#EspacioPúblico: “¿De quién es la banqueta?”

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Tu Banqueta, mi banqueta, su banqueta. Parece un ejercicio de adjetivos posesivos que no llega al plural.

¿De quién es la banqueta en esta ciudad?

Hace unos días realicé un ejercicio para comprender a quién le corresponde la responsabilidad de mantener en buenas condiciones el espacio público en diferentes versiones.

Realicé dos reportes a través del CIC (Centro de Integración Ciudadana), organismo del cual tengo una extraordinaria opinión como vínculo entre ciudadanía y gobierno.

El primero de mis reportes fue un bache en una calle secundaria del centro de Monterrey y el segundo una banqueta en pésimas condiciones frente a una casa aparentemente abandonada también en el centro de Monterrey.

Del primero recibí un agradecimiento por el reporte, un número de ticket para dar seguimiento y la canalización de la petición al departamento de servicios públicos de la ciudad.

Del segundo recibí un simple “Buenas tardes Eduardo, el dueño del predio es quien debe encargarse del mantenimiento de la banqueta”. En ese momento me imaginé tocando la puerta de cada casa, negocio u oficina cuando me topara con una banqueta en mal estado; en tres cuadras me convertiría en el loco de las banquetas al que la gente no le quiere abrir la puerta.

Es preocupante descubrir que el trato que se le da al espacio público en esta ciudad es abismalmente distinto, en especial cuando te das cuenta que la atención a privilegios está por encima de la aplicación de derechos.  

De acuerdo al reglamento homologado de tránsito del área metropolitana de Monterrey, calles, avenidas y baquetas entran en la misma categoría de vía pública y están destinadas al libre tránsito de personas y vehículos. 

En la práctica, los baches, que son la principal queja de sólo un sector de la población con el poder adquisitivo para tener un auto, son atendidos con especial atención por tener una repercusión mediática importante. Con los años se ha logrado que el privilegio de moverse en auto se trate como un derecho y se destinen todos los recursos al mantenimiento de calles, muchas veces, de manera deficiente.

Las banquetas, que son el derecho más simple de movilidad de toda la población, son ignoradas y se deslinda la responsabilidad sobre su estado a miles de privados que bajo ninguna guía, supervisión o sanción, las han atendido con el carácter de espacio público y si las han convertido en extensión de sus predios, las han transformado en rampas de acceso privado, las decoran con materiales inadecuados o simplemente las han dejado en el olvido por años. ¿Se puede dejar en manos de privados el espacio público? Ya vemos que se hace y ya vemos también los resultados. 

Esto no puede seguir así. No podemos estar hablando del trabajo de planeación que se hace en Monterrey para crear una ciudad más compacta, de repoblar el centro de la ciudad y de desarrollos orientados al transporte si no hay claridad sobre tener condiciones óptimas de movilidad peatonal, con responsables, regulaciones, manuales y sanciones. 

No podemos seguir pensando de manera aislada en la movilidad. Peatones, ciclistas, usuarios de transporte público y privado, requieren tener los espacios adecuados para moverse de forma multimodal. Se necesita cambiar la distribución de recursos para la inversión en el espacio público de acuerdo a la jerarquía de movilidad que marca la ley, es decir, dando prioridad a los usuarios más vulnerables y estos son peatones y personas con discapacidad.

A la banqueta no lo podemos seguir dando adjetivos posesivos en singular porque no es tuya ni es mía; es nuestra.  Tan nuestra como cualquier otro espacio público y merece tener reglamentos, presupuestos, manuales de construcción y de accesibilidad que la ejecuten, respeten y mantengan.

La banqueta es de todos, aunque hoy es de nadie. 

#EspacioPúblico: “Sin derecho a la ciudad”

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¿Imaginan cruzar una transitada calle del centro de Monterrey con los ojos vendados, en una silla de ruedas sin ayuda de otra persona o sin saber si el semáforo está próximo a cambiar? Ese es el día a día de Blanca, Juan, René y Edith, personas con discapacidad visual, motriz y auditiva.

En días pasados, dentro de las actividades de ForoMty 2018, realizamos con un grupo de participantes, una inmersión por la calles del centro de Monterrey acompañados por un grupo representativo del Consejo para Personas con Discapacidad del Estado de Nuevo León.

