Incremento del salario mínimo: una revisión teórica de sus efectos

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El pasado miércoles 1 de enero entró en vigor el acuerdo de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) que establece un incremento del salario mínimo de 20% en términos reales – de 102.68 a 123.22 pesos diarios. 

El gobierno federal ha señalado que el alza general en el salario mínimo no tendrá repercusiones inflacionarias. Si bien es cierto que la relación puntual entre los salarios y los precios no es directa, el aumento se da en un contexto de estancamiento económico. Las consecuencias en la economía no son fáciles de predecir, dada la multiplicidad de factores.

Por ello, conviene precisar algunos postulados teóricos que simplifican el análisis de los efectos que tiene un aumento en los salarios. De esa manera, podremos dar cuenta de efectos opuestos a los que señala la teoría económica ortodoxa. 

La escuela neoclásica de economía establece que el salario real que reciben los trabajadores en una industria debe ser equivalente a la productividad marginal, es decir, a la aportación de la última unidad de trabajo utilizada en la producción. 

El problema con esta teoría es que dicha equivalencia ocurre exclusivamente en equilibrio, un estado de la economía que tiene más relevancia teórica que una existencia fáctica. La economía se encuentra constantemente en movimiento, por ello el análisis debe ser a partir de un enfoque dinámico, no estático. Ante ello, esta escuela de pensamiento toma como simultáneo lo temporalmente heterogéneo. 

Si se acepta este enfoque reduccionista y atemporal, un aumento en el salario real no implica un incremento en la productividad laboral; por el contrario, si se fija un salario mínimo por arriba del equilibrio – ahí donde las funciones de oferta y demanda se cruzan -, las empresas contratarán menos unidades de trabajo respecto al punto de equilibrio, lo que implicaría desempleo. 

Bajo este enfoque existen dos cuestiones que la teoría no toma en cuenta y es consecuencia de la rigidez simultánea que impone entre la remuneración del trabajador y su productividad. En primer lugar, la teoría no prevé que el aumento en las remuneraciones salariales puede generar un mayor esfuerzo, lo que deriva en una mayor productividad. Los trabajadores perciben un estímulo por parte del empleador y lo traducen en un mayor compromiso laboral. Esto no solo se reduce al salario, sino también al acceso a seguridad social, prestaciones, mejor ambiente de trabajo, etc. 

En segundo lugar, la escuela neoclásica define una función de oferta laboral estrictamente creciente, lo que genera un solo equilibrio de mercado. Sin embargo, si pensamos en un hogar con familia extensa que incluya a los abuelos, con salarios muy bajos, todos los integrantes del hogar buscarán trabajar, pero a medida que incrementa el salario y los padres de familia perciben una mayor remuneración, los abuelos pueden dejar de trabajar para cuidar a los nietos, lo que revierte la función de oferta y la vuelve decreciente. Por último, si el salario continúa creciendo, los abuelos tendrán nuevamente incentivos para ofrecer su fuerza laboral dada una mayor remuneración. 

Con ello, se busca señalar que pueden existir más de un equilibrio de mercado, por lo cual, fijar un salario mínimo por arriba de un equilibrio puede conducir al mercado a otro equilibrio, superando el problema de desempleo que la escuela ortodoxa dogmáticamente profesaba. 

A lo anterior, vale la pena agregar los problemas de información que existen en el mercado laboral y que conducen a equilibrios subóptimos. Si bien desde finales de la década de los setenta ya se hacía alusión a escenarios con asimetría de información –moral hazard y adverse selection-, podemos añadir otro de carácter sociológico: la asimetría de poder entre el oferente y el demandante de fuerza de trabajo. 

El empleador, en muchos casos, conoce la situación de necesidad que tiene la persona de ser contratada, por lo cual éste está dispuesto a aceptar el trabajo por una remuneración posiblemente inferior a su productividad. El demandante obtiene una ventaja de la posición de precariedad que tiene el oferente. Por ello, la política pública del candidato presidencial del PAN, Ricardo Anaya, de establecer un ingreso universal no era una locura; si bien financieramente poco viable, el ingreso le otorgaría al oferente un respaldo económico que evitaría vender su fuerza de trabajo a cualquier precio.

