En tiempos de coronavirus

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Cómo nos ha cambiado la vida en tan sólo una semana… Hace 14 días sabíamos que existía un nuevo virus que amenazaba la vida de las personas en China, en Europa y en algunas otras partes del mundo, sin embargo era totalmente ajeno a nosotros. El primer caso llegó al país; aún considerábamos que era sólo una persona, que todo estaría bien y seguimos saliendo a la calle a trabajar, a la escuela, a ver a nuestros amigos y familiares. 

Poco nos duraría el pensar que esto era algo lejano y que no nos contagiaríamos. Comenzaron las compras de pánico, se acabaron los antibacteriales, los limpiadores, el alcohol, el papel de baño, las latas. ¿Y el que no alcanzó a comprar por falta de dinero o tiempo? Pues a ver cómo le hace, yo ya aseguré lo mío. 

En Nuevo León, el Gobernador Jaime Rodríguez empezaba a solicitar cuarentena voluntaria y el Alcalde de San Pedro, Miguel Treviño, aislamiento obligatorio. Por el contrario, el Presidente Andrés Manuel López Obrador le decía a la gente que no se preocupara, que saliera a las calles. 

Se cancelaron clases, eventos masivos, reuniones de gobierno; a varias personas les dieron la oportunidad de realizar home-office, a otras les dijeron que debían seguir asistiendo a sus lugares de trabajo, y a las menos afortunadas las despidieron pues, si la economía disminuía, las empresas no serían capaces de pagar los sueldos.

Las familias se reencontraron en sus casas. 30 minutos juntos a la hora de la cena se convirtieron en 24 horas de convivencia, algunas con resultados exitosos, otras considerando comenzar a jugar Big Brother para eliminar miembros del hogar. 

Los padres han tenido que adaptar sus rutinas para atender de tiempo completo a sus hijos, sobre todo a los más pequeños, creando para ellos actividades entretenidas que los ayuden a pasar el rato. Los maestros han tenido que adaptar el contenido de sus clases para poder ofrecerlas en línea, y no sólo los que trabajan en las universidades, sino también los que se ganan la vida enseñando baile, pintura, música, fotografía, o cualquier otra afición que se venga a la mente. 

Los alumnos también han tenido que cambiar sus rutinas adecuando espacios para poder tomar sus materias, pudiendo despertar más tarde de lo normal, arreglándose menos sin el miedo a sentirse juzgados pues, al final, todos están detrás de una pantalla. 

¿Y la vida social? Difícil tener una en este momento. Los restaurantes entregan a domicilio o para llevar; los centros sociales, cines, bares y parques públicos están cerrados; las celebraciones religiosas, sin importar la creencia que se profese, se han cancelado; y el espacio más seguro para encontrarte con otra persona es a metro y medio de ella para disminuir la posibilidad de contagio.

Muchos se preguntan si esto terminará pronto, si después del receso de Semana Santa podremos volver a nuestra vida normal… la respuesta no está clara, tal vez no sea así. Lo que es seguro es que si queremos que esto dure el menor tiempo posible debemos acatar al pie de la letra las indicaciones, no del gobierno, sino de organismos internaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Es difícil, es cierto, lo es para todos; pero más difícil sería si no tuviéramos las herramientas electrónicas que se han desarrollado a lo largo del tiempo. La mejor manera de estar unidos con nuestros seres queridos hoy es permanecer separados. 

Somos fuego, somos valientes, ¡somos historia!

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El pasado 8 de marzo ocurrió un evento histórico en el país: miles de mujeres salieron a las calles a marchar por su seguridad y sus derechos, los que han sido pisoteados una y otra vez por el gobierno. 

Se realizaron 60 manifestaciones a lo largo del país siendo las de mayor concurrencia, de acuerdo con cifras oficiales, las de Ciudad de México con más de 80 mil asistentes, Guadalajara con 35 mil y Monterrey, con una grandiosa cantidad de 15 mil mujeres, un número nunca visto en una movilización feminista en la ciudad. 

Dejando de lado las cifras, en esta ocasión quiero compartirles mi experiencia. En una de mis publicaciones anteriores comenté que soy una mujer que desde hace relativamente poco se siente identificada y comprometida con la causa feminista; es por eso que este 8M viví mi primera marcha. 

Cuando se hizo el llamado al paro del 9 de marzo y se dio a conocer la fecha de la movilización en la CDMX comencé a buscar información sobre la convocatoria de Nuevo León; para mi sorpresa, no encontré nada. Se me hizo algo extraño, pero pensé: “tal vez aún es muy pronto y no sé quién hará el llamado”. Por una semana investigué diariamente, pero al no hallar un evento o una imagen lo dejé de lado. 

