#EspacioPúblico: “Guadalajara en un llano, Monterrey en un bache”

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¿Guadalajara en un llano? Al menos en términos urbanos no. Entre lo que se ve y lo que no se ve, parece estar preparando el terreno para el futuro. 

Hace unas semanas visité la ciudad de Guadalajara y me pareció interesante recorrer algunas zonas con ojos interesados en el tema urbano y la movilidad.

Monterrey y Guadalajara por años han sido ciudades con características muy similares pero también con diferencias muy significativas. Muy parecidas en tamaño, crecimiento e infraestructura, pero diferentes en estilo de vida.

Pero es en años recientes que las ciudades han tomado decisiones muy distintas en temas urbanos y se empiezan a notar las direcciones que cada una está tomando.

Visité la zona de las colonias Americana y Laffayette que son colonias de mediados del siglo pasado en franca recuperación; algo parecido a lo que se busca hacer con el Distrito Purísima Alameda pero con más años de intervención de manera orgánica.

La primera gran diferencia que encontré fue la conservación y el respeto al patrimonio arquitectónico.  Mientras que aquí son demolidas muchas construcciones valiosas por considerarse viejas y obsoletas, Guadalajara ha conservado, renovado y dado nuevos usos a muchos inmuebles. El sabor característico de cada colonia se siente y se respira. 

Y eso no es exclusivo de las grandes casonas de la zona, también es muy afortunado que conservaran el camellón de Avenida Chapultepec y hoy sea un importante espacio público para eventos culturales. Tristemente en Monterrey se le dio mayor importancia a mover autos y en los años 80’s “ampliamos” la Calzada Madero, nuestra gran Rambla perdida. 

Encontré una buena cantidad de estaciones de bicicletas de renta ocupando los que antes eran cajones de estacionamiento, ciclovías en donde solían estar carriles para autos, muchas calles de prioridad ciclista y calles de circulación vehicular de máximo 30 kilometros por hora.

En los días que estuve no vi un número significativo de ciclistas y si  escuché muchas quejas de automovilistas por la falta de usuarios y haber reducido carriles para autos. Celebro el hecho que exista la alternativa y que se tuviera la voluntad política para soportar críticas y darle el tiempo necesario al proyecto para que funcione.

Y esto es solo lo que se ve. Para lograr estos cambios existe el Instituto Metropolitano de Planeación que trabaja en encausar las acciones de desarrollo urbano y movilidad hacia el futuro de toda la zona metropolitana y no por municipios aislados.

Viajar y ver lo que pasa en otros lugares nos ayuda a entender nuestra propia ciudad. Si bien, ambas ciudades tienen problemas diarios de seguridad, contaminación y tráfico, Guadalajara está siguiendo un plan estratégico de área metropolitana a 20 años y nosotros seguimos escuchando propuestas de candidatos a alcaldes que parecen no querer perder el control absoluto de sus feudos.  

En esta temporada electoral, hace falta escuchar propuestas de largo plazo y de valor metropolitano que nos lleven a una ciudad más compacta y de escala humana en lugar de aceptar propuestas reactivas a errores pasados que nos llevarán a los mismos problemas pero en mayor escala. 

Es un buen momento para pensar si queremos seguir tapando baches o poner las bases para la ciudad del 2030, estamos a tiempo. 

#EspacioPúblico: “La ley de la calle”

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En días reciente me tocó cruzar una céntrica calle en la que había una escuela y me quedé sorprendido al ver los autos a velocidad que excede lo permitido y haciendo caso omiso de la preferencia peatonal.

Al caminar un poco me di cuenta  que las señales que marcan la zona escolar estaban grafiteadas o cubiertas por ramas de árboles.

Al caminar un poco más me topé con autos estacionados en esquinas que impiden el cruce peatonal, banquetas convertidas en cajones de estacionamiento, vueltas continuas en calles de gran flujo peatonal y ausencias de pasos cebra en casi todas las calles. En todos los casos las señales para indicar las reglas no existen, están dañadas o no son visibles.  

El comentario habitual es que la gente opine que no existe cultura vial.

La pregunta sería: ¿se puede tener cultura sin infraestructura que la apoye?

