#EspacioPúblico: “La vocación del río Santa Catarina”

Mamá, papá, quiero ser sacerdote.

La noticia más temida por los padres de familia. Me tocó tener amigos que así lo expresaron y la mayoría recibió cualquier cantidad de alternativas para que su decisión cambiara. Al final, los que lograron ingresar al seminario y su vocación era honesta, mostraron pronto su felicidad.

Por muchos años, el Río Santa Catarina ha sido el hijo de vocación clara con padres que lo quieren disuadir.

A través del tiempo han desfilado padres que ante su potencial de entrenador deportivo le instalaron canchas deportivas, alberca y hasta campo de golf. También le vieron perfil de comerciante y le pusieron un negocio de juegos infantiles, otro de estacionamiento y muchos locales comerciales. Pero siempre ha pasado lo mismo. Cada cierta cantidad de años el río ha declarado su insatisfacción y avienta todo a sus padres y muestra con fuerza lo que realmente es.

De nuevo, hoy tenemos en la ciudad un nutrido grupo de padres y madres del río Santa Catarina, más preparados y más modernos que los anteriores, que ante el llamado de su vocación le tratan de buscar otras profesiones en las que consideran será más apto, más productivo,  más feliz y en especial los dejará a ellos como padres orgullosos y satisfechos. 

Además, a los nuevos padres del río les ha crecido la familia y ahora tienen hijos menores a quienes también aconsejan sobre su futuro. Hoy también son padres de las avenidas, puentes, barrios y distritos cercanos a su hijo mayor.

Han pasado siete años desde que el huracán Alex eliminó cualquier rastro de intervenciones que hicieran los pasados padres del río por cambiar su vocación y lo dejara listo para una nueva oportunidad. En estos años, el río Santa Catarina ha creado su cauce, ha desarrollado arbolado y una gran cantidad de fauna, en especial aves, lo ha repoblado. En su lenguaje nos dice lo que quiere ser.

Los otros hijos también han sufrido cambios en estos años y han valorado lo que son, lo que han perdido y lo que les gustaría ser.  Con ellos quizás los nuevos padres tengan mejor suerte y se logren acuerdos favorables. En ellos hay más profesión que vocación y eso es flexible.

Pero el río parece tener muy claro lo que es. Cada día se le ve más feliz y espera que sus padres también lo sean al verlo desarrollarse en libertad. Parece redundante pero la vocación del río Santa Catarina es ser un río.

Es difícil ser padre. Debe ser frustrante ver que los hijos no son lo que se espera. Pero las vocaciones suelen ser así, alejadas de lo convencional pero honestas y con una función especial. Nunca sabes si un hijo sacerdote puede llegar a ser Papa. Menos si le impides ejercer su vocación.

Dejar al río ser río; quizás nos sorprenda favorablemente en pocos años.

#EspacioPúblico: “Todos somos millennials”

Si naciste a mediados de los sesentas y antes de los ochentas seguramente tuviste una noche bohemia cantando a Silvio, Pablo y Aumary pensando que un mundo mejor era posible.  Y también es probable que terminaras trabajando para una empresa, viviendo en periferia y ahorrando para comprar uno o varios autos que hicieran más sencilla la vida.  Si no conoces los apellidos de los cantantes mencionados, seguramente naciste un poco después y quisiste cambiar el mundo desgarrándote la garganta cantando Creep o Seven Nation Army y ahora eres un empresario independiente trabajando desde casa o un Starbucks pagando tu casa y por supuesto un auto.

Y llegaron los millennials. Nativos digitales que valoran el contenido de la música de las generaciones anteriores y por supuesto quieren cambiar el mundo. La mayor parte de ellos trabajan, pero aquí la diferencia con la generación anterior: Muchos ya no quieren un auto.

De acuerdo a estudios realizados por Deloitte, factores como la baja capacidad de compra así como los altos costos de operación y mantenimiento de un auto reducen la expectativa de compra de un vehículo automotor para los jóvenes de esta generación. Estos factores han modificado algunos de sus gustos y ahora tienen más interés en otros temas como la tecnología, los viajes y el transporte alternativo y sustentable.

