% en el 2019; su peor desempeño desde el 2009

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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que en el 2019 el Producto Interno Bruto (PIB) de México se contrajo o.1%, con respecto a 2018, lo que representa su peor desempeño desde 2009, año de la crisis financiera mundial.

El INEGI señaló que la caída del PIB en 2019 se debió a un retroceso de 1.7% en las actividades secundarias, que no pudo ser compensado con el incremento de 1.9% en las primarias y de 0.5% en las terciarias.

Por componentes, las actividades secundarias disminuyeron 1% y las actividades primarias 0.9%, mientras que las terciarias aumentaron 0.3% en el cuarto trimestre de 2019 con relación al trimestre precedente.

El resultado dado por el INEGI es muy diferente al nivel estimado por el gobierno federal, quien calculó que se registraría un crecimiento entre 0.6 y 1.2%. Por otro lado, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que espera que la economía crezca 4% durante su sexenio.

Organismos internacionales  como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimaron un crecimiento nulo, mientras que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estimó un crecimiento de 0.2%.

Niegan a Banxico, Cofece e IFT rebasar el tope salarial

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Yasmín Esquivel, Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, negó a tres órganos autónomos la posibilidad de mantener salarios por encima del previsto para el Presidente de la República para este año.

Cabe recordar que el salario anual para el 2020 para el Jefe del Ejecutivo Federal es de 1.7 millones de pesos.

La ministra negó el aumento al Banco de México, al Instituto Federal de Telecomunicaciones y a la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), quienes había promovido controversias constitucionales en contra del tope salarial determinado en el Presupuesto de Egresos de la Federación.

Con la decisión de la Ministra Esquivel, el único órgano autónomo que mantiene su derecho a recibir percepciones superiores a los del Ejecutivo es el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

 

(Con Información del Universal)

Inflación de 2019, la segunda más baja registrada

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El día de hoy, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que  el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) cerró el 2019 con un aumento de 2.83 por ciento a tasa anual. Este dato representa el segundo nivel más bajo desde que se tenga registro, es decir, desde 1970.

Con esta situación, la inflación logró cerrar el año ligeramente por debajo del objetivo fijado por el Banco de México (3 por ciento +/- un punto porcentual), algo que no se daba desde el 2017.

Es importante destacar que la menor inflación registrada para un cierre ha sido la del 2015, durante dicho periodo el aumento generalizado y sostenido de precios reportó un nivel de 2.13 por ciento a tasa anual.

Resulta imperativo también comentar que el índice hiló siete meses dentro del rango objetivo del Banxico durante el 2019, siendo que dos veces se ubicó por debajo del 3%.

De acuerdo a especialistas, estos niveles de baja inflación se explican principalmente por el comportamiento del componente no subyacente (el cuál contabiliza los productos de alta volatilidad de precios como los energéticos y los agropecuarios), ya que durante diciembre registró su nivel más bajo en la historia siendo de una tasa anual de 0.59 por ciento.

Por su parte, analizando de manera desagregada, los productos agropecuarios fueron los que menos representativos para a la inflación durante diciembre, ya que presentaron una deflación de 0.03 por ciento a tasa anual (su nivel más bajo desde febrero de 2017), mientras que los energéticos y las tarifas autorizadas por el gobierno reportaron un repunte de 1.04 por ciento.

Por otro lado, la inflación subyacente (el segundo componente que corresponde a los productos con alta volatilidad en sus precios) se ubicó 3.59% a tasa anual, siendo este su nivel más bajo en nueve meses.

Se observó que, dentro de este componente, las mercancías alcanzaron un movimiento a tasa anual de 3.56 por ciento (el más bajo desde febrero de 2016), mientras que los servicios presentaron una inflación de 3.64 por ciento.

En cuanto a la variación mensual, la inflación cerró el año con una tasa de 0.56 por ciento en comparación de noviembre del 2019.

Los productos que más elevaron su precio durante el último mes de 2019 fueron: el jitomate, la cebolla, el transporte aéreo, los servicios turísticos en paquete, el gas doméstico LP y las loncherías y fondas.

No obstante, los productos que menor cambio registraron en este mismo periodo fueron: el aguacate, la naranja, el limón, el chile serrano, las computadoras y el pollo.

En un video compartido por la cuenta de Twitter del Inegi se compartió la información más relevante al respecto, siendo que se especificó también que dichas cifras se actualizarán el próximo 7 de febrero.