Me parece que así como los libros son importantes para la educación y la cultura. La infraestructura es importante para la cultura vial sin olvidar que el tema intermedio es la educación.

¿Conocemos el reglamento de tránsito y lo aplicamos? 

No conocer las reglas del juego nos ha generado una sociedad en la que la cultura vial se rige bajo usos y costumbre y no bajo un reglamento.  Además, la costumbre nos ha llevado a favorecer a quienes van en un auto dejando a peatones y ciclistas desprotegidos y a la defensiva.

No es sencillo modificar hábitos sin la información necesaria que nos ayude a entender por qué lo debemos hacer. Dejar privilegios cuesta trabajo hasta que entendemos la importancia y el beneficio del bien común.

Un primer paso podría ser leer un sencillo libro que nos ayude a entender nuestras calles: el Reglamento Homologado de tránsito para el área metropolitana de Monterrey *. 

Por otro lado las autoridades locales podrían ponernos un examen que demuestre nuestra educación teniendo la adecuada señalización en las calles que indique lo marcado en el reglamento y algunos agentes de tránsito bien preparados señalando nuestras fallas.

Y lo último sería transformar lo aprendido en cultural al ver el beneficio en menores hechos de tránsito,  saber compartir la calle, mejorar las condiciones de peatones y ciclistas y hacer de una ciudad hostil una ciudad humana.

Hoy en día es común escuchar al transitar por las calles de Monterrey quejas y argumentos de automovilistas como: ‘es recaudatorio’, ‘ lo que no está prohibido está permitido’, ‘al cabo todos lo hacen’, ‘aquí no hay agentes de tránsito’ o ‘ ve nada mas a ese peatón cruzando, qué no ve que aquí vamos a mucha velocidad’.

Con  la educación de leer y aprender un reglamento podría cambiar a una cultura en la que se  escuche: ‘reduce la velocidad’,  ‘si otros lo hacen mal yo no tengo por qué hacerlo’,  ‘respetemos al agente de tránsito’ o ‘hay que dar paso al peatón’. 

* El reglamento homologado de tránsito está disponible de manera gratuita en la siguiente liga: 

http://www.guadalupe.gob.mx/reglamento-de-transito-homologado.pdf

#EspacioPúblico: “Calles que matan”

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Bienvenidos a Monterrey, ciudad en la que más del 40% de las personas fallecidas en hechos de tránsito son peatones. Esa no parece la mejor invitación a caminar una ciudad pero es nuestra realidad.

En fechas recientes se publicó la situación actual de colisiones viales del área metropolitana de Monterrey y una engañosa estadística que primero nos dicen que las colisiones se han reducido en el último año, guarda una triste realidad: los muertos se han incrementado.

Estos datos se hacen aún más alarmantes al enterarse que pese a que los hechos de tránsito en los que se involucran peatones y ciclistas son los menos, es ahí donde se concentra el mayor número de muertos.

¿En qué se está fallando? ¿Qué queremos, mover más autos o salvar más vidas? Parece que tenemos un serio problema de definición de objetivos.

Por muchos años se nos ha vendido la idea que mejorar una vialidad consiste en tener más avenidas, más pasos a desnivel, más vías rápidas; mover más autos y de preferencia a mayor velocidad. Mientras que los cruces peatonales seguros, semáforos para peatones y mejores banquetas quedan es segundo o incluso nulo plano; son simples complementos a los que no se les veía su relevancia.

Aquí empieza a entenderse el problema. El objetivo has sido mover más y más rápido automóviles pensando que al mejorar la circulación se pueden reducir colisiones de tránsito. Pero eso no significa que se tenga un enfoque en reducir los fallecidos en estos eventos.

Visión cero debe ser el objetivo. La visión cero busca eliminar las muertes en las calles por hechos de tránsito. Eso implica cambios importantes en el diseño de las calles, en la manera en que nos comportamos en ellas, en las reglas que se deben aplicar y en la manera de distribuir la inversión en proyectos de movilidad.

Cruceros seguros a nivel de calle, semáforos peatonales, calles de velocidad moderada, orden en el transporte público, señalética adecuada, calles de prioridad peatonal y ciclista son inversiones poco costosas que salvan vidas. Avenidas de alta velocidad, pasos a desnivel y segundos pisos viales son caros, solo mueven autos y hace las calles más peligrosas al que no se transporta en un auto.

