¿Comienza AMLO a desvariar?

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¿Será AMLO el Tlatoani que esperaba ansiosamente el “pueblo bueno y sabio”? ¿O será uno más de los portavoces del Foro de Sao Paulo creado bajo la inspiración de Fidel Castro para concretizar un socialismo a la  cubana en América Latina? 

¿Por qué será que la carta que dicen que envió al rey de España para exigirle compensaciones históricas por la Conquista, está inspirada en un discurso de Nicolás Maduro del 12 de octubre de 2017? ¿Por qué será que quiere exigir del papa Francisco una declaración de arrepentimiento a nombre de la Iglesia Católica por hechos de los siglos XVI y XVII, bajo el pretexto que el papa Francisco ya ofreció disculpas a los indígenas en Bolivia, después de haberlo invitado a ser el juez misericordioso de las miserias mexicanas? 

¿Estará el presidente de los mexicanos buscando la prosperidad y la modernización del país o será más importante para él regresar a los tiempos pre conquista en los cuales los aztecas explotaban a los tlaxcaltecas y ellos a su vez a los mixtecos, zapotecos y puede ser que a los totonacas? 

El presidente de México está desvariando. Quizás sea el producto anticipado de la cuarta transformación. En todo caso, quizás sería bueno anticipar la revocación de mandato al año 2020. ¿Les parece el mes de junio?  ¿Ayudará el INE?  

#ElTalónDeAquiles: “Delirios de poder”

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El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente. Esta ilustre frase de Lord Acton es oportuna para abordar el grado de extravagancia al que puede llegar el dirigente adicto al poder. Olvídese a Maduro y su parodia revolucionaria. Quedará Venezuela por siempre en la penumbra, víctima de un ficticio complot. El país con las mayores reservas petroleras del mundo ni siquiera es capaz de generar con fiabilidad la electricidad que consume. Ignoremos también a Ortega, quien después de doce años en el poder, está dispuesto a retornar Nicaragua a la época de Somoza en una espiral de represión que no tiene fin. 

América Latina no es la única región en donde la fantasía a veces supera la realidad. El presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika nos regaló recientemente una joya que entrará en los anales del sinsentido político. El hombre de 82 años, electo por primera vez en 1999, en silla de ruedas desde 2013 (accidente cardiovascular), y quien no se expresa en público desde ese entonces, hizo saber en febrero que se presentaría por quita vez a las elecciones, cuya primera vuelta está prevista para el 18 de abril de 2019. Cualquier parecido con Joaquín Balaguer, quien obtuvo un quinto mandato al ganar las elecciones de República Dominicana en 1994, a sus 88 años, completamente ciego, es mera coincidencia.

Adelantándose a las críticas, Bouteflika prometió invitar a las fuerzas políticas, económicas, y sociales del país a una conferencia nacional. El presidente argelino puede ser el arquitecto de la paz que goza el país luego del fin de la cruenta guerra civil (1991-2002), pero el desempleo es alto, el poder de los militares importante, y las percepciones de corrupción, altas. Argelia ocupa el lugar 105 (sobre 180) en la edición 2018 del ranking de Transparencia Internacional. 

Pero el desconcierto se convirtió en enojo, y velozmente en revuelta, cuando el político viajó a Suiza para exámenes médicos. Fue entonces evidente que no es apto para gobernar. Inició así un ciclo de manifestaciones que no tiene fin. 

Ante la creciente oposición, el dirigente prometió que dejaría el poder en un año. O sea, su principal promesa de campaña fue… la de dejar del poder si es electo, por medio de la organización de elecciones anticipadas. Esto permitiría una transición ordenada y convocar un referéndum para aprobar una nueva constitución. De poco sirvieron las advertencias sobre el peligro de caos, ni el haber adelantado las vacaciones para evitar así el agrupamiento de estudiantes, una de las principales fuerzas movilizadoras. 

