Los primeros 100 días de Trump

De ahora en adelante, será solamente, América primero. América primero.” Estas fueron las palabras del ahora Presidente de los Estados Unidos Donald J. Trump, en uno de los discursos más pobres en la historia de tomas de protesta de mandatarios de Estados Unidos.

Pero con esas simples palabras, Trump ha dejado algo en claro, Estados Unidos se volverá un país proteccionista, el país que ha sido el ejemplo perfecto del capitalismo y la globalización, se cerrará al mundo y mucho de esto lo podremos ver en los primeros 100 días del gobierno de Trump.

Desde el primer minuto de la Presidencia de Trump la página web de la Casa Blanca ya dejo en claro que acciones se tomaran en los primeros 100 días, al igual que cuales van a ser las ideologías que van a guiar su mandato. Lo primero es que quedaron eliminados todos los temas relacionados con el cambio climático, esto no debe de sorprender.




La idea de Trump y la gente que lo rodean es que el cambio climático es un mito creado por los chinos, quienes buscan obtener una ventaja manufacturera. También se eliminó las secciones en el idioma español de la página, dándole así prioridad 100% al inglés y excluyendo a una importante parte de la población en los Estados Unidos.

En lo que concierne a la relación que tendrá Estados Unidos y México, Trump no ha cambiado su lenguaje y sus ideas, al contrario, su retórica contra nuestro país sube de nivel. Ayer anunció que Estados Unidos oficialmente buscará la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con México y Canadá.

Ahora, según la administración de Trump, si sus socios comerciales no quieren renegociar, o el tratado no beneficia a sus trabajadores, Estados Unidos se podría retirar por completo del tratado.




En el tema del muro, también ya viene incluido en el plan de los 100 días de Trump. Aunque en la página de la Casa Blanca no especifica que México pagará por el muro, de algo podemos estar seguros, será un tema que hablaran Enrique Peña Nieto y Donald Trump el próximo 31 de enero.

Aunque muchos analistas difieren en que el nuevo Presidente de Estados Unidos, pueda obligar a nuestro país a pagar por el muro, la realidad es que el señor sí lo puede hacer.

Por ejemplo, podría poner un arancel a los productos de exportación de México a Estados Unidos, también retener las remesas de los migrantes o cancelar visas de visitante y cobrar una cuota mucho más alta por ellas.

Entramos a la era Trump en medio de la incertidumbre, aunque para muchos la entrada del empresario estadounidense daría más tranquilidad y certeza de lo que venía, la realidad es que las actitudes del nuevo presidente de la nación más poderosa del mundo no ayudan.

Para México podemos esperar tiempos muy difíciles, sobre todo si nuestros mandatarios no son firmes en las renegociaciones del TLCAN y claro en la posición de no pagar el muro que planea construir Trump para protección de su país. De lo que sí podemos estar seguros es que para el mundo viene una época de inestabilidad geopolítica.

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El Fracaso de la Izquierda: Latinoamérica

Durante la década de los 90´s el mundo se encontraba dividido por dos grandes bloques que se repartían y pugnaban la hegemonía política: el Capitalismo y el Comunismo, pero la disolución de grandes potencias comunistas como lo fue la URSS arrinconó la ideología socialista-comunista, y apartada de los reflectores políticos, se mantuvo ausente, casi inexistente, creyéndose finiquitada.

Por el otro lado una vertiente del capitalismo, que data sus inicios en los 80´s, propuso una formula distinta al sistema político como solución a sociedades modernas y cambiantes que la nueva revolución tecnológica transformó a finales del siglo, logrando posicionarse en cada rincón del mundo occidental con marcada tendencia económica, social y política: el Neoliberalismo.

Y cuando el mundo convergía hacia una nueva y prospera época de bienestar el sistema económico colapso a finales del siglo XX, dejando expuesto las debilidades de esta corriente económica, forjando inconformidad social y cuestionamiento de la eficiencia del Neoliberalismo en Latinoamérica, alentando un cambio en el panorama político que enmendara las fallas que el capitalismo había dejado a su paso.

