El mexicano imparable

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A lo largo de los meses crudos de la pandemia, 12.5 millones de mexicanos dejaron de ser parte de la población económicamente activa en lo que fue, verdaderamente, un mar de incertidumbre económica. Justo hace una semana, el INEGI comunicó a través de la ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) que al concluir el mes de agosto, 7.1 millones de mexicanos habían recuperado sus empleos. Desgraciadamente, la reactivación del mercado laboral no fue exactamente la idónea. Ya que, en su mayoría, los mexicanos que recuperaron sus empleos lo hicieron en trabajos relativamente informales. Algunos incluso, se vieron en la forzosa necesidad de trabajar por menos del ingreso que estaban acostumbrados a percibir con anterioridad. No hay manera de negar lo evidente, uno de los retos de estas nuevas adecuaciones será el cómo proteger a los trabajadores y a las pequeñas empresas. 

Llegamos a un punto no visto en muchos años, las estadísticas precisan que 1 de cada 4 mexicanos se reincorporaron a sus respectivas labores en el marco del sector informal. Con esto en consideración, se llegó a otras dos cifras clave, mismas que determinan qué probablemente lo que reste de la pandemia el 22.6% de la población económicamente activa gane como máximo el equivalente a un salario mínimo por jornada. Mientras que el 35.7% ganará entre 1 y 2 salarios mínimos como máximo. Cerrando las cifras un poco, prácticamente estamos hablando de que casi la cuarta parte del país perteneciente al rubro económicamente activo va a vivir con menos de 123.22 pesos al día. Esto es francamente alarmante contemplando que probablemente tengan una familia. A fin de entender a mayor profundidad la situación, es importante replantearnos la siguiente pregunta: ¿para qué nos alcanza con 123.22 pesos?  

En el margen del año del “Gran Confinamiento” cómo bien lo anticiparon muchos expertos, se reportó que los negocios más perjudicados en términos de empleados desocupados fueron las MIPYMES, en específico: los micro-negocios y las pequeñas empresas. Cabe destacar que el rubro de prestación de servicios fue también el mas devastado por la contingencia. Hasta el momento, tenemos el conocimiento de que el desplome del PIB de nuestra nación fue de un 18.7%, otro número que permanecerá como la caída más aguda en la historia. Puede que para muchos, las cifras anteriormente señaladas resulten poco alentadoras. A pesar de ello, él común denominador sugiere exactamente lo contrario. 

La maravilla del mexicano, reside en que a pesar de cuán difícil pueda resultar la situación, o qué tan poco prometedora pudiera parecer, se olvida de esto, ya que basta con decir que el mexicano promedio labora 2148 horas, siendo la media mundial de apenas 1734 horas al año. Más allá de los indicadores que nos representan como nación, los mexicanos están resolviendo sus inquietudes y necesidades en sus hogares. Si bien es cierto, la pandemia vino a causar una inestabilidad significativa, pero esto no detuvo a muchos de comenzar a emprender con artículos de primera necesidad para hacerle frente a la situación. Ante la contingencia, muchos optaron por hacer de algunos de sus pasatiempos nuevas fuentes de ingresos. Incluso encontrando así, alternativas para poder laborar desde sus hogares. La pandemia ha traído consigo, la oportunidad para muchos de reinventarse. 

Incluso ante una situación tan compleja como la que nos encontramos enfrentando en la actualidad, las ventas online han apoyado a que más emprendedores hicieran crecer sus negocios. Para muchos, esto es algo prometedor y un gran punto de partida. Además, es importante señalar que esta inserción en el panorama digital permite entrever un posible crecimiento de estas plataformas hasta del 40% en los próximos meses. Algunos críticos aseguran que esta modalidad de transacciones será clave para potencializar la recuperación económica de nuestra nación y que en algunos meses, podría incluso dejarnos en una posición económica mucho más estable. Los mexicanos hemos dejado en claro una cosa: en tiempos de crisis, estamos también ante tiempos de oportunidades. 

