Cómo Vamos 2016: Inseguridad y Corrupción

El pasado sábado la plataforma “Cómo Vamos Nuevo León” dio a conocer la encuesta “Cómo Vamos 2016”, misma que estará realizando la plataforma cada año. Esto con el fin de saber qué es lo que preocupa a los habitantes del Área Metropolitana de Monterrey y de esta manera poder tener un panorama claro en lo que se debe de trabajar en nuestra metrópoli.

En la encuesta encuentro varios temas que ya se han tratado en Altavoz, entre ellos la calidad del aire, medio ambiente, movilidad e inseguridad. Pero la que ha llamado más mi atención es todo lo relacionado con gobierno y la percepción que tiene la ciudadanía de sus alcaldes y gobernador. A continuación, haré un breve resumen de la encuesta y su importancia en cara a los comicios el año que viene.




Entre la gente encuestada, el 55% está enterada de lo que hace su alcalde o alcaldesa, mientras que el resto, que es un 45%, el 46% dice que no sabe sobre las acciones de su alcalde o alcaldesa, por que no le interesa saber.

Mientras tanto 32% dijo no tener acceso a la información y por eso mismo desconocen lo que hace su alcalde o alcaldesa. Una cifra importante para los municipios, es que el 48% de los encuestados considera que los municipios hacen un buen uso de los recursos públicos, cifra mucho más alta que la del estado, como veremos más adelante.

Algunos de los puntos que más preocupan en los municipios, es que los alcaldes no han podido cambiar la percepción de corrupción entre los ciudadanos. El 82.4% de los encuestados piensa que la corrupción es una práctica frecuente o muy frecuente en los gobiernos municipales. El otro punto es la falta de conocimiento de algunos ciudadanos sobre quiénes son sus gobernantes. Un 25.5% no sabe el nombre y apellido de su alcalde o alcaldesa.

Por el lado del Estado, los números sí difieren, pero muy poco. Por ejemplo, a pesar de que Jaime Rodríguez Calderón, presume tener una excelente comunicación por Facebook, solo el 49% de los encuestados dice estar enterado de las acciones del gobernador. Lo preocupante es cuando vemos que del 51% que dice no saber de las acciones del gobernador, el 44% contestó que no sabe, por que no le interesa estar enterado. Mientras que solo el 36% dice no tener acceso a la información.

Por otro lado, la administración de “el Bronco” no ha podido cambiar la percepción que tiene la ciudadanía sobre el gobierno del estado. El 34.4% de los encuestados consideran que se hace un buen uso de los recursos públicos y el 86.3% piensa que la corrupción es una práctica frecuente o muy frecuente en el gobierno estatal, cifra que supera el promedio municipal. Eso sí, aquí solamente el 10.4% no sabe el nombre y apellido del gobernador.




Estos números nos dicen mucho sobre los actuales gobiernos municipales y el gobierno estatal. Por un lado, los ciudadanos siguen sin confiar en sus gobernantes, siguen considerando que la corrupción es un acto frecuente en los gobiernos.

También preocupa que un cuarto de los encuestado no sepan el nombre y apellido de su alcalde o alcaldesa, es decir desconocen quien les tiene que rendir cuentas y a quien exigirle dar resultados. Estamos hablando que es una parte de la población que, si emitió su voto, lo hizo por que su voto fue comprado o simplemente sin hacer consciencia de por quién estaba votando en las elecciones de 2015.

Aunque los ciudadanos están conscientes que la corrupción es frecuente en los gobiernos municipales y en el estatal, la inseguridad es uno de los temas que más les preocupa, seguido por el aumento de precios y hasta en un tercer lugar la corrupción. Esto a pesar de que, según expertos, la inseguridad tiene como uno de los factores principales, la corrupción.

La encuesta demuestra que tanto gobiernos municipales y el gobierno estatal, tiene mucho trabajo pendiente en el combate a la corrupción y mejorar la percepción que tiene los ciudadanos sobre la política. Pero los ciudadanos deben de entrometerse más en la política, actuar activamente en ella y conocer de mejor forma por quienes están votando y quiénes son sus gobernantes.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

 

 

¿Qué ciudad queremos?