Con esto no buscamos argumentar que el aumento de los salarios debe ser por mandato gubernamental; por el contrario, estamos de acuerdo en que el aumento sostenido de los ingresos laborales solo es posible con un incremento sostenido de la productividad. Si bien no de forma puntual, el salario y la productividad poseen un relación estrecha y positiva, por lo cual más allá de un aumento por mandato del salario mínimo, el gobierno debe de solucionar el mayor problema para la economía mexicana y que ha provocado el estancamiento del salario y una caída de la productividad: la informalidad. 

¿Qué representa el aumento en el salario mínimo para la inflación y el poder adquisitivo?

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El día de ayer 16 de diciembre integrantes del sector privado, de los trabajadores y del gobierno federal que conforman la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) llegaron a un acuerdo por unanimidad de incrementar el salario mínimo en proporción de 20% para el inicio del 2020, con lo que en la República este pasaría de 102.68 pesos a 123.22 pesos diarios así como un aumento de 5% en la frontera Norte colocando el salario mínimo de 176.72 pesos a 185.56 pesos en esta región.

Este anuncio, se presume, es parte de la estrategia del gobierno federal que forma parte de una política que busca recuperar el poder adquisitivo del ingreso de los trabajadores en la segunda mayor economía de Latinoamérica como es la mexicana.

Sin embargo, este tipo de acciones no exime posibles consecuencias en el entorno macroeconómico, ya que de acuerdo a diversos expertos como Gabriel Lozano y Steven Palacio, economistas para México del banco estadounidense JPMorgan afirman que: “La política salarial del gobierno es uno de los principales riesgos en el proceso de la formación de precios“. Agregan que “en el pasado, el crecimiento de los salarios reales estuvo alineado con la productividad, como dicta la teoría; la nueva política salarial abrió una brecha entre los dos, que podría causar al final desequilibrios económicos“.

No obstante, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha reiterado que el pasado ajuste salarial 16% salarial del 2019 no presionó la inflación como anticiparon algunos sectores y ha dicho que su gestión busca cerrar la brecha salarial en un país donde casi la mitad de la población vive en la pobreza.

Inflación

Hasta ahora, la recuperación del poder de compra del salario mínimo tan solo para este año ha sido la más grande para un periodo similar en los últimos 20 años. Se destaca que en este periodo, los salarios reales de los trabajadores asegurados en el IMSS han aumentado en 4.6%, su mayor recuperación desde 2002, cuando aumentaron 3.97%. Esto en la frontera norte ha representado un aumento real de los salarios de 8.5% de acuerdo a las cifras del mismo instituto.

Durante la presentación del incremento del salario mínimo para 2020, Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajado, indicó que el primer incremento del salario mínimo en el mes de enero del año en curso sacó de la pobreza salarial a 1.23 millones de mexicanos este año. En el mismo sentido añadió que este año, tras la instrumentación de la nueva política de salarios mínimos, la inflación no solo no se ha disparado sino que ha sido de las más bajas en los últimos cuatro años, lo que rompe con el mito con el cual se solía justificar el estancamiento del poder adquisitivo de las y los trabajadores.

La mayor prueba de que el aumento al salario mínimo no tuvo efectos inflacionarios es que en las principales ciudad de la zona libre de la frontera norte, donde el salario mínimo se incrementó al doble, se observaron menores tasas de inflación que en el resto del país“, explicó Alcalde Luján.

Dijo que el 10 por ciento de los trabajadores que menos ganan, ya que su ingreso aumentó alrededor de 72 por ciento en la zona libre de la frontera norte y en 8.5 por ciento del país.

En cuanto a la inflación se refiere, de acuerdo al cálculo presente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en términos anuales, el crecimiento sostenido de los precios se ha colocado hasta el mes de noviembre en 2.97%, colocándose dentro del rango establecido por el Banco de México de 3% (+/- 1%); inclusive, la inflación acumulada hasta el mismo mes de noviembre del presente año ha sido de 2.26%, por lo que se estima se coloque al final del mismo en un rango inferior al 3%.

¿Qué representa este aumento en el salario para los consumidores?

El líder de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos, se congratuló por la noticia, comentando que este aumento representa un avance integrado, referencial del 20%, pero que en términos reales se ubica en 17.1%, el más alto en las últimas tres décadas.

