#EspacioPúblico: “Así vamos. Así nos movemos”

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‘Si quieres que algo se muera, déjalo quieto’.  Así se expresa el cantautor Jorge Drexler al hablar del fenómeno migratorio y de la constante movilidad de las personas.

Moverse no solo es migrar de ciudad o país. En Monterrey nos movemos a diario por motivos laborales, escolares o personales y también a diario la gente expresa sus molestias por el intenso tráfico, el deficiente transporte público, los tiempos de traslado y la contaminación ambiental.

En días recientes fue presentada la Encuesta de percepción ciudadana Así vamos 2018; un trabajo de la plataforma “Cómo Vamos Nuevo León” para mostrar la situación del área metropolitana de Monterrey desde distintos ángulos incluyendo la movilidad.

Encontré dos datos reveladores:  

El primer dato alarmante es que el 41.3% de población realiza su principal viaje del día mediante auto privado, con una ocupación promedio de 1.4 personas por auto y su principal razón de viaje es el trabajo.

El uso del transporte público sigue cayendo y el camión urbano apenas se posiciona con un 27.6 % y sus principales razones para no usarlo son carencias en comodidad, tiempos de traslado de casi el doble comparados con el auto y la falta de rutas que lleven al destino.  

El segundo dato revelador: Casi el 37 % de los encuestados expresó no haber salido de casa el día anterior a realizada la encuesta. Terrible realidad no tener nada a qué salir y convivir en el espacio público.

No todo es problema de transporte, también el desarrollo urbano ha contribuido a que esta ciudad se mueva así. Hoy tenemos desarrollos habitacionales para las personas de menores ingresos en la periferia sin planear transporte y espacio público de esparcimiento en su cercanía y desarrollos habitacionales de mayor nivel económico en zonas con limitadas vías de comunicación en donde el único medio para trasladarse es el auto privado.

Bajo ese contexto, ¿Ustedes creen que un habitante de García o Juárez no anhela comprar un auto que le reduciría sus tiempos de traslado a la mitad? Por supuesto que lo desea y lo hace.

¿Ustedes creen que un habitante de Cumbres o la Carretera Nacional deje su auto para trasladarse a sus trabajos en Monterrey o San Pedro en el transporte público actual?  Dudo que conozcan las rutas de trasporte que puedan utilizar.

¿Creen que para amas de casa, personas jubiladas o de la tercera edad exista algo que los motive a salir de casa si la ciudad no les ofrece alternativas de su interés en la proximidad de sus hogares?  Al parecer, si no se trabaja, estudia o se va de compras, no hay razón para salir.

Así nos movemos. Principalmente a trabajar, en auto individual, utilizando más de una hora en los traslados y si no tenemos a que salir mejor nos quedamos en casa.  

La ciudad con su tráfico, sus horas pico y su contaminación parece moverse pero en realidad está quieta.

Está quieta sin planes de desarrollo urbano que logren compactar la ciudad y así reducir los tiempos de traslado e incentivar los medios no motorizados.  Está quieta sin políticas que incentiven a tener más y mejores espacios públicos atractivos y accesibles para la convivencia. Y está quieta preocupándose solo por las tarifas de transporte público cuando lo que necesita es una ley de movilidad con visión de largo plazo que revierta la actual tendencia que incentiva el uso desmedido del auto privado y busque nuevas y mejores opciones de movilidad colectiva para toda la población.

No queremos que la ciudad se muera. Hay que moverla de manera disruptiva y propositiva y no solo de manera reactiva a problemas causados por la planeación pasada, ya sabemos los resultados. 

Y ni hablar de mover a la ciudad a pie, está casi en estado de coma, pero de eso platicaremos en una siguiente entrega. 

 

Eduardo Quintanilla
Febrero 5, 2019 

#EspacioPúblico: “2019. Contingencia total”

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Llega el 2019.  Quedó atrás el 2018 lleno de emociones políticas.  Un año en el que nos enfrentamos a campañas electorales, toma de protesta presidencial, impugnaciones a resultados locales y campañas extraordinarias. Ahora llega el nuevo año con un claro mensaje de bienvenida: Contingencia ambiental.

No hay sorpresas. El tema de la calidad del aire se mantuvo presente durante el 2018 sin que se lograra integrar a una agenda clara. Esa falta de acciones se hizo presente el primer día del año regalándonos un monitoreo que mostraba condiciones de calidad del aire extremadamente malas en algunas áreas de la zona metropolitana de Monterrey.