Dos semanas antes de la fecha llegó a mi la invitación por medio del Frente Feminista UDEM. Me emocioné mucho pues por fin tendría la oportunidad de manifestarme con mis hermanas feministas. Llamé a mi mejor amiga para preguntarle si me acompañaría, me dijo que sí y lo agradezco inmensamente pues, honestamente, no quería ir sola. 

Una semana antes comencé a arrepentirme. ¿Y si era inseguro? ¿Y si me pasaba algo? ¿Y si no me sentía incluida? Estaba muy nerviosa, no sabía cómo sería, lo que experimentaría, o a lado de quién estaría. Aún el sábado en la noche pensé en escribirle a mi amiga para decirle que no iría, pero no lo hice. 

Llegó el domingo, me preparé, me encontré con mi acompañante y salimos destino a la Explanada de los Héroes. Es casi imposible describir lo que sentí al llegar, tanta alegría, tanto orgullo, pero a la vez tanta impotencia por las que, aunque quisieran, no podían estar con nosotras. 

Lo primero que pude apreciar fue la Fuente de Neptuno teñida de rojo; lagrimas de tristeza rodaron por mis mejillas al pensar que mi sangre podía ser la siguiente en derramarse. Esas lágrimas se transformaron en felicidad pura al llegar al punto de reunión y ver tantas niñas, jóvenes, adultas y mujeres de la tercera edad con pancartas, pañuelos, ropa y maquillaje de los colores característicos del movimiento. ¡No podía creerlo!

Al son de la batucada se entonaban cánticos y se reunían los contingentes. Poco a poco cada uno, siguiendo el orden previamente establecido, se ordenó en la calle para comenzar a marchar. Aún estaba nerviosa, pero tenía en mi mente todas las indicaciones que se habían dado en redes sociales. Mi amiga y yo nos tomamos fuerte de la mano para permanecer juntas pasara lo que pasara y entonces, comenzó…

El miedo se fue, nos convertimos en luchadoras. Caminamos juntas, gritamos juntas, nos protegimos entre nosotras; no éramos sólo dos personas que llegamos en el mismo auto, éramos miles convertidas en una misma, consientes de que nos cuidábamos entre nosotras y que la voz de una, era la de todas. 

Entiendo que no todas las mujeres están de acuerdo con estas manifestaciones, con la forma en la que se hacen, pero tendrían que estar ahí para entender el amor y el apoyo que se siente, para comprender que la causa de una no es la destrucción de la otra. 

Las presentes el 8M marchamos por todas: por las niñas, por las jóvenes, por las adultas y por las ancianas, por las que ya no están, por las que pudieron quedarse, por las que están por venir. Nos movemos porque queremos un México seguro, buscamos un país donde no nos falte una más; nos movilizamos porque estamos convencidas de que, si alguna de nosotras es la siguiente, queremos ser la última.

Rodearme de mujeres empoderadas me hizo sentirme fuerte, ellas me abrazaron y me dieron la bienvenida. Gracias a las que tienen mucho tiempo en esto porque me han inspirado y ayudado a deconstruirme. Y a ti lector/lectora no te pido que estés de acuerdo, pero si que nos permitas luchar, porque cuando logremos estar todas, tú también serás beneficiado.

Seguridad, ¿cuándo responder el país?

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Hablar del Sistema de Justicia Penal Mexicano algunas veces parece broma y es que la prensa, y los mismos informes de gobierno, nos dejan ver inconsistencias entre los hechos y las repercusiones. O, según sea el caso, los protocolos necesarios no se llevan a cabo correctamente por lo que una sentencia puede ser derogada y los criminales liberados. 

¿De dónde viene la idea de hablar de este tema? Esta semana los medios de comunicación y las redes sociales tuvieron su lupa en varios casos, entre ellos dos de los que hablaré a continuación: la reapertura del caso del “asesino de Cumbres” Diego Santoy, homicida de los hermanos Peña Coss de 3 y 7 años, y la tortura, violación y asesinato de la niña Fátima de 7 años. 

El 14 de febrero los neoleoneses y el país entero amaneció con la noticia de que los abogados de Diego Santoy Riveroll ganaron un amparo que anula la condena de 138 años que recibió por los crímenes de asesinato de los hermanos Peña Coss, intento de asesinato de su exnovia Erika Peña Coss y secuestro de Catalina Bautista, la trabajadora del hogar de la colonia Cumbres. 

¿Por qué el caso de un criminal convicto será reabierto y se dictará una nueva sentencia? Porque no existe constancia de que al realizar los careos del caso estuviera presente la defensa de Santoy, por lo que se habría violado su derecho previsto en el artículo 20 Constitucional a un debido proceso. 

