Paridad numérica

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Muchos aplauden el hecho de que en el Congreso de la Unión hay un número similar de hombres y mujeres, ¿pero con esto ya podemos decir que tendremos una verdadera paridad de género? Técnicamente que exista esta equidad en las Cámaras es producto de las cuotas de género, lo cual no es una medida mal intencionada, pero sólo causan que los partidos llenen las listas de candidaturas con mujeres que puede resultar en dos escenarios: 1) mujeres preparadas que por fin tendrán la oportunidad de poder formar parte de la vida política de México, o 2) mujeres que solo están para cumplir con la cuota, seguir las órdenes de su partido y que no necesariamente tienen la intención de contribuir en la legislación. 

Si nos fijamos en las 18 coordinaciones de bancada sólo una es mujer: Sasil de León por el Partido Encuentro Social en el Senado; y quién sabe si sí se quede debido a que el PES puede perder su registro como partido. En la Junta de Coordinación Política del Senado, 3 de los 11 integrantes son mujeres, y de la Cámara de Diputados todos son hombres. En las Mesas Directivas ya hay un poco más de diputadas y senadoras habiendo dos vicepresidentas de 3 en la Cámara Baja y una vicepresidenta de 3 en la Cámara Alta. Donde sí predominan dentro de las Mesas Directivas es en el puesto de secretarias, donde todas son mujeres a excepción de un hombre en cada Cámara. 

Así como en el próximo gabinete tendremos a Olga Sánchez Cordero, María Luisa Albores e Irma Eréndira Sandoval, que prueban estar altamente preparadas para sus puestos, así también se deberían de formar a todas las mexicanas para que puedan alcanzar su máximo potencial. 

Esperemos que las diputadas resulten ser del primer escenario y demuestren la falta que hacían para poder cambiar la política. No solo puede haber unas cuantas diputadas capacitadas; tienen que ser todas. La representación de las mujeres no se puede quedar en términos numéricos, también tienen que llegar a roles de alto nivel dentro del Congreso para que haya una verdadera paridad de género. 

Ficciones del feminismo moderno

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Eres cantante, compositora, joven, mujer. Tienes 25 años y quieres conocer el mundo. Viajas a Costa Rica, emocionada por las aventuras que podrás vivir. Eliges la fecha de manera estratégica, para poder regresar el 15 de agosto, ya que tienes un concierto programado en México, para cantar el primer álbum que acabas de publicar. Haces amigos, disfrutas el día, y en la noche decides caminar por la costa con tu nueva amiga de Gran Bretaña. Dos hombres llegan y las asaltan. Empiezan a forcejear con ustedes, a amenazarlas. Tu amiga se suelta, se va corriendo y logra escapar. Tú, no corres con la misma suerte. A ti te violan, te matan, y te dejan tirada en el mar. 

Esta es la historia de María Trinidad, la mexicana que el pasado 5 de agosto fue víctima de un feminicidio. Un acontecimiento que nos llena de tristeza, coraje e impotencia. Se podría pensar que, una historia como la de María exigiría hacer algo al respecto, que la sociedad empatizaría con las urgencias de la agenda de género. Idealmente, este triste suceso debió de haber sido especie de ultimátum. Un wake up call, para aquellos escépticos de la ideología feminista.

Sin embargo, no todas las reacciones fueron las esperadas. Se cuestionó la necesidad de viajar sola, surgió la interrogante: ¿por qué exponerse si ya saben cómo es el mundo?, depositando gran parte de la culpa en ella y en sus decisiones “imprudentes”. Y, unos días después, la opinión pública pareció olvidar el tema. Las redes sociales volvieron a sus temáticas habituales, y con ello, reaparecieron las comunes malinterpretaciones de lo que es la ideología feminista. 

Se volvió a tuitear y retuitear sobre el tema de género, desde una perspectiva que pareciera en realidad desconocer las bases teóricas del movimiento. Entre las más comunes, están: Las feministas son intolerantes, violentas, y se la pasan buscando qué criticar, son egoístas porque luchan por los derechos de un solo grupo“. Y, la que considero la peor, no por su gravedad, pero por la ironía de la frase:

No soy ni machista ni feminista. No creo en la superioridad de la mujer. Creo en la igualdad de género“.

