El Peso en el Embarazo: ¿Debes de comer por dos?

Las recomendaciones para la ganancia de peso en el embarazo han ido cambiando durante las últimas décadas. Se tiene la idea de que en el embarazo se debe de comer “por dos” cuando en realidad, en estudios recientes se ha encontrado que este mito se va visto contraproducente para la salud de la madre y del bebe en desarrollo.

Según estudios National Health and Nutrition Examination Surveys (NHANES 2007-2008) 2/3 de las mujeres inician su embarazo con exceso de peso. Las recomendaciones de la IOMs (Institute of Medicine) cambiaron drásticamente cuando se encontró que el 38% de mujeres de peso normal, 63% en sobrepeso y 46% en obesidad aumentaban más de peso que lo que se recomendaba en 1990. También se encontró que la incidencia de diabetes gestacional, pre-eclampsia y cesárea estaban en incremento y relacionadas con el IMC materno y ganancia de peso excesiva. Por otro lado, también se encontró que los bebes nacidos de madres con sobrepeso y obesidad no solo tenían un peso mayor al nacer sino que su tejido adiposo aumentaba casi 50%, predisponiéndolos a enfermedades como diabetes, obesidad, cardiacas para los 3 años de edad.                                                                            

Por lo tanto la IOMS en 2009 recomendó un aumento de peso según su IMC antes del embarazo:

IMC Pre-Gestational

Aumento de Peso total Aumento de peso en 2do y 3er trimestre

IMC Bajo (< 18.5)

12.5-18 kg 0.5 kg/ semana

Normal (18.5-24.9)

11.5- 16 kg

0.4 kg/ semana

Sobrepeso (25-29.9) 7-11.5 kg

0.3 kg/ semana

Obesidad (> 30) 5-9 kg

0.2 kg/ semana

Según los requerimientos el peso debe de empezar a aumentar en el 2do y 3er trimestre, el segundo trimestre entre 340-360 kcal más y en el 3er  trimestre 112 kcal más de la dieta habitual. 

Algunos ejemplos de alimentos que contienen entre 250-350 kcal son:

– Humus con zanahoria cruda: ½ tza de humus de garbanzo + 1 zanahoria mediana + 1 pan pita

– Smoothie de frutos rojos: 1 taza de frutos rojos + 1 taza de leche descremada + 1/2 taza de avena + 6 nueces picadas

– Manzana con crema de cacahuate: 1 manzana cortada + 3 cucharadas de crema de cáchuate

– Fruta con queso cottage: 1 taza de queso cottage + 1 taza de fruta fresca

¿Qué podemos hacer para evitar una ganancia de peso excesiva?

– Eliminar azúcar refinada y grasas saturadas

– Preferir alimentos de Bajo Índice Glicémico

– Aumentar el consumo de alimentos altos en fibra

– Procurar consumir proteína de alto valor biológico y bajo en grasas

– Optar por hidratos de carbono complejos y grasas insaturadas (omega 3 y 6)

El aumento de peso en el embarazo siempre se relaciona directamente con la salud de la madre y del bebe en desarrollo. En el caso de estar buscando embarazarse la salud de la madre y el padre antes de la concepción es un factor importante para el sano desarrollo del bebe y evitar riesgos y complicaciones en el embarazo, aparte de disminuir los riesgos de enfermedades en él bebe y en la madre en un futuro.  Esto es un tema que todos tenemos que tener muy presente ya que, de aquí puede que derive un porcentaje de todas las epidemias de enfermedades no transmisibles que se viven actualmente.

