EL TALON DE AQUILES: “EL MANIFIESTO DE PAZ SOSTENIBLE (PRIMERA PARTE)”

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El lunes 14 de marzo de 2016 fundamos, en la ciudad de Monterrey, una organización no gubernamental, sin fines de lucro, cuyo nombre oficial es “Laboratorio Transnacional Paz Sostenible”. La ONG, laboratorio de investigación (Think Tank), Grupo de Defensa (Advocacy Group), y Asociación Profesional a la vez, se caracteriza por ser una iniciativa independiente, interinstitucional y multidisciplinaria, de investigación especializada en violencia colectiva y paz. En esta primera parte del “Manifiesto” de la organización, y teniendo como meta explicar los alcances del proyecto, haré hincapié en sus objetivos generales y específicos, la justificación para su existencia, y su aporte a la teoría y praxis en la resolución de conflictos.

Primero pienso, pero luego existo. El objetivo de “Paz Sostenible” es producir y divulgar conocimiento científico (académico) y aplicado (consultorías) para mejorar la gobernanza local, nacional e internacional, favoreciendo así la consolidación de la paz. Para ello, esperamos, por un lado, producir investigación científica en temas relacionados a la paz, inscribiendo nuestra reflexión en las tendencias en los estudios comparados, internacionales, y de otros saberes de las ciencias sociales. Favorecemos el intercambio entre expertos para alimentar la innovación teórica y práctica que originen enfoques multidisciplinarios. Por otro lado, deseamos desarrollar esfuerzos en investigación aplicada, es decir en consultorías a clientes públicos y privados, no solo para generar los recursos que nos permitirán crecer, sino también para incidir en el “mundo real”. Uno de los retos de nuestra generación es ejecutar ideas que cambien el mundo en el que vivimos: diagnósticos ya tenemos de sobra; lo que hace falta es actuar, y hacerlo bien. Por ello, otra de las metas de este Laboratorio es crear convergencias interinstitucionales para que universidades, sociedad civil (empresa privada, ONGs), y el Estado, cooperen más en los temas que nos interesan, e intervengan mejor para lograr una paz sostenible. El Laboratorio nace libre de amarras institucionales y mentales; no tenemos miedo a innovar, sabemos como hacerlo, y no tenemos límites institucionales que nos lo impida.

El objetivo de “Paz Sostenible” es producir y divulgar conocimiento científico (académico) y aplicado (consultorías) para mejorar la gobernanza local, nacional e internacional, favoreciendo así la consolidación de la paz.

Para cumplir con estos objetivos, es primordial desarrollar dos componentes. Primero, debemos tener un programa de publicaciones dinámico y flexible el cual incluya boletines informativos (Newsletters), revistas de divulgación destinadas al público en general, y revistas académicas indexadas a los índices especializados. Dicha diversidad va acorde con las áreas de interés y el tipo de conocimiento que nos interesa desarrollar. También deben nuestros investigadores titulares y asistentes de investigación publicar en nuestro nombre. Segundo, es primordial desarrollar un componente prescriptivo, es decir, esperamos denunciar y tomar posiciones públicas sobre los temas que nos competen, sobre todo en lo que a derechos humanos, la paz, y/o la democracia se refiere. No nos escudaremos con la “neutralidad científica” para justificar ideologías asépticas o para rehuir valores a los que adherimos y que dan sentido a nuestra reflexión. ¿Para qué pensar sin existir?

Lo importante no es el qué, sino el por qué. Hace poco menos de dos años, escribía en el marco de otro proyecto, que existía efervescencia en el campo de la resolución de conflictos, en el estudio de las causas, dinámicas y efectos de la violencia colectiva, y en su prevención, gestión, transformación, y resolución. En efecto, maestrías, doctorados, y especializaciones en temas como la asistencia humanitaria, el nacionalismo, las identidades y los estudios sobre la paz, aumentaban sin cesar, al tiempo que nuevas ONGs, laboratorios de investigación independientes o autónomos, se multiplicaban. Eso era cierto en el 2014, y lo sigue siendo hoy. ¿Entonces por qué saturar con un Laboratorio más? Para responder a esta pregunta, es necesario considerar tres elementos.