¿Qué está pasando en la ciudad?

 

No es un hecho aislado por un día de festejo, aunque muchos así lo quieran ver. La condición ambiental del primer día del año es el resultado de muchos factores acumulados. Tenemos exceso de automóviles, fábricas sin controles ambientales, transporte público contaminante, pedreras y, no conforme, para festejar la llegada del año nuevo lo hacemos prendiendo carbón y con excesiva pirotecnia.

¿Cuáles fueron las medidas de contingencia? Básicamente informar la calidad del aire. Eso no es contingencia. Eso es mera información, se toman más acciones ante la llegada de un frente frío que ante este llamado.

Y aquí está el mayor inconveniente. Todos sabemos que existe un problema pero no todos nos hacemos responsables de lo que nos corresponde para mejorar la calidad del aire que respiramos y preferimos responsabilizar a otros actores.

Desde la comodidad de un auto se pide controlar a las pedreras por su alto contenido contaminante porque pocos está dispuestos a modificar sus hábitos y reducir el uso de su automóvil privado.   Se incrementan los impuestos a propietarios de autos pero el transporte público y de carga evaden con argumentos legales cualquier tipo de verificación vehicular, mejora de sus unidades u horarios de restricción de circulación. Vemos a diario chimeneas de humo negro emanar de las fábricas en completa impunidad sin que las inspecciones lo puedan controlar.  Pero es fin de año y es tiempo de festejar, ahí la mayoría está de acuerdo que la mejor manera de hacerlo es explotando pólvora de manera desmedida dejando en las calles toneladas de basura de la que nos quejarnos al día siguiente por la falta de servicios públicos de limpieza.

Así se vive el primer día del año en Monterrey. En contingencia total. 

En contingencia ambiental por la extremadamente mala calidad del aire, pero también en contingencia política porque el trabajo legislativo, municipal y estatal está haciendo crisis ante la opinión pública al no verse acciones claras para solucionar el tema.  Y como todos somos parte del problema, también estamos en contingencia ciudadana por no hacernos responsables de los daños públicos de nuestro estilo de vida y por negarnos a perder privilegios individuales para mejorar el bien común. 

Inicia el año y lo que menos necesitamos son propósitos que se olvidan a las pocas semanas. Necesitamos empezar el año, cada uno desde nuestra trinchera,  con cambios y acciones dirigidas a mejorar la calidad de vida del lugar que habitamos. Solo así lograremos hacer frente al problema de la calidad del aire. 

Bienvenido sea el 2019, el año que nos puso el reto el primer día. 

Eduardo Quintanilla

Enero 1, 2019 

#EspacioPúblico: “El reto de Miguel”

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‘Los siguientes 3 años de trabajo tendrán como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas en el espacio público’. Esa fue la frase que me pareció más importante en el mensaje de Miguel Treviño al rendir protesta como presidente municipal de San Pedro Garza García. Y me parece importante porque es una frase llena de lecturas, de interpretaciones y de muchas preguntas empezando por cuestionar ¿de quién y para quién es el espacio público de San Pedro?

Quizás para los habitantes de Garza García, Miguel está hablando de mejores parques y espacios de recreo, pero San Pedro ya no es ‘La colonia’.  Dejó de ser un pequeño municipio de carácter residencial de alto nivel económico con un crecimiento disperso,  a ser sede de grandes corporativos empresariales, centros comerciales, hoteles, espacios de entretenimiento y a incrementar rápidamente su crecimiento residencial de manera vertical en condominios de alto valor. 

Bajo estas condiciones, el espacio público se convierte en mucho más que el espacio de recreo de sus habitantes.  El espacio público de San Pedro deberá ser el punto de encuentro y convivencia de miles de personas que destinan una gran cantidad de su tiempo al día sin necesariamente ser sus habitantes.

Será importante generar espacios en los que se pueda caminar y conectar destinos a los que hoy es difícil llegar a pie.  Tener parques en los que se pueda convivir, hacer deporte o simplemente descansar, reducir la velocidad para que las calles que se puedan cruzar con seguridad y reinventar la movilidad de una ciudad que hoy es dependiente del automóvil.

