Para octubre, habrá 90 mil muertos por COVID-19: ONU

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La Oficina en México del Programa de Naciones Unidad para el Desarrollo (PNUD) de la ONU estima que México “sobrepasará” los 90 mil muertos por COVID-19, en octubre.

Además advierte que la pandemia se prolongaría hasta 2021, por lo que recomienda prepararse con equipos médicos, no agotar a su personal clínico y una planeación y coordinación institucional de los recursos financieros, entre muchas otras sugerencias.

En une studio publicado el martes, titulado “Desarrollo Humano y COVID-19 en México: Desafíos para una Recuperación Sostenible”, plantea que “las medidas del Gobierno de México para la reapertura económica y el comportamiento de la pandemia en las tasas de contagio podrían sugerir que la ola epidémica se mantendrá durante 2020 y 2021”.

“De acuerdo con las proyecciones del IHME (Institute for Health Metrics and Evaluation), México sobrepasará las 90 mil defunciones por COVID-19 a principios de octubre de 2020. Ante la probabilidad de que se prolongue la pandemia y considerando los efectos diferenciados que tiene en la población vulnerable, resulta imperante tomar medidas en el corto y mediano plazo”, se lee en el informe.

En principio, se propone que “con el propósito de mantener la capacidad y calidad de los servicios de salud, se sugiere que de manera prioritaria se adquiera, produzca y distribuya, de manera oportuna y continua, equipo de protección personal para el personal e la salud que atiende la emergencia sanitaria y evitar que existan bajas por contagios”.

Por otro lado, se recomienda “generar una estrategia para evitar el agotamiento crónico y proteger la salud física y mental de las y los profesionales de la salud, así como un mecanismo para sustituir al personal que sea tenido que dar de baja temporal”.

Alerta que, en este rubro, “los datos de suficiencia de personal en el sector salud deben tomarse con mucha cautela, dado que para mediados de junio la quinta parte de los contagios y la cuarta parte de los casos activos correspondían a personal médico”.

“Contrario a lo que sucede en la población en general, la mayoría de estos casos (57 por ciento) corresponden a mujeres, dada su preponderancia entre el personal médico. De los casos registrados 41 por ciento son personal de enfermería; 30 por ciento, médicos; 26 por ciento, otros profesionistas de la salud; 2 por ciento, laboratoristas, y 1 por ciento son dentistas”.

“Esta situación asociada con el agotamiento extremo y episodios de estrés ante la magnitud de la contingencia puede mermar de manera importante la capacidad de atención del personal”, anota.

Por todo lo anterior, y para “fortalecer el sistema de salud mexicano”, en materia de coordinación institucional, “es recomendable crear o establecer una instancia que realice la planeación y coordine interinstitucionalmente los recursos financieros para la compra, producción y distribución de equipo. Para ello, resulta conveniente que existan mecanismos para generar información confiable que permita la toma de decisiones oportuna”, expone.

Destaca que “para prevenir nuevos brotes y tener mejor capacidad de respuesta en el futuro, se recomienda encarecidamente realizar investigación serológica con el fin de conocer la prevalencia real del COVID-19, así como los factores relacionados con la infección”.

“Si bien ya existen sistemas de información para consultar la información general del COVID-19, se propone contar con un sitio web único que concentre y presente la información confirmada, actualizada, desagregada y de calidad sobre la enfermedad, su comportamiento y la disponibilidad de espacios en clínicas y hospitales para atender la emergencia (camas, ventiladores, equipo de protección, entre otros)”, propone.

(Fuente: El Financiero)

Vigilancia Centinela estima 104 mil 562 casos de COVID-19 en México: López-Gatell

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El subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, explicó que el modelo de Vigilancia Centinela estima el número de casos leves de COVID-19 en México, pero señaló que el modelo ya no es relevante para el manejo de la epidemia durante la Fase 3, donde el principal riesgo es la saturación hospitalaria.

En la conferencia de prensa de seguimiento de casos de coronavirus en México, López-Gatell dijo que el Modelo Centinela es un mecanismo de vigilancia epidemiológica que se aplica a los fenómenos masivos o generalizados que se distribuyen de manera geográficamente dispersa inconmensurables.

