Orlando, ¿caso aislado, terrorismo, o control de armas?

Islamofobia, homofobia, control de armas, todos son temas que se vieron presentes el pasado domingo 12 de junio. Día en el que un joven de 29 años entró a The Pulse, un club de noche gay, y abrió fuego dejando 50 muertos y 53 heridos (incluyendo 4 víctimas mexicanas). El tiroteo de Orlando es el que, hasta el día de hoy, se reporta como el ataque masivo más letal en la historia de Estados Unidos. Hasta este fin de semana, el tiroteo con mayor casualidades había sido Virginia Tech en 2007 con 33 muertos.

Omar Mateen, el perpetrador que murió también durante el ataque cuando se enfrentó a la policía, en un post de facebook declaró su lealtad al grupo terrorista ISIS y al líder Bakr al-Baghdadi (Lee, 2016). Este hecho pronto dio pie a declaraciones sobre si se debe colocar una prohibición de entrada a musulmanes al país. De inmediato virando la conversación hacia el aspecto religioso del ataque. Sin embargo, muchos otros debaten que esto último no es el quid del conflicto. ¿Qué originó entonces el ataque?

Por un lado, el ala conservadora estadounidense declara que este caso fue un hecho aislado, y que tiene su origen en el radicalismo y extremismo musulmán. Argumento que solo ha ayudado a propagar islamofobia a través de los medios. No obstante, Omar Mateen era un ciudadano estadounidense de nacimiento. Dentro de la misma facción conservadora, hubo una declaración de un pastor evangélico que mencionó que lo único que lamentaba del accidente era que no hubiera habido más casualidades.

Manifestación que demuestra la homofobia que muchas secciones religiosas siguen demostrando y profesando.

Por un lado, el ala conservadora estadounidense declara que este caso fue un hecho aislado, y que tiene su origen en el radicalismo y extremismo musulmán. Argumento que solo ha ayudado a propagar islamofobia a través de los medios. No obstante, Omar Mateen era un ciudadano estadounidense de nacimiento.

Existe otro argumento, el cual desde mi percepción tiene más lógica. Este es el mediocre, si esque llega a eso, control de armas en Estados Unidos. Solo para poner un contexto en números, el día en que se llevó a cabo el tiroteo en Orlando fue el 164 del año, y ese tiroteo fue el número 176 en lo que lleva el 2016 (Mass Shooting Tracker, 2016). Tomemos un momento para asimilar esto. Hasta el día 12 de junio han ocurrido 1.07 tiroteos al día, y la cifra sigue en aumento. ¿Es entonces el tiroteo en Orlando un caso que se deba aislar al extremismo musulmán, o la homofobia?

El razonamiento detrás del derecho a la portación legal de armas, está dentro de la Segunda Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. Empero, ¿es esta la mejor situación? sobre todo es algo que nos debemos preguntar cuando hay estados como Florida -donde sucedió el ataque- donde las regulaciones son casi inexistentes. En Florida no hay requerimientos estrictos ni se piden permisos para poder vender armas. El ejemplo está en Mateen, quien compró dos armas, con las que cometió el ataque, de manera legal unos días antes de del tiroteo. Y la situación de Florida es la misma que de muchos otros estados del país. Solo en siete estados, incluyendo Washington, se prohíbe algún tipo de arma de asalto.

Solo para poner un contexto en números, el día en que se llevó a cabo el tiroteo en Orlando fue el 164 del año, y ese tiroteo fue el número 176 en lo que lleva el 2016 (Mass Shooting Tracker, 2016).

Aunque la situación no siempre fue así. En 1994 se estableció una prohibición a nivel federal de armas de asalto, que expiró en 2004. Ley que el Congreso de EE.UU. no ha intentado reinstalar. Y de acuerdo al FBI hubo un incremento a partir de este año en los tiroteos masivos (Blair y Schweit, 2014). Teniendo algunos de los incidentes más grandes después del 2004: Virgina Tech, Fort Hood, el cine en Colorado, San Bernardino y ahora el tiroteo en Orlando.

Y mientras hay personas que aseguran que el tiroteo en The Pulse, es la gota que derramó el vaso y que será el punto de inflexión en cuanto a las legislaciones sobre el control de armas hay más de uno que considera esto un difícil desenlace. El resto del mundo espera con la respiración retenida y esperanzas para un mayor control sobre este tipo de incidentes donde quienes más pierden son los civiles.

● Blair, J.P., & Schweit, K.W. (2014). A Study of Active Shooter Incidents, 2000 – 2013. Texas State University and Federal Bureau of Investigation, U.S. Department of Justice, Washington D.C. 2014.