Transitable, peatonal, limpia, ordenada, justa, con banquetas de primer mundo, segura, con movilidad sustentable, con vialidades pavimentadas, con un desarrollo urbano reglamentado, con leyes que nos protejan, con espacios públicos dignos para la convivencia sana y familiar.




Con índices de contaminación bajos, con empresas socialmente responsables hacia sus empleados y la comunidad, con una policía cada vez más preventiva y menos reactiva, con una democracia palpable, con comunidades participativas, con cultura de la legalidad rigiendo nuestras actitudes diarias, con empleo, educación digna y de calidad.

Con seguro popular donde entren todos, con un sistema judicial que castigue a quien se brinque la ley, con políticas publicas efectivas, no de aquellas que malgastan el dinero (como sí sobrara), con indicadores que nos ayuden a medir el impacto de las decisiones de aquellos quienes hemos elegido como nuestros gobernantes.

Con una ciudadanía activa en el seguimiento a que todo lo que se nos fue prometido en campaña se cumpla, agréguele que también queremos políticos, empresarios, padres de familia, profesores, jóvenes, no tan jóvenes, vecinos, hijos, hermanos, sacerdotes, abogados, y sobre todo, ciudadanos honestos.

¿Tenemos la ciudad que queremos? ¿Trabajamos por la ciudad que buscamos? ¿O estamos esperando a que venga alguien y la construya por nosotros?

Estimado lector, la ciudad la construimos todos. Cada cual desde su trinchera pero unidos en el mismo objetivo, mejorar nuestra comunidad y a México. Mientras más rápido entendamos que nuestra herramienta más poderosa no es Twitter o Facebook, sino las iniciativas y herramientas de participación ciudadana, será que empezaremos a notar los cambios con mayor rapidez.

El político tradicional está pasando por una crisis existencial. No entiende y le cuesta adecuarse al nuevo paradigma que tiene enfrente donde la información es cada vez más rápida y la ciudadanía más crítica. Como tarea principal debería ser la modificación en los esquemas de comunicación e interacción con los electores, porque los cambios en la ciudad de hoy no se imponen, se consensuan con ellos, los ciudadanos.

Participar que no es nuestro derecho, sino una obligación.

Si no nos vemos, pues nos escribimos.




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Entre camellones y vecinos

Gran polémica ha causado a la comunidad sampetrina la construccion de andadores ecológicos en los carriles centrales de las avenidas Lomas Del Valle y Humberto Lobo.

Lo que el gobierno municipal considera una oportunidad de generar arbolado y espacios peatonales de interconexión, la comunidad lo ve como un generador de más problemas al tráfico vehicular.

Existen varios factores que hacen de esta polémica un interesante tema de análisis. Por un lado vemos una ciudad altamente contaminada y limitada en espacios públicos seguros y arbolados y por otro lado una ciudad dependiente del automóvil como medio primario de movilidad .

Vemos un gobierno municipal que su comunicación con los vecinos parece no haber sido efectiva y una comunidad renuente a acciones que puedan generar cambios en sus hábitos de desplazamiento.

Si tratáramos de resumir el caso, me parece que serían dos los factores que están causando el ruido en esta situación: uno es el miedo al cambio y otro es el pensamiento colectivo que ve en el diseño de una calle sólo el beneficiar la movilidad motorizada, principalmente la de autos privados.

Los vecinos, en su gran mayoría personas que rebasan los cincuenta años de edad, hablan de más problemas viales pero no consideran los beneficios para la movilidad peatonal que actualmente ven como nula o muy limitada.

¿Será por eso que al caminar por la avenida Lomas Del Valle, un avenida de amplias banquetas y casi nulo arbolado público, encontraremos en frecuentes ocasiones autos cometiendo faltas al reglamento de tránsito estacionados en la banqueta y diseños de cocheras que interrumpen el flujo peatonal con escalones y rampas?




Aquí hay una importante área de oportunidad para aplicar el nuevo reglamento de tránsito, tener banquetas libres de obstáculos y generar recursos al municipio mediante multas debidamente aplicadas.