…es primordial desarrollar un componente prescriptivo … esperamos denunciar y tomar posiciones públicas sobre los temas que nos competen, sobre todo en lo que a derechos humanos, la paz, y/o la democracia se refiere. No nos escudaremos con la “neutralidad científica” para justificar ideologías asépticas o para rehuir valores a los que adherimos y que dan sentido a nuestra reflexión.

Primero, sigue siendo necesario, ahora más que nunca, apoyar la generación de perspectivas multidisciplinarias y transnacionales. La necesidad de la multidisciplinariedad es un llamado que siempre tendrá acogida, porque está de moda argumentar que la complejidad de los problemas actuales requieren de soluciones holísticas, y porque nadie se opone a la virtud, al menos públicamente. ¿Quién defendería a plena luz del día la idea que es malo que profesionales de diversos horizontes cooperen? Pero del dicho al hecho hay mucho trecho, y los enfoques multidisciplinarios no son tan fáciles de encontrar, por razones cuya explicación va más allá de los propósitos de este texto. Eso sí, me interesa resaltar que no hay que subestimar esta contribución ni el esfuerzo que tomará concretizarla.

Segundo, es vital acercar a los sectores académicos, gubernamentales, y de la sociedad civil nacional e internacional para generar mayor coordinación (lo que se conoce usualmente con el nombre de “Gobernanza”). Y esto tampoco será fácil. No es poco común que desde la academia se vea con cierta condescendencia a algunos políticos (a veces considerados “corruptos” y/o “incapaces”), y que la sociedad civil crea que los universitarios viven en una torre de marfil, aislados de la realidad. También el gobierno puede ver a las universidades y a la sociedad civil como actores políticos–enemigos o aliados–con sus propios intereses. Además, afiliaciones partidarias atraviesan de lo nacional a lo local (el gobierno nacional es aliado u oponente de gobiernos locales, dependiendo de la configuración de los partidos en el poder), y administrativos que dirigen centros de educación superior, y que no entienden la palabra “academia”, pueden ver en otras universidades no puntos de coincidencia, sino amenazas de competencia. En síntesis, crear convergencias interinstitucionales no es tarea fácil en ninguno de los sectores con los que trabajaremos.

Tercero, debemos producir simultáneamente una reflexión imparcial, integral, y balanceada, lo cual tampoco será fácil. El Laboratorio es diverso pues creemos que la riqueza está en diferentes formas de pensar. Forjar entonces una visión consensuada, o al menos mayoritaria, será una labor ardua pero necesaria. No solo nuestro rol social depende de ello sino también nuestra credibilidad. Con la diplomacia y el respeto que nuestros interlocutores se merecen, tendremos la claridad mental y la ética profesional que nos comprometen con nuestros principios, y la disposición para defender nuestros valores con los recursos intelectuales que tenemos a nuestra disposición.

El Laboratorio Transnacional Paz Sostenible explora entonces temas relacionados a la paz viendo la integralidad del fenómeno y relacionándolo con (pero sin limitarlo a) las interacciones intra e interestatales. La paz es un fenómeno que puede y debe ser estudiado desde una perspectiva transnacional.

Nuestra contribución. En América Latina, a pesar de doscientos años de experiencias revolucionarias, contra-revolucionarias, de perniciosos autoritarismos (de izquierda y de derecha), de procesos de pacificación inéditos, de retóricos apoyos a los derechos humanos, y de despliegues multilaterales de mantenimiento de paz, siguen siendo escasos los estudios en resolución de conflicto. África sigue cautivando el interés de más analistas (si bien el Cercano Oriente y el Sur de Asia siguen llamando poderosamente la atención). La reflexión teórica en nuestra región escasea, y aun menos frecuente es la resultante de la experiencia práctica. Mientras tanto, países como Honduras y Guatemala siguen dando signos alarmantes de degradación de capacidades estatales. Subsisten además dependencias crónicas a la presencia externa (Haití). Aunque se vislumbra una salida al conflicto armado colombiano, el mismo sigue activo. Y las organizaciones criminales siguen extendiendo sus tentáculos a lo largo de la región, manteniéndose como actores transnacionales de primer orden.

