#ElNidoDelGavilán: “Bolsonaro visto desde adentro”

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El próximo 28 de octubre, los brasileños votarán la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Como mencioné en semanas pasadas, la competencia estaba y sigue estando entre dos candidatos, Jair Bolsonaro y Fernando Haddad. 

Bolsonaro, representante del conservadurismo y la derecha contra Haddad, ex alcalde de Sao Paulo, pero que figura como un testaferro de la figura de Lula que sigue en la cárcel.

Para la primera vuelta donde convergieron 13 candidatos de diferentes partidos y posturas, Bolsonaro logró llevarse el 46% frente a un 29% de Haddad, lo cual es un hecho histórico para la derecha brasileña y golpe de autoridad frente al rechazo generalizado al partido en el poder.

A nivel internacional han salido diversos videos, entrevistas, memes y comentarios acerca de que Bolsonaro está muy cerca de convertirse en presidente y del “riesgo” que presenta su elección. 

Sin embargo, poco se ha dicho en la prensa hispana que Ronaldinho, Rivaldo y Cafú, 3 pilares del futbol brasileño campeón del mundo lo apoyan.

Para esta editorial conté con el apoyo de 12 amigos brasileños de una comunidad en línea en donde participo. Son 11 hombres y una mujer entre 32 y 67 años de diversas regiones del país. Por medio de un cuestionario me hicieron saber sus opiniones sobre las elecciones y sobre el fenómeno del “O Capitao” Bolsonaro en la sociedad brasileña. 

Las preguntas fueron: 1 – Bolsonaro ganó la primera vuelta. ¿Qué esperas como resultado para la segunda vuelta? ¿Otro triunfo?; 2 – ¿La votación de Bolsonaro es por región, por clase social, por grupo étnico, por género?;  3- ¿Existe un perfil de un elector típico?; 4- De 1 a 10, ¿qué tan buena es su visión de Bolsonaro?; 5- De estas dos posiciones, ¿qué crees que fue decisivo para ese 48%? ¿Anti-Lula o apoyo a Bolsonaro?; 6- Fortalezas de Bolsonaro; 7- Debilidades de Bolsonaro y 8- ¿Es un peligro para Brasil o una solución?

En general, los 12 entrevistados favorecen a Bolsonaro por diversas razones. Lo ven como ganador el día 28 de octubre y tienen cierta esperanza en él. Por mencionar ejemplo, Fernando en Paraná sostiene que ganará con un 55%.

En la pregunta 2, la mayoría no cree que el voto Bolsonarista es por región, pero bien mencionan un hecho. Bolsonaro perdió en el noreste. André en Río piensa que esas regiones mantuvieron su voto por Haddad del partido PT por los programas sociales donde se vieron favorecidos. Edgar en Río piensa que el voto a Bolsonaro representa un “voto de desesperación”. 

En la pregunta 3, los 12 coinciden en que un “votante típico” por Bolsonaro no existe. Los medios internacionales como La Nación de Argentina y algunos sitios brasileños han documentado que los jóvenes, las clases medias y fundamentalmente hombres apoyan a Bolsonaro. Sin embargo, medios brasileños como IBOPE presentaron resultados de encuestas donde las mujeres y los afrodescendientes apoyaron fuertemente a este candidato. Es interesante, sin embargo, ver que IBOPE presenta que los encuestados de ingreso bajo y de educación universitaria estaban con Haddad.

José en Río resume su postura en “El perfil es de quien no está satisfecho con status-quo”

En la pregunta 4, el promedio se mantuvo en 7, lo cual nos dice que la imagen de Bolsonaro para ellos es buena, lo cual manda el mensaje de esperanza de cambio. André resume el sentimiento en una frase “Él va a revolucionar Brasil. Si no lo consigue, nadie más lo conseguirá”.

La pregunta 5 habla de este juego entre pragmatismo y convicción. No es lo mismo apoyar a Bolsonaro directamente que apoyar a quien sea con tal de que no sea Lula o el PT. 11 de ellos afirmaron ser anti-Lula o anti-PT debido a los escándalos de corrupción y de malos manejos. Solo 1 afirmó ser Bolsonarista por convicción. Lucas de Río define su postura “El PT hizo contratos para robar”. 

Las preguntas 6 y 7 van conectadas en función de la visión de Bolsonaro como el político-candidato. Para la pregunta 6 sobre las fortalezas, las respuestas manejaron las siguientes palabras: No defiende ladrones, es militar, no es corrupto, respeto a los valores, moral, saber hablar de frente, defiende a la familia, patriota. Lucas V en Río sostuvo “Bolsonaro tiene honestidad y coherencia”. Asimismo, Daniel en Brasilia afirma que el candidato “Habla de lo que la mayoría del pueblo quiere escuchar”.