El modelo permité orientas las políticas públicas estatales y un monitoreo en tiempo real, sin embargo, explicó que la Vigilancia Centinela difiere de la estadística: “no es el acto mecánico de contabilizar los casos de la enfermedad”.

El funcionario señaló que el modelo es irrelevante durante la Fase 3 de la epidemia de COVID-19 en México debido a la velocidad y cantidad de casos, además de que la Vigilancia Centinela procesa los datos que aportan 474 de las 26 mil Unidades de Salud Monitores de Influenza (USMI), un porcentaje mínimo para estimar los casos en cada entidad.

“La Vigilancia Centinela acepta que no se estaño documentando todos los casos leves y se hace una adaptación para expandir el número basada en estimaciones de ocurrencia”, declaró López-Gatell en la conferencia de prensa.

El subsecretario de Salud concluyó que si bien, la Vigilancia Centinela no es prioritaria en la fase actual de la epidemia, a la semana 15 se estiman aun total de 104 mil 562 casos de coronavirus en México y se encuentra 25% por debajo de la proyección estimada.

 

¿Y mañana qué?

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Bien dijo Pascal que la infelicidad del hombre se basa sólo en una cosa: que es incapaz de quedarse quieto en su habitación. Hoy nos damos cuenta que habemos muchos muy vacíos de alma; alma que explota en un momento tan complejo como este.

Sabemos que esto terminará, probablemente más tarde de lo que creemos, pero reafirmo que las calles que están hoy desiertas volverán a llenarse, abandonaremos nuestras trincheras de guerra quienes vivimos esto como tal, saldremos con los ojos iluminados de nuevo por luz, una luz diferente a la de las pantallas de celular, una luz verdadera, la que se asoma por tu ventana.

Pero, ¿será acaso que los que saldremos ese día seremos los mismos?, ¿qué tan diferente será el mundo? Hoy sabemos qué pasa, qué hay que hacer, pero ¿y mañana qué?

No es ningún engaño decir que inclusive antes de la pandemia existían voces que nos llamaban a pausar un poco, reflexionar sobre qué habíamos hecho mal como sociedad y qué cambios estábamos obligados a hacer desde diversos ámbitos.

Para crisis podemos poner un sinfín de ejemplos, y cada uno aglomera una serie de enseñanzas, desde los sismos, las guerras… hasta las pandemias. Hoy somos parte, desde mi perspectiva, de la posición de víctima y victimario. Durante décadas hemos inclinado la balanza a una estructura que castiga y agrava las consecuencias de dichas crisis teniendo como prácticas la reducción en el gasto dentro de muchas áreas, esto es parte de las políticas mal-llamadas “neoliberales” (la discusión de porqué digo que está mal utilizada esta expresión será para después).

Vivimos en un país que tan solo este año, de acuerdo al Presupuesto de Egresos de la Federación, ha recortado la inversión pública en la educación (-62%), la salud (-35%), el abastecimiento de agua potable (-11.2%), las comunicaciones y transportes (-17.6%); todo esto SOLAMENTE, repito, de un año a otro. Es increíble que contemos con una representación que tenga una cara hipócritamente de izquierda, con un cuerpo y entrañas “neoliberales“, enflacando cada vez más al gobierno.

A todo esto, y sin tratar de desviarme, mi punto regresa a decir que la pandemia nos ha dejado ver el otro lado de la globalización, un mundo tan conectado pero tan distante, tan cercano pero tan ajeno. Hoy queremos un futuro más parecido al pasado que hoy parece tan lejano.

¿Y mañana?

Lo que sucede hoy ya está, ya sucede y ya es nuestra realidad. Muy seguramente permanecerá ahí por los próximos años, será inevitable no traerlo a colación cada que nos veamos, no nos cansaremos de contarlo a nuestros hijos y nietos en el futuro. Mismo futuro que ya referimos hoy sin saber cómo será.