Y fue esta oración la que me llevó a escribir esta columna. Hay un malentendido mayúsculo, para una población importante -al menos de los internautas-. El feminismo no es la contraparte del machismo, esta sería el hembrismo. El feminismo no lucha por la superioridad de la mujer, sino por la igualdad básica. Entonces, si crees en la equidad entre hombres y mujeres: igualdad de oportunidades, de calidad de vida, de goce de derechos… ¡Felicidades, eres feminista! O podrías serlo, si comienzas a ejercer este pensamiento. 

No estoy segura en qué momento se distorsionó el significado de la palabra. Creo que esta ficción en torno al concepto nace principalmente de nuestra incomodidad, de nuestra dificultad de hacer las cosas de manera diferente a como las hemos hecho por siglos. Esta tergiversación no es una casualidad. Lo hemos visto con otros temas: nos damos cuenta de que somos parte del problema, y entonces preferimos minimizarlo, ridiculizarlo, darle la vuelta. Porque nos señala y nos exige hacer las cosas diferente, y eso nos cuesta. 

Hombres y mujeres, hoy nos damos cuenta de que muchas de nuestras acciones cotidianas pueden tener poco -o bastante- de sexismo en ellas. Nos damos cuenta de que, aquel famoso patriarcado, es nada más y nada menos que el sistema en el que crecimos. Es lo que generaciones enteras han absorbido, y hoy se refleja en nosotros. Es con lo que millones de mujeres tuvieron que cargar, por un tiempo, silenciosamente.

 Entonces, resulta estas pequeñas acciones que hacemos por inercia, son producto de algo que es perjudicial para ambos sexos. Pero, de nuevo, nos cuesta. Preferimos quitarnos el peso de los hombros. Preferimos inventar el término de “feminazi” y burlarnos de alguien que está luchando por un principio básico: la equidad. Historias como la de María, deben de abrirnos los ojos. No hay espacio para dudas. Hoy existe consciencia sobre el tema, y nos va a seguir empujando, sacándonos de nuestra zona de confort. Pero esta es la única manera en la que podremos conseguir la equidad.

Discurso de género en campaña: ¿apología de la mujer?

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Estas campañas han sido diferentes a todas sus antecesoras. Entre una serie de razones, para mí resalta una muy concreta: género. La paridad hoy ya no se puede quedar en discurso. Atrás quedaron las palabrerías vacías y las promesas de equidad. Hoy, por ley, se debe cumplir con cuotas y la ciudadanía debe de ver datos cuantificables, papelito habla.

La presión internacional, los reclamos de la sociedad civil, y los indicadores alarmantes de un pueblo con un sistema patriarcal, trajeron como consecuencia este cambio en la normatividad. Ya no hay manera de ignorar el tema. La cuestión de género y los derechos políticos de la mujer se trajeron a la mesa.

Sin embargo, ¿esto significa que hemos conseguido una democracia paritaria? Cuotas de género, mujeres en la vida pública, igualdad de escaños, candidatos y candidatas hablando sobre la importancia de la mujer y sus derechos. Claro, un paso importante y fundamental es que las mujeres estemos representadas políticamente, pero ¿qué pasa después? Podemos tener a mujeres en la política, sin una idea remota del tema de género. Ni se diga muchos de los candidatos.

Ricardo Anaya, con su tuit sobre su madre siendo la primera que se levanta y la última en acostarse, y tildándolo de igualdad. Andrés Manuel con el apoyo a las jefas de familia, las guarderías, y tiempos completos en escuela para que las madres puedan salir adelante. Meade y el discurso de las mujeres emprendedoras, y Jaime Rodríguez ni se diga.

Hablo de los presidenciables por su visibilidad, pero este discurso se encuentra en todos los niveles, cada vez que se menciona la necesidad de la mujer en la política para sanearla, para volverla más digna y limpia. “La mujer conoce lo que es el salario mínimo y lo que se necesita para tener una canasta básica, porque sabemos los precios, porque vamos al supermercado todos los días” Carolina Garza, candidata a diputada federal por el Distrito 1. 

Y no es que el tipo de propuestas que se están manejando no sean necesarias. Las guarderías, la equidad laboral y el empoderamiento de jefas de familia o el apoyo a emprendedoras, todo es muy importante. Sin embargo, sigue siendo insuficiente y conlleva una aproximación errónea e incompleta en el tema de género.

