#ElTalónDeAquiles: “Maduro inmaduro”

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Afirma el conocido animador de televisión peruano, Jaime Bayly, que Nicolás Maduro, lejos de ser un dictador de verdad, de los que da miedo, es un payaso: sus excursiones lingüísticas Shakespearianas, los pajarillos que lo sobrevuelan, y los “Back from the future”, son algunos ejemplos de sus excentricidades. Hoy, el régimen da sus últimos aleteos en un triste aislamiento. La situación va más allá de la tradicional oposición de derecha, la cual sigue denunciando la intención de cubanizar Venezuela (como si Cuba hubiera vivido la hiperinflación y Fidel Castro hubiese sido el hazmerreir de amigos y enemigos). No. En Venezuela, la realidad superó al peor de los temores. 

El aislamiento de Caracas es triste porque incluye, de manera clara y evidente, críticas de izquierda, que ven impotentes cómo las oportunidades de cambio y de justicia se fueron por la cloaca discursiva. Es decir, a los opositores tradicionales del chavismo, como lo son la derecha colombiana (hoy en la presidencia, de la mano de Iván Duque), y opositores menos tradicionales (como el recientemente electo Jair Bolsonaro, en Brasil), se les une líderes de centro-izquierda, como Alvarado (Costa Rica) y Trudeau (Canadá). Además, el heteróclito Grupo de Lima, compuesto por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, y Santa Lucía, intenta desde 2017, a pesar de Caracas, encontrar una salida pacífica a la crisis. En fin, democracias europeas como Francia y España decidieron recientemente no seguir siendo indiferentes ante la parodia revolucionaria. El gobierno de Maduro sigue siendo reconocido por Bolivia, China, Cuba, Turquía, y otros tantos, pero ya no es reconocido por muchos otros.

Los demócratas progresistas nunca perdonaremos a la nomenclatura petro-chavista el haber fracasado en su intento por cambiar el destino de su país. Habrían podido desmontar el corporatismo creado por el Pacto de Punto Fijo, invertir en el futuro creando un sistema educativo competitivo, y poner la renta petrolera al servicio de la diversificación económica. Pero no. En vez de lanzar la revolución más radical que siempre ha requerido América Latina, la democracia, sustituyeron a los viejos receptores de las dádivas petroleras por nuevos actores. Ya no son los ricachones de los partidos políticos tradicionales los que se aprovechan del sistema, sino los nuevos líderes, prontamente corrompidos, del Partido Socialista Venezolano. Y en vez de educar y desarrollar, se fortaleció el clientelismo, fomentando así la dependencia económica de las clases sociales menos favorecidas a un sistema que no da herramientas para sobrevivir. Entonces, en vez de hacer germinar la democracia, se transformó el autoritarismo: se pasó de un corporatismo de centro-derecha a un confuso gobierno despojado de toda agenda izquierdista. Por su obstinada resistencia al cambio, el grupo fiel a Maduro es hoy más reaccionario que progresista. 

La última vez que escribí sobre Venezuela señalaba que la situación seguía degradándose en una certera descomposición de la revolución bolivariana. En mayo de 2017, se cumplían varias semanas de movilización social que había producido decenas de muertos. El gobierno argumentaba que la principal amenaza era la contrarrevolución (golpista) de derecha. Desde ese entonces, poco cambió pero todo empeoró: Maduro fue reelecto en un proceso electoral muy cuestionado a nivel nacional e internacional. Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, se autoproclamó presidente legítimo del país. Mientras tanto, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) pronostica que la economía venezolana se contraerá el 10 % en 2019 mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé una astronómica hiperinflación de 10,000,000%.

Maduro es inmaduro. Se aferra al poder y asegura que no hay crisis humanitaria en su país. Cree que todavía puede gobernar. Es posible que el dirigente bolivariano no tenga la sofisticación de líderes autoritarios como Vladimir Putin, y sí, es posible que sea un payaso. Pero sus excentricidades ya no hacen gracia y su testarudez es peligrosa, no solo para Venezuela, sino para toda la región latinoamericana. La invitación es clara: salir del poder ahora que todavía puede hacerlo. 

Fernando A. Chinchilla

Winnipeg (Canadá), febrero de 2019

Revelan pacto entre gobierno de México y Odebrecht

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El Gobierno mexicano pactó desde 2017 “no ejercer ninguna acción civil, administrativa o penal en contra de funcionarios de la empresa Odebrecht” por sobornos a funcionarios de Pemex.

En una tarjeta informativa emitida este jueves por la Fiscalía General de la República (FGR), se da cuenta de que Raúl Cervantes quien entonces era procurador de la Procuraduría General de la República (PGR), suscribió un convenio con la justicia brasileña, en el que esta se comprometió a compartir información de la investigación, a cambio de que México no procediera penal, civil y administrativamente contra ejecutivos de la firma.