Definitivamente los últimos meses no han sido sencillos, pero a pesar de todo, este es el punto histórico al que probablemente teníamos que llegar para diseñar una nueva época y solidificar un México distinto. Tal vez era necesario unificar a la nación hogar por hogar para poder entender y asimilar mejor la situación. Poco a poco, la nación entera se ha acoplado a los retos emergentes demostrando una fortaleza inmensurable, sumamente característica. En un mar donde algunos van en un bote modesto y algunos otros en embarcaciones un tanto más grandes, este es el momento clave para apoyarnos unos a otros y salir adelante. 

La guerra del agua

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En el año de 1944, se celebró un Tratado de Aguas entre los Estados Unidos y México. En este, se pretendía puntualizar el aprovechamiento relativo a los cuerpos de agua que comparten ambas naciones. Como era de esperarse, al paso de los años, el hecho de no adecuar un tratado una vez mas ha traído consigo notables consecuencias y por ende, puntos controvertidos. A medida que se incrementan las diferencias y las afectaciones a los productores no cesan, en Chihuahua se está viviendo lo que en otras décadas pudiera haber sonado surrealista. Hoy en día una realidad: una guerra por el agua. 

El acuerdo previamente mencionado, detallaba que México debería entregar año tras año un total de 432 millones de metros cúbicos de agua y mientras tanto, Estados Unidos lo correspondiente a 1,850 millones. Sin embargo, en fechas recientes se declaró que México había acumulado una deuda por 426 millones de metros cúbicos. Cabe destacar, que como término final después de 5 años de prórroga, para el cumplimiento de esta obligación se fijó el próximo 24 de octubre.  Acercándose la fecha y en una situación bastante complicada, pese a que se ha sugerido en innumerables ocasiones renegociar el tratado ya que este carece de actualización alguna, esta idea ha sido rechazada por la actual Administración Pública Federal. 

Por su parte, los productores afectados por esta decisión se han visto en la forzosa necesidad de incurrir en múltiples movilizaciones a propósito de ser escuchados. Desgraciadamente, el pasado 8 de septiembre, esto llevó a un incidente en el cual una mujer perdió la vida y múltiples civiles se vieron afectados por parte de la Guardia Nacional. Los campesinos denunciaban que sus cosechas se verían afectadas por el consecuente desabastecimiento de agua y por lo tanto, el siguiente ciclo estaría en riesgo. En el marco de una pandemia, estos sucesos no son para nada alentadores. 

El Presidente López Obrador, declaró la mañana del 25 de septiembre que estos movimientos eran de carácter oportunista y que se encontraban fundados en intenciones de opositores corruptos. Lo anterior, no dejando de señalar cómo delincuentes a los respectivos líderes del movimiento. Sin embargo, los agricultores recalcaron que su intención es dialogar, a fin de poder contar con el agua necesaria para seguir trabajando el campo. Después de todo, ellos únicamente quieren tener la certeza de qué podrán salir adelante y que efectivamente, sus inquietudes serán resueltas. La falta de empatía por parte de la Federación es evidente. 

Mas allá de cumplir con una simple obligación, estamos ante una decisión que pone en riesgo el sustento de miles de campesinos y por ende la estabilidad económica de sus mismos hogares. Por otra parte, esto puede dañar el ecosistema que les rodea. Las aguas de la nación nos conciernen a todos, en estos momentos, antes de que se pretenda cumplir con una obligación es necesario pensar en la responsabilidad que hay por parte de Gobierno Federal hacia los productores que año tras año contribuyen con sus ingresos. 

A fin de poder resolver esta problemática el diálogo por parte de la Administración Pública Federal con expertos en la materia y ciudadanos afectados será crucial. No hay forma de poder dar respuesta a esta problemática sin que se tengan por contempladas las opiniones de los productores que tanto han aportado a nuestra nación. Si es necesario renegociar, esas son las facultades para las cuales deberían estar preparadas nuestras autoridades. Poniendo por delante las necesidades del pueblo mexicano y después las de otros países. Ahora más que nunca, debemos luchar porque a los mexicanos se les escuche y no a que se les repriman o quiten recursos.