¿Qué estamos haciendo para ayudar a esa generación que ya no piensa tanto en tener un auto propio?

A diario escuchamos críticas negativas sobre la incorporación a la fuerza laboral de la generación millennial. Su manera en que se relacionan con el trabajo, problemas con la autoridad y su falta de compromiso son algunos de los factores que se les critica. ¿Alguna diferencia con las generaciones anteriores?  Me parece que solo ha pasado el tiempo y los que ya no somos parte de ese segmento de edad olvidamos que también fuimos los jóvenes que luchaban por abrirse paso en la vida ante una generación mayor que imponía sus formas y experiencias minimizando el valor de la opinión de los jóvenes.

Todos fuimos millennials. Recordarlo es empatizar con los nacidos después de 1984 y al menos en el tema de movilidad podemos ser parte de sus ideales y ayudarlos a provocar  un importante avance. Además, no parece una mala idea ser parte de la construcción de una ciudad con menos autos y mejor calidad de transporte y espacio público.

No es tan complicado ayudar.  Podemos empezar por racionalizar el uso del auto, reportar los abusos a las banquetas que han sido convertidas en estacionamientos, exigir mejoras en el transporte público, dejar de pensar que las ciclovías son algo imposible e inútil y lo más importante: no tener miedo a cambios en la manera de vivir una ciudad en la que el auto privado pierde espacio para dárselo a las personas y su convivencia.  

Una buena parte de los sueños no cumplidos de cada generación se deben a la falta de credibilidad lograda con las generaciones anteriores  y los obstáculos que éstas imponían. ¿Queremos que siga siendo así? Mejor pensemos que podemos ayudar a realizar sus ideales, quizás esta generación si lo logré y no estará dentro de veinte años preguntando por qué las cosas siguen igual. A ellos les queda más tiempo en el mundo. Que al menos sea parecido al que sueñan.

Las líneas se deseo

El cruce de las calles de Los Soles y Casolar en el municipio de San Pedro Garza García, parece un cruce en donde los peatones son irrelevantes. No lo es.

Lo que parece la última calle de una zona de oficinas enclavada en la montaña,  conduce también a la ruta por la que decenas de personas caminan a diario de sus casas a sus trabajos por la mañana y de regreso por la tarde.

Por unas brechas ya claramente marcadas, se llega a la parte más alta de la Loma Larga en el límite de Monterrey y San Pedro. Desde ahí se puede apreciar la opulencia del municipio de mayor ingreso de la zona metropolitana y las carencias de una de las zonas marginadas más antiguas de la ciudad: La colonia Independencia.

Subimos hasta ahí para entender el uso de esas brechas. Junto a la Iglesia de la Santa Cruz, un grupo de mujeres vende ropa usada mientras un grupo de policías de Fuerza Civil armados y protegidos con chalecos antibalas resguarda la zona. Nos acercamos con la gente a preguntar si utilizaban esos improvisados caminos por los que subimos y la respuesta siempre fue la misma: Todos los días.

Nos explicaron que era la manera de llegar a sus trabajos y aunque se han dado incidentes delictivos incluyendo homicidios, sigue siendo ruta diaria de trayecto a San Pedro.

Del lado de Monterrey un serpenteante Antiguo Camino a San Agustín une la parte más alta de la loma con la parte antigua de la colonia. De este lado, decenas de personas caminan grandes distancias a diario por caminos y escaleras para llegar a calles por las que pasa el transporte público.

Estos caminos se conocen como Líneas de deseo. Son esas rutas que la gente marca como las más eficientes para sus desplazamientos.

Los teleféricos en Medellín y La Paz, tranvías y elevadores en Lisboa, escaleras eléctricas en Hong Kong o muchos proyectos de escaleras artísticas alrededor del mundo, siguieron estas las líneas deseo.

Donde veamos gente caminar siempre habrá oportunidad para mejorar la comunicación, el transporte y la convivencia. Ignorar las líneas de deseo puede llevar a decisiones urbanas erradas que se reflejarán en gastos excesivos en obras de escasa eficiencia.