● Lee, R. (15 de junio de 2016). Malcolm Gladwell on America’s “contagious” mass shooting problem. CBS News. Recuperado el 15 de junio de 2016 desde: http://www.cbsnews.com/news/malcolm-gladwell-on-orlando-massacre-mass-shooting-new-podcast/

● Pastor defends controversial sermon after Orlando mass shooting. (15 de junio de 2016). ABC13 News. Recuperado el 15 de junio de 2016 desde: http://abc13.com/society/pastor-defends-controversial-orlando-shooting-sermon/1386405/

● Steiner, M. (2016). The Federal Assault Weapons Ban. Criminal Defense Lawyer. Recuperado el 15 de junio de 2016 desde: http://www.criminaldefenselawyer.com/resources/the-federal-assault-weapons-ban.htm

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

El Balance del 2015

 

El 2015 ha sido un año de grandes alegrías y triunfos, pero también el de terribles tragedias. Este año nos mostró grandes ejemplos de los efectos de la profunda globalización que predomina nuestros tiempos, misma que, en su vorágine de eventos, no es ni buena ni mala, sino que sólo es. Por eso, así como la globalización, que abre fronteras a la vez que divide naciones, que genera oportunidades económicas para unos mientras que genera condiciones de vida difíciles para otros, el 2015 no fue ni un buen ni un mal año, sólo fue un vertiginoso ciclo en que presenciamos el conflicto bélico y la paz acordada, la apertura de unas fronteras y el levantamiento de barreras, la oportunidad económica y la crisis, la división de naciones y la unión.

El diccionario Oxford de inglés se unió a enmarcar el sentimiento irónico de este año, calificando al emoji de lágrimas de alegría como la “palabra del año”. Y es que este emoji resume a la perfección las emociones vividas: muchas razones por las cuales llorar, y muchas otras por las cuales reír. ¿Tal vez al mismo tiempo?

Cada uno de los hitos de este año tuvo su lado positivo y su lado negativo, es decir, sus razones para hacernos reír y sus razones para hacernos llorar.

Cada uno de los hitos de este año tuvo su lado positivo y su lado negativo, es decir, sus razones para hacernos reír y sus razones para hacernos llorar. Por ejemplo, mientras que en este año por primera vez las mujeres en Arabia Saudita pudieron emitir su voto en las elecciones municipales y pudieron postularse como candidatas —un obvio avance que no hemos de minimizar— se debate si esta elección en realidad tiene el potencial de traer cambios para las mujeres. En este conservador reino, la mayoría de las decisiones aún son tomadas por el rey, y muchas mujeres jóvenes, educadas y con trabajos ni si quiera se enteraron de las elecciones.

Por esto, mientras nos afligimos ante la muerte de casi 8 mil personas en el devastador terremoto de Nepal en abril, nos alegramos también de que en México el huracán Patricia no haya dejado ni una sola víctima en octubre.

Asimismo, celebramos que después de 29 años, una mujer es nombrada persona del año por la revista Times, la canciller alemana Angela Merkel en su décimo año de mandato. Sin embargo reconocemos que el título se lo gana ella a capa y espada, y bajo mucha protesta: por su lucha contra la creciente islamofobia, por sus esfuerzos por mantener las fronteras alemanas abiertas ante el desborde del flujo de refugiados a Europa, y por las duras medidas financieras propuestas por ella para rescatar a Grecia de su persistente crisis.

Nos alegramos también ante el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos tras más de cinco décadas de haber cesado, pero lamentamos que, al otro lado del globo y tras unos ataques aéreos sin aclarar, Rusia y Turquía rompen relaciones indefinidamente y la guerra siria continúa creciendo y complicándose.

Nos duele el que muchos países hayan levantado muros contra el flujo de refugiados, pero nos entusiasma que, en Canadá, el nuevo primer ministro electo abre sus brazos públicamente para recibir a decenas de miles de personas huyendo del conflicto.

Nos duele el que muchos países hayan levantado muros contra el flujo de refugiados, pero nos entusiasma que, en Canadá, el nuevo primer ministro electo abre sus brazos públicamente para recibir a decenas de miles de personas huyendo del conflicto y de la violencia.

Nos alarmamos a principios del año cuando los ucranianos protestaban violentamente contra Rusia y su opresión política, y casi fuimos testigos de una secesión, pero nos unimos a celebrar que hemos encontrado agua en Marte y que es la primera vez que vemos con “ojos digitales” y de cerquita la cara de Plutón (la que tiene un corazón dibujado).

Nos compadecemos de en que los Estados Unidos se haya vivido uno de los años con más número de víctimas por tiroteos masivos, pero nos regocijamos juntos tras despenalizarse el matrimonio homosexual y el uso de la marihuana como sustancia recreativa.

¿Podríamos acaso imaginar hace unos años que 195 países se pudieran reunir en paz, armonía y con un sólo objetivo común: salvar a nuestro único hogar de su potencial catástrofe?

Y la ironía más grande, en una ciudad atacada dos veces masivamente por terroristas —Charlie Hebdo en enero y los ataques por ISIS en noviembre, de los eventos más “trending” en las noticias nivel mundial— se concreta un acuerdo internacional más ambicioso que nunca para hacer frente al cambio climático. ¿Podríamos acaso imaginar hace unos años que 195 países se pudieran reunir en paz, armonía y con un sólo objetivo común: salvar a nuestro único hogar de su potencial catástrofe?

Invito entonces a reflexionar que, ante todos estos altibajos, ante todos estos conflictos y celebraciones, nuestra tarea, como siempre, es la de observar ambas caras de la moneda, informarnos, educarnos sobre las perspectivas contrarias. Ver quién combate y quién es combatido, quién es víctima y quién es opresor, tratar si quiera de entender por qué los conflictos escalan y ver que nadie se salva de culpas. Como ciudadanos del mundo, como hombres y mujeres ligados a una misma tierra, es nuestro deber convivir con nuestro hermano y servirle ante toda esta necesidad, pues quién sabe cuándo —por azares de la vida— nos toque estar del lado no amigable del destino, tal y como este 2015 ejemplificó.

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