#EspacioPúblico: “Peatones seguros en una ciudad de autos”

Comparte este artículo:

Desde hace cerca de seis años, la organización a la que represento se ha dedicado al tema de movilidad peatonal. En un inicio se enfocó al tema más recurrente que encuentra un peatón en la ciudad: autos estacionados sobre el espacio público dedicado al peatón. Pero pronto nos dimos cuenta que el problema era mayor.

Con el tiempo hemos expandiendo nuestra participación hasta formar parte de consejos consultivos ciudadanos, como miembros de la plataforma de evaluación “Alcalde, ¿Cómo Vamos?, sugerir reformas a reglamentos municipales, apoyar en proyectos distritales y académicos y hoy aquí participando en este foro exponiendo nuestra perspectiva de cómo se vive hoy esta ciudad y poder ayudar en el proceso de este proyecto de ley.

Ser peatón en una ciudad como Monterrey es un reto que muchos realizan cada día, pero que también es una situación que muchos se niegan a ver. Una ciudad que por años ha dado preferencia a todo aquello relacionado con el automóvil privado difícilmente voltea a ver las necesidades de peatones , no entiende que la infraestructura es para cualquier usuario de la calle, que la ciudad mueve personas y no está hecha únicamente ( aunque así lo parezca) para trasladar autos.

En esta ciudad se aplauden los proyectos que privilegien la velocidad, el flujo continuo de autos y pone en duda la efectividad de proyectos que favorezcan a peatones y ciclistas y con mayor razón si eso implica quitar carriles, cajones de estacionamiento o incluir semáforos.

Peatones a diario caminan por banquetas en malas o muy malas condiciones, cruzan calles sin pasos peatonales claramente marcados, esperan el transporte público en lugares riesgos y en ocasiones bajan del transporte en segunda o hasta tercera fila de una avenida para después esquivar autos que invaden banquetas, espacios para personas con discapacidad, esquinas y rampas.

Ayer me quedé tarde leyendo el documento de la Ley General de seguridad vial con el que hoy estamos trabajando. Lo considero valioso por ser una ley enfocada a salvar vidas, quisiera compartir algunas de las experiencia que hemos tenido en estos años y que de alguna manera, espero, sean vistas para enriquecer el proyecto.

Algunas cifras nos ayudan a visualizarlas las condiciones de seguridad para el peatón. Siendo concretos, de acuerda a la última encuesta “Así vamos 2018”, realizada por la plataforma “Alcalde, ¿Cómo vamos?”, en la ciudad de Monterrey alrededor del 85% de los encuestados consideró que las banquetas se encuentran dañadas y con obstáculos y solo un 35 % percibe cruces peatonales adecuados para los traslados a pie.

De acuerdo al Informe sobre la Seguridad vial 2017, la gran mayoría de los hechos de tránsito que involucran fallecidos en el estado, más del 90 %, se dan en el área metropolitana de Monterrey. Pero el caso específico de la ciudad de Monterrey es alarmante ya que cerca del 56% de las personas fallecidas en hechos de tránsito fueron Peatones. Y por otro lado la mayor parte de los egresos hospitalarios son generados por ocupantes de medios motorizados, especulando un poco, los peatones ni siquiera llegan al hospital.

La seguridad para el peatón, en la actualidad, es una carrera de obstáculos muchas veces ocultos, en la que muchos participan para llegar a sus casas, trabajos o escuelas y algunos no llegan a la meta.

La seguridad vial es un tema prioritario si queremos que esta ciudad cambie en su estilo de vida y realmente se vean acciones acordes a la jerarquía de movilidad que hoy ya está por escrito en manuales y reglamentos pero poco llevada a la práctica.

Un tema que veo de gran importancia en la ley es la parte de la gestión de infraestructura, en específico la municipal. Muchos de los temas que la ley marca ya se tratan en reglamentos locales o se manejan en los discursos de ejecución de obras.

Calles completas, accesibilidad, jerarquía de movilidad, ciclovías, escala humana no es algo nuevo.

Pero que se conozcan los temas no quiere decir que se ejecuten correctamente.

La falta de estándares de calidad al ejecutar obras públicas, falta de empatía con los usuarios, presión por finalizar una obra y recursos limitados que siguen siendo aplicados con prioridad al enfoque automovilista da como resultado obras que en lugar de favorecer la seguridad la pueden dejar peor.

Una rampa de accesibilidad mal aplicada, falta de señalética en calles, incorrecta aplicación de colores en los cruces de una ciclovía, la mala ubicación de una parada de transporte o la falta de mantenimiento físico y la impunidad en el cumplimiento del reglamento de tránsito en una calle peatonal son algunos ejemplos de lo que al realizarse inadecuadamente, en lugar de ayudar a salvar vidas las pueden poner en riesgo. Estas cosas suceden, lo hemos visto en muchas ocasiones, siempre buscamos la forma de hacer las observaciones a quienes las realizan, sin embargo al señalar las fallas es común escuchar justificaciones como: “es con lo que contamos”, “lo sabemos pero no teníamos material”, “había que salir en los tiempos marcados” ó “Ya después se corregirá” (cosa que rara vez sucede) .