Paz Sostenible ofrece una contribución innovadora y original. El Laboratorio está llamado a ser un puente que une, con proyectos puntuales, a académicos, sociedad civil, y gobiernos, interesados en estudiar y actuar en temas de paz. El ámbito de acción es entonces local, regional, nacional, e internacional. Se trata además de un proyecto–y esto no lo había desarrollado–que también propone una asociación profesional “tradicional”. Es decir, aceptamos membresías (pronto publicaremos las reglas de adhesión), esperamos organizar congresos, y vamos a cumplir con las típicas funciones que normalmente ejecuta una asociación profesional. Finalmente, se trata de una iniciativa que, al no tener límite geográfico, es libre de desarrollar perspectivas comparadas que saquen a relucir diferencias y similitudes de diversos casos, o internacionales, centradas en la interdependencia de los problemas del mundo globalizado de hoy. Es cierto, por estar basados en México, nos interesaremos más, al menos en este punto de arranque, en América Latina. Pero eso no sucederá en perjuicio de otras regiones o de oportunidades de crecimiento institucional generadas en la ruta. Al fin y al cabo, nuestro enfoque es “transnacional”.

El Laboratorio es diverso pues creemos que la riqueza está en diferentes formas de pensar. Forjar entonces una visión consensuada… será una labor ardua pero necesaria. No solo nuestro rol social depende de ello sino también nuestra credibilidad.

Epílogo (preliminar). Así, desearía terminar esta primera parte del Manifiesto de Paz Sostenible refiriéndome a la noción de “transnacionalismo”: un fenómeno es “transnacional” cuando, aunque suceda en espacios nacionales, trasciende las fronteras, se extiende entre varias naciones (y no necesariamente Estados), y obedece a una lógica que va más allá de lo que sucede entre las fronteras nacionales y por encima de ellas. Hay pues una diferencia entre lo transnacional, lo nacional, lo internacional, y lo supranacional. El Laboratorio Transnacional Paz Sostenible explora entonces temas relacionados a la paz viendo la integralidad del fenómeno y relacionándolo con (pero sin limitarlo a) las interacciones intra e interestatales. La paz es un fenómeno que puede y debe ser estudiado desde una perspectiva transnacional. Doy gracias, en orden alfabético, a Karina Flores, Oscar Flores, Fernando Jiménez, y Magda Robles, por aceptar aventurarse conmigo en este proyecto. También deseo reconocer el “interés desinteresado” de Alejandra Buitrón y Juan Cortés, nuestros asistentes de investigación, ambos estudiantes de la Universidad de Monterrey (UDEM), en darnos una mano para lanzar el Laboratorio.

No queda más que enrollarse las mangas y empezar a trabajar. Seamos más que expertos en construcción de paz; seamos constructores de paz. Mayor información sobre el laboratorio es accesible en nuestro sitio web y por la página Facebook. Es posible también escribirnos a: info@pazsostenible.org

Fernando A. Chinchilla
Ciudad de México (México), abril de 2016

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

El Talón de Aquiles: “El Cuento de Tía Coyote”

Durante la próxima semana, informó el Canciller costarricense, Manuel González, el primer grupo de cubanos varados en los albergues instalados por el Gobierno de Costa Rica en su frontera con Nicaragua, un grupo de 135 familias con niños (son 7,802 cubanos los que están en espera), continuarán su viaje a Estados Unidos. El plan acordado el 28 de diciembre en Guatemala por ese país, Belice, Costa Rica, El Salvador, Honduras, México, Panamá, y la Organización Mundial para las Migraciones (OIM), abre la puerta para que salgan hacia El Salvador, vía aérea, estos viajeros. De ahí, abordarán autobuses hacia Guatemala, y luego a México, país que anunció que les dará un documento temporal. Parece así resolverse una crisis migratoria que estalló el 15 de noviembre de 2015, cuando Nicaragua decidió negar la entrada a su territorio a los 1,791 cubanos que se reportaban en ese momento en Costa Rica. ¿Por qué estalló la crisis migratoria? ¿Se resolvió realmente el problema?