Se tendrá que pensar que hacer con las calles y avenidas del municipio que hoy están saturadas por autos que entran, salen o simplemente lo cruzan; pero habrá que ser creativos, ya hemos visto que mas calles y más carriles sólo nos han llevado a tener más calles y más avenidas saturadas. Se necesita estudiar nuevos medios de transporte público y se requieren medios no motorizados estudiados y con orden que complementen los viajes que hoy sólo se hacen en auto. Además no hay que olvidar que es un municipio en el que  las modas llegan rápidamente, es indispensable poder anticiparse antes que se vuelvan problema,  como las patinetas que se empiezan a ver circular por las banquetas y ya son un dolor de cabeza en otras ciudades que cuentan con más años transformando sus espacios públicos.

Será de gran importancia ejercer de manera más estricta el reglamento de tránsito para liberar banquetas y espacios dedicados al peatón, de autos y otros obstáculos que hoy los invaden en completa impunidad.  Y por supuesto, se agradecerá  mejorar las condiciones físicas de banquetas, accesibilidad, señalización y seguridad peatonal. 

Y a todo este inmenso trabajo habrá que estar atentos a no perder de vistas esas zonas del municipio que requieren integrarse de manera digna en servicios y espacio público para que realmente se hable de un solo San Pedro. 

Un gran reto y una gran responsabilidad. Estamos en un proceso interesante en el que los municipios que forman el área metropolitana de Monterrey deben cambiar su forma de pensar y dejar de ser feudos para pasar a ser parte integral de una metrópoli. Si se hace de manera correcta, San Pedro será el gran ejemplo.

Quienes votaron por Miguel fueron los sampetrinos, pero el reto al que hoy se enfrenta es el de hacer que el espacio público de San Pedro sea eficiente para todos aquellos que viven la ciudad a distintas horas del día. Muchos que no somos residentes, lo vamos a agradecer. 

#EspacioPúblico: “¿De quién es la banqueta?”

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Tu Banqueta, mi banqueta, su banqueta. Parece un ejercicio de adjetivos posesivos que no llega al plural.

¿De quién es la banqueta en esta ciudad?

Hace unos días realicé un ejercicio para comprender a quién le corresponde la responsabilidad de mantener en buenas condiciones el espacio público en diferentes versiones.

Realicé dos reportes a través del CIC (Centro de Integración Ciudadana), organismo del cual tengo una extraordinaria opinión como vínculo entre ciudadanía y gobierno.

El primero de mis reportes fue un bache en una calle secundaria del centro de Monterrey y el segundo una banqueta en pésimas condiciones frente a una casa aparentemente abandonada también en el centro de Monterrey.

Del primero recibí un agradecimiento por el reporte, un número de ticket para dar seguimiento y la canalización de la petición al departamento de servicios públicos de la ciudad.

Del segundo recibí un simple “Buenas tardes Eduardo, el dueño del predio es quien debe encargarse del mantenimiento de la banqueta”. En ese momento me imaginé tocando la puerta de cada casa, negocio u oficina cuando me topara con una banqueta en mal estado; en tres cuadras me convertiría en el loco de las banquetas al que la gente no le quiere abrir la puerta.

Es preocupante descubrir que el trato que se le da al espacio público en esta ciudad es abismalmente distinto, en especial cuando te das cuenta que la atención a privilegios está por encima de la aplicación de derechos.  

De acuerdo al reglamento homologado de tránsito del área metropolitana de Monterrey, calles, avenidas y baquetas entran en la misma categoría de vía pública y están destinadas al libre tránsito de personas y vehículos. 

En la práctica, los baches, que son la principal queja de sólo un sector de la población con el poder adquisitivo para tener un auto, son atendidos con especial atención por tener una repercusión mediática importante. Con los años se ha logrado que el privilegio de moverse en auto se trate como un derecho y se destinen todos los recursos al mantenimiento de calles, muchas veces, de manera deficiente.

Las banquetas, que son el derecho más simple de movilidad de toda la población, son ignoradas y se deslinda la responsabilidad sobre su estado a miles de privados que bajo ninguna guía, supervisión o sanción, las han atendido con el carácter de espacio público y si las han convertido en extensión de sus predios, las han transformado en rampas de acceso privado, las decoran con materiales inadecuados o simplemente las han dejado en el olvido por años. ¿Se puede dejar en manos de privados el espacio público? Ya vemos que se hace y ya vemos también los resultados. 

