De la Justiciabilidad a la Exigibilidad

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“En sociedad, el espíritu de rebelión no es posible sino en los grupos en que una igualdad teórica encubre grandes desigualdades de hecho. El problema de la rebelión no tiene, pues, sentido sino dentro de nuestra sociedad occidental”.   -Albert Camus 

Con el paso de los años los movimientos sociales han marcado un parteaguas en nuestra manera de razonar, coexistir, dialogar y actuar como sociedad. Estos movimientos de rebelión no son mas que un acto de la persona que posee la conciencia de sus derechos. En realidad, los movimientos sociales no tratan ante todo de conquistar, sino de imponer. 

El levantamiento armado del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, la marcha del 68, movimiento LGBTTTI, movimientos por el caso Ayotzinapa, movimientos contra el gasolinazo, las marchas feministas, protestas a favor del aborto y manifestaciones al impacto ambiental por mencionar algunas de las importantes, han comprometido la vida política, económica y social en nuestro país.

 Como consecuencia, estos movimientos al imponer sus derechos ante la violación, negligencia y pobreza por parte del Estado a impartir justicia y evidenciando la falta de funcionamiento de las vías de justiciabilidad. Han ocasionado un espíritu de rebelión que se ve representado en la solidaridad humana, que germina de la violación a sus derechos y al abuso y opresión por parte del Estado. 

Por ese motivo, las vías de justiciabilidad en la práctica deterioran lo escrito y manifestado en nuestra Constitución y sus leyes infra-constitucionales. Dejando como única vía la exigibilidad, el de imponer los derechos por medio de un movimiento de rebelión que representa un acto de reivindicación. 

Por desgracia, aun nos encontramos alejados de consolidar un verdadero estado de derecho. Actualmente el gobierno de México viene violando ininterrumpidamente la Constitución desde el día siguiente a su promulgación, en 1917. Nos encontramos con un presidente que tiene no solo seguidores sino creyentes y, quien siempre tendrá la ultima palabra, como una especie de tlatoani. Por esas razones y muchas más, donde la igualdad teórica está plasmada en códigos, leyes, tratados internacionales y en nuestra propia Constitución que manifiestan solo ser letra muerta y por consiguiente una lectura de meras buenas intenciones y una especie de cuento fantasioso. Por esos motivos y por suerte contamos con el poder y el espíritu de la rebelión no como un acto egoísta sino de colectividad, ya que toda rebelión es profundamente positiva, pues revela lo que siempre hay que defender en la persona.

A fin de cuentas “a los que creen que las materias fecales no son susceptibles de ser ensuciadas yo les digo que hay tres formas de marcharlas: con sangre de inocentes, con sangre de torturados y con sangre de asesinatos fríamente premeditados.”

Bernie Sanders: El hombre que quiso ser Presidente

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Hace un año aproximadamente, en medio de la controversia desatada tras las declaraciones xenofóbicas del (en ese entonces) pre-candidato a la presidencia del partido republicano, Donald Trump, tanto los estadounidenses, como las personas de otros países al tanto del proceso rumbo a las primarias de Estados Unidos, fuimos testigos de la creciente popularidad de un hombre que, prácticamente fungía como la antítesis del ahora candidato presidencial republicano; me refiero a Bernie Sanders.

Político independiente desde el 79 hasta el 2015, activista en su juventud y testigo del legendario discurso de Martin Luther King Jr.I have a Dream”, Sanders optó por competir por la candidatura presidencial del partido demócrata, teniendo por consecuente, a Hillary Clinton y Martin O’ Malley, como sus rivales.

A lo largo de su campaña por la nominación demócrata, se pudo observar en Sanders, una clase de político que no se había apreciado desde hace tiempo; gracias a los discursos temerarios, a los mensajes incluyentes hacía las minorías del país, así como las propuestas contrarias al tradicional capitalismo feroz que impera en su nación, el pre candidato demócrata comenzó a ganar una simpatía descomunal para un político que abiertamente se considerara “socialista”.

Asimismo, dentro de los debates con Hillary, cada televidente y espectador directo del mismo pudimos observar la capacidad de Bernie al momento de defender sus ideales frente a la esposa del expresidente Bill Clinton.

Dentro de este tiempo que Sanders luchó por la candidatura presidencial del partido demócrata (y estoy seguro que más de uno concordará conmigo) pudimos apreciar lo que es un político verdadero, pues en medio de la siempre política exterior intervencionista de EUA, vimos a un hombre cuestionándose dicha costumbre; en medio de situarse en un país donde lo privado supera enormemente lo público, vimos a un hombre defender la idea de apostar por un sistema de salud público, así como la implementación de universidades de la misma naturaleza.

