Diferente partido, lo mismo de siempre

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Hace poco asistí a un panel en el ITESM donde los dirigentes nacionales del PRI, PAN y MORENA iban a dialogar con los jóvenes sobre los rumbos de cada uno de sus partidos.

Asistí con un una mente objetiva y lista para criticar; no tenía mucha esperanza de Marko Cortés del PAN o Alejandro “Alito” Moreno del PRI pues ya estos partidos tienen discursos preparados y repetitivos. Sin embargo, sí tenía esperanza en que Yeidckol Polevnsky, dirigente de MORENA, tuviera algo diferente que decir y demostrara que en verdad quieren hacer un cambio.

Mi decepción fue absoluta. No pude ni siquiera quedarme a escuchar el panel completo, porque simplemente lo que cada uno de los dirigentes decían eran mentiras, incongruencias y sobre todo comentarios hipócritas con lo que realmente hacen en la arena política, y fue tanta mi desesperación que simplemente salí del evento.

Del PRI y PAN ya no sorprende que hablen sobre ser partidos que defienden la libertad y democracia y que los políticos corruptos no son tolerados. De ellos nos queda decir nada y no me voy a enfocar en ellos, porque no vale la pena analizar su discurso.

Pero Yeidckol dijo dos cosas que no se me van de la mente:

1) Que la percepción de la inseguridad ahora está sesgada porque ahora “los números no se miden como en el pasado” y

2) Sólo los partidos conservadores son los que recortan el presupuesto a los programas sociales

Ambas declaraciones son falsas y solo muestran la cobardía que tienen para aceptar sus errores. No es posible que MORENA se haya lanzado como la “cuarta transformación” y de transformación tenga más negativo que de positivo.

En el primer argumento se puede reflejar en que MORENA es el partido con el inicio de sexenio más violento, pues el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública indica que de enero 2019 a octubre 2019 en materia de homicidio han habido alrededor de 27 mil casos, a comparación del inicio de Enrique Peña Nieto en 2013 con 23 mil y Felipe Calderón en 2007 con 10 mil.

Sobre el segundo punto quisiera realizar unas simple preguntas: ¿si solo los partidos conservadores disminuyen los programas sociales, el hecho de que AMLO haya eliminado comedores comunitarios, recortado presupuesto a hospitales, apoyo a la vivienda y atención a jornaleros agrícolas, entre otros, significa que Morena es conservador?

Entonces Yeidckol, ¿qué es exactamente lo que están haciendo diferente? ¿El decir “abrazos, no balazos”? ¿Criticar cada mañana a los fifís, conservadores o cualquier medio que esté en su contra? ¿O el decir todos los días que son la esperanza de México? Porque para mí las acciones hablan más que las palabras, y aunque AMLO solo lleva un año en mandato, ha tenido otros 12 años para desarrollar un mejor plan. El buscar excusas y deslindarse de su responsabilidad de aceptar que han habido fallos no es justo para los mexicanos que votaron por ustedes creyendo en verdad en un cambio, y es mejor reconocer, aceptar y cambiar que solo desviar los temas controversiales y vivir en una burbuja de felicidad en la cuarta transformación.

El PRI y la corrupción

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Parece que el PRI no aprendió nada de su derrota electoral del 2018 y menos todavía ha sabido analizar sus causas. ¿Será que en este renglón el PAN le lleva unos cuantos meses de ventaja?

 Como lo escribe con mucho tino el editorialista Federico Berrueto, “el tricolor pudo transitar a la democracia, pero no a la probidad; es el partido con más presencia en gobiernos locales, pero también el más desprestigiado”….” Su asociación con la corrupción es el tema y hay casos emblemáticos que se deben encarar.” ¿Empezaremos por Adriancito en Monterrey o por Rosario Robles a nivel federal? ¿Será referencia “Alito” Moreno y su mega residencia en Campeche, y su encubrimiento de Rubén Moreira, el “zar” de la corrupción en Coahuila durante 12 años, cuando menos? 

Poco importa el nombre del ganador de la contienda supuestamente interna, poco importa que se parezca al modelo Peña Nieto, lo que importa es que el PRI no entendió que la corrupción lo hundió y lo relegó a niveles electorales despreciables. El PRI no entendió que la sociedad mexicana está cansada de que “la corrupción somos todos”, que es un fenómeno cultural, y por arte y gracia de Enrique Peña Nieto un sistema de gobierno sin pudor. 