El discurso de género en las campañas se ha vuelto una especie de apología a la mujer. Se mencionan las capacidades adyacentes en el ser femenino. Se enlistan características de mujeres fuertes, y sobresalientes, aquellas valiosas por ser luchonas. Se ha moldeado una imagen de lo que representa ser una mujer, se ha elogiado. Y eso, queridos candidatos y candidatas, no es feminismo. En afán de complacer a la opinión pública y voltear a ver las exigencias de género, se ha tenido un discurso de exaltación, de divinización de la mujer.

Al hacer esto, se termina perpetuando la dicotomía de género. Se siguen englobando características propias de lo femenino, y exclusivas de lo masculino. Se sigue teniendo un discurso que habla de una mujer como esta ama de casa, que se atrevió a tomar otro trabajo. Valientes ellas porque, además de estar en la política, en el negocio, o en cualquier trabajo, llegan a su casa para su segundo turno. Luchonas y fregonas porque tienen tiempo para otras cosas además del cuidado de sus hijos. ¿Las tareas domésticas siguen siendo propias de las mujeres? Son sensibles, más humanas, preocupadas por el bien de todos. Se hace alusión a figura de la madre, aquella que tenemos tan clara en el imaginario colectivo. Pero en términos reales, ¿qué tiene que ver la madre de un candidato con la teoría feminista?

Hace falta ver sustento, teoría y diagnósticos en las propuestas. Exigimos una campaña en la que se suba el nivel de debate. Nos merecemos candidatas y candidatos preparados en este y otros temas críticos de la actualidad.

#NoFueTuCulpa

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En un clima de luto, el día de ayer acudimos a tomar las calles de Nuevo León para alzar nuestras voces de indignación ante un caso más de feminicidio en nuestro país: el caso de Mara Castilla.

Con los gritos de: “Ninguna agresión sin respuesta, la calle y la noche también son nuestras” “ni una menos, vivas nos queremos” y “Mara hermana, tu muerte será vengada”, mujeres y hombres nos unimos haciendo uso de uno de los mecanismos sociales de defensa de los derechos humanos más comunes: la protesta.

“Las mujeres estamos hartas de vivir con miedo, inseguras del machismo, de la institucionalización de la impunidad”, así leía el cartel que convocaba a una de las marchas que se llevaron a cabo a lo largo del país.

Tomamos las calles para hacer eco de nuestras voces y hacer exigibles nuestros derechos.

Porque no sólo ha sido Mara, son las más de 50 mujeres asesinadas por razones de género en nuestra entidad, es aquella terrible estadística que lanza The Geneva Declaration (2015) estimando que alrededor del mundo suceden 60 mil feminicidios por año, y es la región latinoamericana aquella con las mayores tasas.

Y son aquellas voces silenciadas, víctimas de la violencia machista a las que ya no podemos hacer oídos sordos. La visibilización de los casos es importante para dar a conocer el peso de la problemática, algunos casos han sido más mediáticos que otros (las razones son cuestionables) pero todos igual de importantes, todos igual de dolorosos.

“Queremos que nos dejen de tratar como ciudadanas de segunda clase” comentaba una de las activistas al finalizar la marcha en el centro de Monterrey, Nuevo León.

Necesitamos que las alertas de género se conviertan en mecanismos eficaces y logren trascender su parte discursiva, jueces y fiscales que laboren con perspectiva de género, ciudadanía bien informada que no re victimice a las víctimas, programas y políticas con enfoque de derechos humanos con mayores tintes de prevención y de atención a la capacitación y educación en materia de nuevas masculinidades.

Por último, hablar de estos temas no es moda, las cifras demuestran un escenario adverso para nosotras. Aún hay mucho por hacer: “disculpe las molestias: nos están matando”.

INE da voto a transexuales

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(25-Mayo-2017).- El Instituto Nacional Electoral (INE) acordó ayer iniciar los trabajos para analizar y realizar un protocolo que haga posible el voto a personas transexuales y transgénero, cuya identidad de género no coincida con la establecida en la credencial de elector.

La solicitud, promovida por el PRD, fue analizada por el Consejo General del árbitro electoral y aseguró que ya es necesario que toda la ciudadanía, sin distinción, pueda ejercer el voto.