¿Por qué estalló la crisis migratoria? ¿Se resolvió realmente el problema?

La investigación. La historia no inicia el 15 de noviembre sino en enero de 2015, cuando autoridades ticas detienen a cinco ciudadanos cubanos. Al informárseles que se iniciaría el proceso para eventualmente otorgarles el refugio, uno de ellos indicó que no sería necesario, pues iban de paso hacia los Estados Unidos. Se conoció además que llegaban a Ecuador, atravesaban Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras, Guatemala, y México, antes de llegar a Estados Unidos. La Ley de Ajuste Cubano, que rige en ese país desde 1966, otorga a los isleños beneficios una vez que tocan suelo estadounidense. Ante temores (infundados) de cambio de esta ley (debido al acercamiento entre Washington y la Habana), y dado el peligro de naufragio y/o de captura por parte de autoridades estadounidenses o cubanas, la ruta por Ecuador se popularizó. El ingreso de cubanos a Costa Rica por Panamá aumentó de 132% entre 2014 y 2015. Y a pesar del peligro —el tramo entre Colombia y Panamá es de los más peligrosos— entre octubre de 2014 y octubre de 2015 entraron 23,213 cubanos a Estados Unidos por México. Solo 8,101 lo hicieron por Miami.

A pesar del peligro —el tramo entre Colombia y Panamá es de los más peligrosos— entre octubre de 2014 y octubre de 2015 entraron 23,213 cubanos a Estados Unidos por México. Solo 8,101 lo hicieron por Miami.

Se determinó además que, desde su salida, las reglas del juego eran claras: sabían los cubanos a quien contactar en cada país, donde comprar el chip telefónico para hacerlo, y cuanto debían pagar (entre USD 7,000 y USD 15,000 en total). En Costa Rica, debían contactar a quien aquí denominaremos La Tía, una coyote encargada de recogerlos en Paso Canoas (frontera con Panamá) y trasladarlos a Peñas Blancas (frontera con Nicaragua). El 10 de noviembre, La Tía y once de sus secuaces son detenidos en un operativo de la Fiscalía Adjunta contra la Trata y el Tráfico Ilícito de Migrantes, la Policía Profesional de Migración, la Unidad de Intervención Policial (UIP), y la Unidad Especial de Apoyo (UEA) de la Fuerza Pública y del Servicio de Vigilancia Aérea. A partir de ese momento, cubanos en Panamá trataron de contactarla, sin encontrar respuesta. Decidieron aventurarse, y el 13 de noviembre de 2015, cuando se empezaron a acumular, San José debió darles, por razones humanitarias, una visa temporal de siete días. Sin embargo, el 15 de noviembre, Nicaragua cerró su frontera. Para el 20 de diciembre, cuando el Gobierno decidió suspender la entrega de visas, el número de cubanos amontonados en su frontera norte llegaba casi a los 8,000.

En Costa Rica, debían contactar a quien aquí denominaremos La Tía, una coyote encargada de recogerlos en Paso Canoas (frontera con Panamá) y trasladarlos a Peñas Blancas (frontera con Nicaragua).

La crisis humanitaria y política. La tensión entre Managua y San José, alta por desavenencias fronterizas ventiladas recientemente en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), escaló: el Ejército de Nicaragua devolvió a 800 cubanos que intentaron entrar “por la fuerza” al país. Managua alegó violación de su territorio e indicó que la causa de la crisis era la irresponsabilidad tica, que deliberadamente le lanzó miles de ciudadanos a su territorio. Para Daniel Ortega, permitir la travesía era exponer a los cubanos a graves peligros, situaciones inseguras, indignas, desordenadas, e ilegales. Costa Rica y Panamá instalaron entonces albergues para crear condiciones sanitarias mínimas y algo de seguridad.