Las calles son de todos y debemos sentirnos seguros en ellas independientemente de la manera en que decidamos movernos en ellas recordando siempre que los peatones pueden ser los más vulnerables si no compartimos el espacio público de la manera correcta.

Sería injusto criticar de manera negativa las acciones tomadas en el pasado en temas viales, en su momento parecía la mejor opción; pero ahora que sabemos los resultados también sería injusto seguir tomando  las mismas acciones.

#EspacioPúblico: “El vicio del estacionamiento”

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Fumar en aviones, restaurantes, escuelas e incluso hospitales sin grandes restricciones era algo posible hasta mediados de los años 90’s.

Al momento de entender el daño que generaba esta práctica a otros y a la salud misma de los fumadores, se tomaron medidas más estrictas para limitar los espacios en que se permitía fumar. Los establecimientos lucharon contra la prohibición de fumar porque pensaban que afectaría a los negocios y los fumadores se sintieron privados de derechos. Por años, el beneficio individual que generaba una acción estaba por encima del daño que esa misma acción generar en lo público.

En fechas recientes hemos visto como ha tomado por sorpresa la campaña de liberación de banquetas de autos mal estacionados realizada por el municipio de San Pedro Garza García. De un día para otro se exige a automovilistas retirar sus autos de lugares en los que por años indebidamente se les ha permitido.

Por años se permitieron cajones de estacionamiento que claramente invadían la banqueta alegado la necesidad de espacios para propietarios, empleados y clientes. También por años hemos visto crecer esta situación sin ningún control.

Como el fumar en espacios públicos, el estacionamiento en lugares prohibidos por el reglamento de tránsito se convirtió en un vicio socialmente aceptado porque no se ha hecho conciencia que el exceso de su consumo genera un gran daño en lo público.

 ‘Por aquí ni camina nadie, además no hay donde estacionarse’, es la egoísta explicación que escuchamos de automovilistas dejando claro que es más importante estacionar su auto que la libertad de paso de peatones por donde les corresponde.

‘Vamos a estar trabajando para darle prioridad al peatón’, es lo que dice el gobierno municipal cuando por años lo tuvo olvidado dando preferencia a autos, ignoró los abusos que se hacían con banquetas y evadió responsabilidad para poner orden.

La impunidad ha regido sobre el reglamento de tránsito y ha dejado a la vista la corrupción en el control urbano que ha permitido que proliferen cajones de estacionamiento que claramente utilizan parte o toda la banqueta.

Como el fumar y sus restricciones, la responsabilidad es compartida. El estacionamiento en banquetas se convirtió en un vicio cotidiano porque quién pone las restricciones no las aplicó y quién se podía beneficiar abusó.

Ahora es momento de hacer conciencia y erradicar un mal hábito que nos tiene alejados de la realidad urbana de la ciudad.

Al igual que las restricciones a fumar en espacios públicos, el proceso tardará tiempo en ser parte de la conciencia colectiva. Habrá usuarios molestos y establecimientos que quieran burlar la ley.  Lo importante es no dar marcha atrás.  Los malos hábitos que se convierten en vicios son fáciles de volver a ellos si no hay las restricciones y la aplicación efectiva de sanciones que los desincentiven.

 

¿Por qué asistir al 4to Congreso Peatonal?

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Para muchos, ser peatón es una profesión. Lo hacen a diario utilizando sus mejores técnicas y habilidades. Para otros es un deporte. Lo practican con alguna regularidad y requieren de equipo especial para la ocasión. También están los turistas. Los que al ver que otros lo hacen, les gustaría probar la experiencia. Pero para otros es una actividad ajena que se ve desde un auto y no forma parte de su religión o cultura.

Para todos ellos es el 4to Congreso Peatonal.

Del 19 al 21 de Mayo, Monterrey será la sede de este evento gratuito en el que todos de alguna manera formamos parte del mismo gremio.

La temática del este año se llama “ciudadanía trabajando”  y es un acercamiento a las acciones que desde la sociedad civil se realizan para mejorar las condiciones de movilidad peatonal en ésta y otras ciudades a través del intercambio de experiencias, charlas, foros de diálogo, presentaciones, actividades y conferencias magistrales.