Para el domingo 9 de marzo, cuando Bouteflika regresó a Argelia, las manifestaciones se multiplicaban en la capital, Alger, así como en Annaba, Béhaïa, Oran, Tizi-Ouzou. Se produjo entonces otro regateo: prometió cambios significativos, empezando por la designación de un nuevo Primer Ministro encargado de dirigir un gobierno de transición. Comunicó también su intención de no solicitar un quinto mandato, pero postergó la elección de abril. Los manifestantes celebraron este triunfo en un inicio, pero la reivindicación de evitar un quinto mandato se convirtió pronto en la exigencia de impedir la prolongación del cuarto.

Personajes como Maduro, Ortega, y Bouteflika sufren delirios de poder. En el caso del presidente argelino, su paupérrimo estado de salud podría haberlo expuesto a la manipulación de su entorno, quien escribiría sus comunicados y decidiría sus acciones. No es esta una excusa para prolongar un gobierno que, a todas luces, perdió su legitimidad social, pero es el racionamiento detrás de una solicitud presentada en Suiza por la ONG Abogados sin Fronteras, que insta a ponerlo, como adulto mayor que es, bajo protección. 

Las manifestaciones en Argelia son inéditas en la historia del país y muestran que la democracia sigue siendo una reivindicación progresista ante autoritarismos que se encuentran a la deriva debido a los delirios de poder de dirigentes que viven en mundos desconectados de las necesidades y aspiraciones de sus naciones. En definitiva, el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente.

Fernando A. Chinchilla

Kinshasa (República Democrática de Congo), marzo de 2019

Crisis Política venezolana

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Las democracias más jóvenes son las que se ven amenazadas más frecuentemente por crisis internas y/o por intervencionismo de naciones más establecidas y poderosas. En el caso de Venezuela (Juan Guaido, líder de la oposición, se proclama presidente interino ante la supuesta violación a la democracia mediante su mandato), desde la última ola de protestas (Finales de enero), el actual presidente Nicolás Maduro ha visto su posición como líder de Venezuela tambalearse. 

Desde que el líder de la oposición, Juan Guaido, se declaró el presidente interino del Estado Venezolano, diferentes naciones de la comunidad internacional han optado por tomar diferentes posiciones ante dicha crisis política. Países como Canadá, Brasil, Francia, España, Reino Unido, Perú y, con mayor fuerza, Estados Unidos han elegido apoyar a Guaido en su posición de presidente interino de Venezuela -hasta que se realicen votaciones democráticas-. 

Otras naciones, incluyendo a México, han optado por una solución que incluya un proceso de mediación internacional. Entre los países que apoyan esta iniciativa se encuentra Rusia, China y Uruguay. 

Reporteros detenidos 

Jorge Ramos, reportero con ciudadanía estadounidense y de origen mexicano, fue detenido con su equipo por alrededor de 2 horas, al estar realizando una entrevista al líder oficial de Venezuela Nicolás Maduro. Esto sucedió, según Ramos, debido a que al dirigente venezolano no le gustaran las preguntas que se le estaban haciendo. 

Como respuesta a esto, el canciller mexicano Marcelo Ebrard, respondió vía Twitter con lo siguiente “El Gobierno de México ha manifestado al de la República Bolivariana de Venezuela su preocupación y protesta por lo ocurrido en el Palacio de Miraflores hoy a Jorge Ramos y su equipo. Peniley Ramirez de Univisión nos acaba de comunicar que han sido liberados.”. Si bien, muchos podrían pensar que esta fue una respuesta necesariamente sutil por parte de la cancillería mexicana, realmente estamos hablando de un Jefe de Estado que está privando de su libertad por dos horas a un grupo de reporteros, lo cual -a mi punto de ver- debería de merecer una respuesta mucho más energética y fuerte hacia el gobierno venezolano. 