Esto último lo vemos pasar en Monterrey ya que estas líneas de deseo las marcan los peatones y aquí el auto privado manda. Es más factible buscar desplazar a la gente para hacer nuevas calles, avenidas o pasos a desnivel que buscar alternativas de transporte público, peatonal o no motorizado.

Esta realidad debe cambiar.

Se podrán hacer costosos estudios urbanísticos, pero el mejor estudio urbano es gratuito y se realiza al voltear a ver por dónde va la gente.

¿Por qué asistir al 4to Congreso Peatonal?

Para muchos, ser peatón es una profesión. Lo hacen a diario utilizando sus mejores técnicas y habilidades. Para otros es un deporte. Lo practican con alguna regularidad y requieren de equipo especial para la ocasión. También están los turistas. Los que al ver que otros lo hacen, les gustaría probar la experiencia. Pero para otros es una actividad ajena que se ve desde un auto y no forma parte de su religión o cultura.

Para todos ellos es el 4to Congreso Peatonal.

Del 19 al 21 de Mayo, Monterrey será la sede de este evento gratuito en el que todos de alguna manera formamos parte del mismo gremio.

La temática del este año se llama “ciudadanía trabajando”  y es un acercamiento a las acciones que desde la sociedad civil se realizan para mejorar las condiciones de movilidad peatonal en ésta y otras ciudades a través del intercambio de experiencias, charlas, foros de diálogo, presentaciones, actividades y conferencias magistrales.

Es un espacio de aprendizaje del que pueden surgir acciones desde el sentir ciudadano para ser vinculadas a las instancias de gobierno necesarias.

Guillermo Peñalosa compartirá su amplia experiencia fomentando ciudades más sanas con residentes felices basándose en caminar y una buena generación de espacios públicos vivos.

Blanca Valdiva mostrará cómo al de-construir los espacios públicos en función de sus usuarios con una visión feminista se logra una verdadera transformación social.

Ciudadanos y activistas compartirán sus éxitos y proyectos. Y la contraparte vendrá de funcionarios locales y nacionales que mostrarán sus experiencias, logros y obstáculos para construir espacios de beneficio público.

Pero lo más importante es que el 4to Congreso Peatonal es un espacio de convivencia en el que todos se pueden llevar una pequeña o grande tarea para aplicar en sus colonias, barrios o ciudades y ser parte de un proceso de cambio por comunidades con sentido humano.

Pueden encontrar más información y registrarse a través de la página congreso.peatonal.org y visitar su página de Facebook: Congreso Peatonal. Abierto a todo público y es totalmente gratuito.

Al final de cualquier Congreso, los que participan salen como profesionistas mejor preparados con lo más actual de su materia. Del 4to Congreso Peatonal seguramente saldrán más profesionales de banquetas, calles y cruces peatonales a ejercer la profesión de ser peatón. Aunque no sea de tiempo completo.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Rápidos y furiosos nivel regio




Son las 9.30 de la mañana, es miércoles, el tráfico en la ciudad es moderado y voy rumbo al aeropuerto por la avenida Morones Prieto. Llego a los límites de Monterrey con Guadalupe y recuerdo que este municipio acaba de implementar de manera oficial el sistema de fotomultas después de haber pasado por un mes de socialización en que se estuvo probando y se aplicaron solo avisos preventivos a conductores que circularon a exceso de velocidad.

Desde antes de llegar al municipio de Guadalupe he circulado a 60 kilómetros por hora que es la velocidad máxima permitida pero al llegar al primer punto preventivo que anuncia el sistema de cámaras de monitoreo con llamativos anuncios amarillos me cercioro de ir a la velocidad permitida. Hay casi un kilómetro entre el primer anuncio preventivo y el lugar en que están instaladas las cámaras con al menos otros tres anuncios intermedios.

Desde el primer anuncio hasta el momento de cruzar las cámaras, todos los autos a mi alrededor me rebasaron, algunos a velocidad notoriamente excesiva. De nueva cuenta al llegar a la avenida Miguel Alemán me encuentro con los anuncios de aviso del monitoreo y velocidad permitida  y sucedió lo mismo, fui rebasado por todos los autos a mi alrededor.

