LA CULTURA DE LA IMAGEN CORPORAL

Vivimos dentro de una sociedad cada vez más “globalizada”, en la cual la información fluye a una velocidad que, en muchas ocasiones, nos es difícil de alcanzar. Este acceso, fácil y rápido, a una gran cantidad de información puede ser un gran problema cuando buscamos integrar el conocimiento de un determinado problema. Debemos ser muy selectivos en los criterios de investigación, si no queremos terminar confundiéndonos con tanta información disponible, la cual muchas veces es muy contradictoria.

Uno de los temas en salud que más frecuentemente se abordan es, sin duda, el control de nuestro peso. La obesidad es una condición a la cual se le atribuye ser una de las causas más importantes en el desarrollo de muchas enfermedades de las llamadas crónico-degenerativas. Desde el siglo pasado se ha hecho mucho énfasis en la necesidad de mantener nuestro peso corporal bajo control, y el mantener una actividad física adecuada para prevenir enfermedades y complicaciones a nuestro estado de salud.

Existe una gran cantidad de dietas, medicamentos, métodos y suplementos en el mercado para ayudar a perder peso. Cada vez más personas modifican sus hábitos alimenticios y los de sus familias buscando acercarse al peso ideal.

Este conocimiento ha generado una cultura de rechazo hacia la condición de obesidad en las personas. Se ha generalizado una conciencia colectiva en favor de una “alimentación sana” y una actividad física vigorosa, como los ideales a perseguir por nuestra sociedad. Existe una gran cantidad de dietas, medicamentos, métodos y suplementos en el mercado para ayudar a perder peso. Cada vez más personas modifican sus hábitos alimenticios y los de sus familias buscando acercarse al peso ideal. En particular se ha hecho mucho énfasis en evitar el sobrepeso tanto en niños como en los adolescentes para evitar que se conviertan en adultos obesos.

Aunque es un hecho comprobado el impacto que tiene el sobrepeso sobre nuestra salud, vale la pena analizar toda la información con cautela, para evitar caer en errores que puedan afectar nuestra salud.

Las personas con mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y metabólicas son las personas que se han sometido constantemente a dietas que las hace perder peso para luego volver a aumentar ese peso. La variación intermitente de peso es más riesgosa para nuestra salud que el sobrepeso.

En su artículo de revisión, la Dra. Linda Bacon (Nutrition Journal. 2011, Vol. 10 Issue 1, p 9-21), nos compartió información muy importante y esclarecedora. En este artículo se demuestra que la longevidad en las personas con sobrepeso ligero es igual o mayor que en las personas delgadas, también se demostró que las personas con mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y metabólicas son las personas que se han sometido constantemente a dietas que las hace perder peso para luego volver a aumentar ese peso. La variación intermitente de peso es más riesgosa para nuestra salud que el sobrepeso.

Las conclusiones de este artículo son muy claras: recomienda modificar los hábitos higiénico-dietéticos de manera gradual y sin enfocarse en el peso del paciente. Las dietas enfocadas en reducir de peso a los pacientes son la que con mayor frecuencia fallan, provocando que el paciente sufra los llamados “rebotes” (ciclos de pérdida de peso con recuperación rápida del mismo o mayor peso). No sólo provocan estas variaciones, sino que también son responsables de otros daños a la salud, como son la depresión causada por la frustración de haber fallado en sus metas, la baja autoestima en los pacientes, los trastornos alimentarios graves y la estigmatización y discriminación de los pacientes.

Nos vemos constantemente bombardeados por publicidad que nos intenta convencer que un cuerpo delgado es un cuerpo saludable.

Las ganancias que reporta “la industria de la pérdida de peso” en los Estados Unidos son de 58,600 millones de dólares anuales. Es por eso que nos vemos constantemente bombardeados por publicidad que nos intenta convencer que un cuerpo delgado es un cuerpo saludable. El impacto social de este fenómeno es muy costoso en términos económicos y de salud. El someterse a dietas constantemente, las cuales tienen efectos temporales y posteriormente volver a padecer el sobrepeso, es extremadamente dañino en términos del metabolismo. En términos psicológicos el impacto es aún mayor, los pacientes con sobrepeso son muy susceptibles de padecer trastornos emocionales, el “bullyng” hacia los niños y adolescentes con sobrepeso es una conducta común en escuelas y grupos sociales. Incluso muchos niños con sobrepeso sufren de maltrato familiar con el consecuente daño a su autoestima. El próximo viernes, en este mismo espacio, comentaremos más ampliamente el impacto psicológico del sobrepeso.

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