La nueva administración de AMLO está optando por una política exterior que dé opciones terceras a las crisis internacionales a través de la mediación. Algo que es común con la Doctrina Estrada como idea central en la política exterior mexicana. Sin embargo, en un mundo globalizado, interconectado y anárquico, es imposible pretender que un país logrará algún tipo de liderazgo regional ni internacional siguiendo este tipo de doctrina. La historia mexicana no ayuda para que México se quiera convertir en una Suiza de América Latina, México cuenta con una historia y geopolítica tan importantes que no se pueden ignorar; estando a lado de Estados Unidos, formando parte de América del Norte geográfica y económicamente, y parte de América Latina cultural y políticamente. 

Se solidariza AMLO con Jorge Ramos

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El Presidente Andrés Manuel López Obrador expresó su solidaridad con el periodista Jorge Ramos, quien fue retenido por el Gobierno de Venezuela en Caracas, esto tras entrevistar al presidente Nicolás Maduro.

“Desde ahora le expreso mi solidaridad a Jorge Ramos, desde aquí, lo que no quiero es involucrarme en un asunto muy polarizado, no quiero ser ‘candil de la calle y oscuridad de la casa’, quiero primero atender nuestros asuntos”, dijo López Obrador en su conferencia de prensa matutina.

Por otro lado, aseguro que respalda la posición de la Cancillería mexicana que pidió ayer al Gobierno de Maduro restituir el equipo y los materiales que confiscó al periodistas y su equipo en Venezuela.

El político tabasqueño insistió en que se acuda a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Cruz Roja para la ayuda humanitaria, para que no se politice este tema.

Retienen por dos horas al periodista Jorge Ramos

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El periodista Jorge Ramos y su equipo fueron retenidos por cerca de dos horas en el palacio de Miraflores en Caracas, Venezuela. Ramos indicó que el presidente de esa nación, Nicolás Maduro, dio por terminada la entrevista cuando le mostró un video donde se mostraba a un par de jóvenes buscando alimentos en un camión de basura.

“Teníamos una entrevista con el líder Nicolás Maduro, después de 17 minutos de entrevista no le gustó lo que preguntábamos sobre la falta de democracia, se levantó de la entrevista después de que le mostramos videos de unos jóvenes comiendo en un camión de basura”, dijo en entrevista con la cadena Univisión.

Ramos detalló, que al concluir de forma abrupta la entrevista, les arrebataron todo el equipo de grabación, así como las tarjetas de memoria en las que se encuentra archivada la información.

“Nos confiscaron todo el equipo, no tenemos nada, se quedaron con las cámaras, nos quitaron todos los celulares. No tenemos nuestros equipos, no tenemos nuestra entrevista. Nos quitaron todo, no tenemos nada”, aseguró el comunicador mexicano.

El periodista señaló durante el encuentro al mandatario venezolano “que millones de venezolanos y muchos gobiernos del mundo no lo consideran un presidente legitimo y lo consideran un dictador”.

Mike Pence pide a AMLO reconocer a Guaidó

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El vice presidente de Estados Unidos, Mike Pence, solicitó a los gobiernos de México, Uruguay y otros países, a reconocer el a Juan Guaidó como presidente o de lo contrario, quedarán “aislados en el mundo”.

“No puede haber espectadores en Venezuela. Tras la brutalidad que el mundo vio el sábado, los instamos a reconsiderar el apoyo al tirano. Únanse al pueblo venezolano y retiren el respaldo al régimen de Maduro”, dijo Pence durante la reunión del Grupo Lima.

El Grupo de Lima se reúne este lunes en Bogotá, con la presencia de Pence y Juan Guaidó, que se proclamó mandatario interino de Venezuela, para estrechar el “cerco diplomático” a Nicolás Maduro después de que el intento de ingresar ayuda humanitaria a ese país acabara en violencia.

El vice presidente estadounidense anunció nuevas y mayores sanciones económicas y diplomáticas contra el régimen del presidente de Venezuela, Nicolas Maduro.