Esto no puede seguir así. No podemos estar hablando del trabajo de planeación que se hace en Monterrey para crear una ciudad más compacta, de repoblar el centro de la ciudad y de desarrollos orientados al transporte si no hay claridad sobre tener condiciones óptimas de movilidad peatonal, con responsables, regulaciones, manuales y sanciones. 

No podemos seguir pensando de manera aislada en la movilidad. Peatones, ciclistas, usuarios de transporte público y privado, requieren tener los espacios adecuados para moverse de forma multimodal. Se necesita cambiar la distribución de recursos para la inversión en el espacio público de acuerdo a la jerarquía de movilidad que marca la ley, es decir, dando prioridad a los usuarios más vulnerables y estos son peatones y personas con discapacidad.

A la banqueta no lo podemos seguir dando adjetivos posesivos en singular porque no es tuya ni es mía; es nuestra.  Tan nuestra como cualquier otro espacio público y merece tener reglamentos, presupuestos, manuales de construcción y de accesibilidad que la ejecuten, respeten y mantengan.

La banqueta es de todos, aunque hoy es de nadie. 

#EspacioPúblico: “Sin derecho a la ciudad”

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¿Imaginan cruzar una transitada calle del centro de Monterrey con los ojos vendados, en una silla de ruedas sin ayuda de otra persona o sin saber si el semáforo está próximo a cambiar? Ese es el día a día de Blanca, Juan, René y Edith, personas con discapacidad visual, motriz y auditiva.

En días pasados, dentro de las actividades de ForoMty 2018, realizamos con un grupo de participantes, una inmersión por la calles del centro de Monterrey acompañados por un grupo representativo del Consejo para Personas con Discapacidad del Estado de Nuevo León.

En los primeros metros del recorrido recibimos la primera observación de parte de Blanca: aunque  existía una guía táctil en la banqueta de Pabellón M, su instalación era deficiente y el bastón que se utiliza para seguirla no se deslizaba de manera continua.  Más tarde nos daríamos cuenta que son pocas las guías táctiles existentes y las condiciones de banquetas y cruces peatonales eran de peligro para ella.

Unos metros más adelante, al llegar a la esquina de la avenida Juárez, tuvimos que dar apoyo con sus sillas de ruedas a Juan y René porque no existen rampas adecuadas para que pudieran subir a banquetas que para colmo estaban llenas de desniveles, escalones y obstáculos. En algunos tramos del recorrido tuvieron que usar la calle por ser imposible transitar por la banqueta.

Edith tiene discapacidad auditiva y nos hizo notar que la gran mayoría de los semáforos no cuentan con un contador que  indiquen el tiempo y para ella significa aventurarse a cruzar una avenida sin saber del tiempo que dispone para hacerlo. 

Estas son las condiciones de la avenida Juárez, posiblemente la de mayor aforo peatonal en la ciudad. Miles de personas la caminan a diario y sin embargo es notorio que no ha sido intervenida en beneficio de sus usuarios por muchos años.  Ni siquiera cuenta con arbolado urbano que mitigue el calor del verano en Monterrey. 

¿Realmente Monterrey brinda a las personas su derecho a la ciudad?

Henri Lefebvre describió hace 50 años este concepto como el derecho de los habitantes urbanos a construir, decidir y crear la ciudad. Más tarde David Harvey complementa este concepto como el derecho de no solo el derecho a lo que ya está en la ciudad, sino también a transformarla. 

Ambos autores hablan de la importancia de la ciudad en lo colectivo, la convivencia y el derecho de la totalidad de sus habitantes a ser parte de ella.

A mí me parece que el concepto, al menos en esta ciudad,  se ha distorsionado. Los gobiernos son reactivos en lugar de estratégicos y están solo respondiendo a la petición urgente de unos cuantos y se mantienen alejados de los grandes problemas de quienes no lo expresan con fuerza y simplemente consideran que así es la ciudad y no ven posibilidades de transformación.

Un ejemplo es la infraestructura de movilidad. Mientras escuchamos a diario el ‘gran trabajo’ que se realiza en pavimentar calles para mover autos para el beneficio de quienes tienen la posibilidad económica de adquirirlos, por otro lado vemos un pésimo y caro transporte público, unas banquetas inaccesibles y una gran indiferencia a la alternativa ciclista.

Mientras se siga atendiendo como prioridad los privilegios de unos cuantos, se estará perdiendo la oportunidad de asegurar los derechos de todas las personas.

