Monterrey, 1984




La administración de Adrián de la Garza será marcada por el mayor programa en la historia del municipio (tal como lo anuncia); la inversión aprobada de $722’611,572 pesos para recarpetear 3’165,000 metros cuadrados de vialidad.

Vialidades Regias podría quedar opacado tan sólo por un proceso penal exitoso contra los protagonistas de la administración anterior (siendo el encarcelamiento lo más llamativo, la prisión domiciliaria lo mas plausible, y el embargo de bienes lo más necesario).

Sin embargo, existe un tercer proyecto axial en la agenda. A principios del mes de julio, el alcalde declaró que inundará la ciudad con cámaras de video-vigilancia. Sorpresivamente sus palabras no tuvieron ni hasta la fecha han tenido repercusiones mediáticas, siendo un tema proclive a polémica particularmente por dos motivos.

Primeramente, porque las finanzas municipales no se encuentran en condiciones para emprender tal idea, lo que forzara como únicas opciones a realizarla el contratar aún más deuda (improbable dado que el Congreso ya se la ha rechazado una ocasión), o el utilizar un esquema de financiamiento de Asociación Pública Privada (cuya licitación sería interesante).

Aquí seguramente aparecería el cuestionado José de Jesús Ortuño, experimentado empresario de la materia que en la pasada administración de Mauricio Fernández colaboró en el fallido proyecto de San Pedro Net.

En segundo lugar, porque los programas gubernamentales de video-vigilancia masiva suelen ser recibidos como golpes totalitarios a la población, al puro estilo de la novela 1984 de George Orwell.

Aquí es donde quiero concentrarme: en una muy breve exposición de las marcadas diferencias entre un programa gubernamental de seguridad pública (el cual creo necesario para reducir los índices delictivos) y una distopía totalitaria.

Un gobierno totalitario es aquel que pretende controlar cada aspecto de la vida de las personas: cómo pasan su tiempo (inclusive en privado), con quién se asocian, lo que pueden decir, e inclusive lo que piensan y sienten.




Partiendo de esta definición, se muestra erróneo sugerir que la sola implementación de cámaras de video-vigilancia convierten al gobierno en totalitario, puesto que en el caso de Monterrey, éstas se instalarían en lugares públicos (plazas, avenidas, etc.) y no privados (hogares, escuelas, oficinas) con el propósito de monitorear la posible actividad delictiva (robos, asaltos, asesinatos), tipificada en códigos que han sido promulgados de manera democrática.

Por lo tanto, no se invade la vida privada de los individuos ni se les persigue injustificadamente.

Hay quien alude a un derecho a la privacidad, el cual no se violenta debido a que, nuevamente, la video-vigilancia está instalada en los espacios públicos (y es en los privados donde se ejerce este derecho) así como tampoco se transgrede porque no tiene como propósito el exhibicionismo.

Resulta también imposible incidir en los pensamientos y sentimientos de la población a través de la video-vigilancia debido a que hace falta el factor propaganda, que sí está presente en 1984.

De igual forma se encuentran ausentes de la realidad en comparación con la novela, la presencia de guerra, desabasto, la prohibición de reunión y los campos de labores forzadas.

El contraste entre una realidad hipotética y la ficción terminan arrojando nulas similitudes, pero muestran quizá un miedo infundado ante una nueva estrategia para combatir a la delincuencia.

Estaré a la espera de que el tema cobre fuerza.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Una apología del delincuente: La entrevista a El Chapo por Kate del Castillo y Sean Penn

La verdad es que no quería escribir de esto al principio por todo el coraje que me da la situación. Pero estimo que es un tema que debe discutirse. Es inevitable, puesto que este ya está sobre la mesa.

Causó mucho revuelo desde el sábado la noticia de que Kate del Castillo, actriz mexicana, y Sean Penn, actor estadounidense, entrevistaron a El Chapo Guzmán en octubre, mientras este último todavía era prófugo de la justicia mexicana e internacional.

Mi crítica a esta situación, más que nada, es moralista. A quien no le guste, es bienvenido a no leerme… pero no pienso callarme en cuanto a que sus acciones me parecen de lo peor: de lo más egoísta, hipócrita, insensible, inconsciente e inmoral.

Las autoridades estadounidenses ya están investigando a estas personas por obstrucción de la justicia y encubrir a un delincuente fugitivo.

Las autoridades mexicanas quieren hablar con Sean Penn y Kate del Castillo sobre las reuniones que tuvieron con El Chapo. Las autoridades estadounidenses ya están investigando a estas personas por obstrucción de la justicia y encubrir a un delincuente fugitivo.