“Ha llegado la hora y para respaldarlos en estos esfuerzos por instrucciones del presidente Donald Trump a partir de hoy Estados Unidos impondrá sanciones adicionales sobre funcionarios (venezolanos)”.

Entre los funcionarios sancionados se encuentran tres gobernadores de estados vecinos de Colombia, quien bloquearon la entrada de la ayuda humanitaria para los miles de venezolanos.

Pence advirtió que el gobierno de Trump impondrá en breve “mayores sanciones sobre las redes financieras del régimen” y anunció que seguirán trabajando “para encontrar hasta el último dólar que han robado y trabajaremos con ustedes para devolver ese dinero al pueblo venezolano”.

Por último, el vice presidente de Estados Unidos pidió a los militares venezolanos 1que “tomen la bandera de la democracia” y apoyen a Guaidó, reconocido por medio centenar de países como mandatario interino de Venezuela.

#ElTalónDeAquiles: “Maduro inmaduro”

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Afirma el conocido animador de televisión peruano, Jaime Bayly, que Nicolás Maduro, lejos de ser un dictador de verdad, de los que da miedo, es un payaso: sus excursiones lingüísticas Shakespearianas, los pajarillos que lo sobrevuelan, y los “Back from the future”, son algunos ejemplos de sus excentricidades. Hoy, el régimen da sus últimos aleteos en un triste aislamiento. La situación va más allá de la tradicional oposición de derecha, la cual sigue denunciando la intención de cubanizar Venezuela (como si Cuba hubiera vivido la hiperinflación y Fidel Castro hubiese sido el hazmerreir de amigos y enemigos). No. En Venezuela, la realidad superó al peor de los temores. 

El aislamiento de Caracas es triste porque incluye, de manera clara y evidente, críticas de izquierda, que ven impotentes cómo las oportunidades de cambio y de justicia se fueron por la cloaca discursiva. Es decir, a los opositores tradicionales del chavismo, como lo son la derecha colombiana (hoy en la presidencia, de la mano de Iván Duque), y opositores menos tradicionales (como el recientemente electo Jair Bolsonaro, en Brasil), se les une líderes de centro-izquierda, como Alvarado (Costa Rica) y Trudeau (Canadá). Además, el heteróclito Grupo de Lima, compuesto por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, y Santa Lucía, intenta desde 2017, a pesar de Caracas, encontrar una salida pacífica a la crisis. En fin, democracias europeas como Francia y España decidieron recientemente no seguir siendo indiferentes ante la parodia revolucionaria. El gobierno de Maduro sigue siendo reconocido por Bolivia, China, Cuba, Turquía, y otros tantos, pero ya no es reconocido por muchos otros.

Los demócratas progresistas nunca perdonaremos a la nomenclatura petro-chavista el haber fracasado en su intento por cambiar el destino de su país. Habrían podido desmontar el corporatismo creado por el Pacto de Punto Fijo, invertir en el futuro creando un sistema educativo competitivo, y poner la renta petrolera al servicio de la diversificación económica. Pero no. En vez de lanzar la revolución más radical que siempre ha requerido América Latina, la democracia, sustituyeron a los viejos receptores de las dádivas petroleras por nuevos actores. Ya no son los ricachones de los partidos políticos tradicionales los que se aprovechan del sistema, sino los nuevos líderes, prontamente corrompidos, del Partido Socialista Venezolano. Y en vez de educar y desarrollar, se fortaleció el clientelismo, fomentando así la dependencia económica de las clases sociales menos favorecidas a un sistema que no da herramientas para sobrevivir. Entonces, en vez de hacer germinar la democracia, se transformó el autoritarismo: se pasó de un corporatismo de centro-derecha a un confuso gobierno despojado de toda agenda izquierdista. Por su obstinada resistencia al cambio, el grupo fiel a Maduro es hoy más reaccionario que progresista. 