En cuanto a sus debilidades, pregunta 7, contestaron: Exceso de honestidad, que puede ser bravucón y que se ha rodeado de gente que le puede representar un obstáculo después. 

Antonio en Sao Paulo ve mucha seguridad en él, pero puede ser arrogante. Tony en Río sostiene que esa actitud intempestiva le puede jugar en contra a la hora de negociar. Ester lo ve como anti corrupto, pero en una inocencia frente a políticos más experimentados. 

Finalmente, en la pregunta 8, la gran mayoría ve en él una solución para el país ante la debacle económica y la crisis de seguridad pública. Jonathan en Paraná y Daniel creen que puede ser las dos, un arma de doble filo, sin embargo, guardan esperanza en el cambio.

Ester en Río cree que cualquier otra opción que no sea el PT es una solución, André va más allá y afirma “Es nuestra última solución”. Alan en Río con una alegoría manda un contundente mensaje “Él es la quimioterapia para el cáncer de la corrupción”.

Por supuesto, quedan muchas preguntas pendientes, pero al menos en este pequeño grupo, la opción de la derecha representa una salida a los malos manejos de la izquierda en el poder y la expresión de una necesidad de cambio. Asimismo, estas respuestas muestran el sentir real del otro lado de la película que en muchos medios no aparece o se caricaturiza.

La transformación que puede traer Bolsonaro a Brasil seguramente impactará América Latina en muchos aspectos. De momento, los brasileños como André, Lucas, Fernando, Jonathan, Daniel, José, Ester, Tony, Edgar, Lucas V, Antonio y Alan quieren salir del bache en que se encuentran, veremos si resulta la apuesta.

Lo dicho, dicho está. Obrigado!

De cuchillos y mesías: Bolsonaro el puntero

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Las y los brasileños están llamados a votar el día 7 de octubre del presente. De momento, el panorama electoral está en crisis dado que los dos candidatos punteros de las encuestas están en circunstancias adversas, Lula, en la cárcel y Jair Bolsonaro, en un hospital. 

El atentado a Bolsonaro, de acuerdo a las últimas encuestas, está fortaleciendo al candidato de la ultraderecha de cara a la primera vuelta. El exmilitar Jair Bolsonaro, de ser un candidato minoritario se está volviendo popular entre la gente. 

Por otro lado, el candidato del “establishment” Geraldo Alckmin se mantiene relegado en un tercer lugar, casi fuera de las posibilidades de meterse a la segunda vuelta electoral.

A todo esto, Lula sigue en la cárcel y aunque se sigue intentando en los juzgados buscar su liberación, la realidad sigue adversa y el Partido de los Trabajadores muy posiblemente tendrá que elegir a otro candidato. Lo cual es una gran desventaja pues será un candidato estilo Delfina Gómez en el Estado de México, una candidata que depende de la luz e imagen de Andrés Manuel, en este caso, de Lula.

Sujetos como Bolsonaro que pueden parecer deleznables para algunos sectores liberales de la población, es en estos momentos cuando capitalizan apoyo para sí a costa de sectores menos acomodados de la población.

Los comentarios de Jair Bolsonaro en materia de género, interrupción legal del embarazo, tortura, dictadura, etc son polémicos, y se pensaría que es impensable un candidato así con apoyo popular; sin embargo, los sectores conservadores de toda clase social apoyan en cierto modo dichas ideas, lo cual es un signo de atavismos aun presente en la sociedad brasileña.

Sea verdad o no el atentado, Brasil se perfila para decidir entre un “Juanito” designado por Lula desde la cárcel y Jair Messias Bolsonaro que en el nombre lleva el eslogan de la ultraderecha pseudo-religiosa brasileña.

Lo dicho, dicho está.

El Fracaso de la Izquierda: Latinoamérica

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Durante la década de los 90´s el mundo se encontraba dividido por dos grandes bloques que se repartían y pugnaban la hegemonía política: el Capitalismo y el Comunismo, pero la disolución de grandes potencias comunistas como lo fue la URSS arrinconó la ideología socialista-comunista, y apartada de los reflectores políticos, se mantuvo ausente, casi inexistente, creyéndose finiquitada.

Por el otro lado una vertiente del capitalismo, que data sus inicios en los 80´s, propuso una formula distinta al sistema político como solución a sociedades modernas y cambiantes que la nueva revolución tecnológica transformó a finales del siglo, logrando posicionarse en cada rincón del mundo occidental con marcada tendencia económica, social y política: el Neoliberalismo.