Eso quiere decir que después de casi 14 años del crimen y nueve de la sentencia alguien se percató de un error en los interrogatorios cara a cara por lo que se tendrán que realizar nuevamente. Esto podría afectar la sentencia que ya de por si se había reducido a 71 años por buena conducta. Siete careos están programados para el próximo 28 de febrero a partir de las 09:00 horas. 

La Fiscalía de la Ciudad de México está trabajando en el caso de la niña Fátima que fue reportada como desaparecida el 11 de febrero y encontrada cuatro días después dentro de un costal. Es bien valorado lo que las autoridades están logrando sin embargo sus métodos pueden ser ampliamente cuestionados. 

¿Qué las autoridades se negaron a recibir la denuncia de desaparición? ¿Qué los videos donde se muestra el rostro de quien sustrajo a la niña de la escuela fueron revelados posterior a su muerte? ¿Qué el neoliberalismo es culpable de los feminicidios? No hay manera de borrar estas dudas, ni de cambiar lo que ya se hizo, pero sabemos que si es posible condenar a los responsables de esta muerte. 

Esta vez no se debe tomar a la ligera el asesinato de una menor. ¿Tenemos que recordar el caso Paulette? La niña de 4 años que fue reportada como desaparecida y nueve días después encontrada muerta a los pies de su cama. Sus padres y niñeras fueron detenidos como principales sospechosos, se buscó por toda la casa, más de 200 personas entraron al cuarto de la pequeña, reporteros y policías incluidos, hubo una confesión… 

Y, ¿cuál fue la resolución de este posible crimen? Cuando encontraron a la pequeña envuelta en sábanas manchadas de sangre con un pijama que se puede ver doblada en la esquina de la cama durante una entrevista se decretó que su muerte se debió a una asfixia accidental que ocurrió porque la niña cayó por un espacio entre el colchón y la estructura y no pudo pedir ayuda pues sufría de discapacidad motriz y de lenguaje.

Yo quisiera hablar del sistema de justicia y sentirme segura, sentir que nuestros niños, jóvenes, adultos y ancianos están seguros, pero esto no está sucediendo. Señor presidente, todos los mexicanos le pedimos que invierta en seguridad, que haga controles de confianza y que se modifiquen los sistemas de denuncia. Eso como mínimo… 

Quiero tener la confianza de salir a la calle y saber que voy a regresar. Quiero sentir que mis futuros hijos van a estar seguros y que nunca voy a temer al verlos alejarse de mi puerta. La seguridad es un derecho humano y una responsabilidad del Estado. ¿Acaso exigirla es demasiado?

El Espacio nos pertenece a todos

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¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar en lo importante que es para una ciudad contar con espacios públicos de calidad? Honestamente yo no, por lo menos no tanto como debería hacerlo. 

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a un evento donde se habló del espacio público y una de las ponentes, Ximena Peredo, dijo una idea que me dejó marcada pues no había reflexionado en que entre dos factores que me rodean existe una relación. La cito a continuación:

“Creo que si dignificamos nuestro espacio público vamos a atender todo. Para mi, arreglar las banquetas es un problema que va a afectar positivamente la percepción de seguridad; vamos a volver a salir, vamos a discriminar menos, porque el espacio público es donde todos valemos igual. En el mall no todos valemos igual. En el espacio público otra vez volvemos a ser sociedad, en el parque donde no pagamos para entrar”. 

Antes de continuar daré un contexto para que ustedes, mis lectores, se den una idea del impacto que me causó esa frase. ONU-Hábitat definió en 2015 el espacio público como: “lugares de propiedad pública o de uso público, accesibles y agradables por todos de forma gratuita y sin afán de lucro. Esto incluye calles, espacios abiertos e instalaciones públicas.”

Cuando encontré esa definición e intenté trasladarla a mi vida obtuve resultados prácticamente nulos. Tengo carro, y normalmente me desplazo en él, por lo que pocas veces tengo la necesidad de caminar. Cuando se trata de hacer ejercicio pago un gimnasio, por lo tanto, mi conocimiento de parques cercanos a mi casa es casi inexistente. Siempre estudié en escuelas privadas y cuando debía ir a la biblioteca asistía a las de esas instituciones, por esa razón no tengo conocimiento de la calidad de las instalaciones de escuelas públicas o de si cerca de mi hogar hay alguna biblioteca del municipio. 

Que mal me sentí cuando caí en cuenta de que yo, definiéndome como una persona que busca la igualdad de derechos, de oportunidades y una sociedad unida que pueda hacer cambios positivos, no me he dado la oportunidad de convivir con mi comunidad más que cuando realizo voluntariados y actividades con la parroquia a la que asisto.

Y es que Ximena tiene toda la verdad diciendo que en el espacio público valemos igual y nos convertimos en sociedad. No todas las personas tienen la oportunidad de asistir al cine o a un concierto, o de ir a un centro comercial a comprar. Incluso en las personas que asisten hay diferencias pues algunos tienen mayor poder adquisitivo que otros y se nota en las bolsas de compras que cargan. 