La última vez que escribí sobre Venezuela señalaba que la situación seguía degradándose en una certera descomposición de la revolución bolivariana. En mayo de 2017, se cumplían varias semanas de movilización social que había producido decenas de muertos. El gobierno argumentaba que la principal amenaza era la contrarrevolución (golpista) de derecha. Desde ese entonces, poco cambió pero todo empeoró: Maduro fue reelecto en un proceso electoral muy cuestionado a nivel nacional e internacional. Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, se autoproclamó presidente legítimo del país. Mientras tanto, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) pronostica que la economía venezolana se contraerá el 10 % en 2019 mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé una astronómica hiperinflación de 10,000,000%.

Maduro es inmaduro. Se aferra al poder y asegura que no hay crisis humanitaria en su país. Cree que todavía puede gobernar. Es posible que el dirigente bolivariano no tenga la sofisticación de líderes autoritarios como Vladimir Putin, y sí, es posible que sea un payaso. Pero sus excentricidades ya no hacen gracia y su testarudez es peligrosa, no solo para Venezuela, sino para toda la región latinoamericana. La invitación es clara: salir del poder ahora que todavía puede hacerlo. 

Fernando A. Chinchilla

Winnipeg (Canadá), febrero de 2019

Revelan pacto entre gobierno de México y Odebrecht

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El Gobierno mexicano pactó desde 2017 “no ejercer ninguna acción civil, administrativa o penal en contra de funcionarios de la empresa Odebrecht” por sobornos a funcionarios de Pemex.

En una tarjeta informativa emitida este jueves por la Fiscalía General de la República (FGR), se da cuenta de que Raúl Cervantes quien entonces era procurador de la Procuraduría General de la República (PGR), suscribió un convenio con la justicia brasileña, en el que esta se comprometió a compartir información de la investigación, a cambio de que México no procediera penal, civil y administrativamente contra ejecutivos de la firma.

Se precisó también que tales convenios fueron ratificados por México en tres ocasiones, uno con fecha de 16 de febrero y dos el 14 de junio de 2017.

Tras el acuerdo, la PGR tomó declaración a los cariocas Marcelo Bahía Odebrecht, Luis Alberto Meneses Weyll e Hilberto Mascarenhas Alves da Silva Filho, quienes hicieron señalamientos que al parecer nunca se sabrán, pues descansan bajo la cobija del eterno debido proceso.

En mayo de 2017, también se entrevistó a tres funcionarios de Odebrecht México: Helder Antonio Campomizzi, actual coordinador de licitaciones de la empresa en nuestro país; José Vito Facciolla Junior, director de Proyectos Odebrecht México, y Guillermo Antonio Suárez Solís, representante legal de la compañía.

Los tres últimos aportaron diversos datos de prueba en la relación Pemex-Odebrecht donde se imputa a Emilio Lozoya Austin de recibir sobornos.

Según la Fiscalía, desde que se recabó la entrevista en calidad de imputado de Lozoya, exdirector general de Pemex, quien se reservó su derecho a declarar, ningún funcionario de la empresa, ni de Brasil ni de México ha sido citado a comparecer.

La FGR agregó que entre mayo y septiembre de 2018, la PGR recibió información financiera procedente de Suiza, así que pidió al Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia Organizada que determinara cuál era la red de vínculos respecto a transferencias, depósitos y personas involucradas, se supone que estará listo en una semana.

Precisamente este jueves, la FGR informó que no hará pública indefinidamente ninguna información del caso en el que su vincula a Lozoya de haber recibido más de 10 millones de dólares en sobornos.

Al parecer, el pacto benefició a funcionarios de la constructora, y de paso a los funcionarios del Estado mexicano pues gozan de total impunidad.

En otros países, donde Odebrecht realizó acuerdos, tras descubrirse su cauda corruptora, los funcionarios de gobierno han caído como fichas de dominó.

