Lucha de populismos

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La renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia le da un paso atrás a la marcha socialista en América Latina. Justo cuando fortalecido por la victoria del peronismo en Argentina y la consolidación paulatina del populismo mexicano, pronto socialismo abierto, Cuba está retomando su liderazgo, recibiendo en días consecutivos a Marcelo Ebrard y Nicolás Maduro y fijando metas y objetivos para la región. La liberación reciente de Lula y su recepción entusiasta por sus partidarios, vuelve a nivelar la cancha en Brasil. 

El socialismo latinoamericano ya no se apoya en guerrillas militarizadas, sino más bien en el trafico de cocaína y otras drogas para el mercado norteamericano. Paradójicamente, la sociedad norteamericana soporta más que nunca los movimientos socialistas de América Latina. Los miles de millones de dólares necesarios para mantener e incrementar el entusiasmo populista y socialista “revolucionario” resultan de un proceso de vasos comunicantes que los gringos consumidores no valoran y que si lo apreciarán, probablemente les resultaría igual, ya que primero es la adicción y luego la salvaguarda de su modelo de sociedad. 

En los próximos meses, a menos que los demócratas americanos tengan la capacidad de hacer prevalecer el “impeachment”, asistiremos al combate de dos estilos de populismo que reflejará la degeneración de la vida política de este continente. Por su posición geográfica y su nuevo populismo devastador, México sufrirá más que otros países y saldrá probablemente muy lastimado.   

Quien sea que salga victorioso de este combate, saldrá perdiendo la sociedad americana y su nivel de desarrollo educativo e intelectual y seguirá abandonando su liderazgo mundial para provecho de sociedades asiáticas que impondrán su congruencia y su arrolladora capacidad de disciplina y de creatividad. Si los siglos  XIX y XX fueron de la filosofía occidental y cristiana y de su modelo económico, es muy probable que el siglo XXI sea de filosofías orientales y de otras influencias religiosas. 

Las experiencias socialistas totalitarias en Europa fueron un fracaso doloroso, cuyo trigésimo aniversario de defunción celebramos en días recientes. Esperemos que entre tantos populismos miserables, el socialismo totalitario no logre imponerse en México. Muchos de los que promueven un cambio sin saber a donde los llevará, deberían informarse mejor.             

“¡Viva Maduro!, ¡Viva México!” diputada del PT en el foro de Sao Paolo

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Circe Camacho, diputada del PT de la Ciudad de México, expresó su apoyo  hacia el gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro y el ya fallecido dictador venezolano Hugo Chávez, durante el XXV Foro Sao Paulo en Brasil. Se captó a la diputada de 27 años en un video en el cual está agradeciendo a los asistentes por formar parte de esta “revolución”, además llamando a los latinoamericanos a “defender la revolución bolivariana”.

 

“¡Viva Chávez!, ¡viva Maduro!, ¡viva Venezuela!, ¡viva la revolución bolivariana!, ¡vivan los pueblos latinoamericanos!, ¡viva México!”.

 

Durante una de sus participaciones, Camacho añadió que se está llevando a cabo la “Cuarta Transformación” en México y que está siendo impulsada por la juventud. Además lo comparó con las otras revoluciones que están ocurriendo alrededor del mundo en la actualidad.

 

(Con información de SDP Noticias y Diario de Confianza)

Un G20 sin ganso, pero con canciller

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Desde hace unas semanas el presidente de México había anunciado su negativa a asistir a la reunión del G-20 donde se reunirán las naciones -en términos económicos- más poderosas del mundo, lo que constituye un escaparate lo suficientemente importante como para demandar la presencia de los mandatarios de cada uno de ellos. Por nuestra parte, asistirá Marcelo Ebrard, nuestro Secretario de Relaciones Exteriores y quien es de todas las confianzas de Andrés Manuel.