¿Qué representa el aumento en el salario mínimo para la inflación y el poder adquisitivo?

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El día de ayer 16 de diciembre integrantes del sector privado, de los trabajadores y del gobierno federal que conforman la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) llegaron a un acuerdo por unanimidad de incrementar el salario mínimo en proporción de 20% para el inicio del 2020, con lo que en la República este pasaría de 102.68 pesos a 123.22 pesos diarios así como un aumento de 5% en la frontera Norte colocando el salario mínimo de 176.72 pesos a 185.56 pesos en esta región.

Este anuncio, se presume, es parte de la estrategia del gobierno federal que forma parte de una política que busca recuperar el poder adquisitivo del ingreso de los trabajadores en la segunda mayor economía de Latinoamérica como es la mexicana.

Sin embargo, este tipo de acciones no exime posibles consecuencias en el entorno macroeconómico, ya que de acuerdo a diversos expertos como Gabriel Lozano y Steven Palacio, economistas para México del banco estadounidense JPMorgan afirman que: “La política salarial del gobierno es uno de los principales riesgos en el proceso de la formación de precios“. Agregan que “en el pasado, el crecimiento de los salarios reales estuvo alineado con la productividad, como dicta la teoría; la nueva política salarial abrió una brecha entre los dos, que podría causar al final desequilibrios económicos“.

No obstante, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha reiterado que el pasado ajuste salarial 16% salarial del 2019 no presionó la inflación como anticiparon algunos sectores y ha dicho que su gestión busca cerrar la brecha salarial en un país donde casi la mitad de la población vive en la pobreza.

Inflación

Hasta ahora, la recuperación del poder de compra del salario mínimo tan solo para este año ha sido la más grande para un periodo similar en los últimos 20 años. Se destaca que en este periodo, los salarios reales de los trabajadores asegurados en el IMSS han aumentado en 4.6%, su mayor recuperación desde 2002, cuando aumentaron 3.97%. Esto en la frontera norte ha representado un aumento real de los salarios de 8.5% de acuerdo a las cifras del mismo instituto.

Durante la presentación del incremento del salario mínimo para 2020, Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajado, indicó que el primer incremento del salario mínimo en el mes de enero del año en curso sacó de la pobreza salarial a 1.23 millones de mexicanos este año. En el mismo sentido añadió que este año, tras la instrumentación de la nueva política de salarios mínimos, la inflación no solo no se ha disparado sino que ha sido de las más bajas en los últimos cuatro años, lo que rompe con el mito con el cual se solía justificar el estancamiento del poder adquisitivo de las y los trabajadores.

La mayor prueba de que el aumento al salario mínimo no tuvo efectos inflacionarios es que en las principales ciudad de la zona libre de la frontera norte, donde el salario mínimo se incrementó al doble, se observaron menores tasas de inflación que en el resto del país“, explicó Alcalde Luján.

Dijo que el 10 por ciento de los trabajadores que menos ganan, ya que su ingreso aumentó alrededor de 72 por ciento en la zona libre de la frontera norte y en 8.5 por ciento del país.

En cuanto a la inflación se refiere, de acuerdo al cálculo presente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en términos anuales, el crecimiento sostenido de los precios se ha colocado hasta el mes de noviembre en 2.97%, colocándose dentro del rango establecido por el Banco de México de 3% (+/- 1%); inclusive, la inflación acumulada hasta el mismo mes de noviembre del presente año ha sido de 2.26%, por lo que se estima se coloque al final del mismo en un rango inferior al 3%.

¿Qué representa este aumento en el salario para los consumidores?

El líder de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos, se congratuló por la noticia, comentando que este aumento representa un avance integrado, referencial del 20%, pero que en términos reales se ubica en 17.1%, el más alto en las últimas tres décadas.

Por otro lado, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar, añadió que se está trabajando por recuperar el poder adquisitivo del salario mínimo.

Creo que es una buena noticia y una intención del empresariado mexicano, de juntos ir trabajando por recuperar el poder adquisitivo del salario mínimo y llegar a la línea de bienestar“, comentó.

Finalmente, durante la presentación de este aumento, el presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), Francisco Cervanes, explicó que el incremento salarial “sin duda contribuye al abatimiento del rezago histórico en materia de sueldos, ya que está por encima del nivel inflacionario estimado del próximo año.”

