En Nuevo León desde hace tiempo huele a elecciones. Como lo anticipamos anteriormente, la clase política local se volvió experta en rebautizar cargos para arrancar campañas anticipadas sin violar la ley… aunque sí la moral.
Y MORENA, sin duda, es el más adelantado de todos.
Abiertamente abrió la carrera rumbo al 2027 con el proceso para elegir a su “coordinador” o “coordinadora” estatal, figura que en los hechos no es otra cosa que el futuro candidato o candidata a la gubernatura.
Hasta ahí, todo parece normal.
Lo que pocos dicen es que también se adelantaron las disputas internas, las tensiones entre grupos y la posibilidad de repetir exactamente los mismos errores que ya le costaron al partido perder Nuevo León.
Porque el problema en MORENA no es menor: no existe hoy un perfil capaz de concentrar los intereses, liderazgos y esfuerzos de todas las corrientes internas.
Ni Tatiana Clouthier, ni Waldo Fernández, ni Clara Luz Flores están cerca de unificar al partido a nivel estatal. Quizá Andrés Mijes, por su carácter conciliador y por su capacidad de mantener buena relación con todos los grupos, sea el único perfil con posibilidades reales de lograrlo. Aunque, hasta ahora, eso tampoco ha ocurrido.
Y esa fragmentación podría terminar siendo decisiva.
MORENA enfrenta un escenario incluso más complejo que el del 2021. En aquella elección llegaban como amplios favoritos, con la marca presidencial en su mejor momento y con la candidata mejor posicionada de la contienda.
El resultado ya lo conocemos: Movimiento Ciudadano alineó sus planetas, capitalizó los errores internos de MORENA y construyó el camino rumbo al Palacio de Cantera, relegando al partido guinda hasta el cuarto lugar.
Hoy el panorama apunta a una elección de tercios.
Por un lado, la alianza PRIAN avanza con mayor solidez y con un posible candidato de unidad. Por otro, Movimiento Ciudadano deberá decidir entre apostar por la continuidad del grupo familiar gobernante o abrirle paso al ala más competitiva y transparente del partido, encabezada por Luis Donaldo Colosio.
Sí, hay grietas en todos los partidos.
Pero las más profundas y visibles parecen estar hoy dentro de MORENA.
Y esta vez hay una diferencia fundamental respecto al 2021: Andrés Manuel López Obrador ya no estará en la boleta. Y probablemente tampoco en el inconsciente colectivo de muchos votantes.
La pregunta empieza a tomar forma desde ahora:
¿Otra vez se repite la historia?
Lo escrito, escrito está.