Joder con votar: cuatro años, cuatro elecciones

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Cuando pensamos en elecciones, hay varios temas que seguramente a todos se nos vienen a la cabeza: candidatos, partidos, debates; mítines, spots, encuestas; publicidad, regalitos y promesas vacías. Pensamos en que hay que ir a votar: levantarse temprano, hacer fila, ir a tachar la boleta y después regresamos y ya. Ya hicimos nuestro trabajo. Pues ahora imagínate que tuvieras que pasar por esto todos los años. Si lo primero que pensaste es “qué flojera”, te informo que esto es más o menos lo que le ha tocado vivir a los españoles en los últimos tiempos.

Hace unos días, el presidente en funciones del gobierno, Pedro Sánchez, anunció que se convocará (nuevamente) a elecciones el día 10 de noviembre. ¿Y por qué? Porque no hubo manera en la que las fuerzas políticas se pusieran de acuerdo para formar gobierno. Cabe mencionar que, en un sistema parlamentario como España, votas por un partido y después entre ellos -en reuniones aparte o por WhatsApp, por qué no- se ponen de acuerdo y eligen al presidente. Es decir, no sabes quién será el presidente hasta tiempo después de los comicios.

¿Y cómo llegaron hasta este punto? Te lo cuento rapidito. En 2015 no se pudo formar gobierno dada la fragmentación política causada, entre otros temas, por la crisis económica. Las negociaciones no prosperaron y en 2016 se convocó a elecciones. Dos años después, el congreso decidió destituir al presidente y llegó el actual. Meses después, incapaz de conseguir apoyos para que se aprobara el presupuesto, Sánchez tuvo que adelantar las elecciones para este mes de abril. De estas elecciones no salieron acuerdos y ahora en noviembre, pues ni modo, otra vez a votar, porque si no, pues no hay gobierno. Y el ciclo puede estar así todo el tiempo que sea necesario.

¿Y por qué no se pueden poner de acuerdo? No hace falta ser un experto ni mucho menos para hacer una valoración rápida de lo que pasa: el poder por el poder. Todos quieren un pedazo del pastel. Un pastel que, a diferencia de lo que pasa en nuestro país, sí o sí se tiene que repartir. Decidir quiénes se quedarían con los puestos de poder fue lo que terminó enemistando a las dos fuerzas de izquierda (PSOE y Podemos) y por eso no hay gobierno. En México esto no pasa. Estamos acostumbrados a que el que gana, gana todo. No importa si gana con un 38% (EPN) o un 53% (AMLO): si ganas, no tienes que andar negociando nada con los otros.

Pero ¿qué será mejor: saber que igual y por el que yo vote no va a ganar o votar y esperar a ver si se acuerdan de que voté por ellos para que hagan gobierno y no para que se estén peleando por los puestos?

En España hay frustración, desencanto y coraje. Los españoles están cansados. La gente está harta de los políticos y de la política. Quieren que las cosas salgan de una vez y quieren olvidarse y volver a sus vidas normales. Quieren que los dejen vivir y por eso ven estas nuevas elecciones más como una carga que como un momento coyuntural en la vida política de su país. “Hostia, joder con votar, tío”

Capaz que esto no acaba aquí y el año que viene vuelve a haber elecciones. Como dicen por ahí, no hay quinto malo. La historia de nunca acabar… O a lo mejor y sí, quién sabe. Ya veremos.

“Fue violación, no abuso”: El Tribunal Supremo español aumenta la condena a la Manada

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El Tribunal Supremo de España determinó, por unanimidad, que el controvertido caso de La Manada no fue un simple abuso sexual, sino una violación en grupo. La sentencia causó sensación en España; el caso había sido el más controvertido en años.

José Angel Prenda, Alfonso Jesús Cabezuelo, Ángel Boza, Antonio Manuel Guerrero y Jesús Escudero, los cinco amigos que atacaron a una joven en la fiesta de San Fermín de 2016, recibirán 15 años de prisión cada uno, en vez de los 9 que anunciaba la sentencia anterior. Fueron detenidos este mismo viernes y ya no tendrán espacio para apelar la sentencia. Asimismo, se aplicaron dos agravantes a la pena: trato vejatorio y actuación conjunta.

El caso comenzó con la acusación de una joven de 18 años anónima que denunció un abuso por parte de un grupo de hombres durante la fiesta de San Fermín, en Pamplona. Ésta afirmó que había sido violentada, que los transeúntes no detuvieron el acto o hasta lo grabaron por celular sin hacer nada y que al final, sufrió el robo de su propio teléfono. El caso se apodó “La Manada” por el nombre del grupo de WhatsApp donde los perpetradores compartieron los videos del suceso.

No obstante, la primera sentencia por la Audiencia Provincial de Navarra hace un año argumentó que no veía  “indicios de violencia o intimidación” debido a la falta de resistencia por la denunciante, por lo que se les imputó solamente el delito de abuso sexual, mas no violación ni agresión sexual a pesar de haber sido penetrada múltiples veces. Al mismo tiempo, se les dio libertad bajo fianza de 6,000 euros. Este resultado levantó manifestaciones a lo largo de España por parte de colectivos feministas al igual que las críticas de varias personalidades españolas e internacionales. Por ejemplo, la actriz estadounidense Jessica Chastain criticó la decisión por Twitter:

Posterior al anuncio, se apeló el caso hasta llegar al Supremo, cuya decisión fue aplaudida por líderes de partidos políticos, celebridades y líderes de opinión.