El ejercicio de inmersión me dejó la satisfacción de ver que las personas que desconocían el problema de la movilidad peatonal en la ciudad, cambian su visión al vivir el problema y entrar en empatía con quienes se les ha negado el derecho a vivirla la ciudad plenamente. 

La buena noticia es que el derecho a la ciudad a veces aparece cuando menos lo esperas. Al final del viacrucis de obstáculos recorrido en solo unas cuadras, nos esperaba el Parque Ciudadano; un remanso de paz gestionado por organizaciones civiles en un terreno colindante al Congreso del Estado que pudo ser un estacionamiento.  Un espacio creado, decidido y construido por la ciudadanía para el beneficio público. Necesitamos más trabajos así que transformen la ciudad; lo merecemos. 

#EspacioPúblico: “Monterrey. Texas.”Todo el mundo”

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¿A qué genio se le ocurrió eliminar las vueltas continuas a la derecha en luz roja? Esa fue, hace algunos meses, la principal queja a la interpretación del nuevo reglamento homologado de tránsito del área metropolitana de Monterrey.

Fue tanta la presión política, que se tuvo que modificar la redacción del artículo para que se interpretara claramente que era permitida la vuelta continua si se hacía con precaución. 

El fundamento que daban los quejosos, todos ellos automovilistas que veían afectada su movilidad, era que se permitía en “todo el mundo” y por lo general ponían ejemplos de ciudades americanas. 

En una ciudad como la nuestra, las quejas relacionadas con las condiciones de calles, velocidad y flujo continuo parecen tener mayor peso al momento de poner las reglas que las muertes por hechos de tránsito, la seguridad de peatones o la promoción de medios no motorizados. Pero las cosas en otras partes del mundo están cambiando y hace unos días lo constaté.

En un viaje reciente a Estados Unidos visité College Station, Texas. La ciudad es relativamente pequeña pero tiene gran movimiento por ser la sede de la sexta universidad más grande del país con cerca de 50 mil estudiantes: Texas A&M University.  

En los últimos años se han desarrollado complejos de usos mixtos aledaños al campus universitario en los que cada día viven más personas, hay más tráfico pero también hay más peatones y ciclistas. 

En el cruce de las dos principales avenidas que colindan la universidad, en el carril de vuelta a la derecha por la avenida Texas para incorporarse a University, se encuentra una señal vial que dice “Prohibida la vuelta en luz roja” y a unos metros de esta señal se encuentra otra que dice “Obedezca las leyes locales”. 

¿El resultado? Gente cruzando con seguridad a pie o en bicicleta avenidas de 6 carriles. Quizás la cantidad de peatones y ciclistas que tiene este cruce actualmente no es tan grande pero están probando la efectividad del sistema y apostando a tener mayor flujo peatonal en los próximos  años.   

No es sencillo cambiar una regla de tránsito, especialmente en ciudades que por años han dado prioridad a los autos y las vueltas a la derecha en luz roja han sido la regla, como son las ciudades de Estados Unidos. Para acompañar a este nuevo criterio se instalaron agentes de tránsito permanentes verificando que se cumpla el nuevo sistema y multando a quienes no lo hacen. 

La experiencia de ver una sencilla solución vial enfocada a lo local me da esperanza de poder lograr cambios en Monterrey; una ciudad compleja en la que, para modificar el reglamento de tránsito, se requiere de mucho trabajo político. Formo parte de una organización civil que representa la movilidad peatonal y como tal, hemos propuesto adecuaciones que mejoren la seguridad de peatones en cruceros que detectamos como peligrosos,  sin embargo, con frecuencia, nos topamos con la negativa bajo criterios que dan prioridad  al flujo vehicular y temen a los costos políticos que se puedan enfrentar. 

El ejemplo vial de College Station no es aislado, ya es algo que se aplica en ciudades de Canadá, en Nueva York y desde hace varios años en la Ciudad de México. La tarea en Monterrey parece ser cambiar la percepción de lo que se considera “todo el mundo”, que muchas veces no llega más allá de Texas, y dejar de imitar soluciones de las que se desconoce el contexto y la problemática. 

Si se quiere realmente ser una ciudad de vanguardia, se necesitan analizar los problemas locales y encontrar soluciones propias que sean ejemplo. Seguramente se cometerán errores antes de llegar a una solución final, pero siempre es mejor ser un buen referente que una mala copia. 