El 24 de noviembre, los ministros de Relaciones Exteriores de Centroamérica, Cuba, Ecuador y México se reunieron, sin llegar a un acuerdo. Cada país anunciaría las medidas para resolver la crisis, pero Guatemala se negó a permitir el paso de los cubanos (no habían suficientes garantías que no se quedarían ahí) y Belice adujo carecer de los recursos para garantizar el orden y la seguridad. Luis Guillermo Solís ordenó entonces suspender la participación de Costa Rica en la mesa política del Sistema de Integración Centroamericano (SICA), como protesta por la falta de solidaridad regional. La crisis humanitaria se convertía así en una crisis política.

El 28 de diciembre, sin embargo, en Ciudad de Guatemala, se llega por fin a un acuerdo: El Salvador aceptó recibir a los cubanos, Guatemala accedió a integrarse al corredor humanitario, y México reiteró su disposición a dejarlos pasar.

El 28 de diciembre, sin embargo, en Ciudad de Guatemala, se llega por fin a un acuerdo: El Salvador aceptó recibir a los cubanos, Guatemala accedió a integrarse al corredor humanitario, y México reiteró su disposición a dejarlos pasar. No se conocen los detalles de la negociación, pero un mes antes, Quito había anunciado que impondría de nuevo la visa a los cubanos. ¿Constituye este un final feliz para este cuento de Tía Coyote?

Conclusión. Aunque la investigación que capturó a La Tía se realizó en conjunto con la Fiscalía colombiana y la Embajada de estadounidense en Costa Rica, lo que esta crisis destapó fue una flagrante falta de cooperación regional para resolver un problema que evidentemente es transnacional. Los coyotes de los otros países no fueron capturados. Y aunque el flujo de cubanos se contrae, Costa Rica determinó que el lucrativo negocio también incluye a personas provenientes de países África y Asia. De hecho, el 30 de diciembre, tan solo dos días después del acuerdo regional, 51 extranjeros indocumentados fueron capturados en la costa pacífica costarricense: 26 nepalíes, 9 bangladeshíes, 9 somalíes, 4 eritreos, 2 Iraquíes, y un pakistaní. ¿Parece este ser un final feliz?

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El Talón de Aquiles: “ROM-POM-POM-POM 2015”

¡Incrédulo! si eres uno de esos científicos que requieren información pública de entidades creíbles y reconocidas, visita la página del North American Aerospace Defense Command (NORAD), un sistema de vigilancia aeroespacial creado en 1956 para fomentar la seguridad aérea civil y militar en Norteamérica: http://www.noradsanta.org. ¿Sabías que NORAD lleva 60 años siguiendo a Santa Claus? Si ellos dan espacio a la magia… ¿Por qué nosotros no?

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Hace 18 años fui por primera vez, en invierno, a Quebec City. Al llegar al viejo casco de la ciudad, comprendí que sin proponérmelo, tal vez había llegado al pueblo en donde vive un viejo regordete de unos 120 kg que baja por las chimeneas sin ensuciarse ni quemarse una vez por año para repartir regalos a los que se portan bien. En realidad, se afirma que Santa Claus, o mejor dicho, San Nicolás, no desciende por las chimeneas. ¿Verdad o ficción? La verdad es que en esta época de globalización y de internet, de reggaetón y de deriva de la democracia representativa, ya no se sabe qué es cierto. Por ello, una divagación histórico-conceptual dividida en dos episodios no necesariamente interconectados, puede ser oportuna.

¿Cómo se transformó en un anciano fortachón con un índice de grasa corporal superior al 30% que una vez al año olvida sus triglicéridos y colesterol para despegar en un trineo volador durante una loca noche?

