La izquierda dividida (Primera Parte)

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En diciembre del 2019, Cuauhtémoc Cárdenas, líder moral de la izquierda mexicana y fundador del partido Partido de la Revolución Democrática (PRD), en una entrevista para el diario español El País, hizo una serie de declaraciones sumamente importantes para entender ese viejo problema que amenaza día con día a la izquierda mexicana: la división y fragmentación. En dicha entrevista, el “Ing, Cárdenas” afirmó que “MORENA no es la izquierda de México[…] hay muchas izquierdas y no ve una izquierda organizada en este momento”. 

El análisis del ex-candidato a la presidencia en 1988, resulta oportuno ante la coyuntura actual donde por primera vez en el siglo XXI, un partido autodenominado de izquierda, gobierna en México. Ante una oleada de inestabilidad y reacomodo de los tableros políticos de America Latina  y Norteamérica,  legitimidad y gran apoyo social con el que cuenta MORENA y López Obrador, resulta imperativo que el actual gobierno establezca un proyecto de nación a la altura de la situación para consolidar una política progresista y liberal a largo plazo. 

La izquierda mexicana, como expone el académico Carlos Illades en su obra “El futuro es nuestro: Historia de la izquierda en México”, desde los inicios institucionales, los movimientos de liberales para transformarse en partidos competitivos, han tenido una dificultad en mantener una uniformidad y solidificación para perseguir un proyecto único, esto ante su naturaleza diversa ya que es difícil mantener posturas homologadas. A diferencia de su contraparte ideológica, la derecha y los partidos de centro, tienen puntos en común mucho más sólidos y detectables, lo cual mantiene el conflicto interno con mayor control y sólo se aprecia en la lucha electoral, sin embargo, la izquierda tiene diversas expresiones, posiciones, movimientos y filosofías. Lo anterior se ha mantenido hasta nuestro tiempos, cómo se aprecia con los comentario de Cardenas. Actualmente, podemos apreciar que dentro de MORENA existen diversas manifestaciones políticas, desde personas que apoyan completamente al Presidente López Obrador como líder, y también existen otros que son más neutrales con las posiciones de su partido e incluso otros que se han mostrado autocríticos. 

Desde diversas trincheras, las distintas manifestaciones de la izquierda mexicana se han mostrado en conflicto, no sólo por comentarios por otros líderes de izquierda como Agustín Basave o los colectivos que defienden los derecho de los pueblos indígenas, sino también por académicos o personajes ligados a la izquierda como José Woldenberg, nos dejan ver que los choques internos de MORENA y/o de visión ideológica, son síntoma y efecto de esta división que desde sus inicios tiene la izquierda en México. 

Exigen imparcialidad del Gobierno a EPN

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En una carta firmada por activistas, académicos y escritores, exigen al Presidente de la República Enrique Peña Nieto, que el gobierno garantice imparcialidad en los comicios de este año y que no se use el aparato gubernamental en contra de los candidatos de oposición.

En la misiva, los firmantes aseguran que el caso de persecución a Ricardo Anaya, lo único que esta provocando es que se erosionen las instituciones del Estado.

“Si hay pruebas contundentes sobre la responsabilidad legal de Ricardo Anaya exhortamos que la autoridad ministerial proceda en consecuencia. De lo contrario el uso de la Procuraduría General de la República para perseguir a un líder de la oposición, pone a México junto a países con regímenes autoritarios o democracias totalmente disfuncionales.”, se dice en la carta.

La carta que fue firmada por más de 50 personajes, entre los que destacan Denise Dresser, Claudio X. González, Juan Pardinas, Enrique Krauze, Emilio Álvarez Icaza, Fernando Gómez-Mont, Jorge Castañeda y José Woldenberg, también se pide a Peña Nieto que sea la ciudadanía la que decida quien es el próximo Presidente de México por medio del voto y sin manipulación.

