Terror y temblor

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El terror se hizo presente el sábado pasado en El Paso, Texas, dentro de un establecimiento comercial. El 3 de agosto de 2019 será recordado como la fecha en que ocurrió uno de los actos más viles contra la población mexicana en los Estados Unidos. 

Patrick Wood Crusius, un joven de 21 años armado con un AK47 abrió fuego contra los presentes en aquella tienda con una cosa en mente: Matar a la mayor cantidad de mexicanos posible. El joven universitario condujo su automóvil durante 9 horas desde Dallas para materializar lo que una mente enferma trazaba en sus pensamientos, y al momento de escribir, 8 ciudadanos mexicanos han perdido la vida a consecuencia del acto. 

Crusius señalaba en una publicación hecha minutos antes, que se trataba de un acto contra la invasión hispana en los Estados Unidos (¿sabía que el suelo que pisaba fue territorio hispano?), que se oponía al ‘reemplazo étnico y cultural’ y que debía salvar el estilo de vida americano, entre otras cosas.

Los motivos de Crusius tenían también profundas implicaciones políticas, acusaba que los demócratas pretenden acelerar la ciudadanización de los hispanos para captar esos votos y así, hacerse de Texas y ganar todas las elecciones presidenciales venideras. 

El asesino manifestó también que era un incentivo para que los hispanos regresaran a sus países de origen y esto, a su vez, podría afectar fuertemente a las ciudades fronterizas del sur de los Estados Unidos. 

Es verdad, ¿cuántos de nosotros viajaremos a Texas con este suceso en mente o dudaremos en hacerlo? Buena parte de la economía de estas ciudades se da por el turismo y la compra de bienes y servicios de los ciudadanos del norte de México en aquel territorio y esto lo saben bien los comerciantes y autoridades, por ejemplo, ¿Quién no ha visto los anuncios sobre visitar y hacer compras en Laredo o McAllen?

Lo ocurrido representa también un reto a la cancillería, desde el grupo de apoyo formado por los consulados cercanos a El Paso, que no han descansado desde el evento hasta el efecto que pueda tener en la relación con Washington.

El temblor se sintió en la Casa Blanca, moviendo el tapete de la estrategia de cara a las elecciones presidenciales de 2020. La matanza en El Paso no fue la única durante el fin de semana, en Dayton, Ohio ocurrió otro suceso donde al menos nueve personas han muerto, en su mayoría afroamericanos. 

La gente en redes ya atribuye como principal detonante el discurso incendiario de Donald Trump que en su momento lo llevó a la máxima silla del poder ejecutivo estadounidense y su posicionamiento a favor de mantener intacta la Segunda Enmienda que otorga el derecho de poseer y portar armas. 

Los hechos son incluso tan contraproducentes para la causa republicana (uno de los motivos expresos de Crusius en Texas) que el mismo Donald Trump declaró en la Casa Blanca que el país debe condenar “a una sola voz el racismo, el fanatismo y el supremacismo blanco”, eso sí, sin hablar del muro o el tema de las armas. En contraste, personajes que buscan la candidatura presidencial demócrata se han manifestado para cambiar la Segunda Enmienda, como el originario de El Paso, Beto O’Rourke quien califica a Trump de nacionalista blanco. 

Duelo de progresistas: Una guía para el tercer debate demócrata

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Esta noche, 10 candidatos a la presidencia de los Estados Unidos de América se adueñarán del escenario para enfrentar, una vez más, las posturas cada vez más polarizadas dentro del Partido Demócrata. En este caso, todos los ojos estarán en los candidatos más a la izquierda, los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren.

Si bien las elecciones primarias no comienzan hasta dentro de 6 meses, la abrumadora cantidad de candidatos (20 en total) obligan a sus simpatizantes a comenzar el proceso temprano para ver quién tiene o no una posibilidad viable de hacerse con la nominación demócrata.

El debate será organizado por CNN, el medio más aborrecido por el presidente Trump, por lo que sus tweets replicando contra lo dicho esta noche son más que esperados. La reunión de demócratas se da varios días después del ataque de Trump contra cuatro congresistas de color demócratas, alegando que son “anti-estadounidenses” y que “deberían regresar a sus países” para “valorar” a los EE.UU, sin importar que tres de ellas nacieron en tierra norteamericana.

Al mismo tiempo, se espera una intensa presión entre Sanders, Warren, el alcalde Pete Buttigieg y la estrella en ascenso Beto O’Rourke. Si los dos últimos debates dejaron algo claro, es que el partido se está yendo más a la izquierda en temas como el sistema de salud, el cambio climático y la inmigración. Al mismo tiempo, demostraron que el favorito del establishment, el ex-vice presidente Joe Biden, no tiene tan segura la nominación como hubieran querido.

El tema racial, el clivaje más polémico en los EE.UU, también jugará un papel importante.

Finalmente, la decisión determinante para elegir a un candidato, según varios demócratas, es que éste tenga la capacidad de enfrentarse y vencer a Trump.

(Fuentes: CNN y Associated Press)