La importancia de la reunión que comienza el día de hoy en Osaka recae, en primera instancia, en los asistentes que la reúnen: ser parte del G20 implica que somos una economía lo suficientemente potente como para competir con aquellos países que, muy malamente, llamamos “del primer mundo”. Este tipo de reuniones refrenda la confiabilidad de nuestro país para con el resto de los miembros de la comunidad internacional y nos constituye como una nación atractiva para la inversión, si no pregúntenle a Rusia cómo le fue -en términos de credibilidad- después de que lo expulsaron del G8. En términos macro, la cumbre es una oportunidad más para conseguir acuerdos de inversión a y cooperación económica a nivel gobierno.

Que nuestro presidente no vaya tiene implicaciones políticas que, de ser malinterpretadas, podrían cobrarnos facturas muy importantes en el futuro, sobre todo en lo que tiene que ver con la exploración de nuevos mercados, sobre todo si tomamos en cuenta que nuestro vecino del norte ya encontró la manera de movilizar a nuestra Guardia Nacional desde su país y hacer que las comitivas tengan que desplazarse de emergencia hasta Washington. Además, representar una amenaza al statu quo del orden internacional y, por ende, generar incertidumbre respecto a la actitud de nuestro país conforme a los compromisos adquiridos en dicha reunión.

No obstante -y como bien lo dijo el presidente- nuestro país para nada va mal representado, pues nuestro canciller goza de mucho prestigio a nivel internacional pues fue el presidente de la Red Global para Ciudades Más Seguras de ONU-Habitat, cargo que asumió luego de ser Jefe de Gobierno de la CDMX y al cual renunció en 2014 para volver a la política de nuestro país. De hecho, parte de la regularización de la relación con EEUU tras la crisis del intento de subida de impuestos de Trump fue gracias a la comitiva encabezada por el propio Ebrard.

Pero también, como dicen por ahí, “piensa mal y acertarás”. La negativa de Andrés Manuel, por qué no, puede tener otro tipo de connotación. Más allá de su postura de decir que “a esas reuniones no hace falta ir” porque los temas de pobreza y desigualdad se resuelven de manera interna (lo cual, hasta cierto punto, es perfectamente válido), podría tratarse de un tema evitar desgaste político al estar con otros líderes.

AMLO, de manera personal, no está a gusto cerca de otro tipo de líderes políticos. De hecho, con el único con quien ha tenido acercamientos en alguna ocasión fue con Pedro Sánchez, el presidente de gobierno de España, y todo ello en vías de buscar la disculpa de la corona para el año 2021 que le otorgaría un crédito político inagotable. El otro fue Nicolás Maduro, quien estuvo presente en la semana de su toma de protesta y de quien, después de las fuertes críticas por no haber apoyado el levantamiento encabezado por Juan Guaidó, ya no habla más. De ahí en fuera, los contactos de nuestro presidente con otros líderes del mundo se han limitado a comunicados o cartas enviadas desde la oficina del gobierno.

Así, el G-20 se quedó sin ganso, pero con canciller. De todas formas, hizo muy bien en mandar a Ebrard (acompañado de Urzúa) a la reunión: total, al canciller le viene estupendo para irse familiarizando de cara a la campaña de 2024… ¡Perdón! ¿Lo dije muy fuerte? ¿O nomás lo pensé?

¿Qué involucra el golpe de Estado en Venezuela?

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El llamado de Juan Guaidó al pueblo venezolano para participar en el intento de Golpe de Estado el pasado 30 de abril, no puede ser digerido sin antes conocer el papel que juegan el neo-imperialismo de las potencias, las guerras proxy, y las posturas de la comunidad internacional, en este conflicto local. 

Como se sabe, Estados Unidos se encuentra detrás de las acciones de Guaidó, y Rusia apoya al gobierno de Nicolás Maduro, un dictador. Este mismo escenario parecería ser una réplica de la guerra en Siria, que inició en el año 2011, y que ha terminado apenas hace unos meses. Recordemos que esta guerra, de igual manera, tenía a Estados Unidos como soporte de la sociedad civil y a Rusia detrás del gobierno de Bashar Al-Assad, quien también era un dictador. Si a esto se le añade que el terreno de guerra era un país sumamente rico en recursos naturales, entonces parece que la historia se repite. Pero no se trata de una coincidencia, sino de una estrategia neo-imperialista que ha estado presente en la agenda de política exterior norteamericana por décadas.  