Este me parece el reto más importante de esta ley. Que al llegar a la gestión de infraestructura por parte de los municipios se cuente con los candados necesarios para que estándares de calidad se cumplan y se logren los objetivos de generar infraestructura segura a los usuarios del espacio público y de no ser cumplidos , se ejerzan sanciones.

Y lo anterior no lo cerraría únicamente al trabajo de obra pública municipal. Hay también un reto importante para los departamentos de Desarrollo Urbano con la construcción privada, que olvida integrar a sus proyectos el espacio público marcando diferencias entre lo que está al interior de un predio, cómo si los usuarios de la obra jamás usaran el exterior, especialmente en zonas preexistentes, en las que se promueven proyectos que generen mayor número de peatones cómo son los proyectos para El Centro de Monterrey.

Así es esta ciudad, así la hemos construido y en nosotros está también cambiarla. No será sencillo pero lo que vale la pena rara vez es fácil.

Hoy somos un estado, y en específico “Un área metropolitana”, con un alto número de hechos viales en los que se pierden vidas a pesar de contar con infraestructura, reglamentos y programas de prevención. 

Mi conclusión es que no hay ley que por sí sola salve vidas. Para que se salven vidas se requiere de una ley clara y precisa y ésta lleva buen camino, procesos auditables que ayuden a que la ejecución de la ley no pierda en el camino el espíritu para el cual fue hecha, reglamentos en los que quepa la certeza que sus usuarios han entendido y serán verdaderamente cumplidos y de ser necesario se sancione debidamente, pero sobretodo se necesita de ciudadanas y ciudadanos conscientes que al seguir reglas de convivencia en las calles se convierten en agentes de seguridad . Las vidas no se salvan por escrito, se salvan con actos.

Texto Presentado por Eduardo Quintanilla, representante de la Organización La banqueta se respeta en el Foro Regional de la Ley General de Seguridad Vial realizado en Monterrey el 4 de Marzo de 2019.

#EspacioPúblico: “Así vamos. Así nos movemos: Peatones haciendo camino”

Comparte este artículo:

Si en la pasada entrega inicié con una frase del cantautor Jorge Drexler, ahora lo haré con una de Serrat inspirada en versos de Antonio Machado: ‘Caminante no hay camino, se hace camino al andar’.

Inspiradora frase si eres peatón en esta ciudad. En Monterrey no hay banquetas, se improvisan al andar. 

La encuesta “Así vamos 2018” nos da un panorama de cómo es la movilidad peatonal en el área metropolitana de Monterrey. Los hallazgos no son los más favorables pero son terribles si vemos en específico el municipio de Monterrey.

El 82.5% de los encuestados considera que las banquetas del municipio están en malas condiciones, el 85.2% las considera llenas de obstáculos,  apenas un 34% considera que los cruces peatonales son adecuados y solo el 28% encuentra las rampas para personas con discapacidad en buen estado.

¿Es en serio? ¿Una capital de estado está prácticamente olvidada en términos de movilidad peatonal? Los datos dicen que así es. 

Otro dato revelador, obtenido de otra fuente de información complementa este breve análisis. De acuerdo al Informe sobre la seguridad vial 2017, el 56% de las personas fallecidas en Monterrey por hechos de tránsito fueron peatones.

Datos como los reflejados en la Encuesta Así vamos y el Informe sobre la seguridad vial, nos ayudan a entender las consecuencias de decisiones tomadas en el pasado. Una ciudad que prefirió enfocar sus recursos a mover autos olvidó que lo que mueve son personas y las está poniendo en peligro.  Salir a las calles de la ciudad es parecido a ir a la guerra, los de infantería siempre están en mayor peligro que los que van adentro de un tanque, solo que aquí no se requiere estar atentos al enemigo, hay que cuidarse de tanques amigos.

Es preocupante ponerle cifras a la situación actual de la ciudad, pero sobre todo es preocupante ver que se siguen tomando decisiones que pueden incrementar el peligro de quienes deciden ejercer parte o la totalidad de sus  trayectos caminando. 

Un ejemplo es el centro de Monterrey. Cada día vemos nuevos proyectos habitacionales, de oficina, comerciales y mixtos surgir en la zona centro, sin ver cambios que mejoren las condiciones de banquetas que cientos o quizás miles de personas utilizarán al ocupar esos espacios. 

Se habla de ciudades más compactas pero no se invierte en el espacio público que ese concepto de ciudad requiere y se habla de repoblar zonas abandonadas sin recordar que la falta de infraestructura fue una de las causas del abandono. 

No todo está perdido, se empiezan a ver proyectos para mejorar las condiciones de movilidad en zonas de alto tráfico peatonal como son las avenidas Juárez y Juan Ignacio Ramón. Sabemos que siempre quedará  la duda en proyectos que se planean por etapas. Esperamos que tengan continuidad y que no queden como refugios de guerra urbana. 

