#ContextoFinanciero: “La Próxima Herramienta Bancaria”

En una era de migración digital, donde la interacción humana en empresas de servicios es cada vez menor, la tendencia en el sistema bancario es la utilización de tecnología a través de inteligencia artificial. Hoy en día las empresas Fintech, representan la nueva cara de los servicios financieros, pero más allá del uso de tecnología para intermediar financieramente, hay otra revolución en marcha en el software que utilizan los bancos para administrar su operación.

¿Qué pasaría si una máquina pudiera emitir recomendaciones de inversión con base a tu perfil y a los movimientos que suceden en el mercado en tiempo real? O bien, ¿qué tanto disminuiría el riesgo de impago con un sistema que apruebe o rechace un crédito bancario mediante un análisis preciso de ciertas variables del solicitante? Esto es posible gracias al machine learning, una rama de la inteligencia artificial que utiliza sistemas que actúan de forma autónoma y que “aprenden” a interpretar y encontrar datos sin intervención humana. También puede ser vista como algoritmos creados para identificar y predecir patrones, o bien sistemas que tengan por objeto el encontrar información sin que hayan sido específicamente programados para ello. En otras palabras, el machine learning permite que una computadora pueda tomar decisiones de negocio sin intervención humana.

La inteligencia artificial en el sistema financiero es una tendencia que si bien ya es una realidad aún tiene grandes áreas de oportunidad. En los próximos tres años, la inversión que los bancos harán en el rubro de tecnología será especialmente en soluciones de machine learning y en softwares que les permita automatizar procesos para analizar datos de forma más rápida y precisa; reducir costos; aumentar su productividad general; y obtener una visión integral de su negocio por medio de estos sistemas1.

Estas herramientas constituyen la nueva forma de tomar decisiones de negocio en una economía digitalizada, además de servir para consolidar las plataformas y procesos de IT (tecnologías de la información) de las instituciones financieras.

Después de que hace unos días se suscitó un ciberataque mundial que afectó a múltiples países y empresas, es relevante mencionar que un aspecto importante de esta revolución digital en el sistema financiero es la seguridad de sus transacciones y la privacidad de sus clientes. El reporte de tecnología bancaria de 2017 emitido por Accenture, menciona que actualmente la prioridad para los bancos en materia digital es la ciberseguridad y la privacidad de datos. El utilizar sistemas que puedan procesar las operaciones bancarias con total seguridad y libre de amenazas de ataques cibernéticos permitirá a los bancos obtener un diferenciador que se traducirá en mayor confianza por parte de sus clientes, y a la postre en la retención y creación de nuevos.

La tecnología ha sido el gran motor de crecimiento de los últimos 30 años, donde la mayoría de las industrias utilizan soluciones digitales para operar y ser más eficientes. El sistema financiero, específicamente el bancario, ha tenido que ofrecer a sus clientes servicios que mejoren la interacción de sus servicios con sus usuarios como la banca en línea o el poder hacer una transferencia desde tu celular. El futuro ahora está en la inteligencia artificial, un software superlativo que será la próxima gran herramienta de los bancos y del sistema financiero.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Fantasmas de 2008




¿Qué sucede cuando a un mercado lo controlan pocos participantes? La teoría económica pudiera dar una respuesta, pero en la práctica existe un incentivo para obtener un beneficio adicional a expensas de terceros. El sistema financiero mexicano es operado por relativamente pocas instituciones, de las cuales una pequeña cantidad de ellas lo controla de forma oligopólica.

Dependiendo el sector del sistema existen actores más fuertes que otros; ciertos bancos en el otorgamiento de crédito a gobiernos, algunas casas de bolsa en la colocación de acciones y diversas afores en la compra de ofertas públicas, por nombrar algunos.

Recordando lo sucedido hace 9 años en la mayor crisis financiera mundial, el poder y alcance de las grandes instituciones financieras (de Estados Unidos y Europa principalmente) de la mano de una regulación gubernamental laxa resultó en un abuso de los mercados financieros que causó una debacle que aún resienten las economías mundiales.

Sin embargo, en México no nos quedamos atrás y a pesar de ver los resultados que el pasarse de listo puede causar, hay quienes quieren copiar las malas prácticas de los responsables de la crisis de 2008 en detrimento del sistema financiero mexicano:

En abril de este año la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) notificó a las afores Banorte XXI, Principal, GNP Profuturo y Sura por una supuesta colusión para la fijación de precios y la repartición de clientes entre 2012 y 2014. Finalmente, la semana pasada la autoridad anunció multas por un total de 1,100 millones de pesos a las mencionadas afores por prácticas monopólicas en el mercado de fondos de ahorro para el retiro.

La actividad sancionada consistió en retardar de forma coordinada el traspaso de empleados de una administradora a otra con el fin de reducir costos comerciales y así aumentar utilidades. En otras palabras, estas instituciones se pusieron de acuerdo para no quitarse clientes entre ellos al desincentivar el traspaso de afore al que por ley los trabajadores tienen derecho.

También en abril pasado, la Cofece informó sobre una investigación para determinar si existió manipulación del mercado de deuda gubernamental por parte de casas de bolsa, bancos, fondos de inversión e incluso afores. El asunto es que los intermediarios del sistema financiero pudieron haber obtenido un beneficio al ofrecer instrumentos de inversión con un sobreprecio a sus clientes y al mismo tiempo haber causado un encarecimiento en los costos de la deuda para el gobierno, lo cual repercute en las finanzas públicas.

Aunque aún no existen culpables y la investigación puede durar hasta dos años, estas supuestas prácticas afectan a inversionistas, gobiernos y a la confianza en el sistema financiero.

La gravedad de estos dos ejemplos no sólo consiste en el daño y perjuicio a las personas directamente afectadas sino en el aumento del riesgo sistémico que estas prácticas pueden ocasionar. La alteración de un precio o de una tasa puede ser un hecho aislado o puede desencadenar en una mini crisis para un sector que posteriormente puede traducirse en una amenaza al sistema financiero.

Suena fatalista, quizá exagerado, pero los mercados financieros al estar globalmente interconectados deben ser operados de manera minuciosa y con un gran sentido de responsabilidad. ¿Acaso no se aprendió nada de 2008?




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