Alza al salario no pega a la inflación, asegura Hacienda

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Arturo Herrera Gutiérrez, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), ha descartado la idea de que el aumento del salario mínimo para el 2020 afecte negativamente al empleo y la inflación. “No, en absoluto. No tiene nada que ver con eso”, respondió Herrera Gutiérrez cuando le preguntaron si esta alza salarial causaría un incremento en costos de bienes y servicios.

Esto ha ocurrido después de que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami), la cual consiste de gobierno, trabajadores y empresarios, llegara al acuerdo de incrementar el salario mínimo por 20 por ciento en la mayor parte del país. Esto significa que a partir del 1 de enero del 2020 el salario mínimo aumentará de 102.68 pesos a 123.22 pesos diarios. Para la zona libre en la frontera norte, el salario mínimo de 176.72 pesos aumentará a 185.56 pesos.

“Una de las razones que se ha encontrado es que cuando los salarios medios tienen una distancia muy alta contra los salarios mínimos, como en el caso de Estados Unidos y como es aún más en México, no tiene este efecto en el empleo o inflación”.

(Con información de Aristegui Noticias)

¡Gana AMLO su primer quincena! Regresará 22 mil pesos

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El Presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer durante su conferencia de prensa matutina, que recibidnos su primer quincena por 76 mil 159.59 pesos, pero que devolverá a la Tesorería 22 mil 313.29 pesos, con el fin de tener un salario de 108 mil pesos mensuales.

“Les informo que ya recibí mi primera quincena como Presidente, de 76,159.59, o sea que me rayé, pero esto está definido con la antigua ley, por eso voy a devolver 22 mil 313 pesos con 29 centavos. De acuerdo a la ley, cumpliendo con la Constitución, con el artículo 127 y del ajuste que se hizo por el plan de austeridad, yo voy a recibir 53 mil 843 pesos”, informó López Obrador.

El político tabasqueño presumió que con esto esta cumpliendo su compromiso de austeridad y pidió a otros funcionarios a hacer lo mismo.

“Le estoy pidiendo a todos los servidores públicos que hagan lo mismo”.

Ser médico hoy

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Hace algunos años, el ejercicio de la medicina en nuestro país estaba asociado con prosperidad económica. Los médicos formaban parte, en su gran mayoría, de una clase socioeconómica media-alta. El haberse graduado de una escuela de medicina proporcionaba el acceso a un “status” no sólo en lo económico, sino que también socialmente se escalaba a un mejor nivel.

Para las familias era un orgullo que uno de sus hijos quisiera dedicarse a la profesión médica, pues el médico era una persona muy valorada y apreciada dentro de su comunidad, de alguna manera era una forma de recompensar los grandes sacrificios que se enfrentan durante los años de la formación y del ejercicio profesional.

Las cosas han cambiado mucho en nuestro país, las condiciones laborales y la dificultad para ejercer la profesión han aumentado, ha aumentado también la exigencia de parte de la población hacia el médico. Cada vez es más difícil ejercer la profesión y vivir dignamente del trabajo. Los requisitos académicos y laborales cada vez son más estrictos, esto aunado a la persecución fiscal por parte del gobierno han vuelto un verdadero martirio el ejercicio de la práctica médica en México. Me propongo escribir una serie de artículos para explicar la situación, en este artículo intentaré describir brevemente algunos de los problemas que enfrentan los médicos durante su formación.

Cada vez es más difícil ejercer la profesión y vivir dignamente del trabajo. Los requisitos académicos y laborales cada vez son más estrictos, esto aunado a la persecución fiscal por parte del gobierno han vuelto un verdadero martirio el ejercicio de la práctica médica en México.

Dejando a un lado los 6 años de formación en la carrera, que incluyen el cambiar todos los hábitos de estudio, familiarizarse con terminología técnica, soportar a algunos profesores frustrados que descargan sus complejos con los estudiantes, adquirir libros de texto con costos de $2,000.00 pesos en promedio para cada una de sus materias, volverse expertos en descifrar los exámenes más antipedagógicos posibles, depender económicamente de la familia obligadamente por este período, trasladarse con sus propios medios a los hospitales y el estar dispuestos a soportar el trato despótico de médicos externos y residentes, entre muchas otras lindezas.