Eduardo Quintanilla

Julio 18, 2018

#EspacioPúblico: “El Congreso que votamos”

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No hay sorpresas, Andrés Manuel López Obrador es presidente electo de México. 

Con las emociones muy enfocadas en la reciente elección presidencial, se puede perder de vista lo que pasa en la ciudad. ¿Saben quiénes serán los próximos diputados locales? 

En el Congreso local se toman muchas decisiones de gran relevancia para el estado. Cada legislatura es distinta y la nueva  tendrá sus propias características importantes que vale la pena considerar. 

Yo veo estos 6 puntos: 

1. La conformación: La legislatura local estará conformado por dos grandes fuerzas: EL PAN como mayoría y con una pequeña diferencia la coalición MORENA-PT-PES como segunda fuerza. 

Debió ser una gran sorpresa para algunos candidatos del PRI y el PAN, algunos de ellos buscando la reelección, perder sus curules ante candidatos apoyados por MORENA, un partido que hace 5 años no existía.

Será un interesante ejercicio político esta nueva conformación en que se contraponen izquierda y derecha, en especial, por el siguiente punto. 

2. Los acuerdos: Muchos temas necesitan llegar a acuerdos entre los diputados y los partidos que representan. Tradicionalmente estas decisiones eran tomadas entre el PRI y el PAN por ser mayoría y ya casi socios para muchas decisiones. Ahora las dos bancadas mayoritarias tienen ideologías distintas y tendrán que trabajar juntas para lograr resultados.  

3. Los contrapesos: Adicional a los diputados del PAN y la Coalición MORENA-PT-PES solo hay dos diputados que llegan por votación, uno abanderando al PRI y otro a Movimiento Ciudadano. Sumando los diputados plurinominales que cada partido logre colocar,  serán quienes muevan la balanza de las iniciativas de los partidos grandes y tendrán poder negociador para las suyas.  ¿Buscarán hacer alianza entre ellos para tener más fuerza? No parece una opción, pero a la hora de negociar las cosas pueden cambiar.  

4. El PRI se convierte en “chiquillada”: Aunque Marco Gonzalez, el único diputado electo del PRI por votación, expresó que con los plurinominales que logre su partido se podrá conformar una importante “miniBancada”, la realidad es que ha pasado de tener poder y control  a tener que  buscar a  otros partidos para hacer presencia. ¿Con quién buscarán alianzas? ¿Con el PAN que ya conocen, o con MORENA que hoy cuenta con poder a nivel nacional?  Complicado para un exlíder de bancada que solía decidir a qué fuerzas menores considerar ahora ser el considerado. 

5. Luis Donaldo Colosio: Se convierte en el primer candidato de Movimiento Ciudadano  electo y por el distrito más grande de Monterrey (Samuel García y Concepción Landa llegaron por la vía de representación proporcional). Existe una gran expectativa sobre su persona y carga un gran peso con su imagen. Habrá demasiados ojos puestos en todo lo que haga. No está en posición de una presencia tibia. 

6. Los liderazgos de bancada: En un mundo ideal lo justo sería que el líder de cada bancada surja de un candidato electo por votación, pero en este mundo real es probable que le lleguen como premio a algún candidato plurinominal de lista. Así que no dudemos ver nombres como Paco Cienfuegos, Claudia Tapia y Mariela Saldivar como líderes de PRI, MORENA y Movimiento Ciudadano, respectivamente.  Esto nos dará pistas para saber si es más importante el voto ciudadano o los intereses de cada partido. 

Este es el panorama del poder legislativo local. La votación por diputados suele ser la que menos interesa  y la que pronto pasa al olvido. Muchas decisiones de medio ambiente, desarrollo urbano, derechos humanos, género y cultura, por mencionar algunos temas, se toman ahí. 

Temas como la creación de un Instituto Metropolitano de planeación urbana o la revisión de la Ley de Asentamientos humanos serán temas importantes que el nuevo congreso tendrá que resolver para mejorar la agenda urbana y habrá diversos puntos de vista. 

Lo que se decida en el Congreso local es de relevancia para todo el estado y los que toman esas decisiones, nosotros los pusimos ahí. 

#EspacioPúblico: “Guadalajara en un llano, Monterrey en un bache”

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¿Guadalajara en un llano? Al menos en términos urbanos no. Entre lo que se ve y lo que no se ve, parece estar preparando el terreno para el futuro. 