(Fuentes: El País y El Mundo)

España está de cabeza: Elecciones generales 2019

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El próximo domingo 28 de abril habrá elecciones generales en España y todas las encuestas indican que el actual presidente -Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE, centroizquierda)- se mantendrá en el cargo. Lo curioso es que Sánchez lleva apenas diez meses como Presidente del Gobierno y tuvo que adelantar las elecciones porque no pudo conseguir que los otros grupos parlamentarios aprobaran su paquete presupuestario. Su antecesor, Mariano Rajoy -del Partido Popular (PP, derecha)- dejó el cargo en 2018 tras una moción de censura. ¿Qué está pasando con la política en España?

Para entender la situación actual, hay que remontarse a hace unos cuatro años, cuando dos nuevas fuerzas políticas llegaron a competirle el poder al PSOE y al PP: Unidos Podemos (izquierda) y Ciudadanos (hoy centroderecha). Para las elecciones de 2015, la atomización de fuerzas políticas supuso el fin de los gobiernos de mayorías absolutas y trajo complicaciones para la investidura del candidato del PP, Mariano Rajoy, por lo que al año siguiente nuevamente se convocó a elecciones. Dos años más tarde se produciría la mencionada moción de censura para destituir a Rajoy del cargo, pues su partido fue señalado por casos de corrupción millonarios. Con calma. Esto apenas se pone bueno.

El resurgimiento de la ultraderecha no tardó en llegar a España y ya tiene nombre: Vox. Si bien existe desde 2014, no fue hasta el pasado mes de diciembre que tuvo lugar su irrupción en la política española tras haberse convertido en la quinta fuerza más votada en Andalucía -territorio más poblado de España- al haber conseguido 12 de los 109 escaños por disputar. En las encuestas, apenas se les tomaba en cuenta con uno. Partidario de eliminar las leyes de género, del uso de armas para la defensa propia y en contra de la inmigración (particularmente desde países islámicos), Vox tiene asegurada su participación en el Congreso. Según las encuestas, conseguirán alrededor de 30 escaños de los 350 que están en juego, pero la experiencia dicta que podrían ser más. ¿Qué cómo logaron su crecimiento? Hay un viejo conocido que últimamente les está asesorando: Steve Bannon, el exjefe de estrategia de Donald Trump.

El resultado de estas elecciones sigue en el aire: ninguno de los bloques parlamentarios suma para obtener una mayoría absoluta. Si bien existen otras fuerzas minoritarias que podrían ser la clave, la más fuerte es Esquerra Republicana de Catalunya (izquierda independentista); la misma que -junto con otros- se negó a aprobar los presupuestos de Sánchez, por lo que se tuvo que adelantar la convocatoria electoral.

La campaña dura quince días y finalizará este viernes para dar paso a una jornada de reflexión (sábado), pero lo cierto es que ya desde hace dos meses se viene cocinando todo. Hubo dos debates entre las cuatro principales fuerzas (PSOE, PP, Ciudadanos y Podemos), pero el número de indecisos sigue siendo alto: aproximadamente el 30% de las personas aún no sabe por quién votar.

No hay una única causa que explique el porqué de la atomización de la oferta política en España, pero no cabe duda de que los efectos de la crisis económica de 2008 fueron un catalizador importante. La precarización laboral, los problemas para pagar las pensiones, el alza en los precios de la vivienda y un salario mensual promedio por debajo de la media de la Unión Europea son algunos de los temas que hasta hoy siguen sin resolverse. Además, el movimiento independentista catalán se encargó de tensionar aún más a las élites políticas, lo que supone agregar otro tema a la lista de pendientes. 

Los españoles tienen su sistema político de cabeza y este domingo se juegan el futuro de su país. Cualquier cosa que venga desde fuera -como una pedida de disculpas, por ejemplo- no tiene cabida en la agenda, pues ni siquiera después del proceso electoral hay garantías de que haya un alivio a nivel político. Habrá que esperar.

Relación entre México y España sobrepasa crisis en Venezuela

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El día de ayer Andrés Manuel López Obrador, recibió en Palacio Nacional a su homologó de España, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, en visita oficial.

La Ceremonia de Bienvenida oficial se llevó a cabo en el Patio de Honor del recinto ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde se entonaron los himnos de ambos países y posterior mente se tomo la fotografía oficial.

Ambos presidentes de trasladaron al Salón Embajadores para sostener una reunión privada con sus respectivas comitivas, para más tarde ofrecer un mensaje en el Salón Tesorería.

Aseguraron en cuanto al tema de Venezuela, que la relación bilateral entre ambas naciones sobrepasa cualquier crisis a nivel internacional.

Pese a que España a mostrado abiertamente el rechazo a Nicolás Maduro y se encuentra próximo a reconocer a Juan Guaidó como presidente interino en el país sudamericano; México en cambio maneja el discurso de no intervención.