Lorenzo Córdoba, el consejero presidente, dijo que desde el 2015 se ha tratado de facilitar el cambio en el registro cuando se expide la credencial para votar con fotografía, esto con la finalidad de actualizarla a personas que han decidido cambiar de sexo  y nombre.

Aproximadamente 4 mil 500 personas han apoyado ejercer este derecho, ya que 277 personas han registrado un cambio de sexo ante el Registro Federal de Electores.

El funcionario electoral mencionó que todas estas personas van a poder votar el 4 de junio en entidades en proceso de elección.

Córdoba expresó que se tienen 87 casos den Coahuila, 600 en el Estado de México, 31 en Nayarit,  y 155 en Veracruz.

El INE acordó que se van a comenzar los trabajos para que los ciudadanos que se presenten a votar sin haber realizado un cambio  de identidad en la credencial de elector pueda emitir el voto sin ningún problema y sin sufrir discriminación, pues se tiene presente el Artículo 35 que garantiza el derecho de todos los mexicanos de votar y ser votado.

 

 

 

 

 

Más allá de la paridad

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Alguna vez escuche que “la paridad ayudará a eliminar la exclusión de las mujeres en la política y en la sociedad” pero ¿es esto lo realmente lo que necesitamos para lograr acortar la brecha de género?

A lo largo de varios años, se ha buscado lograr la paridad en nuestro país con diferentes reformas político-electorales que han hecho posible que más mujeres participemos en la vida política y pública, que las mujeres tuviéramos el derecho a votar como lo hacían solo los hombres en su tiempo, que el mismo número de hombres y mujeres se postulen a cargos de elección popular en los congresos locales y federales así como en la integración de los ayuntamientos.

A mi punto de vista, lograr la paridad no es sólo cuestión de un porcentaje igualitario, de una cuota o de un mandato legal. Simplemente es darle el lugar que se merece un hombre o una mujer por sus capacidades, por sus logros, por su inteligencia, por sus cualidades y principalmente por su vocación.

La paridad depende de las oportunidades que tenemos los seres humanos a desarrollarnos en lugares donde se toman decisiones importantes como puede ser la familia, las empresas, los partidos políticos, los gobiernos, televisoras y organizaciones civiles, etcétera.

Pero más allá de la paridad tenemos un reto aún mayor, que es acotar esa brecha de género que pone a México en el lugar 66 de 144 países según el Foro Económico Mundial que evalúa la desigualdad de género.

Tenemos que mejorar la educación, la salud, oportunidades económicas, los salarios y el empoderamiento político; la seguridad y acabar con la corrupción. Tenemos que mejorar nuestras políticas públicas, implementarlas como se debe, evaluarlas e innovar el sector público. Tenemos que tomar decisiones a conciencia porque todas nuestras decisiones tienen impactos positivos y negativos, que directa o indirectamente impactan en la vida política y sobre todo en la sociedad, estemos en el lugar que estemos.

Más allá de la paridad lo que necesitamos es a la persona correcta esté en el lugar correcto para garantizar que México crezca como país.

Cuando la agresión a la mujer no es un crimen

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El 8 de marzo, Día de la Mujer, la periodista Andrea Noel denunció un acto de agresión sexual a su persona en las calles de La Condesa, en la Ciudad de México.

Noel, haciéndose de un video de una cámara de seguridad, publicó el video de la agresión en sus redes sociales. La denuncia se difundió al punto de llegar a oídos de los medios de comunicación y viralizarse en las redes sociales, creando indignación. O al menos eso creí.

Resulta que la joven periodista ha sido víctima no sólo de la agresión del video difundido, sino de amenazas subidas de tono, a consecuencia de haber alzado la voz en contra de las violencia hacia las mujeres.

Irónicamente, aunque existe evidencia visual de la agresión, se han hecho acusaciones acerca de que el video es una farsa. Un columnista de SDP Noticias, Einer M. Juárez, llegó al punto de justificar la agresión diciendo que, según el Código Penal actual, no era un acto criminal y la calificó de “feminazi machorra” en su cuenta de Twitter.

Después de la denuncia, Noel ha sido acosada en redes sociales con gente publicando su ubicación, o bien, amenazándola con violarla o matarla para callarla.

El día lunes 14 de marzo, descubrió un carro con varios pasajeros afuera de su casa; uno de ellos le apuntaba con un arma. Llamó a la policía y nadie fue a auxiliarla.