Se precisó también que tales convenios fueron ratificados por México en tres ocasiones, uno con fecha de 16 de febrero y dos el 14 de junio de 2017.

Tras el acuerdo, la PGR tomó declaración a los cariocas Marcelo Bahía Odebrecht, Luis Alberto Meneses Weyll e Hilberto Mascarenhas Alves da Silva Filho, quienes hicieron señalamientos que al parecer nunca se sabrán, pues descansan bajo la cobija del eterno debido proceso.

En mayo de 2017, también se entrevistó a tres funcionarios de Odebrecht México: Helder Antonio Campomizzi, actual coordinador de licitaciones de la empresa en nuestro país; José Vito Facciolla Junior, director de Proyectos Odebrecht México, y Guillermo Antonio Suárez Solís, representante legal de la compañía.

Los tres últimos aportaron diversos datos de prueba en la relación Pemex-Odebrecht donde se imputa a Emilio Lozoya Austin de recibir sobornos.

Según la Fiscalía, desde que se recabó la entrevista en calidad de imputado de Lozoya, exdirector general de Pemex, quien se reservó su derecho a declarar, ningún funcionario de la empresa, ni de Brasil ni de México ha sido citado a comparecer.

La FGR agregó que entre mayo y septiembre de 2018, la PGR recibió información financiera procedente de Suiza, así que pidió al Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia Organizada que determinara cuál era la red de vínculos respecto a transferencias, depósitos y personas involucradas, se supone que estará listo en una semana.

Precisamente este jueves, la FGR informó que no hará pública indefinidamente ninguna información del caso en el que su vincula a Lozoya de haber recibido más de 10 millones de dólares en sobornos.

Al parecer, el pacto benefició a funcionarios de la constructora, y de paso a los funcionarios del Estado mexicano pues gozan de total impunidad.

En otros países, donde Odebrecht realizó acuerdos, tras descubrirse su cauda corruptora, los funcionarios de gobierno han caído como fichas de dominó.

Por ejemplo, en Brasil provocó que Luis Inácio Lula da Silva terminara en la cárcel, y se han visto involucrados los expresidentes Dilma Rousseff y Michel Temer.

En Perú, Pedro Pablo Kuczynski, renunció en 2018, al descubrirse la trama corruptora, pero también se investiga a los expresidentes Alejandro Toledo, Alan García, y Ollanta Humala.

Panamá investiga a los expresidentes Martín Torrijos, Ricardo Martinelli y el actual, Juan Carlos Varela, y hay 76 imputados de los cuales hay cinco encarcelados.

En Venezuela, Nicolás Maduro envió a prisión a cuatro directivos, acusados de recibir sobornos, aunque el escándalo salpicó al mismo Maduro y a Diosdado Cabello, por supuesto lo negaron, diciendo que eran “especulaciones”.

En Colombia, hay seis condenados y el detenido de mayor rango es el exviceministro de Transportes, Gabriel García.

En Ecuador, el exvicepresidente Jorge Glas fue sentenciado a seis años de prisión. Hay 24 causas abiertas y el excontralor está prófugo.

En Guatemala, existen siete condenas, cuatro solicitudes de captura y el exministro de Comunicaciones, Alejandro Sinibaldi está prófugo.

Argentina llegó a un arreglo similar al de México, y solo hay sospechas sobre si dinero sucio  habría llegado la empresa de un familiar del presidente Mauricio Macri.

Y en República Dominicana existen siete personas procesadas.

Venezuela y el intervencionismo estadounidense en América Latina

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Las dos Guerras Mundiales fueron, en un sentido muy general, consecuencia de la contradicción entre el capitalismo y los imperialismos. Para ser claros, la contradicción no radica en términos absolutos, es decir, en la entidad conceptual de imperialismo como término singular, sino en su manifestación plural en un sistema global capitalista. Para que el capital subsista debe de reinvertirse constantemente, ya que de lo contrario perece ante la competencia. Empero, al tener rendimientos decrecientes -función creciente con tasas decrecientes-, el capital también debe de expandirse a regiones en donde la capacidad acumulativa no se encuentre saturada; es decir, en donde aún haya un atraso en la productividad y exista un alto grado de fuerza de trabajo sin ser explotada o en donde las mercancías no hayan llegado a saciar al máximo todas las necesidades de una población en específico. Por ello, las disputas por el dominio geopolítico y comercial entre las potencias coloniales de Europa se dirimieron en el aspecto bélico. 