Hablemos de trabajo y de dinero

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Todos estábamos conscientes de que la contingencia traería consigo repercusiones. Sin embargo, nadie podía tener la certeza de qué magnitud tendrían los daños colaterales. Es así, como en un marco internacional no solo se ha venido viviendo una pandemia en términos de salud, sino también en términos laborales: el desempleo. A nivel mundial, la OIT estimaba que en el segundo trimestre de afectaciones por covid-19 se vería reflejada una pérdida de empleos que ascendería a los 195 millones de personas desocupadas. 

En México, de acuerdo al Presidente López Obrador el total de empleos que se han perdido ya llega a 1 millón 140 mil. Evidentemente el problema no es la proporción, sino que el número de personas  que se han visto afectadas es bastante significativo. Viendo más allá de ser simples personas, son familias a las cuáles se les ha complicado adicionalmente el poder hacerle frente a la contingencia. 

Como se ha dicho anteriormente, en México 8 de cada 10 empleos surgen por parte de las pequeñas y medianas empresas. Desgraciadamente, a pesar de que hace dos días la Secretaria de Economía; Graciela Márquez Colín, comentaba que no dejarían morir a las pymes. Hoy por hoy sabemos que en el marco de todo lo que ha sucedido, entre abril y junio han cerrado 10, 351 pymes. Por otra parte, en términos de los famosos “créditos a la palabra” se sabe qué se han distribuido alrededor de 16 mil mdp en créditos. Recordando un poco acerca de estos créditos, estos consisten en un monto de 25 mil pesos por parte de gobierno federal para quienes lo soliciten con un esquema de tres meses de gracia. El número de beneficiarios rodea los 641 mil.  

Sin embargo, para muchos aún -y con justa razón- representa un estigma el “negociar” o “tratar” con gobierno federal sobre todo para pedir un préstamo. Y aunque muchos han hecho hasta lo imposible por no cerrar sus negocios, la contingencia provocó que muchos tuvieran que dejar de operar, hacer recortes de personal o incluso cambiar el giro de su negocio. Ser parte del sector esencial probablemente jamás había sido tan deseado como lo es ahora. 

Hablemos de la Secretaría de Trabajo y Previsión de Social, específicamente, de lo que compartió la Secretaria Luisa Alcalde en una conferencia vía twitter el 1 de abril del año presente y cito: “de acuerdo a la LFT y en el entendido de que la autoridad sanitaria declaró una emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor no hay fundamento legal para separar a los trabajadores o dejar de pagar salarios, tampoco es aplicable el criterio del pago únicamente de salario mínimo, la obligación general debe ser el salario íntegro…siempre pensando que para las y los trabajadores, el salario es el sustento que tienen para ellos y para sus familias”. En pocas y llanas palabras, la LFT para efectos de este supuesto quedó de lado o en segundo plano. 

Desde esta perspectiva, al gobierno federal le pareció justo que a todas y todos los trabajadores se les pagara el salario de forma íntegra a pesar de que no todas las empresas estuvieran operando. Desgraciadamente, su postura ha venido cambiando, ya que apenas hace unos días surgió la noticia de que la STPS estaba dejando sin equipos a funcionarios públicos, limitando el uso de servicios básicos y solicitando que “voluntariamente” hicieran aportaciones de su salario para ser “solidarios” con el gobierno federal. No me encanta la idea de ser sensacionalista pero ¿cuándo va a ser el gobierno de México solidario con los trabajadores? Es decir, si se tratase de solidaridad probablemente ya habrían podido vender el avión presidencial, dejar de lado la compra de estadios de béisbol, o suspender por el momento los proyectos de los que tanto se ha venido hablando como la Refinería Dos Bocas o el Tren Maya. 