En el caso de Humberto Lobo, además de haber perdido la oportunidad de darle madurez a un proyecto de movilidad alternativa al cancelar la ciclovía, las banquetas han sido convertidas en cajones de estacionamiento beneficiando solamente al que llega en auto dejando el espacio peatonal reducido a casi nada.

¿Acaso los empleados de la gran cantidad de comercios de esa zona que usan el transporte público o los vecinos que quieran llegar caminando no requieren banquetas libres para moverse de manera segura? Claro, pero por años ha sido más importante beneficiar al automóvil.

Así es esta ciudad. Se ven los problemas abordo de un auto, los reglamentos no se cumplen y se ponen obstáculos para ejercer cambios con visión de futuro.

Si se quiere lograr el éxito de un proyecto, por supuesto que es importante escuchar la opinión de vecinos , pero también es importante de parte del municipio comunicar de manera clara y objetiva los beneficios que éste traerá con una óptica más amplia que la que un grupo de vecinos pueda tener.

Y un punto importante es explicar que la suma de beneficios individuales no es igual a un beneficio público si no se involucra a todos los que participan. En este caso específico, a los actores de la movilidad.




Se necesita entender que por las calles circulan autos, transporte público, ciclistas y personas incluyendo aquellas que tienen algún tipo de discapacidad y el diseño de las calles debe beneficiar a todos.

La tarea será entender que no hacer nada o seguir haciendo las cosas como se han hecho, nos llevarán a lo que ya conocemos pero en una mayor escala de caos en tráfico y contaminación.

Pero está la opción de dar la oportunidad a otras maneras de hacer las cosas y dejar las bases para la ciudad que queremos vivan las siguientes generaciones. Esa ciudad que quizás no veremos pero que podemos ayudar a construir.

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¿Qué tan pública es una consulta ciudadana?

En días recientes el municipio de San Pedro Garza García puso en consulta cambios en su plan de desarrollo urbano incluyendo algunos proyectos viales de gran tamaño y de interconexión con el municipio de Monterrey.

De acuerdo al reglamento se invitó a los residentes del municipio a conocer los proyectos y dar su opinión. Un centenar de vecinos, en su gran mayoría entrados en canas, asistieron preocupados a ver como su municipio se les va de las manos y deja de ser lo que ellos conocieron.

Y en esta buena iniciativa de consulta pública puede estar también el problema de una buena toma de decisiones.

¿A quien se debe consultar un proyecto vial en una metrópoli compuesta por varios municipios?

San Pedro Garza García ha dejado de ser una zona residencial de baja densidad y se ha convertido en una de usos mixtos en donde la demanda por espacios corporativos, comerciales, educativos y residenciales en condominio ha ido creciendo.

 




Se dio la libertad que así fuera y revertir la tendencia es prácticamente imposible.

Gente de todos los municipios del área metropolitana llega a diario a trabajar a San Pedro. Hay horas del día en que el número de autos supera al número de habitantes. La población flotante que entra y sale del municipio en auto privado es altísima, el transporte público está saturado de usuarios y las condiciones de movilidad peatonal para los que viven la zona en horario laboral es deficiente.

El número de vecinos reales que les atañe una decisión urbana es muy superior a los que lo pueden demostrar con una credencial de elector. ¿O acaso no son vecinos los que pasan más horas del día en sus trabajos que en sus propias casas y viven a diario los problemas viales?

También hay otros grupos que su opinión es valiosa en una decisión y que no necesariamente son vecinos del sector.
La opinión de grupos de la sociedad civil, colectivos ciudadanos enfocados en temas de movilidad y seguridad vial, académicos, asociaciones de urbanistas e investigadores pueden dar una visión más global de un tema metropolitano que sume a la opinión de vecinos.

Es tiempo de dejar de ver al municipio como “La Colonia” y verlo de manera integral dentro de la ciudad.