La llamada izquierda política, el Socialismo, resistió el avasallante crecimiento del Neoliberalismo Latinoamericano hasta su colapso sistémico con las crisis de sus principales exponentes –México 1994; Brasil 1999; Argentina 2001/2002– propiciando una revolución sociopolítica que intento alejarse de los efectos negativos del Neoliberalismo y cómo un efecto dominó, la izquierda se esparció por toda América Latina, con tal rapidez dentro del periodo de una década, similar a una epidemia ideológica propagándose por toda la región, la llamada Marea Roja o en palabras del periodista Larry RohterNew York Times-, una Marea Rosa, al no verse influenciada con tendencias extremistas del Comunismo y acercarse más a un sistema Social-Demócrata, es decir, un Socialismo más light.




Un movimiento sociopolítico, nombrado por algunos expertos como el Socialismo del Siglo XXI, aunado a una serie de eventos que marcaron el inicio del período izquierdista, dieron cabida a la constitución de la Izquierda como la principal fuerza política hegemónica de toda la región, y como reacción en cadena, el fantasma del Socialismo –en palabras de Karl Marx– se propagó a lo largo del continente, Hugo Chávez en Venezuela (1999), Ricardo Lagos en Chile (2000), Lula da Silva en Brasil (2003), Néstor Kirchner en Argentina (2003), Tabaré Vázquez en Uruguay (2005), Evo Morales en Bolivia (2006), Rafael Correa en Ecuador (2007), Fernando Lugo en Paraguay (2008) y Ollanta Humala en Perú (2011).

Toda Latinoamérica se repartió entre partidos de ideas marxistas o similares. Creando un conglomerado geopolítico, sin precedentes, fortificando y estrechando las relaciones comerciales, económicas y políticas entre los países latinos.

El auge izquierdista de Latinoamérica se vio acompañado de un amplio crecimiento económico y un gran desarrollo social en todos los países que alinearon su postura a la tendencia política, pero este apogeo debe su razón de ser a dos factores: 1) la alta demanda del mercado mundial de materias primas, petróleo principalmente, y al 2) fracaso sistémico del Capitalismo.

Y así como su rápida propagación, el final de la izquierda llegó velozmente, la caída de los petroprecios y los abundantes casos de corrupción, liquidaron el desarrollo de los países y crearon en las sociedades un hartazgo social con individuos apolíticos y antisistémicos, cansados de una economía fallida y gobiernos de ideologías carentes.

Concluyendo que el crecimiento económico que los países alcanzaron durante la primera década del siglo XXI, no se debe a que los gobiernos latinoamericanos hayan adaptado una postura populista, sino que el crecimiento mismo creo las condiciones ideales para el aumento de regímenes con dicha personalidad, similar a una moda, con la finalidad de integrarse a la ola de beneficios que la tendencia produjo.

Por lo que el decremento económico de toda la zona y los fuertes golpes que ha sufrido la izquierda en los últimos años: la muerte de sus principales defensores, Chávez y Castro, la perdida de la hegemonía política de la zona, reelecciones frustradas (AMLO, México 2006/2012), crisis económicas (Hipotecaria 2008), casos de corrupción (Lula da Silva/Dilma Rousseff, Brasil; Cristina Fernandez de Kirchner, Argentina), han sido los parteaguas del desplome de la marea ideológica.




Dejando a su paso concluida una etapa de fugaz beneficio y un sinfín de interrogantes e inquietudes del futuro que le espera a esta región, de potencial mal aprovechado y esclavizado por las grandes potencias que, de algún modo, se favorecen manteniendo a Latinoamérica en limitado desarrollo.

En la actualidad, el cambio de postura, el fracaso de la izquierda, ha quedado muy claro, la mayoría de los países que hace no más de diez años poseían gobierno populistas (Imagen) han puesto en la mira distintos horizontes políticos dejando atrás posturas ideológicas de carácter populista y centrando sus políticas públicas en tendencia más conservadoras, intentando aminorar los efectos negativos que el fantasma izquierdista causó.