A diferencia de las potencias europeas, el imperialismo estadounidense no chocaba contra otros imperialismos, y la dualidad capitalismo/imperialismo funcionaba sin fricción para convertir a Estados Unidos en la nueva potencia hegemónica. La acumulación de capital de los E.U. fue posible como consecuencia de una serie de factores: la sujeción de la oligarquía política, la mano de obra barata latinoamericana, la inversión monopólica de su capital, la regulación de precios a los productos manufactureros, la intervención militar y la retórica política e ideológica para justificar todo lo anterior, entre muchos otros.    

Pablo González Casanova en su ensayo Imperialismo y Liberación en América Latina apunta a que la intervención del imperialismo estadounidense en América Latina presentó variantes sustanciales por lo menos en tres periodos que van desde 1880 hasta  1973, en los cuales sus mecanismos y su retórica se fueron adaptando a las circunstancias.

El primer periodo que va de 1880 a 1933 se caracterizó por una intervención abierta y manifiesta, sobre todo en el aspecto político. A partir de un par de doctrinas descendientes de la “Doctrina Monroe” y la doctrina del “Destino Manifiesto”, E.U., desde Roosevelt a Wilson, se “acrecentó el sometimiento de las oligarquías latinoamericanas al poder imperial” para, así, reprimir cualquiera levantamiento que amenazara sus empresas monopólicas. Los dos principales mecanismos mediante los cuales se controló la política en América Latina fueron a través de la “Doctrina del Garrote” -la posibilidad de una actuación violenta como medio de presión en las “negociaciones”- y la “Diplomacia del dólar” -el uso del poder económico como garantía de concesión. A todas estas medidas “diplomáticas” se les puede encontrar una única base ideológica que las sustenta y que Theodore Roosevelt la sintetizó en una declaración: ante el desorden social resulta necesario la intervención de una nación civilizada que actúe como policía internacional.

En el segundo periodo que comprende de 1934 a 1959, la retórica política e ideológica alcanzó el apogeo del cinismo y la incoherencia empírica. La propuesta de E.U. para este periodo fue la de una penetración pacífica, una integración económica y una coordinación de fuerzas para constituir un sistema “panamericano”. Ante las amenazas de la expansión comunista, E.U. transformó su retórica, bajo los lemas “Buena Vecindad” y “Defensa Hemisférica”. 

Por último, en el tercer periodo (1960-1973), E.U. emprendió, nuevamente, la lógica militar de represión violenta ante cualquiera levantamiento revolucionario. A través de la CIA y la política de “desestabilización”, se aniquiló todo movimiento nacionalista, reformista y revolucionario; y también se derrocó cualquier gobierno conservador que no aceptara “la dependencia y explotación imperial”. Ante estas acciones, E.U. se exoneró de cualquier acusación señalando la exclusiva culpabilidad de las masas: “El pueblo hace la revolución. Nosotros sólo lo ayudamos”.

A todos estos discursos le subyacen el término orwelliano de doublethink. La única explicación para acceder a la intervención estadounidense en la región es si simultáneamente aceptamos dos creencias mutuamente contradictorias: el concepto de libertad y el concepto de intervencionismo. El objetivo de liberar a los pueblos latinoamericanos de la represión de los dictadores era a través de la intervención militar. Y así como en la obra de Orwell se necesitaba un Ministerio de la Verdad encargado de perpetuar falsedades, de la misma manera E.U. necesitó de una retórica democrática que justificara las intervenciones estadounidenses.

Ante la coyuntura venezolana, los aires del intervencionismo militar en América Latina resurgen y se prevé una nueva amenaza a su soberanía. Como expresó el ex Presidente de Uruguay, José Mújica, Venezuela necesita dos cosas: una puerta de escape y no acorralar a Maduro, ya que las consecuencias pueden ser desastrosas. El gobierno venezolano debe llamar a elecciones democráticas libres, en las cuales ni Maduro ni Guaidó participen. 

El caso Venezuela

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A nadie que sigue los sucesos políticos internacionales le ha tomado por sorpresa los recientes acontecimientos en Venezuela, se veía venir. Lo único que faltaba era la aparición de un líder opositor que aglutinara esas fuerzas en un camino común y ese liderazgo encarnó en Juan Guaidó, Presidente de la Asamblea Nacional.  

Sin embargo surgió el debate sobre quién tenía legitimidad del ejecutivo venezolano, si Guaidó o Maduro. En el caso del primero, las potencias occidentales ya lo han respaldado, incluso dándole el acceso a las cuentas financieras de Venezuela en sus países. Por su parte, Maduro quien aún cuenta con todo el poder de facto en su territorio así como el control sobre los cuerpos militares, es respaldado por China, Rusia y los restos de la ‘marea rosa’ en Latinoamérica.  

Pero aquí hay que dejar algo claro, los países que apoyan a una u otra de las facciones actúan bajo sus propios intereses más allá de si es verdad o no su preocupación por la democracia y los derechos humanos o la vulneración de la soberanía venezolana. 