Están por un lado quienes opinan que este será el fin de una era, fin del capitalismo y la globalización como la conocemos; pero por otro lado están quienes creen que sucederá todo lo contrario, que será no menos que el regreso triunfal de la estructura que no ha dejado de funcionar en por lo menos los últimos 100 años.

Están también quienes creen que este será el inicio de regímenes más autoritarios, pero también quienes creen que se retomará la confianza en la democracia. Los que sueñan con un mañana brillante con una definición de ciudadano mucho más empoderado y los que leen los versículos del Apocalipsis en sus historias de Instagram.

Si me preguntan, he leído de todo, he encontrado argumentos muy sólidos desde varios lados, pero no puedo colocarme dentro de una definición correcta de qué es lo que pasará mañana. No lo sé.

Los cuestionamientos

John Stuart Mill, uno de los primeros filósofos ecologistas y economistas, describió en su libro Principios de economía política (1848) lo que llamaba una “economía de Estado estacionario“, esto como respuesta a lo que podría sustituir el aumento del nivel material como fundamento de la sociedad. Es decir, Mill reconoció el peligro de la sobrepoblación, por lo que la producción y el consumo dejarían de ser objetivo prioritario, ocasionando la reducción en la cantidad de seres humanos. “Un mundo lleno de seres humanos carecería de parejas floridos y de una vida salvaje“, decía. Esta es una de las ideas más utópicas que he leído, no obstante, no hay un fin para el crecimiento y las consecuencias del mismo, tal como lo planteaba en la teoría, ¿es la expansión sostenible indefinidamente? No sabremos de las consecuencias en el cambio climático, en las desigualdades, las rivalidades geopolíticas, en fin.

El enemigo silencioso para nuestra sangre, sudor y lágrimas

Bien dicen que los grandes asesinos de la historia de la humanidad son las bacterias, los virus y lo que han provocado a lo largo de nuestra existencia. Desde el sarampión hasta el sida o VIH. En septiembre del año pasado la Organización Mundial de la Salud publicó un informe en el que alertaba del riesgo potencial que se produjera una pandemia, y cuan profetas 2 meses después surgiría este nuevo coronavirus SARS-Cov-2.

La crisis que vivimos no es financiera, aquí no hay una disputa por dinero en los bancos, no hay una gota que derramara el vaso, pero lo que sí hay es una guerra, y hoy la vivimos; así el 2020 tiene un inicio del conflicto pero no habrá el registro de un fin. Y es que cuando un ser humano se encuentra andando por el estrecho camino de la vida y la muerte, su visión, prioridades, principios y su moral pueden cambiar radicalmente. Hoy no existen.

Una guerra es la que vivimos y hoy las palabras que pronunciaría Churchill no serían contra el fascismo, sino contra un virus y una enfermedad, un enemigo letal y silencioso. Más aún, hoy quedarían fuera de lugar estas frases luego de darnos cuenta cuán diminutos y débiles somos, siendo que el camino y pensamiento antropocéntrico ese momento debe quedar en el olvido. Un humano tiene un valor menor al que imaginamos, tal vez. Aunque dudo cambie nuestro pensamiento en el corto plazo.

Por supuesto, habrá quienes sufrirán más o menos de esta situación. Habrá quienes lo pierdan todo y quienes lo ganen en su lugar.

Somos diminutos

Hablando de cómo se ha vivido esta etapa de confinamiento, hemos sido bombardeados de recomendaciones y concursos de productividad, de libros, series, películas, idiomas que aprender, nuevas habilidades. Ignorando la posición desde la que enfrentamos la situación, suponiendo que todos vivimos en la misma burbuja. Esta competencia solo nos ha provocado una especie de preferencia a ese sentimiento provocado por la saturación de productividad, ante el sentimiento de vacío. Es decir, antes muero saturado que sólo.

Entre todas estas recomendaciones deberían existir aquellas que te inviten más al autoconomiento, al autocuidado, al manejo de las emociones para quienes nos arrinconamos en la desesperación y la incertidumbre.