Y exponiendo ante el mundo entero, que una vez más, un gobierno con personalidad socialista, carece de lo necesario para posicionarse como una potencia mundial por tiempo indefinido.

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Las esquinas de la metrópolis




El aroma de la fragancia con la cual había rociado su cuello impregnó por completo el interior de su automóvil: una mezcla entre abedul seco, jazmín, pachulí, piña, bergamota italiana y manzana francesa. Apenas cerró la puerta delantera, y las partículas de su perfume y el aire que pululaban encerradas, danzaron en armonía hasta amalgamarse a la perfección con el olor que despedían los químicos de su recién fabricado Mercedes-Benz.

Esa mañana, durante su rutinario trayecto, ya por su agudo olfato, el aroma lo embelesó casi como lo hacía la Sinfonía No. 5 de Shostakóvich. La pieza del ruso logró que se olvidara durante breves minutos, del murmullo de la ciudad, del atronador sonido de las bocinas del tráfico, y de una realidad que no le correspondía. La suya lo esperaba allá en el piso treinta y tres de la torre Egnux, emblema arquitectónico de la ciudad.

No fue hasta que sintió el agua descendiendo por su rostro, que condenó su suerte. Los dioses, el destino, y el gobierno, eran los receptores de las ofensas dentro de los confines de su mente. Y con razón: ¿qué no son ellos los culpables de las desdichas humanas? Había sido el sentimiento gélido que caló hasta sus huesos lo que lo obligó a rescindir su humor.

La esperanza con la cual había despertado aquella mañana de asearse bajo la comodidad que ofrece un baño de agua tibia había sido tan efímera como el sueño de la noche. La diminuta habitación que servía para los baños no ayudaba en lo absoluto a su humor: le provocaba una sensación de claustro que se le antojaba sofocante. Además, eran las cinco de la mañana. ¡Ni el propio sol había asomado su rayo luminoso!




Decidido, giró la pequeña llave en contrasentido del reloj para cortar el flujo del agua. Salió de la pequeña habitación, tomó una toalla, aún húmeda, y la restregó sobre su cuerpo. Vio en esa misma habitación la totalidad de su lastimoso patrimonio: un cuarto que apenas resistía el propio peso del techo; una cocina equipada con un horno y una estufa de gas, ferrosa y herrumbrada por el Tiempo; dos colchones sobre el suelo donde reposaban sus hijos, dos en cada uno; y, finalmente, su esposa tirada a un costado del velador de caoba que servía de comedor.

Y aunque no al alcance del ojo humano, observó todo esfumándose, pues la hipoteca de su casa le exprimía hasta el último pensamiento.

Suspiró ante el panorama y enfundó sus problemas en el pequeño maletín que acababa de tomar. No llevaba mucho: un poco de pintura, dos algodoncillos para retocar su rostro, y dos botes de Coca-Cola que ahora contenían gasolina. No podía darse el capricho de perderse en nostálgicos ayeres cuando tenía toda una familia a quien mantener. Se armó de valor y salió de su casa. Debía ganarse la vida.

Ese día, decidió que lo haría en una esquina de la Avenida Cuauhtémoc, justo donde observaría, horas más adelante, un Mercedes-Benz recién fabricado que cautivaría sus anhelos, muertos hace tantos años.

Quizá fue el éxtasis que le producía la magnificencia con la cuál aquel ruso logró expresar un sentimiento nuevo, lo que ocasionó que no se percatara de una extraña criatura de piel azabache que, en la esquina de la Avenida Cuauhtémoc, lanzaba llamas por su boca. Ni de otra aún más extraña que sujetaba objetos invisibles; y que tal bendición, le había costado su voz. Pecaría si le niego al lector aquella posibilidad. Lo cierto es que no era la primera vez que lo hacía, ni sería la última.