Espero que los juzguen por sus actos. Es de esperarse de Sean Penn… el típico actor de Hollywood que no podría importarle menos México y sus leyes. El típico gringo “rebelde”. Literalmente, le importó un comino la situación tan violenta que vivimos aquí y sobrepuso sus intereses personales de estar en el spotlight y tener unos minutos más de fama de los que le otorgan sus películas. Pero, en este acto tan egoísta, demostró que pisotea a México y a los mexicanos.

Y no se diga de Kate del Castillo… de ella da más coraje todavía. Sobre todo, por lo hipócritas que resultan sus acciones después de la carta que publicó hace aproximadamente cuatro años en los que invitaba a El Chapo a “traficar con el bien”. ¿Qué pasó, Kate? ¿Qué cambió? ¿Los mismos intereses egoístas que Sean Penn tienes? ¿Importaron más tus minutos de fama que toda la gente que ha asesinado El Chapo y el cártel que dirige?

Me repugnan principalmente los siguientes tres puntos:

Si usted, lector, conoce la ubicación de uno de los homicidas en masa y narcotraficantes más buscados del mundo, ¿a quién llama? ¿A su editor o a las autoridades (ya sea DEA, policía o lo que sea)?

1. Complicidad o comisión por omisión.
Toda la gente (inocente o no), incluyendo periodistas, que El Chapo mató o mandó matar entre octubre (mes desde el que Kate del Castillo y Sean Penn conocían su ubicación) y el viernes pasado (día en el que recapturaron a El Chapo) aún estarían vivos si estas dos personas hubieran avisado a las autoridades. Si usted, lector, conoce la ubicación de uno de los homicidas en masa y narcotraficantes más buscados del mundo, ¿a quién llama? ¿A su editor o a las autoridades (ya sea DEA, policía o lo que sea)?

Igual que su más reciente “escape”, esta “entrevista” contribuye a su reputación de Robin Hood. Y más que lástima, da coraje.

2. Publicidad para El Chapo.
Este tipo de publicidad para El Chapo (porque eso es lo que es, no nos engañemos) sólo contribuye a la lamentable construcción sociocultural de su personaje como un folk hero. Como bien dijo Don Winslow, cuando El Chapo escapó en julio pasado: “It’s a shame, because this ‘escape” will only add to his reputation as a Robin Hood-like folk hero — songs will be written and sung, kids will listen to them and aspire to be the next Chapo Guzman. The man is no Robin Hood — he’s a mass murderer.” Como bien dice el novelista, es una lástima. Igual que su más reciente “escape”, esta “entrevista” contribuye a su reputación de Robin Hood. Y más que lástima, da coraje. Causa coraje y repulsión que actores como Penn y del Castillo (son ídolos de muchas otras personas) se hayan prestado a ser portavoces de El Chapo y productores de su publicidad, tanto en forma de “entrevista”, como de biografíaa y de película.

3. Sirviendo los deseos de un narcotraficante y asesino.
No son periodistas, sino meros portavoces. Y lo afirmo no con aire de soberbia, como muchos han criticado a quienes negamos el carácter periodístico del “trabajo” de Penn y del Castillo. Lo afirmo porque la publicación estuvo sometida a la aprobación del capo mexicano. ¿Qué periodista que se respete (o qué periodista de verdad, más bien) hace eso? Como bien decía George Orwell: “periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques, todo lo demás son relaciones públicas”.

El mismo conflicto ético y moral se dio hace unos dos años aproximadamente, cuando Julio Schrerer entrevistó a El Mayo Zambada (el segundo en mando, después de El Chapo, del cártel de Sinaloa) para la revista Proceso. El tema lo abordó en ese entonces el Dr. Raúl Trejo Delabre bastante bien:

“La mayor parte de los defensores de Scherer han querido resolver los cuestionamientos a ese terrible error profesional y político diciendo que se trata de manifestaciones de envidia. Esa es una de las maneras más primitivas de eludir un cuestionamiento. Tal intolerancia resulta especialmente significativa porque el periodismo es, como pocas, una actividad por definición abierta al escrutinio público.

Otra línea de defensa del allanamiento de don Julio a las exigencias del capo del cártel de Sinaloa, ha consistido en sostener que Proceso tenía obligación de darle espacio a Zambada porque se trata de un personaje público. Desde luego lo es, aunque por los peores motivos. Pero la notoriedad de un delincuente no obliga a ningún medio de comunicación a abrirle sus puertas. Con esa lógica, podrían justificarse las exigencias e incluso extorsiones, además de los atentados cuando sus requerimientos no se cumplen, que distintos grupos de narcotraficantes han perpetrado contra periodistas, redacciones y medios de comunicación en varias ciudades del norte del país.