Solo pensemos que tal vez debería ser importante saber en un futuro las consecuencias que tendrá esto en nosotros todo. Los casos de ansiedad y depresión que han aumentado, los lentos suicidios que ocurrirán de un tiempo a otro. Toda una generación que será afectada psicológicamente después de estos meses. ¿Qué cambiará en nosotros a la larga?

Entonces, si queremos un futuro diferente no creo que extrañar el pasado sea la mejor idea, ese pasado que hoy vemos tan lejano. Un pasado en donde la única normalidad era la crisis. Una crisis hoy infinitamente más deseable que otra.

Es difícil augurar un futuro preciso teniendo tantas nubes de emociones y pensamientos poco claros en nuestras mentes y lo digo por todos. Hoy no diferenciamos utopías de distopías, sino pánico y miedo de la realidad. Las divisiones que están en nuestro presente son producto de tantas circunstancias que hoy se han destapado por estas cegueras. No nos queda más que darle nombre a lo que vivimos y al cómo lo vivimos: llorar, gritar, escribir, dibujar. Pero todo esto a la vez de informarse y luchar, cada uno desde su trinchera.

La pandemia nos invita a pensar en que existen salidas, tan heroicas como las queramos, de la mano de una bata y un estetoscopio. Dignas de personajes épicos es que se está librando una batalla donde las armas las tienen quienes están en el frente de batalla. Donde lo único que tenemos nosotros, los no indispensables, es un litro de alcohol en gel, otro de whisky, un rollo de papel de baño y muchas horas de Netflix. Tal vez estamos obligados a pensarnos colectivamente, cooperativa y solidariamenteexigiendo una nueva realidad para todos. Pero no, hoy somos incapaces de quedarnos en casa, cuan ególatras y débiles que somos.

Lo que queda claro es que algo se quebró fuertemente en nuestro modo de existir y emergen así oportunidades para pensar y pensarnos distintos. Por un largo tiempo los abrazos y los besos, tan necesarios como son, tendrán que esperar, tendremos que ser distantes, pero no por ello deberá suceder menos amor.

Entonces… ¿y mañana qué? Supongo que por el mañana nos preocupamos después. Hoy solo queda citar de nuevo a Pascal y señalar lo infelices que somos por ser incapaces de quedarnos quietos en cuatro paredes y esperar que nada vuelva a la normalidad.

Anuncia San Pedro que transparentará gastos realizados ante la contingencia por el COVID-19

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El alcalde de San Pedro Garza García, Miguel Treviño, anunció que se habilitó un micro sitio de transparencia para informar los gastos realizados ante la contingencia por el COVID-19, lo que lo convierte en el primer municipio de Nuevo León en realizar tal acción.

La información mostrada hasta el momento incluye 66 compras de alrededor de 10 millones de pesos, realizadas entre el 17 de marzo y el 15 de abril de este año.

El reporte de transparencia es lanzado en colaboración con la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información (COTAI) a través de un sitio de internet en el que se pueden consultar las compras públicas derivadas de la emergencia sanitaria, en donde se detalla el costo, cotización, proveedor, origen de los recursos y la población a la que va dirigida y se ve beneficiada por el programa.

El sitio puede ser consultado tanto en la página del municipio de San Pedro como en la de la COTAI.

San Pedro redirecciona 100 mdp para emergencia por el COVID-19

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El Cabildo de San Pedro aprobó este martes redireccionar 100 millones de pesos del Presupuesto Participativo para atender la emergencia provocada por el COVID-19.

El alcalde del municipio, Miguel Treviño, señaló que se debe de ser empíricos con los grupos vulnerables que viven en San Pedro, pues habrá muchos que la pasarán muy difícil en los próximas semanas y meses.

“Este presupuesto participativo es para poder seguir atendiendo la situación que estamos viviendo en el tema del coronavirus, el cual nos perjudica a todos. No sabemos si va haber algún apoyo extra para poder salir adelante de esto, lo que sí saben,os es que puede empeorar la situación si no se atiende de forma inmediata”, declaró Treviño.

Por otro lado, dijo que que se debe tener solidaridad para ayudar a los ciudadanos que pasan momentos difíciles tras verse afectados por la contingencia por el COVID-19.