Todas estas cuestiones indubitablemente son incongruencias de la tan afamada 4T. Sin más y dejando a criterio de cada uno de ustedes lo que perciba de toda esta situación, solo quisiera compartir una frase de Winston Churchill para reflexionar al respecto: “Muchos miran al empresario como el lobo que hay que abatir; otros lo miran como la vaca que hay que ordeñar y muy pocos lo miran como al caballo que tira del carro.” 

La Otra Pandemia: El Desempleo

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En los últimos dos meses, el pueblo mexicano se ha visto en la forzosa necesidad de enfrentarse a la ya conocida pandemia mundial de Covid – 19. Sin embargo, a pesar de la existencia de esta enfermedad y de la severidad de la misma, existen otros problemas que aquejan a los mexicanos. Entre ellos: una tasa de desempleo que no para de crecer. 

Pareciera que se trátase de otra pandemia, pero en el último mes los niveles de desempleo han experimentado una pendiente incluso mayor que la del número de contagiados. A la fecha, en México se tiene conocimiento de 27,634 casos de coronavirus. Sin embargo, de acuerdo a Banxico la cifra de desempleados ya supera los 700 mil. 

Para darnos una idea del panorama completo, es importante señalar que en el 2019 a nivel nacional se generaron 342,077 empleos formales. Esto quiere decir que en “lo que ha durado” la crisis del coronavirus en nuestro país, más del doble de los empleos generados en el año pasado se han perdido. Las repercusiones de esto son innumerables. Y es que además de lo difícil que se ha tornado la situación, muchos mexicanos han tenido que elegir entre su derecho a la salud y su derecho al trabajo. 

La pregunta aquí es, ¿de qué se van a sostener los hogares de los 700 mil mexicanos que se quedaron sin empleo? Y por otra parte, ¿cómo afrontaran la pandemia? 

En esfuerzos por negociar respecto a medidas para promover la reactivación económica, el Consejo Coordinador Empresarial presentó en días pasados un plan con diez puntos a seguir. Tristemente, esto solo dejo ver que preponderantemente quien ha tomado la iniciativa por hacer algo ante esta situación y sus posibles repercusiones, es el sector privado. Por parte de la Administración Pública Federal se habla de un fondo de 3 millones de pesos para apoyar, a través de créditos de 25 mil pesos tanto a empresas formales como informales. Siendo muy honestos, ¿qué nomina de empleados se cubre con 25 mil pesos? 

Hay una particularidad muy significativa en los comunicados e incluso en los discursos que vemos día a día. Desde que todo esto comenzó pareciera que hay una “guerra” por motivar o hacer creer que todas las empresas son grandes emporios o grupos de renombre. Para hacerle frente a la crisis actual es necesario que eso se desmienta. México se sostiene, realmente, de las pequeñas y medianas empresas. Específicamente para efectos del ámbito laboral, estas empresas generan el doble de empleos que las grandes empresas. Las cifras van más allá de los diez millones de empleos. Con esto podemos deducir, que si desprotegemos a los negocios pequeños, desprotegemos al país entero. 

Por otra parte, la falta de incentivos y apoyos a negocios de las categorías anteriormente mencionadas, podría derivar en mayores niveles de desempleo a los que ya se han visto. Y por ende, en un declive aún mayor de lo que se prevé para la economía nacional (7%). Desmotivar a las empresas y fomentar la incertidumbre solo promueve que más mexicanos se vean afectados por decisiones no asertivas por parte del Gobierno Federal. 

En estos momentos de crisis y antes de que se deteriore más la confianza hacia las autoridades e instituciones federales por parte del pueblo mexicano, es indispensable que haya una responsiva de cero tolerancia hacia las violaciones a los derechos humanos. Lo anterior, acompañado de una perspectiva de unión y por supuesto, de la implementación de todos los mecanismos que se consideren necesarios a fin de aminorar la contracción económica.  