En lo personal, me inclino hacia la adversa. Lo condeno -si se me permite tal pronunciamiento-, porque me parece que ignoró aquellas bestias por la embriaguez de su propio ego. Aunque inverosímil, no es sólo su culpa, sino de todo un país.

Fue la sociedad mexicana, quien entre cimientos ajenos, desconocidos, crueles y ruines, irguió las bases de un capitalismo dual, que propició la creación de dos mundos: el México Prominente y el México Desolador. Los habitantes de aquél país han ignorado por completo la existencia de éste. Ya se ha escrito –me parece– que el capitalismo transmuta las más puras intenciones del humano.

El México Prominente goza de una inmaculada fertilidad. Frutos dulces aguardan para quien abona su cosecha con esfuerzo. Recompensa para el arduo trabajo de quien se esmeró a lo largo de toda su vida.

Tal mundo ha logrado borrar por completo el valle de lágrimas. La peregrinación de sus habitantes hacía la cúspide es acaso onírica. Así, no suelen distinguir entre los sucesos fantásticos que les depara el lecho de su alcoba y las vicisitudes que les depara la cotidianidad de sus vidas.

El alba y el ocaso danzan a su merced. Al salir de su hogar, el astro luminoso acaricia su tersa piel. Horas más tardes, el astro lunar se postra firme en la ventana para ser admirado y adorado por quienes le permiten el capricho de la soledad.

Los horizontes no huyen hacía el firmamento; quietos y sigilosos esperan la travesía de sus ciudadanos. La lluvia es aquella melodía suave que arrulla sus sentimientos. La ley es el ático de sus recuerdos infames, y la justicia, entre celosías, se limita a observar sus fechorías.

Es, a grandes rasgos, el sueño prototipo de las ambiciones humanas.

El México Desolador parece no existir en la misma dimensión.

Sus tierras áridas se abrazan a la esperanza del trabajo. Abandonadas a la intemperie de la desdicha, no hay frutos ni cosechas en tal país. Entre nebulosos horizontes, se alcanza a vislumbrar sueños que se abrazan al mármol frio: han nacido muertos. Los habitantes saben que sus aspiraciones son una burla de los dioses.

Sus vidas, una jugarreta de mal gusto del azar. El alba y el ocaso son sólo un presagio de su sufrimiento. Las manecillas del Tiempo no concuerdan con la realidad: amanece y aún persisten las jornadas laborales. Oscurece, y comienza otra más. Confabulan los nostálgicos ayeres en los linderos de sus mentes para revestirlos de desesperanza.

En el México Desolador, la lluvia sórdida es el anuncio de la crónica de la destrucción. La ley se convierte en su verdugo, y la justicia, es solo una prostituta maleada por proxenetas en togas y en curules. ¿Qué les depara el Tiempo a esos habitantes? ¿Ser un párrafo más en los anales de su historia?

Leyendas aseguran que ambos mundos, convergen, por breves momentos, en las esquinas de cualquier metrópoli. Justo ahí donde la penumbra muestra el lado oscuro y egoísta del corazón humano. Y que por tal suerte, algún día, un mundo devorará al otro.

Sospecho entonces, que como el eco de una estrella, alguno de los dos, cesará su existencia, para iluminar al otro.

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Una Cuba libre, pero preparada con Coca-Cola

Tras el retome de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, la isla caribeña ha ido cobrando relevancia en el ámbito internacional y recientemente comienza a ser vista con buenos ojos. A raíz de la visita del Papa Francisco y la de Obama en un acto que podría parecer como la cereza en el pastel durante su administración, los ciudadanos cubanos poco a poco empiezan a ver a más turistas estadounidenses en la isla.

¿Por qué, podría caber la pregunta, esto tendría alguna consecuencia negativa? Verdaderamente no se trata de algún tema de efecto coyuntural para Cuba, pero lo que deja entrever es la caída directa de una de las más fuertes muestras del socialismo latinoamericano; la caída de uno de los ejemplos que primero se mencionan cuando se busca nombrar países no alineados al modelo económico global.