Por otro lado, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar, añadió que se está trabajando por recuperar el poder adquisitivo del salario mínimo.

Creo que es una buena noticia y una intención del empresariado mexicano, de juntos ir trabajando por recuperar el poder adquisitivo del salario mínimo y llegar a la línea de bienestar“, comentó.

Finalmente, durante la presentación de este aumento, el presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), Francisco Cervanes, explicó que el incremento salarial “sin duda contribuye al abatimiento del rezago histórico en materia de sueldos, ya que está por encima del nivel inflacionario estimado del próximo año.”

Cabe destacar que dado el comportamiento reciente en la alza de los precios, Banxico ha estimado que la tasa de inflación para el cierre del próximo año se coloque cerca del 3%, es decir, dentro de su rango objetivo, aunque no se descartan presiones inflacionarias.

Poder de compra

Adentrándonos de manera más profunda al impacto que tiene este aumento en los salarios en el tema del poder adquisitivo, es de suma importancia tomar en cuenta que para realizar este análisis se necesita una comparativa por lo que expertos han considerado que el año de 1970 logró el nivel más alto de salario mínimo, real al final de un sexenio, y con mayor poder adquisitivo de la historia, conservando la inflación bajo control. Traído a valor presente, el poder de compra del salario mínimo en ese entonces era de $260.11 pesos. Por lo que los incrementos en consenso, así como la procuración de una inflación estable a través de una política monetaria efectiva, ha representado un incremento paulatino en el poder de compra durante los últimos años, esto a pesar de que claramente no se ha llegado a esa capacidad de compra mencionada anteriormente.

Hablando del salario actual de 102.68 pesos, a comparación de 1970, representa apenas un 39.48% que es el poder de compra. O a su vez que el salario de 2018 ha perdido el 60.52% de su poder adquisitivo en dicho período.

Por lo tanto, manteniendo la expectativa de inflación para el próximo año como estable, es destacable concluir que el aumento de 20% en el salario mínimo de los mexicanos sí representará un aumento, aunque si bien no perfecto, en el poder adquisitivo de aquellos trabajadores que ganan esta cifra de dinero.

Cabe resaltar que en México, casi 11 millones de trabajadores reciben un ingreso equivalente a un salario mínimo, que en la actualidad, reiterando, se ubica en 102.68 pesos al día (5.4 dólares); por otro lado, en la franja fronteriza con Estados Unidos, en 2019 había tenido una alza de 100% colocándose 176.72 pesos diarios (unos 9.2 dólares); estos cambios se propusieron e implementaron a principios del presente año, por lo que ocurrió a partir del 1 de enero del 2019.

De acuerdo al presidente López Obrador, este incremento pondrá fin a la caída en el poder adquisitivo y beneficiará a por lo menos 3.44 millones de trabajadores inscritos de manera formal en el país.

Esto no se veía desde hace más de cuatro décadas. No se daba un aumento así. Es importante y ojalá sigamos recuperando todo lo que perdió el salario mínimo.” Sentenció.

Con el aumento, los asalariados estarán por encima de las líneas de bienestar establecidas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). De acuerdo con el organismo, la línea de pobreza extrema por ingresos se ubica en mil 117.79 pesos mensuales por persona en zonas rurales y mil 576.06 en zonas urbanas; cantidad apenas suficiente para cubrir el costo de la canasta básica alimentaria que comprende productos como tortillas, pasta para sopas, galletas, leche, huevo, aceite, verduras, frutas, azúcar, leguminosas y bebidas no alcohólicas.

Con información de Milenio, El Universal, El Financiero y Expansión

Aumentan Salario Mínimo en 20%

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20 por ciento será el aumento del salario mínimo para 2020, por lo cual pasaría de 102.68 pesos a 123.22 pesos diarios a partir del 1 de enero del próximo año, confirmó la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami).

Luisa María Alcalde, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) señaló que el incremento del salario mínimo representa un suceso histórico y que fue el resultado de un consenso por unanimidad entre el sector privado, sindicatos y gobierno. 

Añadió que este año, tras la instrumentación de la nueva política de salarios mínimos, la inflación no sólo no se ha disparado sino que ha sido de las más bajas en los últimos cuatro años, lo que rompe con el mito con el cual se solía justificar el estancamiento del poder adquisitivo de las y los trabajadores.