La delgada línea entre el T-MEC y el SMV

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El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá; reconocido por sus siglas en español “T-MEC”,  está por convertirse en la figura que reemplazará al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Este acuerdo comercial, representa una de las promesas económicas de mayor interés para la nación mexicana en la siguiente década considerando que tan sólo en el 2017, los Estados miembros del T-MEC hicieron transacciones con una valía que superaba los 1,486 millones de dólares a diario. Es decir, más de 61 millones de dólares por hora. 

Como se sabe, en la actualidad, la nación estadounidense es por mucho el principal socio comercial de nuestro país. A raíz de esto, es de mutuo interés para ambas naciones el estar en “piso firme” para el flujo positivo de las negociaciones. Es así como EU se pronunció en ocasiones reiteradas el pasado mes en cuestiones relativas al salario mínimo vigente mexicano como un obstáculo de la ratificación del T-MEC. Posteriormente, AMLO declaró que a fin de cumplir con lo solicitado por los Estados Unidos, se buscaría que para el año entrante el salario mínimo se comenzara a incrementar en por lo menos 2 puntos porcentuales por encima de la inflación anual. Esto representaría por lo menos un incremento salarial del 17.2% para el próximo año. Por otra parte, otra de las cuestiones solicitadas por los EU fue que México pudiere contar con un mayor presupuesto a ejercer para su reforma laboral. Solicitud ante la cual AMLO también acordó gestionar lo necesario para su cumplimiento.  

Ahora bien, lo trascendente de ambas demandas y que a su vez podríamos considerar como exigencias, contempla el hecho de reconocer la posición actual que ostenta México en el ámbito internacional respecto a la paga que México brinda a sus trabajadores. La promesa hecha por AMLO representa prácticamente una estrategia a fin de cerrar el trato con los congresistas pertenecientes al partido democrático de los Estados Unidos. Derivando consigo en una ventaja para los trabajadores mexicanos.  

En la actualidad, México ocupa la cuarta posición en la lista de países con mayor desarrollo económico en Latinoamérica, sin embargo, la media del salario de sus trabajadores es equiparable a la de algunas de las ciudades con mayor índice de pobreza en esta misma región del mundo. Otra de las cuestiones que repercuten mucho en la remuneración de los trabajadores es sin duda la tasa de informalidad laboral, misma que se ubica entre los focos rojos de la lista correspondiente. De acuerdo a David Kaplan; uno de los especialistas en materia de mercado laboral del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es de carácter urgente que México dé un seguimiento firme a su reforma laboral en estricto apego al derecho de los trabajadores a una remuneración justa y que se incremente el salario mínimo en por lo menos 30 pesos.  

La situación no suena lo suficientemente alarmante si únicamente leemos los números: el salario mínimo vigente general de la república se fija en los 102.68 pesos, mientras que el correspondiente a la zona fronteriza se ubica en los 176.72 pesos. Sin embargo, la verdadera pregunta es: ¿para qué alcanza con esto? 

De acuerdo al CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), en México el 48.8% de la población se encuentra por debajo de la línea de pobreza contemplando sus ingresos. Esto quiere decir que las familias mexicanas que pertenecen a este rubro, viven a diario la falta de ingresos suficientes y limitaciones a múltiples de sus derechos entre los cuales destacan: el derecho a una educación básica, a los servicios de salud, a la seguridad social, a una vivienda de calidad con los servicios básicos e incluso a una alimentación digna. 

Con todos estos factores de la mano y el incremento constante de los costos en la canasta básica a manera injusta para lo que el mexicano promedio está ganando: ¿cómo puede México competir en un marco internacional? Si bien es cierto, es en parte triste el tener que ver que los cambios trascendentes tengan que surgir o incluso idearse fuera de nuestra nación. Es decir, a solicitud externa para poder cumplir con los estándares de otras naciones. Lo ideal hubiere sido que todas estas cuestiones se anticiparan a cualquier intervención ajena al gobierno mexicano. Sin embargo, esperemos que con estos cambios y proposiciones, dejando de lado las motivaciones, el pueblo de México pueda verse beneficiado en torno a este ámbito tan representativo y propio de la nación en la cual nos estamos convirtiendo. 