Usted dirá que soy un insensible con los miles de venezolanos que están sufriendo en su país con el hambre y la violencia o los exiliados que en tierras lejanas no encuentran más que desempleo y racismo. Que debemos unirnos todos a apoyar a Guaidó en su lucha contra la dictadura. Pero la crítica la dirijo a ambos bandos. 

Regreso a mi argumento anterior.

Los Estados Unidos, de la mano de Trump ya han amenazado a Maduro con la intervención militar. Esto no sería una sorpresa pues los norteamericanos tienen en su haber 37 intervenciones en la región desde inicios del siglo pasado. Incluyendo el financiamiento del Golpe de Estado a Chávez en 2002, sin que por aquel entonces hubiera crisis humanitaria, pero si un incremento en el precio mundial del petróleo.

Así mismo, los países sudamericanos que han apoyado a Juan Guaidó tienen en mente más que la situación humanitaria en su vecino, la situación política dentro de su territorio, sobre todo en lo relacionado con el éxodo de venezolanos. Estar a favor de Maduro los golpearía en su índice de aprobación y futuras elecciones, porque tiene un impacto importante en la seguridad y el empleo, entre otras cosas. Como ejemplo, de acuerdo a las Naciones Unidas 600,000 venezolanos han llegado a Colombia, 120,000 a Chile, 57,000 a Argentina, 39,000 a Ecuador, 36,000 a Panamá, 35,000 a Brasil y 26,000 al Perú. Por experiencia personal, en mis viajes de estudio y trabajo a Chile y Uruguay respectivamente, me tocó ver a mucha población venezolana. 

Por otro lado el apoyo de China a Nicolás Maduro corresponde en mayor medida a la protección de sus intereses económicos, el crédito que han otorgado de 50,000 millones de dólares a cambio de reservas de crudo y participación en los proyectos de infraestructura estarían en jaque si un gobierno opositor pro Occidente llega al Palacio de Miraflores.

Para Rusia también es fundamental la continuidad de la Revolución Bolivariana, es uno de los principales proveedores de armamento al régimen y han hecho grandes inversiones en este país, siguiendo la misma lógica que los chinos. 

Del mismo modo, la neutralidad de Uruguay responde una estrategia de gobierno con miras a las elecciones presidenciales de octubre, el Frente Amplio (conjunto de partidos de izquierda en el gobierno) se encuentra dividido entre los que apoyan el régimen venezolano y aquellos que apuestan por cortar sus vínculos con Maduro (fueron los que presionaron para que la presidencia del Mercosur que dejaba Uruguay no se entregara a Venezuela). En orden de mantener la unión con miras al proceso electoral, lo más coherente era optar por la neutralidad.

Ahora bien, en este contexto, con las grandes potencias involucradas, no es descabellado pensar que ocurra una guerra civil. Si bien se ‘destapó’ que los estadounidenses enviaran 5,000 efectivos a Colombia para el inicio de una eventual intervención y apoyo a la oposición, hay que recordar que las Fuerzas Armadas Bolivarianas cuentan con 500,000 hombres, muchos de ellos completamente leales al régimen, pues este se ha encargado de otorgarles muchos privilegios, mismos que no estarían dispuestos a perder de la noche a la mañana. Así mismo, Maduro ha declarado que está organizando a los civiles en ‘Unidades Populares de Defensa’, con la esperanza de movilizar a 2 millones de ciudadanos si ocurre un conflicto armado. 

Dirán que me olvido de la posición de México, pero dejaba esto para el final. Es cierto, el gobierno hace lo correcto al hacer uso de sus principios constitucionales, uniéndose a las Naciones Unidas y Uruguay. Esto le permite un rol protagónico en la mediación del conflicto, pues es la única potencia latinoamericana que ha tomado posición neutral. Cualquiera que sea el resultado final pondría a México y la Cancillería con un liderazgo regional para negociaciones futuras entre latinoamericanos. 

Así mismo, es muy probable que con el desgaste de la Revolución Bolivariana y el fin del Foro de Sao Paulo anunciado por Bolsonaro, la izquierda latinoamericana encuentre en México el refugio para fortalecerse con miras a una segunda marea rosa en la región. 