Por ejemplo, en Brasil provocó que Luis Inácio Lula da Silva terminara en la cárcel, y se han visto involucrados los expresidentes Dilma Rousseff y Michel Temer.

En Perú, Pedro Pablo Kuczynski, renunció en 2018, al descubrirse la trama corruptora, pero también se investiga a los expresidentes Alejandro Toledo, Alan García, y Ollanta Humala.

Panamá investiga a los expresidentes Martín Torrijos, Ricardo Martinelli y el actual, Juan Carlos Varela, y hay 76 imputados de los cuales hay cinco encarcelados.

En Venezuela, Nicolás Maduro envió a prisión a cuatro directivos, acusados de recibir sobornos, aunque el escándalo salpicó al mismo Maduro y a Diosdado Cabello, por supuesto lo negaron, diciendo que eran “especulaciones”.

En Colombia, hay seis condenados y el detenido de mayor rango es el exviceministro de Transportes, Gabriel García.

En Ecuador, el exvicepresidente Jorge Glas fue sentenciado a seis años de prisión. Hay 24 causas abiertas y el excontralor está prófugo.

En Guatemala, existen siete condenas, cuatro solicitudes de captura y el exministro de Comunicaciones, Alejandro Sinibaldi está prófugo.

Argentina llegó a un arreglo similar al de México, y solo hay sospechas sobre si dinero sucio  habría llegado la empresa de un familiar del presidente Mauricio Macri.

Y en República Dominicana existen siete personas procesadas.

Venezuela y el intervencionismo estadounidense en América Latina

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Las dos Guerras Mundiales fueron, en un sentido muy general, consecuencia de la contradicción entre el capitalismo y los imperialismos. Para ser claros, la contradicción no radica en términos absolutos, es decir, en la entidad conceptual de imperialismo como término singular, sino en su manifestación plural en un sistema global capitalista. Para que el capital subsista debe de reinvertirse constantemente, ya que de lo contrario perece ante la competencia. Empero, al tener rendimientos decrecientes -función creciente con tasas decrecientes-, el capital también debe de expandirse a regiones en donde la capacidad acumulativa no se encuentre saturada; es decir, en donde aún haya un atraso en la productividad y exista un alto grado de fuerza de trabajo sin ser explotada o en donde las mercancías no hayan llegado a saciar al máximo todas las necesidades de una población en específico. Por ello, las disputas por el dominio geopolítico y comercial entre las potencias coloniales de Europa se dirimieron en el aspecto bélico. 

A diferencia de las potencias europeas, el imperialismo estadounidense no chocaba contra otros imperialismos, y la dualidad capitalismo/imperialismo funcionaba sin fricción para convertir a Estados Unidos en la nueva potencia hegemónica. La acumulación de capital de los E.U. fue posible como consecuencia de una serie de factores: la sujeción de la oligarquía política, la mano de obra barata latinoamericana, la inversión monopólica de su capital, la regulación de precios a los productos manufactureros, la intervención militar y la retórica política e ideológica para justificar todo lo anterior, entre muchos otros.    

Pablo González Casanova en su ensayo Imperialismo y Liberación en América Latina apunta a que la intervención del imperialismo estadounidense en América Latina presentó variantes sustanciales por lo menos en tres periodos que van desde 1880 hasta  1973, en los cuales sus mecanismos y su retórica se fueron adaptando a las circunstancias.

El primer periodo que va de 1880 a 1933 se caracterizó por una intervención abierta y manifiesta, sobre todo en el aspecto político. A partir de un par de doctrinas descendientes de la “Doctrina Monroe” y la doctrina del “Destino Manifiesto”, E.U., desde Roosevelt a Wilson, se “acrecentó el sometimiento de las oligarquías latinoamericanas al poder imperial” para, así, reprimir cualquiera levantamiento que amenazara sus empresas monopólicas. Los dos principales mecanismos mediante los cuales se controló la política en América Latina fueron a través de la “Doctrina del Garrote” -la posibilidad de una actuación violenta como medio de presión en las “negociaciones”- y la “Diplomacia del dólar” -el uso del poder económico como garantía de concesión. A todas estas medidas “diplomáticas” se les puede encontrar una única base ideológica que las sustenta y que Theodore Roosevelt la sintetizó en una declaración: ante el desorden social resulta necesario la intervención de una nación civilizada que actúe como policía internacional.