La NOM 035: la promesa a no ser el país más industrioso y estresado del mundo

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Algunos creeríamos que en México, es únicamente costumbre el saber qué nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y personas cercanas a nosotros están bajo constante presión y que es algo usual, sin mayor fondo. Sin embargo, en realidad, las estadísticas prueban lo contrario. En nuestro país, la alarmante realidad es que de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México es el país que más horas labora al año. Hablamos de 2,148 horas en promedio… y de una media mundial que queda en las 1,734 horas. Eso no es todo, el dato más preocupante es que los mexicanos a nivel mundial ocupamos el primer lugar en el rubro de estrés laboral, haciendo constar que 7 de cada 10 sufren de esta condición. Esto va incluso por encima de países que son considerados potencias mundiales en términos económicos como lo son China y Estados Unidos. Esto y algunos otros factores trascendentes fueron los que impulsaron que la NOM-035 de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social entrará en vigor. 

El pasado miércoles 23 de octubre, entró en vigor en su primera etapa de dos, la Norma Oficial Mexicana 035. Cabe destacar, que esta fue encaminada hacia que los empleadores cumpliesen con la emisión de una política por escrito acerca de la prevención de los riesgos psicosociales en en el ambiente laboral, la inclusión de posibles medidas de prevención, así como también, la identificación de los trabajadores que han sufrido de sucesos que puedan entrar en el rubro de traumáticos severos. Por otra parte, la segunda etapa, que se tendrá por aplicable a partir del 23 de octubre del 2020, pretende que haya una identificación fija y un análisis como tal de los riesgos psicosociales, la evaluación del entorno organizacional, acciones de control y por supuesto, la práctica de exámenes médicos y el llevar a cabo los registros correspondientes. 

Es importante destacar que el apartado quinto de este ordenamiento contempla tanto las obligaciones de los patrones como de los trabajadores. Por parte de los empleadores destaca como tal, la creación de la política previamente descrita, así como también la promoción de un entorno organizacional favorable y libre de violencia. En los términos de las obligaciones correspondientes a los trabajadores, estos adquieren la responsabilidad de observar las medidas de prevención que se tengan por contempladas, colaborar en las acciones que se decidan en vías de cumplir con lo estipulado y prevenir activamente las conductas negativas que se busca aminorar. 

Asimismo, es necesario señalar que la NOM-035-STPS-2018 divide las acciones a tomar por parte de los empleadores en relación a la cantidad de trabajadores con los cuales cuentan. Esta acción se divide en dos rubros, el primero siendo de los 16 a los 50 trabajadores, fracción que únicamente deberá realizar la identificación y análisis de los factores psicosociales incluyendo a todos y cada uno sus trabajadores y la segunda, que realizará lo mismo añadiendo la evaluación del entorno organizacional a través de una muestra representativa. 

Una de las particularidades de esta norma, es que no propone un modelo como tal sino que sugiere que cada centro de trabajo se adecue a sus necesidades y brinda una serie de recomendaciones e incluso Guías de Referencia dentro del mismo ordenamiento. Dando por resultado un modelo libre, en función de las circunstancias de cada relación de trabajo. Además, contempla que los empleadores canalicen a los trabajadores a recibir ayuda. Para la realización de los análisis de riesgo como tal, el ordenamiento sugiere tomar en cuenta las condiciones del entorno de trabajo, la carga laboral, las jornadas, interferencia de los ámbitos personales y también, la falta de control que se pueda llegar a tener sobre el trabajo que se realice. 