#Kleroterion: “La decisión de Venezuela…”

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Un tema que está resonando en muchos países, es sin duda, la problemática de Venezuela. Por un lado y me parece, el más doloroso, el humanitario y por el otro, el legal o constitucional, sin embargo, me parece propicio analizar de fondo su postura y situación, antes de dar alguna opinión.
Para comenzar la Revolución Bolivariana se definió como un proceso de transformación erigido por cuatro aspectos que la sustentaron, la revolución imperialista, antagónica de los intereses imperialistas de la Unión Europea y la Doctrina Monroe; la revolución democrática Burguesa, que representa la construcción de un Estado de Derecho y el desarrollo de las Fuerzas Productivas; la contrarrevolución neoliberal y la pretensión de llegar a una sociedad socialista.
Ahora bien, ¿a qué se debe entonces que miles de personas participen en manifestaciones contra el Gobierno de Nicolás Maduro?, para empezar se critica como el gobernante utilizó la constitución venezolana para legitimar, -otras personas dirían obligar-, su mandato, supuestamente con una transición pacífica con miras única y exclusivamente hacia la democracia del país.
Por otro lado, la oposición confirma que Maduro usurpa la Presidencia, con el argumento de que cuando fueron las elecciones, el grueso de la oposición no se presentó a votar por estar presos e inhabilitados sus principales dirigentes, por lo que se consideró fraudulenta la elección. Ostentando que al estar en un mandato ilegítimo, el Poder Ejecutivo recae en el jefe del Parlamento, hasta que se convoquen nuevas elecciones. fundado en la artículos 233, 333 y 350 de la Constitución, si así fuese el caso.
Asimismo, Canadá, Estados Unidos, el Parlamento Europeo y una gran cantidad de países latinoamericanos, entre otros, respaldan esta situación, pero por supuesto no sólo la comunidad internacional, sino un gran porcentaje de venezolanos rechazan a Nicolás Maduro, exigiendo su salida y llamándolo “dictador”.
Pero, ¿por qué ese odio?, este masivo repudio se vio reflejado en las calles, donde encuestas arrojaron que el 81.9 porciento de los venezolanos, reconocieron a Juan Guaidó, como Presidente Interino de Venezuela; cabe mencionar que como lo dije antes, él es el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, por el otro lado, el 13.4 por ciento expresaron su apoyo a Maduro, es entonces que un 77.6 porciento aseguró que si hubiera elecciones votaría, sin pensarlo, por los candidatos de oposición. Así como una mayoría también aprobó las acciones de la Asamblea Nacional, exigiendo que se realicen de inmediato los comicios a la Presidencia. 
Es importante señalar qué efectos económicos ha tenido este régimen en Venezuela. Durante dos décadas con el Chavismo en su apogeo, todos los indicadores mencionan que se está al borde del colapso, ya que la inflación diaria supera el 3 porciento, además de existir una severa escasez de alimentos, servicios de salud y medicina, o la infinidad de atrasos y deficiencias en la mayoría de los servicios, como institucionales y sectores productivos. Otro ejemplo es que la producción de crudo pasó de 3 millones de barriles diarios a poco más de un millón en este mandato, no omito mencionar que la encargada del petróleo en ese país es la estatal Petróleos de Venezuela, es así que la economía venezolana se ha contraído 53 porciento desde 2013, según datos del Parlamento.
En otro datos, se menciona que antes de la llegada de este régimen Chávez-Maduro, el país producía 70 porciento de consumo nacional, hoy en día apenas llega al 20 porciento; además, otro producto que sobresalía era la exportación de azúcar y ahora está muy por debajo de su capacidad de producción, según la Confederación Venezolana de Industriales, así como varias empresas que tuvieron que dejar de existir por la misma situación, lo que es evidente, arrojó un atraso en la economía.  
La mayoría de los empresarios y economistas, postulan que las políticas y acciones del Gobierno son totalmente erradas, ya que no generan producción, anteponiendo por desgracia, que lo único que generan es corrupción, calculando un desfalco nacional de 400 mil millones de dólares.
También, nos encontramos con el tema de las fuerzas armadas, que es punto clave, ya que los chavistas y la oposición siguen luchando por el apoyo de estos para continuar con el cause legal de sus actuaciones, tan es así que Maduro llamó al ejército a fortalecer y renovar el liderazgo militar del país, argumentando que si fuese necesario se tomaría una parte del territorio. Hasta en su cuenta de Twitter, manifestaba que la fuerzas armadas deben estar alertas y preparadas ante cualquier conspiración para atentar contra la patria, lo que pone en muchísima más tensión a Venezuela y, por supuesto, miles de opositores se manifestaron en contra.
En el contexto Internacional, hubo una expresión que me llamó la atención, y es que Estados Unidos dijo estar listo y preparado para actuar contra quienes hagan negocios relacionados con el petróleo y oro de ese país, por lo que fueron robustecidas las sanciones con la ya mencionada Petróleos de Venezuela, hasta el propio Trump, llamó a Juan Guaidó para refrendar su apoyo total. Por su parte, la OEA respaldó a Guaidó con los representantes diplomáticos que nombró y Colombia prohibió la entrada a Maduro. México y Uruguay no quisieron postularse por alguna posición, con la finalidad de coadyuvar en la solución a través del diálogo y conminaron a una conferencia internacional para los países que se consideran neutrales en esta problemática con el propósito de sentar bases para establecer el mecanismos de diálogo, coadyuvando a devolver la estabilidad y la paz en ese país. Pero también están los países que apoyan a Maduro donde se encuentran China, Rusia, Turquía, Bolivia, Nicaragua y Cuba.
Asimismo, encontramos datos muy alarmantes, aspectos como que el 65 porciento de la población  perdió en promedio 10 kilos, derivados de no cubrir ni siquiera los aspectos básicos de la alimentación, o que el número de asesinatos subía de manera alarmante, las medicinas no se encontraban, las tasas de desempleo se dispararon, la pobreza, el hambre, que sólo podría entenderse al escuchar las anécdotas de personas que vivían en ese país y que literalmente salieron huyendo, buscando la prosperidad o un trato digno en cualquier lugar a excepción de Venezuela; ellos eran las verdaderas víctimas, los que presumen a Venezuela antes del chavismo, como un lugar próspero, con una economía en ascenso, donde todos lo países vecinos quieren llegar y nadie se quería ir, mencionando que era Venezuela Saudita, ya que se caracterizaba por la alta fluidez del dinero de los ingresos petroleros.
Ahora bien, como abogado todos los argumentos me dirigen a su constitución, en específico al artículo 228, que en resumen dice que la elección del Presidente se hará por votación universal, directa y secreta y se proclamará electo el candidato que hubiese obtenido la mayoría de votos válidos, lo que en estricto sentido jurídico, Nicolás Maduro es presidente legítimo; sin embargo, respecto al artículo 223 del mismo precepto, nos dice que el Presidente es responsable de sus actos y del cumplimiento de las obligaciones inherentes a su cargo. Otro dato más dentro del mismo artículo, detalla que está obligado a procurar la garantía de los derechos y libertades de los venezolanos y venezolanas, así como la independencia, integridad, soberanía del territorio y defensa de la República, lo que entonces tiene un gran análisis interpretativo para saber si en efecto el Presidente ha cumplido con sus obligaciones base.
Realmente se está en una falta absoluta del Presidente en este momento como marca su artículo 233, anteponiendo que cuando se produzca la falta absoluta se procederá a una nueva elección universal y directa. Existen muchos supuestos dentro de la Constitución que como en muchas naciones, es el ordenamiento supremo, existe entonces la legitimidad legal de Maduro, por eso está convencido que no tiene validez lo que hace Guaidó, además de que sigue ostentándose como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de acuerdo al numeral 5, del artículo 236, así como el autorizado para declarar los estados de excepción y decretar la restricción de garantías, dictar previa autorización por una ley habilitante, decretos con fuerza de ley, así como convocar a la Asamblea Nacional a sesiones extraordinarias, o en su caso disolver la Asamblea Nacional en determinados supuestos.
En fin, hoy Venezuela está en un verdadero conflicto, estamos seguros que la ayuda y propósito humanitario, de manera muy particular,  siempre será prioridad. Sin embargo, como estudioso de la Ley, estoy convencido del respeto a la misma, se deberá actuar conforme a las leyes, tratados y acuerdos nacionales e internacionales, lo que a derecho corresponda, pero también estoy convencido, que la prioridad única y exclusiva es la salvaguarda de las personas, en todos sus aspectos. Por lo que culmino diciendo que los derechos humanos deben prevalecer sobre la Ley…