Pero cuando vas al parque, cuando caminas por la calle, todos somos iguales. ¿Acaso un niño en los juegos infantiles excluye a los demás por su forma de vestir o de hablar? No, porque el hecho es que están ahí jugando, igual que él. ¿O acaso al caminar para tomar el metro o el camión una persona le dice a otra que se retire porque no pertenece a ese lugar? No, porque justo en ese sitio, en ese presente, son iguales y se enfrentan a lo mismo. 

Sin espacios públicos nos convertimos en ciudades segregadas, con líneas divisorias claras que van desde el género o la situación económica hasta la religión o la raza. Sin espacios públicos se limita la movilidad de los ciudadanos, crece la tensión social, aumenta la delincuencia, se promueve la inequidad, disminuye el desarrollo económico y se deja de pensar en problemas del medio ambiente como la calidad del aire.

Es cierto que el reto de mantener los espacios públicos le toca a los municipios, pero nosotros también tenemos un papel primordial en su cuidado. Salgamos a la calle para observar cómo estamos, pensar en cómo queremos estar y reclamar lo que nos toca. Asistamos a actividades que nos ayuden a reconstruir los parques y las calles. No seamos indiferentes cuando no nos afecta porque la ciudad nos pertenece a todos, no a unos cuantos. 

Contaminación a la vista

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¿Observaste el horizonte la última semana? ¿De qué color era el cielo? ¿Pudiste ver los cerros? ¿Los edificios altos eran claros? ¿Sentiste complicaciones al respirar?

Si vives en el Área Metropolitana de Monterrey te habrás dado cuenta de que la calidad del aire de la ciudad no ha sido óptima. De hecho, por lo menos nueve de las 13 estaciones del Sistema Integral de Monitoreo Ambiental (SIMA) han registrado mala calidad del aire y más de 100 puntos IMECA los últimos días.

Para los ciudadanos que todos los días salimos a trabajar, a hacer compras, a dejar niños a la escuela o a hacer ejercicio es fácil notarlo y es que es imposible ver con claridad lo que tenemos a más de dos metros de nosotros. Además de esta lamentable situación, las enfermedades del sistema respiratorio han crecido exponencialmente; yo, por ejemplo, no he dejado de toser desde que inicio el año y mis familiares con alergias han sufrido mucho.

La situación ya ha sido denunciada en redes sociales por diversos usuarios tanto con palabras como con fotografías y videos. Personas de todos los municipios están preocupadas por lo que sucede; la sociedad civil, a través del Observatorio del Aire de Monterrey y Reforestación Extrema, entre otros colectivos, han presionado al gobierno para tomar medidas urgentes.

Incluso, encontré algunas peticiones en Change.org para realizar diversas acciones en pro del medio ambiente como la propuesta por +O2 la cual propone crear jardines verticales que estén financiados por la sociedad organizada y la iniciativa privada.

El problema está más claro que el agua, sin embargo, parece que quien puede tomar verdaderas decisiones lo está tomando a la ligera, me refiero al Gobierno del Estado. Contrario a atender las peticiones y reclamos de la ciudadanía, la Secretaría de Desarrollo Sustentable, a cargo de Manuel Vital, ha justificado los días de contaminación con la escasez de lluvias.

Y mientras se dan estas explicaciones, las redes sociales del estado defienden las mejoras en la calidad del aire del año 2019. Un claro ejemplo es la publicación que realizó la cuenta de la Secretaría de Economía y Trabajo @SedetNL en Twitter el pasado 9 de enero donde se puede apreciar una imagen del periódico Oficial del Estado Nuevo León Asciende con el encabezado “Respira Nuevo León mejor aire”.

La realidad es que la norma NOM-172 Semarnat 2019 está a punto de entrar en vigor y el Estado tiene que hacer algo al respecto. La Secretaría de Desarrollo Sustentable convocó el pasado martes a realizar mesas de trabajo para realizar modificaciones al Programa de Respuesta a Contingencias Atmosféricas de la entidad.

Uno de los grandes cambios anunciados después de la primera reunión y que se aplicará a partir del 20 de febrero de este año es que se reducirán los tiempos de medición de calidad del aire pasando de 24 a 12 horas. Además, se prevé que el Comité integrado por autoridades estatales, municipales, federales, cámaras empresariales y diputados locales se reúna al menos dos veces más previo a la entrada en vigor de la normativa para definir los nuevos lineamientos que regirán en el Estado.

Mientras esto sucede tendremos que seguir observando el gris panorama y evitando los exteriores para disminuir las probabilidades de enfermedad. ¿Será posible que los índices de contaminación disminuyan en Nuevo León?

