#Kleroterino: “El voto y el pensamiento mediocre”

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Durante al menos los últimos dos procesos de elecciones federales en México, hemos notado la aplicación de la teoría del voto útil.

Esta teoría consiste en que al tenerle fobia, desagrado o desconfianza al candidato o candidata que está como puntero en las encuestas, votas por el segundo, algunas personas lo manejan como “voto estratégico” o “voto en contra de”, considerando que con este evitarían que gane determinado candidato.

Con esta dinámica se ha logrado en repetidas ocasiones que lleguen a los puestos de elección popular, candidatos que no eran los mejores, sino aquellos que consideraron que evitarían que tus miedos y fobias se cumplan y que sus propuestas no satisfacen necesariamente las insuficiencias de los ciudadanos.

Sin embargo, la utilización de este voto a excepción de un verdadero razonamiento, desgraciadamente se vuele mediocre y por consiguiente daña al país y a la cultura democrática, ya que cuando se está ejerciendo el encargo, el ciudadano se queja y  postula que votó por el menos malo.

Durante los años hemos escuchado a los ciudadanos expresar que les gustaba tal o cual candidato, sin embargo manifiestan que no votaron por éste porque prefieren asegurar y no desperdiciar su voto.

La reflexión aquí sería considerar si realmente tu derecho y ejercicio del voto fue utilizado de manera correcta, así como recapacitar si la colectividad no hubiera pensado con esa dinámica, cuál hubiera sido resultado.

Es de vital importancia  entender que el voto es uno de los derechos más importantes del ciudadano, con una historia de lucha, democracia y perseverancia en México, por lo que se vuelve un aspecto de seriedad fundamental en el elector.

Dentro de mi analogía, este sistema de voto lo puedo ejemplificar con una familia con dos hijos, cuando entre los dos uno es más responsable que el otro, es trabajador, honrado y estudioso, siempre se sintieron orgullosos de él, pero el otro hijo es irresponsable, flojo, vicioso y problemático, pero en su testamento o su última voluntad le dejan todo al hijo malo, el motivo, es que el hijo bueno tiene todas las herramientas para sobrevivir ya que siempre demostró su capacidad para lograr todo lo que se proponía, entonces su deber como padre es proteger al débil.

Si como sociedad seguimos pensando en que al momento del voto útil protegemos al más débil, votando por el segundo lugar aunque no sea tu primera opción, lo único que estamos haciendo es alimentar una sociedad mediocre.

Si desde el lado familiar nuestros hijos ven desde pequeños  que no importa lo desordenados o desobligados que sean, lo importante es el paternalismo  que van a tener sus padres al momento de estar y en su caso, como es el tema, al momento de votar.

Necesitamos como sociedad reconocer las candidaturas, que aunque sean testimoniales representan liderazgos éticos y positivos para la colectividad, pero sobre todo tenemos la obligación de conocerlas a fondo, para así poder fortalecerlas. 

El día que los mejores  ganen las elecciones estando en cualquier partido, ese día México se convertirá en la potencia mundial que aspiramos, se tendría al Presidente y a los legisladores más capaces y preparados para el cargo, pero sobre  todo ese día tendremos como sociedad el respeto y la importancia del voto.

No permitamos que nuestro voto se defina por miedos, fobias o nuestros temores.
Votemos por el mejor y punto, sea quien sea.

Mi vecino el corrupto

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Cualquier persona que culpe al gobierno de los problemas del país debería de primero mirarse al espejo y analizar todo lo que hace o deja de hacer para que esto continúe sexenio a sexenio. Esto no quiere decir que los gobernadores no sean responsables de los problemas que atañen al país, sin embargo, hay mucho por hacer desde nuestras actividades diarias que lamentablemente, omitimos por intereses personales. Pero claro, ¿cómo lo vamos a lograr si nuestros vecinos son unos corruptos e ignorantes que no tienen futuro?

Nosotros los vecinos creemos que sólo nosotros tenemos el derecho y la facultad para decidir que sí está bien y qué no, y que tenemos el conocimiento para juzgar y actuar de una u otra manara. Nosotros los vecinos creemos que construir 10 centímetros más allá de nuestra propiedad no afecta a nadie. Creemos que instalar ventanas en los límites de nuestra propiedad no afectan a nadie, al cabo el vecino es pobre y nunca va a construir en su propiedad. Creemos que tenemos el derecho de colocar botes en la calle para que nadie se estacione en nuestro lugar. Creemos que a nadie molesta si obstruimos la banqueta que está frente a nuestra casa con maceteros o nuestros coches, al cabo nadie tiene porque andar caminando frente a mi casa. Creemos que los vecinos tienen el honor de escucharnos a todo volumen en el karaoke porque nosotros si cantamos bonito, pero que no lo hagan ellos, porque ellos si cantan muy mal.

Nosotros los vecinos siempre tenemos la razón, por eso podemos andar hablando pestes del vecino que es homosexual y vive con su pareja. Creemos que podemos mirar con rechazo a la vecina que es madre soltera, claro, ella se lo ganó. Nosotros los vecinos creemos que podemos hablar de los vecinos religiosos que nunca faltan a misa, pero ahí andan siempre de borrachos. A nosotros los vecinos no nos duele nada. Nosotros tenemos dinero para pagar “por debajo del agua” cada vez que me pase un rojo, o vaya a exceso de velocidad en una zona escolar, o cuando me vean utilizando el celular mientras manejo ¿a quién afecto? es mi coche, mi dinero y mi vida. Nosotros los vecinos somos los “todo poderoso”, por eso podemos ir a la tienda de la esquina en auto, no importa que me haga 5 minutos caminando; que la gente se de cuenta que tengo con qué ir y para gastar la gasolina que yo necesite. Los pobres que vayan caminando y que no sean envidiosos, porque aquí en México es pobre el que quiere. Y es que si todos los vecinos fueran como yo y tuvieran lo que yo tengo, la colonia sería mejor; el estado sería mejor; el país sería mejor. Pero por eso el país está como está, entre la corrupción del gobierno y la ignorancia de mi vecino, ¿así cuándo vamos a ser un mejor país?

Y es que de verdad, cualquiera que culpe al gobierno y a los vecinos de los problemas del país, definitivamente tendría que auto evaluarse objetivamente para saber en qué posición se encuentra y si de verdad “es libre de pecado” para andar siempre “tirando la primera piedra”. El día que como sociedad dejemos de ver al vecino como “mi vecino el corrupto” y nos veamos como una sola sociedad que debe de trabajar en conjunto respetando las leyes mínimas, tal vez ese día podamos empezar a tener mejores gobernantes, y por consecuencia, un mejor país.