Relación entre México y España sobrepasa crisis en Venezuela

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El día de ayer Andrés Manuel López Obrador, recibió en Palacio Nacional a su homologó de España, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, en visita oficial.

La Ceremonia de Bienvenida oficial se llevó a cabo en el Patio de Honor del recinto ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde se entonaron los himnos de ambos países y posterior mente se tomo la fotografía oficial.

Ambos presidentes de trasladaron al Salón Embajadores para sostener una reunión privada con sus respectivas comitivas, para más tarde ofrecer un mensaje en el Salón Tesorería.

Aseguraron en cuanto al tema de Venezuela, que la relación bilateral entre ambas naciones sobrepasa cualquier crisis a nivel internacional.

Pese a que España a mostrado abiertamente el rechazo a Nicolás Maduro y se encuentra próximo a reconocer a Juan Guaidó como presidente interino en el país sudamericano; México en cambio maneja el discurso de no intervención.

 

 

Proponer mediación para la crisis de Venezuela es “ridículo”: Almagro

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El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, se mostró opuesto a la idea de una mediación internacional que alivie la crisis política en Venezuela. “La mediación es un concepto extraño en este caso. De lo más ridículo que podemos ver en este caso es el ofrecimiento de mediación. Esto no es un diálogo entre dos partes, es una redemocratización de un país“, sostuvo.