Acto primero: occidentalismo. Tal vez pueda parecer una evidencia, pero hay que recordar que Papa Noël es un símbolo cultural occidental que encuentra su origen en un obispo cristiano, nacido en una familia bien acomodada de Anatolia (actual Turquía), del siglo IV. Es decir, el viaje ultrasónico en trineo se concentra Norteamérica y Europa, pero deja en las márgenes a Asia y África. De hecho, en algunos países los regalos los trae el “Niño Dios” o los “Reyes Magos”. Se dice que los cristianos pudieron apenas sacar sus reliquias hacia Italia cuando los musulmanes se asentaron en Turquía. Por eso es que en oriente se conoce a este personaje como San Nicolás de Mira mientras que en occidente se hace referencia a San Nicolás de Bari. ¿Y como llegaron los regalos a la historia? Conmovido por las consecuencias de la peste, continua la historia, Nico repartió bienes entre los más necesitados. Poco después en su vida se convirtió en sacerdote y después en un obispo. ¿Cómo se transformó en un anciano fortachón con un índice de grasa corporal superior al 30% que una vez al año olvida sus triglicéridos y colesterol para despegar en un trineo volador durante una loca noche? En 1624, cuando los holandeses fundaron la ciudad de Nueva Ámsterdam (actual Nueva York), importaron al continente Americano sus costumbres, entre ellas las de Sinterklaas (festividad iniciada en 343 DC, que se celebra el 5-6 de diciembre en Alemania, Austria, Bélgica, Países Bajos, Polonia, República Checa, y Suiza, y que se basa, precisamente, en un personaje que trae regalos a los niños: el famoso San Nicolás de Bari). En 1809, el escritor Washington Irving pronuncia en inglés, de forma un tanto burlona, Sinterklaas, transformándolo de hecho en “Santa Claus”. Siempre lo digo: sin contexto histórico es imposible entender el presente. Claro, tal vez no lo comprendamos todo, pero al menos ahora sabemos que aquel enano flacucho se convirtió en un gordis bonachón barbudo en 1863, cuando el caricaturista alemán Thomas Nast así lo ilustró para la historieta Harper’s Weekly.

¡Oh, nostalgia pura, natural, auténtica, y espontánea!… ¿O no? De hecho, sociólogos contemporáneos argumentan que se trata de un fenómeno económicamente construido por la sociedad de consumo, que encuentra su mayor expresión durante lo que en occidente conocemos como “Navidad”.

Acto secundo: el poder de la nostalgia. La nostalgia es una condición inventada en el siglo XVII, diagnosticada inicialmente en soldados suizos, y que fue considerada como una enfermedad. Científicos concluyeron luego que se trataba de un sentimiento humano normal. ¡Oh, nostalgia pura, natural, auténtica, y espontánea!… ¿O no? De hecho, sociólogos contemporáneos argumentan que se trata de un fenómeno económicamente construido por la sociedad de consumo, que encuentra su mayor expresión durante lo que en occidente conocemos como “Navidad”. ¿Cuántos padres explicaron a sus hijos por qué hay que ir a ver el sétimo episodio de Star Wars en este fin de año? ¿Cuántos nietos compraron la colección remasterizada de The Beatles a sus abuelos? La máquina de consumo es tal que aunque no se crea en la navidad, aunque se piense que se trata de un show de consumismo, por el “bien” de lo niños, de su imaginación, y de la magia en ella envuelta, se debe mantener el mito. O sea, no se permite ser un amargado. Cuando sus hijos crezcan, podrán entonces reproducir y heredar esta dulce nostalgia. Y todos veremos por los siglos de los siglos las mismas películas y escucharemos los mismos villancicos de siempre, porque eso es lo que debemos hacer. ¡Rom-pom-pom-pom, Rom-pom-pom-pom! El sarcasmo es mi fuerte, como también lo es la crítica positiva. En este vacío contemporáneo de modelos sociales alternativos, debemos encontrar la forma de criticar el modelo imperante para proponer algo más, ojalá algo más humano. ¿Es el consumo y la repartición de bienes materiales la única forma de expresar amor, empatía, y simpatía en esta época de fin de año?

La capacidad de ver magia y de pensar con humor desaparece con el tiempo, a menos que tomemos acciones explícitas para evitarlo.