¿Por qué, podría caber la pregunta, esto tendría alguna consecuencia negativa? Verdaderamente no se trata de algún tema de efecto coyuntural para Cuba, pero lo que deja entrever es la caída directa de una de las más fuertes muestras del socialismo latinoamericano…

Unas de las aberraciones más grandes que la vieja cúpula de gobernantes cubanos tendrá que enfrentar es ver cómo los años de trabajo y construcción de un Estado autoritario de izquierdas se derrumba con tanta facilidad. El rodaje de Rápido y Furioso 8 o las selfies de las Kardashians son imágenes que perdurarán en la dinastía de los Castro, sin mencionar que se ha incrementado el rumor sobre la ocupación del nieto de Fidel Castro, Tony Castro, como modelo de catálogo.

Aunque siempre distantes del capitalismo y anteponiendo el discurso del anti-imperalismo, ahora pareciera ser que los cubanos ven con buenos ojos que haya apertura con el antiguo gran enemigo, pues muy seguramente el turismo se disparará considerablemente en el futuro cercano. Cruceros que ya contemplan a la isla como destino y los “escapes” a la isla de fin de semana serán, a juicio de un servidor, las principales fuentes de ingreso en los próximos años, aunque muy probablemente la industria poco a poco irá entrando y comenzará a consumir los (pocos) recursos que la isla ofrece.

Aunque siempre distantes del capitalismo y anteponiendo el discurso del anti-imperalismo, ahora pareciera ser que los cubanos ven con buenos ojos que haya apertura con el antiguo gran enemigo, pues muy seguramente el turismo se disparará considerablemente en el futuro cercano.

En palabras de Isaac Nahón Serfaty, editorialista del periódico El País, hoy la isla se está convirtiendo en la Cuba-Disney que (y reiterando), aunque siempre se quiso mantener lejana a los yanquis, cuyo mayor logo internacional reconocido eran los excelentes servicios médicos y la universalidad en educación básica, hoy son el principal destino turístico de todo aquello que dijeron odiar. ¿Cómo da vueltas la vida, verdad?

La relación entre Cuba y Estados Unidos es un poco misteriosa: mientras se empiezan a liberalizar cuestiones superficiales de vida y ambiente, de los asuntos internos de gobierno, que seguramente son mucho más escabrosos, no es que se haya dicho gran cosa. Sería muy interesante conocer las condiciones de los prisioneros políticos y cómo es que se enmendarán o indemnizarán, dependiendo de los casos (y si es que sucede) a todos aquellos quienes fueron privados de sus garantías ‘por estar en contra del régimen’, mismo que hoy se libera de su propio yugo.

El gesto de Obama para con Raúl Castro (la famosa foto en la rueda de prensa) lo dice todo: vengo a tu casa, quiero que retomemos nuestra relación, pero por ningún motivo me consideres igual a ti.

Una Cuba libre, pero preparada con Coca-Cola.

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#Accelerate

“¿Cuál es el atractivo del aceleracionismo de hoy? Que se puede entender como una respuesta a la situación social y política concreta en la que actualmente parecemos estar atrapados: la de una catástrofe a largo plazo y en cámara lenta.”
– Steven Shaviro

Una de las muchas razones por las que me gusta leer, es que cada vez se aprende algo nuevo. Incluso releyendo un libro, uno descubre cosas que su cerebro no registró en una primera lectura. Siempre lo he dicho: si hay algo mejor que leer un buen libro, es releerlo. Suelo leer todos los días. Termino un libro y empiezo otro. Y a la par, disfruto de la lectura de artículos, monografías y textos de todo tipo.

Fue hace unos días que, leyendo un artículo que criticaba cierto partido de la derecha española, me encontré en la zona de comentarios con una recomendación que, por el título, llamó mucho mi atención: “The Accelerationist Manifesto” (“Manifiesto Aceleracionista”), recomendaba un usuario que leyéramos.

A decir verdad, todo libro o documento que contenga la palabra Manifiesto en su título, llama mi atención. Quizá es porque esa rojilla que llevo dentro, aunque trate de moderar, me recuerda inmediatamente al Manifiesto Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels.