¿Qué habrán pensado esos periodistas perseguidos y amenazados, o los familiares de los informadores que han muerto como resultado de la cobertura que hacían del narcotráfico, cuando vieron al fundador de Proceso abrazado por uno de los jefes delincuenciales más influyentes?”

El Chapo es también un personaje público por los peores de los motivos: narcotraficante, torturador, asesino.

Asimismo, El Chapo es también un personaje público por los peores de los motivos: narcotraficante, torturador, asesino… ¡Qué coraje me da! Porque lo único que hicieron fue emperifollar su personaje. El Chapo, gracias a situaciones como esta, ya no sólo es una persona, sino un personaje inmortal. Gracias por ello, Sean y Kate.

Kate, tú escribiste esto hace cuatro años:
“Sr. Chapo, no estaría padre que empezara a traficar con el bien? Con las curas para las enfermedades, con comida para los niños de la calle, con alcohol para los asilos de ansianos(sic) que no los dejan pasar sus últimos años haciendo lo que se les pegue la reverenda chingada, con traficar con políticos corruptos y no con mujeres y niños que terminan como esclavos? Con quemar todos esos “puteros” donde la mujer no vale mas(sic) que una cajetilla de cigarros, sin oferta no hay demanda, animese(sic) don, seria(sic) usted el heroe(sic) de heroes(sic), trafiquemos con amor, usted sabe como(sic).”

¿Por qué no traficas con el bien, Kate? ¿Por qué no ofreces espacios a los que necesitan ser escuchados? ¿Por qué no eres la voz de los sin voz? ¿Por qué preferiste hacer una apología del delincuente? Además, escribiste en tu carta “no a la impunidad, no a la corrupción y no más sangre”: ¿por qué contribuiste, por otro lado, a que la impunidad se mantuviera, a que la corrupción se agravara y a que la sangre se haya seguido derramando? También escribiste “sí a la vida”, ¿y todas las vidas que ha quitado El Chapo? ¿Qué con esas vidas, Kate?

En fin. Que quede constado que no es nada personal contra Kate del Castillo (o Sean Penn). La verdad es que esta situación se ha dado muchas veces con otras personas, periodistas y no periodistas, y todas esas son igual de reprobables. Con esto sólo pretendo hacer reflexionar en que estuvo mal lo que hicieron sean o no sean periodistas. ¿Dónde quedó la ética y la moral?

Como bien preguntó en el 2010 el Dr. Raúl Trejo Delabre: ¿no será que llegó la hora de nuevas reglas para los medios?

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P.D. Sobre el tema de la extradición, quisiera decir brevemente mi opinión. Es necesario extraditarlo, porque en México no hay una cárcel lo suficientemente segura para El Chapo. Estoy consciente de que el extraditarlo mandaría un mensaje muy peligroso: México es un Estado débil. Lamentablemente, estimo que ese mensaje está ahí desde que se escapó por segunda vez. Considero que lo correcto por hacer sería extraditar a El Chapo para que Estados Unidos lo mantenga en la cárcel y que además indague sobre los funcionarios públicos que han sido cómplices de este y puedan ser enjuiciados (en México, esta posibilidad es nula). Pero también debe trabajar el Estado Mexicano en fortalecer el sistema penitenciario. No podemos continuar siendo un Estado tan débil. De lo contrario, peligramos en convertirnos en un Estado fallido.

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Fuentes de información

• El Economista. Kate del Castillo manda mensaje al Chapo. Enero, 2012. Disponible en línea: <http://eleconomista.com.mx/entretenimiento/2012/01/10/kate-castillo-manda-mensaje-chapo-guzman>.
• El Universal. Kate del Castillo under investigation for obstruction of justice. Enero, 2016. Disponible en línea: <http://www.eluniversal.com.mx/articulo/english/2016/01/10/kate-del-castillo-under-investigation-obstruction-justice>.
• The Observer. Mexico wants to quiz Sean Penn over Chapo meeting. Enero, 2016. Disponible en línea: <http://www.jamaicaobserver.com/news/UPDATE–Mexico-wants-to-quiz-Sean-Penn-over-Chapo-meeting>.
• Trejo Delabre, Raúl. Nuevas reglas para los medios. Abril, 2010. Disponible en linea: <https://sociedad.wordpress.com/2010/04/09/nuevas-reglas-para-los-medios-¿llego-la-hora/>.
• Winslow, Don. El Chapo’s escape: no light at the end of his tunnel. Julio, 2015. Disponible en linea: <http://edition.cnn.com/2015/07/13/opinions/winslow-el-chapo-escape/>.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”