En el segundo periodo que comprende de 1934 a 1959, la retórica política e ideológica alcanzó el apogeo del cinismo y la incoherencia empírica. La propuesta de E.U. para este periodo fue la de una penetración pacífica, una integración económica y una coordinación de fuerzas para constituir un sistema “panamericano”. Ante las amenazas de la expansión comunista, E.U. transformó su retórica, bajo los lemas “Buena Vecindad” y “Defensa Hemisférica”. 

Por último, en el tercer periodo (1960-1973), E.U. emprendió, nuevamente, la lógica militar de represión violenta ante cualquiera levantamiento revolucionario. A través de la CIA y la política de “desestabilización”, se aniquiló todo movimiento nacionalista, reformista y revolucionario; y también se derrocó cualquier gobierno conservador que no aceptara “la dependencia y explotación imperial”. Ante estas acciones, E.U. se exoneró de cualquier acusación señalando la exclusiva culpabilidad de las masas: “El pueblo hace la revolución. Nosotros sólo lo ayudamos”.

A todos estos discursos le subyacen el término orwelliano de doublethink. La única explicación para acceder a la intervención estadounidense en la región es si simultáneamente aceptamos dos creencias mutuamente contradictorias: el concepto de libertad y el concepto de intervencionismo. El objetivo de liberar a los pueblos latinoamericanos de la represión de los dictadores era a través de la intervención militar. Y así como en la obra de Orwell se necesitaba un Ministerio de la Verdad encargado de perpetuar falsedades, de la misma manera E.U. necesitó de una retórica democrática que justificara las intervenciones estadounidenses.

Ante la coyuntura venezolana, los aires del intervencionismo militar en América Latina resurgen y se prevé una nueva amenaza a su soberanía. Como expresó el ex Presidente de Uruguay, José Mújica, Venezuela necesita dos cosas: una puerta de escape y no acorralar a Maduro, ya que las consecuencias pueden ser desastrosas. El gobierno venezolano debe llamar a elecciones democráticas libres, en las cuales ni Maduro ni Guaidó participen. 

El caso Venezuela

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A nadie que sigue los sucesos políticos internacionales le ha tomado por sorpresa los recientes acontecimientos en Venezuela, se veía venir. Lo único que faltaba era la aparición de un líder opositor que aglutinara esas fuerzas en un camino común y ese liderazgo encarnó en Juan Guaidó, Presidente de la Asamblea Nacional.  

Sin embargo surgió el debate sobre quién tenía legitimidad del ejecutivo venezolano, si Guaidó o Maduro. En el caso del primero, las potencias occidentales ya lo han respaldado, incluso dándole el acceso a las cuentas financieras de Venezuela en sus países. Por su parte, Maduro quien aún cuenta con todo el poder de facto en su territorio así como el control sobre los cuerpos militares, es respaldado por China, Rusia y los restos de la ‘marea rosa’ en Latinoamérica.  

Pero aquí hay que dejar algo claro, los países que apoyan a una u otra de las facciones actúan bajo sus propios intereses más allá de si es verdad o no su preocupación por la democracia y los derechos humanos o la vulneración de la soberanía venezolana. 

Usted dirá que soy un insensible con los miles de venezolanos que están sufriendo en su país con el hambre y la violencia o los exiliados que en tierras lejanas no encuentran más que desempleo y racismo. Que debemos unirnos todos a apoyar a Guaidó en su lucha contra la dictadura. Pero la crítica la dirijo a ambos bandos. 