Por años la ciudad se ha dedicó a dar prioridad a calles, avenidas y pasos a desnivel para mover autos, hoy le toca hacer banquetas para que peatones en Monterrey cuenten con camino al andar. 

#EspacioPúblico: “Así vamos. Así nos movemos”

Comparte este artículo:

‘Si quieres que algo se muera, déjalo quieto’.  Así se expresa el cantautor Jorge Drexler al hablar del fenómeno migratorio y de la constante movilidad de las personas.

Moverse no solo es migrar de ciudad o país. En Monterrey nos movemos a diario por motivos laborales, escolares o personales y también a diario la gente expresa sus molestias por el intenso tráfico, el deficiente transporte público, los tiempos de traslado y la contaminación ambiental.

En días recientes fue presentada la Encuesta de percepción ciudadana Así vamos 2018; un trabajo de la plataforma “Cómo Vamos Nuevo León” para mostrar la situación del área metropolitana de Monterrey desde distintos ángulos incluyendo la movilidad.

Encontré dos datos reveladores:  

El primer dato alarmante es que el 41.3% de población realiza su principal viaje del día mediante auto privado, con una ocupación promedio de 1.4 personas por auto y su principal razón de viaje es el trabajo.

El uso del transporte público sigue cayendo y el camión urbano apenas se posiciona con un 27.6 % y sus principales razones para no usarlo son carencias en comodidad, tiempos de traslado de casi el doble comparados con el auto y la falta de rutas que lleven al destino.  

El segundo dato revelador: Casi el 37 % de los encuestados expresó no haber salido de casa el día anterior a realizada la encuesta. Terrible realidad no tener nada a qué salir y convivir en el espacio público.

No todo es problema de transporte, también el desarrollo urbano ha contribuido a que esta ciudad se mueva así. Hoy tenemos desarrollos habitacionales para las personas de menores ingresos en la periferia sin planear transporte y espacio público de esparcimiento en su cercanía y desarrollos habitacionales de mayor nivel económico en zonas con limitadas vías de comunicación en donde el único medio para trasladarse es el auto privado.

Bajo ese contexto, ¿Ustedes creen que un habitante de García o Juárez no anhela comprar un auto que le reduciría sus tiempos de traslado a la mitad? Por supuesto que lo desea y lo hace.

¿Ustedes creen que un habitante de Cumbres o la Carretera Nacional deje su auto para trasladarse a sus trabajos en Monterrey o San Pedro en el transporte público actual?  Dudo que conozcan las rutas de trasporte que puedan utilizar.

¿Creen que para amas de casa, personas jubiladas o de la tercera edad exista algo que los motive a salir de casa si la ciudad no les ofrece alternativas de su interés en la proximidad de sus hogares?  Al parecer, si no se trabaja, estudia o se va de compras, no hay razón para salir.

Así nos movemos. Principalmente a trabajar, en auto individual, utilizando más de una hora en los traslados y si no tenemos a que salir mejor nos quedamos en casa.  

La ciudad con su tráfico, sus horas pico y su contaminación parece moverse pero en realidad está quieta.

Está quieta sin planes de desarrollo urbano que logren compactar la ciudad y así reducir los tiempos de traslado e incentivar los medios no motorizados.  Está quieta sin políticas que incentiven a tener más y mejores espacios públicos atractivos y accesibles para la convivencia. Y está quieta preocupándose solo por las tarifas de transporte público cuando lo que necesita es una ley de movilidad con visión de largo plazo que revierta la actual tendencia que incentiva el uso desmedido del auto privado y busque nuevas y mejores opciones de movilidad colectiva para toda la población.

No queremos que la ciudad se muera. Hay que moverla de manera disruptiva y propositiva y no solo de manera reactiva a problemas causados por la planeación pasada, ya sabemos los resultados. 

Y ni hablar de mover a la ciudad a pie, está casi en estado de coma, pero de eso platicaremos en una siguiente entrega. 

 

Eduardo Quintanilla
Febrero 5, 2019 

#EspacioPúblico: “2019. Contingencia total”

Comparte este artículo:

Llega el 2019.  Quedó atrás el 2018 lleno de emociones políticas.  Un año en el que nos enfrentamos a campañas electorales, toma de protesta presidencial, impugnaciones a resultados locales y campañas extraordinarias. Ahora llega el nuevo año con un claro mensaje de bienvenida: Contingencia ambiental.

No hay sorpresas. El tema de la calidad del aire se mantuvo presente durante el 2018 sin que se lograra integrar a una agenda clara. Esa falta de acciones se hizo presente el primer día del año regalándonos un monitoreo que mostraba condiciones de calidad del aire extremadamente malas en algunas áreas de la zona metropolitana de Monterrey.

¿Qué está pasando en la ciudad?