Pero, ¿qué es el neo-imperialismo y por qué sigue siendo efectivo después de tanto tiempo? ¿acaso no se vuelve obsoleto?

El neo-imperialismo es un fenómeno intervencionista que se caracteriza por la entrada de una nación a otra de manera “justificada” pero con intenciones de servirse a sí misma a costa de pérdidas en el país donde se interviene. Aquí, el Estado ocupacionista se encarga de difundir un mensaje de paz y de “bienestar” para los habitantes del país en cuestión, lo cual viene acompañado casi siempre, de un cambio de régimen gubernamental. Cuando se habla del neo-imperialismo estadounidense, el discurso que se difunde es el del Estado democrático, como si se tratara de la forma de gobierno ideal a seguir en cualquier sistema sociopolítico, sin importar su pasado histórico, y como si la llegada de Estados Unidos fuera un sinónimo de ayuda desinteresada para con la humanidad. 

El neo-imperialismo se mantiene vigente porque hay una desigualdad profunda, y una evidente vulnerabilidad en múltiples Estados respecto a las potencias militares como la rusa o la estadounidense; lo que desgraciadamente sigue pareciendo una oportunidad a sus ojos. En ocasiones, las potencias utilizan su poderío solo para infundir terror y fundamentar sus amenazas de poder duro, con capacidad militar; por lo que quienes hacen el “trabajo sucio” en realidad, son las tropas del gobierno local y los movimientos civiles que se ven involucrados en las marchas y las masacres. A esta estrategia se le conoce como Guerra Indirecta, o Proxy War; y como su nombre lo dice, busca que otros peleen mientras quienes están detrás de esto, son otros actores. La definición de una Proxy War embona con los sucesos en venezuela, y a estas alturas, es muy probable que comience a desarrollarse con el paso del tiempo .

Ahora, otro punto importante es el del posicionamiento de la comunidad internacional en el conflicto, ya que hace de la problemática, un tema global. Hace algunas semanas, venezolanos en México y miembros de la comunidad mexicana, realizaban manifestaciones afuera de Palacio de Gobierno y ejercían su derecho a la libre expresión por las redes sociales, para mostrar su inconformidad con la postura neutral de México. Esto, puesto que al parecer de muchos, el lado correcto del conflicto, es el de la sociedad civil de Venezuela. No obstante, es importante considerar que optar por un bando en una potencial guerra civil, implica ganar enemigos, así como comprometerse a cumplir con la responsabilidad adquirida de luchar en pro de esa postura. Si se habla desde una perspectiva geopolítica e histórica, la opción para México, fuera de la neutralidad, es optar por apoyar a los Estados Unidos. Ahora, ¿qué pasaría si México dejara su neutralidad y decidera adoptar una postura?

Un caso de estudio, donde hay escenarios que podrían replicarse en el caso actual venezolano, es el de la Invasión de Irak en 2003, donde hubo consecuencias para los países que firmaron su alianza con Estados Unidos para la intervención territorial en nombre de la “lucha contra las armas de destrucción masiva”. Aquí, entre los países que se manifestaron públicamente a favor de la intervención, se encontraban España e Inglaterra; y entre los que se opusieron a ella, Francia, Bélgica, Rusia y China; lo cual polarizó a la comunidad internacional. Posterior a la firma del acuerdo donde se manifestaba que España enviaría tropas a Irak, tomó lugar el ataque del 11 de marzo donde explotaron múltiples bombas en los vagones del tren de Cercadías en Madrid. Más tarde, el 7 de julio de 2005, se supo de un ataque parecido en Londres, Inglaterra, donde murieron 56 personas y cientos terminaron heridas. Ambos ataques fueron perpetrados por el grupo de resistencia: Al-Qaeda, cuyo fundamento para la acción fue responder a las injusticias que el occidente estaba autorizando en el Medio Oriente. Este caso ilustra la idea de que la intervención extranjera puede contraatacar y crear choques entre los países que han optado por un bando en un conflicto internacional, por lo que el mensaje que se envía es el de pensar dos veces antes de entrar a una guerra indirecta. 