En los primeros metros del recorrido recibimos la primera observación de parte de Blanca: aunque  existía una guía táctil en la banqueta de Pabellón M, su instalación era deficiente y el bastón que se utiliza para seguirla no se deslizaba de manera continua.  Más tarde nos daríamos cuenta que son pocas las guías táctiles existentes y las condiciones de banquetas y cruces peatonales eran de peligro para ella.

Unos metros más adelante, al llegar a la esquina de la avenida Juárez, tuvimos que dar apoyo con sus sillas de ruedas a Juan y René porque no existen rampas adecuadas para que pudieran subir a banquetas que para colmo estaban llenas de desniveles, escalones y obstáculos. En algunos tramos del recorrido tuvieron que usar la calle por ser imposible transitar por la banqueta.

Edith tiene discapacidad auditiva y nos hizo notar que la gran mayoría de los semáforos no cuentan con un contador que  indiquen el tiempo y para ella significa aventurarse a cruzar una avenida sin saber del tiempo que dispone para hacerlo. 

Estas son las condiciones de la avenida Juárez, posiblemente la de mayor aforo peatonal en la ciudad. Miles de personas la caminan a diario y sin embargo es notorio que no ha sido intervenida en beneficio de sus usuarios por muchos años.  Ni siquiera cuenta con arbolado urbano que mitigue el calor del verano en Monterrey. 

¿Realmente Monterrey brinda a las personas su derecho a la ciudad?

Henri Lefebvre describió hace 50 años este concepto como el derecho de los habitantes urbanos a construir, decidir y crear la ciudad. Más tarde David Harvey complementa este concepto como el derecho de no solo el derecho a lo que ya está en la ciudad, sino también a transformarla. 

Ambos autores hablan de la importancia de la ciudad en lo colectivo, la convivencia y el derecho de la totalidad de sus habitantes a ser parte de ella.

A mí me parece que el concepto, al menos en esta ciudad,  se ha distorsionado. Los gobiernos son reactivos en lugar de estratégicos y están solo respondiendo a la petición urgente de unos cuantos y se mantienen alejados de los grandes problemas de quienes no lo expresan con fuerza y simplemente consideran que así es la ciudad y no ven posibilidades de transformación.

Un ejemplo es la infraestructura de movilidad. Mientras escuchamos a diario el ‘gran trabajo’ que se realiza en pavimentar calles para mover autos para el beneficio de quienes tienen la posibilidad económica de adquirirlos, por otro lado vemos un pésimo y caro transporte público, unas banquetas inaccesibles y una gran indiferencia a la alternativa ciclista.

Mientras se siga atendiendo como prioridad los privilegios de unos cuantos, se estará perdiendo la oportunidad de asegurar los derechos de todas las personas.

El ejercicio de inmersión me dejó la satisfacción de ver que las personas que desconocían el problema de la movilidad peatonal en la ciudad, cambian su visión al vivir el problema y entrar en empatía con quienes se les ha negado el derecho a vivirla la ciudad plenamente. 

La buena noticia es que el derecho a la ciudad a veces aparece cuando menos lo esperas. Al final del viacrucis de obstáculos recorrido en solo unas cuadras, nos esperaba el Parque Ciudadano; un remanso de paz gestionado por organizaciones civiles en un terreno colindante al Congreso del Estado que pudo ser un estacionamiento.  Un espacio creado, decidido y construido por la ciudadanía para el beneficio público. Necesitamos más trabajos así que transformen la ciudad; lo merecemos. 

#PulsoUrbano: “De baches, banquetas destruidas y luminarias rotas”

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Tres son los síntomas escritos en este título que reflejan si hay o no hay gobiernos competentes en las Ciudades. La razón es sencilla. Las evidencias físicas de infraestructura no mienten.

Es difícil que aceptemos que todo está bien cuando esos detalles que hacen la diferencia entre una ciudad con calidad de vida para sus habitantes y otra que no, son la mejor muestra de que no es posible que así sea si los elementos básicos de las calles están en tales condiciones.

¿Por qué importan esas evidencias? porque la calle es la célula del espacio público. Es ahí en donde hacemos la mayoría de los tránsitos que no son de la vida privada. Por ahí pasamos, comemos, convivimos, nos detenemos a descansar, vamos hacia el trabajo o la casa… Vaya, las condiciones de salud, seguridad, servicios públicos de las calles importan en tanto ahí hacemos también la vida.

