Ni perdono ni olvido la Casa Blanca

Comparte este artículo:

Después de una penosa actuación por parte del senado, respecto al aprobar una ley 3 de 3 la cual, no solo terminó por presentarse como no obligatoria para los servidores públicos, sino que también se presentó como mutilada, desfigurada y desconocida para los cientos de miles de mexicanos que firmaron dicha iniciativa, había llegado el día de la promulgación referente a las leyes anticorrupción (incluida entre ellas lo que quedó de la iniciativa 3 de 3).

Durante el evento, fue incluida la intervención de Enrique Peña Nieto; olvidando sus errores pasados en discursos previos, como llegar a confundir las entidades federativas con sus capitales respectivas, esta actuación destacó por estar nutrida del peor de los cinismos, además de una falta enorme de consideración para con todos los mexicanos.

Esto lo menciono no encontrando otras palabras para describir como el ejecutivo, en plena promulgación, se atreve a pedir perdón por lo ocurrido con el escándalo de la casa blanca.

Ahora bien, ¿qué clase de disculpas son aquellas, que se piden en la promulgación de un sistema de normas totalmente “rasuradas”? ¿Qué clase de disculpas pide EPN cuando jamás ha mostrado consideración alguna con los ciudadanos de la nación a la que representa? En cualquier país, con un gramo de democracia y de justicia, el escenario hubiera sido uno donde Peña Nieto pidiera disculpas, tal como lo hizo, solo que después de haber firmado su renuncia como ejecutivo, no en un evento de leyes “anticorrupción”.

Lejos de causar simpatía, su perdón llena de rabia a cada mexicano que ha sido testigo de la corrupción y la impunidad de los servidores públicos, entre los cuales, él se encuentra; asimismo, ¿Cuándo iremos a reaccionar? ¿Cuántos actos de cinismo en su máxima expresión faltan para que, como pueblo, nos levantemos y exijamos que se respete el estado de derecho?
Considero que esta expresión de disculpa es la gota que derrama el vaso, y que hacer ver, hasta al priísta más militante, que no hay nuevo PRI, pues el cinismo que expresó en su momento López Portillo, al jurar con lágrimas en los ojos que el peso no se devaluaría, y que lo defendería “como un perro”, sigue vigente.

Igualmente, el cinismo del ejecutivo va acompañado de la cobardía de su fiel escudero, que lo defendió cuando el asunto de la casa blanca estaba en su apogeo: Virgilio Andrade. Tras su renuncia, podemos observar la cobardía y el cinismo como estandartes de este “nuevo” PRI.

Finalmente, como sociedad no debemos seguir aceptando este tipo de burlas hacia nosotros, pues esa disculpa no es más que una burla; cualquier presidente con amor a su país hubiera renunciado a la investidura tras este tipo de escándalos, tal como lo hizo en su momento, el presidente de Islandia, luego del escándalo de los Panamá papers.

Por esto mismo, yo, al ver como EPN continua haciendo todo menos representar a su gente, al presenciar como busca saltarse la justicia a través de disculpas públicas, y al ser testigo de una de las más pobres administraciones públicas que se han tenido en los últimos años, le digo: ni perdono, ni olvido la casa blanca.

______________________________
– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”