 

No es un hecho aislado por un día de festejo, aunque muchos así lo quieran ver. La condición ambiental del primer día del año es el resultado de muchos factores acumulados. Tenemos exceso de automóviles, fábricas sin controles ambientales, transporte público contaminante, pedreras y, no conforme, para festejar la llegada del año nuevo lo hacemos prendiendo carbón y con excesiva pirotecnia.

¿Cuáles fueron las medidas de contingencia? Básicamente informar la calidad del aire. Eso no es contingencia. Eso es mera información, se toman más acciones ante la llegada de un frente frío que ante este llamado.

Y aquí está el mayor inconveniente. Todos sabemos que existe un problema pero no todos nos hacemos responsables de lo que nos corresponde para mejorar la calidad del aire que respiramos y preferimos responsabilizar a otros actores.

Desde la comodidad de un auto se pide controlar a las pedreras por su alto contenido contaminante porque pocos está dispuestos a modificar sus hábitos y reducir el uso de su automóvil privado.   Se incrementan los impuestos a propietarios de autos pero el transporte público y de carga evaden con argumentos legales cualquier tipo de verificación vehicular, mejora de sus unidades u horarios de restricción de circulación. Vemos a diario chimeneas de humo negro emanar de las fábricas en completa impunidad sin que las inspecciones lo puedan controlar.  Pero es fin de año y es tiempo de festejar, ahí la mayoría está de acuerdo que la mejor manera de hacerlo es explotando pólvora de manera desmedida dejando en las calles toneladas de basura de la que nos quejarnos al día siguiente por la falta de servicios públicos de limpieza.

Así se vive el primer día del año en Monterrey. En contingencia total. 

En contingencia ambiental por la extremadamente mala calidad del aire, pero también en contingencia política porque el trabajo legislativo, municipal y estatal está haciendo crisis ante la opinión pública al no verse acciones claras para solucionar el tema.  Y como todos somos parte del problema, también estamos en contingencia ciudadana por no hacernos responsables de los daños públicos de nuestro estilo de vida y por negarnos a perder privilegios individuales para mejorar el bien común. 

Inicia el año y lo que menos necesitamos son propósitos que se olvidan a las pocas semanas. Necesitamos empezar el año, cada uno desde nuestra trinchera,  con cambios y acciones dirigidas a mejorar la calidad de vida del lugar que habitamos. Solo así lograremos hacer frente al problema de la calidad del aire. 

Bienvenido sea el 2019, el año que nos puso el reto el primer día. 

Eduardo Quintanilla

Enero 1, 2019 

#EspacioPúblico: “El reto de Miguel”

Comparte este artículo:

‘Los siguientes 3 años de trabajo tendrán como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas en el espacio público’. Esa fue la frase que me pareció más importante en el mensaje de Miguel Treviño al rendir protesta como presidente municipal de San Pedro Garza García. Y me parece importante porque es una frase llena de lecturas, de interpretaciones y de muchas preguntas empezando por cuestionar ¿de quién y para quién es el espacio público de San Pedro?

Quizás para los habitantes de Garza García, Miguel está hablando de mejores parques y espacios de recreo, pero San Pedro ya no es ‘La colonia’.  Dejó de ser un pequeño municipio de carácter residencial de alto nivel económico con un crecimiento disperso,  a ser sede de grandes corporativos empresariales, centros comerciales, hoteles, espacios de entretenimiento y a incrementar rápidamente su crecimiento residencial de manera vertical en condominios de alto valor. 

Bajo estas condiciones, el espacio público se convierte en mucho más que el espacio de recreo de sus habitantes.  El espacio público de San Pedro deberá ser el punto de encuentro y convivencia de miles de personas que destinan una gran cantidad de su tiempo al día sin necesariamente ser sus habitantes.

Será importante generar espacios en los que se pueda caminar y conectar destinos a los que hoy es difícil llegar a pie.  Tener parques en los que se pueda convivir, hacer deporte o simplemente descansar, reducir la velocidad para que las calles que se puedan cruzar con seguridad y reinventar la movilidad de una ciudad que hoy es dependiente del automóvil.

Se tendrá que pensar que hacer con las calles y avenidas del municipio que hoy están saturadas por autos que entran, salen o simplemente lo cruzan; pero habrá que ser creativos, ya hemos visto que mas calles y más carriles sólo nos han llevado a tener más calles y más avenidas saturadas. Se necesita estudiar nuevos medios de transporte público y se requieren medios no motorizados estudiados y con orden que complementen los viajes que hoy sólo se hacen en auto. Además no hay que olvidar que es un municipio en el que  las modas llegan rápidamente, es indispensable poder anticiparse antes que se vuelvan problema,  como las patinetas que se empiezan a ver circular por las banquetas y ya son un dolor de cabeza en otras ciudades que cuentan con más años transformando sus espacios públicos.

Será de gran importancia ejercer de manera más estricta el reglamento de tránsito para liberar banquetas y espacios dedicados al peatón, de autos y otros obstáculos que hoy los invaden en completa impunidad.  Y por supuesto, se agradecerá  mejorar las condiciones físicas de banquetas, accesibilidad, señalización y seguridad peatonal. 