La mayor prueba de que el aumento al salario mínimo no tuvo efectos inflacionarios es que en las principales ciudad de la zona libre de la frontera norte, donde el salario mínimo se incrementó al doble, se observaron menores tasas de inflación que en el resto del país”, explicó la Secretaria de Trabajo. 

Por su parte el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar Lomelín, aportó que con el incremento al salario mínimo en 2020, los trabajadores mexicanos superarán la línea de bienestar individual; sin embargo, dijo, ese no es el objetivo de los empresarios, sino lograr el bienestar familiar.

No queremos quedarnos en el bienestar individual, queremos pasar al bienestar de las familias y para esto hemos hecho un acuerdo con todo el sector de los trabajadores… haremos esfuerzos constantes para tratar ahora no sólo a la línea del bienestar individual, que con este aumento ya lo llegamos según el Coneval, llegar a la línea de bienestar mínima de las familias de los trabajadores mexicanos”,

Cabe señalar que el salario mínimo de la frontera norte, sólo incluye un aumento del 5% por lo que pasará de  176.72 a 185.56 pesos diarios. Lo mismo ocurrirá para los salarios mínimos profesionales que únicamente se incrementarán en 5%.

Además este aumento solamente aplicará a los salarios mínimos y no se pondrá aplicar a las demás negociaciones contractuales.

 

 

(Con información de Milenio) 

Destapando las desigualdades

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Más allá de si se deben o no disminuir los salarios de los altos funcionarios públicos, la discusión ha exhibido el nivel de desigualdad que vivimos en México

Una de las acciones del gobierno de la Cuarta Transformación que se ha topado con una mayor resistencia, es la de disminuir el salario de los altos funcionarios, entre los que encuentran miembros del poder judicial. 

El caso es interesante, porque ha servido para exhibir el nivel de desigualdad que se vive en el país. 

No es mi intención tomar postura sobre si se deben o no disminuir los sueldos de magistrados, jueces, gobernadores, funcionarios federales y demás, pero vale la pena hablar de los argumentos que se esgrimen por parte de la oposición política y de los afectados en esta medida. 

Primero se habla de una amenaza a los contrapesos que deben existir en todo país que se jacte de ser democrático, ya que al bajar el sueldo de un juez o magistrado a menos de lo que gana el presidente (aproximadamente 108 mil pesos mensuales), existirá un mayor riesgo de que dicho funcionario caiga ante las mieles de la corrupción. 

Pero los más llamativos son los argumentos en redes sobre la decadencia que significa para un funcionario ganar solamente 100 mil pesos mensuales. 

Una de las discusiones en Twitter, la red social política por preferencia, se centraba en que vivir con cincuenta mil pesos al mes era poco más que difícil. La tuitera en cuestión subió unas fotos en las que se mostraba un presupuesto para apuntar que era muy complicado vivir bien al mes con esa cantidad. 

Más allá de que en las fotos se prueba que los 50 mil pesos eran suficientes para vivir y vivir bien (con una renta de 25 mil pesos, con la familia completa con gastos médicos mayores, con comidas y salidas que superan los 20 mil pesos), una de las celdas mostraba algo triste pero cierto y que refleja la desigualdad en la que vivimos: dicha persona gasta 200 pesos en el servicio de limpieza al mes. 

200 pesos en pagarle a alguien para que limpie tu casa de 25 mil pesos. Incluso si fuera una sola vez, esa cantidad es la que acepta una trabajadora o trabajador doméstico en muchas partes del país.

Y es que en México solamente 4 de cada 100 habitantes gana más de 13 mil pesos mensuales. Sí, lo leyó bien, solo el 4% de los mexicanos tiene un sueldo mayor a los 5 salarios mínimos. Ni siquiera estamos hablando de los 50 mil que muchos en twitter argumentaban como insuficientes para vivir bien. 

No busco que se malinterprete la intención de esta columna. A diferencia de nuestra Secretaria de la Función Pública que en una triste intervención se decantó por sugerir a la IP que baje los sueldos de quienes más ganan, yo soy de la idea de que no se trata de disminuir unos salarios para emparejar los otros, sino de generar las condiciones que permitan a todos los mexicanos ganar adecuada y decentemente. 