Entonces, si bien uno puede tener una percepción del bien y del mal en el conflicto de Venezuela y apoyar a una de las partes por medio de un juicio personal; entender la magnitud del conflicto y las posibles consecuencias del neo-imperialismo y las guerras indirectas, nos lleva a apoyar, e incluso a admirar la neutralidad mexicana.

La Venezuela ingobernable

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Los enfrentamientos que actualmente tienen lugar en Venezuela son respuesta de la contraposición de las élites políticas que gobiernan al país. Tanto se odian entre ellas que prefieren la muerte de sus propios connacionales antes que buscar la conciliación y el diálogo. Tanto los chavistas como los opositores tienen poder y ambos lo deben a sus propias historias de origen y a la necedad de querer imponer un modelo de gobierno donde el otro no tiene lugar.

Las principales figuras de la oposición venezolana -Capriles, López y Guaidó- forman parte de una élite económica venezolana que, aunque en su discurso habla de igualdad y de erradicar la pobreza, apuestan por un modelo neoliberal que estaría directamente condicionado por los Estados Unidos, pues no hay signos de que la economía del país deje de ser dependiente del petróleo y ya sabemos que donde hay petróleo, los estadounidenses están metidos.

No niego que adoptar un modelo neoliberal podría traer beneficios a la economía venezolana en estos momentos, pero únicamente podría sostenerse en el tiempo si el petróleo deja de ser el recurso base de ésta. Tan es así que apenas se anunció la liberación de Leopoldo López, el precio a nivel mundial registro incrementos. Tener el respaldo de las economías occidentales más poderosas tendría consecuencias positivas, pero una vez que la explotación del hidrocarburo decaiga, entonces se enfrentarían al mismo problema, sólo que ahora sufriendo daños a consecuencia de las empresas multinacionales.

Lo anterior no significa que el otro lado de la moneda sea el camino. La concentración de poder, el clientelismo, el dedazo; ningún tipo de práctica autoritaria debe tener cabida en un régimen que aspire a ser una democracia. Nunca puede ser permisible que los propios líderes del gobierno opten por utilizar la fuerza en contra de su propio pueblo, ni siquiera en las circunstancias más difíciles y mucho menos por querer preservar un sistema que no sólo enfrenta presiones desde dentro, sino a nivel internacional.

Todo esto lo sabe Guaidó. No por nada manda llamar a la gente a las calles cuando, ante un llamado al uso de las armas, suele indicarse a los ciudadanos que lo mejor es resguardarse en casa. Sabe que de esta manera presiona al gobierno de Maduro y se gana la simpatía de la comunidad internacional, pero de seguir como hasta ahora, los venezolanos no tendrán más opción que adentrarse en una guerra civil que ya ha cobrado sus primeras víctimas.

Señor Maduro, a diferencia de lo que dice su spot, la gente no se alimenta de esfuerzo colectivo y ante las amenazas no responde con más trabajo. Ante la necesidad, soluciones. Señor Guaidó, usted dijo que era un hombre partidario de la no violencia. Responda como tal. No llame a su propia gente a morir. Llame a la gente a la resistencia pacífica, a concertar espacios de diálogo y no a defender las armas. En Venezuela debe haber diálogo y no cinco mil efectivos militares entrenados por los Estados Unidos, ni tanquetas del gobierno aplastando a su propia gente, ni un proyecto fracasado aferrándose a subsistir.

Ahora más que nunca, no cabe duda de que Bolívar tenía razón: “La América es ingobernable […] El que sirve a una revolución, ara en el mar”.