Y a todo este inmenso trabajo habrá que estar atentos a no perder de vistas esas zonas del municipio que requieren integrarse de manera digna en servicios y espacio público para que realmente se hable de un solo San Pedro. 

Un gran reto y una gran responsabilidad. Estamos en un proceso interesante en el que los municipios que forman el área metropolitana de Monterrey deben cambiar su forma de pensar y dejar de ser feudos para pasar a ser parte integral de una metrópoli. Si se hace de manera correcta, San Pedro será el gran ejemplo.

Quienes votaron por Miguel fueron los sampetrinos, pero el reto al que hoy se enfrenta es el de hacer que el espacio público de San Pedro sea eficiente para todos aquellos que viven la ciudad a distintas horas del día. Muchos que no somos residentes, lo vamos a agradecer. 

#EspacioPúblico: “¿De quién es la banqueta?”

Comparte este artículo:

Tu Banqueta, mi banqueta, su banqueta. Parece un ejercicio de adjetivos posesivos que no llega al plural.

¿De quién es la banqueta en esta ciudad?

Hace unos días realicé un ejercicio para comprender a quién le corresponde la responsabilidad de mantener en buenas condiciones el espacio público en diferentes versiones.

Realicé dos reportes a través del CIC (Centro de Integración Ciudadana), organismo del cual tengo una extraordinaria opinión como vínculo entre ciudadanía y gobierno.

El primero de mis reportes fue un bache en una calle secundaria del centro de Monterrey y el segundo una banqueta en pésimas condiciones frente a una casa aparentemente abandonada también en el centro de Monterrey.

Del primero recibí un agradecimiento por el reporte, un número de ticket para dar seguimiento y la canalización de la petición al departamento de servicios públicos de la ciudad.

Del segundo recibí un simple “Buenas tardes Eduardo, el dueño del predio es quien debe encargarse del mantenimiento de la banqueta”. En ese momento me imaginé tocando la puerta de cada casa, negocio u oficina cuando me topara con una banqueta en mal estado; en tres cuadras me convertiría en el loco de las banquetas al que la gente no le quiere abrir la puerta.

Es preocupante descubrir que el trato que se le da al espacio público en esta ciudad es abismalmente distinto, en especial cuando te das cuenta que la atención a privilegios está por encima de la aplicación de derechos.  

De acuerdo al reglamento homologado de tránsito del área metropolitana de Monterrey, calles, avenidas y baquetas entran en la misma categoría de vía pública y están destinadas al libre tránsito de personas y vehículos. 

En la práctica, los baches, que son la principal queja de sólo un sector de la población con el poder adquisitivo para tener un auto, son atendidos con especial atención por tener una repercusión mediática importante. Con los años se ha logrado que el privilegio de moverse en auto se trate como un derecho y se destinen todos los recursos al mantenimiento de calles, muchas veces, de manera deficiente.

Las banquetas, que son el derecho más simple de movilidad de toda la población, son ignoradas y se deslinda la responsabilidad sobre su estado a miles de privados que bajo ninguna guía, supervisión o sanción, las han atendido con el carácter de espacio público y si las han convertido en extensión de sus predios, las han transformado en rampas de acceso privado, las decoran con materiales inadecuados o simplemente las han dejado en el olvido por años. ¿Se puede dejar en manos de privados el espacio público? Ya vemos que se hace y ya vemos también los resultados. 

Esto no puede seguir así. No podemos estar hablando del trabajo de planeación que se hace en Monterrey para crear una ciudad más compacta, de repoblar el centro de la ciudad y de desarrollos orientados al transporte si no hay claridad sobre tener condiciones óptimas de movilidad peatonal, con responsables, regulaciones, manuales y sanciones. 

No podemos seguir pensando de manera aislada en la movilidad. Peatones, ciclistas, usuarios de transporte público y privado, requieren tener los espacios adecuados para moverse de forma multimodal. Se necesita cambiar la distribución de recursos para la inversión en el espacio público de acuerdo a la jerarquía de movilidad que marca la ley, es decir, dando prioridad a los usuarios más vulnerables y estos son peatones y personas con discapacidad.

A la banqueta no lo podemos seguir dando adjetivos posesivos en singular porque no es tuya ni es mía; es nuestra.  Tan nuestra como cualquier otro espacio público y merece tener reglamentos, presupuestos, manuales de construcción y de accesibilidad que la ejecuten, respeten y mantengan.

La banqueta es de todos, aunque hoy es de nadie. 

#EspacioPúblico: “Sin derecho a la ciudad”

Comparte este artículo:

¿Imaginan cruzar una transitada calle del centro de Monterrey con los ojos vendados, en una silla de ruedas sin ayuda de otra persona o sin saber si el semáforo está próximo a cambiar? Ese es el día a día de Blanca, Juan, René y Edith, personas con discapacidad visual, motriz y auditiva.