Cualquiera que pudiera apreciar el sistema económico y político estadounidense, no encontraría otra palabra mejor para calificar a Sanders que, “rebelde”. O bien, ¿de qué otra forma se le puede decir a un hombre que defiende sus ideales en un país donde dominan los de carácter opuesto? ¿Qué otra palabra puede ser usada para definir al individuo que se atreve a plantar cara a las ya añejadas costumbres políticas del sistema de su gobierno?

Como mencionaba el filósofo Albert Camus, el hombre rebelde es aquel que da un sí y un no, aquel que, después de atestiguar las injusticias de su época, se decide a cambiar su realidad por medio del combate por la transformación de la misma.

Es eso mismo lo que define a Sanders, y es también ese el motivo de las protestas que se han dado luego de anunciar su apoyo a Clinton, pues un hombre rebelde no puede darse el lujo de dar soporte a políticos como la antes mencionada, aun cuando se esté enfrente de la concepción física del racismo (Trump).

Confío en que Sanders retomará el rumbo, y nos seguirá dando catedra de lo que es un verdadero político que se preocupa por su pueblo y que no cae en los males que han aquejado a Estados Unidos desde su fundación, como lo es el racismo y el vicio a ser el “policía del mundo”.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Hoy, mi corazón está en el sur

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“Este recuerdo último era el nuestro y ahora yo lo sabía: en mitad de este invierno, venía a saber que en mí, había un verano invencible.”
Albert Camus

Soy del norte, pero hoy mi corazón está en el sur, junto al de los maestros que ejercían sus derechos constitucionales de movilización y expresión de ideas que fueron reprimidos, junto al de las familias de las víctimas de aquellos actos del gobierno contrarios a todo ideal de democracia y libertad. Mi corazón se encuentra también con aquellos heridos, sean manifestantes o policías dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de sobrevivir con unas cuantas monedas. Se encuentra además, con los que toda su vida han presenciado la escasez, con los que nos han dado catedra de cómo hacer la revolución y también con los que sufren el abuso de la clase política. Hoy, al estar en el norte y tener mi corazón en el sur, he decidido, por primera vez, apoyar a los maestros que levantan su voz contra la reforma educativa.

Hoy, al estar en el norte y tener mi corazón en el sur, he decidido, por primera vez, apoyar a los maestros que levantan su voz contra la reforma educativa.

Y sí, yo deseo un cambio en el sistema educativo de las escuelas públicas, por eso mismo es que no puedo tolerar, que se nos engañe con esta reforma que solo busca modificar los derechos laborales de los docentes, y que no modifica los programas educativos en lo absoluto. Quiero un cambio en el que el gobierno cumpla su obligación de dialogar con los ciudadanos (en los que reside la soberanía popular), y en donde no se recurra a la fuerza bruta para legitimar una iniciativa de ley. Sé que dicha empresa no será sencilla, pero si no se actúa ahora, las repercusiones recaerán sobre las generaciones futuras, las cuales sabrán que la imposibilidad de ejercer sus derechos habrá de ser un reflejo de nuestra pasividad ante los problemas que nos aquejaron.

Por otra parte, sobran ejemplos de masacres que han dejado cicatrices en los corazones de cada mexicano: Tlatelolco, Acteal, Atenco, Ayotzinapa, y más recientemente, Oaxaca. Si hay un pueblo que ha sufrido suficiente, es el nuestro. Asimismo, si hay un pueblo que ha sabido plantar cara a la injusticia, es el pueblo de México; sea a través de los campesinos comandados por Zapata, por los liberales encabezados por Juárez o por los movimientos estudiantiles de los 60’, como mexicanos no hemos dejado de poner el ejemplo en lo que valentía se refiere.

Asimismo, si hay un pueblo que ha sabido plantar cara a la injusticia, es el pueblo de México; sea a través de los campesinos comandados por Zapata, por los liberales encabezados por Juárez o por los movimientos estudiantiles de los 60’, como mexicanos no hemos dejado de poner el ejemplo en lo que valentía se refiere.

Estos ejemplos no deberían de verse como hechos aislados, como acciones emprendidas por personas fuera de lo común, sino todo lo contrario: deben verse como acciones llevadas a cabo por gente normal. ¿Por qué? Porque la valentía es algo característico de nuestra gente. Está en la sangre de cada uno aquel coraje, aquel amor por la nación que nos lleva a entregarnos a los ideales más altos. Si muchos no lo hemos puesto en práctica, habrá de ser por el olvido. Sin embargo, sólo basta con recordar quienes somos y mirar un poco a nuestro pasado, para entender el hecho de que hoy contamos con un espíritu invencible que puede llevarnos a tener días mejores, en los cuales se viva un auténtico estado de derecho. Hoy, mi corazón está en el sur, y con ello, habré de llegar hasta él, por medio de mis acciones. Finalmente, cuando llegue hasta él, daré gracias a la gente del sur, por ayudarme a abrir los ojos, por hacerme recordar que soy mexicano.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”