Es un espacio de aprendizaje del que pueden surgir acciones desde el sentir ciudadano para ser vinculadas a las instancias de gobierno necesarias.

Guillermo Peñalosa compartirá su amplia experiencia fomentando ciudades más sanas con residentes felices basándose en caminar y una buena generación de espacios públicos vivos.

Blanca Valdiva mostrará cómo al de-construir los espacios públicos en función de sus usuarios con una visión feminista se logra una verdadera transformación social.

Ciudadanos y activistas compartirán sus éxitos y proyectos. Y la contraparte vendrá de funcionarios locales y nacionales que mostrarán sus experiencias, logros y obstáculos para construir espacios de beneficio público.

Pero lo más importante es que el 4to Congreso Peatonal es un espacio de convivencia en el que todos se pueden llevar una pequeña o grande tarea para aplicar en sus colonias, barrios o ciudades y ser parte de un proceso de cambio por comunidades con sentido humano.

Pueden encontrar más información y registrarse a través de la página congreso.peatonal.org y visitar su página de Facebook: Congreso Peatonal. Abierto a todo público y es totalmente gratuito.

Al final de cualquier Congreso, los que participan salen como profesionistas mejor preparados con lo más actual de su materia. Del 4to Congreso Peatonal seguramente saldrán más profesionales de banquetas, calles y cruces peatonales a ejercer la profesión de ser peatón. Aunque no sea de tiempo completo.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

¿Para quién son los puentes peatonales?

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‘Quedamos muy lejos, mejor damos otra vuelta para buscar un estacionamiento más cerca’. Esa es una frase común al buscar estacionamiento y no encontrarlo frente al lugar que se visita.

Sin embargo, al ver un peatón cruzar una avenida también es común escuchar dentro de un auto, muchas veces a exceso de velocidad: ‘mira nada más, que flojo, por no usar el puente peatonal que está allá a varias cuadras se cruza corriendo’.




En días pasados, casi al mismo tiempo que nos enteramos que los diputados del Congreso del Estado de Nuevo León se autorizaban la compra de 22 autos nuevos, escuchamos su exhorto para hacer obligatorio el uso de los puentes peatonales y solicitar a los ayuntamientos colocar mallas ciclónicas y muros de concreto ya que se ven a diario peatones víctimas de atropellos por no usar los puentes peatonales y su “falta de pericia”.

Para entender un poco mejor los puentes peatonales realizamos un ejercicio para medir la distancia que recorre un peatón por un puente peatonal y comparemos con la distancia que recorrería si lo hiciera a nivel de calle. 45 metros a nivel de calle contra 203 metros usando el puente peatonal con rampas de pendiente cansada y superficie derrapante.

Para tomar una iniciativa dentro del Congreso o en cualquier ámbito de trabajo, se deben hacer una serie de cuestionamientos que den fundamentos sólidos más allá de los hechos.

Primero me preguntaría si los que hicieron y avalaron la propuesta son usuarios de transporte público, caminan a diario y usan los puentes peatonales. De no serlo, con una semana que lo hagan les dará una buena perspectiva y sensibilidad del tema y podrán ver las cosas como automovilistas y como peatones. Quizás vean que el problema está en la infraestructura que se le brinda al peatón y no en su uso.

Después preguntaría si investigaron ¿cuántos de los accidentes mortales en avenidas en las que se involucran peatones se registran a exceso de velocidad o alguna otra falta al reglamento de tránsito?




Y después haría una serie de preguntas que den valor a la propuesta, como puede ser si la iniciativa proporcionará facilidades de manera obligatoria a las personas con discapacidad y de la tercera edad.

También preguntaría si conocen las distancias y condiciones de banquetas en las que los usuarios de transporte público tienen que recorrer desde su lugar de origen a una parada de transporte público y de nuevo de una parada de camión al puente y de ahí a su lugar de destino.

Ya que se habla de hacer el uso obligatorio preguntaría si esto incluye los puentes que indebidamente están en calles que cuentan con semáforos, velocidad restringida y sirven sólo como anuncios publicitarios generando contaminación visual a la ciudad.