2019: Un Año de Cambios

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La última semana de año es maravillosa, huele a navidad, se abren los presentes, hay comida al por mayor, se espera ansioso el nuevo año. Muchas familias aprovechan estos momentos para estar unidos ya que el trabajo, la escuela u otras situaciones, son factores que los mantienen alejados.

En este momento las personas suelen hacer un recuento de su año, analizan las cosas buenas y malas, además de hacer una lista de propósitos para iniciar el día uno de 365 (en este caso 366) con una meta a cumplir. 

Desde el año pasado, además de hacer una retrospección en mi vida, hago una de mi comunidad y mi país para saber en que acertamos, fallamos y como podemos mejorar. A continuación comparto un resumen de mi reflexión. 

2019 fue un año lleno de cambios y transformaciones políticas que marcaron nuestro país. 

En enero, el gobierno decidió lanzar su estrategia contra el “huachicol” por lo que diversos ductos que suministraban combustible al país fueron cerrados; esto ocasionó desabasto y lejos de organizarnos como comunidad para que todos tuvieran acceso al producto, decidimos ver por nosotros y llenar los tanques de todos los autos del hogar aunque no fueran necesarios. 

Sin duda alguna, este año fue el marco de una crisis de seguridad que acabó con la vida de miles de personas, algunas en batallas por territorio, otras por el simple hecho de ser lo que son. Los feminicidios estuvieron a la orden del día y pareció que el gobierno no estuvo ni un poco preocupado por hacer justicia. ¿Cómo respondió la comunidad? Manifestaciones, marchas, bailes y cánticos. Es cierto, algunos monumentos fueron lastimados; los políticos le dieron más importancia a esto que a los reclamos.

Octubre fue un mes fallido, el operativo militar para detener a Ovidio Guzmán López desencadenó balaceras, bloqueos y enfrentamientos entre militares y narcotraficantes. El Cártel de Sinaloa fue más fuerte que el gobierno y el gabinete de seguridad tomó la decisión de liberarlo. ¿Le abrimos la puerta a otra clase de fuerza?

El gobierno mexicano le dio asilo político a Evo Morales, situación polémica. Además, en noviembre, presuntos miembros del crimen organizado masacraron a integrantes de la familia LeBarón; un día después Donald Trump ofreció su ayuda para limpiar al país de los maleantes. Tiempo después se confirmó que Estados Unidos planeaba considerar a los cárteles mexicanos como terroristas, lo que permitiría que este país desplegara comandos armados sin autorización en nuestro territorio. 

A pesar de tantas cosas negativas que sucedieron en el país y en el estado, en el mes de noviembre, saliendo de mi trabajo, volteé al Cerro del Obispado, vi la bandera ondear y me di cuenta de lo enamorada que estoy de México. Es mi nación, son mis símbolos patrios, mi cultura, mi música, mi gastronomía, mi gente, y yo represento todo eso día con día, sin importar donde este. 

Este año que acabó estuve más pendiente de lo que sucedió a mi alrededor, este año decidí levantar mi voz ante las injusticias, este año comencé un cambio de hábitos, este año ayudé a transformar el pensamiento de mi familia y amigos en algunos temas sociales y políticos, este año fui mejor ciudadana. 

Pero la labor no terminó, en este próximo año me comprometo a ser mejor ciudadana, a involucrarme más en mi gobierno y a ayudar a otros a involucrarse, a hacer más que escribir y hablar cuando algo no me parece correcto, a apoyar causas sociales con las que me identifique, a ser mejor hija, hermana, compañera, amiga y novia, porque estoy convencida de que el cambio positivo comienza con pequeñas acciones que contagias a los demás. 

Y a ti, que llegaste hasta aquí, te invito a que te pongas un propósito que ayude a mejorar tu entorno. Yo estoy segura de que poco a poco podemos transformar nuestra comunidad para cambiar una ciudad, y la suma de estas podrá restaurar el país. 

¿Seguiremos esperando?

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Es complicado tomar el estandarte de una batalla, aún más cuando las personas que están a tu alrededor no te permiten hacerlo, ¿o no?

Soy una mujer que, desde hace relativamente poco, se siente identificada y comprometida con la causa feminista, más aún en temas de seguridad y equidad; sin embargo, no tendía a emitir opiniones públicas sobre este tema. Lo que si hacía era demostrar mi postura a quienes me rodean con pequeñas acciones pues soy fiel creyente de que un hecho vale más que mil palabras. En resumen, actuaba desde mi trinchera.

El cambio de horario transformó mi comportamiento. A los pocos días tuve que ir al centro de Monterrey, después de mi trabajo, a comprar un material para manualidades; llegué a las 6:30, el sol ya se había ocultado. Al bajar del carro me sentí indefensa, insegura.