Regreso a mi argumento anterior.

Los Estados Unidos, de la mano de Trump ya han amenazado a Maduro con la intervención militar. Esto no sería una sorpresa pues los norteamericanos tienen en su haber 37 intervenciones en la región desde inicios del siglo pasado. Incluyendo el financiamiento del Golpe de Estado a Chávez en 2002, sin que por aquel entonces hubiera crisis humanitaria, pero si un incremento en el precio mundial del petróleo.

Así mismo, los países sudamericanos que han apoyado a Juan Guaidó tienen en mente más que la situación humanitaria en su vecino, la situación política dentro de su territorio, sobre todo en lo relacionado con el éxodo de venezolanos. Estar a favor de Maduro los golpearía en su índice de aprobación y futuras elecciones, porque tiene un impacto importante en la seguridad y el empleo, entre otras cosas. Como ejemplo, de acuerdo a las Naciones Unidas 600,000 venezolanos han llegado a Colombia, 120,000 a Chile, 57,000 a Argentina, 39,000 a Ecuador, 36,000 a Panamá, 35,000 a Brasil y 26,000 al Perú. Por experiencia personal, en mis viajes de estudio y trabajo a Chile y Uruguay respectivamente, me tocó ver a mucha población venezolana. 

Por otro lado el apoyo de China a Nicolás Maduro corresponde en mayor medida a la protección de sus intereses económicos, el crédito que han otorgado de 50,000 millones de dólares a cambio de reservas de crudo y participación en los proyectos de infraestructura estarían en jaque si un gobierno opositor pro Occidente llega al Palacio de Miraflores.

Para Rusia también es fundamental la continuidad de la Revolución Bolivariana, es uno de los principales proveedores de armamento al régimen y han hecho grandes inversiones en este país, siguiendo la misma lógica que los chinos. 

Del mismo modo, la neutralidad de Uruguay responde una estrategia de gobierno con miras a las elecciones presidenciales de octubre, el Frente Amplio (conjunto de partidos de izquierda en el gobierno) se encuentra dividido entre los que apoyan el régimen venezolano y aquellos que apuestan por cortar sus vínculos con Maduro (fueron los que presionaron para que la presidencia del Mercosur que dejaba Uruguay no se entregara a Venezuela). En orden de mantener la unión con miras al proceso electoral, lo más coherente era optar por la neutralidad.

Ahora bien, en este contexto, con las grandes potencias involucradas, no es descabellado pensar que ocurra una guerra civil. Si bien se ‘destapó’ que los estadounidenses enviaran 5,000 efectivos a Colombia para el inicio de una eventual intervención y apoyo a la oposición, hay que recordar que las Fuerzas Armadas Bolivarianas cuentan con 500,000 hombres, muchos de ellos completamente leales al régimen, pues este se ha encargado de otorgarles muchos privilegios, mismos que no estarían dispuestos a perder de la noche a la mañana. Así mismo, Maduro ha declarado que está organizando a los civiles en ‘Unidades Populares de Defensa’, con la esperanza de movilizar a 2 millones de ciudadanos si ocurre un conflicto armado. 

Dirán que me olvido de la posición de México, pero dejaba esto para el final. Es cierto, el gobierno hace lo correcto al hacer uso de sus principios constitucionales, uniéndose a las Naciones Unidas y Uruguay. Esto le permite un rol protagónico en la mediación del conflicto, pues es la única potencia latinoamericana que ha tomado posición neutral. Cualquiera que sea el resultado final pondría a México y la Cancillería con un liderazgo regional para negociaciones futuras entre latinoamericanos. 

Así mismo, es muy probable que con el desgaste de la Revolución Bolivariana y el fin del Foro de Sao Paulo anunciado por Bolsonaro, la izquierda latinoamericana encuentre en México el refugio para fortalecerse con miras a una segunda marea rosa en la región.