Y en especial hay que dejar de ver la cuidad con nostalgia queriendo recuperar lo perdido y verla con los ojos de una generación millennial a la que se debe fomentar su participación. Ellos serán los que vivirán por más tiempo las decisiones que se tomen.

 




Bienvenida la consulta pública. Pero también será bienvenida la apertura a otros participantes.

La verdadera ciudad empieza cuando se deja de ver de manera individual a los municipios que la forman.

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Día mundial sin auto

El 22 de septiembre se celebró el día mundial sin auto. Ese día se acostumbra demostrar que es posible llevar a cabo las actividades del día sin utilizar un automóvil privado.

En mi caso, era posible no utilizar mi auto durante el día si planeaba mis actividades al inicio de semana. Pero esa no es la realidad de un gran número de personas que a diario salen en sus autos a realizar sus actividades, así que me puse a hacer el ejercicio del día sin auto como un análisis y reflexión de lo que pasaba en el contexto en el que habito.

Vivo en una zona céntrica de la ciudad en la que se mezclan casas, algunos edificios habitacionales, muchas escuelas y muchos negocios de distintos tamaños y número de empleados en lo que antiguamente fueron viviendas unifamiliares.

Decenas de autos llegan todos los días a la zona y estacionan sus autos en la calle durante toda una jornada laboral dejando muy limitadas las opciones de estacionamiento a los residentes que no cuentan con cocheras o estacionamientos exclusivos.




Sumada a esta situación, encontramos camiones de reparto, personas que llegan de vista a casas u oficinas que al no encontrar donde estacionar sus vehículos utilizan con este fin y en completa impunidad la banqueta y otros espacios prohibidos en el reglamento de tránsito generando graves dificultades a los peatones.

Los mismos negocios al no contar con espacios suficientes de estacionamiento han transformado sus predios para crear cocheras y cajones de estacionamiento, muchas veces tomando parte de la banqueta, obligando a peatones a circular por el arroyo vehicular. Si llegas a reclamar la invasión del espacio público peatonal te dicen que con el tiempo han logrado ‘derechos adquiridos’.

Bajo este contexto me surgieron algunas preguntas: ¿es la opción más sustentable trasladarse al trabajo en un auto que estará parado todo el día ocupando un espacio de estacionamiento de la vía pública? ¿Realmente es el centro de la ciudad el lugar adecuado para oficinas que no cuentan con estacionamiento y sí con un gran número de empleados y visitantes que llegan en autos? ¿Se pueden adquirir derechos de un bien público para el uso privado? Supongo que no, pero de ser así, ¿cuándo y de qué manera los ciudadanos adquieren de nuevo el derecho al bien público que le corresponde y les ha sido arrebatado para beneficiar a particulares?




Si bien el ejercicio de un día sin auto nos enfrenta a observar nuestras acciones y ver con otra perspectiva los usos y abusos de movernos en auto, nos deja abierta la opción de replantear el modelo de ciudad que tenemos y buscar soluciones enfocadas en un mejor transporte público, en restricciones de estacionamiento en zonas que se busca repoblar y en el cumplimiento de un reglamento de tránsito enfocado a la seguridad del peatón.

Al menos en el tema de movilidad, el mejor ejercicio será no pensar en la ciudad que queremos solo un día del año en el que se nos invita a vivir la ciudad sin auto. Todos los días pueden ser momento de reflexionar la ciudad que vivimos, la que queremos tener y las soluciones en las que podemos participar.

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La Revolución Peatonal

Un grupo de colectivos anda diciendo que hay que movernos a pie en la ciudad. Pero, ¡cómo!, si aquí en Monterrey nos movemos en carro, siempre nos hemos movido en carro. A pie es imposible y en camión nos lleva todo el día. Además, para mí no es problema, pues tengo auto… o, ¿sí? ¿Será que en algo me afecta no tener otras opciones para moverme en la ciudad? ¿Qué tal contaminación, tiempos de traslado, colisiones, embotellamientos, el riesgo que corro de ser atropellado al andar en la calle? Es más, ¿qué tal si ni siquiera tuviera qué trasladarme tanto a largas distancias? ¿Qué tal si la mayor parte de lo que necesito se encontrara a una distancia caminable?