Y ya por último ¿revisaron el reglamento homologado de tránsito que está a punto de entrar en vigor para no estar duplicando propuestas o generar otras que no vayan en su contexto?

Desde la caída del muro de Berlín la tendencia es eliminar barreras y no crear nuevas. Hacemos burla de la iniciativa del candidato presidencial de Estados Unidos, Donald Trump por su propuesta de un muro fronterizo para evitar el paso a quienes considera indeseables mientras localmente los encargados de hacer las leyes proponen muros a los más desfavorecidos para dar tranquilidad y libre paso a los autos que muchas veces circulan sin respetar los límites de velocidad.

Estoy consciente que el tema siempre es polémico y que habrá casos en que la existencia de los puentes se justifique, pero también es un tema digno de tratar para cambiar la visión del modelo de ciudad actual por el de una mejor planeada que considere al peatón en lugar de limitarlo y ponerle barreras.

También hay una gran tarea de análisis para generar propuestas con una visión de largo plazo donde las iniciativas estén enfocadas a crear y no a parchar, limitar y discriminar.

Una atenta invitación a buscar mejores alternativas para generar cambios efectivos en temas de movilidad.

Si se sigue pensando de la manera actual, no duden que pronto se exhorte a que las mallas y los muros sean pagados por los peatones.

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Día mundial sin auto

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El 22 de septiembre se celebró el día mundial sin auto. Ese día se acostumbra demostrar que es posible llevar a cabo las actividades del día sin utilizar un automóvil privado.

En mi caso, era posible no utilizar mi auto durante el día si planeaba mis actividades al inicio de semana. Pero esa no es la realidad de un gran número de personas que a diario salen en sus autos a realizar sus actividades, así que me puse a hacer el ejercicio del día sin auto como un análisis y reflexión de lo que pasaba en el contexto en el que habito.

Vivo en una zona céntrica de la ciudad en la que se mezclan casas, algunos edificios habitacionales, muchas escuelas y muchos negocios de distintos tamaños y número de empleados en lo que antiguamente fueron viviendas unifamiliares.

Decenas de autos llegan todos los días a la zona y estacionan sus autos en la calle durante toda una jornada laboral dejando muy limitadas las opciones de estacionamiento a los residentes que no cuentan con cocheras o estacionamientos exclusivos.




Sumada a esta situación, encontramos camiones de reparto, personas que llegan de vista a casas u oficinas que al no encontrar donde estacionar sus vehículos utilizan con este fin y en completa impunidad la banqueta y otros espacios prohibidos en el reglamento de tránsito generando graves dificultades a los peatones.

Los mismos negocios al no contar con espacios suficientes de estacionamiento han transformado sus predios para crear cocheras y cajones de estacionamiento, muchas veces tomando parte de la banqueta, obligando a peatones a circular por el arroyo vehicular. Si llegas a reclamar la invasión del espacio público peatonal te dicen que con el tiempo han logrado ‘derechos adquiridos’.

Bajo este contexto me surgieron algunas preguntas: ¿es la opción más sustentable trasladarse al trabajo en un auto que estará parado todo el día ocupando un espacio de estacionamiento de la vía pública? ¿Realmente es el centro de la ciudad el lugar adecuado para oficinas que no cuentan con estacionamiento y sí con un gran número de empleados y visitantes que llegan en autos? ¿Se pueden adquirir derechos de un bien público para el uso privado? Supongo que no, pero de ser así, ¿cuándo y de qué manera los ciudadanos adquieren de nuevo el derecho al bien público que le corresponde y les ha sido arrebatado para beneficiar a particulares?




Si bien el ejercicio de un día sin auto nos enfrenta a observar nuestras acciones y ver con otra perspectiva los usos y abusos de movernos en auto, nos deja abierta la opción de replantear el modelo de ciudad que tenemos y buscar soluciones enfocadas en un mejor transporte público, en restricciones de estacionamiento en zonas que se busca repoblar y en el cumplimiento de un reglamento de tránsito enfocado a la seguridad del peatón.

Al menos en el tema de movilidad, el mejor ejercicio será no pensar en la ciudad que queremos solo un día del año en el que se nos invita a vivir la ciudad sin auto. Todos los días pueden ser momento de reflexionar la ciudad que vivimos, la que queremos tener y las soluciones en las que podemos participar.