Nunca había experimentado la sensación de tener miedo por ser mujer, de verdad estaba asustada de que algo pudiera pasarme estando sola. Incluso consideré regresar a casa y esperar al fin de semana para ir con luz de sol, pero me quedé, con temor realicé mis actividades y continué mi camino.

Ese día despertó algo en mí. Sí, las acciones valen más que las palabras, pero la unión de voces es la que le da poder y visibilidad al movimiento que busca mi seguridad.

Las manifestantes chilenas lo entendieron perfectamente cuando entonaron el cántico “Un violador en mi camino”.  Y ellas hablaron por todas: por las mexicanas, las peruanas, las colombianas, las españolas, las francesas, las alemanas, las turcas, las indias, por las mujeres del mundo que no pueden salir a la calle sin preguntarse si volverán a casa.

Tenemos miedo. ¿Por qué? Porque los gobiernos no pueden garantizar nuestra seguridad, porque los violadores y feminicidas no son atrapados y enjuiciados, porque, aún con todas las evidencias sobre la mesa, los intereses económicos de un hombre son más poderosos que la integridad y la vida de una mujer, porque nos han hecho sentir débiles y sin oportunidades.

Hacemos manifestaciones organizadas, pacíficas, con bailes y cantos y ¿qué sucede? Nadie nos escucha. Pero que no se pinta una pared porque los medios, además de los funcionarios públicos y miembros de la comunidad, voltean para tacharnos de irreverentes, histéricas y berrinchudas.

Hoy las mujeres tenemos un “himno” que le está dando la vuelta al mundo, pero, ¿qué ha sucedido en México? Nuestros compatriotas han hecho de esta pieza una burla que se baila en los antros y fiestas, o que, en Monterrey, Fuerza Civil utiliza para castigar y denigrar a los detenidos. A todos los que hacen un uso diferente de este cántico, ¿acaso no consideran que defender la vida de las mujeres es una causa correcta?

Estamos cansadas y queremos un cambio positivo. No buscamos privilegios, ni estar por encima de nadie. Lo único que queremos es lo que por ley nos corresponde, que el gobierno haga su trabajo.

Mujer: levántate, grita, pelea por lo que deseas. No tienes que marchar para ser parte del movimiento, basta con que compartas con los demás las causas de tus reclamos y busques la manera de cambiar algo, lo que esté a tu alcance.

Hombre: sé solidario. No te burles de nosotras, ni de lo que hacemos, ni de lo que queremos. Intenta ponerte en nuestros zapatos por lo menos una vez y legitimiza nuestro llamado con tus compañeros. 

Esta es una pelea urgente, de todos: así como ayer fueron Abril, Daniela, Emily, Alicia, Laura o Claudia, entre miles de mujeres más, mañana puedo ser yo, tú, nuestra madre, hermana o novia. ¿Seguiremos esperando?

Legítima Defensa: ¿Estamos preparados?

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Imagina esta escena: Te encuentras en tu negocio, el que con tanto esfuerzo has puesto en marcha. Las cosas al fin van bien, las ventas crecen, las deudas disminuyen, estás feliz. Un día, al atardecer, alguien toca tu puerta; una empleada se acerca a abrir pero es repentinamente empujada por una mujer. Detrás de ella, una persona con un arma de fuego en su mano entra al local y comienza a amenazar a los presentes para conseguir dinero y algunos objetos. Tienes dos opciones, entregar lo que te piden para no ser lastimado o enfrentar al atacante… ¿Tu qué harías?

Decenas de ladrones han salido ilesos y beneficiados de estas actividades, sin embargo, este no fue el caso de Jorge Alejandro Banda Ramos quien, el pasado 8 de noviembre al intentar asaltar un negocio enfrente de la Universidad Regiomontana (U-ERRE), murió mientras intentaba escapar del lugar con tres balas en su cuerpo. Ahora el tirador enfrenta un juicio por homicidio mientras el Congreso decide si aprobar o no una reforma al artículo 17, fracción III, del Código Penal de Nuevo León, una extensión a las aplicaciones de la legítima defensa.

Y ¿qué es eso? La legítima defensa es la capacidad de realizar una acción que tiende a ser penada en pro de la protección personal, de la familia, de los bienes o del honor de un individuo. Esta exime de su responsabilidad al autor y le permite reducir e incluso evitar el castigo que le sea asignado.

Este concepto es relativamente nuevo en el Código Penal de Nuevo León. En mayo del 2017 el Congreso local aprobó una reforma al artículo 17 de la mencionada ley la cual permite a cualquier ciudadano privar de la vida a quienes traspasen o pretendan traspasar sin autorización la propiedad donde se encuentre él o su familia dando como resultado un peligro inminente.