En días pasados, dentro de las actividades de ForoMty 2018, realizamos con un grupo de participantes, una inmersión por la calles del centro de Monterrey acompañados por un grupo representativo del Consejo para Personas con Discapacidad del Estado de Nuevo León.

En los primeros metros del recorrido recibimos la primera observación de parte de Blanca: aunque  existía una guía táctil en la banqueta de Pabellón M, su instalación era deficiente y el bastón que se utiliza para seguirla no se deslizaba de manera continua.  Más tarde nos daríamos cuenta que son pocas las guías táctiles existentes y las condiciones de banquetas y cruces peatonales eran de peligro para ella.

Unos metros más adelante, al llegar a la esquina de la avenida Juárez, tuvimos que dar apoyo con sus sillas de ruedas a Juan y René porque no existen rampas adecuadas para que pudieran subir a banquetas que para colmo estaban llenas de desniveles, escalones y obstáculos. En algunos tramos del recorrido tuvieron que usar la calle por ser imposible transitar por la banqueta.

Edith tiene discapacidad auditiva y nos hizo notar que la gran mayoría de los semáforos no cuentan con un contador que  indiquen el tiempo y para ella significa aventurarse a cruzar una avenida sin saber del tiempo que dispone para hacerlo. 

Estas son las condiciones de la avenida Juárez, posiblemente la de mayor aforo peatonal en la ciudad. Miles de personas la caminan a diario y sin embargo es notorio que no ha sido intervenida en beneficio de sus usuarios por muchos años.  Ni siquiera cuenta con arbolado urbano que mitigue el calor del verano en Monterrey. 

¿Realmente Monterrey brinda a las personas su derecho a la ciudad?

Henri Lefebvre describió hace 50 años este concepto como el derecho de los habitantes urbanos a construir, decidir y crear la ciudad. Más tarde David Harvey complementa este concepto como el derecho de no solo el derecho a lo que ya está en la ciudad, sino también a transformarla. 

Ambos autores hablan de la importancia de la ciudad en lo colectivo, la convivencia y el derecho de la totalidad de sus habitantes a ser parte de ella.

A mí me parece que el concepto, al menos en esta ciudad,  se ha distorsionado. Los gobiernos son reactivos en lugar de estratégicos y están solo respondiendo a la petición urgente de unos cuantos y se mantienen alejados de los grandes problemas de quienes no lo expresan con fuerza y simplemente consideran que así es la ciudad y no ven posibilidades de transformación.

Un ejemplo es la infraestructura de movilidad. Mientras escuchamos a diario el ‘gran trabajo’ que se realiza en pavimentar calles para mover autos para el beneficio de quienes tienen la posibilidad económica de adquirirlos, por otro lado vemos un pésimo y caro transporte público, unas banquetas inaccesibles y una gran indiferencia a la alternativa ciclista.

Mientras se siga atendiendo como prioridad los privilegios de unos cuantos, se estará perdiendo la oportunidad de asegurar los derechos de todas las personas.

El ejercicio de inmersión me dejó la satisfacción de ver que las personas que desconocían el problema de la movilidad peatonal en la ciudad, cambian su visión al vivir el problema y entrar en empatía con quienes se les ha negado el derecho a vivirla la ciudad plenamente. 

La buena noticia es que el derecho a la ciudad a veces aparece cuando menos lo esperas. Al final del viacrucis de obstáculos recorrido en solo unas cuadras, nos esperaba el Parque Ciudadano; un remanso de paz gestionado por organizaciones civiles en un terreno colindante al Congreso del Estado que pudo ser un estacionamiento.  Un espacio creado, decidido y construido por la ciudadanía para el beneficio público. Necesitamos más trabajos así que transformen la ciudad; lo merecemos. 

#EspacioPúblico: “Monterrey. Texas.”Todo el mundo”

Comparte este artículo:

¿A qué genio se le ocurrió eliminar las vueltas continuas a la derecha en luz roja? Esa fue, hace algunos meses, la principal queja a la interpretación del nuevo reglamento homologado de tránsito del área metropolitana de Monterrey.

Fue tanta la presión política, que se tuvo que modificar la redacción del artículo para que se interpretara claramente que era permitida la vuelta continua si se hacía con precaución. 

El fundamento que daban los quejosos, todos ellos automovilistas que veían afectada su movilidad, era que se permitía en “todo el mundo” y por lo general ponían ejemplos de ciudades americanas. 

En una ciudad como la nuestra, las quejas relacionadas con las condiciones de calles, velocidad y flujo continuo parecen tener mayor peso al momento de poner las reglas que las muertes por hechos de tránsito, la seguridad de peatones o la promoción de medios no motorizados. Pero las cosas en otras partes del mundo están cambiando y hace unos días lo constaté.

En un viaje reciente a Estados Unidos visité College Station, Texas. La ciudad es relativamente pequeña pero tiene gran movimiento por ser la sede de la sexta universidad más grande del país con cerca de 50 mil estudiantes: Texas A&M University.  