Y no sólo no está segura en su hogar. Esta misma semana, mientras desayunaba en Coyoacán, un usuario de Twitter le mandó una amenaza de muerte con una fotografía de su ubicación.

Lamentablemente, este caso ha dado a sobresalir la impunidad que existe hacia las agresiones sexuales y ha dado rienda suelta a la ira de una minoría —que al parecer tan pequeña no es— misógina.

Querido México, vergüenza nos debería dar. Vergüenza de que no se le dé la importancia a este tipo de casos, y que encima de todo se consideren defendibles por supuestamente no ser crímenes.

Vergüenza de que una mujer no pueda denunciar un caso de acoso o agresión sexual porque las autoridades le terminarán culpando por su vestimenta o porque “seguro se lo estaba buscando”. Toda persona, sea hombre o mujer, merece ser tratada con respeto.

Nos debería de dar vergüenza que cuando una mujer —que ni siquiera es mexicana, sino estadounidense– decide dar la cara por los derechos de las mujeres mexicanas, se atente contra su seguridad. A causa de estas amenazas, la joven periodista ha considerado incluso dejar el país.

Me parece inaceptable todo el odio hacia una mujer que no hizo más que hacer conciencia de lo que viven muchas mujeres no sólo en la Cd. de México, sino en todo el país.

Este caso ha evidenciado que la misoginia es tristemente parte de la realidad mexicana, y que mucho tenemos que hacer por los derechos de la mujer en este país.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Si eres mujer no existes

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“Otra nota más de la captura del “Chapo” Guzmán” es lo que pienso por la mañana al ver la atención que tiene éste acontecimiento. Pues claro, podrían pensar si es la persona más buscada, es lógico que opaque las demás notas “no tan relevantes” del mundo, ya no digo de México; ¿y qué pasa los 365 días restantes?

Nuevo León es la segunda entidad en trata de mujeres para explotación sexual.

Les cuento, Nuevo León es la segunda entidad en trata de mujeres para explotación sexual. Irma Alma Ochoa de Artemisas por la Equidad expresó su preocupación por éste tema: “Aquí hay demanda de sexo comercial, por eso llegan aquí cada año más de 400 mujeres para ser explotadas sexualmente”. Ese futuro no sólo es para las mujeres provenientes de otras entidades de la república, ya que, se han entrevistado neolonesas desde los 11 hasta los 26 años, víctimas de la explotación sexual. Aunque puede sonar muy alarmante, para Nuevo León no y es que todavía hay más…

El tema de violencia de género nos incumbe a todos y es preocupante que esta institución le de la espalda a la comunidad neolonesa. Me queda la sensación de que en el Estado si eres mujer no existes.

La violencia contra la mujer se ha disparado en los últimos años, tenemos un 45% más de violencia de género. De acuerdo a la Procuraduría General de Justicia del Estado, se han contabilizado más de 14 mil 492 denuncias por este tipo de violencia. Durante el 2015, hay registro de más de 500 violaciones. No parece que se detenga pronto esta situación en Nuevo León, ya que, no existe una alerta de violencia de género. Desde el 2012, se solicitó emitir una alerta de violencia de género, pero fue negada por diferentes institutos, entre ellos uno cuyo fin máximo es la protección de la mujer: El Instituto de la Mujer. El tema de violencia de género nos incumbe a todos y es preocupante que esta institución le de la espalda a la comunidad neolonesa. Me queda la sensación de que en el Estado si eres mujer no existes.

¿Por qué queremos ocultar la dolorosa verdad de esta violencia de género? ¿Qué se está haciendo mal? ¿Hemos normalizado la violencia y en particular la de género? Todos los días vivimos con el riesgo latente de ser desaparecidas por el crimen organizado con fines de explotación, y lo peor es que las cifras demuestran que hay poca gente dentro del gobierno que busca solucionar o prevenir éste delito. Sin mencionar que no existe ayuda integral para los familiares, empezando por el término legal de “desaparecida/o”, no existes y es literal. Para la ley no existes. Las familias se quedan en un limbo sentimental y legal. ¿Qué pasa con los hijos, hijas, esposas, esposos, deudas, negocios, propiedades, etc? Nadie sabe y es que la ley tampoco tuvo a bien contemplar los efectos colaterales.