El cuarto de hospital

Y ahí estaba, en ese lugar con las paredes blancas, el olor tan peculiar, a lo lejos, escuchaba voces, no entendía lo que decían, y yo en ese cuarto, sólo podía ver una ventana que daba a la ciudad, los vehículos pasaban pero se veían tan pequeños. En ese momento se abre la puerta y entra una persona con bata blanca y le pregunte ansioso, ¿Cuál es el problema? Hubo silencio después de mi pregunta, fueron segundos que parecieron eternos, suspiró y después me contestó “El diagnóstico es más complejo de lo que parece…”  estaba desesperado porque no entendía nada, después el doctor volvió a hablar y me dijo “Lo que usted tiene es una enfermedad muy común que afecta a una gran cantidad de la población, pero en sus resultados encontramos que hay algo atípico, son varios los factores que desafortunadamente han contribuido a que se llegara a esta gravedad…

Hoy en día, nuestro país pasa por situaciones difíciles, lo que vemos en las calles o lo que leemos y escuchamos en medios de comunicación es poco alentador, los temas de todos los días sobre inseguridad, impunidad, corrupción, desigualdad entre muchos otros; y al reflexionar sobre todo esto, surgen preguntas como: ¿Qué pasa en nuestro país? ¿Qué pasa en nuestra sociedad? ¿Qué estamos haciendo? o ¿Qué dejamos de hacer?

Quizá, es prudente decir que nuestra sociedad está enferma, tenemos síntomas que han ido empeorando con el paso del tiempo, nos hemos alejado de la vida comunitaria por un sentido de protección, en nuestras casas cada vez ponemos más barrotes protegiéndonos del exterior, cediendo espacio, -y pensar que eso mismo pasa cuando uno está enfermo-, nos aislamos del exterior para protegernos de los daños del ambiente.

Haré una comparación con una de las enfermedades más comunes en México, la diabetes mellitus tipo dos, por cierto, desde el año 2000 es la primera causa de muerte en mujeres y la segunda en hombres, según el Instituto Nacional de Salud Pública; y en el panorama internacional, la Organización Mundial de la Salud menciona que al día de hoy, más de 180 millones de personas la padecen, cifra que se duplicará en el año 2030 según los estimados de esta organización.

El cuadro clínico de esta enfermedad es el siguiente: ceguera debido a las lesiones en los vasos sanguíneos de los ojos, daño en el sistema nervioso y en los casos más avanzados amputaciones.

Hoy en día, nos hemos cegado ante el dolor ajeno, la indiferencia ha marcado nuestra manera de vivir y el individualismo nos hace pensar sólo en nosotros mismos sin importar lo que le pase al de enfrente, el interés personal por encima del interés de la comunidad; también estamos paralizados por el daño en nuestro sistema nervioso, son pocos los que se mueven para transformar el entorno,  preferimos quedarnos inmóviles y esperar a que el mal pase; y lo más grave es que nosotros mismos nos amputamos para no hacer nada, nos callamos para no causar ruido, guardamos las manos para no levantarlas, nos quitamos los oídos para no escuchar los gritos del otro.

No podemos continuar  viviendo así, tenemos que cambiar nuestro estilo de vida como sociedad y quizá, revertir la enfermedad, algo de lo que podemos hacer es tener una buena alimentación, pero es muy importante recordar que no es sólo lo que llega a nuestro estómago, sino también lo que entra en nuestra mente y a nuestro espíritu. Hacer ejercicio nos ayuda a recuperar el espacio público, -que es nuestro-, el espacio de los ciudadanos, salir a la calle para dejar los barrotes que protegen nuestras casas, nos ayuda a mantenernos vivos y observar la realidad, y lo que es fundamental, consultar al médico periódicamente, pero ese doctor que encontramos frente al espejo, ese que es el único capaz, de mejorar nuestra vida, mejorar la sociedad y transformar el entorno, si seguimos estos pasos podremos entender que si cambio YO, cambia México.

“Le debo de decir (aquí va su nombre) que todavía estamos a tiempo, a tiempo de que el diagnóstico sea positivo si usted así se lo propone” en ese momento el doctor dejó el cuarto y yo, me quedé pensando…

Se vale debatir.

LA CULTURA DE LA IMAGEN CORPORAL

Vivimos dentro de una sociedad cada vez más “globalizada”, en la cual la información fluye a una velocidad que, en muchas ocasiones, nos es difícil de alcanzar. Este acceso, fácil y rápido, a una gran cantidad de información puede ser un gran problema cuando buscamos integrar el conocimiento de un determinado problema. Debemos ser muy selectivos en los criterios de investigación, si no queremos terminar confundiéndonos con tanta información disponible, la cual muchas veces es muy contradictoria.