El Manifiesto Aceleracionista fue escrito por Nick Srnicek y Alex Williams y publicado en mayo del 2013. Es breve, consta de solamente seis páginas. Se divide en tres partes: una introducción del contexto histórico, una explicación de lo que es el aceleracionismo y un apartado de conclusiones sobre el futuro que denominan el “manifiesto” como tal.

Me encantó este texto porque me proporcionó las bases de una ideología que no tenía idea de que existía. Siempre resulta bastante interesante conocer distintas propuestas de ideología. En ese tenor, me gustaría compartir con ustedes los principales aspectos del aceleracionismo (con base en el Manifiesto en cuestión).

Se le denomina aceleracionismo porque se considera que el capitalismo ha causado una serie de catástrofes mundiales en aceleración continua.

1. El nombre.

Se le denomina aceleracionismo porque se considera que el capitalismo ha causado una serie de catástrofes mundiales en aceleración continua. Así como el capitalismo es aceleracionista, en el sentido de buscar un crecimiento económico y competencia constantes, la velocidad capitalista provoca desastres de manera acelerada. Y de allí toma el nombre este Manifiesto: aludiendo a las aceleradas catástrofes que ha provocado el capitalismo.

2. El objetivo principal.

Si hay algún sistema que se haya asociado con ideas de aceleración, es el capitalismo. En su forma neoliberal, su bandera ideológica es la liberación de las fuerzas de destrucción creativa para despejar el camino a las innovaciones tecnológicas y sociales en constante aceleración. Es entonces que el aceleracionismo busca preservar las conquistas del capitalismo tardío al tiempo que va más allá de lo que permite su sistema de valores, sus estructuras de poder y sus patologías de masa.

El capitalismo ha empezado a reprimir las fuerzas productivas de la tecnología o, por lo menos, a dirigirlas hacia fines absurdamente limitados (como los fenómenos de los monopolios y de las luchas de patentes).

3. Bases.

El capitalismo ha empezado a reprimir las fuerzas productivas de la tecnología o, por lo menos, a dirigirlas hacia fines absurdamente limitados (como los fenómenos de los monopolios y de las luchas de patentes). “Un sinfín de repeticiones de los mismos productos básicos sostienen la demanda marginal de consumo”, provocando con ello un “avance” a expensas de la aceleración humana. Los aceleracionistas creen en el potencial de los avances científicos y tecnológicos, si se producen cambios “más allá de la miopía de los aliados capitalistas”, y consideran que la izquierda tiene que aprovechar todos y cada uno de los avances científicos y técnicos que hace posible el capitalismo. La izquierda aceleracionista debe instruirse en los campos de las redes sociales, modelos basados en agentes, análisis de datos y modelos económicos de no equilibrio. Se debe desarrollar una hegemonía tecnosocial tanto en el ámbito de las ideas como en el ámbito de las plataformas materiales, que son la infraestructura de la sociedad globalizada. Quieren conformar una sociedad intelectual de aceleracionistas, que se dediquen a la creación de un sistema económico postcapitalista.

4. Alternativa.

Los aceleracionistas parecen ofrecer dos posibles desenlaces para nuestro mundo: continuar en el sistema económico actual y eventualmente fragmentarnos hacia “el colapso planetario”, o desarrollar un sistema económico nuevo postcapitalista y globalizado para poder construir un futuro más moderno.

Se puede decir que, básicamente, lo que los aceleracionistas buscan es el desarrollo de una economía postcapitalista que sea capaz de mejorar nuestros estándares, liberar a la humanidad del trabajo y propiciar avances tecnológicos.

Se puede decir que, básicamente, lo que los aceleracionistas buscan es el desarrollo de una economía postcapitalista que sea capaz de mejorar nuestros estándares, liberar a la humanidad del trabajo y propiciar avances tecnológicos que amplíen nuestras libertades. Suena muy utópico y, al mismo tiempo, suena bastante extraño.