Asegura Nicolás Maduro que fue “aplacada” la oposición de su país

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anuncio la noche de este martes que se logró aplacar a la oposición y exigió el “cese de la usurpación” contra su gobierno, tras la apuesta en marcha de la llamada “Operación Libertad” este martes.

Maduro informó en su mensaje a la nación que ya designó a 3 fiscales especiales para investigar el levantamiento, además de señalar que el líder de la oposición Juan Guaidó, contó con el apoyo de Colombia y Estados Unidos.

“Nunca antes en la historia de Venezuela había sucedido un levantamiento por el empeño obsesivo, nefasto de un grupo de oposición de la ultraderecha venezolana, la oligarquía colombiana e imperialismo estadounidense, por su posición obcecada de derrocar al Gobierno constitucional de Venezuela, de imponer un gobierno ilegítimo”, dijo Maduro en el mensaje.

El mandatario venezolana aprovechó su mensaje para recriminar a miembros de la comunidad internacional por su respaldo al autoproclamado presidente Juan Guaidó.

Por otro lado, acusó al líder opositor Leopoldo Lopez, quien fue liberado de su arresto domiciliario por la huestes de Guaidó, de dirigir la operación de una grupo armado.

AMLO reitera que México no intervendrá en la crisis venezolana

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El presidente Andrés Manuel López Obrador se manifestó por una solución pacifica ante la crisis política que vive Venezuela, esto después de que esta mañana el líder opositor Juan Guaidó pidiera al pueblo rebelarse contra el presidente Nicolás Maduro.

En su conferencia de prensa matutina, el mandatario reiteró que la postura mexicana es por la no intervención y la solución pacífica de los conflictos como establece la constitución.

El político tabasqueño dijo que espera que haya diálogo y se respeten los dertechos humanos, que no se apueste por la violencia.

Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que México sigue atentamente la situación de lo que ocurre en Venezuela, además de que expresó su preocupación por una posible “escalada de violencia” y “derramamiento de sangre” que pudiera derivar de los hechos.

“México reitera su deseo y compromiso por encontrar una solución pacífica, democrática y media el diálogo a esta crisis, privilegiando en todo momento el respeto irrestricto a los derechos humanos”.

En el comunicado de prensa, la SRE también informa que están realizando consultas con los 16 países que integran el Mecanismo de Montevideo con elf in de encontrar una ruta común.

Tensión en Venezuela: Guaidó llama a la rebelión contra el gobierno de Maduro

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Esta madrugada, Juan Guaidó activó en Caracas una ofensiva con la que busca acabar con el régimen de Nicolás maduro con el apoyo de las fuerzas armadas.

El presidente de la Asamblea Nacional venezolana, reconocido como mandatario interino por más de 50 países, liberó al dirigente opositor Leopoldo López de su arresto domiciliario, donde permanecía desde julio de 2017, al ser condenado a 13 años de prisión.

Ambos aparecieron, junto con un grupo de uniformados armados a las puertas de la base aérea de La Carlota, en un video, Guaidó llamó a la población y a los soldados a rodear esas instalaciones y a poner en marcha lo que considera como la fase final de su desafío al chavismo, lo cual ha denominado como Operación Libertad.

Dijo estar apoyado por “valientes soldados, valientes patriotas, valientes hombres apegados a ls Constitución” los cuales “han acudido a nuestro llamado”.

El primero en reaccionar fue el chavista Diosdado Cabello, presidente de la oficialista Asamblea Constituyente, quien llamó a una concentración en el palacio presidencial de Miraflores y advirtió “no van a poder. Ya nosotros estamos desplegados e invitamos a todo el pueblo de Caracas: vénganse a Miraflores (…) vamos a ver qué pueden hacer contra nuestro pueblo”.

El ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López, reportó “normalidad” en los cuarteles.

El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, desde Twitter afirmó que “en estos momentos estamos enfrentando y desactivando a un grupo de efectivos militares traidores que se posicionaron en el distribuidor Altamira para promover un Golpe de Estado”, y acusó que en el intento “está la “derecha golpista”.