Conclusión: magia. ¿Sabías que las luces navideñas instaladas en Estados Unidos consumen 6.63 billones de kilovatios-hora? Eso es más que la energía que consume en todo el año países como El Salvador (5,35 billones), Etiopía (5,30 billones) o Tanzania (4,81 billones). Pero dejemos las estadísticas de lado y vayamos a lo esencial. ¿Cuál es mi punto en esta columna? Nunca sabré empíricamente si Québec City es el pueblo de San Nicolás. Pero mi alma de niño dice que sí lo es. La capacidad de ver magia y de pensar con humor desaparece con el tiempo, a menos que tomemos acciones explícitas para evitarlo. Es por ello que durante este tiempo de fin de año, no solo los niños sino también nosotros, los a veces mal llamados “adultos”, debemos prestarnos a animar este espíritu inocente y juguetón, pero siempre con la conciencia sociológica de parar bien los pies en donde se debe, para ser capaces de medir bien el terreno y transmitir así lo que sí vale la pena traspasar.

¡Felices fiestas!

Fernando A. Chinchilla
San José (Costa Rica), 23 de diciembre de 2015

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NUESTRA ÚLTIMA OPORTUNIDAD

El impacto de la actividad humana en la atmósfera equivale a la explosión de tres bombas nucleares por segundo. Hoy, la temperatura promedio del planeta ha aumentado de 0,85ºC con respecto a la de 1880. Las temperaturas extremas, que antes afectaban al 1% del territorio continental planetario, afectan hoy a 10% del mismo.

Si no se actuaba con firmeza y convicción, la temperatura del planeta podría aumentar cerca de 4,7ºC hacia finales del siglo XXI, lo cual generaría calamidades catastróficas.

Luego de dos semanas, 195 Estados y la Unión Europea, ante la presencia de científicos, organizaciones no gubernamentales, empresas privadas, colectividades territoriales, sindicatos, medios de comunicación, y otros, adoptaron una declaración sobre el cambio climático. Si no se actuaba con firmeza y convicción, la temperatura del planeta podría aumentar cerca de 4,7ºC hacia finales del siglo XXI, lo cual generaría calamidades catastróficas. ¿De qué trató la Conferencia de Paris y por qué su declaración es histórica?

Actores como la Unión Europea cumplieron, pero grandes contaminadores, como los Estados Unidos, nunca ratificaron el acuerdo; y otros, como Canadá y Rusia, se retiraron.

¿Qué es? La COP, o “Conferencia de Partes” (Conference of Parties), es el órgano principal de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático adoptada por la Cumbre de la Tierra de Río (Brasil) en mayo de 1992, ratificado por 195 Estados, y en entrado en vigencia en marzo de 1994. La COP, que reconoce que el calentamiento planetario es causado por los seres humanos, se reúne anualmente para avanzar en la consolidación de regímenes internacionales de cooperación en materia de lucha a los cambios climáticos. La COP-3 (1997), por ejemplo, adoptó el Protocolo de Kioto, un acuerdo limitante para 55 países industrializados, en aquel momento productores de 55% de las emisiones globales del CO2 de 1990. El acuerdo, en vigencia a partir de 2005, buscaba disminuir en 5% la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), como el dióxido de carbono, metano, protóxido de azoto, y algunos substitutos de clorofluorocarbonos, entre 2008 y 2012 vis-à-vis el nivel de 1990. Actores como la Unión Europea cumplieron, pero grandes contaminadores, como los Estados Unidos, nunca ratificaron el acuerdo; y otros, como Canadá y Rusia, se retiraron.

El reto de la COP-21 era evitar un fracaso como el de la COP-15 (Copenhague 2009), cuando los compromisos brillaron por su imprecisión.