Por eso indigna tanto que no se pueda atender si quiera esos “detalles” que se vuelven relevantes una vez que ocurren “accidentes” derivados de una banqueta rota, por ejemplo. O, nosotras como mujeres cuando pasamos en espacios poco iluminados donde sabemos que algo podría suceder por cada luminaria que no funciona.

Entonces, de ahí que haya grupos sociales que defienden su pedazo de infraestructura a “muerte”. Producto de la ineficiencia, son las luchas más absurdas en pleno siglo XXI, pero existen… Los de las banquetas, los que tapan baches, los que reportan luminarias rotas. Y, así.

Debemos, Gobierno y ciudadanía, entender que poco podemos avanzar en el diseño de futuro de una ciudad a menos que se resuelvan estos mínimos de los que ni siquiera deberíamos estar preocupados. Porque los temas importantes de una urbe no son ni las banquetas (que de hecho ese concepto está por desaparecer) ni las luminarias ni los baches. Los problemas de las ciudades en el mundo hoy son discusiones muchos más profundas sobre energía, pobreza y exclusión social, contaminación del agua y aire, nuevas tecnologías, entre otros.

Ese es el debate al que debemos avanzar, una vez que gobierno y ciudadanía asumamos con responsabilidad el futuro que ya nos alcanzó y rebasó porque lo mínimo en infraestructura no es lo óptimo ni lo seguro.

#EspacioPúblico: “El vicio del estacionamiento”

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Fumar en aviones, restaurantes, escuelas e incluso hospitales sin grandes restricciones era algo posible hasta mediados de los años 90’s.

Al momento de entender el daño que generaba esta práctica a otros y a la salud misma de los fumadores, se tomaron medidas más estrictas para limitar los espacios en que se permitía fumar. Los establecimientos lucharon contra la prohibición de fumar porque pensaban que afectaría a los negocios y los fumadores se sintieron privados de derechos. Por años, el beneficio individual que generaba una acción estaba por encima del daño que esa misma acción generar en lo público.

En fechas recientes hemos visto como ha tomado por sorpresa la campaña de liberación de banquetas de autos mal estacionados realizada por el municipio de San Pedro Garza García. De un día para otro se exige a automovilistas retirar sus autos de lugares en los que por años indebidamente se les ha permitido.

Por años se permitieron cajones de estacionamiento que claramente invadían la banqueta alegado la necesidad de espacios para propietarios, empleados y clientes. También por años hemos visto crecer esta situación sin ningún control.

Como el fumar en espacios públicos, el estacionamiento en lugares prohibidos por el reglamento de tránsito se convirtió en un vicio socialmente aceptado porque no se ha hecho conciencia que el exceso de su consumo genera un gran daño en lo público.

 ‘Por aquí ni camina nadie, además no hay donde estacionarse’, es la egoísta explicación que escuchamos de automovilistas dejando claro que es más importante estacionar su auto que la libertad de paso de peatones por donde les corresponde.

‘Vamos a estar trabajando para darle prioridad al peatón’, es lo que dice el gobierno municipal cuando por años lo tuvo olvidado dando preferencia a autos, ignoró los abusos que se hacían con banquetas y evadió responsabilidad para poner orden.

La impunidad ha regido sobre el reglamento de tránsito y ha dejado a la vista la corrupción en el control urbano que ha permitido que proliferen cajones de estacionamiento que claramente utilizan parte o toda la banqueta.

Como el fumar y sus restricciones, la responsabilidad es compartida. El estacionamiento en banquetas se convirtió en un vicio cotidiano porque quién pone las restricciones no las aplicó y quién se podía beneficiar abusó.

Ahora es momento de hacer conciencia y erradicar un mal hábito que nos tiene alejados de la realidad urbana de la ciudad.

Al igual que las restricciones a fumar en espacios públicos, el proceso tardará tiempo en ser parte de la conciencia colectiva. Habrá usuarios molestos y establecimientos que quieran burlar la ley.  Lo importante es no dar marcha atrás.  Los malos hábitos que se convierten en vicios son fáciles de volver a ellos si no hay las restricciones y la aplicación efectiva de sanciones que los desincentiven.