¿Por qué sigue existiendo la trata? Porque hay personas que siguen considerando a las mujeres y niñas un objeto sexual, cuyo fin único es dar placer al hombre.

Por qué seguimos tolerando esta violencia, ¿Qué les enseñamos a nuestros/as niños/as y jóvenes? Por qué la sociedad sigue inmersa en un sistema machista. No existe un trato digno para todas las personas sin importar su género, seguimos encasillando en base a los roles. ¿Por qué sigue existiendo la trata? Porque hay personas que siguen considerando a las mujeres y niñas un objeto sexual, cuyo fin único es dar placer al hombre. Porque la violencia de género en todos los niveles sigue afectando el presente de las niñas o mujeres y determinando el futuro de la sociedad. Es problema de todos.
En el Estado debemos tratarlo como un tema de suma urgencia, a Nuevo León le urge emitir la alerta de violencia de género, le urge restablecer la paz perdida hace mucho tiempo, le urge sensibilizar a la sociedad sobre temas de género. Nos urge dejar de discutir sobre quién sufre más violencia de género, nos urge el hacer.

A Nuevo León le urgen feministas.

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Dime el once inicial…

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Tigres estamos en la final. El futbol es el deporte más popular hoy en día en el mundo, tiene la característica de unir masas. No importa raza, clase social, religión e ideología lo único que te distingue son tus colores: tu equipo. Aunque el futbol es un deporte comercial y universal, debería quedar por sentado que es incluyente. No es así; el futbol también discrimina en género. La sociedad en general es de los grupos más duros, incluso al momento de hablar de deporte existe la creencia de que el futbol es solamente para y de hombres.

Lo único que busco al contestar esto es la validación y aceptación de la persona que me lo preguntó, que por supuesto termina cayendo en el sexismo y en los estereotipos que dicen que las mujeres no saben ni juegan futbol.

“A ver si es cierto, dime el once inicial”. Esa es una de las típicas frases que escuchas al ser mujer y decir que te gusta el futbol. Inmediatamente respondo el once inicial de memoria, incluso me atrevo a ironizar: “¿Quieres el once que sería con los lesionados o el ideal?”. Claro, porque lo único que busco al contestar esto es la validación y aceptación de la persona que me lo preguntó, que por supuesto termina cayendo en el sexismo y en los estereotipos que dicen que las mujeres no saben ni juegan futbol.

Incluso hay quienes se atreven a preguntar si el gusto por el futbol es para llamar la atención del sexo opuesto. Esta pregunta es la que más violencia de género demuestra, ya que no insinúan solamente que yo como mujer no puedo tener gusto y pasión genuino por un deporte de “hombres”, sino que los hombres no son lo suficientemente inteligentes para poder conversar de otra cosa. Claro, me encanta el futbol y quiero hablarlo, pero eso no define mi interés por la conversación de una persona.

Hemos naturalizado frases como “corre como niña”, “no seas nena”, entre muchas más, dándoles una connotación negativa.

Estas barreras, que pueden parecer “naturales o normales” para la sociedad, son las mismas que nos aquejan todos los días y no nos damos cuenta. Hemos naturalizado frases como “corre como niña”, “no seas nena”, entre muchas más, dándoles una connotación negativa. ¿Por qué? ¿Por qué existe tanto miedo a permitir intercambiar o eliminar esos roles que se han construido por nosotros?

Se han hecho oficiales las ligas de futbol femenil, esto podría significar un avance. Pero es bastante engañoso. En el reciente mundial femenil disputado en Canadá, jugadoras interpusieron una demanda para la FIFA por hacerlas jugar en pasto artificial, algo nunca antes visto en un mundial de futbol varonil, ya que a ellos debido a las lesiones que puede provocar el pasto sintético los hacen jugar en pasto normal. La FIFA no actúo sobre la petición de las jugadoras. Este no es el único ni el más fuerte problema que enfrentan las jugadoras.

Si consideramos que una de las recomendaciones que hizo el ex presidente de la FIFA Joseph Blatter fue “usar ropa más pequeña para que más gente las vea”, lo peor para las jugadoras no fue eso, sino el sexismo presente en la sociedad.