Objetivos. El Protocolo de Kioto expira en 2020, y era necesario producir un primer acuerdo universal que permitiese limitar el alza de la temperatura del planeta a 2oC con respecto a la era preindustrial. De hecho, el reto de la COP-21 era evitar un fracaso como el de la COP-15 (Copenhague 2009), cuando los compromisos brillaron por su imprecisión. ¿Por qué se habla de 2ºC? Porque sobrepasar ese límite es riesgoso: la seguridad alimentaria del planeta podría peligrar, los eventos climatológicos extremos se multiplicarían, el aumento del nivel del mar (en el peor de los casos de un metro adicional a los 20 centímetros que ya ha crecido desde el siglo XIX) amenazaría los litorales, y la lluvia en el norte así como las sequías en lugares áridos, aumentarían. Los 400 millones de personas que viven a menos de un metro del nivel del mar, incluyendo a los residentes de Ámsterdam, Bangkok, Bombay, Calcuta, Miami, Nueva Orleans, Nueva York, y Tokio, estarían en riesgo. Además, a final del siglo podríamos perder 30% de la biodiversidad actual. Y el nivel de acidez de los océanos seguiría incrementándose. No se sabe todavía como los ecosistemas marinos se adaptarían a esta acidificación repentina.

Obstáculos. Alcanzar un acuerdo en materia de cambio climático era difícil a menos por dos razones. Por un lado, persistía la tensión norte-sur con respecto a las responsabilidades que debían asumirse en la lucha: los países pobres consideraban que los ricos debían pagar más mientras que estos últimos creían que esa división no se aplica más a la situación actual en cuanto a los mayores contaminadores se refiere. Por otro lado, no estaba claro cómo medir el progreso y el cumplimiento de compromisos. Lo que sí se sabía era que para lograr la meta de los 2ºC, se debe ser “carbono neutral” a más tardar a final de siglo.

Trascendencia histórica. Y sin embargo, lo imposible parece que se convirtió en posible. Primero, el hecho que 196 partes acuerden adoptar medidas para abandonar progresivamente las energías fósiles, es digno de mención. Dictaduras y democracias, Estados en guerra y en paz, gobiernos religiosos y laicos, países ricos y pobres, todos criticaron en sintonía a la industria petrolera. No sólo es ésta una diferencia esencial con el Protocolo de Kioto, que puso en los países ricos el peso en la reducción de sus emisiones de GEI, sino que este alineamiento es básico para erigir, como lo resaltó John Kerry, Secretario de Estado estadounidense, una economía de energías limpias. Segundo, el artículo 2 del acuerdo, según el cual el esfuerzo debe dirigirse a limitar el aumento de la temperatura a 1,5oC, es un cambio sustancial. Este objetivo es inalcanzable, pues para lograrlo, la humanidad solo tendría diez años más para continuar produciendo GEI a los ritmos actuales. De hecho, para mantener el objetivo de los 2ºC, es necesario reducir de 40% la emisiones hacia el año 2050. Un frenazo económico para respetar esta meta de 1,5oC es irrealista. Pero es precisamente por ello, por el mensaje simbólico que envía, por la aspiración que representa, porque para lograrlo los países deben someterse a revisiones quinquenales (lo que hace difícil retroceder), y porque cualquier atraso debe ser compensado con objetivos más ambiciosos para el siguiente quinquenio, que esa meta es significativa.

Conclusión. El acuerdo por supuesto tiene numerosos defectos. Por ejemplo, las metas a largo plazo son ambiguas, no existen castigos ni presiones contra los países que no actúen, y los países ricos siguen imprecisos cuando de definir su apoyo financiero para la transición climática se refiere. Debo también indicar que los análisis apenas empiezan; se requiere de mayor profundidad para evaluar mejor las limitantes y potencialidades del acuerdo. Pero no pequemos de pesimistas. Aunque entre el dicho y el hecho hay mucho trecho, es permitido pensar que este acuerdo, el cual se firmará el 22 de abril de 2016 en lo que está llamado a ser una pomposa ceremonia internacional, marca una ruptura con el pasado y abre las puertas para el cambio que nos permita aumentar nuestras probabilidades de supervivencia como especie. Es nuestra última oportunidad, y por ello debemos ser optimistas.

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