Al llegar al municipio de San Nicolás la velocidad de los autos, camiones de carga y transporte público se incrementa y ya en municipio de Apodaca fui rebasado por el  acotamiento por un transporte privado de pasajeros en pésimas condiciones que además tuvo que esquivar a un camión recolector de basura estacionado.

Este es el día a día de una ciudad que considera que la aplicación del reglamento de tránsito es un tema recaudatorio. Sólo el municipio de Guadalupe reporta siete mil hechos de tránsito al año, muchos de ellos con exceso de velocidad y lo más lamentable: mucho de ellos con personas fallecidas. Todos los días vemos atropellos en donde se culpa al imprudente peatón pero nadie menciona el exceso de velocidad con el que fue atropellado.

La ciudad se ha convertido en una pista de carreras para desahogar el estrés que se olvida de las consecuencias que puede tener una distracción propia o ajena en las calles. Lo menos que podemos hacer ante un nuevo sistema de monitoreo de velocidad es respetar los límites de velocidad antes de presuponer que es una medida recaudatoria.

Bajar la velocidad no cuesta nada y si salva vidas.




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Estructura vial sin cultura social

Un año más tarde de haber realizado la solicitud de la instalación de una estructura de protección vial cerca de mi casa, recibí una llamada de seguimiento.

Había solicitado al departamento de tránsito de mi municipio la instalación de unas boyas para evitar que autos se estacionaran en una ochava y evitar los frecuentes hechos de tránsito que suceden por falta de visibilidad.




Esto no sería necesario si los automovilistas cumplieran las prohibiciones que marca el reglamento de tránsito, pero la realidad es que ni se cumple el reglamento ni hay personal suficiente para supervisar su cumplimiento y ejercer sanciones.

Después de una corta llamada en la que se evaluó como malo el servicio solicitado ya que pasó un año sin tener respuesta y terminó como una llamada de contenido promocional del mandatario municipal, pensé en hacer de nuevo el reporte pero no fue necesario.

Un día más tarde teníamos las boyas instaladas en el conflictivo cruce vial.  Tarde, pero al final se agradece la intención por solucionar las inquietudes de los ciudadanos pese a las deficiencias en temas de operación y aplicación de recursos.

Esto parecía un final feliz pero no lo fue.

Un día más tarde de ser instaladas teníamos de nuevo un auto estacionado en el espacio prohibido pero ahora sobre las boyas.

Un año para su instalación y un día para perderle el respeto.

¿En qué estamos fallando? 

Definitivamente en la cultura que tenemos por lo público. 

Es preocupante ver como la ciudad se encuentra en muy malas condiciones pero es más preocupante ver que una gran parte de la culpa está en una ciudadanía que evade su responsabilidad.

Invasión del espacio público para beneficio privado, calles inundadas por tener drenajes tapados por basura,  hechos de tránsito con víctimas mortales por exceso de velocidad, depredación  del patrimonio arquitectónico e histórico de la ciudad para beneficios privados realizando forzados procesos de gentrificación, negar responsabilidad de la contaminación por el excesivo uso del automóvil son solo algunos ejemplos .  Todo esto se podría evitar si antepusiéramos el bien común sobre el beneficio individual y privado .




Pedimos a diario mejorar las condiciones de la ciudad.  ¿ Y cuando modificamos nuestra forma de mantenerla?

Mientras eso no suceda, cualquier estructura que se construya si no hay cultura para respetarla y mantenerla, en poco tiempo se convertirá en basura y de nuevo nos estaremos quejando porque no hay quien se haga responsable y solucione el problema. Un círculo vicioso que se debe romper.

La ciudad que queremos depende más de nuestras acciones que de nuestras exigencias. 

 

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La ciudad de los expertos

Cuando uno se siente enfermo debe ir al médico, presentar los síntomas, responder a las preguntas del doctor, escuchar el diagnóstico y seguir las instrucciones del profesional. Eso es lo correcto.  Pero siempre está la opción de considerarse experto, auto diagnosticarse y recetarse medicamentos que harán sentir mejoría por un tiempo pero tienen posibilidades de dañar más la salud.