Más tarde, Maduro tuiteó que contaba con el apoyo de los jefes militares y llamó a la máxima movilización popular.

Tras el anuncio de Guaidó, se reportaron disturbios en las cercanías de la base aérea de La Carlota.

Policías y militares arrojaron bombas lacrimógenas contra miles de manifestantes que se dieron cita en el lugar.

La sublevación tuvo repercusiones alrededor del mundo, Washington, que lidera la presión contra Maduro, manifestó de inmediato su apoyo al alzamiento militar, a través de Mike Pompeo, dijo que “Estados Unidos apoya completamente a los venezolanos en su búsqueda por la libertad y la democracia. La democracia no puede ser derrotada”.

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro escribió en Twitter que saludaba la adhesión de militares a la Constitución.

Iván Duque, presidente colombiano, instó a los militares en Venezuela a unirse a Guaidó para que estén “en el lado correcto de la historia”.

Además, el Gobierno colombiano convocó a una reunión de emergencia del Grupo de Lima, creado en 2017 por una docena de países americanos, incluido Canadá, en busca de una solución pacífica a la crisis venezolana.

Poco después, Perú dijo que respalda plenamente al presidente interino en su lucha por recuperar la democracia en Venezuela.

Por otro lado, Cuba manifestó su “firme apoyo” a su aliado socialista Nicolás Maduro, pues “rechazamos este movimiento golpista que pretende llenar de violencia al país”.

En el mismo tenor, el presidente de Bolivia, Evo Morales, condenó “enérgicamente” el “intento de golpe de Estado”.

Ernesto Araujo, canciller brasileño calificó como “positivo” el movimiento de militares que reconocen “la constitucionalidad del presidente Juan Guaidó”.

Sebastián Piñera, presidente de Chile reiteró su “apoyo total al presidente Guaidó”.

Isabel Celáa, portavoz del Gobierno de Pedro Sánchez, presidente español, manifestó que “deseamos con todas nuestra fuerzas que no se produzca un derramamiento de sangre”.

Reino Unido se pronunció por una resolución pacífica de la crisis, pues “los venezolanos merecen un futuro mejor, han sufrido lo suficiente y el régimen de Maduro debe terminar”.

Por su parte, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador reiteró la postura de la no intervención y la solución pacífica de los conflictos como lo dicta la Constitución.

En ese contexto, los últimos reportes provenientes de la nación sudamericana refieren que una tanqueta arrolló a manifestantes que protestaban contra el régimen de Maduro. Aún no se precisa el número de víctimas.

(Fuente: El Mañanero Diario)

¿Comienza AMLO a desvariar?

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¿Será AMLO el Tlatoani que esperaba ansiosamente el “pueblo bueno y sabio”? ¿O será uno más de los portavoces del Foro de Sao Paulo creado bajo la inspiración de Fidel Castro para concretizar un socialismo a la  cubana en América Latina? 

¿Por qué será que la carta que dicen que envió al rey de España para exigirle compensaciones históricas por la Conquista, está inspirada en un discurso de Nicolás Maduro del 12 de octubre de 2017? ¿Por qué será que quiere exigir del papa Francisco una declaración de arrepentimiento a nombre de la Iglesia Católica por hechos de los siglos XVI y XVII, bajo el pretexto que el papa Francisco ya ofreció disculpas a los indígenas en Bolivia, después de haberlo invitado a ser el juez misericordioso de las miserias mexicanas? 

¿Estará el presidente de los mexicanos buscando la prosperidad y la modernización del país o será más importante para él regresar a los tiempos pre conquista en los cuales los aztecas explotaban a los tlaxcaltecas y ellos a su vez a los mixtecos, zapotecos y puede ser que a los totonacas? 

El presidente de México está desvariando. Quizás sea el producto anticipado de la cuarta transformación. En todo caso, quizás sería bueno anticipar la revocación de mandato al año 2020. ¿Les parece el mes de junio?  ¿Ayudará el INE?  