Hace unas semanas visité la ciudad de Guadalajara y me pareció interesante recorrer algunas zonas con ojos interesados en el tema urbano y la movilidad.

Monterrey y Guadalajara por años han sido ciudades con características muy similares pero también con diferencias muy significativas. Muy parecidas en tamaño, crecimiento e infraestructura, pero diferentes en estilo de vida.

Pero es en años recientes que las ciudades han tomado decisiones muy distintas en temas urbanos y se empiezan a notar las direcciones que cada una está tomando.

Visité la zona de las colonias Americana y Laffayette que son colonias de mediados del siglo pasado en franca recuperación; algo parecido a lo que se busca hacer con el Distrito Purísima Alameda pero con más años de intervención de manera orgánica.

La primera gran diferencia que encontré fue la conservación y el respeto al patrimonio arquitectónico.  Mientras que aquí son demolidas muchas construcciones valiosas por considerarse viejas y obsoletas, Guadalajara ha conservado, renovado y dado nuevos usos a muchos inmuebles. El sabor característico de cada colonia se siente y se respira. 

Y eso no es exclusivo de las grandes casonas de la zona, también es muy afortunado que conservaran el camellón de Avenida Chapultepec y hoy sea un importante espacio público para eventos culturales. Tristemente en Monterrey se le dio mayor importancia a mover autos y en los años 80’s “ampliamos” la Calzada Madero, nuestra gran Rambla perdida. 

Encontré una buena cantidad de estaciones de bicicletas de renta ocupando los que antes eran cajones de estacionamiento, ciclovías en donde solían estar carriles para autos, muchas calles de prioridad ciclista y calles de circulación vehicular de máximo 30 kilometros por hora.

En los días que estuve no vi un número significativo de ciclistas y si  escuché muchas quejas de automovilistas por la falta de usuarios y haber reducido carriles para autos. Celebro el hecho que exista la alternativa y que se tuviera la voluntad política para soportar críticas y darle el tiempo necesario al proyecto para que funcione.

Y esto es solo lo que se ve. Para lograr estos cambios existe el Instituto Metropolitano de Planeación que trabaja en encausar las acciones de desarrollo urbano y movilidad hacia el futuro de toda la zona metropolitana y no por municipios aislados.

Viajar y ver lo que pasa en otros lugares nos ayuda a entender nuestra propia ciudad. Si bien, ambas ciudades tienen problemas diarios de seguridad, contaminación y tráfico, Guadalajara está siguiendo un plan estratégico de área metropolitana a 20 años y nosotros seguimos escuchando propuestas de candidatos a alcaldes que parecen no querer perder el control absoluto de sus feudos.  

En esta temporada electoral, hace falta escuchar propuestas de largo plazo y de valor metropolitano que nos lleven a una ciudad más compacta y de escala humana en lugar de aceptar propuestas reactivas a errores pasados que nos llevarán a los mismos problemas pero en mayor escala. 

Es un buen momento para pensar si queremos seguir tapando baches o poner las bases para la ciudad del 2030, estamos a tiempo. 

#EspacioPúblico: “Monterrey de parques y ríos”

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Había una vez un terreno del centro de Monterrey en el que los miembros del Congreso del Estado quisieron construir un estacionamiento.

Pero surgió una sociedad civil organizada que al ver que uno de los pocos espacios verdes sería convertido en un bloque de cemento decidió ejercer resistencia para que no sucediera. Hoy es un parque.

En esa misma ciudad había un espacio utilizado como estacionamiento, canchas deportivas, mercado y muchos otros usos. Un buen día, un huracán arrasó con todo y por casi ocho años no se volvió a hacer ninguna intervención en él. Hoy es un río.

El hoy llamado Parque Ciudadano es el ejemplo de una sociedad civil organizada que logra acuerdos con gobierno para obtener beneficios públicos.

Fue preciso detener una obra que se construiría sobre un espacio público que ambicionaba ser privilegio para unos cuantos. Después esperar a que cambiara el grupo parlamentario que pretendía construir un estacionamiento y por último llegar a acuerdos y planes de trabajo para construir un parque.  Resistencia, paciencia y acción. 