Recomiendo mucho la lectura del Manifiesto Aceleracionista por tres principales razones. Una, por su excelente redacción y capacidad de síntesis en las ideas. Dos, por su voraz crítica al capitalismo sin caer en la resignación, puesto que ofrece una alternativa: otro mundo posible. Tres, por su poético mensaje: no podemos prever el futuro, pero sí construirlo.

A mí no me convence su ideología, pero reconozco lo interesante que resulta. Y me quedo con su poético mensaje.

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Capitalismo de Cuates (Crony Capitalism)

El capitalismo de cuates —Crony Capitalism en inglés [1]— es un concepto utilizado para describir las confabulaciones entre algunos privados privilegiados y gobierno para que los primeros puedan imponerse y arrebatar parte del mercado o estar exentos de algunas leyes. Bajo estas prácticas el éxito de algunas empresas privadas (y poderosas) se da por los favores o prerrogativas que les concede el gobierno por sobre las otras empresas. Éstas son más comunes que se presenten en economías con un débil Estado de Derecho, ya que suele ser la debilidad de las instituciones y los vacíos legales lo que induce a las empresas a realizarlas; ergo, la práctica del capitalismo de cuates es frecuente en México.

El éxito de algunas empresas privadas (y poderosas) se da por los favores o prerrogativas que les concede el gobierno por sobre las otras empresas.

Ésta es dañina para la economía ya que socaba los fundamentos del libre mercado, obstaculiza a los emprendedores, quiebra a las MiPyMEs, genera nuevas plutocracias con cada alternancia en el gobierno, prescinde de la meritocracia, erosiona la confianza de los inversionistas, crea monopolios y mantiene monopsonios, favorece a solo unos cuantos “cuates” y aumenta la desigualdad de ingresos.

El capitalismo de cuates no busca innovar, no busca la competencia, ni la productividad, el capitalismo de cuates busca hacerse de la riqueza sin incrementarla (rent-seeking), un juego de suma cero que solo los favorece a los “cuates” y al que dé el mayor “moche”.

No por nada las industrias en donde se percibe la mayor corrupción en el país son aquellas que se encuentran más reguladas e intervenidas por el gobierno o que sus ventas están altamente ligadas al gobierno: sector construcción, sector energético, sector telecomunicaciones, sector minero, etc.

Esta práctica pulula en las industrias en donde el estado ejerce mayor coerción, interviniendo e imponiendo controles y barreras en el mercado, lo que suele provocar que el otorgar contratos, licencias, permisos, concesiones (o poner aranceles) dependa de los ‘contactos’ o ‘palancas’ que tengas en el gobierno, y no de lo eficiente que pueda ser tu empresa o demás empresas en el mercado. No por nada las industrias en donde se percibe la mayor corrupción en el país son aquellas que se encuentran más reguladas e intervenidas por el gobierno o que sus ventas están altamente ligadas al gobierno: sector construcción, sector energético, sector telecomunicaciones, sector minero, etc.

El capitalismo de cuates provoca que el mercado se convierta en un coliseo en donde los gladiadores (empresarios) se pelean a muerte por ser el que más prerrogativas pueda sacarle al César (Gobierno): moches, viajes en aviones privados, casas, etc.

El periódico The Economist elaboró un índice para medir esta mala práctica (crony-capitalism index)[2] en donde coloca a México en el séptimo lugar de una lista de 23 países que eligieron (entre más alto el índice mayor es la incidencia en el crony capitalism). Lo interesante de este índice no es tanto el resultado que éste arroja, sino la metodología que se utilizó para medir el nivel de crony capitalism que sufren los países desarrollados y emergentes de la lista: para calcular el índice, el periódico seleccionó industrias que generalmente son vulnerables a monopolios, que necesitan permisos o que cuentan con una alta intervención gubernamental, es decir, que son más susceptibles a caer en la corrupción (e.g. casinos, petróleo, banca, telecomunicaciones, etc.), de estas industrias relacionaron el número de multimillonarios que participaban en éstas y su riqueza como porcentaje del PIB de cada país. Entre más alto era la riqueza de los multimillonarios en esas industrias como porcentaje del PIB, mayor (peor) calificaban en el índice.