Si consideramos que una de las recomendaciones que hizo el ex presidente de la FIFA Joseph Blatter fue “usar ropa más pequeña para que más gente las vea”, lo peor para las jugadoras no fue eso, sino el sexismo presente en la sociedad: tener que demostrar que son mujeres para poder jugar. De nuevo, como si al ser mujer no existiera la posibilidad de que te guste y sepas jugarlo. Estas jugadoras se sometieron a humillantes pruebas que la FIFA realizó, ya que si un equipo tiene “motivos” para pensar que la jugadora no es mujer, se puede iniciar una investigación completa y la que se niegue a esto es sancionada. ¿A qué me refiero con “motivos”? A que las jugadoras no tengan un volumen “considerable” de busto para ser mujer, su complexión sea más robusta de lo “normal”, entre otras.

¿Existen trabas para los hombres? Sí, pero las trabas que tienen ellos no son las de género. En cambio, las mujeres tienen que sufrir las mismas que ellos y agregar las de género.

Es lo que tienen que sufrir las jugadoras de futbol para poder llegar a realizar lo que les apasiona. ¿Existen trabas para los hombres? Sí, pero las trabas que tienen ellos no son las de género. En cambio, las mujeres tienen que sufrir las mismas que ellos y agregar las de género. Es necesario que se empiece a cambiar la casilla en la que metemos a las mujeres y los hombres. Nuestro sexo no define qué nos gusta y que no. Muchas jugadoras se someten a esta humillación para abrir las puertas a las que vamos abajo empujando, para demostrar al sistema que, a pesar de las barreras que puedan existir, seguimos luchando con ganas de realizarnos.

La U, la U, la U.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Mujeres sin derechos: Problemas en los centros de readaptación social en el estado de Nuevo León

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“Aquí mandan los de la última letra —Los Zetas–. A las bonitas como tú, les tenemos un trabajito especial. Si quieres sobrevivir, no hay de otra: aceptas o te suicidamos. Tú decide.” -Servidor público a una mujer reclusa en el Centro de Readaptación Social “Topo Chico” del estado de Nuevo León (2014).

De acuerdo a la Estadística Penitenciaria del Sistema Penitenciario Federal del año 2014, en la República Mexicana hay más de 248,000 personas que conforman la población penitenciaria, aunque solamente existen 389 centros penitenciarios (con capacidad para 198,000 personas como máximo). Del total de las personas privadas de su libertad, el 5.07% son mujeres, de acuerdo a la misma estadística.

Se han dado todo tipo de violaciones a los derechos humanos en los centros de readaptación social federales y estatales, como tortura, amenazas, lesiones, abuso sexual, etcétera.

El Informe sobre la Situación de las Personas Privadas de su Libertad, elaborado en 2014 con motivo de la visita del Relator Especial de las Naciones Unidas, indica que se han dado todo tipo de violaciones a los derechos humanos en los centros de readaptación social federales y estatales, como tortura, amenazas, lesiones, abuso sexual, etcétera.

Pero destaca la situación de las mujeres privadas de su libertad por tres razones principales:

1. Hacinamiento.

No se respeta el artículo 18º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos al 100%. Señala el Informe mencionado que sólo el 35% de las mujeres privadas de su libertad se encuentran en centros penitenciarios específicos para mujeres, mientras que el 65% restante se encuentra en centros mixtos. Además, hay un hacinamiento de hasta el 399%.

2. Falta de servicios de salud.

No se respeta el derecho a la salud, contemplado en los artículos 1º, 4º y 18º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 3º de la Constitución Política del estado de Nuevo León, 2º y 27º de la Ley General en materia de Salud, entre otras disposiciones normativas nacionales e internacionales. Señala el Estudio sobre la Situación de las Mujeres Privadas de su Libertad en Nuevo León, elaborado en 2014 por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, que no existe un área de servicios médicos adecuados, como la falta de personal femenino para atenderlas, la falta de médicos psiquiátricos para las internas que lo necesiten y la inexistencia de facilidades para que ingresen al lugar ambulancias en casos de emergencia. Asimismo, recalca el Informe anteriormente mencionado la deficiencia en alimentación, protección de la salud, falta de privacidad, carencia de acceso a servicios de los derechos sexuales y reproductivos, etcétera.

3. Abusos sexuales.

Existe tortura y violencia contra las mujeres en los centros penitenciarios, según han documentado la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Amnistía Internacional, entre otras organizaciones.