En los últimos años se han desarrollado complejos de usos mixtos aledaños al campus universitario en los que cada día viven más personas, hay más tráfico pero también hay más peatones y ciclistas. 

En el cruce de las dos principales avenidas que colindan la universidad, en el carril de vuelta a la derecha por la avenida Texas para incorporarse a University, se encuentra una señal vial que dice “Prohibida la vuelta en luz roja” y a unos metros de esta señal se encuentra otra que dice “Obedezca las leyes locales”. 

¿El resultado? Gente cruzando con seguridad a pie o en bicicleta avenidas de 6 carriles. Quizás la cantidad de peatones y ciclistas que tiene este cruce actualmente no es tan grande pero están probando la efectividad del sistema y apostando a tener mayor flujo peatonal en los próximos  años.   

No es sencillo cambiar una regla de tránsito, especialmente en ciudades que por años han dado prioridad a los autos y las vueltas a la derecha en luz roja han sido la regla, como son las ciudades de Estados Unidos. Para acompañar a este nuevo criterio se instalaron agentes de tránsito permanentes verificando que se cumpla el nuevo sistema y multando a quienes no lo hacen. 

La experiencia de ver una sencilla solución vial enfocada a lo local me da esperanza de poder lograr cambios en Monterrey; una ciudad compleja en la que, para modificar el reglamento de tránsito, se requiere de mucho trabajo político. Formo parte de una organización civil que representa la movilidad peatonal y como tal, hemos propuesto adecuaciones que mejoren la seguridad de peatones en cruceros que detectamos como peligrosos,  sin embargo, con frecuencia, nos topamos con la negativa bajo criterios que dan prioridad  al flujo vehicular y temen a los costos políticos que se puedan enfrentar. 

El ejemplo vial de College Station no es aislado, ya es algo que se aplica en ciudades de Canadá, en Nueva York y desde hace varios años en la Ciudad de México. La tarea en Monterrey parece ser cambiar la percepción de lo que se considera “todo el mundo”, que muchas veces no llega más allá de Texas, y dejar de imitar soluciones de las que se desconoce el contexto y la problemática. 

Si se quiere realmente ser una ciudad de vanguardia, se necesitan analizar los problemas locales y encontrar soluciones propias que sean ejemplo. Seguramente se cometerán errores antes de llegar a una solución final, pero siempre es mejor ser un buen referente que una mala copia. 

Eduardo Quintanilla

Julio 18, 2018

#EspacioPúblico: “El Congreso que votamos”

Comparte este artículo:

No hay sorpresas, Andrés Manuel López Obrador es presidente electo de México. 

Con las emociones muy enfocadas en la reciente elección presidencial, se puede perder de vista lo que pasa en la ciudad. ¿Saben quiénes serán los próximos diputados locales? 

En el Congreso local se toman muchas decisiones de gran relevancia para el estado. Cada legislatura es distinta y la nueva  tendrá sus propias características importantes que vale la pena considerar. 

Yo veo estos 6 puntos: 

1. La conformación: La legislatura local estará conformado por dos grandes fuerzas: EL PAN como mayoría y con una pequeña diferencia la coalición MORENA-PT-PES como segunda fuerza. 

Debió ser una gran sorpresa para algunos candidatos del PRI y el PAN, algunos de ellos buscando la reelección, perder sus curules ante candidatos apoyados por MORENA, un partido que hace 5 años no existía.

Será un interesante ejercicio político esta nueva conformación en que se contraponen izquierda y derecha, en especial, por el siguiente punto. 

2. Los acuerdos: Muchos temas necesitan llegar a acuerdos entre los diputados y los partidos que representan. Tradicionalmente estas decisiones eran tomadas entre el PRI y el PAN por ser mayoría y ya casi socios para muchas decisiones. Ahora las dos bancadas mayoritarias tienen ideologías distintas y tendrán que trabajar juntas para lograr resultados.  

3. Los contrapesos: Adicional a los diputados del PAN y la Coalición MORENA-PT-PES solo hay dos diputados que llegan por votación, uno abanderando al PRI y otro a Movimiento Ciudadano. Sumando los diputados plurinominales que cada partido logre colocar,  serán quienes muevan la balanza de las iniciativas de los partidos grandes y tendrán poder negociador para las suyas.  ¿Buscarán hacer alianza entre ellos para tener más fuerza? No parece una opción, pero a la hora de negociar las cosas pueden cambiar.  

4. El PRI se convierte en “chiquillada”: Aunque Marco Gonzalez, el único diputado electo del PRI por votación, expresó que con los plurinominales que logre su partido se podrá conformar una importante “miniBancada”, la realidad es que ha pasado de tener poder y control  a tener que  buscar a  otros partidos para hacer presencia. ¿Con quién buscarán alianzas? ¿Con el PAN que ya conocen, o con MORENA que hoy cuenta con poder a nivel nacional?  Complicado para un exlíder de bancada que solía decidir a qué fuerzas menores considerar ahora ser el considerado. 