 

#EspacioPúblico: “Todos somos millennials”

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Si naciste a mediados de los sesentas y antes de los ochentas seguramente tuviste una noche bohemia cantando a Silvio, Pablo y Aumary pensando que un mundo mejor era posible.  Y también es probable que terminaras trabajando para una empresa, viviendo en periferia y ahorrando para comprar uno o varios autos que hicieran más sencilla la vida.  Si no conoces los apellidos de los cantantes mencionados, seguramente naciste un poco después y quisiste cambiar el mundo desgarrándote la garganta cantando Creep o Seven Nation Army y ahora eres un empresario independiente trabajando desde casa o un Starbucks pagando tu casa y por supuesto un auto.

Y llegaron los millennials. Nativos digitales que valoran el contenido de la música de las generaciones anteriores y por supuesto quieren cambiar el mundo. La mayor parte de ellos trabajan, pero aquí la diferencia con la generación anterior: Muchos ya no quieren un auto.

De acuerdo a estudios realizados por Deloitte, factores como la baja capacidad de compra así como los altos costos de operación y mantenimiento de un auto reducen la expectativa de compra de un vehículo automotor para los jóvenes de esta generación. Estos factores han modificado algunos de sus gustos y ahora tienen más interés en otros temas como la tecnología, los viajes y el transporte alternativo y sustentable.

¿Qué estamos haciendo para ayudar a esa generación que ya no piensa tanto en tener un auto propio?

A diario escuchamos críticas negativas sobre la incorporación a la fuerza laboral de la generación millennial. Su manera en que se relacionan con el trabajo, problemas con la autoridad y su falta de compromiso son algunos de los factores que se les critica. ¿Alguna diferencia con las generaciones anteriores?  Me parece que solo ha pasado el tiempo y los que ya no somos parte de ese segmento de edad olvidamos que también fuimos los jóvenes que luchaban por abrirse paso en la vida ante una generación mayor que imponía sus formas y experiencias minimizando el valor de la opinión de los jóvenes.

Todos fuimos millennials. Recordarlo es empatizar con los nacidos después de 1984 y al menos en el tema de movilidad podemos ser parte de sus ideales y ayudarlos a provocar  un importante avance. Además, no parece una mala idea ser parte de la construcción de una ciudad con menos autos y mejor calidad de transporte y espacio público.

No es tan complicado ayudar.  Podemos empezar por racionalizar el uso del auto, reportar los abusos a las banquetas que han sido convertidas en estacionamientos, exigir mejoras en el transporte público, dejar de pensar que las ciclovías son algo imposible e inútil y lo más importante: no tener miedo a cambios en la manera de vivir una ciudad en la que el auto privado pierde espacio para dárselo a las personas y su convivencia.  

Una buena parte de los sueños no cumplidos de cada generación se deben a la falta de credibilidad lograda con las generaciones anteriores  y los obstáculos que éstas imponían. ¿Queremos que siga siendo así? Mejor pensemos que podemos ayudar a realizar sus ideales, quizás esta generación si lo logré y no estará dentro de veinte años preguntando por qué las cosas siguen igual. A ellos les queda más tiempo en el mundo. Que al menos sea parecido al que sueñan.

¿Por qué asistir al 4to Congreso Peatonal?

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Para muchos, ser peatón es una profesión. Lo hacen a diario utilizando sus mejores técnicas y habilidades. Para otros es un deporte. Lo practican con alguna regularidad y requieren de equipo especial para la ocasión. También están los turistas. Los que al ver que otros lo hacen, les gustaría probar la experiencia. Pero para otros es una actividad ajena que se ve desde un auto y no forma parte de su religión o cultura.

Para todos ellos es el 4to Congreso Peatonal.

Del 19 al 21 de Mayo, Monterrey será la sede de este evento gratuito en el que todos de alguna manera formamos parte del mismo gremio.

La temática del este año se llama “ciudadanía trabajando”  y es un acercamiento a las acciones que desde la sociedad civil se realizan para mejorar las condiciones de movilidad peatonal en ésta y otras ciudades a través del intercambio de experiencias, charlas, foros de diálogo, presentaciones, actividades y conferencias magistrales.