Algunos de los medios que dieron a conocer esta noticia también hicieron hincapié hacia las multas que se tendrían por consignadas en el caso del incumplimiento de este ordenamiento, sin embargo, esto aún no es algo que haya quedado previamente esclarecido, ya que por lo pronto la STPS prevé una visión de promover el cumplimiento y no tanto una medida punitiva como tal. En palabras de Omar Estefan; Director General de Previsión Social de la STPS:”el propósito es cambiar el paradigma de cómo se están realizando las actividades con beneficio compartido tanto al trabajador como para el centro de trabajo”. Esperemos que verdaderamente esta medida pueda cambiar la realidad de muchos de los mexicanos y que poco a poco contribuya al fortalecimiento de nuestra nación. 

50 mil agricultores en movilizaciones y 5.5 millones de empleos en juego

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Durante esta semana, fuimos testigos de cómo a lo largo de 25 estados de la república se estuvieron realizando al rededor de 42 bloqueos en diversos puntos carreteros. Cabe resaltar, que incluso en el Palacio de San Lázaro, agricultores pertenecientes a la comunidad de Ocuilan en el Estado de México, se manifestaron y bloquearon las entradas con el objetivo de frenar la tala clandestina de árboles en su localidad.  

Los productores agrícolas que se estuvieron manifestando el día de ayer y antier tenían un mismo objetivo: reclamar al gobierno federal el presupuesto que les corresponde y la urgencia de que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural no fuese desmantelada. Algunos días atrás, el presidente de la república declaró en una de sus conferencias “mañaneras” que durante su gestión, habría un enfoque que tendría como fin apoyar únicamente a los productores agrícolas de la parte suroeste del país, dejando de lado a miles que por supuesto se dedican a las actividades primarias en esta nación.

Para darnos una idea de la magnitud de esta declaración, es fundamental precisar la cantidad tan imponente de trabajos que esta industria proporciona, que para darnos una idea bastante justa, va más allá de los 5.5 millones de empleos. Esta industria viene a responder en gran manera a las necesidades alimenticias de millones de personas, salvaguarda el medio ambiente e incluso da pie y fortalece el nivel de vida de los trabajadores que día con día laboran en el campo. En México, cerca de 145 millones de hectáreas son utilizadas como campo agrícola, siendo el suelo donde se cultivan más de 200 productos en diferentes estaciones y temporadas del año. Por otra parte, es indispensable reconocer que por lo menos la quinta parte de los trabajadores del campo de nuestra nación pertenecen a los pueblos indígenas de la misma; por esto, es evidente que hay una afectación directa a un grupo sumamente vulnerable en el comunicado que emitió el presidente. 

Algunos de los estados en los cuales se reconocieron las mayores movilizaciones fueron Veracruz, Tamaulipas, Oaxaca, Sinaloa y el Estado de México, siendo Chihuahua el único estado donde se tuvo a bien realizar una negociación con el Delegado Federal; Juan Carlos Loera, misma que resulto en la posterior suspensión de las movilizaciones por parte de los productores agrícolas. 

Diversos representantes de la Movilización Nacional por la Productividad se pronunciaron respecto a las declaraciones de AMLO y concluyeron comentando que en los próximos días se tiene esperada una movilización de más de 50 mil campesinos y múltiples bloqueos a fin de ser escuchados. Juan Hernández Alcano; líder de los campesinos de la Región Huasteca hizo un particular hincapié en alusión a la necesidad de resolver la crisis de liquidez para la efectiva realización de las actividades relativas al sector agrícola nacional. 

Si bien es cierto, en esta temática en lo particular hay mucho de lo cual hablar, sin embargo, es fácil comprender que a pesar de que los trabajadores del campo no tengan derecho a afectar a terceros en su tránsito, es esta la manera por la cual han optado a fin de ser escuchados. Lo anterior, considerando que han sido dejados de lado en la toma de decisiones de su incumbencia. El reclamo en esta situación no es una cuestión de privilegios sino de la solicitud a una distribución equitativa de los recursos federales para el bien de la nación. Y sí me lo permiten, como se lee en algunos de los carteles, con justa razón, de los múltiples bloqueos que se estuvieron llevando a cabo: “si el campo no produce, el país no come.”