Tal es el planteamiento de la Liga Peatonal (ligapeatonal.org), conformada por 35 miembros activos y 13 colectivos nacionales —hoy extendiéndose a otras partes de América Latina— que se reunieron en CDMX del 4 al 8 de mayo en el #3CongresoPeatonal e impulsan desde múltiples frentes una Revolución Peatonal, es decir, un movimiento de espacios públicos que pone a los peatones en el centro del escenario principal, que es la calle.

Y vendría bien aquí preguntarnos, ¿somos todos peatones? La respuesta es sí y no. Todos caminamos en algún momento del día, unos más, unos menos, cierto, pero hay quienes no tienen otra opción. Entonces, ¿a quiénes pesan más las condiciones poco óptimas —por decir lo menos— para caminar en la ciudad? Desafortunadamente, a la población de menor estrato socioeconómico, que son también quienes más mueren en la vialidad. Pero no sólo a ellos.

…¿somos todos peatones? La respuesta es sí y no. Todos caminamos en algún momento del día, unos más, unos menos, cierto, pero hay quienes no tienen otra opción. Entonces, ¿a quiénes pesan más las condiciones poco óptimas —por decir lo menos— para caminar en la ciudad? Desafortunadamente, a la población de menor estrato socioeconómico, que son también quienes más mueren en la vialidad.

Nuestras ciudades están diseñadas pensando en gente en pleno uso de sus capacidades motoras —y a veces hasta malabaristas—. Niño/as, anciano/as y personas con cualquier tipo de discapacidad no entran en escena. Las vialidades no son seguras para ello/as. Rutas peatonales obstruidas por autos, anuncios, postes de luz que obligan a quienes transitan a bajar a la calle, y resultan en situaciones alarmantes como el que las colisiones viales sean la principal causa de muerte en niños de 5 a 9 años de edad y la segunda en jóvenes entre 10 y 19 —esto es choques y atropellamientos— en Nuevo León. Personas con discapacidad simplemente no gozan de su derecho a transitar libremente por la ciudad. Están imposibilitadas.

Aquí compartimos un problema con toda América Latina: nuestras ciudades han crecido con muy poca o nula planeación y en este crecimiento, se han llenado de asentamientos informales —y no tan informales— a los que no se les dota de la infraestructura necesaria para hacerlos espacios seguros para la movilidad y bien conectados para el transporte de mayor distancia.

Nuestras ciudades están diseñadas pensando en gente en pleno uso de sus capacidades motoras —y a veces hasta malabaristas—. Niño/as, anciano/as y personas con cualquier tipo de discapacidad no entran en escena. Las vialidades no son seguras para ello/as.

El Índice de Prosperidad Urbana de ONU Hábitat señala cinco ejes para evaluar la calidad de un espacio público: infraestructura, productividad, calidad de vida, equidad e inclusión social, sustentabilidad ambiental y gestión de riesgo. La planeación urbana habría de estar enfocada en estos cinco ejes. ¿Dónde estamos en Monterrey?

¿Cómo transformamos una ciudad dispersa en una ciudad caminable, una ciudad que habiendo crecido una vez en población, lo hizo 2.5 en extensión territorial? Nos encontramos ante la necesidad de repensar los espacios que utilizamos habitualmente; de crear un balance entre donde vivimos y a dónde nos movemos. Es pensar en las opciones que dichos espacios nos ofrecen y pueden ofrecer: comercios, alimentos, servicios, esparcimiento…

Y podemos hacerlo también desde el espacio que habitamos: darle vida a nuestra ciudad. Hacer uso de nuestras calles, parques y plazas, invita a la gente. Así ganamos espacios para el uso de las personas. Creamos momentos y situaciones que generan encuentro y convivencia, y derivan en vínculos y cohesión social. Recordemos que nuestra mera presencia altera, transforma y construye la ciudad. El rumbo lo damos nosotro/as.