Lo que sí es un hecho, es que al menos en la función pública, en México hemos acostumbrado a nuestros representantes a vivir sin complicaciones y en muchas ocasiones con excesos. Y a pesar de esto, somos uno de los países más corruptos en el planeta. 

Lo que también es un hecho es que hay una gran separación entre los mexicanos de primera y los mexicanos de segunda. Mexicanos de primera que sostienen que es inviable vivir con menos de 50 mil pesos al mes, y mexicanos de segunda que aceptan un pago irrisorio con tal de llevar un pan a la mesa de su casa. 

Las preguntas quedan en el aire, ¿es justo que ningún funcionario gane más de 108 mil pesos en el México en el que vivimos? ¿o deberíamos enfocarnos en subir los salarios de los de abajo sin tocar los de arriba? 

La Gran Crisis Política

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Pareciera como si el fin estuviera a punto de llegar. La clase política en el país ha perdido tanta credibilidad que da miedo. Miedo de ya no temerla a las apariencias y ya no buscar si quiera una legitimación que parece pérdida. El político de la vieja escuela en México está dando sus últimos respiros, pero al parecer también se ahorca solo.

Presenciamos, quizá, el caos más grande de México en los últimos 30 años. Los ciudadanos- para bien y mal- están tan hartos de sus gobernantes que han decidido salir a las calles a levantar la voz, y en ocasiones, a descargar su desesperación en forma de actos de vandalismo y violencia.

Y ¿cómo no estar hartos de una clase política tan pobre? ¿Cómo defender a una camada de gobernantes tan cínicos y además incapaces?




La realidad es que la corrupción en el país representa ya una fuga de egresos insostenible. En un país donde la economía ya ni si quiera es estable, donde el alza al salario mínimo es prácticamente nula y donde los servicios básicos siguen disparándose hasta los cielos resultado de pésimas gestiones gubernamentales y de una inexistente continuidad de proyectos.

La gran crisis de políticos en México nos está dejando grandes costes. Enrique Peña Nieto, que llegaba a la presidencia bajo dos lemas que pretendían modernizar la baraja política en el país. Desde el “Nuevo PRI” hasta el “Saving México” hoy tiene en sus filas tan solo un 7% de credibilidad entre los ciudadanos de México según algunas casas encuestadoras.




Javier Duarte y una de las gestiones más oscuras de gobernadores, plagado de sangre, violencia, despilfarro, corrupción e impunidad. Borges y Padrés, dos gobernadores que salieron cortados con la misma tijera, pero de diferente color.

Hilario Ramírez mejor conocido como “Layin”, un alcalde que sí robo, pero poquito. Actualmente se perfila para ser un serio candidato a la gubernatura de Nayarit, a pesar de los grandes escándalos por sus fiestas despampanantes, por levantarle la falda a las mujeres en plenos bailes públicos e incluso por regalar coches a personas que se hacen virales por las redes sociales.

Definitivamente vivimos la peor crisis de la clase política en México, en vísperas de los comicios electorales del 2018 no hay esperanza y la realidad es que tampoco hay razones para tenerla.

¿Qué estamos haciendo como sociedad para salir de ésta crisis? O ¿Tenemos a la clase política que merecemos? Lo dejo a su consideración. Por cierto, felices XV años de Rubí y un saludo al “talentoso” Lady Wuuu.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

7 pesos para el pueblo, 450 mil para diputados

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Aunque año tras año, los mecanismos de transparencia en México se han ido mejorando, esto no ha combatido los desfalcos injustificados de los funcionarios. Tal es el caso del bono “legal” que se están asignando esta semana los 500 diputados federales.

Cada diputado, según lo reportado, recibirá $450 mil pesos de bonos, aunque también se dice que el bono será de $781 mil pesos. Mientras tanto, los ciudadanos recibieron un aumento de siete pesos al salario mínimo, ¿ven la incongruencia?

Lamentablemente, se ha vuelto una “tradición navideña” que los 500 diputados federales se den este tipo de bonos. A pesar de que la economía del país no está en el mejor de sus tiempos, los legisladores se siguen sirviendo con la cuchara grande.