Cabe destacar que dado el comportamiento reciente en la alza de los precios, Banxico ha estimado que la tasa de inflación para el cierre del próximo año se coloque cerca del 3%, es decir, dentro de su rango objetivo, aunque no se descartan presiones inflacionarias.

Poder de compra

Adentrándonos de manera más profunda al impacto que tiene este aumento en los salarios en el tema del poder adquisitivo, es de suma importancia tomar en cuenta que para realizar este análisis se necesita una comparativa por lo que expertos han considerado que el año de 1970 logró el nivel más alto de salario mínimo, real al final de un sexenio, y con mayor poder adquisitivo de la historia, conservando la inflación bajo control. Traído a valor presente, el poder de compra del salario mínimo en ese entonces era de $260.11 pesos. Por lo que los incrementos en consenso, así como la procuración de una inflación estable a través de una política monetaria efectiva, ha representado un incremento paulatino en el poder de compra durante los últimos años, esto a pesar de que claramente no se ha llegado a esa capacidad de compra mencionada anteriormente.

Hablando del salario actual de 102.68 pesos, a comparación de 1970, representa apenas un 39.48% que es el poder de compra. O a su vez que el salario de 2018 ha perdido el 60.52% de su poder adquisitivo en dicho período.

Por lo tanto, manteniendo la expectativa de inflación para el próximo año como estable, es destacable concluir que el aumento de 20% en el salario mínimo de los mexicanos sí representará un aumento, aunque si bien no perfecto, en el poder adquisitivo de aquellos trabajadores que ganan esta cifra de dinero.

Cabe resaltar que en México, casi 11 millones de trabajadores reciben un ingreso equivalente a un salario mínimo, que en la actualidad, reiterando, se ubica en 102.68 pesos al día (5.4 dólares); por otro lado, en la franja fronteriza con Estados Unidos, en 2019 había tenido una alza de 100% colocándose 176.72 pesos diarios (unos 9.2 dólares); estos cambios se propusieron e implementaron a principios del presente año, por lo que ocurrió a partir del 1 de enero del 2019.

De acuerdo al presidente López Obrador, este incremento pondrá fin a la caída en el poder adquisitivo y beneficiará a por lo menos 3.44 millones de trabajadores inscritos de manera formal en el país.

Esto no se veía desde hace más de cuatro décadas. No se daba un aumento así. Es importante y ojalá sigamos recuperando todo lo que perdió el salario mínimo.” Sentenció.

Con el aumento, los asalariados estarán por encima de las líneas de bienestar establecidas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). De acuerdo con el organismo, la línea de pobreza extrema por ingresos se ubica en mil 117.79 pesos mensuales por persona en zonas rurales y mil 576.06 en zonas urbanas; cantidad apenas suficiente para cubrir el costo de la canasta básica alimentaria que comprende productos como tortillas, pasta para sopas, galletas, leche, huevo, aceite, verduras, frutas, azúcar, leguminosas y bebidas no alcohólicas.

Con información de Milenio, El Universal, El Financiero y Expansión

Se mantiene inflación por debajo de 3%

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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer este 9 de diciembre que la inflación durante noviembre de este año creció 0.81% respecto al mes inmediato anterior.

Por lo tanto el Indice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 2.97% en el decimoprimer mes del año, y que está dentro de la meta está establecida por el Banco de México para el año 2019, establecida en 3.0%.

En el comunicado, el organismo autónomo señaló que la inflación en el mismo mes, pero del año anterior, se había ubicado en un nivel de 0.85% mensual y 4.72% a tasa anual.

Entre los productos que presentaron mayor aumento en su precio, presionado con ello a la inflación en el mes de noviembre, se encuentran el nopal, que se vendió 31.10% más caro, y el tomate verde, cuyo precio creció 25.47%. Le siguen la tarifa eléctrica con 23.33%, el jitomate con 17.89%, la transportación aérea con 14.49% y los servicios profesionales con 14.48%.

Con respecto a la electricidad, el INEGI apuntó que este incremento se debe al fin del programa de subsidios por temporada cálida, lo cual impactó el precio en localidades como Mexicali, Ciudad Juárez, Culiacán, Chihuahua, Hermosillo, Matamoros, Colima, La Paz, Huatabampo, Ciudad Jiménez y Esperanza.