El legislador panista e impulsor de la iniciativa Marcos Mendoza Vázquez argumento, en ese momento, que ante la inminente ola de inseguridad a la que se enfrentaba el Estado, era necesario ayudar a las personas a protegerse legalmente para lograr salir impunes del ilícito.

Hace unos meses el tema volvió a la mesa. La diputada Claudia Caballero, en representación de la bancada del PAN, presentó en febrero al Congreso local una nueva reforma al Código Penal del Estado que pretendía ampliar el alcance de la legítima defensa con arma de fuego. A finales de octubre, la Comisión de Justicia y Seguridad aprobó amplificar su alcance a los trabajos y negocios con el fin de defender el patrimonio del afectado. Se propuso también poder hacerlo dentro del automóvil, sin embargo, la propuesta fue desechada. 

Ahora solo falta que el pleno del Congreso apruebe la reforma del artículo 17, fracción III. Aunque la sesión para tomar una decisión respecto a este tema se ha programado, los diputados se han visto en la necesidad de atrasarlo debido al tiempo que se llevó el análisis del informe de gobierno de Jaime Rodríguez.

Si pensamos en una resolución, lo más seguro es que la modificación sea aprobada sin mayores problemas pues, aunque los legisladores de Morena, PVEM y MC ponen resistencia, las bancadas del PRI y PAN, con mayoría de asientos, adelantaron públicamente que darán su voto a favor.

La verdad es que la gente está harta de que lo roben, lo golpeen y lo ataquen, y la inminente falta de seguridad en los municipios hace pensar que la única opción que se tiene para sentirse a salvo es tomar la justicia en manos propias. Pero ¿estamos preparados para este cambio? Las voces expertas dicen que tener acceso a armas no es la solución a la violencia, menos si quien la porta no sabe utilizarlas o es incapaz de controlarse al sentir emociones intensas.

Habrá que esperar a que el Congreso tome una decisión, después se deberán de revisar los detalles e interpretaciones de la ley y, posteriormente, adoptarla con medida. Sólo queda recordar que la legítima defensa no es un permiso para matar y tampoco evita que quien la ponga en practica enfrente un juicio, únicamente le ayuda a no ser detenido al momento como un homicida.

Si la Seguridad Fuera un Juego, Seguro también se Perdería

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Los días pasan y cada vez más ciudadanos mexicanos dejan de sorprenderse ante las decisiones y contradicciones del monarca de la 4T, Andrés Manuel López Obrador, y su “experimentado” gabinete. 

Que si es una ley, o planes de infraestructura, una nueva política pública o su manera de atentar contra la economía nacional. Pienso que, aunque irrazonables, estas cosas pueden ser soportadas por la población y modificadas a través del tiempo para que sean alternativas que verdaderamente beneficien a los directamente involucrados y a todo el país. Sin embargo, hay un tema con el que no se puede jugar, ni se puede experimentar o dejar a la suerte: la seguridad. 

El 17 de octubre de 2019 será un día recordado por los culichis, por todos los mexicanos y probablemente por diversas naciones del globo, al menos durante el sexenio de López Obrador, por los acontecimientos efectuados durante la fallida captura de Ovidio Guzmán López “El Chapito”.

Evidentemente ese día tuve mi opinión sobre la acción del gobierno de soltar a un criminal, y aunque pensé que todo mi círculo social estaría de acuerdo, me encontré con otros puntos de vista que escuché con atención y me parecieron medianamente válidos por lo que dejé un poco el tema de lado y evité expresar mi descontento a las grandes masas que coexisten en internet. 

Pero las declaraciones realizadas por el Presidente, el Secretario de la Defensa Nacional, el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana y demás participantes de la mañanera del pasado 30 de octubre cruzaron el límite pues expusieron la falta de planeación de las autoridades encargadas de brindar seguridad. 

Y eso no es todo, se puso al descubierto a un mandatario que aún estando consiente de la zona de guerra en que se había convertido Culiacán, decidió viajar a Oaxaca quedando completamente incomunicado, como si se estuviera escondiendo. Ah, y para acabar, se clarificaron la serie de mentiras que se dieron esa noche como que la captura se realizó después de un patrullaje de rutina o que se había actuado por cuenta propia y no por una orden de extradición. 

Hoy, más que hablar de si se salvaron o no vidas al liberar al capo, es necesario cuestionar a las autoridades acerca de su incompetencia al efectuar (¿o será a la hora de planear?) un operativo de ese nivel.

¿Cómo es posible que la Guardia Nacional estuviera presentando su informe para sustentar una orden de cateo en la Fiscalía General de la República de la capital al mismo tiempo que las fuerzas federales llegaban al lugar donde se efectuaría la aprensión? ¿O que el “grupo antinarco” haya tomado la decisión de iniciar la operación simplemente porque observaron al blanco y estimaron que se podía llevar a buen fin? ¿O que nadie se aseguró de que los grupos del “círculo externo” ya estaban en posición para permitir el traslado de Guzmán? 