Este año los diputados se darán el regalito de $140 mil pesos de aguinaldo cada uno, $160 mil pesos de “dieta mensual” o “apoyos económicos” y $150 mil pesos en el llamado “bono inventado”. En total cada legislador recibirá $450 mil pesos, representando un total de $225 millones de pesos, que salen de tus impuestos y de los míos. Todo esto, tras 6 meses y medio de trabajo duro.

Mientras tanto, el mexicano promedio, recibirá un aguinaldo de $2 mil pesos, aproximadamente, y claro también un súper regalazo de 7 pesos más en el salario mínimo, pasando así de $73.04 pesos a $80.04 pesos. Vivimos en el país de las incongruencias.




Mientras los expertos en finanzas piden al país que se vaya amarrando el cinturón. Los diputados federales de este país continúan haciendo un desfalco. Además, todavía tienen el descaro de decir que estos bonos son una “tradición” y que están “100% transparentados”. Es decir, en otras palabras, “ciudadano te desfalque millones de pesos, pero mira, es transparente, puedes ver cuánto nos tocó a cada quien.”

Tal y como escribía ayer la periodista Sanjuana Martínez, “no por qué no sea ilegal, significa que es correcto…”, y estoy totalmente de acuerdo con ella. Los diputados y senadores, a ellos les toco bono de $200 mil pesos a cada quien, ahora justifican y le dan mérito de “limpieza” a sus tranzas, diciendo que todo es “transparentado” en el sitio web de sus respectivas cámaras.

El detalle está en que según el periódico El Universal, el bono que se darán los diputados no será de $450 mil pesos, sino de $781 mil pesos, representando un total de $390 millones de pesos, por lo tanto, no todo el “paquete de regalo” está transparentado, como presumen.

En un país donde existen 70 millones de pobres, la clase política se sigue sirviendo con la cuchara grande, haciéndonos recordar esas épocas donde la monarquía era rica y el pueblo a veces ni pan tenía para comer.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

 

¿ES INCONSTITUCIONAL EL SALARIO MÍNIMO GENERAL VIGENTE?

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“Tú no dependes de un salario para sobrevivir, dependes de los recursos que un salario te permite alcanzar.”
– Fabricio Terán, economista y abogado.

Dos chicles, dos huevos o un bolillo y medio son tres ejemplos de lo que alcanza con 2.94 pesos. De esa cantidad es el aumento al salario mínimo general para el año 2016 que aprobó la Comisión Nacional de Salarios Mínimos.

Dos chicles, dos huevos o un bolillo y medio son tres ejemplos de lo que alcanza con 2.94 pesos. De esa cantidad es el aumento al salario mínimo general para el año 2016 que aprobó la Comisión Nacional de Salarios Mínimos.

Actualmente está en 70.10 pesos; con el aumento en cuestión, será de 73.04 pesos. Este aumento es un descaro, una burla… no hay palabras que pueda utilizar, que no sean soeces, para describirlo.

Actualmente está en 70.10 pesos; con el aumento en cuestión, será de 73.04 pesos. Este aumento es un descaro, una burla… no hay palabras que pueda utilizar, que no sean soeces, para describirlo.

Ante el reproche inquisitivo a la CONASAMI por parte de la sociedad por ese aumento, el Lic. Basilio González Núñez, director de dicha Comisión, replicó: “Los verdaderamente pobres de México son aquellos que no tienen empleo, los desempleados. Y la respuesta básica es entonces para los que no tienen empleo. Si tienen periodos largos sin tener ingresos, ¿qué creen que preferirían? ¿Un salario mínimo o no tener ingresos?”

Esa declaración me parece el colmo de los colmos. Es como decirle a una persona: “Te voy que cortar una pierna. ¿Qué prefieres? ¿Que te corte una o que te corte las dos?” Así de absurdo suena el Lic. González Núñez con su declaración.

Esa declaración me parece el colmo de los colmos. Es como decirle a una persona: “Te voy que cortar una pierna. ¿Qué prefieres? ¿Que te corte una o que te corte las dos?” Así de absurdo suena el Lic. González Núñez con su declaración.

Pero claro, a él le resulta fácil, ya que gana 2,798,600.00 pesos anuales, lo que equivale aproximadamente al salario de 115 personas. Y está en el cargo de director desde 1991, año en que se creó el organismo.