¿Qué pasa cuando la ciudad es la enferma? 

En fechas recientes he visto gran polémica en algunos temas urbanos que se deberían tratar con un especialista y seguir sus sugerencias en lugar de exigir ser tratados bajo la auto medicación.

El incremento en la contaminación, el desmedido uso del automóvil privado como medio principal de transporte, la falta de un transporte público de calidad, el déficit de arbolado público, la falta de respeto al peatón en las calles, son algunos de los síntomas de una ciudad enferma de un urbanismo obsoleto, complaciente, con limitada visión social y poca capacidad de generar riqueza pública.

Andadores ecológicos en San Pedro, aplicación de verificación vehicular para el área metropolitana, ordenamiento del Barrio Antiguo, Distrito Tec, aplicación del reglamento homologado de tránsito, son algunas medidas que se presentan ante los síntomas de esta enfermedad progresiva y degenerativa pero hay grupos asintomáticos que se niegan a los medicamentos sugeridos y prefieren que se aplique la medicina que ellos mismos proponen.

Considerar que las mejoras en la movilidad peatonal son temas estéticos que no son prioridad, la generación de más carriles para la circulación de autos, buscar ampararse ante el reglamento de tránsito, preocuparse sólo por los beneficios privados, creer que solo las pedreras deben ser verificadas porque son las causantes de la contaminación y no los autos, y hacer mas vías de alta velocidad para autos son los medicamentos sugeridos bajo el auto diagnóstico.




¿En qué momento nos volvimos expertos? Seguramente cuando le perdimos la confianza al médico. 

Quizás una buena parte de la desconfianza consiste en que el diagnóstico cambio y nos están recetando cambiar espacios dedicados al auto por espacios verdes y peatonales, reducir el uso del auto, moderar la velocidad, respetar el reglamento de tránsito, propiciar ciudades que se puedan caminar y cambiar la cultura vial para dar prioridad al peatón.

¿A quién le gustan los medicamentos de sabor amargo que requieren cambios de hábitos? 

Y quizás también la explicación del diagnóstico no ha sido la adecuada y no se están percibiendo las consecuencias de seguir con el estilo de vida que llevamos. Siempre hay médicos faltos de tacto.

Lo importante de la condición clínica de la ciudad es que se empieza a reconocer que Monterrey y su área metropolitana  tienen síntomas de stress en su urbanismo que pueden degenerar en un repentino colapso.

Y como toda enfermedad grave, se está pasando por la etapa de negación que requiere una segunda opinión o incluso cambiar de médico. La opción que no parece viable es dejar pasar los síntomas y seguir con la auto medicación. No tener un tratamiento adecuado nos puede llevar a acelerar la enfermedad y tener una muerte súbita sin tener claro cómo sucedió.




Y por último, la medicina alternativa también es válida en este momento. No es necesario un diagnóstico ni medicamento. Hay que practicar unos minutos al día la meditación, olvidarnos de lo que queremos para nosotros de manera individual y hacernos la pregunta ¿Qué ciudad queremos para las generaciones más jóvenes? Nos puede ayudar a reducir el stress y estar preparados para cualquier tratamiento.

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Entre camellones y vecinos

Gran polémica ha causado a la comunidad sampetrina la construccion de andadores ecológicos en los carriles centrales de las avenidas Lomas Del Valle y Humberto Lobo.

Lo que el gobierno municipal considera una oportunidad de generar arbolado y espacios peatonales de interconexión, la comunidad lo ve como un generador de más problemas al tráfico vehicular.

Existen varios factores que hacen de esta polémica un interesante tema de análisis. Por un lado vemos una ciudad altamente contaminada y limitada en espacios públicos seguros y arbolados y por otro lado una ciudad dependiente del automóvil como medio primario de movilidad .

Vemos un gobierno municipal que su comunicación con los vecinos parece no haber sido efectiva y una comunidad renuente a acciones que puedan generar cambios en sus hábitos de desplazamiento.