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Un día con el #PoderAntiGandalla

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El día de ayer tuve la oportunidad y el gusto de formar parte de la Brigada Anti Gandalla en Monterrey, equipo que se dedicó a liberar las vías públicas, quitando cachivaches/bienes monstrencos y también uno que otro carro que estaba estacionado sobre la banqueta y no permitía el libre tránsito de los peatones.

Desde hace varios meses vengo siguiendo a Arne aus den Ruthen Haag y su equipo de #PoderAntiGandalla, que se dedica a hacer cumplir la ley de libre tránsito para peatones y bicicletas en diferentes delegaciones de la Ciudad de México, por lo tanto, ya sabía a lo que iba.

Lo que sí era un factor que estaba por verse, era la reacción de los vecinos en el Municipio de Monterrey una vez que vieran que sus burros, llantas, cubetas con cemento, entre otros objetos que utilizan para apartar lugares y obstruir, eran levantados por un grupo de jóvenes.

Afirmativamente la reacción no fue muy diferente a lo que se puede ver en los Periscopes de Arne y su equipo. La gente reclamó y por más que se le explicaba que estaban en violación del artículo 17, fracción 2, donde dice que “arrojar a la vía pública o lotes baldíos, objetos que puedan causar daño o molestias a los vecinos, transeúntes o vehículos…” es prohibido.

Aun así, las personas que cometían la infracción se defendían con: “no sabes con quien te estas metiendo”, “¿por qué no enviaron un comunicado?”, o la típica: “avísame antes de venirme a quitar mis cosas”, y las dos peores, “ni que los peatones estuvieran tan anchos” y “soy amigo del alcalde y te voy a denunciar” esta última del reconocido notario público Arnulfo Flores.

Es lamentable que la gente que comete la acción indebida de apartar lugares o colocar estos artefactos nefastos y en muchas ocasiones extremadamente pesados (las espaldas de muchos sufrieron), no entiendan que, si ellos no respetan la ley, no pueden estar pidiendo y reclamándole al gobierno: mejores calles, banquetas, servicios públicos en general, y claro gobernantes.

Gracias a Dios, se están formando grupos como en el que tuve el placer de participar el día de ayer, formados en su mayoría por chavos, que quieren una nueva realidad en su ciudad, una ciudad mucho más ordenada y claro un respeto a la ley cívica. Estoy muy agradecido de haber podido formar parte de esta primera Brigada de #PoderAG, y quiero invitarlo a usted lector a participar en el futuro y seguir las redes sociales de este movimiento que va para largo:

Twitter: https://twitter.com/PoderAG_MTY
Facebook: https://www.facebook.com/PoderAGMty/?fref=ts

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La rotonda del Tec sin darle vueltas

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Las adecuaciones de la rotonda del Tecnológico de Monterrey han generado gran polémica entre algunos vecinos y automovilistas que circulan principalmente por la Avenida Eugenio Garza Sada.
Algunos muestran dudas y descontento sobre la importancia de esta obra. Yo me pregunto si ya escucharon la opinión de los cientos de peatones que cruzan por este espacio público diariamente. La mayoría son estudiantes que cruzan varias veces al día y lo hacen en condiciones poco seguras.

Hago esta pregunta porque generalmente se critica cualquier adecuación vial desde la perspectiva del automovilista que busca el beneficio reflejado en velocidad y tiempo de traslado. Pero no sólo el transporte privado participa en la movilidad. También hay usuarios de transporte público, ciclistas y por supuesto hay peatones.

La visión de urbanismo de la ciudad está cambiando y se empieza a dar prioridad a mejorar las condiciones del espacio público bajo una jerarquía.

Parte de este cambio y la aplicación de esta escala se ve reflejado en el nuevo reglamento de tránsito del área metropolitana de Monterrey.

De acuerdo a este nuevo reglamento, en su artículo segundo, que es el que da fundamento a todo su contenido, dice lo siguiente:

ARTÍCULO 2.- El uso del espacio público en los diferentes modos de desplazamiento marcará las prioridades conforme a la siguiente jerarquía:

I. Peatones;
II. Ciclistas;
III. Motociclistas;
IIII. Usuarios y prestadores del servicio de transporte público individual o colectivo;
V. Usuarios de transporte particular automotor; y
VI. Usuarios y prestadores del servicio de transporte de carga.