El último año de la carrera (365 días completos, el llamado: Internado Rotatorio de Pregrado) se cursa en un hospital, realizando guardias de 36 horas consecutivas cada 3 días (los días intermedios también se trabajan), atendiendo pacientes todo el turno, realizando además toda la papelería y tramitología burocrática imaginable y cumpliendo con horarios estrictos. Cabe destacar que en la mayoría de los casos los médicos no cuentan con áreas de descanso y los servicios de comedor tienen horarios rígidos (si tuviste algún paciente o urgencia a la hora de la comida o cena, pues ni modo el comedor se cierra).

Al terminar los 6 años de estudio, el médico está obligado a prestar un año de Servicio Social, este año como ya se dijo es obligatorio y requisito indispensable para obtener el título. El servicio social, en la mayoría de los casos, representa trasladarse a vivir un año a una comunidad (ciudad pequeña, pueblo o ejido) a desempeñarse como médico y a realizar otras tareas sanitarias (como: vacunar perros, inspeccionar casas, realizar reportes epidemiológicos, promocionar las campañas de salud, dar pláticas en las escuelas y dar apoyo a las autoridades locales en caso necesario. A simple vista es una gran experiencia pero, el salario es simbólico y no incluye apoyo para los traslados.

El último año de la carrera (365 días completos, el llamado: Internado Rotatorio de Pregrado) se cursa en un hospital, realizando guardias de 36 horas consecutivas cada 3 días (los días intermedios también se trabajan), atendiendo pacientes todo el turno, realizando además toda la papelería y tramitología burocrática imaginable y cumpliendo con horarios estrictos.

Uno de mis exalumnos me contó el año pasado que, él tuvo que renunciar por 6 meses a su servicio social porque: la comunidad en el sur del estado que le tocó cubrir se encontraba a varios kilómetros de la entrada de la carretera y, para llegar desde la carretera hasta ese ejido las camionetas que dan servicio de transporte le cobraban $ 1,400.00 pesos cada viaje, o sea $2,800.00 cada semana, que era más de lo que él ganaba al mes.

Este año de servicio social, además de costoso en términos económicos, es un año en el que se corren riesgos para la integridad de los médicos, en particular para las mujeres. Lamentablemente no es raro saber que una doctora sea acosada sexualmente durante este año, en algunos casos incluso ha habido ataques sexuales graves en contra de doctoras que prestan su servicio social en condiciones de inseguridad.

A pesar del humanismo de nuestra profesión, generalmente las autoridades de salud desprotegen a los médicos pasantes, no sólo no les brindan condiciones de seguridad sino que culpabilizan a las víctimas. En el año 1995 supe de varios casos de acoso sexual grave y todas las compañeras recibieron la misma respuesta por parte del jefe de enseñanza de SSA. La respuesta era: “Ustedes tienen la culpa, si no quieren tener problemas procuren no provocar a los hombres, procuren no vestirse provocativamente”, yo personalmente escuché al Doctor decirle esto a una compañera que denunciaba acoso sexual y amenazas. La misoginia y violencia de género eran parte de la política de salud, lamentablemente. Los médicos pasantes estábamos obligados a aguantar porque si no lo hacías, simplemente no te liberaban el servicio social y no podías tramitar tu título y cédula.

Por razones de espacio esta columna se realizará en varias partes, la próxima semana continuaremos con este tema, muchas gracias.

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– “Todos los puntos de vista son a título personal y no representan la opinión de Altavoz México o sus miembros.”

Yo pago tu salario

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El salario es la remuneración que alguien recibe por trabajar. Se trata, en principio, de un intercambio. Sin embargo, por alguna razón hay quienes creen que pagar un sueldo, contraprestación o salario les faculta para exigir lo que sea de sus trabajadores y dirigirse a ellos de forma prepotente.