#ElTalónDeAquiles: “Delirios de poder”

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El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente. Esta ilustre frase de Lord Acton es oportuna para abordar el grado de extravagancia al que puede llegar el dirigente adicto al poder. Olvídese a Maduro y su parodia revolucionaria. Quedará Venezuela por siempre en la penumbra, víctima de un ficticio complot. El país con las mayores reservas petroleras del mundo ni siquiera es capaz de generar con fiabilidad la electricidad que consume. Ignoremos también a Ortega, quien después de doce años en el poder, está dispuesto a retornar Nicaragua a la época de Somoza en una espiral de represión que no tiene fin. 

América Latina no es la única región en donde la fantasía a veces supera la realidad. El presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika nos regaló recientemente una joya que entrará en los anales del sinsentido político. El hombre de 82 años, electo por primera vez en 1999, en silla de ruedas desde 2013 (accidente cardiovascular), y quien no se expresa en público desde ese entonces, hizo saber en febrero que se presentaría por quita vez a las elecciones, cuya primera vuelta está prevista para el 18 de abril de 2019. Cualquier parecido con Joaquín Balaguer, quien obtuvo un quinto mandato al ganar las elecciones de República Dominicana en 1994, a sus 88 años, completamente ciego, es mera coincidencia.

Adelantándose a las críticas, Bouteflika prometió invitar a las fuerzas políticas, económicas, y sociales del país a una conferencia nacional. El presidente argelino puede ser el arquitecto de la paz que goza el país luego del fin de la cruenta guerra civil (1991-2002), pero el desempleo es alto, el poder de los militares importante, y las percepciones de corrupción, altas. Argelia ocupa el lugar 105 (sobre 180) en la edición 2018 del ranking de Transparencia Internacional. 

Pero el desconcierto se convirtió en enojo, y velozmente en revuelta, cuando el político viajó a Suiza para exámenes médicos. Fue entonces evidente que no es apto para gobernar. Inició así un ciclo de manifestaciones que no tiene fin. 

Ante la creciente oposición, el dirigente prometió que dejaría el poder en un año. O sea, su principal promesa de campaña fue… la de dejar del poder si es electo, por medio de la organización de elecciones anticipadas. Esto permitiría una transición ordenada y convocar un referéndum para aprobar una nueva constitución. De poco sirvieron las advertencias sobre el peligro de caos, ni el haber adelantado las vacaciones para evitar así el agrupamiento de estudiantes, una de las principales fuerzas movilizadoras. 

Para el domingo 9 de marzo, cuando Bouteflika regresó a Argelia, las manifestaciones se multiplicaban en la capital, Alger, así como en Annaba, Béhaïa, Oran, Tizi-Ouzou. Se produjo entonces otro regateo: prometió cambios significativos, empezando por la designación de un nuevo Primer Ministro encargado de dirigir un gobierno de transición. Comunicó también su intención de no solicitar un quinto mandato, pero postergó la elección de abril. Los manifestantes celebraron este triunfo en un inicio, pero la reivindicación de evitar un quinto mandato se convirtió pronto en la exigencia de impedir la prolongación del cuarto.

Personajes como Maduro, Ortega, y Bouteflika sufren delirios de poder. En el caso del presidente argelino, su paupérrimo estado de salud podría haberlo expuesto a la manipulación de su entorno, quien escribiría sus comunicados y decidiría sus acciones. No es esta una excusa para prolongar un gobierno que, a todas luces, perdió su legitimidad social, pero es el racionamiento detrás de una solicitud presentada en Suiza por la ONG Abogados sin Fronteras, que insta a ponerlo, como adulto mayor que es, bajo protección. 

Las manifestaciones en Argelia son inéditas en la historia del país y muestran que la democracia sigue siendo una reivindicación progresista ante autoritarismos que se encuentran a la deriva debido a los delirios de poder de dirigentes que viven en mundos desconectados de las necesidades y aspiraciones de sus naciones. En definitiva, el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente.

Fernando A. Chinchilla

Kinshasa (República Democrática de Congo), marzo de 2019