En el caso del Río Santa Catarina el proceso después del huracán Alex fue más sencillo. No hacer intervenciones.  Había una preocupación tan grande por ejercer acciones sobre la vialidad aledaña que el río paso a segundo plano. Las vialidades resultaron un desastre. El río y la cuidad agradecieron que no se le tocara.

Quizás hoy se requiera el estudio y trato adecuado de especialistas en ríos urbanos, pero la base que hoy se tiene es la de un ecosistema que se ha regenerado por casi una década y que desconocíamos su potencial por haber siempre estado intervenido.

Esto es solo el principio del cuento.  Para que se tenga un final feliz no se necesita de hadas ni príncipes de cualquier color. Se necesita haber hecho consciencia de las lecciones aprendidas.

Por un lado aprendimos que la sociedad civil organizada puede lograr grandes cambios cuando hay objetivos claros  y por otro lado aprendimos que la naturaleza puede lograr grandes beneficios para la ciudad cuando la apartamos de fines políticos que suelen ser presentados como beneficio público.

La ciudad necesita más ciudadanas y ciudadanos organizados para crear nuevos parques y espacios para la gente. La ciudad necesita más ríos, cañadas, montañas y cerros tratados con respeto. Aprender es reproducir los procesos y acciones con los que se logran buenos resultados y dejar de hacer lo que nos lleva repetir errores.

En ocasiones lo mejor es hacer, pero a veces lo valioso es dejar ser. 

#EspacioPúblico: “La ley de la calle”

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En días reciente me tocó cruzar una céntrica calle en la que había una escuela y me quedé sorprendido al ver los autos a velocidad que excede lo permitido y haciendo caso omiso de la preferencia peatonal.

Al caminar un poco me di cuenta  que las señales que marcan la zona escolar estaban grafiteadas o cubiertas por ramas de árboles.

Al caminar un poco más me topé con autos estacionados en esquinas que impiden el cruce peatonal, banquetas convertidas en cajones de estacionamiento, vueltas continuas en calles de gran flujo peatonal y ausencias de pasos cebra en casi todas las calles. En todos los casos las señales para indicar las reglas no existen, están dañadas o no son visibles.  

El comentario habitual es que la gente opine que no existe cultura vial.

La pregunta sería: ¿se puede tener cultura sin infraestructura que la apoye?

Me parece que así como los libros son importantes para la educación y la cultura. La infraestructura es importante para la cultura vial sin olvidar que el tema intermedio es la educación.

¿Conocemos el reglamento de tránsito y lo aplicamos? 

No conocer las reglas del juego nos ha generado una sociedad en la que la cultura vial se rige bajo usos y costumbre y no bajo un reglamento.  Además, la costumbre nos ha llevado a favorecer a quienes van en un auto dejando a peatones y ciclistas desprotegidos y a la defensiva.

No es sencillo modificar hábitos sin la información necesaria que nos ayude a entender por qué lo debemos hacer. Dejar privilegios cuesta trabajo hasta que entendemos la importancia y el beneficio del bien común.

Un primer paso podría ser leer un sencillo libro que nos ayude a entender nuestras calles: el Reglamento Homologado de tránsito para el área metropolitana de Monterrey *. 

Por otro lado las autoridades locales podrían ponernos un examen que demuestre nuestra educación teniendo la adecuada señalización en las calles que indique lo marcado en el reglamento y algunos agentes de tránsito bien preparados señalando nuestras fallas.

Y lo último sería transformar lo aprendido en cultural al ver el beneficio en menores hechos de tránsito,  saber compartir la calle, mejorar las condiciones de peatones y ciclistas y hacer de una ciudad hostil una ciudad humana.

Hoy en día es común escuchar al transitar por las calles de Monterrey quejas y argumentos de automovilistas como: ‘es recaudatorio’, ‘ lo que no está prohibido está permitido’, ‘al cabo todos lo hacen’, ‘aquí no hay agentes de tránsito’ o ‘ ve nada mas a ese peatón cruzando, qué no ve que aquí vamos a mucha velocidad’.

Con  la educación de leer y aprender un reglamento podría cambiar a una cultura en la que se  escuche: ‘reduce la velocidad’,  ‘si otros lo hacen mal yo no tengo por qué hacerlo’,  ‘respetemos al agente de tránsito’ o ‘hay que dar paso al peatón’. 

* El reglamento homologado de tránsito está disponible de manera gratuita en la siguiente liga: 

http://www.guadalupe.gob.mx/reglamento-de-transito-homologado.pdf