Almagro también rechazó la idea de que el régimen chavista organice nuevos comicios. “Pedirle elecciones a Maduro definitivamente no es el mejor camino para reestablecer la democracia en el país. Ya sabemos cómo son las elecciones que hace el madurismo, por algo ya las tuvimos que anular”, indicó, señalando que un proceso electoral sería “muy distinto” si es organizado por un gobierno transitorio de la oposición, ya que “solo Guaidó puede ofrecer garantías” de transparencia y legitimidad.

El secretario general de la OEA hizo estas declaraciones junto a Carlos Vecchio, embajador designado por Juan Guaidó en EEUU, que destacó que la principal misión de la oposición es terminar con el régimen de Nicolás Maduro y convocar a elecciones libres “lo más pronto posible”, para lo cual destacó la importancia del apoyo internacional para presionar por la salida del chavismo.

“Tengo clara nuestra misión. Venimos con una prioridad: coordinar el esfuerzo internacional para alcanzar la agenda establecida, de tres puntos: que cese la usurpación de Nicolás Maduro; avanzar a la democracia con un gobierno de transición; y llamar a elecciones libres y transparentes lo más pronto posible”, indicó Vecchio en conferencia de prensa.

El diplomático designado por Juan Guaidó, solicitó la ayuda del resto de países para cercar al régimen de Maduro: “No podemos solos. Esta es una lucha entre democracia y dictadura. Entre la dictadura de Maduro y el mundo libre”. Con respecto a las acusaciones de injerencismo que pesan sobre la Casa Blanca, primer gobierno que reconoció a Guaidó como mandatario de Venezuela, destacó que la oposición tiene “una agenda que va mucho más allá de Estados Unidos“.

Además, destacó la violenta represión desatada por el chavismo en los últimos días, con la muerte de 60 personas en la última semana.

México ante Venezuela, ¿Tibieza, mesura o estrategia?

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Para muchos, ha sido sorprendente la postura de México ante los recientes sucesos en Venezuela. Me atrevo a decir que a faltado un análisis sustancial, y que ha habido una especie de psicosis que distorsiona un poco los hechos y el estudio objetivo. La decisión de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de actuar conforme al principio de No Intervención, establecido en el art. 89 fracción X de la CPEUM, y retomar algunos elementos de la Doctrina Estrada, nos hablan de una neutralidad que podría significar tres cosas: tibieza, mesura, o estrategia.

 Después de apenas un mes de gobierno, sería irresponsable asegurar con cualquiera de estos calificativos. La política exterior de México se encuentra en etapa de delineación. Claro está, que esto no significa inhibirse o ignorar los eventos internacionales. Al contrario, las decisiones que se tomen ahora nos pueden ilustrar algunos signos del rumbo que tomará la Cancillería por los próximos 6 años (si es que hay continuidad respecto a un diseño y una ejecución congruentes). Hasta ahora, la línea había sido una agenda de derechos humanos. Sin embargo, ayer se optó por la neutralidad. ¿Por qué?

Si bien, la neutralidad no es una carta comodín, que se pueda aplicar ante cualquier evento para deslindarse, sí es una tradición en la historia de la política exterior mexicana. México no ha tenido el alcance político o la relevancia coyuntural para mediar en los conocidos conflictos internacionales como el árabe-israelí, pero sí ha tenido algunos destellos de liderazgo y de tercer partido mediador en sucesos en Latinoamérica, durante el siglo pasado.

Ahora, retomando la crisis de Venezuela. Hay una cantidad importante de factores que se están dejando fuera de las conclusiones de gran parte de la opinión pública:

El rol de Estados Unidos: su papel, y la carga geopolítica. Hay que recordar que sigue siendo Trump el que está a cargo del ejecutivo, y Pompeo como Secretario de Estado. Los mismos que se han caracterizado por una política exterior brusca y hasta imprudente. Los mismos que declararon a Jerusalén como capital de Israel, los mismos que presionan con el muro y sostienen declaraciones agresivas contra México. 

América Latina tiene una historia particular con EUA y sus intervenciones. No es la primera vez que este último apoya a alguna facción política en un asunto doméstico. Aunque en el discurso sea en aras de la democracia, es imposible prescindir de los puntos económicos y políticos. El reciente decremento en la influencia de EUA en Latinoamérica, y el interés en los abundantes recursos en Venezuela (particularmente petróleo), vuelven cuestionable el discurso pro-democracia y pro-derechos humanos de EUA. 

Ahora bien, las intenciones turbias de actores como EUA y Brasil en el reconocimiento de Guaidó no invalidan la urgencia y necesidad de esperanza para el pueblo venezolano. Bajo esta lógica, se podría argumentar de alguna manera que ¿los medios justifican el fin? ¿Si el apoyo de EUA a la oposición contribuye a que Venezuela vea luz en su crisis humanitaria, es válido a pesar de que se haga por los recursos y dominación política, y no realmente con fines democráticos y de DDHH? Tal vez sí. Y aquí es donde recae la complejidad para la toma de las decisiones.