“Usted Presidente Peña Nieto es la máxima autoridad responsable de este proceso. En 2005, el intento de desafuero de Andrés Manuel López Obrador abrió brechas de polarización en la sociedad, que aún dividen y lastiman la convivencia social en nuestro País. Las personas que firmamos esta exigencia tenemos filiaciones políticas diversas y plurales. Por lo cual este posicionamiento no implica en ninguna manera un apoyo a la candidatura de Ricardo Anaya”, afirman los firmantes.

El periodo de intercompañías se ha visto empañado por acusaciones en contra del candidato de la coalición “Por México al Frente”, Ricardo Anaya, de estar supuestamente involucrado en lavado de dinero esto tras la compra de una nave industrial en Querétaro.

 

#HojaDeRuta: “Gobiernos de coalición y la Iniciativa Galileos”

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La foto en sí misma ya es nota: Manlio Fabio Beltrones, Gustavo Madero y Miguel Ángel Mancera se miran sonrientes. Símbolos del PRI, PAN y PRD en creciente cercanía. Hasta hace unos cuantos años, el sistema político mexicano era multipartidista, pero con la clara distinción de tener tres partidos mayoritarios y una serie de partidos pequeños, que podían ir desde la bisagra hasta intentos genuinos de socialdemocracia, pasando por los tradicionales satélites. Las cosas han cambiado.

El PAN falló en su oportunidad histórica de encabezar la alternancia, desmantelar las estructuras añejas, desterrar el autoritarismo y consolidar la transición democrática. Además, se vio terriblemente desgastado por el sexenio calderonista y la violencia desatada, que aún hoy genera intensa polarización.

El PRD se ha venido resquebrajando tras años de fratricidio y escándalos, debilitándose fuertemente en la capital del país -su máximo bastión histórico-, al grado de estar en fuerte riesgo de perder la jefatura de la Ciudad que mantiene desde hace 20 años, cuando en 1997 se realizaron por primera vez elecciones y resultó ganador Cuauhtémoc Cárdenas.

El PRI (al que muchos cometieron el grave error estratégico de dar por muerto tras la derrota del 2000) regresó por sus fueros en 2012, y tras 18 meses de ánimo reformista, cayó en un profundo bache provocado por el regreso de la violencia al proscenio y escándalos de corrupción del presidente y su primer círculo, que han resultado en un rechazo nunca antes visto para un mandatario en México.

Las que fueran las tres principales fuerzas políticas del país hace unos cuantos calendarios, hoy se encuentran en serio predicamento. Obedeciendo a su razón de ser como partidos, que es conseguir y conservar el poder, las circunstancias han encendido su instinto de conservación, llevándoles a construir puntos de encuentro.

La plataforma donde se ha cristalizado el encuentro de los personajes referidos al inicio de estas líneas es la Iniciativa Galileos, misma que desde el año pasado fue impulsada por la corriente perredista que se escindió de “Los Chuchos”, y que encabezan Guadalupe Acosta Naranjo y Fernando Belaunzarán. Es en los Diálogos Galileos donde han coincidido personajes de los tres partidos, junto con intelectuales como José Woldenberg,  y desde donde se han debatido ideas como la segunda vuelta electoral, la fragmentación del voto en México y los gobiernos de coalición.

En este último tema pueden encontrarse claves del acercamiento, pues surgido del Pacto por México, a partir de 2014 se estableció en la constitución la facultad del presidente de establecer un gobierno de coalición con los partidos representados en el congreso. Sería una nueva forma de construir mayorías legislativas, de integrar el gabinete federal y presentar un programa común de gobierno.

En principio se antoja interesante, pues sería un primer paso en transformar el modelo presidencial. Sin embargo, preocupa que la motivación no sean las circunstancias históricas ni un ánimo renovador de las reglas del juego, sino el debilitamiento común y la fortaleza competitiva de AMLO como candidato presidencial mejor posicionado.

“A mí no me preocupa si gana el PRI, el PAN o si gana Andrés Manuel; lo que me preocupa es la gobernabilidad”, dijo Manlio el lunes en el Foro Galileo. Pero omitió que a todos ellos, como fuerzas políticas, lo que primero les interesa, es sobrevivir.