Si tratáramos de resumir el caso, me parece que serían dos los factores que están causando el ruido en esta situación: uno es el miedo al cambio y otro es el pensamiento colectivo que ve en el diseño de una calle sólo el beneficiar la movilidad motorizada, principalmente la de autos privados.

Los vecinos, en su gran mayoría personas que rebasan los cincuenta años de edad, hablan de más problemas viales pero no consideran los beneficios para la movilidad peatonal que actualmente ven como nula o muy limitada.

¿Será por eso que al caminar por la avenida Lomas Del Valle, un avenida de amplias banquetas y casi nulo arbolado público, encontraremos en frecuentes ocasiones autos cometiendo faltas al reglamento de tránsito estacionados en la banqueta y diseños de cocheras que interrumpen el flujo peatonal con escalones y rampas?




Aquí hay una importante área de oportunidad para aplicar el nuevo reglamento de tránsito, tener banquetas libres de obstáculos y generar recursos al municipio mediante multas debidamente aplicadas.

En el caso de Humberto Lobo, además de haber perdido la oportunidad de darle madurez a un proyecto de movilidad alternativa al cancelar la ciclovía, las banquetas han sido convertidas en cajones de estacionamiento beneficiando solamente al que llega en auto dejando el espacio peatonal reducido a casi nada.

¿Acaso los empleados de la gran cantidad de comercios de esa zona que usan el transporte público o los vecinos que quieran llegar caminando no requieren banquetas libres para moverse de manera segura? Claro, pero por años ha sido más importante beneficiar al automóvil.

Así es esta ciudad. Se ven los problemas abordo de un auto, los reglamentos no se cumplen y se ponen obstáculos para ejercer cambios con visión de futuro.

Si se quiere lograr el éxito de un proyecto, por supuesto que es importante escuchar la opinión de vecinos , pero también es importante de parte del municipio comunicar de manera clara y objetiva los beneficios que éste traerá con una óptica más amplia que la que un grupo de vecinos pueda tener.

Y un punto importante es explicar que la suma de beneficios individuales no es igual a un beneficio público si no se involucra a todos los que participan. En este caso específico, a los actores de la movilidad.




Se necesita entender que por las calles circulan autos, transporte público, ciclistas y personas incluyendo aquellas que tienen algún tipo de discapacidad y el diseño de las calles debe beneficiar a todos.

La tarea será entender que no hacer nada o seguir haciendo las cosas como se han hecho, nos llevarán a lo que ya conocemos pero en una mayor escala de caos en tráfico y contaminación.

Pero está la opción de dar la oportunidad a otras maneras de hacer las cosas y dejar las bases para la ciudad que queremos vivan las siguientes generaciones. Esa ciudad que quizás no veremos pero que podemos ayudar a construir.

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Vox Populi en tiempos de redes sociales

En fechas recientes se llevó a cabo el Foro de Conservación y Desarrollo organizado por el INAH al que asistieron muchos interesados en el patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad.

Se trataron distintos temas pero el panel de conversación que generó más controversia fue el que tenía como tema El Barrio Antiguo.

Se expusieron diferentes posturas, quejas y dudas de vecinos y grupos que buscan la preservación del patrimonio que tuvieron como resultado el realizar una junta para tratar con más detalle el tema con las autoridades correspondientes.

Asistí a la junta con la intención de entender por qué hay dudas y quejas de vecinos y defensores del patrimonio arquitectónico de la zona y cuál es su relación con los organismos de gobierno que pueden tomar cartas en los asuntos tratados.

En una conversación muy fluida y respetuosa en la que se agradeció la presencia de los asistentes y se mostró la molestia por la ausencia de algunos actores importantes, la junta tuvo en términos generales buenos resultados en la relación ciudadanía y organismos de gobierno.

Pero mi aprendizaje más allá de los resultados y compromisos de la junta fue en el sentido de cómo se lleva a cabo la comunicación entre ciudadanos y gobierno.

La comunicación entre vecinos y amigos del barrio se lleva a cabo de manera sencilla y fluida a través de las redes sociales mientras que la comunicación entre organismos de gobierno pareciera perderse entre sus mismos procesos.