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DISFRUTANDO LA CIUDAD FUERA DEL AUTO

CINLACC

En una ciudad como la nuestra en donde las extensas distancias nos hacen utilizar principalmente vehículos motorizados para aprovechar lo más posible el tiempo, luego dejamos de lado cuestiones importantes como lo son tener una ciudad más libre de tráfico, contaminación y, ¿por qué no?, olvidarnos un poco del estrés. Sin duda estas opciones las podríamos tener si optáramos por una movilidad sustentable. Pero mientras esto pasa lo que podemos hacer es dar pequeños pasos, aprovechando los días de bajo flujo vehicular en nuestra ciudad.

Con esta lógica surgen las Vías Recreativas promovidas por Alcalde ¿cómo vamos?, dentro de la Acción 7 “Nuestras calles para nuestras familias”, en donde tomando el Modelo que localmente conocemos como “San Pedro de Pinta”, y apoyados en otras experiencias en el tema existentes en México y otras ciudades del mundo, se les solicitó a los municipios participantes en la Plataforma adaptar semanalmente un espacio de recreación para las familias en la vía pública. Los requisitos son muy sencillos: 1.5 kilómetros de vialidad cerrada al tránsito vehicular, y adaptar en ese espacio diversas actividades para los paseantes de todas las edades.

Caminata, clases de baile, yoga, pintura, inflables, futbolito, son solo algunas de las opciones que los municipios han ofrecido a sus habitantes, y que han hecho que los paseantes no sólo puedan tener un rato de diversión, sino que disfruten ese espacio que es suyo y a veces se les olvida: la calle.

Tras un año de llevarse a cabo dicha actividad con buenos resultados, se decidió ir más allá de ese kilómetro y medio que se le pedía como requisito. También se decidió olvidar por un momento los límites municipales y unirse en una gran vía recreativa que se extendiera por gran buena parte del área metropolitana.

Así, en 2014 nació la primera edición del Paseo Metropolitano, que conectó a Guadalupe, Monterrey, San Pedro y Santa Catarina, en un circuito que ofrecía diversas opciones para la comunidad. El próximo 25 de octubre se estará llevando a cabo la segunda edición de este evento, que además de volver a unir estas ciudades pretende dejar el ejemplo para que las siguientes administraciones continúen y mejoren el trabajo hasta ahora logrado.

El Paseo Metropolitano 2015 será un circuito de 35 kilómetros, en donde se podrá disfrutar el recorrido completo en bicicleta o corriendo.

El Paseo Metropolitano 2015 será un circuito de 35 kilómetros, en donde se podrá disfrutar el recorrido completo en bicicleta o corriendo, y ya tenemos deportistas apuntados para hacerlo; pero también para aquellos que lo hacen por hobby o simplemente quieren disfrutar de la calle de una manera diferente. Habrá recorridos cortos en bicicleta, patines, patineta, paseo de mascotas y un amplio número de actividades que hará que cualquiera que se dé cita, pueda encontrar una opción para disfrutar el evento. Y es que el evento aunque lo encabeza Alcalde ¿cómo vamos? y los municipios participantes, también convoca a organizaciones de la sociedad civil y comunidad en general, para que compartan con los paseantes alguna actividad a lo largo del recorrido.

Aprovechemos la oportunidad de disfrutar esos lugares que fuera del coche no podemos acceder, aprendamos a ver nuestra ciudad de una manera distinta, a disfrutarla, a caminarla, a conocerla más allá del cristal de nuestro automóvil.

Si bien para algunos puede significar sólo un tramo por recorrer como una carrera deportiva, la verdadera intención va más allá de salir a ejercitarnos en la calle. Lo que realmente queremos es que quienes se animen a participar, también hagan la reflexión de que están conociendo su ciudad de una manera diferente. Aprovechemos la oportunidad de disfrutar esos lugares que fuera del coche no podemos acceder, aprendamos a ver nuestra ciudad de una manera distinta, a disfrutarla, a caminarla, a conocerla más allá del cristal de nuestro automóvil. Si bien no siempre tenemos la oportunidad de trasladarnos en una bicicleta o simplemente caminar, en el Paseo Metropolitano podemos hacerlo. ¡Te esperamos!

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”