¿Cuántos de ustedes han tenido que realizar favores o labores que no corresponden con su puesto de trabajo? ¿Cuántos han escuchado o dicho la frase “para algo les pago”, buscando justificar estas conductas?

¿Cuántos de ustedes han tenido que realizar favores o labores que no corresponden con su puesto de trabajo? ¿Cuántos han escuchado o dicho la frase “para algo les pago”, buscando justificar estas conductas? Muy diferente es el favor a la empresa o al patrón hecho por voluntad del trabajador al que realiza por verse forzado y/o chantajeado.

Hay también un mundo de diferencia entre una llamada de atención, incluso enérgica, al insulto o a la humillación. Pero tristemente pocos patrones lo entienden así y parece ser que cuando hay tan pocas oportunidades de trabajo y tanta necesidad económica, el cacicazgo moderno encuentra un terreno perfecto para perpetuarse; es lo que hay, y si no, ahí está la calle.

Sin embargo, cuando la ciudadanía se considera “patrona”, parece estar contaminada por los mismos vicios. Y es que tal vez por esta misma pobre cultura laboral, muchas personas se creen legitimadas para insultar y faltar el respeto a deportistas, artistas y servidores públicos justificándose en que “nosotros les pagamos”. Quizá por eso consideren que éstos deberían actuar de forma servil y complaciente hacia nosotros.

“Yo te pago, por mí comes, muéstrame respeto”.

En el caso específico de los servidores públicos, es cierto que han construido una pésima imagen a través de décadas repletas de casos de nepotismo, compadrazgo y en muchos casos de preocupantes niveles de ineptitud, además de nulas habilidades para dirigirse a la ciudadanía.

Hemos visto y sufrido a recepcionistas, enfermeras, doctores, directores, secretarios, delegados, policías, agentes de tránsito y un largo etcétera de servidores públicos que no cuentan con las aptitudes requeridas o que constantemente pecan de prepotencia. Muy probablemente ustedes tengan ejemplos y anécdotas al respecto.

Me parece que pagar impuestos y en consecuencia, parte del salario de los servidores (ojo, los ingresos de la Administración Pública no dependen exclusivamente de los impuestos), de ninguna manera nos faculta para insultarlos o humillarles.

Y aunque me parece prudente y necesario exigir sanciones, el despido o enjuiciamiento de servidores públicos ineptos, prepotentes o corruptos (básicamente el cumplimiento de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos), también me parece que pagar impuestos y en consecuencia, parte del salario de los servidores (ojo, los ingresos de la Administración Pública no dependen exclusivamente de los impuestos), de ninguna manera nos faculta para insultarlos o humillarles.

Es por eso que las medidas tomadas hace unos meses por la Dirección de Atención Ciudadana para los servidores públicos indicándoles que tendrían que saludar a los ciudadanos de la siguiente manera: “Buen día, mi sueldo se paga con sus impuestos, le atiende… en qué le puedo servir”, me parecen inútiles además de populistas, humillantes e inútiles.

En nada solucionan el servicio deficiente ofrecido y sólo generan una falsa idea de cambio, además de seguir fomentando la percepción de que quien recibe nuestro pago nos debe sumisión.

Y lo considero así, porque en nada solucionan el servicio deficiente ofrecido y sólo generan una falsa idea de cambio, además de seguir fomentando la percepción de que quien recibe nuestro pago nos debe sumisión.

¿Qué tal te parecería saludar a tu patrón o firmar tus correos con la frase: “Buen día, mi sueldo se paga con su dinero”? Se trata de la colecta del aplauso fácil, de la solución superficial, de un burdo placebo que de nada servirá si no vemos cambios positivos en el servicio público y sanciones a quienes las merezcan porque en ese tema, tristemente, nos hemos acostumbrado a que nunca pase nada.

Sea en tu espacio laboral o en el servicio público, la prepotencia jamás estará justificada y nadie bajo ninguna circunstancia nos debe más que respeto, nunca sumisión. Saquemos al cacique de una buena vez y exijamos lo que se debe exigir. Nada más.

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