“Este presupuesto participativo es para usarse en apoyos como comida, medicinas y productos de limpieza, la inmensa mayoría de la gente está por la solidaridad y además entiende que el camino será largo y que va a durar varios meses y que hay que mantenernos apoyando a estos ciudadanos que lo necesitan. Actualmente el 80 por ciento del presupuesto se destina a la zona Valle y el resto al sector poniente, siendo este último el que requiere apoyo de medicinas y productos de higiene”, indicó el alcalde sampetrino.

Regidores del Partido Acción Nacional (PAN) se opusieron a la propuesta, al señalar que ese presupuesto ya fue asignado para obras ya pactadas con los vecinos, además de que 180 presidentes de colonia ya contaban con estos recursos.

La propuesta fue aprobada por la mayoría de los regidores que integran el Cabildo de San Pedro.

Aumenta el pánico en médicos de Nueva York

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La pandemia del nuevo coronavirus, que ha infectado a más de 35 mil personas en la ciudad de Nueva York, está comenzando a afectar a los que están en la primera línea del combate: los médicos, enfermeras y otros trabajadores en hospitales y clínicas.

En las salas de emergencia y las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), los profesionales de la salud sienten pánico a medida que un número creciente de colegas se enferma.

“Siento que estamos siendo enviados al matadero”, dijo Thomas Riley, una enfermera del Centro Médico Jacobi en el Bronx, quien contrajo el virus, junto con su esposo.

Un supervisor instó a los cirujanos del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia en Manhattan a ofrecerse como voluntarios para la primera línea porque la mitad del personal de cuidados intensivos ya estaba enfermo por Covid-19.

“Las UCI están explotando”, escribió en un correo electrónico.

Un médico del Centro Médico Weill Cornell en Manhattan describió la desconcertante experiencia de caminar diariamente frente a un colega intubado y críticamente enfermo de unos 30 años, preguntándose quién sería el próximo.

Dos trabajadores de salud de la ciudad han muerto por el virus.

Los médicos siguen apareciendo día tras día para enfrentarse a salas de emergencia desbordadas con suministros limitados, ganándose elogios como héroes. Miles de voluntarios se han inscrito para unirse a sus colegas.

También existe el temor de llevar la enfermedad a los cónyuges e hijos. Algunos trabajadores de salud dijeron que dormían en habitaciones diferentes a las de sus parejas e incluso usaban máscaras quirúrgicas en casa.

“Llego a casa, me desnudo, pongo ropa en una bolsa y la meto en la lavadora, y me baño después”, contó un médico.

Otros han optado por aislarse completamente de sus familias, enviando a sus seres queridos a hoteles o a vivir fuera de la ciudad.

(Fuente: The NYT News Service)

COVID-19, ajeno a nadie, temido por todos

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¿Qué se siente estar en el país con más muertes de COVID-19? 

Cuando en mi Universidad discutimos en un “Pizza and Politics” sobre el impacto económico, político y social del coronavirus en Asia, hablamos del mismo como algo ajeno a nosotros, y aunque no éramos indiferentes al respecto, pensábamos que en Europa no teníamos nada que temer. Semanas después, los medios nacionales nos percatan de los primeros casos del coronavirus al norte de Italia. En pocos días, las medidas sanitarias comenzaron a efectuarse al norte del país, como la clausura de escuelas y la cancelación de trenes dentro de la república italiana. El gobierno promovía las medidas sanitarias no obstante, los casos aumentaban de manera acelerada. Mis amigos alarmados se comenzaron a regresar a sus respectivos países y yo relajada pensaba “¿Pero por qué se van? es sólo en el norte”

Con alrededor de 12,000 casos confirmados, el 11 de marzo de 2020 el Primer Ministro italiano, Giuseppe Conte ordena el cierre de todos los negocios a excepción de supermercados y farmacias. Incluso para salir a los sitios autorizados las personas deben portar su “autocertificazzione” declarando así que están conscientes de que pueden ser multados en caso de que no se dirijan al súper o farmacia. A pesar de los esfuerzos, Attilio Fontana, gobernador de Lombardía (motor económico del país cuya capital es Milán) declaró “nos acercamos al agotamiento de los recursos que tenemos”. De un día para otro, Italia estaba vacía. El sol sale y se esconde, pero las calles de Roma están solas. Lo que por la noche eran risas, música y baile, hoy es silencio total. 

