Nuestra participación en el Estado de Derecho

Hoy en día vivimos en una sociedad que muestra un mayor interés en la forma en que se gobiernan las ciudades y se imparte justicia. La administración pública ya no es sólo un tema de conversación para quienes trabajan en ella, cada vez son más los ciudadanos que emiten su opinión sobre los aciertos y desaciertos de las autoridades. Sin embargo, creo que nos hace falta involucrarnos aún más, pasar de ser críticos y convertirnos en partícipes de la solución.

El interés por elevar el estado de derecho de nuestro Estado debe de partir de nuestro compromiso por respetar las normas, las cuales fueron creadas buscando el bienestar común.

Como sociedad, nos hemos acostumbrado a denunciar públicamente la falta de legalidad en nuestro país, pero al mismo tiempo carecemos de un compromiso con los principios que nos rigen como ciudadanos. Criticamos la falta de seguridad vial, pero en muchos casos no se respeta el reglamento de tránsito y cuando se recibe una multa se busca la forma de no pagarla. Nos quejamos de que nuestra ciudad carece de servicios públicos, pero no nos interesamos por estar al corriente en el pago del impuesto predial. Nos asustamos de los niveles delictivos, pero no interponemos una denuncia cuando somos víctimas o testigos de un delito. El interés por elevar el estado de derecho de nuestro Estado debe de partir de nuestro compromiso por respetar las normas, las cuales fueron creadas buscando el bienestar común.

Algunas prácticas que violan la ley son tan comunes que a veces olvidamos que estamos cometiendo una falta o preferimos justificarnos pensando que si muchas personas no respetan esa ley, nosotros tampoco estamos obligados a hacerlo.

Para tener el estado de derecho que queremos, es necesario que realicemos la parte que nos corresponde. La legalidad no se construye con más reglas, sino con el respeto que se le dé a estas. Algunas prácticas que violan la ley son tan comunes que a veces olvidamos que estamos cometiendo una falta o preferimos justificarnos pensando que si muchas personas no respetan esa ley, nosotros tampoco estamos obligados a hacerlo. Toda legislación parte del análisis de una conducta que deber ser regulada, pensar que no pasa nada si hacemos caso omiso es lo que nos lleva a ciudades con altos índices de delincuencia.

No tenemos que esperar a convencer a un gran número de personas de que respeten el marco legal. Nuestro ejemplo puede servir para que alguien más lo haga, y esta cadena se puede convertir en un verdadero cambio para nuestro país. Debemos de ser parte de la solución de nuestros retos como nación, no parte del problema. El estado de derecho se construye cuando una acción social encuentra sustento en una norma, pero sobre todo cuando las personas estamos comprometidas a respetar nuestra legislación.

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