La metodología del índice es simple y no toma en cuenta muchos factores que podrían provocar o no el capitalismo de cuates en cada país (no sólo es el hecho de que tenga una gran proporción de multimillonarios en una industria vulnerable lo que provoca el capitalismo de cuates). Sin embargo, ésta es una buena aproximación de lo que pasa en México con algunas industrias enlistadas y susceptibles a la corrupción, en dónde solo hay unas cuántas empresas multimillonarias que gozan de privilegios o en donde entrar al mercado significa pasar por un onerosos proceso burocrático (incluso a nivel micro y mediano en donde obtener un permiso para vender alcohol, o cualquier otra licencia necesaria para operar es un calvario para las MiPyMEs).

En México es común encontrarnos con industrias con un alto grado de intervención gubernamental (esto incluye la práctica mercantilista de proteger industrias nacionales con aranceles) en donde, aunado al débil estado de derecho, el hacer negocios se convierte en una práctica opaca, onerosa y de sólo unos cuántos; el capitalismo de cuates es flagrante aquí. Y aunque algunas de estas industrias se están privatizando o abriendo parcialmente al mercado (energía y telecomunicaciones) habría que esperar si el marco legal que se construyó es suficientemente fuerte para suprimir esta práctica.

Los ingredientes para que esta práctica prolifere son el excesivo control y la discrecionalidad gubernamental en los mercados (incluso la excesiva desregularización), un débil marco legal y unos cuantos privados “cuates” que puedan aprovecharse de lo anterior.

El capitalismo de cuates se presenta en sistemas capitalistas así como socialistas, los ingredientes para que esta práctica prolifere son el excesivo control y la discrecionalidad gubernamental en los mercados (incluso la excesiva desregularización [3]), un débil marco legal y unos cuantos privados “cuates” que puedan aprovecharse de lo anterior [4].

Esta práctica se puede combatir, disminuir o eliminar por completo generando un marco legal fuerte y balanceado, que garantice la transparencia, suprima los conflictos de interés y que, principalmente, promueva la competencia en el mercado. Los privados siempre estarán motivados por sus propios intereses y, independientemente de su ética, a buscar las maneras de satisfacerlos. Bajo un sistema de competencia los privados tienden a buscar la manera más eficiente de sobresalir en el mercado (haciéndose más productivos), en cambio, bajo un sistema en donde el gobierno mantiene barreras y controles, la única manera de los privados para sobresalir es, tal vez, practicar el capitalismo de cuates.

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[1] La traducción de Crony Capitalism a Capitalismo de Cuates la tomo prestada del libro “El país de uno” de Denise Dresser. En otras fuentes este concepto se puede encontrar traducido como Capitalismo Clientelista o Capitalismo Amiguista.
[2] The Economist, “Planet Plutocrat”. http://www.economist.com/news/international/21599041-countries-where-politically-connected-businessmen-are-most-likely-prosper-planet
[3] Joseph E. Stiglitz nos da un ejemplo de esto con el caso de Enron en Estados Unidos en su artículo titulado: “Crony capitalism American-style”. Y se puede encontrar en esta liga: http://www.project-syndicate.org/commentary/crony-capitalism-american-style
[4] Uno de estos caso es el de la privatización de Telmex, en donde no existieron instituciones ni un marco legal que lograra la transición de un mercado estatal y monopolizado a un mercado privado y competitivo. Hay un interesante artículo dividido en dos partes en donde Carlos Salinas De Gortari nos explica desde su perspectiva lo que fue esta fallida transición: Parte 1: http://www.elfinanciero.com.mx/economia/telmex-una-privatizacion-exitosa-que-termino-cuestionada.html Parte 2: http://www.elfinanciero.com.mx/economia/telmex-una-privatizacion-exitosa-que-termino-cuestionada-1.html

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