Y cuando el mundo convergía hacia una nueva y prospera época de bienestar el sistema económico colapso a finales del siglo XX, dejando expuesto las debilidades de esta corriente económica, forjando inconformidad social y cuestionamiento de la eficiencia del Neoliberalismo en Latinoamérica, alentando un cambio en el panorama político que enmendara las fallas que el capitalismo había dejado a su paso.

La llamada izquierda política, el Socialismo, resistió el avasallante crecimiento del Neoliberalismo Latinoamericano hasta su colapso sistémico con las crisis de sus principales exponentes –México 1994; Brasil 1999; Argentina 2001/2002– propiciando una revolución sociopolítica que intento alejarse de los efectos negativos del Neoliberalismo y cómo un efecto dominó, la izquierda se esparció por toda América Latina, con tal rapidez dentro del periodo de una década, similar a una epidemia ideológica propagándose por toda la región, la llamada Marea Roja o en palabras del periodista Larry RohterNew York Times-, una Marea Rosa, al no verse influenciada con tendencias extremistas del Comunismo y acercarse más a un sistema Social-Demócrata, es decir, un Socialismo más light.




Un movimiento sociopolítico, nombrado por algunos expertos como el Socialismo del Siglo XXI, aunado a una serie de eventos que marcaron el inicio del período izquierdista, dieron cabida a la constitución de la Izquierda como la principal fuerza política hegemónica de toda la región, y como reacción en cadena, el fantasma del Socialismo –en palabras de Karl Marx– se propagó a lo largo del continente, Hugo Chávez en Venezuela (1999), Ricardo Lagos en Chile (2000), Lula da Silva en Brasil (2003), Néstor Kirchner en Argentina (2003), Tabaré Vázquez en Uruguay (2005), Evo Morales en Bolivia (2006), Rafael Correa en Ecuador (2007), Fernando Lugo en Paraguay (2008) y Ollanta Humala en Perú (2011).

Toda Latinoamérica se repartió entre partidos de ideas marxistas o similares. Creando un conglomerado geopolítico, sin precedentes, fortificando y estrechando las relaciones comerciales, económicas y políticas entre los países latinos.

El auge izquierdista de Latinoamérica se vio acompañado de un amplio crecimiento económico y un gran desarrollo social en todos los países que alinearon su postura a la tendencia política, pero este apogeo debe su razón de ser a dos factores: 1) la alta demanda del mercado mundial de materias primas, petróleo principalmente, y al 2) fracaso sistémico del Capitalismo.

Y así como su rápida propagación, el final de la izquierda llegó velozmente, la caída de los petroprecios y los abundantes casos de corrupción, liquidaron el desarrollo de los países y crearon en las sociedades un hartazgo social con individuos apolíticos y antisistémicos, cansados de una economía fallida y gobiernos de ideologías carentes.

Concluyendo que el crecimiento económico que los países alcanzaron durante la primera década del siglo XXI, no se debe a que los gobiernos latinoamericanos hayan adaptado una postura populista, sino que el crecimiento mismo creo las condiciones ideales para el aumento de regímenes con dicha personalidad, similar a una moda, con la finalidad de integrarse a la ola de beneficios que la tendencia produjo.

Por lo que el decremento económico de toda la zona y los fuertes golpes que ha sufrido la izquierda en los últimos años: la muerte de sus principales defensores, Chávez y Castro, la perdida de la hegemonía política de la zona, reelecciones frustradas (AMLO, México 2006/2012), crisis económicas (Hipotecaria 2008), casos de corrupción (Lula da Silva/Dilma Rousseff, Brasil; Cristina Fernandez de Kirchner, Argentina), han sido los parteaguas del desplome de la marea ideológica.




Dejando a su paso concluida una etapa de fugaz beneficio y un sinfín de interrogantes e inquietudes del futuro que le espera a esta región, de potencial mal aprovechado y esclavizado por las grandes potencias que, de algún modo, se favorecen manteniendo a Latinoamérica en limitado desarrollo.

En la actualidad, el cambio de postura, el fracaso de la izquierda, ha quedado muy claro, la mayoría de los países que hace no más de diez años poseían gobierno populistas (Imagen) han puesto en la mira distintos horizontes políticos dejando atrás posturas ideológicas de carácter populista y centrando sus políticas públicas en tendencia más conservadoras, intentando aminorar los efectos negativos que el fantasma izquierdista causó.

Y exponiendo ante el mundo entero, que una vez más, un gobierno con personalidad socialista, carece de lo necesario para posicionarse como una potencia mundial por tiempo indefinido.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”