Es un espacio de aprendizaje del que pueden surgir acciones desde el sentir ciudadano para ser vinculadas a las instancias de gobierno necesarias.

Guillermo Peñalosa compartirá su amplia experiencia fomentando ciudades más sanas con residentes felices basándose en caminar y una buena generación de espacios públicos vivos.

Blanca Valdiva mostrará cómo al de-construir los espacios públicos en función de sus usuarios con una visión feminista se logra una verdadera transformación social.

Ciudadanos y activistas compartirán sus éxitos y proyectos. Y la contraparte vendrá de funcionarios locales y nacionales que mostrarán sus experiencias, logros y obstáculos para construir espacios de beneficio público.

Pero lo más importante es que el 4to Congreso Peatonal es un espacio de convivencia en el que todos se pueden llevar una pequeña o grande tarea para aplicar en sus colonias, barrios o ciudades y ser parte de un proceso de cambio por comunidades con sentido humano.

Pueden encontrar más información y registrarse a través de la página congreso.peatonal.org y visitar su página de Facebook: Congreso Peatonal. Abierto a todo público y es totalmente gratuito.

Al final de cualquier Congreso, los que participan salen como profesionistas mejor preparados con lo más actual de su materia. Del 4to Congreso Peatonal seguramente saldrán más profesionales de banquetas, calles y cruces peatonales a ejercer la profesión de ser peatón. Aunque no sea de tiempo completo.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Una Ciudad para Peatones

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El pasado sábado 28 de mayo la organización “La Banqueta Se Respeta” y “Caminando en mi Barrio” presentaron la Carta de los Derechos del Peatón Ilustrada. Esta importante carta, aunque corta, explica de forma fácil de entender y brevemente qué personas son peatones y cuáles son los derechos de los mismo.

Actualmente la Ciudad de Monterrey pasa por una crisis de contaminación y congestión vial continua, por lo tanto medios alternativos de movimiento como el peatonal se vuelven cada vez más importantes y como una solución a estos problemas, ¿por qué es importante la carta?

Actualmente la Ciudad de Monterrey pasa por una crisis de contaminación y congestión vial continua, por lo tanto medios alternativos de movimiento como el peatonal se vuelven cada vez más importantes…

Según números del INEGI en el 2014, 1,063 personas perdieron la vida por atropellamiento, lo que representó la cifra más alta, si lo comparamos con otras razones de muerte en una colisión vial. Por esto mismo también se ha vuelto un tema primordial cuidar lo más posible los derechos de los peatones en todas la ciudades de México.

Actualmente cuando uno va transitando por las calles y avenidas de nuestra ciudad puede darse cuenta que realmente Monterrey no está diseñado para el tráfico de peatones, puesto que las banquetas tienen diversos obstáculos, como pueden ser: publicidad (MOPIs), postes, alcantarillas abiertas, puestos ambulantes y automóviles que se estacionan sobre la banqueta estorbando el libre tránsito sobre ella.

La Carta de los Derechos del Peatón expone claramente los derechos que tienen estos y delinea de muy buena forma las acciones que se deben de seguir para mejorar la seguridad de los peatones en las ciudades, una de las soluciones que se proponen y que para mí es la más interesante es la de banquetas más amplias, con el fin de que los peatones puedan caminar con más seguridad.

Adicionalmente se propone mobiliario adecuado, es decir que las banquetas estén diseñadas de una manera que el flujo de peatones sea libre y seguro, a diferencia de la actualidad donde quien este caminando tiene que pasar por un sin fin de peligros, además del de los automovilistas.

La Carta de los Derechos del Peatón expone claramente los derechos que tienen estos y delinea de muy buena forma las acciones que se deben de seguir para mejorar la seguridad de los peatones en las ciudades…

Todos somos peatones en algún momento del día, ya sea que te muevas en tu propio carro o transporte público, los riesgos son los mismos. Lo que se debe de lograr en nuestra ciudad es un perfecto balance entre la movilidad peatonal y el automóvil, sin dejar atrás el que se deben de seguir buscando soluciones a fondo para hacer nuestra ciudad menos dependiente del automóvil.

Es importante que las autoridades pongan atención a textos como la Carta de los Derechos del Peatón, debido a que solo de esa manera podrán darle solución a uno de los problemas que más acongoja al Área Metropolitana de Monterrey.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”