Para ser sincera, admiro las medidas drásticas tomadas por el Primer Ministro, pues China y Corea del Sur han demostrado que la única forma de hacerle frente a la pandemia, es el aislamiento total. Los altos números de contagios registrados en Italia son resultado de su eficaz servicio de salud gratuito a toda la población, pues cualquier persona con síntomas puede acceder a una prueba del virus, lo que en otros países no sucede.

Varios argumentan que Italia tomó medidas demasiado tarde pues tenía al menos 9,000 infectados. A comparación de China en donde se ordenó la clausura total el 23 de enero con alrededor de 40,000 infectados, Italia lo hizo a tiempo. Sin embargo, a comparación de Corea del Sur, en donde se efectuó al registrar 600 casos, Italia se retrasó.  

En los últimos tres días Italia ha registrado el mayor número de muertes por coronavirus en un día. Lo que nos ha hecho a todos cuestionarnos, ¿Realmente funciona el aislamiento total? ¿Porque si llevamos más de una semana en cuarentena los números de muertos no bajan?

Primero que nada, según University of Massachusetts Amherstel, el periodo de incubación del virus antes de presentar síntomas es de 11.5 días, lo que quiere decir que los resultados de la cuarentena serán vistos en la semana del 23 de marzo. Pues todos los casos confirmados hasta el 20 de este mes, en teoría, fueron contagios anteriores a la cuarentena.

Pero ¿Por qué Italia supera el número de muertes de China? Según el Instituto Nacional de Estadísticas italiano (Istat), en Italia existen casi 14 millones de personas mayores de 65 años, lo que representa alrededor del 22% de la población. La edad media, en tanto, es de 45,7 años. Por otro lado, en China solo el 14% de la población tiene más de 65 años. Otra importante diferencia es el tipo de régimen de ambos países, Italia es gobernada por un gobierno democrático, lo que significa que las libertades son respetadas. Por otro lado, en China, un gobierno autoritario puede realizar un “lock down” más efectivo, los civiles obedecen al gobierno pues temen del mismo. No simpatizo con gobiernos autoritarios, pero si considero que una cuarentena puede ser menos efectiva en países occidentales donde al no cumplir con la contingencia el único temor sea el ser multados. 

Como estudiante en un país ajeno agradezco que mis familiares y amigos me escriban para saber cómo estoy y no me canso de decir “estoy a salvo” porque realmente así me siento. Estoy en un país que le importa la salud de su gente antes que la economía de los peces grandes, un país que no tuvo miedo. Sin embargo, lo que me preocupan son las siguientes semanas.

Al menos para Italia, confió que en las próximas dos semanas veremos el resultado positivo de una medidas drástica de contingencia. Pero, ¿Qué será de Estados Unidos donde hoy en día se superan los 20,000 casos y aún no se ha ordenado la clausura total de los locales? ¿Que será de México y su deficiente sistema de salud? Según la OCDE, Italia invierte 3428 dólares estadounidenses per cápita en su sistema de salud y México sólo 1 138 dólares, reitero, ¿que será de México?

 Sugiero seguir las recomendaciones del Imperial College, quienes mencionan que los países con menores casos de COVID-19 han; primero, realizado en la medida de lo posible el mayor número de test, bajo la idea de “no se puede enfrentar al enemigo sin antes conocerlo” es decir, no se pueden implementar medidas, sin antes conocer los números. Segundo, aislar la población mayor de la joven, pues estos son los más vulnerables.

En conclusión, el tiempo, el sistema de salud y el cumplimiento de las medidas de contingencia por parte de los ciudadanos es clave para combatir el COVID-19. América, el COVID-19 no es algo ajeno a nosotros, no pensemos que no tenemos nada que temer, si no lo entendemos pronto, las consecuencias serán más graves.