La seguridad nacional no es un juego de batalla naval, no se debe actuar con los ojos cerrados o por simple corazonada. Y si ya erraste, no se le miente a la población sobre lo ocurrido simplemente porque no se tienen los datos completos. ¿acaso no existen los correctos canales de comunicación dentro de las secretarías de gobierno? 

Pero los medios de comunicación, es decir la prensa “fifi” y conservadora, fueron los culpables de la difusión de falsa información, eso lo dejó muy claro López en la mañanera del 30 de octubre, porque como siempre, él tiene otros datos.

“Ninguno”, ya no será la respuesta

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Durante mi vida he conocido a parejas jóvenes con relaciones considerablemente duraderas, hablo de noviazgos que han o habían sido estables por un mínimo de dos años y un máximo de siete previo a comprometerse. 

Tuve gran contacto con una de ellas; a la chica la conocí en una actividad extracurricular y en algún punto me presentó a su novio. Ambas personas responsables, respetuosas y cariñosas, sin ninguna intención de dañar al otro. Salí con ellos algunas ocasiones y verdaderamente no los concebía separados. 

Poco después de cumplir tres años juntos, buscaron darle un giro a su relación pues consideraron que cayeron en la rutina; de entre las opciones que propusieron, eligieron el sexting. Cabe aclarar que, en su momento, mi compañera me compartió esta información y hoy está de acuerdo en que cuente su historia. 

Comenzaron siendo redacciones de situaciones eróticas, después de acciones que se prometían hacer cuando estuvieran juntos. Poco a poco escaló a fotografías y videos en ropa interior y finalmente a desnudos totales. El ejercicio transcurrió sin problemas, ellos se sentían felices y el material estaba resguardado bajo sus promesas de no compartirlo e incluso eliminarlo. 

Por azares del destino me separé de ellos, pero hace poco tuve la oportunidad de coincidir de nuevo con la chica. Me sorprendió saber que después de seis años de relación, ahora está soltera; sin embargo, lo que me contó después me dejó sin palabras. El corazón se me hizo pequeño cuando, en medio de lágrimas, compartió conmigo que algunas de las fotografías y videos que ella compartió con su pareja estaban ahora en internet: las imágenes con ropa en sitios de citas y las grabaciones de su cuerpo desnudo en páginas de pornografía.  

¿Qué consuelo le das a una persona que fue traicionada de esa manera? ¿Qué con toda la confianza y pleno consentimiento compartió con alguien su cuerpo con la promesa de que nadie más lo vería? Ninguno. 

Y ¿qué castigo existe para las personas que difunden contenido erótico o sexual en internet o redes sociales sin autorización de la víctima? Hasta hace poco menos de un año, ninguno. 

El 26 de noviembre del 2018 el Congreso de Nuevo León aprobó penalizar a quienes, a modo de venganza, difundieran contenidos inapropiados sin consentimiento del afectado. Mantener o no una relación afectiva, sentimental o de confianza con este no era un impedimento para aplicar la sanción. 

Ivonne Bustos, diputada del Partido Verde Ecologista de México, propuso modificaciones al Código Penal en sus artículos 271 y 292. Estas contemplaban hasta cuatro años de prisión y penas monetarias desde los 70 mil 688 pesos y hasta los 176 mil 720 pesos. Además, si el material difundido era de un menor de edad, la sanción sería más severa. 

Una nueva iniciativa en la materia, presentada por el coordinador de la bancada de Morena, Ramiro González, junto a Olimpia Coral Melo, fue aprobada en el Congreso local el pasado 15 de octubre. Con 33 votos a favor, la pena a quienes difundan contenidos sexuales en la red aumentará a ocho años. 

La llamada Ley Olimpia modifica el artículo 271, bis 5 del Código Penal estatal y recalca que la sanción se aplicará a cualquier persona que comparta o venda contenido íntimo de un individuo sin su autorización, aún cuando no lo conozca. 

Esta reforma llega, de acuerdo con información del Frente Nacional para la Sororidad, en un contexto en el que siete de cada 10 videos sexuales en internet se difunden sin consentimiento de la víctima e incluso sin su conocimiento de que el material existe pues son grabaciones, por ejemplo, de baños públicos que se llegan a vender hasta por 300 pesos. 

Nuevo León acaba de sumarse a otros estados como Querétaro, Chiapas y Oaxaca que castigan este delito. La violencia de género es real y este es solo un pequeño paso para que las mujeres se sientan más seguras en la calle y con las personas a las que consideran importantes.