Esto es importante entender en tiempos en donde las redes sociales se pueden convertir en tu mejor aliado o en tu peor pesadilla.

Si bien en la junta no estaban todos los miembros de los grupos civiles y de vecinos que fueron convocados por redes sociales, sí estaban representados sus intereses a través de sus líderes de opinión que de manera orgánica toman el liderazgo en los temas de su interés.

Por otro lado, los organismos de gobierno que asistieron con una buena actitud de escuchar y dar explicaciones, en momentos parecían ser entidades feudales independientes que su interacción se pierde en la carga de trabajo.

En estos tiempos de redes sociales el peso y el valor de la ciudadanía es cada vez más fuerte y su opinión en decisiones que les afecte es de gran importancia para el buen resultado de proyectos.

Los tiempos en que las autoridades hacían y deshacían con autoridad absoluta sin llegar a acuerdos con vecinos y grupos afectados está quedando en el pasado.

La nueva ley de participación ciudadana será una importante herramienta para la organización de grupos vecinales y su colaboración en la toma de decisiones de proyectos urbanos.

En estos tiempos no importa una nutrida presencia de vecinos si están presentes sus principales interlocutores, es básico tomar en cuenta la voz de unos cuantos que acuden de manera presencial a juntas, foros y convocatorias porque son el sentir de grupos que participan activamente en redes sociales aunque no lo hagan de manera presencial.

Siempre será importante la participación en cualquier evento pero habrá que sumar que la voz del pueblo en el siglo 21 empieza a medir su impacto en “likes”, “shares” y “comments”.

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¿Qué tan pública es una consulta ciudadana?

En días recientes el municipio de San Pedro Garza García puso en consulta cambios en su plan de desarrollo urbano incluyendo algunos proyectos viales de gran tamaño y de interconexión con el municipio de Monterrey.

De acuerdo al reglamento se invitó a los residentes del municipio a conocer los proyectos y dar su opinión. Un centenar de vecinos, en su gran mayoría entrados en canas, asistieron preocupados a ver como su municipio se les va de las manos y deja de ser lo que ellos conocieron.

Y en esta buena iniciativa de consulta pública puede estar también el problema de una buena toma de decisiones.

¿A quien se debe consultar un proyecto vial en una metrópoli compuesta por varios municipios?

San Pedro Garza García ha dejado de ser una zona residencial de baja densidad y se ha convertido en una de usos mixtos en donde la demanda por espacios corporativos, comerciales, educativos y residenciales en condominio ha ido creciendo.

 




Se dio la libertad que así fuera y revertir la tendencia es prácticamente imposible.

Gente de todos los municipios del área metropolitana llega a diario a trabajar a San Pedro. Hay horas del día en que el número de autos supera al número de habitantes. La población flotante que entra y sale del municipio en auto privado es altísima, el transporte público está saturado de usuarios y las condiciones de movilidad peatonal para los que viven la zona en horario laboral es deficiente.

El número de vecinos reales que les atañe una decisión urbana es muy superior a los que lo pueden demostrar con una credencial de elector. ¿O acaso no son vecinos los que pasan más horas del día en sus trabajos que en sus propias casas y viven a diario los problemas viales?

También hay otros grupos que su opinión es valiosa en una decisión y que no necesariamente son vecinos del sector.
La opinión de grupos de la sociedad civil, colectivos ciudadanos enfocados en temas de movilidad y seguridad vial, académicos, asociaciones de urbanistas e investigadores pueden dar una visión más global de un tema metropolitano que sume a la opinión de vecinos.

Es tiempo de dejar de ver al municipio como “La Colonia” y verlo de manera integral dentro de la ciudad.

Y en especial hay que dejar de ver la cuidad con nostalgia queriendo recuperar lo perdido y verla con los ojos de una generación millennial a la que se debe fomentar su participación. Ellos serán los que vivirán por más tiempo las decisiones que se tomen.

 




Bienvenida la consulta pública. Pero también será bienvenida la apertura a otros participantes.

La verdadera ciudad empieza cuando se deja de ver de manera individual a los municipios que la forman.

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