5. Luis Donaldo Colosio: Se convierte en el primer candidato de Movimiento Ciudadano  electo y por el distrito más grande de Monterrey (Samuel García y Concepción Landa llegaron por la vía de representación proporcional). Existe una gran expectativa sobre su persona y carga un gran peso con su imagen. Habrá demasiados ojos puestos en todo lo que haga. No está en posición de una presencia tibia. 

6. Los liderazgos de bancada: En un mundo ideal lo justo sería que el líder de cada bancada surja de un candidato electo por votación, pero en este mundo real es probable que le lleguen como premio a algún candidato plurinominal de lista. Así que no dudemos ver nombres como Paco Cienfuegos, Claudia Tapia y Mariela Saldivar como líderes de PRI, MORENA y Movimiento Ciudadano, respectivamente.  Esto nos dará pistas para saber si es más importante el voto ciudadano o los intereses de cada partido. 

Este es el panorama del poder legislativo local. La votación por diputados suele ser la que menos interesa  y la que pronto pasa al olvido. Muchas decisiones de medio ambiente, desarrollo urbano, derechos humanos, género y cultura, por mencionar algunos temas, se toman ahí. 

Temas como la creación de un Instituto Metropolitano de planeación urbana o la revisión de la Ley de Asentamientos humanos serán temas importantes que el nuevo congreso tendrá que resolver para mejorar la agenda urbana y habrá diversos puntos de vista. 

Lo que se decida en el Congreso local es de relevancia para todo el estado y los que toman esas decisiones, nosotros los pusimos ahí. 

#EspacioPúblico: “Guadalajara en un llano, Monterrey en un bache”

Comparte este artículo:

¿Guadalajara en un llano? Al menos en términos urbanos no. Entre lo que se ve y lo que no se ve, parece estar preparando el terreno para el futuro. 

Hace unas semanas visité la ciudad de Guadalajara y me pareció interesante recorrer algunas zonas con ojos interesados en el tema urbano y la movilidad.

Monterrey y Guadalajara por años han sido ciudades con características muy similares pero también con diferencias muy significativas. Muy parecidas en tamaño, crecimiento e infraestructura, pero diferentes en estilo de vida.

Pero es en años recientes que las ciudades han tomado decisiones muy distintas en temas urbanos y se empiezan a notar las direcciones que cada una está tomando.

Visité la zona de las colonias Americana y Laffayette que son colonias de mediados del siglo pasado en franca recuperación; algo parecido a lo que se busca hacer con el Distrito Purísima Alameda pero con más años de intervención de manera orgánica.

La primera gran diferencia que encontré fue la conservación y el respeto al patrimonio arquitectónico.  Mientras que aquí son demolidas muchas construcciones valiosas por considerarse viejas y obsoletas, Guadalajara ha conservado, renovado y dado nuevos usos a muchos inmuebles. El sabor característico de cada colonia se siente y se respira. 

Y eso no es exclusivo de las grandes casonas de la zona, también es muy afortunado que conservaran el camellón de Avenida Chapultepec y hoy sea un importante espacio público para eventos culturales. Tristemente en Monterrey se le dio mayor importancia a mover autos y en los años 80’s “ampliamos” la Calzada Madero, nuestra gran Rambla perdida. 

Encontré una buena cantidad de estaciones de bicicletas de renta ocupando los que antes eran cajones de estacionamiento, ciclovías en donde solían estar carriles para autos, muchas calles de prioridad ciclista y calles de circulación vehicular de máximo 30 kilometros por hora.

En los días que estuve no vi un número significativo de ciclistas y si  escuché muchas quejas de automovilistas por la falta de usuarios y haber reducido carriles para autos. Celebro el hecho que exista la alternativa y que se tuviera la voluntad política para soportar críticas y darle el tiempo necesario al proyecto para que funcione.

Y esto es solo lo que se ve. Para lograr estos cambios existe el Instituto Metropolitano de Planeación que trabaja en encausar las acciones de desarrollo urbano y movilidad hacia el futuro de toda la zona metropolitana y no por municipios aislados.

Viajar y ver lo que pasa en otros lugares nos ayuda a entender nuestra propia ciudad. Si bien, ambas ciudades tienen problemas diarios de seguridad, contaminación y tráfico, Guadalajara está siguiendo un plan estratégico de área metropolitana a 20 años y nosotros seguimos escuchando propuestas de candidatos a alcaldes que parecen no querer perder el control absoluto de sus feudos.  

En esta temporada electoral, hace falta escuchar propuestas de largo plazo y de valor metropolitano que nos lleven a una ciudad más compacta y de escala humana en lugar de aceptar propuestas reactivas a errores pasados que nos llevarán a los mismos problemas pero en mayor escala. 

Es un buen momento para pensar si queremos seguir tapando baches o poner las bases para la ciudad del 2030, estamos a tiempo.