Existe tortura y violencia contra las mujeres en los centros penitenciarios, según han documentado la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Amnistía Internacional, entre otras organizaciones. Pero sobre todo, existen abusos sexuales. El Informe mencionado menciona que hace mucha falta capacitar a los servidores públicos que trabajan allí en materia de prevención de tortura. Falta supervisión por parte de los superiores en los centros penitenciarios, falta erradicar la corrupción interna que facilita los abusos sexuales de los servidores a las internas, entre otras medidas. De acuerdo a una investigación profesional que realizó la periodista Sanjuana Martínez en el 2013, las reclusas de los centros penitenciarios del estado cuentan con aproximadamente 2.93 metros cuadrados por persona para dormir, violando así lo recomendado por el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes (que es entre 8 y 9 metros cuadrados). Se descubrió en la investigación, que también hay trata de mujeres para con los reclusos hombres, cuando hay centros mixtos, y para con los servidores públicos del lugar: las obligan a ser sus parejas sexuales o las violan.

Falta supervisión por parte de los superiores en los centros penitenciarios, falta erradicar la corrupción interna que facilita los abusos sexuales de los servidores a las internas, entre otras medidas.

En el tenor de lo anterior, dado el hacinamiento, la falta de acceso a servicios de salud y los sistemáticos abusos sexuales que sufren las mujeres privadas de su libertad, resulta menester crear políticas públicas que garanticen la seguridad jurídica y material de las mujeres que denuncien abusos sexuales, tortura o cualquier falta de trato de digno y otorgarles protección para evitar que sean víctimas de represalias debido a sus denuncias.

Un primer paso para lograr esto es legislar al respecto. Los Centros de Readaptación Social en los que se encuentran mujeres privadas de su libertad, deben ser objeto de escrutinio público y del estado. Asimismo, se deben crear mecanismos eficaces para la realización de denuncias seguras por parte de las víctimas.

El objetivo de la implementación de políticas públicas nuevas, sustentadas jurídicamente en una reforma legislativa, sería garantizar cabalmente el respeto a los derechos humanos de las mujeres privadas de su libertad en los centros penitenciarios del estado de Nuevo León: el estado las debe de cuidar y proteger.

Esto traería resultados positivos para todos. En lo individual, las mujeres se verían beneficiadas al dejar de estar en una situación de constante amenaza y de violaciones, lo que conllevaría a una mayor probabilidad de rehabilitación y, eventualmente, podrían ser efectivamente reincorporadas a la sociedad y lograr salir adelante.

Para la sociedad, también hay una ganancia en todo esto. En primer lugar, se crea una cultura de respeto a los derechos humanos para todos y en todo momento. En segundo lugar, se fortalece e impulsa la cultura de la denuncia.

Para la sociedad, también hay una ganancia en todo esto. En primer lugar, se crea una cultura de respeto a los derechos humanos para todos y en todo momento. En segundo lugar, se fortalece e impulsa la cultura de la denuncia. En tercer lugar, se propicia la cultura de la legalidad hacia adentro y hacia afuera. Y, por último, se logra la reinserción social de esas mujeres privadas de su libertad.

“Hay que poner el grito en el cielo. Hay que señalar, denunciar y evidenciar lo que está sucediendo. Estamos espantados de lo que está pasando con las reclusas. Traemos un atraso de atención penitenciaria en el estado, y en el país, de décadas. Si como sociedad no le damos respuesta a esto, en cualquier momento explota. Los penales son bombas de tiempo y todos vamos a ser víctimas.” -Martín Carlos Sánchez Bocanegra, director general de Renace A.B.P. (2013)

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Fuentes de información:
• Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes. Convenio Europeo para la Prevención de la Tortura
y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes. Estrasburgo, 1987/2015.
• Comisión Estatal de Derechos Humanos en Nuevo León. Estudio sobre la Situación de las Mujeres Privadas de su Libertad en Nuevo León. México, 2014.
• Sistema Penitenciario Federal. Estadística Penitenciaria. México, 2014.
• Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad. Informe sobre la Situación de las Personas Privadas de su Libertad. México, 2014.
• Sanjuana Martínez. La Jornada: Denuncian reclusas esclavitud sexual en la prisión de Topo Chico. México, 2013.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”