Desde “la renovación moral” de Miguel de la Madrid, hasta el Sistema Nacional Anticorrupción de Enrique Peña Nieto, el PRI, respaldado por el conjunto de la partidocracia,  ha simulado un combate a una corrupción que protegió y gracias a la cual seguía enriqueciendo a sus jerarcas en forma cada vez más indecente y  comprando votos, a un costo cada vez más alto. Al punto que ya no fueron suficientes los desvíos combinados de los Duarte, de Rodrigo Medina y de otros tantos gobernadores para comprar votos. 

El hartazgo ciudadano ya había abierto el camino a AMLO y a Morena. Si lo que pretenden es seguir ordeñando presupuestos locales y estatales, al estilo de Adrián de la Garza que “no sabía” de la relación entre el ex senador Mendoza y su empresa de control de bacheo, es claro que el tiempo se les acaba a la velocidad a la cual se derriten los glaciares de Groenlandia. 

¿Suicida el PRI? ¿Con la consigna de “llévense lo que puedan”? ¿Ya habrán decidido unirse a Morena en un PRIMOR que le quitará la etiqueta de anticorrupción a Morena? 

En este caso, el intento del PAN (¿local o nacional?), a través del foro “Prácticas Éticas que Transforman el PAN que Necesita México” demuestra con mayor claridad que captó el mensaje de la elección del 2018 e intenta una conversión interna y de imagen externa, para recuperar terreno en 2021. 

Faltará ver si es auténtica o simplemente una respuesta a los embates del senador Samuel García hacía la gubernatura 2021. Las apuestas están abiertas. La duda es saber si los ciudadanos seremos los beneficiarios de estos enfrentamientos, o simplemente espectadores de los probables cambios de estafeta. 

Tiene “Alito” Morena una mega mansión de 46 mdp

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El gobernador con licencia de Campeche, Alejandro Moreno, quien aspira a dirigir el PRI a nivel nacional, tiene una mansión en Campeche de más 46 millones de pesos que construyó en un tiempo récord de dos años.

Entre septiembre de 2015 y junio de 2019, mientras estuvo a cargo de la Administración estatal, “Alito” Moreno, como es conocido el miembro del tricolor, declaró ingresos anuales por 5 millones de pesos, por lo que ni sumando todas sus entradas económicas se juntaría el total de la residencia del campechano.

El inmueble tiene 1 mil 900 metros cuadrados de construcción, está ubicada en una zona escénica de la playa de Campeche sobre terrenos que Moreno adquirió entre 2012 y 2015, cuando fue diputado federal por el PRI.

Aunque es una zona de alta plusvalía, pues en el fraccionamiento donde se ubica, el metro cuadrado de tierra tiene un valor de 3 mil 500 pesos y el costo mínimo de construcción es de 12 mil pesos por metro cuadrado, “Alito” en su declaración patrimonial 3de3, aseguró que adquirió a precio de ganga los terrenos, pues pagó entre 595 y 1 mil 645 pesos por metro cuadrado, es decir sólo 6 millones de pesos.

Además de esa propiedad, que abarca todo el frente de una manzana del exclusivo fraccionamiento, en su 3de3 registró la compra de otro terreno de 39 mil metros cuadrados por solo 155 mil pesos.

Cuestionado al respecto, Moreno rechazó dar más detalles con el argumento de que su declaración patrimonial es pública.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, en tiempos de campaña, se refirió a Moreno como un reverendo ladrón.

“Es un gran corrupto, reverendo ladrón, se dedica a comprar votos y vive aquí en una gran mansión, y ahora sí como decía mi paisano Chico-Che: ¿Quién pompó?”, dijo entonces el tabasqueño.

Juntos, esos lotes representan casi todo el frente de una manzana del exclusivo fraccionamiento, el cual tiene vigilancia privada y de acceso restringido.

Previo a asumir la gubernatura de Campeche, Moreno habitaba una casa en el Fraccionamiento Residencial Resurgimiento, cercano al malecón, en la Colonia Montecristo, detrás de un edificio de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El inmueble contaba con tres habitaciones, igual número de baños, con 210 metros cuadrados de construcción y 228 de terreno, con valor aproximado de hasta 3.5 millones de pesos.

Se presume que en 2017, para inaugurar su “nido”, Moreno recibió como invitado a una cena al expresidente Carlos Salinas de Gortari.