Masacre en Barcelona, 14 muertos y un centenar de heridos.

La Generalidad de Cataluña confirmó que hay 14 personas muertas y 100 heridos después de que una persona condujo una furgoneta por las Ramblas en Barcelona. El Estado Islámico (EI) se atribuyó el atentado por medio de un comunicado divulgado por Aamaq, la agencia de noticias del grupo terrorista.

Este es el peor ataque terrorista en España desde 2004 y es al menos la sexta ocasión en los últimos años en la que los atacantes usan vehículos como armas mortales en ciudades europeas.

Dos hombres sospechosos fueron arrestados, incluyendo a un marroquí cuya identificación se usó para rentar la furgoneta que se utilizó en el atentado.

En una conferencia de prensa en la noche (hora local), el jefe de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, añadió que hay una relación entre el atentado de este jueves en las Ramblas con una explosión que se registró en Alcanar, Tarragona, a poco más de 200 kilómetros de Barcelona, la noche del miércoles.

El EI se atribuyó el atentando al afirmar que los atacantes eran sus “soldados” y añadió a España a la lista de países europeos –que incluyen a Francia y el Reino Unido–, donde también se han usado vehículos para atacar a civiles.

En un mensaje televisado, el presidente de la Generalidad de Cataluña, Carles Puigdemont, informó que hay dos detenidos y que Barcelona es “una ciudad de paz”.

Por su parte, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, expresó su pésame a los familiares de las víctimas y destacó la cooperación y efectividad de las fuerzas de seguridad que siguen trabajando hasta el momento. “Las muestras de solidaridad prueban que somos una ciudad fuerte. Somos una ciudad valiente y abierta al mundo”.

Facebook activó su comprobación de estado para Barcelona; se reportó que los taxis estaban dando viajes gratis para ayudar a la gente para que saliera del centro de la ciudad y los servicios del transporte público también fueron gratuitos en las áreas afectadas.

Oficiales estadounidenses de contraterrorismo en Washington dijeron que están en contacto con las autoridades españolas para ofrecer su ayuda, pero destacaron que la investigación apenas ha comenzado.

Según el comunicado de EI, el ataque fue una respuesta de sus seguidores a los llamados que hacen para que se realicen acciones en los países de la coalición que busca expulsar a sus partidarios de Siria e Irak.

París es el Mundo: Parte 2

De entre las pocas buenas noticias por rescatar tras los ataques terroristas perpetuados en París la semana pasada, resulta que la violencia ha logrado acelerar la negociación política sobre el cese de fuegos en Siria y es más probable —que antes— que se llegue a un acuerdo pronto sobre el destino del gobierno de Assad, aunque este sea tan sólo un primer paso.

La respuesta en las redes sociales ha sido un debate por sí mismo, pues resulta evidente lo favorecido que está el occidente en la cobertura de noticias a nivel internacional. El principal argumento, absurdo por supuesto, es que como la violencia es cotidiana en el Medio Oriente, es natural que haya una respuesta más intensa cuando suceden los hechos en el mundo occidental.

París no es sólo París, París es la extensión, lo colateral de un conflicto mucho mayor. Las víctimas de París sufrieron una masacre aleatoria en aras de encender una guerra.

Lo que #PrayForParis demuestra, además una conmovedora condolencia colectiva, es que las vidas de estas personas en medio del conflicto son invisibles. La vida de la víctima del Oriente es tomada por menos, no porque se valore menos su vida, sino simplemente porque vivir en circunstancias, usos, costumbres y religiones incomprendidas nos hace absolutamente ajenos al problema. París no es sólo París, París es la extensión, lo colateral de un conflicto mucho mayor. Las víctimas de París sufrieron una masacre aleatoria en aras de encender una guerra, mientras que los civiles sirios (e iraquíes también, por aquello de que el conflicto sobrepasa fronteras) diariamente están expuestos a bombardeos suicidas, tortura, ataques con armas químicas y fusilamientos por parte del estado, en aras de asegurar un terreno fértil para los grupos extremistas.

Los sirios han quedado atrapados en un cuadro sangriento conformado por el régimen totalitario, grupos rebeldes de oposición, una minoría kurda también violenta y extremistas religiosos.

Los sirios han quedado atrapados en un cuadro sangriento conformado por el régimen totalitario, grupos rebeldes de oposición, una minoría kurda también violenta y extremistas religiosos. Como mexicanos, no hemos conocido jamás una situación similar a la de Siria. Es de agradecerse que por lo menos aquí en nuestro hogar, “violencia sectaria”, “guerra indirecta” (proxy war) son conceptos extraños y lejanos, y que nada apunta a que se conviertan en algo familiar.

El conflicto en Siria está cambiando al mundo como lo conocemos, pues reta las nociones que tenemos sobre minorías religiosas, sobre quién es aliado de quién y quién representa el mayor enemigo, renueva el rostro del refugiado, redefine la escala y las capacidades de los grupos terroristas y parece estar re-dibujando fronteras —territoriales al igual que ideológicas— en su totalidad. Considero más certero el hashtag “El Terrorismo No Tiene Religión”, aforismo que refuerza el argumento de que hay mucho más que comprender dentro del presente conflicto.

Considero más certero el hashtag “El Terrorismo No Tiene Religión”, aforismo que refuerza el argumento de que hay mucho más que comprender dentro del presente conflicto.

París es tan sólo un instante, una fotografía de las fuerzas visibles e invisibles actuando en el problema. Es importante analizar bien esta fotografía, ya que la complejidad de la situación, que he tratado de explicar aquí, favorece las percepciones erróneas de quién “tiene la culpa” y nos puede posicionar en un lado de una balanza que en realidad no debería de existir. Las guerras de hoy son más complejas que antes, puesto que vivimos en un mundo de múltiples polos de poder y una economía global intrincadamente tejida, Siria es un ejemplo perfecto de esto.

El prejuicio contra la población musulmana escala especialmente en Europa, pues crece el miedo de que esta ola de refugiados, más la expansión de los grupos musulmanes extremistas, arrasará violentamente contra el mundo occidental. Pero aún cuando Europa aceptase a los más de 4 millones de refugiados en su territorio, juntos aumentarían tan sólo de un 4 a 5% el porcentaje de musulmanes totales habitando allí. También es cierto que, en indudable e inquebrantable mayoría, casi todos los países del mundo condenan las acciones de ISIS, al-Nusra y demás grupos terroristas. La cuestión es que, salvo estos dos ejemplos, hoy en día es más difícil definir quién es terrorista y quién no; cuestión que se debaten Rusia y Estados Unidos, por ejemplo, y que ha obstaculizado las intervenciones mencionadas.

París nos recuerda que, donde quiera que vivamos, el mundo es un lugar eternamente interconectado e inescapable, y todos somos vecinos de todos.

París nos recuerda que, donde quiera que vivamos, el mundo es un lugar eternamente interconectado e inescapable, y todos somos vecinos de todos. Lo que pase aquí también pasará allá. Los refugiados llegan de Siria a Europa huyendo de la violencia, mientras que en Monterrey llegan los empresarios coreanos en búsqueda de oportunidades para sus jóvenes familias y pasan los migrantes sudamericanos escapando de la pobreza. Assad y sus aliados matan a civiles allá mientras que nuestro estado mata a civiles pobres acá. Las actitudes que tomemos para con nuestros vecinos “diferentes”, que en realidad no son diferentes en absoluto, son esenciales para la construcción diaria de la paz, un tesoro en extremo delicado.

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