Así las cosas, ¿cómo quieren que no protestemos? Además de que se trata el tema del salario mínimo como si fuera una especie de caridad… ¡No!, es trabajo impago.

En comparación con otros países del continente americano, México está en una posición vergonzosa. El salario mínimo general en Argentina es de 535 dólares mensuales; en Brasil, es de 306 dólares mensuales; en Chile, es de 411 dólares mensuales, en Colombia, es de 359 dólares mensuales; Estados Unidos, es de 1,616 dólares mensuales… Y en México, el salario mínimo es de 112 dólares mensuales, siendo este el más bajo de todo América.

Me gustaría invitar a una reflexión jurídica al respecto que tuve este fin de semana cuando, de repente, se me ocurrió la no tan demente idea de que el salario mínimo general vigente es inconstitucional. Les platico mi razonamiento.

En fin, más allá de la evidente injusticia que es el establecer un salario mínimo tan pobre, me gustaría invitar a una reflexión jurídica al respecto que tuve este fin de semana cuando, de repente, se me ocurrió la no tan demente idea de que el salario mínimo general vigente es inconstitucional. Les platico mi razonamiento.

El artículo 123 fracción VI primer párrafo de la Constitución Política Federal establece lo siguiente: “Los salarios mínimos que deberán disfrutar los trabajadores serán generales o profesionales. Los primeros regirán en las áreas geográficas que se determinen; los segundos se aplicarán en ramas determinadas de la actividad económica o en profesiones, oficios o trabajos especiales.”

En la segunda oración del primer párrafo de este artículo se habla de áreas geográficas para la determinación del salario mínimo general. Esa disposición queda ya inaplicable, puesto a la reciente aprobación de la desindexación. Es decir, México ya no se divide en región A (norte) y región B (centro-sur) en cuestión del SMG. Este es ahora igual para toda la República.

El segundo párrafo del mismo artículo establece lo siguiente: “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos. (…)”

Por la ambigüedad que conlleva la expresión “necesidades normales”, tomemos lo que cuesta una canasta básica: 86.33 pesos. Ahora bien, el acuerdo por el que la CONASAMI determina el salario mínimo es un acto de autoridad. Y, por principio, todo acto de autoridad debe apegarse a lo que establece la Constitución.

En ese sentido, ¿no puede considerarse inconstitucional cualquier acuerdo de la CONASAMI que determine como salario mínimo general cualquier cantidad menor a lo que cuesta (por lo más mínimo) una canasta básica? Yo estimo que sí.

Un salario de 70.10 pesos cubre apenas el 80% de una canasta básica, pero una canasta básica no es sino lo más mínimo de necesidad humana para sobrevivir… falta tomar en cuenta la educación, vivienda, vestido y demás necesidades.

Quiero recalcar que un salario de 70.10 pesos cubre apenas el 80% de una canasta básica, pero una canasta básica no es sino lo más mínimo de necesidad humana para sobrevivir… falta tomar en cuenta la educación, vivienda, vestido y demás necesidades.

Varios políticos han propuesto que el salario mínimo debe ser por lo menos de 170 pesos por jornada, entre ellos el Dr. Agustín Basave Benítez, presidente nacional del PRD. Y se han logrado pequeñas victorias que encaminan a ello. Una de ellas fue la desindexación del salario, impulsada por ese mismo partido y apoyado por otros.

Un segundo paso es la ahora exigencia de un aumento al salario que llegue a 86.33 pesos, para poder cubrir una canasta básica completa. Y de allí en adelante, la izquierda partidista y la sociedad civil organizada fijan como próxima meta la fijación de un salario mínimo de 170 pesos.

Si bien esa meta parece irrealizable ante tanta oposición gubernamental, estimo que vale la pena reflexionar esto:
1. Si la Constitución establece que el salario mínimo debe cubrir las necesidades normales,
2. Si una canasta básica es lo más mínimo necesario,
3. Si una canasta básica cuesta 86.33 pesos,
4. Y si la Comisión Nacional de Salarios Mínimos determina el salario mínimo en una cantidad menor a, por lo menos, 86.33 pesos,
5. ¿No puede considerar el acuerdo de dicha Comisión inconstitucional?

Es sólo una idea… ¿Qué piensan ustedes?

¿Sí o no? ¿Y por qué? Comenten aquí abajo.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”