Bajo esta perspectiva de convivencia la obra que se realiza en la rotonda del Tec es mucho más que un arreglo estético. Es el primer paso para la construcción de una ciudad que en sus calles mueve personas y no autos.

Era de esperar las reacciones negativas a este proyecto porque no es el proyecto tradicional que busca dar mayor fluidez y velocidad a los autos, pero de nuevo cuestiono: ¿haciendo los proyectos tradicionales se han solucionado los problemas de movilidad de la ciudad? Definitivamente no. Solo han sido parches para tratar de disimular la obsolescencia de obras previamente construidas.

Seguramente habrá quien prefiera que se construyan mas carriles para autos y pasos a desnivel, pero ya sabemos que al poco tiempo las calles vuelven a estar colapsadas y recordemos que la zona del Tec es una zona escolar que por reglamento tiene una velocidad moderada que actualmente no se respeta.

También habrá quien exija “por seguridad” que se construya un puente peatonal para los peatones que cruzan por la rotonda, pero esto no está de acuerdo a la jerarquía de movilidad, eso es darle prioridad y velocidad al flujo vehicular y desde el auto no se ve que un puente peatonal es inaccesible para personas con discapacidad, ni se ve con perspectiva de género para darse cuenta que es crear un espacio peligroso para mujeres solas.

La rotonda es un proyecto urbano acorde a una nueva visión de ciudad congruente con el reglamento de tránsito. Su eficiencia dependerá del respeto y la aceptación al cambio que en la práctica le den los usuarios y de su adecuado y frecuente mantenimiento.

A una rotonda que dará paso seguro a peatones, no disminuye los carriles para automóviles y cambia el contexto estético y de movilidad de la zona, hay que darle la oportunidad. Puede ser el inicio de una verdadera regeneración urbana.

FB: https://www.facebook.com/LABANQUETASERESPETA

Twitter: @banquetalibre

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La Lucha del peatón regiomontano

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El tradicional superhéroe mexicano usa máscara, pero ante todo es un luchador. Peatónito es un luchador y activista social por los derechos de los peatones en la Ciudad de México y estuvo de visita en Monterrey conociendo las dificultades que tienen los peatones regiomontanos.

En un breve recorrido por la Avenida Simón Bolívar cerca del área médica universitaria, encontramos banquetas convertidas en estacionamiento que no dejan el más mínimo espacio para la circulación segura de los que transitan a pie.

Y si esto ya es un problema serio, el cruzar las calles se convierte en un peligro al no existir pasos cebra, tener que esquivar mobiliario publicitario, no contar con semáforos adecuados para el cruce seguro de peatones y muchas vueltas a la derecha en luz roja en las que la precaución significa ver si no viene otro auto y no si está un peatón cruzando la calle.

La prioridad del peatón en la ciudad no es respetada. De este recorrido se realizó un vídeo que se publicó en las redes sociales de la plataforma Cómo Vamos Nuevo León y los comentarios fueron tan variados desde los que vieron con gusto la visita de Peatónito apoyando sus acciones hasta los conductores que se defendían diciendo que no eran cuidadores de los peatones poniendo por encima de todo la preferencia del auto.

Pero los comentarios que más llamaron mi atención fueron los que consideraban que las banquetas no estaban tan mal, no veía la velocidad de la avenida como excesiva, ni veían mal que se estacionaran autos sobre la banqueta si dejaban un pequeño espacio para circular a pie.

Normalizar el exceso de velocidad, ver con indiferencia las malas condiciones de banquetas y la apropiación del espacio público para uso privado es la terrible realidad de la cultura vial regiomontana.

Existe el reglamento de tránsito pero no es respetado y al momento de ejercer sanciones la gente lo ve como una medida recaudatoria del gobierno. Hay un gran reto para mejorar esta cultura y comprender que los límites de velocidad son para respetarse y reducir accidentes que involucren a peatones porque pueden ser mortales, las banquetas son un bien público que no se puede apropiar ni reducir su tamaño para el beneficio privado y sus condiciones deben ser tan optimas como las que a diario la ciudadanía exige para las calles.

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