Mantener relaciones diplomáticas con el gobierno de Nicolás Maduro no se traduce en apoyar su régimen, sus acciones ilegítimas, las faltas a los derechos humanos, o las políticas extremistas. La no-intervención, y el discurso en los distintos comunicados emitidos por canales oficiales, explican la naturaleza de mesura de México.

Al aludir a la resolución pacífica de controversias, y a ofrecer -en conjunto con Uruguay- apoyo para procesos de diálogo y una respuesta diplomática, se puede perfilar a México como un posible mediador o tercer partido, que debe de ser neutro. Si se dan otros indicios de esto, se podría estar hablando de una estrategia diplomática que buscaría ayudar genuinamente al pueblo venezolano y a sus valores democráticos.

De no ser así, la mesura y prudencia de retomar el principio de no intervención y la Doctrina Estrada, podrían volverse un ejemplo de tibieza. Si la violencia sigue, México debe de condenar las faltas a los derechos humanos y pronunciarse con una postura más clara. De esto no queda duda.

Que quede claro: Venezuela no se merece a Maduro. El pueblo venezolano amerita el cese al sufrimiento, a la violencia, a la represión y al hambre. América Latina es más que dictadores y gobiernos autoritarios. Pero la desesperación no puede ganar, y se necesita una política exterior congruente y de estrategias. Que México reconozca a Guaidó, fácticamente, no hace la diferencia. Que México sea un partido neutro que pueda mediar, abogando por la solución pacífica de controversias, podría ser una ventana de esperanza. 

 

México ofrece a la OEA ser ‘puente de comunicación’ con Venezuela

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El gobierno de México llamó a la Organización de los Estados Americanos (OEA) a no cerrar el diálogo con Venezuela para lograr la construcción de acuerdos que regresen la tranquilidad a sus ciudadanos y ofreció ser un puente de comunicación.

México se ofrece como un puente de comunicación. Como ya se ha mencionado, nuestra apuesta es por la diplomacia, pues es la única vía para encontrar soluciones a los problemas que enfrenta Venezuela“, dijo la representante alterna, Mariana Olivera.

Tras abstenerse de apoyar la resolución de la OEA, que declaró ilegítimo el segundo mandato del presidente Nicolás Maduro, México refirió que el organismo tiene la responsabilidad de contribuir a la solución pacífica y negociada de la situación que atraviesa Venezuela.

Olivera recordó que la OEA ya ha acompañado a países de la región en procesos de diálogo y mediación sin importar su complejidad y dijo que Venezuela no debe ser la excepción.

Ante este panorama llamó a todos los actores involucrados, principalmente al presidente Nicolás Maduro, a crear un entorno favorable para establecer un diálogo genuino que promueva acuerdos reales que permitan que los venezolanos recuperen su tranquilidad.

Ante los 34 países miembros, la representante alterna de México ante la OEA aseguró que la nación mantendrá una postura activa en el tema de Venezuela y que la apuesta será una diplomacia involucrada.

“(La abstención) de ninguna manera debe ser interpretada como una falta de interés por parte de México en el tema. Tengan por seguro que los derechos humanos y la situación en Venezuela, así como en cualquier otro lugar del continente, son una prioridad para la política exterior de México“, aseguró.

Es un honor para mí que la derecha me ataque: Nicolás Maduro

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El presidente de VenezuelaNicolás Maduro, dijo en un video publicado en redes sociales que es un honor para él que la derecha lo ataque.

“Es un honor para mí que la derecha me ataque”, respecto a las manifestaciones en su contra durante la toma de protesta del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.

“La derecha dice sus cosas, la derecha malinche esta, traidora, de toda América Latina, que diga lo que sea”, dijo el mandatario a través de un video publicado en la cuenta de Twitter oficial de la prensa presidencial de Venezuela. En el video, también agradeció la solidaridad del pueblo mexicano para con su país.

“He venido a México, he tenido la satisfacción de ver en los ojos del pueblo el amor, la solidaridad. Lo he sentido en la calle, al llegar de manera inmediata el pueblo nos entregó su amor, porque entre pueblos nos identificamos, desde el amor, desde la lucha”, señaló.

Aunque se tenía previsto que el presidente venezolano acudiera al evento de toma de protesta que se realizó en la Cámara de Diputados, se reunió con el nuevo mandatario mexicano hasta que terminó el evento, tras realizar diversas maniobras para mantenerse alejado de los medios y las manifestaciones.

“La gente sabe quiénes somos nosotros, quienes son los bolivarianos, los chavistas, y saben quién soy yo”, dijo.