Uno de los temas en salud que más frecuentemente se abordan es, sin duda, el control de nuestro peso. La obesidad es una condición a la cual se le atribuye ser una de las causas más importantes en el desarrollo de muchas enfermedades de las llamadas crónico-degenerativas. Desde el siglo pasado se ha hecho mucho énfasis en la necesidad de mantener nuestro peso corporal bajo control, y el mantener una actividad física adecuada para prevenir enfermedades y complicaciones a nuestro estado de salud.

Existe una gran cantidad de dietas, medicamentos, métodos y suplementos en el mercado para ayudar a perder peso. Cada vez más personas modifican sus hábitos alimenticios y los de sus familias buscando acercarse al peso ideal.

Este conocimiento ha generado una cultura de rechazo hacia la condición de obesidad en las personas. Se ha generalizado una conciencia colectiva en favor de una “alimentación sana” y una actividad física vigorosa, como los ideales a perseguir por nuestra sociedad. Existe una gran cantidad de dietas, medicamentos, métodos y suplementos en el mercado para ayudar a perder peso. Cada vez más personas modifican sus hábitos alimenticios y los de sus familias buscando acercarse al peso ideal. En particular se ha hecho mucho énfasis en evitar el sobrepeso tanto en niños como en los adolescentes para evitar que se conviertan en adultos obesos.

Aunque es un hecho comprobado el impacto que tiene el sobrepeso sobre nuestra salud, vale la pena analizar toda la información con cautela, para evitar caer en errores que puedan afectar nuestra salud.

Las personas con mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y metabólicas son las personas que se han sometido constantemente a dietas que las hace perder peso para luego volver a aumentar ese peso. La variación intermitente de peso es más riesgosa para nuestra salud que el sobrepeso.

En su artículo de revisión, la Dra. Linda Bacon (Nutrition Journal. 2011, Vol. 10 Issue 1, p 9-21), nos compartió información muy importante y esclarecedora. En este artículo se demuestra que la longevidad en las personas con sobrepeso ligero es igual o mayor que en las personas delgadas, también se demostró que las personas con mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y metabólicas son las personas que se han sometido constantemente a dietas que las hace perder peso para luego volver a aumentar ese peso. La variación intermitente de peso es más riesgosa para nuestra salud que el sobrepeso.

Las conclusiones de este artículo son muy claras: recomienda modificar los hábitos higiénico-dietéticos de manera gradual y sin enfocarse en el peso del paciente. Las dietas enfocadas en reducir de peso a los pacientes son la que con mayor frecuencia fallan, provocando que el paciente sufra los llamados “rebotes” (ciclos de pérdida de peso con recuperación rápida del mismo o mayor peso). No sólo provocan estas variaciones, sino que también son responsables de otros daños a la salud, como son la depresión causada por la frustración de haber fallado en sus metas, la baja autoestima en los pacientes, los trastornos alimentarios graves y la estigmatización y discriminación de los pacientes.

Nos vemos constantemente bombardeados por publicidad que nos intenta convencer que un cuerpo delgado es un cuerpo saludable.

Las ganancias que reporta “la industria de la pérdida de peso” en los Estados Unidos son de 58,600 millones de dólares anuales. Es por eso que nos vemos constantemente bombardeados por publicidad que nos intenta convencer que un cuerpo delgado es un cuerpo saludable. El impacto social de este fenómeno es muy costoso en términos económicos y de salud. El someterse a dietas constantemente, las cuales tienen efectos temporales y posteriormente volver a padecer el sobrepeso, es extremadamente dañino en términos del metabolismo. En términos psicológicos el impacto es aún mayor, los pacientes con sobrepeso son muy susceptibles de padecer trastornos emocionales, el “bullyng” hacia los niños y adolescentes con sobrepeso es una conducta común en escuelas y grupos sociales. Incluso muchos niños con sobrepeso sufren de maltrato familiar con el consecuente daño a su autoestima. El próximo viernes, en este mismo espacio, comentaremos más ampliamente el impacto psicológico del sobrepeso.

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